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Una nueva adicción

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Al cabo de tres días del incidente en el sexto piso no hubo mayores novedades para Bardock, excepto porque había tenido su primer examen para el cual había estudiado mucho, fue lo único que tuvo en mente, hacía tiempo que no le ponía empeño a algo inclusive él mismo se sorprendía. Desde los quince años dejo de preocuparse por los estudios, estaba más interesado en salir con sus amigos y fumar hierba. Podía darse cuenta que estar meses en rehabilitación lo habían ayudado a madurar.

—Hoy llegaste temprano —le dijo a su compañero mientras salían del salón.

—Sí —respondió con una sonrisa perezosa —me desperté cuando el gato me cayó encima y como no pude dormir más me levante —añadió entre bostezos —odio los martes nos hacen llegar a las nueve y solo hay una clase de hora y media —casi no logra terminar la frase por culpa de un bostezo que se apresuró a salir.

Vegetto había congeniado de maravilla con Bardock, se conocieron la segunda semana, la primera había faltado al no saber con seguridad cuando iniciaría el período escolar y en lugar de preguntarse arriesgo a faltar.

Los jóvenes caminaban hacia el campus con la idea de fumar y relajarse luego una pesada clase. Vegetto lucía como alguien descuidado y en ocasiones desaliñado, pero las apariencias engañan había mucho de él que sus compañeros ignoraban y la clave estaba en su apellido.

Ambos se estaban despidiendo cuando el móvil de Bardock recibió un mensaje de parte de Toma "Hanasia y Fasha pasaran por ti, espera en el estacionamiento". El hijo de en medio de los Son odiaba esperar y para matar el tiempo pensó en ir a recostarse al césped hasta que lleguen sus amigas.

En una de las tantas bancas que había en el patio Bardock distinguió al foco de su creciente interés, se veía entretenida leyendo un libro. No dudo en acercarse, desde la distancia rodeo la banca apareciendo detrás la chica y luego apoyo sus brazos en el respaldo del asiento, pudiendo ver el perfil de la joven.

—Hola —saludo.

Bra de sobresalto se levantó de su lugar dejando caer su libro, estaba tan concentrada que no se percató del momento en el que él llego hasta ahí.

—Casi me matas de un susto —se quejó.

—No creí que te fueras asustar —sonrió, recogiendo el libro— el otro día estaba un poco molesto perdón si fui pesado.

—No sé qué hubiera hecho sin tu ayuda —un leve rubor decoró sus mejillas al recibir su pesado libro de manos del veinteañero.

—¿Cómo te llamas? —preguntó, tratando de continuar con la conversación.

—Bra ¿tu nombre era Bardock? O me equivoco.

—Sí, es ese —contestó, mirando la portada que limpiaba con delicadeza la joven Brief —Historia Del Arte 1: El Mundo Antiguo ¿Eso estudias? —preguntó tras leer el título de la portada. Historia y Arte por separado ya sonaban bastante aburrido para él, pero si estaban juntas en una sola frase significada que era algo más latoso.

Al hablar con ella estaba tanteando el terreno si no era de su interese no volvería a dirigirle la mirada, pero Bra tenía una belleza que destacaba más de lo usual y lo llamaba deseando probarla. Con la información que tenía hasta el momento podía deducir que era bastante culta y su tipo podía ser alguien como Gohan, él estudiaba pedagogía en historia e incluso tenía libros sobre arte. Si decidía que no le gustaba se la daría a su hermano mayor ya que a su parecer Videl no le convenía, le había sido infiel en reiteradas ocasiones con "el drogadicto" como ella solía llamarlo.

—Sí y me encanta porque trata de la evolución que ha sufrido el arte desde la prehistoria hasta la actualidad —respondió entusiasmada, pero la mirada que tenía Bardock de no entender el tema le hizo sentirse un poco tonta —perdón, olvídalo no es muy interesante para la mayoría —no podía evitar dar respuestas animadas, amaba lo que estudiaba y si salía el tema se iba de lengua —Por cierto, gracias también por la ayuda en la escalera el primer día.

—Te he salvado dos veces a modo recompensa me llevare esto —dijo quitándole el pañuelo rojo que ella usaba como cintillo, liberando así sus cabellos azulados —nos vemos después, Bra —se despidió al sentir su móvil vibrar, abriendo la posibilidad que se amigas hubieran llegado y no quería que lo vieran con ella.

A medida que Bardock se alejaba se amarraba la tela roja en la cabeza dejando libres los mechones que caían por su frente. Como esperaba las chicas estaban en el estacionamiento.

—¡Bardock aquí! —lo llamó Hanasia haciéndole señas.

Sonriente subió al auto había tenido un buen día, mientras hablaban lo que llamo principalmente su atención eran las dotaciones de alcohol, papas fritas y bandejas con carne. No fue necesario ver la fecha para saber que era el cumpleaños de su mejor amigo, siendo más que obvio que lo celebrarían a lo grande. Al llegar a la casa vio a muchos conocidos y también desconocidos a los que no les tomo mucha importancia, solo se dedicó a pasarlo bien e intentar beber con moderación la cual fue difícil mantener cuando lo que más había era cerveza.

Cerca de las 17:30 p.m. Bardock estaba en el baño, arrodillando frente al inodoro vomitando todo el alcohol que su cuerpo rechazo. Trato de levantarse del suelo, pero el equilibrio no estaba del todo de su parte, se reincorporo como pudo, jalo la cadena del retrete y se dio un enjugue rápido con el agua de la llave. Volvió al salón donde estaban todos, la música estaba fuerte y los snacks no parecían acabarse nunca.

—¿Estás bien? —preguntó Hanasia.

—Si.

—Estas ebrio y has vomitado varias veces, tu celular —sin pedir explicaciones, él se lo entregó, ella busco el número de Gohan y le envió un mensaje "Ven al parque te espero ahí".

—¿Estás enojada? —ella simplemente le dio la espalda —¿qué te pasa? —insistió, tomándola del brazo, sin mucho esfuerzo se soltó del agarre y le encaro furiosa.

—¿Quién demonios es Bra? ¡ME DIJISTE BRA DOS VECES! —gritó.

No supo que responder. Hanasia estaba enojada y no tenía ganas de verle la cara, por lo que Fasha y su novio lo acompañaron hasta la plaza donde Gohan iría a buscarlo.

El viaje de regreso a casa fue tenso, ninguno dijo palabra alguna, el silencio fue incomodo hasta llegar a casa. Gohan estaba cabreado de solo pensar en los gritos que habría y que no tenía intenciones de escuchar.

Milk al verlo lo miró con rabia, apenas los chicos entraron comenzó a discutir con Bardock, quien parecía negado a responder, le dolía la cabeza y quería irse a dormir pronto. Goku, Gohan y Goten observaban la escena desde el sofá, no tenían ni la más mínima intención de hacerse participe de esa "charla" entre madre e hijo. Solo se limitaban a escuchar a Milk que no estaba del todo equivocada.

—Estoy hasta el cuello con tu maldita irresponsabilidad, ya me enteré que anduviste viéndote con esos amigotes tuyos. Al enviarte a ese maldito centro no era para echar el dinero a la basura, si no empiezas a comportarte como la gente te juro por Dios que si caes en la cárcel no te iremos a buscar ¿¡Por qué no eres como tus hermanos!?

Desde que habían llegado a la casa los regaños no paraban ya había pasado un buen rato y Bardock comenzaba a perder la paciencia.

—Cállate —fue lo único que salió de su boca —he intentado de todo por complacerte, pero nada funciona así que hazme el favor y cierra la boca, ya no te soporto me tienes harto.

Estaba enojado, se había deshecho el mismo de su droga favorita, sabía lo que era bueno para él ¿Acaso ella tuvo que soportar esos días que se hicieron meses? Los primeros diez días de ingreso fueron una pesadilla. Al ser una víctima fiel de los intensos dolores tanto musculares como abdominales que venían acompañados de vómitos o diarreas. Eso no era lo único, constantemente era presa de insuficiencias respiratorias que aceleraban su ritmo cardíaco, el síndrome de la abstinencia no era algo que le deseara a cualquiera.

—¿¡Cómo te atreves a hablarme así!? ¿yo te tengo harto? Por favor yo soy la que no da más, siempre pensando en que estés bien y que tomes buenas decisiones ¡MALAGRADECIDO HEMOS HECHO TODO POR TI Y TÚ SIMPLEMENTE HACES LO QUE SE TE ANTOJA! —el joven de la cicatriz para que su madre hable con razón salió de la casa —¿¡A dónde CREES QUE VAS!?

—A dar una vuelta porque se me antoja, ya no soporto tus gritos mujer.

Milk lo llamó y él simplemente la ignoró. Fue a la orilla del río a descansar, había algo de verdad en todo lo que dijo su madre, sus malas decisiones afectaban a los demás. Se remango la camiseta y observó las cicatrices de sus brazos que eran pequeñas manchas que le traían uno que otro amargo recuerdo sobre todo el de la charla en grupo.

Thierry un hombre de ascendencia francesa de 60 años de edad era el moderador de las sesiones grupales. Amaba su trabajo y no se daba por vencido en ayudar a los jóvenes que habían perdido el rumbo. Bardock quien en ese entonces llevaba tres horas de ingreso comenzó con los escalofríos y temblores. El psicólogo entendió que la adicción del joven era grande porque en un "corto lapsus" su cuerpo reaccionó a la falta de drogas. Podía suministrarle metadona, pero no tenía muy claro el historial del paciente por eso mejor se decidió a darle un simple calmante. El profesional servía de apoyo para el joven en el camino hasta la enfermería, en ese instante la enfermera estaba ausente, aunque estaban a la vista todos los materiales para la toma de muestras sanguíneas, lo primero que vio el adicto al entrar fue la cantidad de jeringas selladas. Sus instintos más bajos salieron a flote, no dudo en darle un buen empujón al anciano contra uno de los estantes y las cosas que había encima de este cayeron sobre el psicólogo. El moreno seguidamente fue a la mesa donde estaban los insumos, se ató la ligadura en el brazo izquierdo y con una sonrisa casi demencial sacó del empaque una jeringa buscando con la mirada cualquier líquido que pudiera inyectarse.

Bardock detente solo te estas lastimando a ti mismo... ¡Recapacita! —la voz de Thierry sonaba débil por el dolor de los golpes, sabía muy bien que el muchacho era violento por eso mismo debía ser cuidadoso con las palabras.

Cállate viejo ¿Dónde la tienes? Sé que hay aquí ¡ENTRÉGAMELA! —gritó pateando la mesa, en un ataque de histeria comenzó a lanzar todo lo que entró en su campo visual, no dejo nada en su lugar se estaba portando errático algo común en su estado.

La enfermera de turno llegó por debido al fuerte ruido acompañada de dos guardias, ella le pedía con gritos nerviosos que lo inmovilizarán. La seguridad era lo que más prevalecía en las instalaciones y había cámaras monitoreando en todas partes, no había puntos ciegos, razón por la que la situación no se agravó. Para reducir al joven los hombres lo acorralaron contra la pared evitando que se moviera mientras que la enfermera le inyectó un sedante, apenas el cuerpo del joven cedió los recostaron en la camilla.

—Sabía que estarías aquí —dijo a espaldas del joven.

—¿Qué quieres papá? —preguntó fastidiado, clavándole la mirada no muy amistosa.

—Está de más decirte que no está bien que le hables así a tu madre, se preocupa por ti —respondió, sentándose a su lado.

—Soy lo bastante grande para que me des esa charla, déjame solo y anda a consolar a tu mujer debe estar histérica.

—Por eso vine a buscarte para escapar de sus gritos —dijo sonriendo y al mismo tiempo trasmitiéndosela a su hijo —Bardock sé que es difícil cambiar algunos hábitos y si te pedimos que lo hagas no es por nosotros, es por ti, aunque caigas mil veces esas mil veces estaré ahí para ti, no estás solo en esto.

—Papá… —fue lo único que salió de sus labios por un profundo sentimiento de culpa.

—Vamos a cenar, muero de hambre — dijo tras levantarse del suelo mientras sacudía su ropa.

—Prefiero no ir.

—En tu cuarto deje pizza por si no querías estar en la mesa —el joven lo miró con una leve sonrisa.

Goku volvió a la casa y Bardock se quedó un rato mirando el estrellado cielo, parecía que no tenían fin, pero cuando el Sol salía desaparecían, quizás le pasaba algo similar, su luz propia era pequeña que una más grande la hacía desaparecer como lo eran la de sus hermanos.

En la corporación capsula la menor de los Brief aprovechaba el tiempo antes de que lleguen los invitados viendo televisión en el salón principal. Trunks que llegaba a esas horas al ver a su hermanita tan indefensa se tardó una fracción de segundo en idear una forma de despertarla. El chico corrió a la cocina por una bolsa de papel tenía pensado reventarla en el oído de la chica, se reía de solo imaginar la reacción que tendría Bra, pero al volver a la sala tuvo que desechar su idea ya que Vegeta la movía para que subiera arreglarse. A Trunks no se le hizo inusual verlo con el ceño fruncido, pero había una razón específica, minutos antes la joven entre sueños dejo escapar un nombre desconocido, "Bardock". Ante eso el empresario con solo imaginar que ella saldría con cualquier pobre diablo, enfureció, el único hombre que tenía el privilegio de ser novio de su hija era Broly, su familia era la única que estaba a la altura de los Brief.

A las ocho de la noche Bra escogía el vestido adecuado para la ocasión, los invitados llegarían en treinta minutos por lo que tenía entendido, no le agradaba la idea de que la familia de Broly sea tan cercana a la suya, pero admitía que el hijo de Paragus era guapo, educado, inteligente y demasiado correcto en todo... Era perfecto dada todas sus cualidades y aun así no lograba gustarle del todo.

—Bra —llamó Trunks tocando la puerta —¿puedo pasar?

—Espera —colocándose el vestido y subiendo el cierro que estaba en costado izquierdo —pasa ahora

—Llegaron y papá quiere que bajes a saludar.

—¿Por qué vinieron?

—Están cerrando un trato —respondió con naturalidad.

Los hermanos bajaron juntos la escalera, encontrándose con el socio de su padre. Bra se sintió incómoda al ver a Broly con una rosa en la mano, no deseaba pasar tiempo con él más por vergüenza que por cualquier otro motivo.

—Te ves hermosa —dijo Broly entregándole la flor.

—Gracias —respondió sonrojada, recordando el beso que se habían dado unos días atrás —la pondré en agua vuelvo enseguida.

La menor de los Brief no estaba pendiente de la charla, se limitaba a responder las preguntas dirigida a ella, no estaba segura de como actuar frente a Broly, temía arruinar la amistad que tenían, sabía que debían hablar, pero no exactamente en ese preciso momento. Trató de ignorar sus pensamientos y disfrutar la comida.