Hola he leído cada comentario que dejaron en el capítulo anterior, cada comentario voy a responderlo al final de este capítulo, así que a leer.
CAPITULO 03.
Sasuke esta sólo en el lujoso despacho del dueño de la casa. Su mirada recorre las gruesas cortinas, los cuadros de firma, las obras de arte, las ediciones de lujo de las joyas de la literatura mundial, que se amontonan en los altos estantes, como preguntando a los objetos inanimados las escenas de que bien pudieron ser mudos testigos. Saber que en aquel despacho trabajo su hermano muchas horas, junto al millonario Minato Uzumaki Namikaze, acaso sobre aquella misma mesa escribió sus cartas de amor, o tal vez recibía aquellas promesas y palabras de ternura.
Aquella casa tiene para él una fascinación extraña. Se asoma a las ventanas que dan al jardín y luego, cruzando la amplísima estancia, queda bajo el arco de una puerta contraria al lugar por donde entrara. Una mampara de cristales, ahora abierta, da acceso al gran comedor profusamente iluminado. Sobre la larguísima mesa, media docena de criados disponen la suculenta cena fría. Plata, porcelana, orquídeas y rosas desbordando jarrones; pero nada de aquello roba un instante a su mirada. Desde el primer momento sus ojos se han fijado en la mujer que silenciosamente dirige el movimiento de los criados y su sola presencia le estremece.
No recuerda haber visto nunca una belleza más completa, más atrayente, más rotunda, a la vez exquisita y sensual, con los sueltos cabellos rosados entre lacios y ondulados sobre los hombros, cuyo fino vestido negro contrasta la piel blanca y se ajusta a la perfecta silueta, aquellos ojos verdes dan una elegancia y a la vez rebeldía... Su voz llega hasta él... Una voz dulce, fuerte, cálida que le estremece a pesar suyo.
-Los licores en aquella mesa, Yamato... Y no te olvides de servir su plata especial al Ministro de Suecia.
Por un instante, Sasuke Uchiha no ha pensado en nada que no sea la belleza de aquella mujer, la fascinación extraña que parece emanar de toda su persona... Y sigue escuchando aquella voz dulce...
-Hace falta un puesto más, Yamato... Creo que ha llegado otro invitado a última hora.
-¿Donde lo pongo, señorita Sakura ?... ¿Es persona importante?
-No tengo la menor idea. Ponlo en cualquier parte... ¡Oh!...
Al alzar la cabeza su mirada parece chocar con la del hombre que esta de pie en la puerta del despacho, y se detiene un tanto sorprendida de la audacia de aquel desconocido, de porte y figura tan arrogante...
-Buenas noches...
-Buenas noches.
Un silencio involuntario se alarga mientras se miran examinándose. También ella parece medirlo y valorarlo, bajo la línea impecable de su smoking. Su gesto le parece altanero, casi rudo en el firme pliegue de los labios, en la dura mandíbula afilada, en los negros ojos de mirada inquisitiva.
-Perdóneme, señor... ¿Buscaba algo?
-Usted es quién tiene que perdonarme. Temo haber sido horriblemente indiscreto. Creo que soy ese invitado de última hora, que le ha dado el trabajo de mandar poner un puesto mas...
-Ah...
-Llegué sin intención de asistir a una fiesta. Creo que tomándome demasiada prisa en aceptar la amable invitación de venir alguna vez a visitar al señor Naruto Uzumaki...
-De todos modos, creo que es igual.
-Temo abusar de la bondad de los dueños de esta casa. Aunque seria magnifico que ese puesto que mando usted poner en "cualquier parte", fuese al lado suyo...
-Me halaga mucho...
Naruto ha aparecido de pronto.
-Señor Uchiha... Que susto me dio al encontrar el despacho vacío, pensé que se había marchado cansado de esperar. Acaban de avisarme en este momento que había llegado; pero me alegro de ver que por si mismo se ha proporcionado compañía...
-Perdóname usted. Temo haber sido indiscreto por partida doble, no solo llegando en un día de fiesta, sino atreviéndome a salir del despacho. Supongo que la señorita será su hermana...
-Es mi prima. Voy a presentarte al ingeniero Sasuke Uchiha, Sakura Uzumaki...
-¿Sakura Uzumaki?...
-Sakura Uzumaki.
-Un gusto.
-A sus pies...
Se ha inclinado, reprimiendo el temblor con que su mano estrecha la que Sakura ha extendido; una fina mano blanca, de contacto suave, donde brillan las uñas como pedacitos de laca...
Como extraña y lejana oye la voz de Naruto vibrante de entusiasmo...
-Sakura es el tipo ideal de mujer moderna, es de quien hablábamos en el Club Crane la otra tarde. También con ella podrá discutir de esgrima y caballos. El señor Uchiha es un deportista energético, como nosotros, y un enamorado de las bellezas naturales de nuestro país...
-Entonces, seremos buenos amigos...
-Y además es un verdadero ingeniero. Él si ha hecho puentes y caminos, y se siente capaz de abrir túneles y derribar montañas, con algo más que con la imaginación.
-Entonces, es el amigo que tú necesitabas.
-Un verdadero profesor de energía, según tengo entendido. A los veintiséis años ha dirigido ya seis grandes obras, cuarto de ellas completamente gratis... Por amor a su país donde ha vivido muchos años...
-Entonces, es casi un héroe.
-He tratado de cumplir con mí deber hasta ahora, señorita, y he podido realizar cuanto me he propuesto, nada más.
-Y dice: "nada más". Ahí es nada. ¡Realizar cuanto se ha propuesto! De héroe lo subo a la categoría de mago, de alquimista...
-Yo me conformo con envidiarlo con toda mi alma, en el buen sentido...
Desde la puerta, Hinata habla acercándose.
-¡Sakura!... ¡Tía Kushina esta furiosa!... ¿Por qué no has mandado avisar que la cena esta preparada? Oh, perdonen, no sabía...
-El señor Sasuke Uchiha... Mi prima Hinata Uzumaki...
-¿Hinata Uzumaki?, veo que tiene dos primas muy hermosas en la familia Uzumaki.
-Gracias, encantada...
-A sus pies, señorita... Creo que soy él único culpable del retraso que viene a lamentar, y le pido mil perdones por eso.
-Usted es quién tiene que perdonarme. No había reparado que estaban ustedes...
Como desmintiendo la palabra, su mirada ha recorrido curiosa y ávida sobre la elegante figura que tiene delante, para ir después de Naruto a Sakura, en uno de aquellos relámpagos en que parece penetrar las almas...
-El señor es el invitado de Naruto que nadie esperaba, ¿verdad?...
-Le esperábamos en cualquier momento, Hinata. Ha hecho muy bien en honrarnos esta misma noche. Supongo, Sakura que ya te habrás ocupado...
-Iba a hacerlo en el momento que te acercaste. Yamato... Para el señor Uchiha ponga un puesto a mi lado.
La comida había transcurrido sin ningún incidente notable; manjares y licores exquisitos, servicio impecable, música tranquila, e invitados afines llenaban una vez más la nota social, con un triunfo para la vieja y aristocrática mansión de los Uzumaki. Y ahora, mientras el mejor café de Tokio se sirve en diminutas tazas de porcelana, los invitados se dispersan un tanto, formando grupos o parejas con sus vecinos de mesa, y es por eso que Hinata se cuelga del brazo de Naruto, mientras la mirada de este va un tanto inquieta hacia el ángulo apartado donde Sakura y Sasuke parecen charlar con el gusto y la soltura de antiguos amigos...
-¿Te has aburrido mucho durante la cena, Naruto?... ¡Naruto!...
-¿Eh, que?...
-¿No me escuchabas?...
-Perdóname... Me distraje un momento.
-Mirándolos...
-¿Cómo?...
-Es muy guapo y muy arrogante, tu amigo, y además, es el último que ha llegado, por eso es muy importante para Sakura...
-¿Qué quieres decir?...
-Nada... Una broma. Pero tratándose de Sakura ni una broma puedes soportar.
-Hinata... ¿Sabes que esta noche te encuentro un poco rara?...
-¿De veras?
-No sé lo que quieres, ni lo que te propones...
-No me propongo nada. Y en cuanto a querer, ¿qué más da que uno quiera lo que no le han de dar?...
-¿Lo que no le han de dar?... Te aseguro que entiendo muy poco de acertijos, y no tengo paciencia para descifrarlas.
-Conmigo tienes poca paciencia, ya lo sé. Te violentas por cualquier tontería que diga.
-Bueno... Hinata...
-No me estoy quejando de ti; de mi misma en tal caso... De mi suerte, que no me dio los medios de provocar el entusiasmo de todos cuantos me rodean, como le pasa a Sakura...
-¿No podemos hablar de otra cosa que no sea Sakura?...
-¿No vas a decirme que te molesta hablar de ella? Yo sé que todo lo suyo te interesa. Que alguna vez querrías hasta preguntar, pero eres demasiado caballero, ¿verdad?...
-No creo tener que preguntar nada de una persona que ha vivido desde niña en mi casa. La vida de Sakura es bien diáfana.
-Como una copa de cristal... Mira esta.
Sonriente, derramando muy despacio, gota tras gota, su sutil veneno, le ha quitado la copa mediada de licor de las manos, alzándola a la altura de los ojos...
-Una diáfana copa de cristal, has bebido en ella varias veces y nadie podría notarlo. Otro podía haber bebido también y sus labios no habrían dejado marca...
-¡Hinata!...
-¡No seas tonto! Cualquier broma te enfada. Me beberé lo que has dejado en la copa para saber tus secretos... Aunque son bastante claros. Tú si que no eres enigmático.
-Y además detesto los enigmas... Es la segunda vez que has insinuado algo sobre Sakura que no me gusta nada. Comprendo que por celos y tonterías de niña, puedas a veces disgustarte con ella; pero tus palabras veladas envuelven una acusación...
-¡Naruto! ¿Qué es lo que estas pensando? ¿Qué es lo que te has creído?... Yo quiero a Sakura como a una hermana... No diría de ella lo que no debo decir, aunque me abrumaran...
-¿Lo que no debes decir?... ¿Qué es ello?...
-Nada... Absolutamente nada. Por lo demás, hay cosas que saltan a la vista. A todo joven que llega nuevo lo acapara. Debes verlo por ti y por ese señor Uchiha...
-Por mi no hay nada que ver, y en cuanto al ingeniero Uchiha, no sabes cuanto le agradezco que se haya mostrado amable con él, siendo mi invitado. Si todos le hubieran recibido con la frialdad y la indiferencia que mamá y tú mostraron, el pobre se hubiera sentido muy mal.
-Ah... ¿se lo agradeces?... ¿Y también le agradeces que lo haya sentado a su lado?...
-Daba igual, puesto que mamá había dispuesto que me sentara al otro extremo de la mesa.
-¿Y al lado mío, verdad? Te advierto que se lo dije a tía Kushina. Sabía que para ti iba a ser una molestia tener que soportarme durante toda la comida...
-No es eso, Hinata... ¿Cómo puedes pensar?...
-Tu mismo lo estas diciendo. Probablemente te molestara también bailar conmigo la primera pieza que toquen después de la cena, como es costumbre con las compañeras de mesa...
-Siempre me siento muy satisfecho y muy honrado de bailar contigo, Hinata; pero te confieso que esa especie de ritual, de ceremonial de corte con que hay que llevar las fiestas en Tokio, me parece anticuado y desagradable...
-Si... A veces son desagradables las costumbres en Tokio... También Sakura choca con lo que ella llama convencionalismos sociales. Claro que no siempre... Hoy, por ejemplo, estoy segura de que no es ningún sacrificio para ella, bailar ahora con tu amigo Uchiha, Míralos... ¿Que te dije? Son los primeros en volver a la sala de baile... ¿Quieres que les sigamos? Cuando termine la pieza cambias de pareja y ya esta. No tienes por que disgustarte...
-¿Quieres obligarme a decirte una vez más que no estoy disgustado?
-Me encantaría poder creerlo. Soy tan feliz cuando te ocupas un poquito de mí...
-¡Niña! ¡No eres más que una niña! Hago mal en tomar en serio lo que dices... Vamos a bailar.
- Realmente creo que no sirvo para esto. Más vale que deje de atormentarla.
Sasuke Uchiha ha cruzado el salón sin lograr adaptarse al ritmo que la orquesta marca, para detenerse al extremo opuesto junto al arco que comunica con la rotonda de cristales.
-Creo que exagera, Uchiha...
-No. Lo hago absolutamente mal, y usted lo sabe.
-Creo que le falta solo un poco de práctica. ¿Hace mucho tiempo que no baila?...
-Varios años... Creo que desde que dejé la Universidad. Desde que recibí mi titulo he tenido mucho trabajo...
-Menos mal si ha sido con fruto...
-Profesionalmente, ya oyó usted a su primo; cuatro obras gratis y dos bastante mal pagadas...
-Mejor para usted si puede hacerlo. Quiere decir que es usted rico.
-¿Halla usted que la riqueza es una gran ventaja?
-Bueno... No puedo negarlo. Con dinero se compra casi todo, primero, la libertad personal.
-Pero no el amor...
-El amor es una palabra muy elástica...
Insensiblemente se han ido adentrando en la especie de remanso que forma la rotonda de cristales, hasta detenerse junto a la gran vidriera, más cerca de la terraza que del salón.
-¿Quiere que nos sentemos?...
-Si me hace el honor de concederme el tiempo de este baile...
-Le corresponde por derecho. Supongo que también habrá olvidado las viejas reglas de la etiqueta japonesa que seguimos al pie de la letra, en esta casa, desde los tiempos de la familia Uzumaki.
-Ya me lo imagino, conociendo, como todo el mundo, la trayectoria de los Uzumaki.
-Se supone que descendemos de los samurái. Como comprenderá, yo a estas cosas, le doy muy poca importancia.
-Ya oí a su primo. Es una mujer moderna, práctica. Cree en el poder, en la fuerza y en el arrestable atractivo del oro...
-No debo negárselo. Seria presentarme ante sus ojos mejor de la que soy, y mi mayor defecto es ser demasiado franca. No se mentir, engañar ni disimular...
-¡hmp!... Sin embargo...
-¿Sin embargo, que?
-Nada... Seria un necio si pretendiera juzgarla, o creer que puedo tener una opinión más o menos acertada. Hace poco más de una hora que nos conocemos...
-Es verdad, le confieso que no me da esa impresión. Hay algo en usted que me es familiar. No se si es la voz, los rasgos de la cara. Me recuerda a alguien a quién he tratado mucho...
-¿A Itachi Uchiha, será?...
Sus ojos se han clavado en los de Sakura como dos puñales, al ver iluminarse las verdes pupilas y sonreír los frescos labios...
-¿Itachi Uchiha?... Efectivamente... Sin parecerse, se parecen... ¿Es usted su pariente acaso?...
-¡Supongo que fue un primo lejano, nada más!, lo conozco porque cuando éramos niños vivíamos cerca, pero recuerde no todos los Uchiha necesariamente tienen que ser un familiar cercano, señorita Sakura...
Había mentido dominando sus nervios, midiendo y pesando cada palabra, como quién escoge cuidadosamente las armas que han de emplearse en un duelo a muerte; pero Sakura vuelve a sonreír...
-¿Ha dicho que tal vez era un primo lejano?... Quiere decir que le ha perdido la pista... ¿Cómo todos los demás?...
-Nos despedimos en Europa, hace algunos años. Él vino lleno de ilusiones a trabajar en Tokio. Nada le parecía más codiciable sobre la tierra que ser abogado particular del señor Uzumaki...
-Mi tío lo apreciaba mucho.
-¿Y por qué le despidió?...
-¿Despedirlo? No creo que le despidiera, la verdad. Mi tío habló en varias ocasiones que le apenaba el empeño de Itachi en marcharse; pero no puede reprochársele a la juventud que tenga ambiciones. Usted mismo, si no fuera rico, estoy segura que haría todo lo posible por lograrlo...
-Yo no creo que el dinero pueda comprar la felicidad. Odio a las personas que se venden por dinero, las desprecio con toda mi alma...
-Naturalmente que son despreciables. Yo también las desprecio, aunque no para decirlo en un tono tan dramático. Pero no hallara usted despreciable que Itachi Uchiha sintiera en sus nervios y en su sangre el placer de la aventura, el deseo de hacer cambiar su suerte en uno o dos años, hasta en unos meses quizás. Justamente he estado leyendo sobre la agricultura en los campos de Japón, con la exportación e importación, pueden con un poco de suerte hacerse ricos en menos de un año...
-Algunos se han hecho ricos, en efecto; pero son infinitamente más los que se han quedado en los campos, pueden ser atacados por insectos venenosos, o victimas de alguna enfermedad... Y muchas veces, del alcohol o de la puñalada traicionera de algún compañero, de alguno de esos nativos a los que se obliga a trabajar como esclavos...
-Si; desde luego; el asunto tiene sus riesgos. No podría llamarse aventura, si no lo tuviera. Pero a mi no me sorprende que un hombre corra todos los riesgos por lograr lo que se ha propuesto. Es más, me parece extraño que un hombre como usted no comprenda esas cosas. Usted parece ser de la casta de los que nacen para triunfar, para vencer dificultades, para ser más fuerte que unos insectos venenosos, enfermedades o traiciones...
-Puede ser. Pero Itachi no era de esa casta...
-¿Que quiere decir?... Acaso... ¿Ha tenido noticias de él, noticias malas?...
-No. Ninguna. Ya le he dicho que estábamos desde algún tiempo bastante distanciados. Pero precisamente por eso se lo digo; cuando no ha regresado ni hemos vuelto a saber de él...
-Se fue hace siete u ocho meses...
-No. Hace más.
-Nueve... Diez a lo sumo. Estoy perfectamente segura. Estaba con nosotros al comenzar la primavera del año pasado. La primera vez que dijeron que Naruto regresaba...
-¿Ah, si?...
-Decidió el viaje de repente, de la noche a la mañana...
-¿Y a usted le parece perfectamente?...
-Le confieso que si; es que prefiero vivir en aventuras. No estoy de acuerdo con las personas que todo lo guardan sin gastarlo: el dinero, la vida, las emociones. Yo prefiero entregar el corazón, aunque me traiga dolores y lágrimas, luchar para vencer o ser vencida, y amar u odiar; pero plenamente...
-En eso estamos de acuerdo, señorita Uzumaki. Yo también creo que solo hay dos cosas, por las que se puede vivir plenamente: el amor o el odio. Concibo vivir para la pasión, o para la venganza...
Por sus ojos negros ha pasado un relámpago extraño; Sakura le mira como fascinada; hay tanto fuego en sus palabras, es tan profunda, tan enérgica la expresión de su rostro; y como Naruto frente a ella, se siente a la vez atraída y espantada, sonriendo con leve sonrisa a flor de labio para disimular...
-¿Le parece divertido lo que he dicho?...
-Creo que nada de lo que usted diga puede ser divertido... Me resulta un hombre inquietante... Además, no ha hecho más que afirmar mis palabras. Yo también concibo que pueda vivirse para un gran amor, para una gran pasión, o para una gran venganza...
Sasuke va a contestar, pero la caballera negra de Hinata asoma en la rotonda de cristales.
-Aquí están, Naruto... Creo que nos perdonarán si les interrumpimos una conversación demasiado interesante; pero llevamos por lo menos veinte minutos buscándoles... ¿No somos molestos?...
-¡Por Dios, señorita!... ¿Quiere sentarse?...
Sasuke ha dejado el asiento que ocupaba junto a Sakura, que Hinata se apresura a ocupar; mientras Naruto se acerca más despacio, con cierta gravedad extraña en el, fijos en Sakura los ojos interrogantes...
-¿Te sentiste mal, Sakura?...
-¿Yo?... ¡Que ocurrencia!...
-Como no siguieron bailando...
-Fue culpa mía...
-El señor Uchiha se empeñó en que lo hacia totalmente mal, y aunque creo que le hubiera bastado un poquito de practica, prefirió que platicáramos un rato...
-No puedo criticarle. Hubiera elegido lo mismo de estar en su caso.
-Pido mil perdones a la señorita Uzumaki. Espero que la compense en las próximas plazas...
-Esta pieza que ha comenzado justamente me corresponde. ¿Me perdona usted, verdad?
-No faltaría más...
-¿Vamos, Sakura?
-Vamos... Y no le preocupe no saber bailar, señor Uchiha, también es grato charlar algunas veces...
Ha aceptado el brazo que le ofrece Naruto, arrancándose casi con esfuerzo del lado de Uchiha; mientras Hinata sonríe con falsa ingenuidad.
-Se ve que han simpatizado ustedes desde el primer momento.
-Efectivamente... Su hermana es encantadora...
-No somos más que primas adoptivas…
-¿Adoptivas?
-Sí, ni siquiera primas hermanas, solo somos adoptadas por la familia Uzumaki, nos adoptaron desde que somos niñas... Naruto y yo, podría decirse que somos parientes lejanos, por nuestros antecesores. Mi padre y mi tío eran amigos, casi hermanos; en cambio el padre de Sakura era solo un simple amigo aprovechado para mi tío, claro que antes tenía el apellido de mi padre, pero al ser adoptada por la familia Uzumaki, perdí mi verdadero apellido.
-Ya lo veo. Eso explica porque no se parecen ustedes, ni siquiera un poco, quise decir, nada.
-Con lo cual no salgo ganando... Sakura es una belleza oficial.
-Cada una en su tipo...
Ha hecho un esfuerzo para ser galante. No sabe por que no le inspira simpatía aquella mujer; mientras, a pesar suyo, los ojos y el alma se le van tras Sakura Uzumaki. Ahora la ve de lejos, en el salón iluminado, bailando en brazos de su primo; exquisita, inquietante, distinta y superior a las demás, y empieza a comprender que por una mujer así pierda un hombre la razón y la voluntad. Una sospecha súbita se le clava como un pequeño dardo mortificante, y vuelve los ojos a Hinata que sonríe de nuevo...
-No se si seria una indiscreción preguntar...
-¿Preguntar que?...
-Lo es sin duda; pero acaso puede usted disculparme. A veces es preferible indagar que cometer una falta de tacto. ¿Su primo y la señorita Sakura están comprometidos?...
-¡Oh, no!... ¿De donde lo ha sacado?...
-De ninguna parte. Pero bueno... me pareció, temí por un instante. Espero que a su primo no le haya molestado encontrarnos aquí.
-No se preocupe... Naruto quisiera que nadie se acercara a Sakura; pero no puede evitar que todo el mundo se acerque a ella, ni que ella los reciba a todos con agrado.
-Ah...
-Es natural. Cuando se es tan linda y tan solicitada, se pierde un poquito la cabeza... Sakura es muy buena, ella no tiene la culpa de nada; pero los ejemplos...
-¿Que ejemplos?... ¿Que culpa?...
-No me haga caso. Hablé como si fuera usted de Tokio. Pensé que estaba al corriente de lo que todo el mundo sabe; pero no sabiéndolo, no debo decir una palabra...
-Le ruego que me diga.
-No estaría bien...
-Si lo sabe todo el mundo, ¿que importa uno mas?...
-Bien... Si no se lo digo se lo dirá otro. Los padres de Sakura hicieron una vida lamentable, dicen que su padre trato de matar a su madre, y por ello, ella huyo con otro hombre, dejando a la pobre Sakura cuando solo tenía cinco años. Desde entonces vivió sola con él, entre sus criados y sus amantes... Se cuentan horrores de aquella casa... Figúrese usted lo que vio y aprendió. Cuando al fin mataron a ese mal hombre y Sakura vino a casa de tía Kushina, ya no tenía remedio.
-¿Que edad tenía entonces?...
-Creo que más de nueve años. Ya estaba hecho su carácter, a la vista salta.
-¡hmp, ya veo!
-No sabe lo que sufre con ella la pobre tía Kushina. Pero hago muy mal en contarle todo esto... Yo soy la menos indicada para hablar. Yo la quiero mucho y le perdono de todo corazón los malos ratos que me hace pasar. Ella no tiene la culpa, ¿verdad?...
Sasuke no responde, mira solo con su ardiente mirada inquisitiva, aquellos ojos perlados, aquella boca blanda que sonríe ingenua, infantil casi, aquellas mejillas suaves, aquellos gestos tímidos, recatados y la oleada de repugnancia que las palabras de Hinata ha levantado en su alma, el coraje que sentía al interior podría hacerle parecer como un loco sin razón, mientras la tentación de seguir preguntando vuelve a ganarle...
-Su primo esta enamorado de Sakura, ¿verdad?
-De Sakura se enamoran todos, por un rato... Ella no puede querer por mucho tiempo a nadie. ¿Que le pasa? ¿Por qué se levanta? ¿Quiere bailar?
-Lo hago desastrosamente, señorita... Pero podemos pasear por la terraza. Esta noche hace un calor de verano...
-Si, tiene razón. Vamos a la terraza...
Por el otro lado del salón, allí donde la puerta se abre a una terraza mucho más pequeña, sobre la que se tienden frescas enredaderas perfumadas de jazmín, Naruto aprovecha el final de la pieza, para apartar un instante a Sakura de los demás.
-Hace calor esta noche... Demasiado calor. ¿No quieres que salgamos a respirar?... Casi me siento mal.
-Te lo note bailando; ni un momento has tomado el compás... ¿Que te pasa?
-Nada.
-¿Estas disgustado?...
-No.
-Cualquiera lo diría...
-No tengo nada; como no sea el aburrimiento soberano de esta fiesta, que no nos falta más que bailar cuadrillos o lanceros. ¡Que barbaridad! Vivimos con sesenta años y atrás o...
-¡Pero Naruto!... Esta mañana me estabas hablando entusiasmado del aire señorial que conservan todavía las fiestas en nuestra sociedad...
-Debía estar de muy buen humor esta mañana.
-Mejor que ahora, desde luego. ¿Te cayo mal la cena?...
-Puedes burlarte. Es tu diversión favorita...
-¿Que dices, Naruto?.. ¿Cuando me he burlado de ti?
-A cada rato... Guardas todas tus atenciones y todas tus consideraciones para los extraños.
-¿No te estarás refiriendo al señor Uchiha? Era tu invitado.
-¿Por eso le atendías, Sakura?...
-Supongo que forma parte de mis deberes, puesto que vivo en la casa...
-Desde luego. Pero parecías tan encantada charlando con él; estabas tan interesada escuchándole...
-No es un hombre vulgar. Comprendo que simpatizaras inmediatamente con él; tiene una forma de ser extraña y atractiva...
-Temí que pensaras todo eso, mientras te miraba desde lejos en el comedor, escuchándole. No tenías ojos más que para él...
-Tenía que mirarlo, puesto que me estaba hablando.
-Pues yo no te mire más que a ti. Me importo poco de mi compañera de mesa...
-Así estará Hinata, ¡Dios santo!..
-¿Por qué me la pusiste al lado?...
-Fue tía Kushina la que repartió las tarjetas en los puestos. Era lógico, además que se sentara junto al Rey de la fiesta, siendo la niña mimada de la casa...
-Tu sabes que para mi eres la primera del mundo.
-Ya...
-¿Por qué no dispusiste un puesto para mi a tu lado, como hiciste con Sasuke Uchiha?...
-Era distinto el caso; además, él me lo había pedido a tiempo.
-Ah, si... ¿Se atrevió a tanto?...
-No creo que tenga nada de particular. Conmigo mal que bien ya había estado charlando... No creo que se sienta muy cómodo en una sociedad en la que no conoce a nadie...
-Se lo regalamos a Hinata para lo atienda. Si es cierto que la fiesta es en mi honor, debo mandar en ella, y mando que no te separes de mi lado. Todas las piezas que toque la orquesta las tienes que bailar conmigo, y las que no bailes, charlarlas...
-¿Pero estas loco?... ¿Que mosca te ha picado?...
-Tú lo sabes, Sakura... Demasiado lo sabes. No te rías de mí, no me mires con esos ojos malos de burla, que me desesperas, que me enciendes la sangre... Sakura, yo te...
-¡No, Naruto, por favor!... No hables...
-¿Sabes lo que voy a decir?
-Esta noche no, Naruto... No me digas nada... Espera, por favor... Esta noche no...
-Te quiero Sakura... ¡Te quiero!... ¡No puedo callar mas!...
Le ha tomado las manos oprimiéndolas con ansia, mientras su mirada busca el fondo de las pupilas verdes que se le ocultan bajo las pestañas, porque Sakura no ha respondido y a la luz de la luna parece helada y pálida como una estatua de mármol.
-¿No me respondes, Sakura?... ¿Por qué?
-Te pedí que callaras... Te suplique que esperaras; que esta noche no... No... ¡Déjame, Naruto!...
-¿Que te deje?...
-Pero sin ofenderte, sin tomarlo a mal. Dándote cuenta de que me has sorprendido... Me han sacudido de un modo tus palabras, que...
-No, Sakura; no es eso... No puede ser eso. Cuando me pedías que callara tú sabias que iba a hablarte de mi amor. Por eso quisiste rechazarme...
-Rechazarte es precisamente lo que no quiero. ¡Has sido tan bueno conmigo! Eres tan digno de ser amado, tan adorable...
-Sakura... ¿que quieres decirme?... ¿Que soy todo eso; pero que tu no puedes amarme, verdad?... ¿Que rechazas mi cariño, que no quieres ser mi esposa?...
-Naruto... Se cuanto valen tus palabras, se cuanto vale el amor que me ofreces... Lo que son tu corazón y tu lealtad...
-Pero no me quieres.
-Te quiero, como a un hermano...
-Sakura...
-Tal vez mas... Con una ternura, con una estimación y una gratitud tan grande...
-Nada tienes que agradecerme, Sakura. Si acaso perdonarme que en mi ceguedad no me haya dado cuenta de que era poco para aspirar a ti.
-Por favor, Naruto, basta... No digas absurdos. Acabo de decirte que te considero el mejor hombre del mundo, la criatura más encantadora, más adorable de la tierra...
-La criatura... un poco niño, ¿verdad?...Niño de alma...
-Niño mimado de la fortuna, de tus padres; pero eso ni es un defecto, ni puede echársete en cara. No eres tu, que todo te lo mereces; soy yo la que...
-¿Quieres a otro?...
-No, Naruto...
-Entonces, ¿que puede detenerte?...
-Muchas cosas, Naruto... ¿Has pensado en lo que dirán tus padres?
-Papá lo sabe todo. Sabe mi amor por ti y lo aprueba.
-¿Y tía Kushina?...
-Con mamá habrá que dar una batalla... ¡Pero se da y se gana!
-No tan fácil como supones. Si tú le dices a tu madre que quieres casarte conmigo. Le das el mayor disgusto de su vida.
-Pues aunque así sea. Sera muy lamentable que persista en esa injusticia; pero no me detendrá. Para otras cosas me falta decisión, no para defenderte y adorarte.
-Naruto...eres muy bueno; pero...
-Si no quieres a otro, si no es porque el amor de otro llena tu alma por lo que me rechazas, permíteme que siga al lado tuyo, que te siga adorando, que luche hasta ganar tu corazón... No me contestes enseguida si no quieres; espero... Yo sabré esperar y callar si hace falta...
-Naruto...
-Ahora soy yo quién te suplica... No me contestes, no me digas nada. Déjame quererte, déjame ganarte... Admíteme a tu lado como un amigo, como un hermano, que ya luchare por ir transformando tu afecto, por ir mereciendo que un día me quieras como yo te quiero a ti... ¡apasionadamente!... ¡Con toda el alma!...
Se ha inclinado para besar sus manos, mientras conmovida, emocionada, Sakura lucha con sus lágrimas...
-Este bien. Acepto, pero con una condición. Hemos de seguir siendo amigos, amigos nada más; frecuentaremos la sociedad más que ahora, trataras otras chicas, permitirás que yo haga lo mismo, y si al cabo de seis meses, me sigues amando como dices que me amas, si consideras que solo conmigo podrás ser feliz, tratare de darte esa felicidad...
-¡Sakura!... ¡Mi vida, mi alma!...
-¡Quieto!... Eso no. Los amigos no se besan en la boca... Tienes que ser formal como hasta aquí. Si es posible un poquito más que hasta aquí.
-Como tú quieras, mi princesa...
Otra vez le ha cubierto de besos las manos, besos ardientes que no llegan sin embargo al corazón de Sakura, aquel corazón que locamente, ya ha empezado a tintinear con otros ojos y otros labios...
-¿Que le parece?...
-Un pura-sangre admirable...
-Es el caballo preferido de Sakura.
-Demasía fogoso para una chica.
-No para ella. Ya vera como lo domina. Es una montadora fantástica… Acerca los nuestros, Yamato. Mande ensillar para usted este caballo alazán, y para mí el retinto.
Son las siete de una mañana y se encontraban en el club Crane Tokio, bajo los fuertes rayos de sol, la naturaleza parece reír y cantar. Es frente a las caballerizas, tan admirablemente equipadas, como surtidas de buenos caballos. Naruto y Sasuke escogen los caballos...
-Los dos tienen una magnifica estampa. Pero los otros días vi un caballo en una caballeriza que me hubiera encantado montar...un zaino bastante alzado.
-Se refiere usted a "Taka". Efectivamente es un bellísimo animal; pero bastante peor que el de Sakura. Mi padre lo compro encantado en su buena estampa, o creyendo que por volver de Europa, tendría la habilidad de domar caballos. La verdad es que no lo he montado más que una vez y me hizo pasar un mal rato.
-Tal vez necesite hacerlo correr un poco... Si no le importa a usted prestármelo...
-Por mi no hay inconveniente alguno; pero le advierto que es un caballo difícil, y yendo con chicas...
-Cuando se trata de chicas tan audaces como Sakura Uzumaki, hay que ir prevenidos... Ni ese lindo retinto que va a montar ni el alazán que quiere prestarme son capaces de competir con el caballo de su prima Sakura…
-No lo creo. Ya le digo que lo domina de un modo admirable, y como anfitrión debo velar por la seguridad de usted.
-No se preocupe. Mande ensillar a Taka.
-¿Como?... ¿Va usted a montar al "demonio"?... Así le llaman a ese caballo los mozos de cuadra.
Es Hinata la que se acerca sonriendo, haciendo volverse a los dos jóvenes que la saludan diferente...
-Y a todo esto, buenos días...
-Pues ya ves... Me anime. Aunque Sakura quiso asustarme con el cuento de que a las siete en punto teníamos que estar listas y arregladas. Ya ven... me levante temprano, fui a oír Misa, me he cambiado de traje y Sakura todavía no esta. Claro que le gaste la broma de esconderle las botas de montar, y trabajo le doy para encontrarlas...
-Es usted traviesa como una chiquilla...
-La broma tendría mucha gracia si no nos retrasara a todos. ¿Quieres decirme donde se las ha puesto para ir a auxiliarla?...
-En mi casillero... pero aquí tengo la llave.
Hinata, con sus lindos pantalones de montar, su camisa de seda blanca, parece un ángel. Los cabellos negros sobre la espalda, risueños los labios y los ojos burlones, aun parece más pequeña, más frágil de lo que es en realidad.
-¿Quieres darme esa llave?...
-No te las entregare, sino al señor Uchiha, que es el único que se ha dignado sonreír... tú en cambio me has puesto una cara de juez...
-Es que si salimos muy tarde no podremos llegar hasta el otro lado...
-Sobre todo llevándome a mi que soy una demora... Eso quieres decir, ¿verdad?... Hoy te prometo portarme como toda una caballista, y hasta montar, siempre que sea a tu lado.
-Dame la llave, anda...
-Ya dije que al señor Uchiha.
-¡Pero Hinata!...
-Tendré mucho gusto en entregársela allá señorita. ¿Quiere usted ocuparse, entre tanto en que me ensillen a ese "demonio Taka" de que hablamos antes?...
-No tiene por que molestarse. Yamato se la llevara.
-Sera un placer. Supongo que hallare a alguien en el hall. Con permiso.
Se ha apoderado de la llave que Hinata le ofrece y marcha rápidamente hacia los vestidores y casilleros. En aquel traje que tan acostumbrado esta a llevar, se mueve con magnifica arrogancia, aunque el descuido de ciertos detalles hace sonreír a Hinata que se vuelve zalamera hacia Naruto.
-¿Por qué no se habrá puesto corbata?, ¿Te has fijado que tampoco lleva guantes?... Este amigo tuyo parece ser tan despistado como un muchacho de carrera...Tal vez con tu trato se refine algo.
-No creo que le haga falta. Me parece bien como esta. No todo el mundo puede ser lo mismo...
-Tal vez lo haga para gustarle a Sakura... ¿Te has dado cuenta de como le interesan los hombres rudos, salvajes y arrogantes?...
-No me he dado cuenta de nada.
-Pues fíjate y veras... Estoy segura de que tu amigo Uchiha le resulta atractivo, admirable y le atrae bastante.
-¿Como?... ¿Lista ya?...
-Con quince minutos de retraso, pero no por mi culpa.
-Ya lo sé. Traía la llave del casillero de tu prima Hinata...
-Abrí con un cortapapel. Por fortuna la cerradura no era de seguridad.
-¿Con un cortapapel?...
-Si. Haciendo palanca...
-Es usted muy hábil...
-Me defiendo como puedo de las pequeñas maldades de Hinata.
-¿La considera una niña perversa?...
-No es tan niña...y en realidad, no me he puesto a considerar lo que es. En este caso creo adivinar su intención; temió que si yo estaba lista antes que ella, Naruto se empeñara en que nos marcháramos sin esperarla.
-¿Ah, sí?
-No juzgue mal a Naruto, es más bueno que el pan... pero Hinata le fastidia, le empalaga... No puede sufrir sus tonterías y sus ñoñerías, especialmente en los paseos a caballo, de los que más de una vez he tenido que volver sola, a pedir que les envíen el auto; porque Hinata se ha agarrado de su brazo y se ha negado llorando a volver a montar.
-Ya me imagino el disgusto de su primo, tan empeñado en gustar de su compañía.
En la entrada posterior del hall, de la que se baja directamente del jardín, por cuatro escalones de mármol, se han detenido a hablar Sakura y Sasuke. Ella ha prescindido de la chaqueta de su traje blanco de montar y la blusa de seda realza y destaca las líneas de su cuerpo perfecto. Los cabellos rosados son marco admirable de su cara un poco pálida en la casi total ausencia de maquillaje; los ojos parecen más profundos, los labios se le antojan a Sasuke Uchiha como un rubí de fuego y sangre; todo en aquella mujer le fascina, le conquista, le atrae; hasta ese temor, hasta ese espanto de que sea ella la mujer en quién debe vengar la muerte de su hermano; y ella parece gozar, como saboreando una gota de escondida miel, aquel resplandor de admiración involuntaria que dulcifica un instante las negras pupilas de aquel hombre.
-Comprendo los sentimientos de Naruto; y esa pequeña envidia un tanto celosa que Hinata no puede disimular...
-Hinata no tiene por que envidiarme. Su suerte es mucho más clara que la mía...
-Tiene que envidiarle cuanto es usted, cuando vale, cuanto hay en su persona de superior y admirable.
-¡Señor Uchiha!...
-Perdóname... No he sido capaz de disimular que me parece usted maravillosa, única...
Las mejillas de Sakura se han encendido con vivo rubor de enamorada. Por primera vez le turba la admiración de un hombre, y apenas acierta a contestar...
-No creo que sea cierto nada de eso; pero lo más agradable que me ha ocurrido en mi vida, es que usted lo crea, que lo diga, que lo piense... Pero es muy tarde... ¡Vamos con los demás!...
-Buenos días, Sakura.
-hola, Naruto... ¿Estas bien?
-Maravillosamente, puesto que te tengo delante. No pensé que pudieras llegar inmediatamente. El amigo Uchiha debe ser una especie de mago...
-El milagro fue obra exclusiva de Sakura. Aquí están sus llaves, Hinata...
-¿Como abrieron?... ¿Como abriste?... No me habrás roto la cerradura, Sakura...
-No, querida; me limite a descomponértela. Así estarán bien guardados tus secretos.
-Yo no tengo secretos. Y si llego a saber que ibas a hacer una cosa así...
-No me habrías gastado la broma de esconderme las botas. Ojala no vuelvas a hacerlo. Ganaremos tiempo...
-Aquí esta su caballo, Sakura...
-¡Cuidado, Sakura!... Yamato, sujétalo bien.
-Permítame a mí hacer las veces de escolta.
-Es lo que iba a hacer yo precisamente...
-Pues lo haremos a medias... no se preocupe. ¿Lista?...
Hábil y audazmente la ha colocado sin esfuerzo en la montura inglesa, antes de que Naruto tenga tiempo de hacer nada; pero ya Hinata se agarra al brazo de su primo...
-Por lo visto no importa que yo me desnuque. Ayúdame a montar...
-Tu yegüita es más mansa que un perro faldero... ¡Vamos, arriba!...
-Gracias... Eres muy amable. Con pedirte las cosas dos o tres veces es bastante...
-Creo que ahora no has necesitado tanto. Ahí traen ya su caballo, Sasuke.
-¿Cómo?... ¿Va usted a montar a Taka?...
-Naruto ha sido lo bastante amable para prestármelo.
-Es un animal peligroso...
-Son los que me gustan, precisamente.
-¿Le gustan las dificultades?...
-Si. Para vencerlas. Usted mismo me lo dijo la primera vez que hablamos...
-Tengo que confesar que es verdad. Pero tenga cuidado... Taka es capaz de darle un mal rato a cualquiera...
-Tampoco su caballo es un corderito... Este por lo menos me da la facilidad de alcanzarla, si el suyo se desboca...
-No hay cuidado...
-Por si acaso. No es justo tampoco que el caballo más bravo del grupo lo lleve una chica...
-Ah, vamos... Es cuestión de superioridad masculina.
-No cree usted en ella, ¿verdad?...
-A ratos...
-A ratos, es cierto; ya cuentan ustedes con la fuerza de su debilidad para dominarnos...
-Es nuestra única defensa contra la vanidad masculina...
-Bueno...esto es casi una batalla.
-El señor Uchiha no pierde ocasión de presentar batalla a las mujeres...
-A las mujeres, no; a la mujer...
-Vaya... No le suponía con las ideas de Schopenhauer...
-Me parece que has encontrado a un adversario digno de ti, Sakura...
-Ya se encargara Taka de vengarme...
-No lo crea; conozco bien a los caballos. Este no es tan fiero como parece. Ahora vera...
Rápidamente, por sorpresa, Sasuke ha saltado ágilmente a la montura del fogoso animal, dominándole por completo en pocos instantes.
-¡Magnifico!...
-¡Estupendo!...
-Una demostración contra la que no sirven discusiones...
-En marcha...
-¡Maravilloso paisaje!...
-Yo lo hallo fascinante... Y he oído decir a muchos extranjeros que es uno de los más bellos rincones de la tierra.
Sasuke y Sakura han avanzado hasta el borde mismo de la especie de terraplén, desde donde se domina en efecto el fantástico panorama que forman, desde los hermosos arboles de sakura, hasta los pequeños lagos que se ven a lo lejos.
Un brillante sol de mediodía parece bruñir el azul maravilloso del cielo, y la línea apuesta de los modernos edificios. No lejos de ellos los fogosos caballos descansan atados a la sombra de un árbol...
-Frente a esto a veces resultan inútiles las palabras... ¿verdad?
Los ojos de Sakura parecen extasiarse en el paisaje; los de Sasuke la miran solo a ella, cargados de dudas, de interrogaciones, de locas ansias angustiadas.
-Por aquí se baja hasta llegar a un camino lleno de arboles de Sakura, un lugar bastante estrecho pero romántico, podríamos intentar bajar, pero tenemos que esperar a Hinata y Naruto, si no vamos a perderlos...
-Se ve que conoce usted el terreno de inicio a fin. Estuvo antes aquí muchas veces, ¿verdad?...
-Algunas... Este era el paseo favorito de su amigo Itachi.
-¿Que?...
-Pero muy rara vez lo hicimos a caballo. Casi siempre veníamos en automóvil hasta este lugar, teníamos que bajar caminando para ir por el camino que le digo, ahí se puede hacer picnic. Eran paseos que Hinata organizaba...
-¿Venían los tres solos?... ¿Asistía también Naruto?...
-Naruto no conoció a Itachi.
-Se encargaron de despacharlo antes de que él llegara.
-¿Que quiere decir?... ¿Despacharlo?... No comprendo...
-¿De veras no comprende?...
-¿Por qué he de comprender?...
-Por nada. Son locuras mías, disparates...No haga caso.
-Se entristece mucho cada vez que piensa en su primo lejano... ¿Teme acaso que le haya ocurrido alguna desgracia?...
-¿Le interesa de veras saber la suerte de Itachi?...
-Naturalmente... Fuimos amigos; creo habérselo dicho en otra ocasión. Convivimos casi dos años. Más de una vez he pensado en escribirle; pero como no tengo la menor idea de donde esta...
-Su carta llegaría demasiado tarde.
-¿Como?...
-Quiero decir, que esta muy lejos. Quien sabe en que campo estará en este momento... Aunque a él ya quiso darle el destino, el infierno en la tierra...
-¿Que esta tratando de decirme?... ¿Que ha muerto?...
-¿Derramaría por él una lagrima?...
-Me apenaría extraordinariamente que hubiera muerto... Pero no ha muerto, no es verdad. El hecho de que no sepamos de él no quiere decir nada. Los que se meten en los campos o islas desaparecen a veces por años enteros por la distancia y además por los medios de comunicación que son pocos...
-Más fácil es que desaparezcan para siempre.
-¿Por qué tiene que pensar lo peor?... ¿Y por qué me lo dice de ese modo como si quisiera atormentarme?...
-Si yo pudiera estar seguro de que es verdaderamente un dolor para usted la muerte de Itachi...
-Naturalmente que seria una pena... Pero ¿por qué me lo dice así?...A veces no le entiendo, Sasuke...parece que estuviera loco...y la verdad, no es agradable.
-No se asuste, Sakura... Mis arrebatos son momentáneos. A veces me traiciona la fantasía, otras, tengo una especie de morbosa curiosidad por asomarme al corazón de las mujeres... Le gaste una especie de broma, me temo que bastante desagradable... ¿Quiere perdonarme?...
-Claro... Pero le aseguro que llego a asustarme. Me sentí bastante mal... ¿No parece que Hinata y Naruto tardan demasiado?...
-Ahí los tiene ya... Me ocupare de sus caballos para que descansen.
-¿Preocupado, hijo?...
-¿Eh, que?...
-Al menos, distraído y pensativo... eso no lo puedes negar y menos a mi que te conozco tanto.
La mano blanca, Minato Uzumaki Namikaze se ha apoyado afectuosamente en el hombro de su hijo, mientras la mirada bondadosa, comprensiva, parece interrogar más que las palabras...
-No volviste muy satisfecho del paseo de esta mañana... ¿Que paso?...
-Nada.
-¿Estas seguro?... Mucho me temo que la llegada de ese amigo, me estoy referendo al señor Uchiha, en nuestra familia, no ha sido muy acertada...
-Creo igual que tú, pero el mal ya esta hecho. Además, no tengo nada contra él. Es un perfecto caballero y un hombre que vale mucho, demasiado.
-Demasiado ¿por qué?... ¿No estas seguro de ti mismo?... ¿Has comenzado a ver en él como un rival?...
-Por favor, papá...Dejemos esto.
-¿Por qué hemos de dejarlo?... Lo que más me interesa en el mundo es tu felicidad. Y después, la de Sakura. Les veía a ambos muy bien encaminados... ¿Que ha sucedido para que las cosas cambien?... ¿Cuando bebemos el vino especial en tu boda?...
-No lo sé, papá.
-¿No te has decidido aun a hablarle a tu prima?...
-Le hable.
-Ah...
-Le dije cuanto la quería... y me pidió una tregua.
-¿Una tregua?...
-Para pensar, para reconsiderar sus sentimientos; para estar segura de los míos, que cree un capricho pasajero, una racha de niño mimado...
-Si no es más que eso, en ti esta convencerla de lo contrario.
-Y con el alma confiaba poder hacerlo, papá. La noche que le hable, la del baile, hace ya casi dos semanas, me sentía seguro de mi mismo, fuerte, optimista, confiado...ahora es distinto.
-¿Por el sr. Uchiha?...
-Sasuke Uchiha vale diez veces más que yo, padre, y Sakura es lo bastante mujer para comprenderlo y valorarlo.
-No digas eso. No aceptes esa idea como definitiva; lucha, defiéndete, demuestra lo que eres y lo que vales luchando por su corazón valientemente. Sakura es buena; te conoce, te quiere, y si tanto la quieres, vale la pena...
-¡Es verdad!... La quiero tanto, tanto... que mi gran amor tiene que servir de contrapeso para los méritos que me faltan... ¡La adoro, padre, la idolatro!... Luchare con todas mis fuerzas para conquistarla... Era mía, la estaba haciendo mía...y... ¡Hinata!...
Al volver la cabeza ha visto a Hinata de pie en la puerta del despacho, escuchando ávidamente sus palabras, pálido el lindo rostro, torcida la boca de angustia, deslumbrantes los grandes ojos perlados...
-Perdón, perdón si he llegado a interrumpirles... Venia a buscar a tío Minato. Tía Kushina me mando a buscarlo. Esta en su cuarto... ¿Quieres ir, tío?...
-Voy allá.
Se ha ido mientras Hinata va hacia Naruto, para hablarle con lágrimas en los ojos.
-Perdóname, Naruto, perdóname. Yo no quería escucharte, fue sin querer... Pero me da mucha pena... Me da mucha pena lo que has hablado.
-No tiene que darte pena; ni vio que razón puedes tener para llorar.
-Perdóname otra vez... Ya están secas mis lágrimas, mis pobres lágrimas. Mías tenían que ser para disgustarte...
-¡Hinata!...
-Pero no te molesto mas, no quiero molestarte. ¿Ves?... Contra mi voluntad sigo llorando... Más vale que me vaya; te librare del fastidio de mirarme llorar... Perdóname..., perdóname... No sirvo para nada...
Se ha ido despacio, cruzando el gran salón, mientras se seca las lágrimas, tal vez esperando que la voz de Naruto la detenga, que vaya tras ella a consolarla; pero
Naruto no ha dado sino un paso, deteniéndose al ver aparecer otra figura, la que enciende sus sueños, la que llena su alma...
-¡Sakura!...
-¿Que ha pasado, Naruto?...
-Nada, o casi nada.
-Hinata iba llorando.
-Ya sabes que para eso no es necesario mucho.
-Desde luego; pero...
-¡Pobrecita, es muy buena; pero resulta insoportable!...
-¡Naruto!..
-Sigue siendo la misma niña que no me dejaba jugar cuando llegaba a casa por vacaciones. No había diversión que no me estropeara; pero luego todo era
Mimos y tonterías y lágrimas.
-Ya..., ya...
-¿Te sonríes?...
-¿Que otra cosa puedo hacer?... Me hace gracia ver que por primera vez le esta fallando su sistema.
-¿Su sistema?... ¿Piensas tú que es así por sistema?...
-No sé que decirte. En realidad Hinata, que a ti te parece tan criatura y tan diáfana, es para mi un enigma.
-¿Que estas diciendo?... ¿Un enigma?...
-Más vale que te rías...Quisiera poder pensar como tú.
-¿Te ha hecho algún daño, Sakura? ¿Tienes alguna queja seria contra ella?... Dime la verdad.
-Pensándolo despacio, no tengo nada concreto de que acusarla; y aunque lo tuviera no lo haría, así es que dejemos el tema en paz.
-¿Por qué no lo harías?... ¿No tienes conmigo todo la confianza necesaria?
-Claro que la tengo; pero no me gusta juzgar a los demás. Cada uno es como Dios lo ha hecho, a su modo y a su manera; unos remontarse como las águilas, otros se arrastran como los gusanos...
-¿Que quieres decir?... ¿A quién te refieres?...
-A nadie. Era una imagen para comparar…
-Sakura…
Le ha tomado tiernamente la mano, que tiemble entre las suyas como si quisiera escapar, y clava en los ojos verdes los suyos suplicantes.
-¡Sakura!... ¿A que precio podre ganar tu amor?... ¿A cambio de que esfuerzo, de que sacrificio, de que hazaña?...
-Naruto querido, habíamos convenido en no hablar de amor por una temporada.
-Ya lo sé; pero hay cosas más fuertes que la voluntad. Sakura, respóndeme a lo que te he preguntado, ¿que prueba, que esfuerzo, que sacrificio?...
-Por Dios, Naruto; recuerda nuestro pacto.
-¡No puedo recordarlo!... ¡Solo se que te amo, y como te amo!
-¡Oh, Sasuke!...
En efecto; Sasuke Uchiha acaba de llegar y se inclina ceremoniosamente frente a Sakura.
-A sus pies, Sakura. ¿Como esta, Naruto?... Temo haber llegado a destiempo, demasiado temprano...
-Temprano, ¿para que?...
-Absolutamente a destiempo, efectivamente. Me había invitado usted esta tarde para unos asaltos en la sala de armas...
-Es verdad, Sasuke; dispénseme. Mi cabeza anda mal.
-No lo culpo.
Ha sonreído levemente irónico, mirando a la bellísima chica, ahora absolutamente desconcertada, y aun le parece más hermosa encendidas de rubor las mejilla, evasivas las pupilas verdes bajo las espesas pestañas.
-Me dijo que los viernes solían reunirse unos cuantos amigos en la sala de armas y añadió que hasta Sakura tiraba a veces su cuarto a espadas, cosa que me sorprendió y me hizo bastante gracia... era la única habilidad que le faltaba a la señorita Sakura.
Sakura se ha erguido como si el fino dardo le hubiera herido en lo más hondo. En un instante ha recobrado todo su aplomo, todo su admirable dominio de la situación y aunque sonríen sus labios hay un relámpago de desafío en la ardiente sombra de sus pupilas.
-Me gusta la esgrima y dicen que no lo hago del todo mal. Más que mi cuarto a espadas, puedo echar esta tarde un asalto a florete, y contra usted también, señor Uchiha.
-¿De verdad?... pensé que no cruzaba usted sus armas con los varones.
-Entonces no podría cruzarlas con nadie. Creo que en todo Tokio no pasamos de tres aficionadas; claro que a mi me viene de casta, era el deporte favorito de mi padre. En nuestra casa de la antes familia Haruno, teníamos una gran sala de armas...
-En este caso será un alto honor...
-Que con su permiso reclamo para mi primero. Desde que he llegado estoy queriendo hacer esgrima con Sakura, sin lograr que se disponga a practicar un rato. Creo que tengo derecho a reclamar mi prioridad.
-No puedo discutírselo, aunque defiendo el segundo lugar.
-Vaya... voy a tener que traer un carnet como en los bailes; porque Shikamaru Nara y Sai también están esperando la ocasión, y creo que vendrán esta tarde.
-Esos no cuenta. Y se que los derrotas con mucha facilidad...
-Luego, es usted temible.
-Espere a juzgar por si propio, Ingeniero. Y piense que por orden cronológico le corresponde el último lugar; pero los últimos serán los primeros…
Ha sonreído con coqueteo y seducción, a tiempo de señalar el precioso reloj de porcelana que adorna la chimenea de mármol.
-Son las cinco y cuarto. Mi tía no tardara en mandar que sirvan el té. ¿Me permiten que vaya a cambiarme de traje?...
-Supongo que todos tendremos que hacerlo. Yo vine preparado porque pensaba tener solo el papel de espectador...
-Tengo dos petos y caretas en abundancia. ¿Quiere venir conmigo a mis habitaciones?... Ya encontraremos algo que le sirva.
Le ha tomado del brazo, pero quedan inmóviles mirando alejarse la figura arrogante y grácil, tras la que parece írseles el alma.
-¡No hay otra mujer como Sakura!...
-Tiene razón, Naruto…
-¡Ah, Hinata!...
-¿Te extraña encontrarme en tu cuarto?...
-Un poco. ¿Que ocurre?...
-Nada.
En la butaquita forrada de cuero, que con la lámpara, el estante de libros y la mesita fumador forman un grato rincón de estudio en la habitación de Sakura, Hinata Uzumaki, sentada en desenfada actitud, aspira con deleite el humo de un cigarrillo, mientras sus ojos ahora fríos y burlones, recorren la estancia para fijarse luego en el rostro sorprendido de su prima.
-¿Sabes que tienes un cuarto muy agradable?... Lo has arreglado con muy bien gusto y con mucha originalidad.
-El tuyo es mucho más lujoso...
-Lo arreglo tía Kushina, como para el bebe que imagina que soy.
-En todo caso para un bebe real. Creo que tienes los muebles más caros de la casa.
-Tía Kushina me quiere mucho, ¿te molesta?...
-Para nada.
-Es muy propia de ti esa respuesta; exactamente la que esperaba. Te importa muy poco que te quiera tía Kushina.
-No he dicho eso...
-Lo das a entender, que es igual. Nunca hiciste nada por conseguir que te quisiera, ni que te estimara, y ahora te extrañara que se oponga a que te cases con su hijo.
-¿Que?...
-¿Te extraña que este enterada?
-No. Ya sé que te las arreglas para enterarte de todo; pero desde luego me sorprende tu actitud, tu manera de hablarme, y hasta el haberte encontrado en mi cuarto donde nunca solías entrar.
-Vine a fumar un cigarrillo, ¿sabes?...Me encanta fumar, pero tía Kushina siempre habla mal de las mujeres que fuman, y prefiero que no vea cigarrillos y colillas en mi cuarto...
-Las dejas en el mío, ya lo veo...
-Tía Kushina casi nunca viene por acá, y después de todo, a ti que más te da...No es más que un detalle...
-Pero da la casualidad de que yo no fumo.
-¡Bah!... Es un pecado perdonable, y tu tienes bastante desfachatez para decirle a tía Kushina que fumas porque te da la gana...Entra en tu tipo; en el mío no, ¿sabes?...
-Hinata... ¿que te propones?
-¿Que quieres que me proponga?... Nada... o acaso hacer un esfuerzo para que seamos amigas.
-Somos parientes...
-Ya lo sé; pero amigas no lo fuimos nunca. Siempre me miraste desde tu altura, como una cosita insignificante...
-Si. Como una pequeña cosita capaz de morder y de arañar. Más de una vez, recién llegada a esta casa, me clavaste las uñas o los dientes...
-¡Oh, Sakura!...
-Claro que luego ibas a refugiarte en los brazos de tía Kushina, llorando de una manera que no podía caber la menor duda de que tú habías sido la lastimada.
-¡Que rencorosa eres, Sakura!... Todavía te acuerdas de esas tonterías de la infancia.
-Tonterías que hicieron a tía Kushina encerrarme en un colegio, antes de los seis meses de que habías llegado.
-Un colegio de donde saliste maravillosamente educada... Naruto esta encantado de tu cultura, todo el mundo se hace lenguas de lo mucho que sabes.
-Supongo que esperas que te lo agradezca a ti.
-Después de todo, podías mirar así las cosas con un poco de buena voluntad, y no guardarme rencor.
-No te le guardo.
-¡Magnifico!... Entonces, ¿por qué no te sientas para que charlemos como dos hermanas?...Nunca lo hemos hecho.
-Otro día será. Hoy tengo que cambiarme de traje; me esperan los chicos.
-¡Ya!... Naruto; y a Sasuke sentí llegar.
-¿Lo sentiste?...
-Estabas muy acaramelada con Naruto.
-¡Ah!... Nos estabas espiando...
-Espiar es una palabra muy ofensiva; vi por casualidad. Naruto te agarraba las manos, iba a besarte... Sasuke llego con mucha oportunidad; que si no...
-Si no, no habría pasado nada...No es cierto que Naruto fuera a besarme.
-¿Me permites que no lo crea?...
-Cree lo que te de la gana y dispénsame, creo que voy a vestirme.
-No creo que te estorbe mi presencia; hasta puedo ayudarte. Estarás encantada de poder lucirte en traje de esgrimista delante de tus admiradores... es una de tus particularidades que hacen más efecto.
-¡Hinata, basta!... ¿A que has venido?... ¿Que te propones averiguar?...
-¿Yo?... ¡Nada!...
-¿Por qué no me dejas tranquila?...
-Quiero ver como te arreglas, descubrir el secreto de tu maquillaje, saber en que consiste el atractivo misterioso que te hace manejar a los hombres como torpes.
-¿De donde sacas eso?...
-Salta a la vista. No te hablo de los demás, a los que te has cansado de dar desaires; vamos a dejarlo en los dos últimos: Sasuke y Naruto.
-¿Quieres dejar a Sasuke en paz?...
-¿Por qué?... ¿Es el preferido?...
-No es nada; déjame.
-Te gusta demasiado, te encanta; ya lo sé, y te gusta precisamente porque no puedes manejarlo.
-¡Hinata, basta!..
-Es además un gran recurso para poner a Naruto fuera de si, para obligarlo a que piense en casarse. Si no hubiera sido por Sasuke no estaría tan decidido.
-¿Quieres callarte?... No me interesa lo que digas, ni con que intención lo digas; quiero que me dejes en paz.
-Este bien. Con una condición: ¡Renuncia a Naruto!...
-¿Que?...
-Júrame que pase lo que pase no le oirás una palabra de amor, ni accederás a lo que te pida.
-Pero Hinata, ¿con que derecho?...
-¡No te casaras con Naruto, Sakura!... No serás tú la dueña de esta casa. Júrame, dame tu palabra de que seguirás rechazándolo, o vas arrepentir.
- ¿Y quién eres tu para pedirme ese juramento y esa promesa?... ¿Con que derecho pretendes mandar en mi vida y en mi alma?...Yo hare lo que quiera, lo que mi corazón me pida, ¡lo que me mande mi conciencia y nada mas!...
-¡No!...No, Sakura; yo lo amo, yo sí lo amo; ¡con Naruto no te casaras!...
Ha dicho estas palabras ganando la puerta, totalmente enojada. Enérgica, agresiva, desafiante se alza como una viborilla dispuesta a morder, y por sus ojos perlados, cruza aquí el diabólico relámpago que le da extraño parecido a un felino...
-¡Hinata!...
Se ha ido corriendo. Sakura ha dado unos pasos hacia la puerta como si fuera a detenerla; pero es ella la que se detiene bruscamente paralizada. Que le importa
Naruto, después de todo; ¿si solo un afecto de hermano le hace escuchar bondadosamente sus palabras de amor?...
Otra figura es la que parece erguirse ante sus ojos; aquel hombre altanero de mirada fuerte y arrogante, aquel Sasuke Uchiha dominador y fascínate, en cuyos extraños ojos ha leído tantas veces la palabra de amor que no confiesan los labios...
Rápidamente va hacia el amplio espejo de su cuarto; se contempla a si misma. Es lo bastante mujer para no ignorar ninguno de sus encantos, para saber hasta que punto son poderosas sus armas, y un solo propósito arde en su pecho... Llegar al corazón de Sasuke Uchiha, conquistarlo, hacerlo suyo, e irse después muy lejos de aquella casa, cuya atmósfera cargada de intrigas parece asfixiarla...
Lejos de Hinata, de la señora Kushina, de Naruto, con su ingenuo amor, que no es capaz de corresponder...Solo al pensar en el tío Minato, tan parecido a su padre, el corazón tiembla como si sangrase; pero otra vez le deslumbra la imagen de aquel hombre, que por si solo representa cuanto pudiera brindarle...
Amor, amor inmenso; aunque fuese envuelto de lágrimas y poseído de sangre; el amor que pide su alma ardiente para quemarse y consumirse lentamente...
Espero que les haya agradado el capítulo 03, se quedo interesante. ¿Creen que Sasuke ya quiera a Sakura? Y ¿Quién será la culpable de la muerte de Itachi?, ¿De quién tomara venganza Sasuke?
Muchas de sus dudas se irán resolviendo en cada capítulo, todas créanme, hasta quien es la culpable, como es cada personaje realmente, habrá varias sorpresas. Dicen que en el amor se tiene que ser egoístas, ¿Qué opinan sobre eso?
Bueno, ahora voy a responder cada comentario que dejaron en el capítulo anterior. Muchas gracias a cada uno por su tiempo en escribirme.
-InesUchiha:
Sí, va estar muy interesante, la pobre mujer que Sasuke escoja para vengarse va a sufrir mucho, pero mientras tanto vamos a ver que sigue pasando en cada capítulo, gracias por tu comentario, espero que sigas por aquí. =)
:-Blue Azul Acero:
Le acertaste a la mayoría, en este caso Sasuke si se va enamorar de Sakura, pero estará entre vengar a su hermano o ser feliz, esto es algo que se va a presentar en cada capítulo. En el caso de Hinata si quiere a Naruto, a su estilo, ella en mi historia es una chica muy mimada, pero también tiene su lado oscuro. Y Naruto es un chico lindo, quiere a Hinata como una hermana, pero ahorita esta obsesionado con Sakura, espero sigas leyendo la historia, vas a ver como poco a poco se van a ir acomodando las cosas. Gracias por tu comentario. =)
-ANONIMA (Break xerxes, odett y Kaede Green):
Te negabas a leerlo, perfecto deja de hacerlo. Son la misma persona, por la horrible escritura y faltas de ortografía fue fácil deducirlo, además del dolor que siente tu hermoso corazón porque lastime a tu amada Hinata. Déjame decirte que no odio a Hinata, apoyo el NaruHina, pero esta es mi historia y hago con los personajes lo que se me antoje la verdad, también estas en todo tu derecho de dejar de seguirme, y no voy a modificar nada de mi historia solo porque te sientes lastimada por poner a tu personaje como mala, es mi historia te lo repito para que entiendas, no voy a dejar de escribir solo porque no te agrade, imagínate que fuera sumisa y te hiciera caso, que horror…
Y te invito a buscar en el diccionario la palabra discriminación, cuando tengas tu propia historia haz lo que quieras con tus personajes, pero no quieras modificar mi hermosa historia. Por cierto Kushina no es mala, y no intento tomar las mismas personalidades del manga a mi historia. Espero con esta respuesta no sentirte ofendida, lloré por tu comentario por menos de un segundo de tanto que me dolió, sufrí tanto y más con las groserías que nombraste, de hecho lloré más al ver tus faltas de ortografía, te invito a irte si quieres de mi historia y un consejo para el futuro lee libros a ver si así aprendes a escribir. Gracias. =)
-Anónimo Guest:
Tienes que seguir leyendo, juro que todas tus preguntas se van a ir resolviendo, y sí Kushina sobreprotege mucho a su sobrina Hinata y es porque realmente no la conoce, ya veras Sakura no se dejara de nadie, es todo lo que te puedo decir por ahorita. Y referente al apellido "U", se refiere a Uzumaki, pero también más adelante se tendrá otra pista sobre el apellido a parte de la letra "U". Espero que te agrade mi historia, muchas gracias por escribirme. =)
-Anónimo Guest:
Ya veras, ya veras que pasara, tal vez sea la perra o no, todo puede suceder, pero no dejas la historia, muy pronto tendrás la respuesta, gracias por tu comentario. =)
-MariiBravo:
Gracias por tus palabras, no te preocupes esos comentarios salvajes y groseros no van afectarme, no voy a dejar mi historia, la hinaliber que me ataco no tendrá resultados favorables para ella, de verdad muchas gracias, y tienes razón, estamos en nuestro derecho de hacer con nuestra historia lo que se nos de la gana, y si no les gusta pues que dejen de leerlo, aquí nadie esta obligado, así de simple.
Repito gracias por el apoyo y te invito a leer mi historia, espero te guste y si crees que merezco un comentario sobre mi historia te lo agradecería mucho en verdad. =)
-NirMel:
Gracias por tu comentario y ánimos, me alegra saber que te agrado, en verdad muchas gracias, y claro que si la voy a continuar, espero verte en los siguientes capítulos. =)
-Lila-lullaby20:
Me da gusto saber que te agrada la adaptación, que te encante la historia, gracias por tu comentario, espero verte en los siguientes capítulos. =)
-Yesi:
Gracias por tu comentario, me hace feliz que te guste la historia, y claro que voy a continuarla, gracias por estar al pendiente, y no te preocupes esos comentarios no me hacen daño, al contrario me hacen fuerte, espero verte en los siguientes capítulos. =)
-Lizzie2926:
Gracias, muchas gracias, que bueno que te agrade mi historia, de hecho siempre es bueno no hacer la misma rutina, salirse un poco de lo cotidiano a veces es atractivo, y espero que esto funcione en mi historia. Tienes razón es un fanfiction, no el manga real donde Hinata si es buena. Hinata es un personaje importante en mi historia ya sea como buena o mala, de hecho todos los personajes son importantes, siempre habrá algo nuevo que dará un pequeño giro en la historia, pero a ver que pasa en los siguientes capítulos, todo puede suceder. Espero seguir viendo tus comentarios, para saber tu opinión en cada episodio nuevo, muchas gracias por tu apoyo y ánimo. Ahora si estas leyendo esto, supongo que ya leíste el capítulo 03, ¿te parece que Sakura esta atraída por Sasuke?, nos vemos en el siguiente capítulo, saludos y muchos abrazos. =)
-Yesenia744:
Hola, me alegro mucho que te haya gustado mi historia, me emociona mucho en verdad sinceramente te lo digo, y espero que este capítulo 03 te haya gustado, vas a ver que en cada capítulo se pondrá interesante. Gracias por tu apoyo, no te preocupes los comentarios negativos no me harán efecto, y la trama estará muy interesante, intensa y uuff habrá de todo. Espero seguir viéndote en mi historia, nos leemos en el próximo capítulo. =)
-Nana: Mmm si respondo a eso, voy a darte mucho spoiler, mejor te invito a seguir leyendo, créeme no te vas a decepcionar, todo puede pasar, en verdad te va a gustar mucho, espero seguir viéndote en mi historia, nos leemos en el próximo capítulo, gracias. =)
-Guest: Así es "sufrí" con el ataque Hinaliber, ¿supongo que ves la telenovela de ahorita?, esta un 70% diferente la telenovela al libro, diría que la peor adaptación, excepto por algunas actuaciones, por eso pienso que el libro es mil veces mejor, pero bueno yo lo estoy adaptando, modificando a mi gusto, y me da gusto saber que he tenido buena respuesta. Y sobre los fans de Hinata, hay buenos y malos, otros me caen bien y otros terribles que se obsesionan con ella. Espero sigas mi historia para que veas más sobre la trama que llevo, gracias por tu apoyo y nos vemos en el siguiente capítulo. =)
