Título: Tierra 2 Capítulo 3

Tipo: Swanqueen


El trayecto fue en silencio con las interferencias de la radio medio rota del coche, cruzando a través de alguna calle con mala pinta, y con saludo suelto a un chico rapero y sus amigos. A los minutos Emma de Tierra 2 detuvo el coche, -aquí es.

Entraron a lo que parecía una tienducha de mala muerte de 24 horas, la joven saludó al cajero, un hombre de color con pelo rizado y collares dorados y éste le dijo algo al oído a lo que ella negó con gesto de horror. La chica desapareció tras una de las calles y volvió con un paquete de patatas sabor "Tierras del oeste". La morena frunció el ceño, la chica sonreía. –Échame cuenta, están estupendas. Siempre que te guste el picante, ¿te gusta?. - La morena miró a la rubia. –Probémoslas.

Sonrieron, -¿qué más hay por aquí?.

La rubia las hizo acompañarlas a uno de los cinco frigoríficos, con, inesperadamente, comida con buena pinta y calidad. -¿Eso son rollitos de primavera?, ¡me encantan, hace años que no los pruebo!-, la sheriff parecía emocionarse. La morena cogió por su cuenta una tableta de chocolate negro. –¿Qué?, negro es más sano.

-¿Eso es lo que vas a cenar?-, le preguntó la tatuadora bromeando.

La morena la miró con intensidad, -es para el postre, para lo otro… confiaré en ti, cógeme algo bueno, yo pago.

Se giró a observar una hilera de gafas de sol colgadas sobre un soporte. Entonces la joven miró a Regina de arriba a abajo, le estaba cayendo bien, le recordaba a su ex pareja. Decidió no pensar en ella y pensar en comida. Tras pelearse por ver quien pagaba y sonreírle de nuevo a Regina, ante la mirada seria de Emma, volvieron al coche dirección a su casa.

Al contrario de lo que pensaron, su casa era un ático con bonitas vistas, ascensor, y puertas arregladas, era de alquiler, pero llevaban años allí así que básicamente era propia.

-Vaya, es preciosa.

Las paredes estaban adornadas algunas con enormes y atrayentes grafitis firmados por un tal Man o matic, y alguno hecho hasta por ella misma.

En el salón resaltaba uno, enmarcado, de dos chicas de espalda mirando un horizonte atardeciendo, abajo las huellas de las manos de ella y de su Regina, y sus firmas.

-Es precioso éste-, la sheriff lo señaló.

La dueña de la casa se giró, -Sí…-, no apuntó nada más y fue a la cocina a dejar la mini compra. Recordaba el día en el que lo hicieron, y cómo arrugaron el papel de la adopción de aquel niño, por alguna razón se las habían denegado, su derecho a ser mamás se había venido abajo y eso las martilleó mucho tiempo. Ese chico se llamaba Henry y había tenido una familia horrible, ellas podían haberle dado el amor que él necesitaba pero en fin, se veía que allí era necesario una mamá y un papá o aquello no era familia…

-¿Qué queréis de beber?, tengo ron añejo, cerveza Murphy, Cocacola y …

-Yo agua, de momento-, dijo Emma.

-Ponme esa Murphy que tienes, nunca la he probado.

-Te encantará, es una cerveza tostada.

"¿Por qué me siento tan incómoda cuando hablan entre ellas?", se preguntó Emma, le daba hasta coraje, se sentía desplazada, hasta fuera de lugar. ¡Pero era ella misma!, ¡su otra yo!, no podía sentirse desplazada, salvo que lo que pasase fuese otra cosa.

-Vamos a ver-, Emma de Tierra 2 se sentó en uno de los sofás negros que tenía y se dirigió a su otra yo, aunque para ella era una chica misteriosa, pelirroja, de rasgos atrayentes. -Os he traído aquí porque, bueno, chica, ¿por qué estabas interesada en saber de mi vida?, ¿me conoces de mis tatuajes y por eso ese interés?. Para empezar no sé ni tu nombre, sabes cosas de mi vida y no sé cómo te llamas.

-Bueno, yo, …

Emma pidió con su mirada una ayuda a Regina.

-Podemos explicártelo.

Milagrosamente sonó el teléfono fijo de la casa, y la tatuadora se levantó hacia la cocina, que era donde tenía uno de los terminales.

Regina se sentó cerca de Emma y le susurró.

-Emma, ¿cómo le has dicho que te llamas?

-No le he dicho cómo me llamo, sabe que me apellido como ella, Swan.

-¿En serio?, he estado a punto de llamarte por tu nombre, y eso sería demasiado sospechoso, dos Emma Swans…

-Pues ahora me toca bautizarme a mí.

-Serás Eloisa.

-¿Eloisa?, ¿por qué?.

-Porque yo soy Renata, su perra, y he visto que tiene una foto de ella con una gata que se llama Eloisa, o eso ponía en el marco.

-Regina, … eso sí que es sospechoso.

-Vamos, por favor, solo quiero reírme un poco.

-¿La Murphy ésa tiene muchos grados?

-Emma, eres muy poco divertida.

-¿Quieres divertirte?, bien.

La tatuadora colgó el teléfono.

-Emma.-, llamó a la anfitriona de la casa.

La joven se asomó desde la cocina con una de las copas aun vacías en la mano. –Iba a prepararos…

-¿Quieres saber dónde estudió Reg… Renata?, explícaselo, era un colegio chulísimo.

Regina la miró con ira. "Te odio", dijeron sus labios en silencio.

Emma le guiñó un ojo, a ver cómo se le daba la improvisación.

-Ahora voy, déjame terminar esto.

La rubia no había olvidado el tema que dejó sin zanjar, su intriga por saber quien era esa chica y su nombre.

-De acuerdo-, dejó las bebidas en la mesa, -pero antes que nada…

-Me llamo Eloisa-, la interrumpió Emma.

-¿Eloisa?, ¿de verdad?.

La sheriff asintió.

-Qué casualidad, yo tenía una gata que se llamaba así.

La joven miró a ambas pseudos desconocidas intercalándolas la una con la otra.

-Bueno, y a la pregunta que te hecho ya varias veces…

-Porque una amiga me dijo que eras una gran profesional y que tenías una vida interesante.

-Así que interesante, …-, la tatuadora negó con la cabeza, -no, no demasiado la verdad, alguna aventura que si me seguís cayendo bien y tras un par de copas os contaré, pero poco más… Hablando de, ¿dónde estudiaste?-, miró a Regina.

La morena suspiró, deseaba que lo hubiese olvidado. A ver qué le contaba, pues en el bosque encantado no había universidades y lo de Storybrooke era fruto de una maldición así que …

-Emm, Eloisa exagera, no era tan interesante, simplemente los profesores eran algo raritos-, cruzó sus manos y se frotó los dedos.

-No creo que sean más raros que los que yo tuve en el instituto, estaba la profesora de inglés que se mordía las uñas postizas, la de ciencias naturales que usaba la hora de clase para contarte cómo había dado a luz y se le había quedado la placenta dentro o el profesor de dibujo que las pasaba haciendo caricaturas de los alumnos-, se detuvo, -ése me caía bien.

-Lo siento, no llegaban a tu nivel, unos llegaban tarde y otros ni se presentaban, poco más. La profesora de música tocaba el piano y nos hacía cantar y a la de matemáticas no había quien la entendiera hablando, eso es todo.

Le dio un codazo a Emma.

-¿Recuerdas que antes me la juraste?, ahora te vas a enterar…-, le dijo al oído aprovechando que Emma de Tierra 2 se había girado para coger hielo. -Eloisa Swan, hablemos de parejas, ¿sabes que Eloisa salió con un hombre con una sola mano?.-, la miró, -ea, ahora invéntate una excusa.

Regina se echó hacia atrás en el sofá con los brazos cruzados y una sonrisa de satisfacción en los labios. Mientras Emma se enderezaba en el sofá apoyó su mano en la pierna de Regina, solo por el hecho de darle un pellizco.

-¡Auchh!

Ambas la miraron, una sorprendida, la otra fingiendo estarlo,

-¿Qué te pasa Renata?.

Negó con la cabeza, -no, nada, una pequeña punzada en la pierna, solo eso.

Sonrió falsamente. La tatuadora asintió con la mirada y miró a Emma extrañada.

-Así que saliste con un manco.

Regina se aguantó la risa, recordó cuando lo llamaba "prodigioso manco". -¿Y cómo se portaba en la cama?, porque …-, la tatuadora se burló levemente. –Vamos, es sólo por curiosidad, que lo mismo era un crack el chaval. Ahí me callo.

Regina la miró con desprecio en su rostro, no hacia ella, sino al imaginarse a Hook en pleno tema y con Emma, era algo que no sólo nunca había imaginado, si no que no quería hacerlo. Le daba repelús.

La conversación fue alargándose y Emma se volvió a vengar nombrando a Daniel, a lo que Regina tuvo que inventarse que era mecánico y que murió en un accidente de moto.

La joven fue al baño y las chgicas aprovecharon para hablar de otros temas más importantes, no sin antes regañarse la una a la otra por las prácticas de improvisación teatral.

-Lo importante es lo importante ahora Regina, ¿cómo tratamos de obtener los recuerdos?.

-En el libro leí que sólo hacía falta una gota de sangre de cada persona misma, de esta forma se crea una unión en la que puedes compartir tus memorias con tu doble y ella contigo, es como una conversación entre ambas, aunque en este caso nos conviene que sea en una dirección, la de ella.

-Una gota de sangre, si… es algo fácil de conseguir.- dijo la sheriff con ironía.

Ambas observaron el alrededor buscando algo… ¿Qué corte?, ¿Qué se clave?, que horror, no querían hacerle daño. Quizás debían de contarle toda la verdad.

-Piensas lo mismo que yo, ¿verdad?.-, concluyó la rubia.

-Sí, sólo si le decimos quienes somos y para qué hemos venido podremos obtener de forma voluntaria su sangre.

-¿Qué estás pensando?-, le dijo Emma a Regina al verla observando la nada.

-Creo que deberíamos de mostrarnos tal cual somos, sin esta barrera mágica, sin estos rostros prestados.

-¿Pero eres consciente de cómo va a reaccionar ella al verte?, ¿al ver a alguien que es igual a su novia muerta?.

La morena se enderezó.

-De acuerdo, pues muéstrate tú.

Asintió.

Los pasos de la chica se aproximaron al salón, llegaba la hora, había que deshacer ese hechizo.

¡Continuará!


Es más cortito porque no he tenido tiempo, estos días de semana santa solo han hecho que todo el trabajo se me concentre en tres días y estoy muerta, pero el siguiente está empezado, besicoss y gracias por comentar, a los registrados y a los no registrados! Eso anima más de lo que pensáis, quizás sin comentarios yo no escribiría.