Autora: Isis. ea
Summary: ¿Qué pasaría si por un problema con la bazooka el Tsuna de 10 años en el futuro viene, mientras que el pequeño Tsu-kun se va a 10 años al futuro, donde el Décimo tenía ciertos problemas sin resolver?
Pareja: Un poco de All27… (R27/1827)
Disclaimer: Lo que ya saben, KHR! pertenece a Akira Amano-sensei.
Aclaraciones: Como ya me acostumbré mientras leía otros fics:
" " hablan los personajes
"Xxx" piensan
- - una que otra aclaración
Capítulo 3: Prueba
Namimori, Comité disciplinario –actualidad-
"Jajaja parece que tenemos un problema" dijo divertido sin parecer preocupado ante la mirada de los presentes.
Todos se miraron entre ellos sin saber qué hacer. Su Tsuna no aparecía y la calmada sonrisa del que tenían en frente no solucionaba ni daba respuesta a esa ridícula situación.
"Debe ser un problema con la bazooka" dijo para que todos dejaran de soñar despiertos y volvieran a la realidad. "Avisaré a Nonno y a Gianini para que busquen una solución. Mientras…" miró al castaño que mantenía esa sonrisa de despreocupación y que parecía divertirse con todo lo que pasaba "ya veremos que hacemos contigo"
"¡Oh! No te preocupes por mi Reborn" dijo levantándose con un Lambo dormido en sus brazos. "Yo iré a mi casa y ya mañana buscamos solución al problema"
"Pero Juudaime, ¿no cree que es mejor que solucionemos esto lo más pronto que podamos?" preguntó el peli plata
"Creo que lo mejor es que vayamos a nuestras casas. Hace mucho que salieron de clases y ya está oscureciendo. Mama se va a preocupar" les sugirió.
"Mama se va a preocupar al verte así" le recordó el hitman
"Descuida yo sabré manejar a mama" le dijo alegre. "Hibari san, ¿Dónde vas?" preguntó sin verlo, al notar que su guardián abría la puerta. Esto hizo que todos voltearan a mirarlo.
"Ya terminó, ¿cierto?" miró al bebe y este asintió. "Entonces me largo. Y mañana cuando vuelva quiero todo como estaba antes" miro con resentimiento al castaño. Que suspiró al recordar el estado del aula.
"Espera Hibari" le detuvo el bebe acercándose a él. Le susurro algo que los demás no pudieron escuchar.
"No te pases de confianza bebe" frunció el seño. Para que después de sonreír el tutor le volviera a decir algo que los demás no escucharon. El prefecto clavó la mirada en el castaño y sonrió. Para después salir del lugar azotando la puerta con molestia.
"¿Estas tramando algo Reborn?" preguntó divertido el castaño, Para obtener como respuesta solo una sonrisa que por experiencia no predecía nada bueno. Pero eso era antes cuando era un chiquillo, cuando creció esperaba con impaciencia las travesuras de su tutor para después demostrarle que no era el niño inútil de siempre, aunque en estas circunstancias lo mejor era divertirse un rato y no destruir la sorpresa que le tenía el hitman.
"Si todo es así. Nosotros nos vamos." Dijo Mukuro mientras se envolvía a él y a Chrome en su neblina purpura.
"Mukuro" lo llamó el pequeño
"Descuida, escuché lo que dijiste" le sonrió "No tengas dudas de que iré" dijo para después desvanecerse escuchando un ¨adiós jefe¨ de su guardiana.
"¡Bueno Sawada yo también me voy sino Kyoko se preocupa!" gritó alzando los brazos.
"Adiós Onii chan" le dijo haciendo que su guardián le respondiera con una sonrisa y un movimiento de manos en forma de despedida.
Solo quedaron la lluvia y la tormenta frente al cielo que sostenía al rayo ya dormido, y el sádico tutor que miraba a la vaca con molestia. No podía dejar pasar que él estuviera de lo más cómodo en los brazos del décimo sin su permiso.
"¿Ahora consientes a todos tus guardianes?" preguntó con molestia
"¿Consentir?" se preguntó y vio cómo el resto veía a Lambo dormir en sus brazos quizá con asombro quizá con molestia "Jajaja no es así… para nada" murmuro algo apenado "Solo que Lambo es especial" sonrió haciendo que el resto fruncieran el ceño.
"¡¿Por qué esa vaca estúpida es especial?" gritó con molestia su guardián.
"No te molestes Hayato" trató de calmarlo, haciendo que este Gokudera Hayato le hiciera recordar al que tenía ahora en su futuro "Es costumbre" dijo más para sí mismo que queriendo darles una explicación. Y noto que eso no les bastaba "Les explicaré mañana. ¿Les parece? Ahora vayamos a casa" Los guardianes suspiraron.
Ya fuera de la escuela los tres se despidieron, viendo como sus dos guardianes se iban dejándolo con su aun tutor.
"Tenemos que llamar a alguien para que arregle esto" le dijo al azabache que ya marcaba en su teléfono-leon "Sino Hibari- san se las va a cobrar con mi pequeño yo" dijo en tono compasivo por lo que le esperaba cuando su yo que estaba en su lugar, regresara.
Mientras veía como Reborn conversaba con alguien mientras caminaba sobre un muro -ambos camino a casa- se puso a pensar en su pequeño yo. ¨ Espero me estén tratando bien¨ pensó sabiendo que tenía mucho de mentira, y sintiéndose algo culpable y angustiado suspiró. "Lo siento Tsuna"
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Italia, Sede Vongola –diez años en el futuro-
Tuvieron que pasar tres horas y haber destruido media sede Vongola para estar como lo estaban ahora. Y después de haber evacuado la sede Vongola por la seguridad de los que no tenían nada que ver en lo que pasaba, los únicos que quedaban en toda la gran mansión eran el Décimo Vongola –con diez años menos-, los guardianes del susodicho, y sus amigas cercanas.
"Demonios, esto va a tener a Juudaime por un mes sin salir de su oficina" se preocupo el peli plata mirando lo que hace unos minutos había ayudado a destruir, mientras cerraba la puerta del salón de visitas.
"Eso si encuentra su oficina" bromeó el guardián de la lluvia tomando asiento en uno de los sillones.
"Kufufufu" rió el guardián de la niebla disfrutando lo ocurrido "me siento como nuevo, deberíamos repetirlo una vez al mes" dijo burlón mientras el resto lo miraba con molestia y odio contenido.
"Más les vale regresar todo a como estaba antes" amenazó la nube que sentado alejado del resto tomaba una taza de café de-quien-sabe-donde la sacó.
"Todos siguen siendo unos niños inmaduros" se quejó el hitman que al igual que Hibari tenía su taza de café negro entre las manos. Todos lo miraron con sorpresa, como si él no hubiera colaborado en la destrucción del hogar de su jefe.
"¡Jajajaja! ¡Pero eso fue extremo!" gritó emocionado Ryohei sin poder contener la felicidad que lo invadía, después de todo según él, todos habían compartido un grato momento luchando como camaradas y buenos rivales. Sí, que siga pensando eso.
"Lambo quiere ver a Tsuna- san" sentenció serio; pero todos sabían que en el fondo era un capricho de bebe, por más que se comportara con esa apariencia cool y todo. A ellos no los engañaba.
"Dudo que Chrome nos deje ver a Juudaime. Y más por la forma en la que nos comportamos" se lamentaba su mano derecha "¿Cómo pudimos ser tan infantiles?" no se podía creer que después de todos esos años hubieran actuado tal cual como hace diez, y eso que él mismo se había criticado como un niño consentido e inmaduro cuando recordaba esas épocas.
"Tsuna se debe haber asustado de nosotros" suspiraba preocupado "Realmente la hicimos grande" trató de sonreír con esa calma característica suya son poder evitar mostrar su preocupación.
"Lo dudo. Pese a que no es el Tsuna que conocemos. Este también es Tsuna. Y siendo como es él, no nos va a juzgar solo por esto" intentó terminar con eso la preocupación de todos, queriendo él también creer en sus palabras. Después de todo quién conocería mejor a Tsuna que su ex tutor.
"Nos conoce lo suficiente" agregó la alondra, mientras sorbía otra taza de su café.
Haru que los veía a través de la cerradura de la puerta pudo comprobar que ya habían regresado a la normalidad. Suspiró aliviada y salió corriendo hacia donde se encontraban el resto de sus amigas. Haru lo había meditado mucho y aún no podía creer que sus amigas la hubiesen llamado por una emergencia sobre un indefenso Tsu- kun. Aún seguía dolida por el rechazo de ese día y no quería verlo a la cara por la vergüenza. Pero aún así sus amigas la llamaron y ella fue con la sorpresa de que el hombre conocido como Sawada Tsunayoshi no estaba, en su lugar estaba Tsu- kun. Y eso le alegraba la noche.
"Ya regresé" dijo entrando. Aún no podía perdonarse el haberse comportado como cuando era un cría al estar frente al castaño y sentirse rechazada, bueno estaba siendo rechazada y quizá los nervios habían hecho que se comportara así.
"Haru- chan ¿cómo están todos?" preguntó la dulce castaña que le ofrecía una taza de chocolate caliente al castaño que parecía más tranquilo pero aún confundido.
"Ya regresaron a sus cabales" le respondió conteniendo la risa, realmente todo el asunto le parecía de lo más divertido. Es decir, los guardianes del Décimo Vongola, los más conocidos en el mundo de la mafia por ser duros, serios y calculadores, además de muy maduros y calmados en cualquier decisión que tuviesen que tomar; habían estado comportándose como los críos que hace mucho dejaron de ser, y a pelearse sin pensar en las consecuencias de sus acciones, que era principalmente la destrucción de la sede. Ni los enemigos que atacaban habían causado tal destrozo. Se rio para sus adentros.
"Me alegro" suspiró aliviada. Ella estaba parada junto al castaño que estaba sentado en un sillón individual. Frente a él había una mesita de té y al otro lado un sillón largo en el que estaba sentada la esposa del guardián del sol, Kurokawa Hana.
"Todos se han comportado como una manada de bestias" dijo con molestia y sintiendo vergüenza ajena.
"Etto, Kyoko- chan. ¿Qué fue lo que paso?" preguntó sin entender nada el castaño.
"Oh Tsuna- san no sé cómo explicártelo" le dijo con esa expresión pensativa que le hacía recordar mucho a su madre.
"Jefe, es cómo demuestran lo emocionados que están de verte" le dijo con dulzura su guardiana que se acercó a él para ofrecerle galletitas.
"Gracias" le murmuró cogiendo una "¿Emocionados? Parecía que me querían atacar" dijo nervioso ¨Me asustó mucho¨ pensó suspirando.
"¡No le querían atacar Jefe!" los defendió la peli purpura.
"Bueno al menos no todos" dijo Hana "Te defendían del pervertido de Mukuro" le sonrió burlándose de la situación en la que estaba Tsuna. "Es un resentido" murmuró.
"¡No es eso! ¡Mukuro- sama…! solo jugaba" terminó la frase en un murmuro, ni ella se creía sus palabras "Tienen razón Mukuro- sama es muy vengativo" agachó la cabeza aceptando que su maestro era aún un niño resentido.
"¡¿Pero de qué quiere vengarse?" gritó asustado "¡¿Acaso le he hecho algo malo?" tras esa pregunta las chicas intercambiaron miradas.
"Tú no Tsu-kun" le dijo con cariño mientras lo miraba a los ojos queriendo calmarlo.
"Bueno aún no" rió, recibiendo una mirada en desaprobación de Haru y Kyoko.
"¡Hana!" le regaño
"¡Pero es cierto!" se defendió "Lo que me sorprende es que solo se comportaran como niños malcriados peleándose por su juguete favorito, en vez de atacarte todos" dijo con calma mientras cogía una galleta de la mesita
"¡Hiii!" gritó asustado al imaginarse a todos sus amigos ¨atacándolo¨ , claro que el solo pensaba en el sentido de peleas "¡¿Por qué? ¡¿Qué les he hecho?"
"Hmm" pensaba su amor platónico mientras tomaba asiento junto a sus amigas. "Es que digamos, que el Tsuna- san que conocemos les ha hecho algunas bromas a los chicos"
"Y ellos están con el orgullo lastimado" terminó Haru
"¡¿Bromas? ¡¿YO?" dijo señalándose completamente incrédulo ¨¿qué se me cruzó por la cabeza para bromear con el orgullo de esos monstros?¨
"Sí. Bueno…" Kyoko y Haru se miraron con un sonrojo en las mejillas "En tu defensa todos ellos empezaron" rió avergonzada
"¡Sí Tsuna- san!" le gritó la morena dándole la razón a su amiga.
"¡Pero ¿de qué hablan?" preguntó lamentándose por cosas que ni había hecho, pero que haría. ¨¿En que estaba pensando mi otro yo?¨ sollozaba.
"Lo mejor es que vayamos con los demás ya están mejor, ¿cierto?" preguntó a Haru y esta afirmó. "Si no se van a preocupar por usted Jefe" dijo Chrome con tono apenado.
"Es cierto Tsu- kun, además ya ellos se explicaran mejor" le dijo sonriente
"Bu…bueno" tartamudeo nervioso. Aún no entendía la situación. Pero eran sus amigos y si habían actuado así era por una buena razón. Y sí la tenían. Suspiró. Además solo lo protegían de Mukuro ¿cierto? Él siempre ha sido así, uno no podía bajar la guardia. Volvió a suspirar. Pero ese tipo en traje… "Cierto Kyoko- chan ¿quién era el hombre de traje?" preguntó ya habiendo olvidado su preocupación al pensar en eso
"¿El de traje?"
"¡Sí! El que tenía una fedora" dijo haciendo mímicas con sus manos señalando algo en su cabeza. Y levantándose del sillón
"¡Oh!" recordó que este Tsun- san aún no reconocía a Reborn- chan adulto. Esto le hizo gracia y sonrió para sí. "Ya lo conoceras" fue lo único que le dijo mientras lo guiaba a la puerta y salieron, junto a Haru.
"Chrome" la llamo, esta esperó a que los tres avanzaran un poco.
"Sí, ¿Hana san?" giró a verla. Eran las únicas en el salón.
"No digas nada hasta que sea estrictamente necesario" ordenó seria. Esto puso nerviosa a la peli morado. No le gustaba guardarle secretos a Mukuro- sama. Pero ya lo había estado haciendo por muchos años. Unos días más no era mucho problema ¿cierto? Volvió a mirar el rostro de la morena. Realmente se sorprendía por esa aura imponente que tenía pese a que no poseía ninguna fuerza de pelea.
"Pero no cree que en esta situación…" intentó convencerla
"No, Tsunayoshi no es tan descuidado como para dejar que esto pase" le dijo avanzando "Así que si estuvo planeando algo sin decírmelo, que sufra un poco" rió con malicia para salir y dejar a la peli morado sorprendida.
¨Y yo que pensaba que todo era por el bien del Jefe¨ pensó con una gota cayéndole por la nuca. Avanzó detrás de Hana ¨Aunque Hana- san no haría nada para complicar al Jefe¨ sonrió queriéndose convencer de eso.
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Los tres ya habían llegado a las puertas de uno de los pocos salones aún en pie. Esperaron a que las dos faltantes llegaran y estaban dispuestos a abrir la puerta.
"Tranquilo Tsu- kun. Recuerda que son los amigos que tanto quieres" le dijo para calmarlo. Aunque no hizo falta ya que el castaño lo había pensado todo el trayecto y estaba con esa mirada de determinación y sin el miedo que antes tuvo.
"Lo sé Kyoko- chan" volvió a sonreír, haciendo que las demás sonrieran de alivio.
"Bien entonces. Entremos" dijo abriendo las puertas de par en par.
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Namimori, casa Sawada–actualidad-
"¡Kaa- san!" gritó emocionado al ver a la castaña. Y se apresuro para abrazarla. En el futuro su madre ya no vivía con él, el maldito de su viejo la había raptado diciendo que tenía que compensarle por todo el tiempo que no estuvieron juntos. Decisión que no pudo cambiar porque su madre estaba de acuerdo, diciendo que ya Tsu- kun estaba grande y era su orgullo, además de que tenia a Reborn- chan para que lo cuide junto con Kyo- kun y el resto. Sí, estaba bien cuidado –nótese el sarcasmo- Suspiró.
"¿Ara? ¿Tsu- kun?" escuchó la voz sorprendida de su madre haciendo que regresara a la realidad ¨rayos¨ se reprendió a si mismo recordando que esta no era su kaa- san "me parece o ¿estás más grande?"
El azabache que no creía que el torpe de su alumno hubiera cometido tal error, pensaba con rapidez qué decirle a mama.
"Ja ja si kaa- san. Lo que pasa es que…" y comenzó su explicación, algo sobre una pastilla, un doctor con un nombre ridículo, hormona de crecimiento y una serie de contraindicaciones. Al menos se alegraba que en el futuro ya supiese qué era un hormona. Suspiró. ¨Y dice que no se parece en nada a su padre¨ pensó recordando las mentiras estúpidas y poco creíbles que le daba su marido.
"Vaya Tsu- kun, la próxima vez debes tener cuidado" Bueno, Iemitsu tampoco la tenía muy difícil. Suspiró. "Pero te ves tan atractivo Tsu- kun. Espero que algún día crezcas así de encantador" le dijo mirándole el rostro. Ya que Tsuna era unos centímetros más alto que ella tuvo que parase en puntas para darle un beso e la mejilla y sonreírle con dulzura y amor "¡Oh vaya! Seguro tendrías muchas chicas detrás tuyo Tsu- kun" le dijo, haciendo que el castaño riera por lo dicho, aunque a el azabache no le pareció muy divertido ¨Dame- Tsuna no va a tener tiempo como para distraerse en esas nimiedades¨ pensó saltando a la mesa para captar la atención de mama, y que dejara de hablar del tema.
"Mama" llamo a la castaña.
"Reborn- chan. Dime. ¡Cierto debes tener hambre!" dijo alarmada mientras corrió a la cocina.
"No es eso mama" suspiró siguiendo a la mujer que ya estaba de un lado a otro en la cocina.
Tsuna vio a su madre con cariño. Y volvió para recorrer con la mirada su antiguo hogar. Cómo extrañaba ese pequeño lugar. Pese al tamaño en comparación con la enorme mansión que tenía ahora, era ese diminuto espacio donde había pasado toda su infancia y adolescencia. Donde vivió tantas cosas, y donde la pasaba con sus amigos riéndose y reuniéndose para algun motivo sobre Vongola. Esa casa no era su sede, era su hogar. Suspiró admitiendo que la sede en la que ahora vivía no se comparaba en nada. Era tan grande y espaciosa. Sus guardianes paraban ocupados y el metido en su despacho. Por eso había exigido esas reuniones mensuales, quería verlos, era feliz conviviendo con ellos. Aunque ahora no lo demostraba tan fácilmente como era antes.
"Hey" escuchó que el arcobaleno lo llamaba.
"Dime Reborn" giró para verlo sobre la mesa.
"Casi metes la pata" le llamo la atención
"Ja ja. No te preocupes, conozco bien a mi madre y no me hubiera creído si le hubiera dicho que soy algún familiar. Además con qué excusa le diríamos que Tsuna desapareció. Ni siquiera tuvo tiempo de decirle adiós, ella esperaría que al menos regresara del colegio ¿no crees?" Tsuna tenía razón, últimamente Nana se había avispado cuando se trataba de la ubicación de su hijo. Debe ser por todas las veces que tuvo que inventarse algo.
"Bueno por ahora está controlado. Aunque me sorprende que mama se tragara eso"
"ja ja ja , a mi también" dijo haciendo que el azabache arqueara una ceja sin creerse lo despreocupado de sus palabras.
"Hay algo que ocultas" lo enfrentó directamente. Esto hizo que el castaño lo mirara no entendiendo.
"¿De qué hablas Reborn?" intentó hacer que dejara de mirarlo así.
"Estas muy tranquilo como para que todo esto sea un problema de la bazooka" le dijo serio, con esa mirada amenazante.
"Estas pensado de más" le dijo haciendo un movimiento su mano quitándole importancia al asunto "Además, recuerda que tú me dijiste que un buen jefe no debe dejarse sorprender por nada" le dijo serio acentuando la última palabra. Esto hizo que el pequeño frunciera el ceño. No le gustaba que usaran sus propias frases en su contra. Pero luego sonrió. Le había enseñado bien a su pupilo.
"¡Niños la cena!" Llamó mama haciendo que el dormido Lambo despertara.
"¡Mama tengo hambre!" gritó saltando de los brazos del castaño. Que había estado sosteniéndolo con uno de sus brazos.
"¡Lambo cuidado!" le pidió yendo tras él hacia el comedor, donde su mamá servía la cena.
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Después de cenar, Renorn pensó que lo mejor era dejarlo por esta noche así que subió junto con Tsuna y…
"¿Tú a qué vienes vaca estúpida?" preguntó con molestía
"¡Mama dijo que, como esos dos súbditos míos se habían ido, podía dormir con ustedes!" gritó burlándose, ya que tenía la palabra de mama a si favor.
"Te vas al sillón" dijo golpeándolo lo en la cabeza con un martillo verde haciendo que cayera por la escalera.
"¡Reborn!" le gritó el castaño, corriendo a ver cómo estaba Lambo.
¿Por qué demonios ahora Tsuna se preocupaba tanto por esa vaca? Es cierto que antes también se preocupaba por él, ya que era solo un niño. Pero esto era distinto. Paraba detrás de él, y lo consentía demasiado. Vio cómo lo cargó en sus brazos y volvía a sacar un dulce para dárselo y este dejara de llorar, y nuevamente sobarse en el pecho del mayor. Tdo esto, le estaba colmando la paciencia, sin saber el porqué. "Lambo es especial" recordó lo que les había dicho antes. Solo bufó y subió con molestia ocultándola bajo el ala de su fedora.
"Ya está mejor. Debes ser más…" se quedó hablando al vacio al darse cuenta que ya se había ido. Suspiró. "Bueno Lambo no hagamos enojar más a Reborn ¿sí?" Le pidió y este solo afirmó sin querer discutir con el castaño que lo mimaba.
Al llegar a su cuarto sintió nostalgia, y vio que su tutor ya estaba dormido. Sonrió apenado sin entender el humor de este. Colocó al pequeño en un lado de la cama. Lo miró y recordó lo molestos que también se ponían sus guardianes al consentirlo solo a él. Es que no sabía cómo explicarles que era diferente. Y en qué sentido diferente. Solo volvió a sonreír divertido, pensando que quizá el hitman estaba un poquitín celoso.
Buscó algo que pudiese ponerse pero no había nada a su medida. Así que solo se sacó el saco y la corbata. Se había olvidado que tenía puesto su traje. Después de todo acababa de tener un reunión con Varia y luego con sus guardianes. Aunque no iba muy bien esta última. Se sacó la correa, y se acostó. Ya mañana buscaría algo más cómodo. Quizá su madre tenía algo de su viejo, que no sean esos estúpidos disfraces que usaba para engañar a su madre.
Ya echado sonrió. Era hora de empezar. Tenía que cambiar ciertas cosas, y romper las promesas que le había hecho a Shuuichi- kun sobre reglas temporales. "Tsuna" pensó cerrando los ojos.
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Italia, Sede Vongola –diez años en el futuro-
Estaba frente a todos sus guardianes. Ahora que los veía se veían tan maduros y con una expresión avergonzada. Ya habían pasado diez años después de todo.
"Realmente lo sentimos Juudaime" vio como el peli plata se paraba y hacía nuevamente una reverencia. "No tenemos excusa, por habernos comportado de ese modo" Pudo notar que ahora estaba más calmado y sin esas ansias que antes lo dominaron.
"Cierto Tsuna, nos dejamos llevar" se disculpó también Yamamoto con una sonrisa.
Vio que el resto tanto Hibari como ese hombre con traje hicieron un movimiento de cabeza como disculpándose. Mientras Mukuro solo lo veía con esa sonrisa escalofriante.
"Mi querida Chrome, ¿crees que estar a mi lado evitará que en algún momento tenga una charla con Tsunayoshi- kun?" dijo, divertido
"Mukuro- sama, por favor. No moleste al jefe" pidió su compañera.
"Mukuro, más te vale quedarte quieto" ordeno el de la fedora.
"Sabes que te tengo prohibido la entrada en la mansión" le dijo con molestia la nube
"Kufufufu, como siempre ustedes dos tan a la defensiva. Y ave- kun recuerda que tengo el permiso especial del décimo para entrar una vez al mes" dijo sonriente
"Y ese día ya está terminando así que puedes ir largándote" ordenó
"Kufufufu, pues si eso quieres escóltame a la salida" lo desafió
"Mukuro, Hibari. No empiecen" llamo si atención el guardián de la tormenta "Hibari, esta es una ocasión inaudita así que deja que se quede un tiempo más" esto hizo que el moreno bufara, nadie le daba órdenes, pero era la mano derecha del jefe y cuando este se encontraba indispuesto tenían que obedecerlo. Al menos eso le había prometido al castaño. Aunque nunca imaginó que este se encontraría indispuesto. "Y Mukuro si sigues con esa actitud, no tengas dudas que con mis propias manos de saco de aquí" lo amenazó haciendo que el guardián de la niebla sonriera en respuesta. Cómo le encantaba hacerlo enojar.
"Maa, maa… Tranquilo Hayato" pidió su amigo que ya estaba con esa sonrisa despreocupada. Haciendo que el peli plata lo mirara y suspirara con resignación y volviéndose a sentar a su lado.
El castaño veía a todos, estaba admirado por la forma de comportarse de todos, se sintió lleno de orgullo. Todos estaban sentados en distintos sillones. En uno de tres estaban Yamamoto, Gokudera y Ryohei. Frente a ellos en uno de dos estaba en el centro Mukuro y parada detrás, Chrome. En una esquina cerca a una mesita estaban tanto Hibari como ese hombre misterioso tomando una taza de café cada uno.
Hace unos minutos que había entrado y lo primero que hizo Gokudera fue disculparse seguido del resto. Y aunque no quería comenzar a atacarlos con preguntas, aún tenía en la cabeza lo que las chicas le habían dicho.
"Minna" llamo la atención de todos "Hay algo que quiero preguntarles" los miró, pensando si era lo mejor "Por lo que me dijeron las chicas, todo lo que pasó fue por algo que hice" dijo extrañando a los que lo escuchaban "Bueno yo no. Pero mi otro yo sí" se corrigió. Todos se quedaron mirándose entre ellos.
"Eso no es asunto tuyo, herbívoro" lo miró con seriedad. Quizá era Tsuna, pero los asuntos pendientes lo tenía con el mayor no con este indefenso castaño. Aunque ganas no le faltaban para cobrárselas todas.
"Seguro es así Hibari- san. Pero, no me siento bien sabiendo que les hice algo malo" puso una expresión de tristeza que hizo que se lo pensaran. Todo este asunto no era tan importante como para hacer sentir triste al castaño. Pero la razón por la que no querían decirle es que era muy vergonzoso para ellos. "Cierto. ¿Y Lambo?" preguntó al darse cuenta que solo él faltaba.
Bien quizá lo mejor hubiese sido guardarse todas esas quejas y molestias para el Tsuna mayor, pero al escuchar la voz de preocupación de ese castaño por ese odioso Bovino, no pudo evitarles hacer pensar que no valía la pena contenerse. Todos estaban con una venita palpitando en la frente.
¨Rayos¨ pensaron las chicas, al recordar el pequeño problema que ocasionaba el menor de los guardianes.
"¡Siempre es esa vaca estúpida!" gritó el peli plata "¡Juudaime usted es muy injusto!" gritó con molestia mientras el resto asentía. ¨¿Dónde se había ido ese Gokudera que emanaba autocontrol?¨
"Tsuna ya te dije que deberías olvidarte de esa vaca inútil" escuchó cómo el azabache dejaba su taza de café y lo miraba fijamente. ¿Por qué le parecía tan conocido?
"Chicos cálmense" pidió Haru. "Van a confundir más a Tsuna- san. ¿Qué tal si le explican todo?" pidió con la manos levantadas intentando calmarlos antes que volviesen a como estaban antes
"¡Sí Mukuro- sama! ¡Si le explican todo quizá pueda revelarles la razón!" pidió algo exaltada ya que con las justas podía controlar la niebla que intentaba cubrir al castaño. Y que recién este se había percatado al igual que el resto.
"Mukuro" pronunció con voz siniestra
"¡No Hibari- san, lo tengo controlado!" gritó la pequeña Chrome.
"¡Ya basta!" gritó con molestia. "¡Ustedes sentados!" les gritó enojada la morena "Ryohei, calma a tus amigos" ordenó su mujer "Tsunayoshi como siempre haciéndolo todo por su cuenta" murmuró para ella con molestia "Escucha bien, esto es lo que pasa…" comenzó a narrar la morena. Y el castaño asintió diciéndole d este modo que estaba prestándole atención "Con el tiempo Tsunayoshi fue madurando para convertirse en un jefe capaz de cuidar de su familia y amigos. Cuando le fue dejado Vongola en sus manos su carga aumento y todos nos dimos cuenta que fue cambiando. Ya no era tan fácil de engañar ni miedoso, era más serio con sus decisiones y para lastima de todos nosotros, ya no expresaba sus sentimientos y emociones con tanta facilidad. Y todos supieron entender"
"Es cierto Tsuna" interrumpió el guardián de la lluvia, queriendo continuar. Al parecer él estaba calmado "Todos nosotros entendimos que era por el bien tuyo y de Vongola. Siempre te has preocupado por todos, así que no tuvimos objeción por tu cambio de actitud. Y aunque ahora nos tratabas con más frialdad que lo que estábamos acostumbrados supimos comprender" lo miró con seriedad.
"Pero lo que descubrimos después nos dolió de sobremanera Juudaime" continuó el guardián de la tormenta y su mano derecha "Personalmente me sentí orgulloso de que hubiese aceptado el puesto de Décimo Vongola, y me haya permitido tomar el puesto a su lado como su mano derecha. Y como dijo Takechi, nos dolió que tuviera que cambiar su forma de actuar y expresarse por el bien de nosotros. Pero después descubrimos que esa actitud solo la tenía con nosotros" dijo son seriedad y tristeza. El castaño aún no lograba asimilar lo que le decía.
"Personalmente pese a que yo te enseñe que lo mejor era actuar de ese modo, no pensé que realmente fueras a hacerme caso. Así que coloque cámaras por toda la mansión. Por seguridad" dijo no engañando a nadie "Y cuando revisaba las cintas me di cuenta de una cosa. Que tu comportamiento cuando nosotros no estábamos era el mismo a como actuabas hace varios años. Era un día que Nosotros habíamos salido. Y en la casa solo quedaron mama, y los niños que habían venido de visita. Además de Dino. Tu volvías a actuar con esa torpeza característica tuya, esos nervios al ver entrar a Squalo por la puerta junto con el resto de Varia exceptuando a Xanxus. Mientras se quejaban de que este mes no les habías mandado suficientes reclutas y su jefe estaba aburrido. Dejabas que Fran se colgara de tu cuello y no te importaba. Seguías con esa ternura en tu rostro cuando veías como I- pin y Fuuta te traían algún dulce y Lambo se lo comía. Y eras tan rápido engañado por ese odioso con complejo de príncipe" todo lo había dicho con molestia y resentimiento y le llenaba de tristeza pese aunque aún no descubría quien era.
"Al regresar era lo mismo de siempre. Frio, distante. Nos escuchabas y nos sonreías de la misma manera pero, ahora sentíamos que era falsa" fue lo único que dijo su guardián de la nube, pero sintió como cada palabra le dolía.
"Creemos que era como Dino y Romario" esta vez hablo Ryohei. "Que cuando alguno de nosotros estaba presente te volvías así, entrabas al modo Jefe cool y aterrador. Pero pese a que intentamos convencernos de que era lo mejor no nos gustó mucho" negó con la cabeza.
"Así que decidimos reunirnos y sugerí algo" dijo con tono macabro. El resto lo miró diciéndole que se detuviera, que eso ya no necesitaba oírlo el pequeño Tsuna "Aunque tampoco funciono a nuestro favor. Al contrario, terminaste pisoteando nuestro orgullo" lo dijo con molestia y con ganas de venganza.
¨¿Pisoteando su orgullo? ¿Acaso él era capaz de hacerles algo así?¨ La castaña pudo notar la tristeza en Tsuna, a pesar que su expresión intentaba estar calmada para no hacer sentir mal por todo lo que le decían. Pero si no detenía esto, tendría al pequeño llorando y lamentándose por algo que no ha hecho.
"Ya basta" pidió. "Es tarde y Tsuna- san tiene que descansar" los miró con molestia, entendía que estaban dolidos y todo. Pero no podían desquitarse con este Tsuna que no era culpable de nada. Los guardianes captaron la indirecta, pero si ellas eran la que querían que sean honestos con él. ¿quién las entiende? Aunque mirándolo bien, este indefenso y vulnerable niño no era aún tan fuerte como para soportar todas sus palabras. Otra vez la estaban arruinando con él.
"Vamos Tsuna- san" le dijo Haru que lo tomo del brazo y lo guió hasta la puerta.
"Buenas noches" fue lo último que dijo antes de salir juntos a las chicas. Lo que les sorprendió fue esa sonrisa en su rostro con tristeza pero comprensión.
"¡Demonios!" golpeó la pared con disgusto haciendo lo que muchos querían hacer. "¿Por qué lo único que hacemos es aasustar o poner trite a Juudaime?" se lamentó "Al menos ahora que tenemos a este, no podríamos hacerlo sentir cómodo y cuando regrese…" se quedó pensando. ¨¿Cómo iba a regresar?¨
"Ya pensaremos en eso después" le dijo Reborn sabiendo lo que pensaba. "Vayamos todos a… " recordó que los cuartos donde usualmente pasaban la noche esos días de reunión habían sido destruidos "Hagan lo que quieran" dijo para salir con un aura oscura cubriéndolo. Y de este modo todos se fueron a algún lugar, menos el guardián del sol. Que suspiraba con alivio y siguió el camino que había tomado su esposa.
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"Solo descansa" le dijo "Ya mañana nos encargaremos de arreglar todo esto ¿Sí?" le dijo con ternura mientras lo cubría con las sabanas. Definitivamente Kyoko era muy parecida a su madre, esa sonrisa angelical y sus palabras llenas de cariño y calma. En otro momento se hubiera vuelto a enamorar de ella, pero ahora solo pensaba en lo dicho por sus guardianes. Algo que no lograba procesar.
"Gracias" dijo mientras le daba la espalda para poder pensar bien en lo sucedido. Las otras chicas se miraron entre ellas. Y sonrieron con tristeza. Lo habían llevado al cuarto de invitados ya que su habitación estaba llena de polvo. Felizmente esa pequeña habitación estaba intacta y limpia. Y lo dejaron descansar ahí. Al salir. Chrome dijo que haría guardia. Aunque no creía que alguno de los guardianes tuviera el humor de molestar al pequeño ahora.
Se quedó en esa habitación pensando en la situación en la que estaba, y lo tristes que parecían sus guardianes por el hecho de ser excluidos de su cariño. Algo que no podía creerse. Cerró los ojos y se gritaba internamente para en el futuro no hacerles algo así a sus preciados amigos.
"Tsuna" escuchó a lo lejos, y poco a poco fue quedándose dormido. Esa noche tuvo un sueño extraño, donde él y su futuro yo, tenían una seria discusión.
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Namimori, casa Sawada–actualidad-
"¿Dormiste bien Tsu- kun?" preguntó su madre al verlo bajar.
"Sí kaa- san" le dijo sonriéndole.
"Cierto, tus amiguitos llegaron temprano hoy" le informo su madre.
"¿Amiguitos?" preguntó extrañado, escuchando mientras bajaba el bullicio que se formaba en la cocina. Y ahí estaba, lo que su querido tutor había planeado para él. En la mesa reunidos pudo ver como todos sus guardianes hablaban animosamente.
"¡Juudaime! ¡Buenos días!" exclamó Gokudera con una reverencia
"Buenos días" dijo a todos con una sonrisa divertido por la sorpresa.
"Siéntate Tsuna" ordenó su tutor. Lo vio y suspiró resignado a tener que tener su desayuno tan ruidoso como hace mucho no lo tenía. Estaba feliz. Era un buen cambio el desayunar nuevamente con todos a hacerlo en su despacho lleno de cosas pendientes.
"Sí" dijo contento, viendo con asombro como hasta el prefecto y Mukuro estaban ahí. ¿Qué les habría dicho Reborn para que fueran? Pensó curioso, pero lo dejaría para después.
"Mama se acabo el jugo de naranja" dijo Reborn haciendo que la castaña saltara de sorpresa y cogiera sus llaves despidiéndose con un "Ya regreso"
Todo quedó en silencio, ya que la tormenta se había encargado de vendar como capullo al revoltoso rayo.
"¿Qué tramas Reborn?" preguntó divertido por la situación.
"Eso debería preguntar yo" le respondió serio "Estas muy calmado para que todo esto sea un accidente"
"Ja ja ja, pero ya te dije que…"
"Eso no es todo, ¿cierto?" lo miró desafiante. El resto los miraba expectantes.
"Ahah" se quejó "Veo que no se te pasa nada" dijo sorprendiendo al resto. ¿Acaso todo este cambio estaba planeado por el décimo?
"¿Entonces?" exigió respuesta.
"Vine hasta aquí para probar a los guardianes" dijo directo al punto "y por supuesto a ti" dijo con esa sonrisa y calma mientras se llevaba su taza de té a la boca. Todos se quedaron sorprendidos.
"¿Es que alguno de nosotros hizo algo en el futuro Juudaime?" Preguntó el peli plata indignado, se miraron entre ellos y luego vieron a Mukuro con molestia.
"Ja ja ja" rió divertido "No, no en ese sentido. No es para probar sus habilidades o lealtad" recalcó para que dejaran de ver a Mukuro y este disfrutara de la atención. "Todos ustedes son personas maravillosas, muy fuertes y que están a mi lado cuando los necesito. Cada uno a su modo" dijo viendo a Hibari y Reborn.
"¿Entonces qué quieres probar Tsuna?" esta vez preguntó Yamamoto. El castaño pensó en cuál era la mejor forma de explicarles. Y sonrió, quizá lo mejor era ir directo al punto.
"Quiero saber, quién es el indicado para poseer mi cuerpo y corazón" dijo como una gran sonrisa apoyando su rostro en sus manos como si estuviese ofreciéndoles algún dulce.
"¡¿Qué?"
"¡Llegue Tsu-kun!"
"¡Ya voy kaa- san. Te ayudo!"
"¡Oh! Gracias" respondió contenta, mientras el castaño desaparecía en la cocina.
Sí, habían escuchado bien.
"Kufufufu"
"¿Quién se cree este herbívoro?" dijo con molestia mientras tomaba otro sorbo de su café.
Pero ninguno de los presentes se había movido del lugar.
"¿En qué piensas? Tsuna" murmuró el hitman.
Waaa, les dije que seria más largo. En primer lugar agradecer a los que me dejaron reviews ^^, y disculpar que hoy no pueda responderlos, prometo que en el proximo capitulo, es que estoy aún en la universidad y si el profe me descubre aqui me quita puntos, y no me molestaría si no los necesitara, pero Telematica no es mi fuerte *snif snif* Al que se enredo con mi pelea XD lo siento, aún estoy que practico eso. A las que les gusta el R27, me estan convenciendo. Y a los demás muchisimas gracias! Me animan a publicar rápido XD Como ven. Seguro creen que no tengo nada más que hacer y por eso ando publicando cosas nuevas. ¡Pero no! Es solo el vicio.
Sobre la historia, al principio pense hacerla solo humor, pero me di cuenta que quizá no soy muy buena en eso *snif snif* asi que tambien algo de drama, espero no les moleste. Pero de todos modos así iba la historia, solo que si lo hacía del otro modo seguro dejaría muchas interrogantes.
Ahora sobre la diferencia de tamaño en comparación con los anteriores es porque tengo examen este viernes y me dedicaré a ello. ¡Gambare!
Sé que estoy dejando algunas dudas y no me molesta responder así que animense XD! Gracias por leer pero muchas más a los que comentan. Ya saben es lindo cuando uno siente que alguien espera su historia :)
