Mario Bros y toda sus franquicia no me pertenece, y esto solo es un pobre intento de Fic (¬¬)
Siempre me pregunte si en Super Paper Mario, Peach tuvo que anular su matrimonio con Bowser... Porque si el casamiento no hubiese sido real, el Corazón del Caos no se hubiese manifestado. Vaya uno a saber...
Los visitantes del Reino Pompe-ia
Capitulo 3
(...)
Peach estaba sorprendida al ver lo mucho que había crecido Peter desde la última vez que lo vio. A simple vista, el travieso y curioso niño de nueve años que había conocido, se había vuelto un adolescente introvertido y tímido. Desde su llegada, no se había atrevido a levantar la vista de sus pies, sin dejar que viera su rostro invadido por el acné.
En apariencia, parecía un bob-omb, pero de mayor tamaño y con una notoria falta de mecha activa, que caracterizaba a los aliados de Bowser. Vestía una capa sencilla de color azul, y sus pies calzaban un par de zapatos color rojo oscuro. Los colores de la bandera del Reino Pompe-ia. Sus manos con cuatro dedos estaban protegidas por un par de guantes color negro y sus ojos color plata, se encontraban ocultos detrás de unas gruesas y enormes gafas.
La princesa sabía que esas gafas no eran para corregir la vista, pero no podía evitar sentir que estaba delante de un pobre chico que solo vivía para los estudios, en su intento de superar la mente brillante de su madre. Peach suspiró levemente, armándose de paciencia con el jovencito que había viajado de tan lejos, para hacer negocios con ella.
Miró a sus guardaespaldas, y noto que ninguno de los dos eran pomps. Eso era extraño, pero la presencia de Borsalino no era tan desconcertante. La liebre boxeadora habitaba en las montañas que rodeaban al reino Pompe-ia, una tribu de roedores humanoides con una cultura basada en las peleas cuerpo a cuerpo.
Borsalino lucía feroz con los protectores en su cabeza y sus enormes guantes de boxeador. Probablemente iba a ser un problema, por la naturaleza violenta de los suyos, y su amor por buscar pleitos con tal de participar en una pelea…
…Pero lo más extraño de la reunión, era la presencia de Eris.
Ella era una humana, y al igual que Mario y Luigi, no pertenecía a la realeza. Este tipo de casos eran realmente extraños de ver. Hasta ese día Peach consideraba que solo los fontaneros eran los únicos de la misma procedencia. Había algo extraño en ella, y tenía la sensación de que no debía confiar en ella.
Peach podía sentir el ambiente tenso que ambos guardianes ejercían, pero agradeció que los dos se mantuvieran al margen de su encuentro... Y eso fue, hasta que uno de ellos decidió interrumpirlo.
—Hey— La voz monótona de Eris se alzó en aquel incomodo silencio, que a pesar de estar en medio de una reunión formal, no parecía estar tan nerviosa como su príncipe. Peach se reprochó internamente por dar un respingo al oírla. Estaba más nerviosa de lo que imaginaba.
—Si no le dices algo, la pobre princesa pensará que no le caes bien— La mujer de traje negro y sombrero de copa se pone en cuclillas al lado de Peter, y coloca su mano enguanta sobre su cabeza, como si este fuera un niño pequeño —Vamos, tu madre te enseñó mejor—
Peter se sonrojó apenas escuchó esto, y desesperado, trató de hablar. Las palabras salían de su boca como su estuvieran entrecortadas, y apenas podía entenderse lo que trataba de decir, por lo baja que era su voz.
—No es necesario que se presione tanto, yo…— Peach trató de calmar al chico, pero este negó con fuerza. Se cacheteo la cara con sus pequeñas manos, hasta dejarlas coloradas y un poco hinchadas. La princesa estaba preocupada de que fuera estallar por culpa de la presión, hasta los toads que la acompañaban, jadearon por el susto. Sin embargo, Peter comenzó hablar con fluidez.
—Saludos Princesa Toadstool, es un placer conocerla finalmente— El chico se quedó mirándola por un momento y continua hablando, sintiéndose un poco más confiado —Disculpe mi impertinencia, pero estaba nervioso de conocer a la hija de la única persona que he admirado mucho más que a mi propia madre…—
Las mejillas del príncipe se azoraron en ese momento, pero siguió hablando con voz clara.
—…Lamenté mucho la desaparición física de su padre hace años atrás, y créame que siempre quedara grabado en mi memoria el sacrificio que hizo por su Reino—
Peach se quedó helada, porque no se esperaba esto ¿Su padre conoció a Peter en persona? Nunca lo había mencionado y ella era muy joven cuando vio por primera vez al joven pomp. Ni siquiera habían cruzado palabra alguna en su última visita en Pompe-ia. Aun así, el joven príncipe parecía estarse emocionando, porque su voz se volvió entrecortada al seguir hablando.
—T-tal vez nu-nunca me habría atrevido a venir hasta aquí, pero… pero creo firmemente que la voluntad de su padre la acompaña, Princesa Peach—
En ese momento, Peach sintió un nudo en su garganta y sus ojos se anegaron con lágrimas, al ver como los tres visitantes de Pompe-ia se inclinaron ante ella. Estaban mostrando sus respetos por su padre, algo que ningún habitante de otro reino había hecho con temor a las represalias de Bowser.
Ella siempre creyó que estaba sola, que su padre había muerto, dejándole un reino que jamás prosperaría, ni volvería a poder relacionarse con otros. El alivio que sintió en su corazón, superó finalmente el temor que tenía en aquella reunión. Pero no pudo evitar echarse a llorar cuando Peter levantó su cara del suelo y dijo con convicción.
—Nosotros, en Pompe-ia, tampoco sucumbiremos ante el miedo—
Las palabras del príncipe, resonaron en la mente de Peach, recordando la mirada feroz de su padre a Bowser, dedicándole aquellas palabras a ella y a todos los reinos, antes de ser ejecutado con suma crueldad.
"Aunque muera, mi voluntad siempre seguirá con ustedes ¡No sucumban ante el miedo y peleen siempre por su libertad!"
(…)
Kamek estaba furioso. Aún no podía entender la razón por la que los parakoopas y los gombas ubicados en las fronteras, dejaron pasar la oportunidad de capturar al príncipe de Pompe-ia. Peter era una presa fácil, ya que pertenecía a un reino lejano y solo estaba siendo acompañado por dos guardaespaldas.
Además, capturarlo significaría un duro golpe para la vieja Caime. De seguro, esa maldita engreída, estaría retorciéndose y clamando por su hijo. Era una lástima que nadie fuese capaz de secuestrarlo, y que hayan perdido la oportunidad de probarle a los demás reinos, el poder de Tierra Oscura y del Rey Bowser.
Lo único que Kamek pudo encontrar en los puestos de vigilancia, eran a los miembros del escuadrón koopa troopa, completamente maniatados con una cuerda hecha de pañuelos multicolores. Era molesto ver a sus soldados neutralizados, con algo que parecía haber sido vomitado por un arco iris, pero más le molestaba lo confundido que estaban todos.
Ninguno pudo ver al sujeto que les detuvo, y todos habían perdido sus armas, incluyendo los martillos especiales que utilizaban los Hammer Bros para defenderse.
De seguro era uno de los escoltas de Peter, especializado en misiones de sigilo y espionaje. Tenía un sentido del humor bastante retorcido, e iba convertirse en una verdadera molestia, si no encontraban la forma de neutralizarlo.
Para colmo, aun tenía que lidiar con Mario y su hermano menor, el origen de todos sus problemas y frustraciones ¿Por qué la suerte no les sonreía nunca a ellos?
—¡Kamek! ¡Mas te vale que te presentes ahora mismo!— Bowser parecía estar de pésimo humor, y no era una novedad para él. Wendy, su única hija, no había dejado de quejarse durante toda la semana. La joven koopa estaba indignada por verse obligada a casarse con un sujeto que siquiera conocía, y que de seguro, no era nada atractivo.
Pero todo era por el bien de Tierra Oscura. Obligar al príncipe Peter a desposar a Wendy, le daría el control que Bowser necesitaba sobre la famosa Pompe-ia, la ciudad tecnológica y de vanguardia del Mundo Champiñón. Si lo conseguía, esclavizaría a sus técnicos, y los obligaría a construir maquinas de destrucción masiva, para conquistar el Reino Champiñón.
La princesa Peach no podría intercambiar su vida por su reino, al igual que lo hizo su padre, porque ya no habría reino que salvar. Finalmente, el legado de Toadstool se transformaría en un páramo desierto, y ellos triunfarían.
Kamek se dio cuenta de lo mucho que se había extendido aquella venganza, y se dio cuenta que ya habían pasado más de diez años. Bowser jamás perdonó aquel insolente Rey que levantó su cara para enfrentarlo y lo humilló delante de tantos. Y muy pronto, su hija pagaría caro por su insolencia, al igual que todo el reino que intentó proteger.
—No voy a casarme con ese raro, es una bomba andante— Exclamó Wendy, inflando sus cachetes, enfurecida por la decisión que había tomado su padre. La joven koopa había optado ese día por usar un moño color violeta que combinaba con sus zapatos de tacón. Cada día que pasaba, ella se parecía más y más a su hermosa madre, por lo que Kamek supuso que sería la única afortunada de los koopalings. Bowser no era un koopa muy agraciado.
—Tu opinión no cuenta mientras vivas en mi Reino— Bowser demandaba una obediencia absoluta a sus hijos, y ninguno de ellos lo veía como a un padre ya. Wendy terminaría aceptando su papel en sus planes, y seguiría sus órdenes ciegamente. Un desperdicio para una koopa tan agraciada, pero Kamek entendía que había sacrificios que hacer por la victoria. Finalmente, su malignidad se dio cuenta de su presencia y le gritó enfurecido —¡Me enteré de lo que pasó en la frontera, Kamek! ¡¿Aún, no han capturada a ese infeliz?!—
—Lo siento, su Vileza, pero los guardias y los soldados de las fronteras fueron neutralizados— Kamek dudó por un momento antes de continuar hablando —¿Usted cree que… Los rumores sobre la sombra de Pompe-ia sean ciertos?—
—¡Tonterías! Caime no tiene un ejército formal, por lo que usa trucos baratos para parecer más fuertes de lo que realmente es— Bowser estaba seguro que aplastar la voluntad de Caime iba a ser sencillo, si capturaban a su hijo.
—Lo que usted diga, su Bajeza— Kamek se inclinó hacia delante, quitando sus dudas de su mente. Bowser tenía razón, debían apegarse al plan y traer la victoria a Tierra Oscura.
—Wendy, llama a tus hermanos, informales que saldremos al Reino Champiñón en un par de horas— Ordenó su malignidad, con una expresión de suma entereza. Kamek estaba orgulloso de que Bowser se mantuviera firme, pero a veces creía que estaba siendo demasiado distante con todos ellos. Esperaba que no fuera a lamentar las decisiones que estaba tomando.
—Déjeme acompañarla— Kamek notó que el Rey Koopa le dedicó una leve inclinación con su cabeza. El respeto que le había adjudicado como consejero algún día tendría que cambiar, él no iba a vivir para siempre, pero por ahora iba a seguir haciendo su trabajo.
—No entiendo porque quiere que me case con ese sujeto ¡Siquiera es un koopa!— Wendy seguía protestando, a medida que tocaba los botones que correspondían a las habitaciones de sus hermanos, para llamarlos a la sala de reuniones del castillo.
—Alguien debe evitar que se suicide— Explicó Kamek con cierta calma y frialdad, tal así que Wendy sintió un escalofrío recorriendo su caparazón.
—Es decir ¿Qué debo evitar que explote?— Preguntó incrédula la koopa. Sus ojos estaban llenos de temor y angustia en ese momento, por lo que el viejo magikoopa trató de explicarle mejor la situación en la que se encontraba.
—Peter se dará cuenta como lo utilizará Bowser, y no dudara un solo instante en quitarse la vida, ese joven es demasiado idealista…—
—Pero… ¡Tiene solo 16 años! Es solo un chico, no tiene la agallas para hacerlo— Wendy no quería formar parte del plan de su padre, se veía claramente en su horrorizado rostro. El príncipe Peter podría explotar para matarse y asesinarla a ella, con el fin de vengarse de Bowser.
Kamek frunció el ceño levemente, y suspiró con algo de decepción. Bowser crió a sus hijos como soldados, y no fue capaz de cultivar a ninguno de ellos para poder pensar más allá de lo evidente.
—No te preocupes por eso, no explotara si estas muy acerca de él— Kamek miró a la joven koopa —De todos modos, tu solo estas cumpliendo órdenes y él no va a lastimarte—
—Pero…—
—Te darás cuenta de lo que me refiero cuando le conozcas— Kamek espero que eso calmara a Wendy, pero la joven seguía tensa mientras hablaba con sus hermanos. El viejo magikoopa sabía que la hija de Bowser estaba fuera de peligro, conocía muy bien al mocoso de Caime, y lo blando que era su corazón. Lo que debían hacer ahora era capturarlo y obligarlo a casarse…
…Y la princesa Peach iba a ser de gran ayuda para persuadirlo.
(…)
Mario debía admitir que no se esperaba que los guardaespaldas del príncipe no fueran pomps. No se sentía muy intimidado de todos modos, ya que uno de ellos era una mujer y el otro, una liebre de metro y medio, contando sus orejas. Aunque no pudo evitar pensar que, uno de los dos era el infiltrado que había estado buscando hace unos momentos atrás.
Luigi parecía estar algo irritado, y eso era extraño. No lo había notado tan tenso desde la segunda ocasión que lo rescató del Rey Boo. Ver a su hermano enfadado con alguien que siquiera conocía, le resultaba algo anticlimático, aunque él siempre había sido un poco temperamental.
Toadlon lo llamó por un momento para hablar con él, mientras Luigi se acercaba para hablar con uno de los guardaespaldas de Peter. Le sorprendió que no se sintiera tímido por hablar con la mujer, pero era tan difícil determinar su género con el traje que llevaba puesto, que no le sorprendió demasiado.
—Ella es la infiltrada, estoy completamente seguro— Dijo el toad en voz baja, quitándose las innecesarias gafas de sol, para luego ponérselas de nuevo y adoptar un tono muy serio —Nos ha tomado a todos el pelo—
Mario parpadeo y luego miró a su hermano que estaba intercambiando una conversación con Eris. Era molesto ver como aquella mujer se encorvaba y escondía las manos en sus bolsillos, mientras le dedicaba una rara sonrisa a Luigi.
Ella no era confiable, Mario notaba que no era más que una embaucadora. Solo esperaba que Luigi mantuviera su guardia en alto, y que no se fíe de la emisaria de Pompe-ia.
(…)
Luigi estaba furioso. Nunca se había sentido tan humillado y confundido, siquiera cuando la princesa Daisy del Reino de Sarasaland, se reía de su falta de coordinación en tenis, durantes los partidos que solía organizar Peach en vacaciones de verano.
No dudó en acercarse a Eris para hablar con ella, y recriminarle su falta de consideración ¿Acaso se había burlado de él? ¿Todo lo que hablaron era mentira y ella solo quería pasar desapercibida en aquel lugar?
Había solo una forma de saberlo.
—Al parecer la reunión va muy bien— Comentó Eris, señalando la mesa donde se había sentado Peach, Peter y los toads del consejo. Sin embargo, su expresión fue de sorpresa al ver el rostro de Luigi —Estás enojado conmigo—
Luigi se dio cuenta que ella no estaba preguntándolo, solo lo afirmaba. Y si, estaba muy molesto.
—No dijiste que eras de Pompe-ia—
—Tú nunca preguntaste— Eris se rascó la nuca antes de continuar hablando, chasqueando la lengua en señal de molestia —Además no tenía mi pasaporte para probarlo—
—Entonces ¿Lo de venir de Las Vegas es mentira?— Luigi se dio cuenta que estaba cada vez más enfurecido y se dio cuenta que estaba levantando la voz. Eris le miró con frialdad en aquel momento, como si hubiera descubierto algo desagradable.
—No, yo no te mentí. Provengo de Las Vegas, pero he vivido en Pompe-ia por más de once años— Ella le sonríe con algo de falsedad, moviendo su sombrero para esconder sus ojos que seguían mirándolo con frialdad —Y no, no hay forma de regresar al otro mundo—
—¡Yo no te pregunte eso!— Luigi gritó, ofuscado por la insinuación de la mujer ¿Era tan fácil para ella leer lo que estaba pensando? No era que odiara aquel mundo, pero extrañaba demasiado su ciudad natal. Eris no debería poder saber lo que pasaba por su cabeza, pero al parecer, notaba su ansiedad.
—Parece que todo lo que digo te hace enojar— Ponderó la extraña mujer con una expresión un tanto neutra.
—Si… Eso me facilitará no tratar contigo, eres odiosa— Luigi se dio cuenta que estaba hablando de más, y avergonzado, trató de alejarse de Eris, para calmar su mal genio. Por su parte, Borsalino parecía tratar de contener su risa. Al parecer le estaba divirtiendo mucho aquella conversación.
El joven fontanero se paró al lado de Mario, y se cruzó de brazos. Las carcajadas de Borsalino resonaron en el salón y todo el mundo dirigió su mirada hacía él, para entender lo que había pasado.
—Disculpen, yo solo…— La liebre aclaró su garganta, y miró a Eris con una sonrisa vehemente —Es que Eris acaba de contarme un chiste muy bueno, debería dedicarse hacer comedia—
La mujer de traje negro escondió sus ojos, inclinando su sombrero hacia delante, mientras Borsalino le palmeaba amistosamente la espalda, y seguía riéndose por lo bajo. Luigi no pudo evitar pensar que la liebre boxeadora era un perfecto idiota.
—Hey ¿Qué pasó allá?— Mario preguntó en voz baja, pero no dudo en dedicarle una mirada de desconfianza a Eris y Borsalino.
—Eris es la infiltrada ¿Verdad?— Dijo Luigi con algo de frialdad. El mayor levantó una ceja al notar lo resentido que sonó en aquel momento, pero asintió levemente y espero con paciencia que su hermano menor supere su malhumor. El joven contó hasta diez, se tranquilizó y comenzó hablar en italiano, por lo avergonzado y nervioso que estaba.
"Ella estaba en medio de Toad Town, haciendo un espectáculo de magia callejero, y como hay pocos humanos en este mundo, quise averiguar de dónde provenía, y entonces…"
Mario frunció el ceño un poco molesto, a medida que Luigi contaba su historia. Este no se dio cuenta que su hermano mayor se estaba tensando a medida que hablaba, hasta que le explicó que Eris era una ilusionista, una persona que usa trucos de magia con tanta facilidad, que era difícil ver el movimiento de sus manos.
"No importa, de ahora en más no hables con ella, solo es una charlatana" Mario sonó demasiado duro, aún en su idioma natal, pero Luigi quiso pensar que solo estaba tratando de ser cuidadoso con los extranjeros. Además, él no estaba interesado en tratar con Eris. Era muy extraña y poco fiable. De seguro no tenía malas intenciones, pero no suele llevarse bien con personas como ella.
Lo mejor sería no volver a dirigirle la palabra y esperar que la reunión termine lo más pronto posible, para que se marche de allí.
(…)
—Parece que te estás divirtiendo— Dijo de repente Eris, con un tono bastante tranquilo. No parecía molesta al ver como Borsalino seguía riéndose a sus expensas, pero no parecía querer participar del escándalo que estaba haciendo la liebre.
—Es increíble que ya estén enfadados contigo, no pasamos más de hora y media aquí— Borsalino le da una dolorosa palmada en su espalda con su guante de boxeo, que casi hace perder el equilibrio a Eris. A veces la liebre se olvidaba de que ella era humana y no uno de sus pares —Parece que lograste un nuevo record—
—No estoy aquí para ganar un concurso de popularidad— A Eris no le importaba no caerle bien a los hermanos Mario. No le caía bien a muchísima gente antes de llegar al Reino Champiñón, así que no le sorprendía no caerle bien a Luigi. Pero en el fondo debía admitir que era una pena, porque parecía ser un buen sujeto.
—Eso es cierto— Borsalino no era muy sensible, pero el ser práctico le hacia un aliado muy valioso para Eris. Siempre estaba concentrado en los objetivos y no pensaba demasiado —¿Qué encontraste en la frontera?—
—Bowser tiene completamente rodeado y vigilado al Reino Champiñón— Eris frunce el ceño y hunde sus manos en sus bolsillos, mirando con algo de molestia a Peach —Si la princesa estornuda, de seguro se enteraría de que tiene gripe antes que los hermanos Mario—
—Vaya, eso explica porque la puede secuestrar tan fácilmente— Borsalino chasqueo la lengua mientras Eris continuaba hablando.
—Supongo que la debilidad de la frontera es causada por un ejército poco entrenado, no sucede lo mismo en Pompe-ia porque nos protegen las montañas, pero aún así…— La ilusionista no quiso continuar y noto que su compañero deseaba cambiar el tema. No contar con una fuerza militar hacía de Pompe-ia un blanco fácil, y a la larga tendrían los mismos problemas que el reino de Peach.
—El reino Champiñón no soportará por mucho más tiempo la presión militar de Bowser, creo que ella ya se habrá dado cuenta— Borsalino había opinado que no había muchas esperanzas para un reino aislado y en continuo roces con Tierra Oscura, pero se convenció de hacer el viaje solo porque Peter se lo propuso.
—Es una lástima, porque me agrada este lugar, pero Peter puede correr un gran riesgo si esta reunión se extiende más de lo necesario— Comentó con algo de vehemencia Eris, al ver que los sirvientes de Peach estaban llevándoles a los invitados y a los consejeros, bocadillos y bebidas.
De repente, Toadsworth llamó a Mario y a Eris para que se acercaran a la mesa donde estaban discutiendo los consejeros y los príncipes. Peach se veía menos tensa que cuando los había recibido y Peter ya estaba en sus anchas, haciendo cálculos y explicando cómo iban a proceder con su acuerdo.
Eris se sentía feliz de ver al joven desenvolverse con esa facilidad. Ella a su edad era demasiado apática y no le gustaba hablar con las personas, en especial con los adultos. Se notaba que a medida que atravesaba su adolescencia, Peter superaba sus inseguridades y su timidez crónica.
Si su madre lo viera ahora, solo criticaría su falta de sangre fría para convencer a otros. Caime era demasiado dura con el pobre chico, y no se daba cuenta que lo estaba haciendo muy bien siguiendo sus propias convicciones.
Eris se dio cuenta que estaba demasiado concentrada en Peter, porque casi no notó a Mario a su lado. El hermano mayor de Luigi tenía una presencia distinta a otras personas que había conocido.
Si Luigi trataba de pasar desapercibido, Mario era como un faro color rojo en medio de aquella habitación. A simple vista, el vestir de rojo te hace fácil de identificar por el enemigo y concentrar los ataques hacía uno mismo, evitando que los más débiles salgan heridos.
Sin embargo, este hombre irradiaba tanta confianza que resultaba ser un tanto intimidante. A Eris no le agradaba mucho sentirse intimidada por un hombre, pero debía admitir que Mario tenía una buena reputación y, a pesar de todo lo que había escuchado de él, se veía como un hombre común que intenta hacer lo correcto.
No era su especialidad el trabajo en equipo con desconocidos, pero Mario era un aliado poderoso. Ella iba a tratar de ser considerada con él.
—Los llamamos a los dos para comentarles acerca de nuestra decisión— Peach miró a Mario con ojos soñadores, y este le sonrió con orgullo, asintiendo levemente. Eris no tuvo que sumar dos más dos para entender que entre los dos había un lazo muy estrecho. No tenía mucha información sobre aquel asunto, porque esas cosas no eran de su interés, pero no creía que hubiera mucho futuro en aquella relación…
…Aunque con un Toadstool nunca se sabe.
Peach era hija de un hombre que peleo en contra la opresión de los reinos más fuertes, y evitó que su pueblo cayera en manos de Bowser, sin dudar en dar su vida por ello. Si realmente lo quiere, ella encontraría la forma de estar con él, no había duda de ello.
—Traeré a los mejores técnicos de nuestro reino y a nuestra intendenta de inteligencia para que armen las maquinas aquí, y le enseñen a los mecánicos de Toad Town como mantenerlas— Peter parecía tan entusiasmado que saltaba de su silla como un niño pequeño.
Eris asintió levemente, reflexionando ante aquel acuerdo. Era un poco arriesgado para los técnicos, ya que ellos no salían mucho de Pompe-ia, pero su intendenta de inteligencia estaba acostumbrada a viajar a lugares exóticos. Aún así, se preocupó un poco cuando Peter se ofreció acompañarlos.
—¿Estás seguro? Son seis meses lejos de casa— La decisión ya estaba tomada, pero Eris quería asegurarse de que Peter sepa lo que significaba. Estar mucho tiempo en este sitio, iba a resultar ser un peligro constante para alguien como él.
—Será una experiencia nueva para los técnicos, y no quiero que se estresen demasiado— El príncipe pomp miro a Eris, y le dedicó una mirada llena de determinación —Todo va a estar bien, Eris—
—Si usted viene, me ofreceré como su escolta personal— Propuso Eris sin dudarlo.
Para su sorpresa, Mario miró a Peach, rogándole que niegue aquella petición. La princesa parecía estar un poco confundida por su actitud, por lo que decidió preguntar a Peter que si era conveniente tener a la ilusionista como escolta.
—¿No sería mejor traer al guardia más fuerte de tu reino aquí?— Preguntó la princesa con cierto recato.
—Esa sería Eris, ella es nuestro guardia y soldado más fuerte— Peter miraba a la princesa como si no fuera necesario explicar aquel asunto —Si ella no estuviera aquí, me hubieran secuestrado antes de llegar al reino—
—¿Qué?—
—Eris estuvo en las fronteras del reino Champiñón, cuidando de que los soldados de Bowser no nos emboscaran en el camino— Explicó el príncipe, que parecía verse un poco molesto con la falta de confianza que le tenían a su guardaespaldas.
—Yo solo hice mi trabajo, pero no he dejado de notar que Bowser los tienen bien vigilados— Ella necesitaba sacarse una duda, y esperando no despertar más resentimientos, pregunto con suma tranquilidad —¿Por qué se lo permiten?—
Peach miró a Eris como si quisiera contestarle de inmediato, pero se detuvo antes de hablar. Mario notó que la princesa estaba un poco molesta con aquella pregunta, pero no quiso interrumpir, por más que le urgía sacar a la embaucadora de Pompe-ia a patadas de allí.
—Han pasado muchas cosas, y tuve que ceder las fronteras a cambio de… Una anulación— Declaró con algo de incomodidad la princesa.
Eris frunció el ceño, pero ocultó su fría mirada con la solapa de su sombrero de copa. La situación del Reino Champiñón era crítica, y al parecer, los rumores sobre el Corazón del Caos eran ciertos.
Tal vez este tratado no haya sido una buena idea, a pesar de que la princesa Peach era una Toadstool.
—Me disculpo por la insolencia, con su permiso, me retiro— Eris giro sobre sus talones, y salió del salón, dando zancadas y hundiendo sus manos en sus bolsillos.
Tenía que prepararse para evitar un posible ataque.
(…)
Luigi vio como Eris escapaba del edificio, y notó que Borsalino tomó su lugar en la reunión. No sabía lo que había pasado, pero algo se traía entre manos, así que decidió seguirla.
La mujer comenzó a caminar por todo el recinto, mirando con cuidado a cada toad y toadette que se cruzaba en su camino. Parecía estar buscando algo, pero era difícil saber lo que era.
De repente, giro por una esquina, y cuando Luigi trató de alcanzarla, había desaparecido.
—Pero si vino hasta aquí…— El fontanero estaba confundido, hasta que un ligero "Hey" llamó su atención a sus espaldas.
—¿No te parece raro?— Eris estaba parada encima de la columna de mármol, con las manos en sus bolsillos, mirando a los alrededores. Luigi no tenía idea en qué momento había llegado allí, pero de seguro debía tratarse de uno de sus trucos
—Hay el doble de toads de los que había esta mañana— Comentó la ilusionista, señalando a los pequeños hongos que iban y venían a su alrededor.
—¿El doble? N-no, no puede ser, todos estaban aterrados por la visita de los pomps, la mayoría están en sus casas por el toque de queda— Luigi sabía esto porque Mario le explicó las medidas de seguridad que había adoptado Peach —Solo quedaron una pequeña parte de los sirvientes de Peach, Toadlon y Toadsworth—
—Entonces, estos no son toads de verdad— Eris saltó de la columna, al lado de Luigi, sacando un par de naipes de sus mangas.
—¿Qué piensas hacer con eso?— Preguntó alterado Luigi. No creía que Eris fuera atacar a un toad inocente, porque los naipes que sostenía parecían ser normales.
—Voy a comprobar algo— Ignorando las protestas del fontanero, lanza el naipe al toad que estaba delante de ellos. Este sorpresivo ataque, hace que el toad explote en una nube de humo, y algo blanco y con enormes dientes aparece delante de ellos.
Era un boo, y uno muy enfadado.
Luigi gritó asustado, sin poder evitarlo. Detestaba a los boos, siempre lo tomaban por sorpresa, y este no fue la excepción. Eris no parecía entender lo que estaba pasando y miro al fontanero con cierta duda.
—¿Qué hace un boo aquí?— Ella no demostró reacción alguna, por lo que sirvió para exasperar aún más a Luigi.
—¡¿Cómo quieres que los sepa?!— Luigi estaba histérico, y miró al boo que estaba dispuesto a atacarlos por haber revelado su disfraz —¿Por qué tenían que ser fantasmas?—
Eris le miró por un momento, como si estuviera evaluando si creerle o no. De seguro no confiaba en ellos y pensaba que le habían tendido una trampa. Pero la situación no solo era arriesgada para Peter, sino también para la princesa y sus súbditos. Luigi se armó de valor y se adelantó para enfrentar al boo, que se preparaba para atacarlos.
—Yo me encargo de él, ve advertirle a los demás…—
—Creo que eso no será posible… Al menos por ahora— La voz de Eris sufrió un ligero quiebre, y Luigi entendió de inmediato el por qué. Los boos que se habían transformado en toads para infiltrarse en el edificio adjunto al castillo, los rodearon de repente. Sus ojos se tornaron de un color rojo brillante y comenzaron a caminar hacia ellos como si fueran zombies.
—Sabía que no debía haber vuelto— Luigi se quedó mirando con horror, como más de una veintena de boos se alzaban ante ellos, sonriéndoles con un hambre asesina.
Pero él no tenía idea de que las cosas estaban por empeorar aún más.
(…)
TBC
