Hola ¿Cómo han estado? Espero que bien. Aquí he vuelto con otro capítulo... En tiempo récord... No lo puedo creer. Espero que les guste y estoy tratando de mantener mis actualizaciones constantes.
Quería agradecerles los comentarios a Guest, Soeandre y a Mara1451.
La policía tardó cinco minutos en llegar. El despliegue policial estaba compuesto por tres patrulleros y dos camionetas de la policía forense. Rápidamente, cercaron la zona. Nami estaba sentada contra uno de los paredones del callejón cuando Luffy se acercó a ella. El morocho se agachó delante suyo y la contempló en silencio.
- Es una niña - Murmuró.
- Lo sé - Alcanzó a decir.
La había visto con sus propios ojos. Estaba desnuda y sus cabellos eran cortos y ondulados de color oscuro. Pero pese a que no había sangre ni heridas visibles, Nami había quedado helada. La cabeza de esa niña era desproporcional en comparación con su cuerpo. Era como si hubiese sufriendo alguna malformación o algo por el estilo. Recordó las fotografías de Sind y tragó saliva.
- ¿Crees que sea otro de esos niños? - Preguntó temerosa.
- Es muy probable - Luffy estiró su mano y la ayudó a ponerse de pie - ¿Sólo viste al perro? ¿No había nadie más? -
- Yo solo vi al animal - La pelinaranja intentó hacer memoria - Estaba inquieto. Quizás la habían dejado hace poco -
El morocho alzó su mirada y contempló las zonas cercanas a la escena del crimen. Era muy posible que los asesinos estuvieran cerca todavía.
- Iré a hablar con Zoro - Dijo mientras se giraba hacía los policías.
Nami contempló cómo los peritos forenses levantaban el cuerpo tapado de la niña y lo apoyaban sobre una camilla. ¿Cómo podía haber alguien capaz de hacer semejante cosa?. Dio temblorosos pasos hacia el cadáver y lo siguió con la mirada hasta que lo subieron dentro de la camioneta.
(...)
Una cosa era tener un niño muerto. Otra cosa era tener dos.
Los médicos forenses se estaban encargando de realizar la autopista para determinar la causa y hora de muerte. Pero lo que más esperaban confirmar era si había o no relación entre los dos casos. Zoro caminaba por el largo pasillo de la jefatura, cuando se encontró con Robin. La contempló con el rostro serio y se le acercó lo suficiente como para poder sentir su respiración.
- Necesito las cintas de las cámaras de seguridad - Murmuró como si alguien más pudiera oírlos.
- No hay problema con eso - Sonrió.
La morocha se giró y abrió la puerta de una gran oficina. La oscuridad era absorbente, la única iluminación provenía de las decenas de computadoras que poseía la policía para poder monitorear las calles de la ciudad.
Robin se dejó caer en la silla y colocó su usuario y contraseña. Automáticamente se encontraba navegando entre los miles de archivos de la policía. Buscó las cámaras cercanas de la calle donde el cuerpo había sido encontrado y configuró la fecha y la hora.
- ¡Ahí! - Dijo el peliverde mientras señalaba el monitor.
La primera imagen que encontró fue la de Nami caminando por la calle cuando algo captó su atención. Ahí, la pelinaranja desaparecía del radar de la cámara y a los pocos minutos la primera patrulla aparecía.
- Tiene que ser un momento antes - Zoro estaba concentrado en la hora, los minutos y los segundos de la cámara. Robin lo contempló por el rabillo del ojo y sonrió. Cuando se percató, se ruborizó - ¡¿Qué?! -
Pero la mujer no respondió, simplemente continuó tecleando. Buscó la grabación anterior y la encontró antes de lo esperado.
Un coche se acercaba por la calle y frenó justo delante del corredor. El hombre frunció el ceño y se acercó a la pantalla. No alcanzaba ver la patente. Dos personas vestidas con el mismo extraño traje amarillo, bajaron con velocidad y al abrir la puerta trasera, cargaron con el cuerpo de la niña hasta desaparecer en el callejón.
Zoro contempló el horario. Tal y como había dicho Luffy. Había pasado quince minutos antes de que Nami encontrara el cadáver.
- Descarga eso -
Robin apretó el botón para guardar la grabación dentro de un pendrive, pero por alguna razón no podía. Frunció el ceño algo confundida.
- Maldición… - Murmuró.
- ¿Qué sucede? - Zoro se acercó a su cuerpo.
- Alguien está borrando los archivos - La mujer no paraba de teclear, intentando rescatar la mayor cantidad de vídeos posible.
- ¿Cómo que alguien está borrando los archivos? - El peliverde se acercó aún más a la pantalla.
- En este mismo momento… - La morocha hizo todo lo que pudo, pero fue en vano - Lo ha borrado, maldición -
- ¿Borrado? ¿Quién querría borrar estos archivos? - Preguntó Zoro en voz alta mientras se llevaba la mano al mentón - Las únicas personas que tienen acceso a estos archivos, son policías -
Robin se puso de pie y contempló cómo la pantalla daba error cada vez que quería buscar el vídeo. Posó sus claros ojos en el peliverde.
- ¿Crees que haya alguien de la policía metido en esto? -
Un silencio incómodo los invadió. ¿Era posible que hubiese alguien de la policía metido en eso? ¿O se trataba de un hacker capaz de violar el sistema de seguridad policial?.
(...)
Luffy le había pedido a Zoro que se encargara de las cámaras de seguridad mientras él llevaba a Nami a casa. Pero cuando notó que la pelinaranja estaba demasiado pálida, optó por detenerse en una cafetería.
Se sentaron junto al gran cristal y pidieron dos cafés. La mujer tenía la mirada perdida en la calle. El morocho estiró su brazo y la apoyó sobre la mano de su esposa.
- Oi… - Hacía tiempo que no la veía tan afectada por algo - ¿Estás bien? -
- ¿Quién le haría eso a una niña? - Preguntó desganada.
- Alguien muy insensible - Resopló y se hizo aún lado para que la mesera pudiera servir el café.
- Primero Sind, ahora esta niña… - Murmuró mientras revolvía el café - No creo que sea algo aislado, Luffy -
- Yo tampoco - Desde que había recibido la llamada de Nami que eso daba vueltas en su cabeza - Pero no podemos descartar nada -
La pelinaranja dio un sorbo a su café y posó sus ojos en el morocho. No estaba segura si quería decirlo, pero tomó coraje y habló:
- Quiero participar en el caso -
- ¡¿Qué?! - Exclamó y casi se atraganta con el café. Logró aguantar las ganas de escupir - ¡¿Participar del caso?! -
- El hermano de Sind es mi alumno, yo encontré a la niña - Nami jugueteó con la cuchara y el azúcar - Ya estoy involucrada -
- Pero… -
- No me hagas hacer cosas que no quiero - Frunció el ceño - Si tu no me das el permiso, iré a tu superior y lo pediré igual -
Luffy la contempló serio. ¿En verdad iba a llegar tan lejos?. El morocho soltó un suspiro y asintió en silencio.
- Bien, de acuerdo - Posó su mirada en la de ella - Pero seré tu Jefe y harás lo que te diga -
- ¡¿Qué?! - Abrió sus ojos como platos - ¡Oi, eso no es...! -
La pelinaranja bajó la voz y desvió su mirada hacía una mesa alejada. Cerró sus labios con fuerza. El hombre que estaba sentado bebiendo café, bajó su mirada y la depositó en el periódico. Nami frunció el ceño. Lo había visto cuando ambos habían abandonado la escena del crimen. ¿Acaso los estaba siguiendo?. Cuando Luffy se percató de que algo no andaba bien, se giró hacía la mesa y contempló al hombre.
- ¿Qué sucede? - Preguntó casi en un susurro.
- Creo que nos está siguiendo... - Comentó intentando recordar si lo había visto caminando cerca durante el trayecto hasta la cafetería.
- Vamos -
El morocho tomó su cartera y arrojó varios billetes sobre la mesa. Intentando ser los más rápido posible, se pusieron de pie y abandonaron la cafetería. El otoño estaba presente en las calles de la ciudad y las grandes corrientes de viento que paseaban entre los edificios sacudieron sus cabellos y sus abrigos. Daban varios pasos, a una velocidad increíble. Esquivaron a varios transeúntes que no se percataban de que estaban intentando escapar. Luffy la tomó del antebrazo y jaló de ella hacía un costado. Ingresaron a un delgado y oscuro callejón, y la apretó contra su cuerpo. La mujer quedó tiesa, apoyó el rostro contra su pecho y desvió la mirada hacía la calle. La gente seguía caminando, nadie se había percatado de ese movimiento. Comenzó a sentir los fuertes latidos del corazón del hombre. De repente, vieron pasar al mismo hombre de la cafetería.
Los estaba siguiendo.
El extraño no se dio cuenta de su movimiento y continuó buscándolos varias cuadras más adelante. Nami se separó del morocho y echó el cabello hacia atrás.
- ¿Por qué nos estaba siguiendo? - Preguntó mientras desviaba su mirada hacía el cielo, pensativa.
- No lo sé - Dejó escapar un bufido - Tenemos que... - Su teléfono móvil comenzó a sonar. Al ver que se trataba de su compañero, atendió - ¿Encontraste algo, Zoro? -
- Tenemos un problema, Luffy -
- ¿Problema? - El morocho frunció el ceño y posó su mirada en la pelinaranja.
- Alguien borró las cintas antes de que pudiéramos descargarla, tenemos que hablar, ahora -
- Bien... - Despegó la oreja de su móvil para contemplar que tenía otra llamada en espera - Un momento Zoro, tengo que atender - Cambió la llamada al segundo número - ¿Diga? -
- Sargento, tenemos un problema - Oyó la voz de uno de los policías de la estación - Han encontrado otro niño -
Bueno... Hasta aquí hemos llegado hoy. Sé que no ha sido largo, estoy con los exámenes al final del cuatrimestre y prefiero hacer los capítulos más cortos pero no tardar tanto en actualizar para que no pase lo de siempre.
Aun así, espero sus comentarios y opiniones.
¡Nos leemos pronto!
