Capitulo II:

En un complejo de apartamentos de 15 pisos dos chicos y una chica, de 15 años cada uno, entraban al apartamento ubicado en el último piso de dicho edificio.

-Este será su nuevo hogar por el tiempo que dure su misión.- señala Tormentula y comenzó a guiarlos por el amplio lugar, el diseño de aquel apartamento era modernista, con las comodidades para cualquier adolecente común.

-hemos instalado paneles de emergencia y seguridad por todo el lugar, vengan les enseñare.- Los dos chicos la siguieron hasta llegar a un librero, la chica inclino el penúltimo libro y una pequeña pantalla holográfica apareció al costado del librero.

-coloquen una clave.- dijo Tormentula, Hiccup se acercó con una sonrisa maquiavélica e inserto una clave. El librero se movió y apareció una pared con diversas armas.

-¿Qué colocaste?- pregunto Chimuelo con escepticismo, ya que no le gustaba la mirada de su amigo, además aún estaba esperando algún tipo de venganza por la supuestas acusaciones de hacer trampa en sus competencias "Amistosas".

-anguilas.- contesto Hiccup de forma inocentes, Chimuelo al escuchar esa palabra hizo una cara de disgusto.

-¿se puede cambiar la clave?- pregunto Chimuelo, la chica negó con la cabeza.

-esa clave esta para todos los paneles del apartamento.- contesto la muchacha, Chimuelo dio un suspiro de resignación.

-al menos te vas a acordar de la clave fácilmente.- dice Hiccup con una sonrisa de oreja a oreja, Chimuelo le dio una miradas matadora con sus ojos azules, y si se lo preguntaban era algo incómodo usar lentes de contactos.

Al tener nuevas identidades, tenían que tenar un aspecto nuevo, aun que lo único que variaba en los dos muchachos eran sus ojos los cuales cambiaron de color gracias a lentes de contactos, los ojos de Chimuelo se volvieron se volvieron verdes a azules y los de Hiccup marrones, el resto de su aspecto físico se mantenía igual

-sé muy bien que ustedes no son de usar la violencia para…. ya saben... asesinar, pero aquí las cosas muy diferentes, los humanos están dispuestos a todo para exterminarnos, no les importa nada.-dijo Tormentula apretando el agarre de su Tablet, con esas palabras. la mirada de Hiccup y Chimuelo se oscureció, los malos recuerdos volvieron a sus mentes.

Ella había perdido a su equipo hace un par de años, y ellos a una persona muy importante.

-ni siquiera asesinar a uno de los suyos.- murmuro Hiccup con frialdad y veneno en su voz, Chimuelo le puso una mano en su hombro, Tomentula suspiro.

-les mostrare sus habitaciones.- y comenzó a dirigirse al pasillo, los dos chicos la siguieron.

-La agencia ha tratado de hacer una réplica de sus habitaciones de la isla para que se sintieran más cómodos, pero siempre hay cosas que varias, espero que se sientan como en casa.- dijo la muchacha. - en cada habitación encontraran sus nuevas identificaciones y la información necesaria para poder ir a la escuela secundaria.

-Chimuelo tu habitación es la primera puerta de la derecha Y Hiccup la tuya es la tercera a la izquierda.- antes de que digiera algo mas Hiccup ya había cerrado la puerta de su habitación, Tormentula miro a Chimuelo y este suspiro.

-aun no lo ha superado, ni siquiera yo lo he hecho por completo.- dijo Chimuelo mientras miraba la puerta de la habitación de su amigo.

-no la conocí muy bien, pero aun así….aun no puedo creer que ya no esté.- dice Tormentula, ella se dio cuenta de la mirada de tristeza de Chimuelo, sabía muy bien que para los dos chicos era muy doloroso recordar a su amiga y muchísimo más el por qué ya no estaba con ellos.

-Chimuelo, sé que no es necesario que te diga esto… pero… cuida bien de Hiccup ¿este bien?- dijo Tormentula y Chimuelo sonrió.

Horas después de que cayó la noche y el departamento estaba en completo silencio, en la última habitación, Hiccup se encontraba moviéndose en su cama con una expresión dolorosa en su rostro y el sudor goteando de su frente.

En su mente los gritos incesantes resonando, el fuego vivo a su alrededor y la mirada de preocupación, buscando entre las llamas sin cesar, los gritos de desesperación que se hacían más fuertes y las mismas palabras repitiéndose.

Ayúdame, por favor…

De un sobresalto se sentó en su cama su piel pálida por el miedo y su respiración entrecortada, su mano se movió hacia su rostro.

-solo era una pesadilla.- se dijo a sí mismo en voz baja, aquella pesadillas habían comenzado hace un año, cuando ella…

Hiccup suspiro, las pesadillas se habían incrementado desde que supo que su misión era en Berk, las imágenes y sensaciones lo torturaban más y más cada noche, incluso en el día la escena se reproducía en su mente. El castaño se movió hacia el filo de la cama y dirigió su mirada hacia la foto colocada en su mesa de noche. Incluso en la tenue oscuridad poda verla.

Allí estaban los tres Chimuelo, una chica de cabello rubio y ojos celestes como el cielo con su sonrisa pícara mientras su mano derecha estaba en sima de la cabeza del castaño haciéndole orejitas de conejo, una pequeña sonrisa se formó en los labios del castaño, lo único que lo aliviaba eran los buenos momentos que habían pasado juntos. Agarro la identificación que estaba junto a la foto y se volvió a echar a la cama.

-Helio Hunter.- murmuro Hiccup mientras miraba la identificación.

Desde que había llegado a la isla se preguntaba que era una vida "normal" sin hacer misiones y no poner constantemente su vida en peligro, con padres cariñosos que lo esperaran todos los días, comer como una familia, tener amigos que no se convirtieran en dragones, tener las preocupaciones de un adolecente común, sin preocuparse de que en sus hombros no estaba la responsabilidad de una especie completa. Al menos podría fingiría ser un adolecente normal.

Una fresca brisa invadió su habitación, cuando dirigió su vista a la puerta corrediza de vidrio que daba con el balcón de levanto y salió hacia al balcón. Debía admitirlo la vista era espectacular se apoyó en la baranda contemplando la vista, los sonidos de los autos, las luces de los edificios y el cielo oscuro con las pocas estrellas que se visualizaban, la brisa que revolvía su cabello y lo refrescaba. Por un momento se olvidaba de sus preocupaciones, por un momento se permitía fingir ser normal, por un momento sentía algo indescriptible….

Libre