ETERNAL
CAPÍTULO III
ENLOQUECIENDO
Habían ya pasado varios días desde que conoció a ese vampiro misterioso, que, sin falta, había ido a verle cada noche. Cada que pasaba los días Alfred perdía el miedo de ser comido por ese ser, en vez de eso, sentía gran atracción por él, era muy guapo, tenia acento extraño y una cara tan joven.
-Entonces el sujeto que viene se llama Iván y es tu novio, vaya tipo, esta narizón, su sangre apesta- comentó mientras estaba sentado en el bardal del balcón. -Un sujeto repugnante, no deberías emparejarte con él, acepta mi oferta, ven conmigo-
-¿Ir contigo?, suena interesante, pero tengo a Iván, se ha portado bien conmigo y no deseo fallarle, irme no es un opción, tú...tú ¿te irás?- preguntó mientras se acercaba al otro, era demasiado bueno esa fantasía para que durara siempre.
-Si, debo irme tarde o temprano, tú no vivirás eternamente, yo si-
-¿Como se siente vivir tanto tiempo?, cuéntame-en sus labios se extendió una cálida sonrisa y suavemente su cuerpo iba cayendo en la hipnotización de Ludwig, no solo iba ver la linda carita de Jones, iba probar esa piel mediante caricias, besos y lamidas, pues el atuendo que este usaba en las noches era bastante ligero que dejaba mucho ver esas piernas largas y dorso blanco, exhibiendo un plato fuerte. Al verlo tan somnoliento lo tomó de la cintura y empezó a degustar a ese hombre, ya era demasiado adicto al sonrojo de este cada que sus manos pasaban por esa piel nívea, en toda su vida jamás había hallado una persona así, no sabía cómo explicar lo que sentía cada que lamia o le besaba, le gustaba y mucho, por eso sentía cierto rencor hacia ese albino que rondaba al joven.
-Es demasiado cruel vivir tanto tiempo..., ves morir a todos, al principio odias tú condición, pero con el paso de los años, empiezas a no pensar-
-Mmm...¿Por qué me haces esto a mi?, no entiendo.., solo vienes y me besas, ¿de verdad no vas a matarme?, ¿de verdad me vas a dejar?- gimió suave a los roces de aquella mano fría en su cintura, poco a poco, después de tanto manoseo, se volvía adicto a este.
-Sí te dejaré, no puedo comerte, ganas no me faltan, pero, por alguna razón, no quiero que vivas mi vida, si es acaso que se puede llamar así- guardo silencio y detuvo sus caricias para pensar un poco en lo que acababa de decir, jamás en su vida había estado tan preocupado por otra persona como para no comérsela y no desearle su mal.
-¿Cómo es que te volviste vampiro?- susurró.
-Eres muy curioso, mm pero te contaré mientras sigo tocandote- hizo una pausa -Fue hace ya 500 años, vivia en Europa, nací en lo que ahora llaman República de Alemanía, tenia 25 años cuando pasó. Estaba agonizando por una enfermedad, él apareció en mi ventana, apenas pude verlo, la luz del fuego solo pudo dejarme ver sus ojos rojos, su piel era blanca como la de tu novio y sus cabellos eran blancos. Se acercó a mí, creé que era un sueño, ladéo mi cabeza y me mordió, sentí como mi sangre dejaba de recorrer en mis venas, me paralicé, él se alejó y me dijó una palabra, "willkommen", cerré los ojos y cuando desperté estaba curado de mi enfermedad, pero pagué un precio caro-
-Es un infierno en vida-
-Sí, pero hoy puedo decir que ha válido la pena- besó esos labios delicadamente y lo abrazó fuerte.
-Ludwig...-murmuró en sus brazos y alzó su vista buscando su rostro, llevaban dos semanas viéndose y sentía un afecto especial, un afecto único que no se comparaba con el afecto que le tenía a Iván. -Siento algo que no sé cómo explicarte, cada que haces esto, de besarme, mi mente divaga-
-Es porque te hipnotizo, tonto-
-No es eso, Iván ha intentado mucho llevarme a la cama y mi cuerpo no responde a él, y es que lo quiero; en cambio tú, tan solo verte, mi cuerpo pide ya tus labios contra mí- dió un paso alejandose de él -No entiendo que me sucede-
Le dejó alejarse, se quedo admirandolo, cada parte de su cuerpo era fabulosa, tan refinada, ese Iván se había sacado la loteria, soltó una risa burlona y se arregló la ropa -Sencillamente estas loco o ese fulano no es nada sexy para levantarte-
-¡Oye!, Iván es muy guapo y sexy no por nada soy la envidia de esta comunidad-
-Tampoco te crescas, eres feo y escualido, solo sirves de bocado-
-Eso solo lo piensas tú, ya que solo me ves como comida- cruzó sus brazos frunciendo el ceño, Ludwig era muy arrogante, y la causa de que no sintiera deseo hacia a su novio.
-Es hora de irme, hablabamos de comida y ya me dio hambre- se subió sobre el borde del balcón.
-Espera, tengo una duda, ¿tú eres el causante de las muertas extrañas en la ciudad?-
-Sí, ultimamente me han dado muchas ganas de comer-
-¿Por qué los matas?, Sé que puedes comerlos y no matarlos, he leido temas de vampiros-
Se agachó a verlo de cerca, era tan ingenuo el hombre -Me halaga que hayas investigado sobre mi, ya te he dicho, me ha dado mucha hambre ultimamente, así que absorbo toda la sangre de sus yugulares- deslizaba un dedo en el cuello ajeno -Mientras gimen, me acuerdo de ti y succiono más hasta dejarles sin sangre, si les dejo la mitad en su cuerpo, podrian seguir vivos, pero no quiero más gente como yo- su dedo indice levantó el mentón ajeno, le dio un beso, ladeo su mirada hacia un árbol, frunció su ceño y se dejó caer de espaldas del balcón.
Alfred al verlo se asomó asustado a buscarlo, pero no estaba el rubio, miró a todos lados buscando alguna pista para saber donde habia ido, pero no hallaba nada. Un beso, solamente un beso de el podia despertarle de mil formas, sentia volverse loco, queriendo a su novio, deseando a un vampiro.
Roderich había salido a caminar, había estado buscando información acerca de como matar vampiros, tenia en su maletín agua bendita, una biblia, un relicario en forma de cruz en su cuello, estacas, ajo, una bala de plata y su revolver. Iván se había ofrecido a ayudar a su amigo a buscar al vampiro, tenia sus sospechas, aquel hombre que merodeaba su casa hacia un par de semanas tenia las mismas caracteristicas. Roderich caminaba rumbo al trabajo de su entrañado amigo, pasaba por la casa del novio de este y algo le llamó la atención, en el balcón habian dos personas, una extrañamente estaba agachado en el borde de este, pudo visualizarlo, era él. Se escondió rápido detrás de un árbol, sacó su revolver, puso la bala y cuando se dispuso a dispararle, el sujeto había desaparecido, ahí estaba Jones parado en el lugar.
.-No dejaré que te comas al novio de Iván-
Dicho eso salió a toda prisa a buscar a su amigo, debia advertirle para que no sufriera la tragedia que el vivió, se apresuró y en poco tiempo había llegado con su camarada. Se tranquilizó y empezó a relatarle lo que sucedia, Iván atonito no creia lo que sucedia, su novio estaba en peligro.
-Es el mismo hombre maligno del que te hablé, el mató a mi Elizabet, debes proteger a Alfred, es seguró que esta detrás de él-
-¡Maldita sea!, si algo le pasa jámas me lo perdonaré- se tocaba las sienes muy preocupado- Debo volver a su lado y cuidarle-
-Espera, tranquilo, ese pérfido se ha ido de tu casa, al parecer se dió cuenta de mi presencia, no quiero que lo espantes, solo necesitamos atraerlo, pues necesito a Alfred para matar a ese vampiro-
-¿Qué?, ¿exponer a Alfred para tú venganza?-refutó con su cabeza -Estas loco, no voy a poner en riesgo a Alfred, no sabemos como es ese sujeto, o lo que puede hacernos-
-Para eso estoy preparado, en este maletín traigo lo escencial para combatirlo- abrió la valija y le enseñólo que tenia -Han estado muriendo muchas personas de manera extraña, no dudo que sea el, es por eso que me he estado previniendo, esa alimaña tiene sus contras- sacó un collar en forma de cruz y se la dió- Dáselo a tú amado, dile que se lo ponga, tú usa esto- le extendió un borche de plata en forma de cruz- Usálo, esto evitara que se acerque a ti y que beba la sangre de Alfred-
Iván tomó las joyas y asintió con su mirada seria, observó lo que habia dentro de esa valija, eran cosas extrañas, una daga, ajo y mas cruces -¿Eso es ajo?-
-Así es, odian el ajo-
-No sabia que tenia cosas que le desagradaran-
-Si tiene- cerró la maleta -Por lo que ví, él se siente atraido a tu novio, y no lo dejara hasta que cometa sus fechorias, a los vampiros les gusta los jovenes, de sangre pura, ingenuos, así es más fácil que caigan en sus encantos seductores. los seducen hasta que ellos se entregan y se beben su sangre, es raro que no lo haya ya mordido-
-¡Y no dejaré que lo haga!- exclamó
-Bien, entonces ayudame-
-Dime lo que planeas-
-Mañana, saca a Alfred a pasear al bosque, estoy seguro que se aparecera, más al verte con él, son muy posesivos. Cuando se asomé, ¡bang!, le disparo con un bala de plata directo al corazón, le cortaré la cabeza y lo quemaré, enterraré sus cenizas por separado y le pondre agua bendita encima- hablaba como todo un experto en asesinar vampiros.
-¿Y si algo sale mal?, ¿que puedo hacer para protegerlo?- aun estaba angustiado por su amado.
-Te daré agua bendita, se lo lanzas, eso lo mantendra distraido por el dolor- sacó el frasco de agua bendita de su bolsillo del pantalón.
-Entiendo, ¿debo decirle a Alfred?- tomó el recipiente y lo guardó en una bolsa de su chaqueta.
-No, el no debe saberlo. Tiene que actuar normal-
-Sí, haré lo que me pides, espero funcione, no quiero que él resulte lastimado-
-Así será, lo mataré y asi estara a salvo Alfred-
Roderich regresó a casa a descanzar, mañana seria el día en que asesinaria a quien mató a su novia.
Iván, intranquilo aun, siguió en su trabajo, ya en la mañana iria a casa de Alfred y ahí estaria todo el día para protegerlo.
