2- Primeras clases en Hogwarts
Lily se levantó con una sonrisa y se peinó y vistió.
Una vez vestida y bien peinada, miró a ver si sus compañeras se habían despertado. Emmeline ya estaba prácticamente vestida y la sonrió a modo de saludo y Lily la devolvió la sonrisa y se dirigió a la cama de Charlize para luego echar una carcajada pues la rubia parecía que estaba sufriendo una batalla con su almohada y murmuraba algo en sueños. Emmeline mientras se dirigió a la cama de Violet para observar incrédula que esta dormía como un tronco y se preguntó como no se había despertado con la carcajada de Lily pues Charlize se había dado la vuelta como quejándose mientras que Violet ni se había movido.
_ Despierta – dijo Lily a Charlize moviéndola pero esta no parecía querer hacerla caso - ¡Charlize!
_ ¿Qué, qué? – dijo esta sobresaltada y después bostezó - ¿Ya es de día?
_ Sí, venga que hay que desayunar – Charlize resopló pero se levantó.
Emmeline, mientras tanto, había intentado despertar a Violet de la misma manera pera esta no parecía inmutarse. Comprobó que tuviera pulso y respiró tranquila cuando vio que así era. Cogió un reloj de su baúl que era pequeño y le dio a un botón. El reloj empezó a hacer un ruido muy molesto que despertó a media torre, incluida Violet.
_ ¡Apaga eso! – pidió Violet ya despierta y desesperada. Emmeline le hizo caso y apagó el reloj – Supongo que ya es hora de levantarse – dijo con sarcasmo.
Se dirigió a saludar a sus otras compañeras que se habían destapado los oídos al ver que ese espantoso ruido había acabado.
_ La próxima vez, corre las cortinas y deja entrar la luz. Funciona – resopló Violet a Emmeline mientras se vestía y peinaba.
_ De acuerdo, ¿bajáis a desayunar?
_ Sí, espéranos por favor – suplicó Charlize que se estaba haciendo una trenza. Ella asintió y se sentó para esperar a sus compañeras.
_ ¿Qué tenemos a primera hora? – preguntó Lily
_ Pociones, si no recuerdo mal – respondió Violet – La clase es en las mazmorras.
_ Pues yo voy a coger los libros de las primeras clases y así no tengo que volver a subir – dijo Lily empezando a guardar los libros de las primeras clases.
Todas estuvieron de acuerdo e hicieron lo mismo que su compañera. Poco después bajaban hacia el gran comedor a desayunar junto a otros alumnos que ya se encontraban allí.
En la habitación de los chicos, el primero en levantarse fue Remus que observó con la ceja alzada como dormían sus tres compañeros a pierna suelta. Tuvo unos momentos de duda antes de acercarse a Peter y despertarle. Una vez que estuvieron los dos, decidieron despertar a sus otros dos compañeros que se quejaron un poco pero que al final se levantaron de la cama. James tenía el pelo despeinado y Sirius aún bostezaba pero se vistieron y se peinaron, aunque en el caso de James, no le valió de mucho.
_ Tenemos a primera hora... Pociones – dijo Peter mirando el horario – Jo, vaya. A mí se me dará fatal seguro.
_ No te preocupes, yo también seré un peligro público – sonrió Sirius poniendo un brazo sobre el hombro de su amigo – Estaré contigo.
James fue a protestar pero Sirius se le adelantó.
_ Es mejor así. Si eso, solo nos cargaremos una mesa, ¿no crees? A menos que todos creamos que se nos da mal.
James resopló porque realmente no lo sabía.
_ A mí se me da bien, mi madre me enseñó una vez aunque no he practicado mucho la verdad – dijo Remus en un susurro, aunque sí le oyeron.
_ ¿Ves? – hizo notar Sirius – Es mucho mejor. Y ahora Remus, cuéntanos que te dijo el director.
Remus tuvo que tener cuidado con sus libros pues casi se le cayeron del susto.
_ Pues... Para decirme que mi tía abuela se encontraba enferma y que esta semana me llamará para llevarme de vuelta a casa para verla por orden de mi madre – mintió Remus – Estaré fuera tres días.
_ ¡Qué mala suerte! Llegas el primer día y primer año y ya tienes a alguien enfermo – dijo James sorprendido.
_ Ya... ¿vamos a desayunar?
Sus compañeros asintieron y bajaron al gran comedor para desayunar. Cuando terminaron bajaron con el resto de alumnos de primero de Gryffindor a las mazmorras junto con los de Slytherin que los miraban con recelo.
_ Buenos días – dijo detrás de ellos una voz alegre – Soy el profesor Slughorn y yo seré vuestro profesor de Pociones. Ahora por favor, poneos en parejas. Prepararemos algo muy fácil.
Los chicos se pusieron como habían quedado mientras que Lily se junto con Charlize y Violet con Emmeline.
_ Bien, abrid vuestros libros por la página 10 – anunció el profesor – Cada uno hará esa poción en su caldero pero se podrán ayudar mutuamente, ¿de acuerdo? Bien, comenzad.
Todos abrieron sus libros por la página indicada y siguieron las instrucciones. Lily observó como Severus tachaba algunas cosas de su libro y apuntaba algo mientras olía y mirando la poción que realizaba.
Lily observó la suya y miró la de su compañera. Charlize parecía muy estresada y su poción no hacía más que burbujear mientras que la suya parecía bastante bien aunque no terminaba de convencerla las instrucciones. Tendría que probar otras cosas en algún momento libre pero estaba muy contenta con lo que estaba consiguiendo y ya que iba algo adelantada, intentó ayudar a su compañera diciéndole que tenía que hacer.
Mientras en la mesa de Sirius y Peter, parecía que más que una poción estaban preparando una bomba y Sirius se preguntaba si podría valer como una y poder hacer alguna travesura. Peter miraba de vez en cuando el libro y se rascaba confundido la cabeza, pues no entendía porque le estaba saliendo mal si seguía las instrucciones del libro.
Sirius intentaba mientras tanto averiguar como seguir con su posible bomba que parecía entusiasmarle más que hacer la dichosa poción que tuviera que hacer.
James no sabía como había conseguido que su poción pareciera más espesa que la propia lava de un volcán y Remus le decía que no le había hecho ni caso en sus instrucciones, pues en cambio la suya estaba perfectamente. James al final desistió y empezó a hacer como su amigo Sirius y probar si esa gran masa espesa podía convertirse en una bomba o al menos en algo fétido. James tosió disimuladamente por la risa y miró a Remus que parecía muy concentrado con su poción que estaba por supuesto mucho mejor que la suya.
_ ¡Se terminó el tiempo! A ver que habéis estado haciendo... – dijo paseándose por las mesas haciendo de vez en cuando una mueca hasta que se paró enfrente de la mesa de Severus - ¡Buen trabajo, chico! ¿Cómo te llamabas?
_ Severus Snape, profesor – respondió este
El profesor asintió para sus adentros y siguió caminando por todas las mesas, parándose en la mesa de Emmeline y Violet y observó la poción de Emmeline – Bastante bien para ser el primer día señorita...
_ Vance, Emmeline Vance – dijo esta con una sonrisa.
Y este asintió y se volvió a la mesa de Sirius y Peter, aunque tuvo muchas ganas de irse a otro lado por el olor. Negó con la cabeza cuando vio lo que había hecho Peter y cuando vio la de Sirius, enarcó una ceja.
_ ¿Dije que hicieran una poción, verdad? – preguntó viendo como el caldero parecía botar en la mesa.
Sirius asintió con la cabeza aguantándose las ganas de sonreír o de empezar a reírse.
_ Pues hijo, esto más bien parece una bomba – dijo alejándose y dirigiéndose a la mesa de Lily y Charlize. La segunda parecía querer matar al caldero por preparar semejante poción y la primera estaba realmente contenta por su trabajo y el profesor abrió la boca sorprendido al ver la poción de Lily - ¡Excelente! ¡Sorprendente! ¡Tienes un don natural hija! ¿Cuál es tu nombre?
_ Lily Evans – sonrió encantada de que hubiera hecho algo bien.
El profesor asintió complacido y siguió mirando el resto de pociones, aprobando alguna más que estaba según su criterio muy bien elaborada.
Al final se paró en la mesa de James y Remus quedándose sorprendido como James intentaba por todos los medios que su masa espesa pareciera otra cosa y Remus evitaba no reírse de su compañero, aunque no conseguía disimular una sonrisa.
El profesor pasó de la poción de James con disimulo y echó un vistazo a la otra, asintiendo para sí.
_ Un buen trabajo señor... ¿Lupin, no?
Este asintió con la cabeza y el profesor hizo unos apuntes y se dirigió a su mesa justo cuando tocó el timbre. Mandó a todos salir de clase ya y todos se pusieron a seguir muy contentos las órdenes.
Sirius y James cogieron carrerilla y salieron rápidamente atropellando a Severus por el camino y rieron cuando a este se le cayeron los libros. Remus intentó pasar como si fuera un fantasma o fingiendo que no lo había visto junto con Peter que trató de no reírse en la cara de Severus aunque no lo pudo evitar después de un rato.
Lily que había estado al lado de su amigo estaba muy enfadada pero antes de salir a regañarles, decidió ayudar a su amigo a recoger los libros que se habían caído y le sonrió.
_ Has hecho muy bien tu poción – le dijo él de repente
_ Tú también – sonrió ella – Tengo que irme a Herbología, lo siento.
_ Yo tengo Vuelo – suspiró él ya que no tenían los mismos horarios – Ya nos veremos entonces.
Ella sonrió y se alejó de él junto con sus amigas que andaban detrás y se dirigieron a los invernaderos.
_ ¡Cómo les odio! – saltó de repente Lily sorprendiendo a sus amigas - ¿Qué tiene de gracioso hacer chocar a la gente y que se te caigan los libros? Son realmente idiotas.
_ Te refieres a esos dos de antes, ¿no? – dijo Violet enarcando una ceja - ¿Cómo se llamaban?
_ Sirius Black y James Potter – respondió enseguida Emmeline y sus amigas la miraron preguntándose como lo sabía – Me he enterado porque cuando yo subí a las habitaciones oí como proclamaban sus nombres por toda la torre de los chicos y la gente se estaba empezando a quejar. El prefecto tuvo que bajar a callar a todos para que hubiera orden.
_ Oh, es verdad. Fuiste la última en subir – recordó Charlize entrando en el invernadero.
Emmeline asintió y la siguió. Sus amigas la imitaron y vieron que la profesora llegaba detrás de ellas.
_ Buenos días a todos. Soy la profesora Sprout y yo seré vuestra profesora de Herbología de ahora en adelante. Ahora por favor, acercaos a vuestras mesas. En la mesa más grande hay varias plantas que he cogido. ¿Alguno sabría decirme cuáles son?
Violet fue la primera en levantar la mano para disgusto de Emmeline y la profesora la señaló.
_ ¿Tu nombre?
_ Violet Harris – respondió esta y la profesora le indicó con un gesto que respondiese – La de la izquierda es acónito o luparia. Es una planta venenosa y en algunos casos puede envenenarte por contacto físico. Se usa normalmente en pociones. La del medio es asfódelo y sus raíces son utilizadas para hacer pociones y la de la derecha es un lazo del diablo que tiene apariencia de una enredadera y puede llegar a matar si te atrapa o si caes en ella. Para soltarse es necesario relajarse o utilizar un hechizo de luz pues no la soporta.
_ ¡Excelente! ¡Muy bien explicado! – afirmó la profesora – 10 puntos para Gryffindor – Violet sonrió contenta de haber acertado y volvió su atención a la profesora – Como muy bien ha explicado la señorita Harris...
La clase prosiguió lentamente para aquellos que no estaban muy interesados en este tipo de asignaturas y para otros no fue más que otra clase que había que pasar. Cuando por fin sonó el timbre todos salieron disparados a la siguiente clase.
James hablaba contento con sus amigos diciendo las ganas que tenía que por fin llegase el recreo para poder pasarlo bien y estaba deseando que empezase de una vez la clase de transformaciones para poder terminar cuanto antes.
La profesora McGonagall, la profesora de transformaciones, fue la única que pasó lista y la primera en mandar que abriesen el libro para dar una sencilla clase de transformaciones no sin antes explicar en qué consistían ese tipo de artes. Cuando sonó el timbre, todos empezaron a recoger sus cosas mientras ella terminaba de hablar.
_ El próximo día empezaremos con el primer intento de transformar una cerilla en una aguja.
James y Sirius fueron los primeros en salir y se dirigieron al patio del colegio seguidos por sus otros dos amigos de cerca.
_ ¿Cómo sabías tanto de Herbología, Violet? – preguntó Lily ceñuda.
_ Mi madre es una experta en hierbas y estaba desesperada en que fuera igual en ese aspecto. Me ha repetido tanto las cosas que he terminado por aprendérmelas – dijo sin importancia.
Se sentaron cerca del lago y vieron como el agua se movía por el movimiento de los peces y de la gente del agua. La verdad es que el paisaje del colegio era asombroso y Lily estaba maravillada de tener este paisaje tan maravilloso.
_ Oíd chicas, ¿vosotras vais a estar aquí en Navidad? – preguntó Charlize
_ Yo no, lo siento, estaré en casa de mis padres con mi hermana – se disculpó Lily.
_ Yo también – dijo Violet con una mueca – Aunque preferiría quedarme, pero me han obligado porque sino dejaré solo a mi hermano menor.
_ Yo me quedo contigo Charlize – la tranquilizó Emmeline
_ ¡Genial! – chilló Charlize emocionada y abrazó con fuerza a Emmeline como si quisiera estrujarla como un limón.
_ ¡Charlize, que la vas a matar! – exclamó preocupada Lily.
Emmeline respiró por fin cuando esta la soltó pero a pesar de todo sonrió y comentó:
_ He oído que la fiesta de Halloween es increíble y el castillo se decora con mucho esmero – dijo abriendo un libro en su regazo.
_ ¡Yo también lo he oído y estoy deseando de ver como lo hacen! – exclamó Violet – Tengo ganas de que nos enseñen algo útil que me enseñe a poder algunas bromas si puedo.
_ ¡Yo no quiero meterme en ningún lío por tu culpa, así que nada de hechizos de bromas ni ninguna broma por el estilo! – avisó Lily amenazadoramente y le quitó el libro a Emmeline para ponerse ella a mirar.
_ Por cierto, ¿qué tipo de sangre sois? – preguntó Violet – Yo soy mestiza, mi padre es muggle pero es muy agradable y quiere mucho a mi madre.
_ Yo también soy mestiza, pero mi madre es la muggle – sonrió Emmeline – Cuando se enteró, se enfadó mucho con él pero luego terminaron arreglándolo.
_ Yo soy pura, mis padres son los dos magos – se encogió de hombros Charlize - ¿Y tú Lily?
_ Yo-yo-yo... – tartamudeó y agachó la cabeza y susurró – Soy hija de muggles.
_ ¿Lo dices en serio? – se sorprendió Violet – Siendo tan lista pensé que serías pura o al menos mestiza.
_ Ya... podéis iros y dejarme sola. He oído que no se debe estar con los que son como yo – dijo muy bajo.
_ ¡A mí no me importa! He venido a hacer amigos y además mi padre es muggle y la madre de Emmeline también. No creo que a ella tampoco le importe – dijo Violet haciéndose la enfadada y Emmeline negó con la cabeza - ¿Ves?
_ A mi tampoco me importa, un amigo de mi padre también era muggle y además no tengo nada en contra de ellos – dijo Charlize abrazándola – Somos tus compañeras de habitación y ahora somos amigas. Nada en el mundo cambiará eso.
Lily sonrió complacida por una vez en la vida y abrazó a todas, contenta de tener amigas que la aceptasen como era.
James se sentó a la sombra de un árbol dejándose caer seguido de Sirius que puso sus brazos bajo su cabeza y se tumbó al césped. Remus se sentó no muy lejos y sacó un libro para ponerse a leer y fingir que no les veía si hacían alguna trastada. Peter se sentó cerca de Sirius por si aprendía algún hechizo o algo pero Sirius se limitaba a hacer aviones con pergaminos y tirarlos al aire para verlos volar un rato antes de que cayeran al suelo.
En algún momento que tiró otra vez el avión, sopló el viento y este terminó en el pelo de su prima Narcisa. Sirius evitó reírse porque no quería ser descubierto y le quitó el libro a Remus para fingir que estaba leyendo a lo suyo mientras James seguía hablando sobre el quidditch con Peter. Remus enfurruñado sacó otro libro de su mochila y siguió a lo suyo mientras observaba como un chico rubio de Slytherin llamaba la atención a la chica rubia que era prima de su amigo y vio que le quitaba el avión del pelo con mucho cuidado y le decía algo al oído e iban hacia ellos. Remus siguió fingiendo que no había visto nada e intentó concentrarse en la lectura.
Sirius vio como se acercaba su prima y levantó la vista.
_ Hola prima. ¿Qué te trae por aquí? – preguntó con toda la normalidad del mundo.
_ Solo me preguntaba si por alguna casualidad no habrías perdido algo – dijo con cierto énfasis ella.
_ No he perdido nada – negó él sin dejar de mirarla.
_ ¿Estás seguro? ¿Nada que tuviera pinta de papel y que fuera un avión? Ya sabes esos que haces tú en casa cuando te aburres y en los que firmas siempre con S.B. – recalcó ella y sacó el papel desdoblándolo y señaló la firma - ¿Algo como esto?
_ ¿Seguro que no lo has sacado de casa? – preguntó él con el entrecejo fruncido.
_ Me parece que la tinta está bastante reciente como para decir que no lo he sacado de tu casa en mis numerosas visitas – replicó ella – Si vuelvo a encontrar un avión cerca de mí, te lo meteré por la nariz.
Sirius se encogió de hombros sin importancia y ella se fue enfurruñada.
_ Esa era mi prima Narcisa – respondió a las preguntas mudas de sus amigos – Como habéis visto está en Slytherin y es bastante estúpida, tanto como para salir con ese tal Lucius Malfoy, el chico que la seguía. Se dice que este quiere convertirse en mortífago.
James bufó no sin mucho disimulo y Sirius sonrió divertido.
Peter miraba asombrado a Sirius y le alababa por lo que había hecho con su prima.
James dirigió su vista a sus amigos:
_ ¿Sabéis que van a hacer en Halloween? – preguntó
Sirius se encogió de hombros.
_ No sé, según he oído se decora bastante bien – respondió este.
_ Yo sé que ponen calabazas y todo aquello que es común en Halloween – comentó Peter.
_ ¡Pues claro, Peter! ¿Qué quieres que pongan en esas fiestas? – preguntó James divertido – ¿Y qué me decís de las Navidades? ¿Os quedaréis?
_ Yo sí, no soporto a mi familia ni un segundo – dijo Sirius – Aunque te puedes hacer una idea de cuanto tardé en convencerlos.
_ Yo no, me quedo con mis padres – se disculpó Remus – Os enviaré algo de regalo.
_ Yo también me voy pero también puedo enviaros algo – dijo enseguida Peter.
_ Bueno, nosotros también os haremos algún regalo, pero necesitaremos vuestras direcciones – dijo Sirius rascándose la barbilla.
Remus sacó de su mochila una pluma con la tinta y un pergamino y se puso a escribir. Le pasó la pluma y el pergamino a Peter y este le imitó. Le pasó el papel a James que leyó las dos direcciones y asintió con la cabeza.
_ Bonitos lugares – murmuró y le pasó el papel a Sirius. Este lo dobló y se lo guardó en un bolsillo sin mirarlo siquiera.
_ Que pena que tengas que irte el sábado, ¿no Remus? – preguntó Sirius.
_ Sí, pero solo serán tres días – dijo este con disimulo – Supongo...
El timbre sonó y todos salieron del patio para dirigirse a su siguiente clase que era otra vez Pociones con los de Slytherin. Sonó el siguiente timbre y muchos suspiraron pues ahora tocaba clase de Vuelo y además era la última que tenían en la mañana.
Llegaron al patio junto con los de Hufflepuff y esperaron a que apareciera la profesora Hooch con muchos nervios pues muchos de ellos no lo habían probado.
James estaba muy emocionado por ello, Sirius estaba bastante tranquilo pues lo probó varias veces de pequeño con una escoba de juguete y sus otros dos amigos intentaban pasar desapercibidos entre la gente.
Violet y Emmeline cogían aire a un mismo tiempo y relajarse, Charlize no paraba quieta en su sitio y Lily intentó esconderse detrás de Violet pero era un poco más alta que ella y además su pelo era pelirrojo y bastante llamativo.
_ Buenos días alumnos. Por favor poneos al lado izquierdo de vuestra escoba – mandó enseguida. Todos se pusieron al lado izquierdo de cada escoba – Bien ahora extended vuestra mano derecha y decid ¡Arriba!
_ ¡Arriba! – gritó James. La escoba subió de inmediato y este sonrió contento.
Todos gritaron arriba y no muchos lo consiguieron. Otro de los pocos fue Sirius y le siguió Violet. Al final todos terminaron consiguiéndolo después de varios intentos fallidos.
_ Bien, ahora quiero que os montéis en ellas y que os levantéis uno o dos metros dando una patada en el suelo y volváis al suelo. Cuando pite mi silbato, ¿de acuerdo? – todos asintieron – Uno, dos, tres...
El silbato sonó y todos dieron una patada en el suelo, algunos más nerviosos e inseguros y otros como James que consiguieron hacer el ejercicio con mucha facilidad.
Lily tenía bastante más miedo que sus amigas y no hacía más que temblar en su escoba lo que la hacía perder el equilibrio alguna vez ya que la escoba sentía que esta estaba insegura y la escoba necesitaba que tuviera confianza. La escoba se subió un poco más de dos metros de los que debía y esta gritó asustada.
_ ¡Evans, he dicho que dos metros!
_ ¡L-lo-lo intento prof-profesora! – tartamudeó ella entre gritos. Violet se acercó un poco a ella para salvarla e intentó relajarla como pudo para hacer bajar a su amiga a tierra. Una vez en tierra Lily respiró más tranquila y le pidió permiso a la profesora para ir a la enfermería pues se encontraba algo mareada. Charlize se ofreció voluntaria para llevarla y todos las vieron alejarse. El timbre tocó y todos suspiraron y dejaron las escobas donde les mandó la profesora para después dirigirse al gran comedor y comer.
Las dos siguientes horas fueron de una clase teórica de encantamientos y la última fue de Defensa contra las Artes Oscuras, que para la mayoría fue la más útil y divertida de todas.
Estuvieron un rato en la sala común de Gryffindor y después de cenar, James se dignó a enseñarles algo que le había dejado su padre antes de que se fuera al colegio. Cuando les enseñó a sus amigos que era, todos abrieron la boca.
_ ¡Es una capa de invisibilidad! – exclamó Sirius emocionado – Tu padre debe de estar loco para habértela dado.
_ Le convencí – se encogió de hombros con una sonrisa – Hoy no me apetece porque estoy algo cansado, pero la próxima noche iremos a asustar a los de Slytherin.
_ O a Peeves – rió Peter divertido. James y Sirius asintieron.
Remus tragó disimuladamente saliva. ¿Sería muy malo que él hiciese una travesura en toda su vida?
