Disclaimer: Frozen ni ninguno (si ni siquiera Olaf) me pertenece. Saben que yo solo juego con sus vidas y hago lo que se plazca xD (por diversión LOL) Le pertenecen a Disney D:
Y Aquí Lobita vuelve a sacar la cara llena de verguenza D: Lo sé me he demorado medio siglo en actualizar pero ya saben escuela, fiestas por aqui y por allá, amigas, raticos libres para leer y muchos otras cosas me han distraído que tengo una vida aqui en FF y eso xD ademas el Helsa estuvo golpeando a mi puerta muchas veces y o acudí a su llamado o le cerré la puerta en la cama (creo que alguien debería patearme en el trasero por eso xD) Así que lamento la demora en el cap. No es que les asegure actulizar más seguido tampoco pero haré todo lo posible xD
Disfruten este cortito cap :D
Mentira
El cuervo sonrió para sus adentros. Había engañado a la princesa para que lo siguiese. El tacto cálido de su pequeña mano enguantada entre su garra camuflada era reconfortante incluso para su frío corazón. La niña no titubeó en atravesar el espejo por ningún momento, se mostraba fascinada por aquel acto mágico e inusual.
El camino inundado de cristales brillantes y de todos los tamaños encantó a la pequeña. Curiosa y maravillada al admirar su infinita belleza y pulcritud, la princesa señalaba con su manito los fragmentos de cristal, especialmente los de color azulado, los cuales eran sus favoritos.
El ángel no soltó para nada su mano y la condujo por la infinidad de la cueva. Una estela de humo emanó lentamente de la espalda del pelirrojo frente a la confundida Elsa. Las alas negras como la noche se extendieron provocando que algunas plumas revolotearan alrededor del infante. Una pequeña pluma le cosquilleó la nariz y le hizo pegar un estornudo. Hans sonrió dulcemente y le dio una mirada calmante ante la inquietud de la niña.
Pequeños destellos bailaban a su alrededor como pequeños copos de nieve aun cuando estaban bajo el enorme techo rocoso de la cueva de los cristales. Elsa los atrapaba con destreza entre sus dedos y reía encantada. El ángel la miró de reojo y pudo notar la alegría que la niña emanaba. No pudo evitar sonreír por lo bajo.
La luz por fin deslumbró a ambos. Una exclamación maravillada emanó de los labios de la pequeña Elsa. El paraje mágico y brillante frente a sus ojos era como si hubiese salido de uno de los cuentos de hadas que acostumbraba a leer en sus ratos libres.
Una ráfaga de nieve plateada sacudió sus cabellos. Flores de cristal brillaban como diamantes recién pulidos mientras pequeñas aves color azul y gris revoloteaban por el cielo de aires místico y misterioso. El césped estaba cubierto por una fina capa de nieve tan pulcra como la inocencia de la pequeña mientras un enorme sauce llorón yacía imponente frente a un pequeño lago congelado rodeado de rocas grises y antiguas. En sus costados había unos pequeños grabados de letras inentendibles que causaban conmoción en la pequeña Elsa. Probablemente estaban escritos en un idioma antiguo que ella desconocía.
El cuervo por fin la soltó y la dejó correr por el lugar. Dando silenciosos pasos, caminó a la sombra del sauce llorón mientras observaba a la niña juguetear con las aves y bailar con los copos de nieves.
Apoyó sus brazos sobre sus piernas recogidas y contempló la dulce escena frente a él. Dio un largo suspiro y extendió sus largas alas negras para desperezarse un poco y esto llamó la atención de la pequeña.
Ésta corrió hacia donde el cuervo se encontraba y lo miró con curiosidad. Lo rodeó decidida de puntillas ante la mirada desconcertada del pelirrojo. ¿Quién creería que la pequeña no le tuviese miedo como otros niños? Esto le intrigaba y a la vez aumentaba su asombro ante la pequeña niña.
Un leve frote de su mano de nieve nubló sus pensamientos. La pequeña contemplaba con asombro la majestuosidad de sus enormes alas negras. Con inocencia sentía la suavidad de la seda de las plumas.
Algunos pajarillos revoloteaban sobre sus cabezas mientras otros miraban atónitos la escena. Sabían que el "Amo de las sombras" era un ser cruel y malvado más podían sentir como esa suave caricia de la niña humana encendía la llama menguante de su frío corazón. Se reflejaban en sus brillantes ojos de jade esa compasión y empatía que poseía antes de ser condenado a las alas negras, cuando era un verdadero guardián de almas y cuidaba del bienestar de los demás.
-¿Te gustan? –preguntó dubitativo el ángel negro.
-Me parecen fascinantes –replicó la niña asombrada. –Me encantaría tener un para como las tuyas y poder volar como tú.
Esto entristeció al pelirrojo. En vez de volar, aquellas alas eran como un enorme peso sobre su espalda. Eran casi inmóviles y eran torpes y pesadas para poder emprender un vuelo. Para rematar, eran totalmente inútiles e invisibles en el mundo real pues éstas le causaban inmenso dolor al sentir como si fueran despojadas de su cuerpo. Añoraba volver a poseer sus vívidas alas blancas, aquellas que lo hacían sentir libre con su olor a pureza y su hermoso color aperlado.
La pequeña no entendía su situación y no era culpable de ello. Hans solo se limitó a bajar la cabeza en símbolo de tristeza mientras entrelazaba sus dedos y contemplaba el gris suelo cubierto por una fina capa de escarcha.
Elsa ladeó la cabeza y buscó la mirada aguamarina del pelirrojo que se hallaba oculta entre sus brazos. Hans se sintió algo incómodo y, con la ayuda de sus imponentes alas, formó una especie de escudo, cubriendo todo su cuerpo con ellas. Por dentro de aquel capullo negro, el ángel caído escondía una juguetona sonrisa.
Unas cosquillas se entremezclaron en sus plumas. Dos manitas se lograron observar y luego un pequeño orificio donde la pequeña miró de reojo al pelirrojo escondido. -¿Dije algo malo? No te escondas –susurró como si hablarle a un niño pequeño se tratara.
Un gesto risueño yacía en el rostro del ángel quien con un movimiento rápido de sus alas, empujó levemente a la rubia quien cayó de espaldas sobre la nieve. Al ver esto corrió como un niñito a esconderse atrás del enorme tronco del sauce llorón. Miró a su compañera e hizo un ademán para que se uniera al juego.
La princesa no tardó mucho en comenzar a perseguir al pelirrojo por los vastos pastizales congelados del mundo inverso. Pequeños ojitos brillantes los observaban entre la maleza, confundidos por la presencia de la humana e interesados por la radiante alegría que emanaba de ella. Los pequeños gorriones, quienes ya tuvieron el gusto de conocer a la nueva integrante del bosque congelado, trinaban alegres llamando al resto de animales a que conocieran a la niña y se unieran a la diversión.
Ardillas, mapaches, conejos y cervatillos emanaron de sus madrigueras y comenzaron a hacerles un cortejo a la niña y al ángel caído quienes se perseguían y ocultaban entre los plateados troncos de los abedules próximos. Las estalactitas decoraban y resplandecían en las ramas de los árboles como hermosos diamantes recién pulidos. Los animalillos coreaban entre chirridos la felicidad de su amo y su nueva amiga mientras observaban con asombro la delicada escena. Los dos nuevos amigos ni se preocuparon por su llegada, pues continuaron jugando como si nunca hubiera un mañana.
Luego de correr por un buen rato, la niña se sentó al pie del lago jadeando y riendo pero ya estaba exhausta y no podía correr más. Fue entonces que su estómago rugió y una expresión de molestia atravesó por su rostro. Hans al ver que la niña ya no lo perseguía, regresó a buscarla y la encontró en el lago, cansada y hambrienta.
Suspiró y volvió a internarse entre el follaje en busca de arándanos y algunas moras silvestres que acostumbraban a crecer en las afueras del bosque. Los animalillos también se dispersaron en busca de comida. Un cervatillo volvió al instante con una rama de bayas rojas mientras que una ardilla proporcionó un poco de almendras que guardaba para el invierno. El ángel jamás había apreciado la gratitud de los animales que lo acompañaron todo ese tiempo que estuvo encerrado. Él solo los creó para mantener vivo al bosque. Todos esos gestos le hicieron sonreír.
Cargado de bayas y nueces se sentó al lado de Elsa a deleitarse el paladar con el exótico y dulce sabor de las frutas en sus bocas. Los animales contemplaban desde lejos, solo un pequeño cervatillo de un pulcro color blanco como la nieve, el cual Elsa bautizó como Copo de nieve, se recostó a su lado mientras la niña compartía sus bayas con él.
-¡Este mundo es fascinante! –manifestó la niña lamiendo el jugo que chorreaba de sus dedos. –Me he divertido mucho contigo. ¡Gracias por todo!
-¡Yo también me he divertido! Eres muy especial Elsa. Aquí siempre serás bienvenida – exclamó el pelirrojo guiñándole un ojo y poniéndose de pie. Luego ayudó a la princesa a hacer lo mismo.
La niña bajó la mirada en pena y acarició entre las orejas a Copo de Nieve. –Es una pena que debo volver para la cena… -susurró.
Fue entonces que la sonrisa del ángel inmediatamente se tornó oscura y retorcida. Los animales sintieron ese repentino cambio y se mostraron nerviosos. Poco a poco éstos fueron retirándose de vuelta a sus madrigueras y las aves a esconderse entre las altas ramas de los árboles. Copo de nieve irguió las orejas y se levantó del suelo para salir huyendo dejando una estela de nieve y a una sorprendida niña.
-No tienes que irte, mi pequeña Elsa… Puedes quedarte aquí todo lo que desees… -replicó con voz de ultratumba el ángel negro mientras extendía sus alas y envolvía a la niña con ellas. –Quiero que te quedes conmigo. ¿Sabes? A veces me siento muy solo y tú has sido una espléndida compañía. Me he divertido mucho, jamás había sentido ese sentimiento de alegría antes –su mirada penetrante y malvada asustó a la niña. –Entiéndelo, Elsa. Te necesito aquí…
Y entonces aquellas alas de cuervo envolvieron el frágil cuerpo de Elsa. Un grito agudo resonó en los parajes de aquel mundo inverso.
Si cometí algún error haganmelo saber sí :D escribí esto muuuuuy rápido xD y apenas lo revisé
No se que decir, estoy sin palabras últimamente. Solo puedo disculparme por no pasar comentando otras historias o publicar las mías (las razones up there xD) pero estoy trabajando en el próximo cap de Ice and Blood (que creí que acabaría el año pasado pero se me paso la fecha xD) ¡Que irresponsable soy!
Bueno chicuelos me voy a poner patas a la obra. Cuidense muchisisimo, les mando un abrazote peludito y espero unos cálidos reviews por mi regreso (naaah jejeeje) Sigan los consejos de la luna
Lobita ;D
