III
Ciudad República
─Oye, trato de entenderte sobre esto del Fuego Control y todas esas cosas, pero creo que necesitaré algo de tiempo ─decía Emma─, porque; ¿qué es eso del León Tortuga? O eso de allá, ¿eso es un Oso o un Ornitorrinco? ¿Acaso tienen animales combinados aquí?
─Oso Ornitorrinco ─contestaba Bolin─, así son las bestias, no tengo idea de cómo explicarlo o cómo sean los animales en tu tierra, pero cuando menos el Oso es el animal que tiene más combinaciones. Por ejemplo tenemos al Oso Armadillo, el Oso Pato, Oso Ornitorrinco, Oso Zorrillo, u Oso Tortuga.
─Con tantas combinaciones podría jurar que estamos en Pokemón o algo parecido.
─ ¿Poke…, qué?
─Olvídalo. ─Decía Emma, con tono de rendición.
Continuaron su andar por un pequeño pasaje creado a través de las Montañas que rodeaban el nuevo Portal Espiritual, iban con dirección a la Alcaldía para que Korra decidiera que hacer con su nueva visitante y mantener informados a todos los Líderes.
─Muy bien, Emma Swan, te presento el Distrito del Dragón. El nuevo Centro de Ciudad República.
Salieron del túnel y Swan quedó asombrada de la semejanza que tenía este lugar con el mundo que conoció por 28 años, era algo que muy en el fondo había extrañado; ver enormes rascacielos en lugar de amplios y poderosos Castillos, Automóviles en lugar de Caballos y Carretas, el bullicio de una gran Ciudad que parecía recuperarse de una crisis reciente.
─Increíble, ¿qué años son? ¿Los 20's?
─El 177 DCS.
─ ¿Qué?
─Estamos en el año 177 DCS, o sea, Después del Cometa de Sozin. ─Contestaba Asami.
─Este mundo me parece cada vez más extraño.
─Espero que pronto deje de serlo, por lo pronto, iremos a la Alcaldía, verás Emma, antes de que tú y ese Espíritu Oscuro hicieran su aparición, estábamos en medio de una celebración, y por tanto, como el Avatar, debo volver adentro, ¿quieres acompañarnos?
─No voy a bailar enfrente de los invitados, ¿verdad?
─ ¡Por supuesto que no! ─Respondía Korra, soltando una carcajada.
─Solo te tomarían unas cuantas fotografías, preguntas, etc., espero que puedas sobrevivir a eso.
─Eso es más fácil, no me lo tomes a mal, me encanta bailar y eso, pero la última vez que lo hice un loco trató de matar a una de mis amigas.
─Descuida Emma, te prometo que pronto pasará.
─ ¿Qué es esa cosa?
─Un Espíritu. ─Contestaba Korra.
Emma miró con curiosidad a la pequeña criatura que flotaba frente a la Alcaldía, lo tocó y el Espíritu de Luz se transformó rápidamente en un enorme y feroz Espíritu Oscuro, éste golpeó a Emma mandándola a volar y alertando a Tenzin, Lin y Tonraq, quienes ya estaban afuera presenciando el espectáculo. Mako, Bolin, Korra y Asami voltearon a ver a Swan con la misma cara de asombro que ella tenía.
La Cafetería de la Abuelita
─ ¡¿Ustedes también?! ¡Regresen a la Cafetería! ─Gritaba Emma, forcejeando con el Kreiken.
─ ¡Eso ni pensarlo! ─Contestaba Snow.
─No creerás que vamos a dejar que te diviertas sola, ¿o sí, Amor?
─Te vamos a ayudar, lo quieras o no, Emma. ─Exclamaba Charming.
─ ¡Soldados! ¡Ataquen!
Los cuatro se abalanzaron contra los Soldados de Arturo para así, diezmar a su pequeño regimiento y ayudar a Emma con su querido Demonio personal.
Uno a uno, los Soldados caían, ya fuese muertos o heridos tras el ataque de los cuatro Héroes. Emma luchando contra esa cosa, mandándola lejos con su Magia Oscura, Regina y Merlín inmóviles gracias a la tinta y los demás observando la batalla desde el interior de Granny's, ninguno se percató de que varios refuerzos del infame Rey habían ingresado por la parte de atrás del recinto.
─ ¡Así se hace! Charming y los demás están acabando muy fácilmente con esos sacos de papas.
─Para cuando ellos terminen, Regina y Merlín habrán vuelto a la normalidad, y juntos detendrán a Arturo.
─Yo no contaría con eso.
Echaron la vista hacia atrás, y notaron a los Soldados justo ahí, blandiendo sus espadas dispuestos a atacarlos, estaban indefensos. Bella miró a su alrededor detenidamente, buscando algo con que poder defenderse, sin éxito. No fue sino hasta que miró a su izquierda y notó la presencia de Zelena con el brazalete puesto, y sin más opción intentó acercarse a ella para quitárselo.
─Retroceda Milady ─exclamaba un soldado poniendo su espada en medio de Bella y de la Bruja del Oeste─. No queremos que nadie resulte herido, ¿o sí?
─ ¿Qué es lo que quieren?
─Nada valioso, solamente un objeto insignificante para ustedes, pero muy necesario para su Alteza.
─No tengo la menor idea de lo que está usted hablando.
─Oh, yo diría que sí. Ustedes dos, ¡registren todo hasta encontrar esa Daga!
─ ¡Alto! ─Decía Henry, abriéndose paso entre Grumpy y Happy.
El Soldado tomó del brazo al Autor para detenerlo.
─Vaya, tenemos a un chiquillo valiente por aquí, dime, ¿sabes usar una espada?
─Déjelo. ─Le pedía Bella.
─ ¡Basta! De todas maneras, el Rey nos ha prohibido hacerle algún daño a este mocoso.
─No encontramos nada, Señor.
─ ¿Dónde está la Daga? ¡Responde! ─Le ordenaba el Soldado a Henry.
─ ¡No lo sé!
─Bien, te daré tiempo para que lo pienses. ¡Capturen a los demás!
─Ya me estoy cansando de esto, ¡¿por qué simplemente no desapareces?!
─No puede, Emma ─contestaba Merlín─. El Kreiken es una criatura que se alimenta de Oscuridad, si lo sigues atacando con tu Magia, sólo harás que crezca más y será muy poderoso y difícil de vencer, incluso para ti.
─ ¿Y entonces que hago?
─Rendirte es buena opción ─exclamaba Arturo─, ríndete Espectro, entrégame la Daga, y tú y tus amigos estarán sanos y salvos.
─Eso jamás lo haré.
Ginebra hizo sonar un silbatillo y el Kreiken lanzó una ráfaga de aire a modo de respuesta con dirección a Charming y los demás. La ráfaga los derribó, sólo así, los Soldados que todavía quedaban en pie pudieron desarmarlos y apresarlos.
─ ¡Mamá! ¡Papá! ¡Killian! ─Gritaba Emma.
─No los suelten, ¡y quítenle ese maldito Garfio!
─ ¡Detente! ─Le ordenaba Emma al Rey.
─ ¿O qué? ¿Vas a asesinarme?
─Si tengo que hacerlo…
─Espera, antes de que hagas alguna cosa, quiero que lo reconsideres.
Arturo levantó su brazo derecho y los Soldados que estaban dentro de la Cafetería salieron con todos sus rehenes.
Bella, Grumpy, Doc, Happy, la Abuelita, incluso Zelena y Henry estaban maniatados, acompañados cada uno por un Soldado del Ejército de Camelot. Ellos los obligaron a arrodillarse ante la atenta mirada de Emma y compañía.
─ ¿Y la Daga?
─No la encontramos mi señor.
─Traigan al niño.
─ ¡Déjalo en paz! ─Gritaban Emma y Regina al unísono.
Tras decir esto, Emma lanzó un rayo de Magia Oscura con la firme intención de atacar a Arturo, Ginebra volvió a usar el silbato y el Kreiken se interpuso entre Arturo y el ataque. Al haber estado lleno de ira y desesperación, el rayo ocasionó que la bestia creciera de manera inmediata, adquiriendo una altura más allá de los 2 metros.
─ ¿En serio? ─Decía Emma.
─ ¡Te lo dije!
─ ¡No es un buen momento!
El silbato volvió a sonar y el Kreiken regresó toda la Oscuridad adquirida momentos antes hacia su emisora. El impacto mandó al suelo a Emma, desconcertada por todo el poder que había recibido, su cuerpo lo estaba asimilando muy rápido, como si en el fondo lo deseara realmente. Mientras esto sucedía, el Soldado, levantó a Henry y lo sujetó, sólo para que el Demonio se dispusiera a arrancarle el Corazón.
─No me dejaste otra opción, Espectro. Mi Reina, ¿podrías?
El horrible sonido salió de nuevo y el Kreiken procedió a atacar al chico.
─Pierdes el tiempo Arturo, hace años hechicé a Henry para que nadie pudiera arrebatarle su Corazón.
─Yo no contaría con eso.
Instantes después, el Kreiken introdujo su extenso brazo y se escuchó un chasquido proveniente del pecho de Henry, lo que significaba que el hechizo de protección había sido quebrantado y el Autor estaba tan vulnerable como un recién nacido.
─Espectro, debo entender que este niño es algo tuyo, tu hijo, ¿tal vez? Te propongo un trato; tu hijo, por la Daga, ¿qué dices?
Emma, aún en el suelo, no sabía qué hacer; acababa de escuchar como ese Monstruo le había arrancado el Corazón a su hijo. Al levantarse, notó que lo que escuchó era verdad al ver ese Corazón puro rodeado de un Aura dorada, que era la clara prueba de ser el Corazón del Creyente Verdadero.
─Se termina tu tiempo, Espectro. ¿Qué es lo que respondes?
─Mamá, no lo hagas, estaré bien.
─ ¡Emma! No entregues la Daga.
─Decide pronto.
En su mente solo escuchaba las voces de todos sus seres queridos y de Arturo. ¿Qué era lo que podría hacer? Técnicamente, estaba sola, sus amigos y familia habían sido capturados y la vida de su hijo peligraba. Todo era confuso y turbio. No le interesaba lo que le pasaría, era inmortal en ese momento, sabía que de ninguna manera podía entregar la Daga después de lo que todos habían pasado para protegerla. Sin obtener respuesta alguna, simplemente miró sus manos con una mezcla de miedo y desesperación.
─Emma, ¿qué fue lo que hiciste?
─Yo no hice nada, sólo lo toqué.
─ ¡Korra!
─ ¡Atrás Tenzin! No se acerquen más.
Korra utilizó su Agua Control y purificó al Espíritu para que éste volviera a la normalidad. Emma miró asombrada, al ver la facilidad con que el Avatar le regresaba la Luz a esa criatura.
─Muy bien Emma, nueva regla; no puedes tocar Espíritus. ─Exclamaba Korra ayudándola a levantarse.
─ ¿Cómo fue que hiciste eso?
─Energía Espiritual, es bastante simple.
─ ¿Y puedes hacer eso con cualquiera que tenga Oscuridad?
─No lo sé, jamás lo he intentado.
─ ¿Quién es ella? ─Preguntaba Tenzin.
─Larga historia. ─Contestaba Asami entrando a la Alcaldía.
─ ¿A dónde vas Asami? ─Decía Lin.
─Tengo hambre, además, no sería educado para Emma que tuviéramos la conversación afuera, ¿no lo crees?
─ ¿Tienes hambre? ¿En serio usarás esa excusa, Asami?
─Es mejor que decir que no estoy de ánimos para estar cerca de ti, Korra, ¿no lo crees?
Asami le dio la espalda y se retiró lo más rápido que pudo, Korra, por su parte, se quedó inmóvil mordiéndose el labio. Tenía claro lo que sentía en ese momento por aquella mujer, y entendía que no la veía de la misma manera que lo hacía Asami Sato, sabía que tendría que hablar con ella en cualquier segundo, sin embargo, esa frase tan fría y cierta no parecía provenir de ella, sino de su Corazón roto.
─Está furiosa, ¿no es así?
─Tú la conoces tan bien como yo, cuando se enfada con alguien que ella quiere no lo puede disimular.
─Puedo ver que no han hablado de aquello que ni a nosotros quisiste decirnos.
─Mako, no se los dije porque es bastante complicado, ni lo entendía.
─ ¿Y ahora? ¿Ya lo entiendes?
─Sí, pero algo me dice que este no es el momento justo para decirlo. ─Exclamaba Korra señalando a Emma con la mirada.
Emma miraba a lo lejos a ambos jóvenes, tratando de leer su expresión corporal y así entender por qué Asami se portaba de esa manera, aunque la respuesta era tan obvia que no valía la pena hacer eso.
─ ¿Van a presentarnos a su nueva amiga o qué? ─Espetaba Lin.
─ ¡Oh! Lo siento, Tenzin, Lin, Jinora. Ella es Emma Swan. Vino desde otro mundo a través de una especie de Portal.
─ ¿Estás segura?
─Sí. Además, venía acompañada de un enorme Espíritu Oscuro, no pude ni purificarlo.
─ ¿Dónde está? ─Preguntaba Jinora.
─Lo mandé a volar dentro del Portal Espiritual, espero que no vuelva en un tiempo.
─Algo aquí no me gusta ─continuaba Jinora─, la Energía Oscura que emana de su cuerpo no me da buena espina.
─Korra, ¿puedo hablar en mi defensa?
─Sí, pero no aquí, vayamos a uno de los salones de la Alcaldía.
Todos entraron al recinto, Mako, Bolin y Lin se unieron a los demás en la mesa del banquete, mientras Korra, Jinora, Emma y Tenzin caminaban rumbo a una habitación alejada de la fiesta para poder hablar tranquilamente.
─Ahora sí, ya pueden explicar mejor lo que sucedió.
─No estoy muy segura de que fue en realidad, yo estaba afuera con Asami y el suelo comenzó a vibrar de pronto, fuimos todos al Bosque Espiritual y de entre las Lianas salían rayos de Energía Oscura, avanzamos y la encontramos ─explicaba Korra señalando a Swan─, luchaba contra el Espíritu, luego yo entré en acción.
─ ¿Cuál es su nombre señorita? ─Preguntaba Tenzin.
─Swan, mi nombre es Emma Swan.
─Quiero entender que usted y ese Espíritu llegaron aquí desde otro mundo, ¿es eso cierto?
─Efectivamente.
─ ¿Puedo saber qué mundo es ese?
─No tiene un nombre como tal, yo le llamo la Tierra de los Cuentos, estaba dentro de un Reino llamado Camelot en lo más profundo y alejado del Bosque Encantado.
─ ¿Cómo fue que se topó con ese Espíritu Oscuro?
─Luchaba contra él, ese Monstruo me atacó bajo las órdenes de un Rey demasiado imbécil como para soltarlo. En medio de la lucha y después de poner a mis amigos y familia a salvo, ese Rey lanzó una Habichuela Mágica, se abrió un Portal y ambos caímos en él. Instantes después me encontré en ese Bosque.
─Ya veo. Y ahora, la pregunta más importante; ¿por qué hay tanta Energía Oscura en su interior?
─Hace muchos años, Merlín, el Mago más poderoso de todos los Reinos luchó contra la Oscuridad, la depositó dentro de un ser Humano que podía ser controlado con una Daga que formaba parte de un arma antigua llamada Excálibur. Este Ser tendría la pesada labor de cargar con toda la Oscuridad existente, solo así se le pudo vencer. Se le conoce como el Espectro o Ser Oscuro.
─Entonces, es como una especie de Avatar Oscuro. ─Decía Jinora.
─Pero si eso sucedió hace muchos años, ¿cómo es que sigues viva? ─Preguntaba Korra, muy confundida.
─Porque ha habido otros antes que yo, han existido miles de Espectros.
─Entonces si es algo así como el Avatar.
─Tú eres el Avatar, ¿no?
─Sí.
─ ¿También eres inmortal?
─No.
─Oh, el Ser Oscuro es inmortal, y solo hay una forma de matarlo, pero hay que pagar un alto precio al hacerlo.
─ ¿Cuál es?
─Se tiene que matar al Espectro con la Daga que lleva su nombre, pero al hacerlo, la Oscuridad y la Magia se adhieren a ti.
─ ¿Así fue cómo la obtuviste? ¿Mataste a alguien?
─No. Yo soy un caso único. No maté a nadie para conseguir esta Maldición.
─ ¿Tienes alguna idea de cómo volver?
─Ninguna, por lo que puedo entender; ustedes no tienen ni la mínima idea de lo que es una Habichuela o la misma Magia, sin eso no sé por dónde comenzar.
─Pues en lo que lo averiguas, necesitarás un lugar para descansar, y ropa nueva.
─No puedo quedarme tanto tiempo. Tengo que volver, debo salvar a mis amigos.
─Lo entiendo, créeme, pero hasta que a alguno no se nos ocurra nada, estás atrapada con nosotros, después de la cena, te llevaré a la Isla del Templo del Aire. No estoy segura si ese Espíritu volverá a atacar, pero así podré vigilarte un poco mejor.
─Está bien, no hay problema. Por cierto, en mi mundo, a ese Monstruo lo llamaban Kreiken, ¿no les suena a ustedes?
─Ese nombre me resulta un poco familiar, tal vez lo leí en algún antiguo texto, el problema es que no sé cuál es, ni en que Templo está.
─Espero que no haya estado en el Templo del Aire del Norte, si no tendremos un gravísimo problema. ─Exclamaba Korra entre risas.
─Pues, volvamos a la fiesta antes de que Raiko se dé cuenta de que no estás y quiera volver a desterrarte. ─Comentaba Jinora a modo de burla hacia Korra.
─Muy gracioso.
Salieron de la habitación y Korra le dio una capa a Emma para intentar disimular las roturas de su vestido. Swan estaba inquieta por no tener modo de volver a Camelot, no sabía si el tiempo corría a la par con la Tierra de los Cuentos, quería regresar de inmediato y aplastar el Corazón de Arturo de una buena vez. Emma se sentó junto a Korra, entre Mako y Bolin, escuchaba atentamente la plática de los comensales y miraba la estructura del Edificio. Horas después, Korra por fin terminaba de despedirse de toda las autoridades, vio a Emma sentada en la mesa, jugando con un tenedor y el tazón de ponche, cuando decidió que era hora de llevarla con ella a la Isla, Asami apareció.
─Asami, ahora no es un buen momento.
─Lo sé, solo quiero darte esto.
─ ¿Las llaves de tu auto?
─Te lo dije, es tuyo.
─Y yo te dije que no podía aceptarlo.
─ ¿Vas a regresarme todos los regalos que te dé?
─No es eso, es solo que…
─Entonces, solo recíbelo y cierra el pico, Korra. Espero que cuando todo este asunto con Emma y ese Espíritu Oscuro termine, tú y yo podamos hablar.
─Sí Asami, está bien.
Asami dio la vuelta y se marchó rumbo a la puerta principal.
─ ¡Espera! Todavía no conduzco muy bien.
─Aprenderás en el camino.
Ella se marchó y Korra fue hasta donde Swan se encontraba, para llevarla a ese lejano lugar.
─ ¿Nos vamos?
─Estaba esperando que lo dijeras.
Korra rió levemente y caminaron hasta el estacionamiento fuera de la Alcaldía, al llegar, el Avatar vio el auto con un aire de melancolía que Emma conocía bastante bien, porque tuvo esa mirada por años.
─Espero que me tengas paciencia, no conduzco muy bien. Sé que resulta irónico sabiendo que controlo los Elementos y a veces es un poco embarazoso que el Ser más poderoso del mundo no sepa conducir pero…
─Si quieres yo lo hago. ─Exclamaba Emma.
─ ¿Sabes conducir?
─Sí, lo he hecho por años, además extraño estar al volante.
─Bueno, si tú quieres. ─Respondía Korra lanzándole las llaves.
Swan arrancó ese auto y Korra le indicó la dirección que debería tomar para llegar al muelle.
─Creo que ya decidiste.
Arturo fijó su mirada en el Kreiken, y cerró su puño, dándole la orden de aplastar el Corazón. La bestia prosiguió y Henry comenzó a sentir un profundo dolor. Al escuchar los gritos del chico, su madre al fin reaccionó.
─ ¡Henry! ¡No!
Sin saber qué era exactamente lo que hacía, Emma dejó salir su Magia, ésta golpeó al Demonio y salió volando por los aires, cayendo frente a Killian, Emma dio un salto y atrapó el Corazón de su hijo antes de que tocara el suelo.
─ ¿Usaste Magia de Luz, Swan? ─Preguntaba Regina, asombrada.
─Creo que sí. Toma niño, que no se te pierda de vista.
─Gracias Ma', ¿Estás bien? ─Decía Henry, al notar a su madre temblar.
─Sí, quiero que entres a la Cafetería, ¿oíste?
─Pero mamá…
Emma hizo el gesto típico con su mano de cuando alguien se teletransporta, haciendo que Henry entrara al edificio y encerrándolo en la habitación de Ruby. Momentos después, se deshizo de los Soldados, mandó a todos adentro y lanzó un hechizo de protección para que nadie entrara o saliera.
─ ¡Cuanta Magia Oscura tenemos aquí! Creí que querías a Merlín para evitar eso.
─Tú no me dejaste opción, y ahora, por atentar contra mis amigos pagarás, Rey.
Emma usó sus poderes para llevar a Arturo hasta ella, Ginebra trató de salvarlo con el silbato, pero Swan la noqueó, dejando al Rey completamente a su merced. Al tenerlo frente a ella, le arrancó el Corazón más rápido y con más placer de lo que lo había hecho con Mérida. Observó detenidamente ese frágil objeto, quedando casi hipnotizada por el claro sonido de los latidos de ese Corazón. A lo lejos escuchaba los gritos y súplicas de sus seres queridos, implorándole desde el interior de Granny's que no sucumbiera a la Oscuridad ni que asesinara a alguien a sangre fría.
Su Oscuridad interna crecía de forma desmedida, tanto que parecía irradiarla de su cuerpo, el Kreiken se lanzó hacia ella atraído por ésta, tratando desesperadamente de absorberla.
Arturo tomó su Corazón y sacó una Habichuela Mágica de su bolsillo, dio unos pasos atrás y la lanzó donde estaban ellos dos.
─Hasta nunca, Espectro.
El Kreiken la tenía sujeta contra el suelo cuando el Portal comenzó a abrirse, cuando éste último se abrió por completo, ambos cayeron sin posibilidad alguna de salvación. Instantes después, el Portal se cerró, Ginebra y los Soldados despertaron y el hechizo de protección se rompió.
Henry, junto con Charming, Mary Margaret y Killian salieron disparados para confrontar a Arturo.
─Tienen hasta el amanecer para entregarme esa maldita Daga.
─ ¿Qué te hace pensar que te la daremos? ─Exclamaba Killian bastante furioso.
─Sin un Espectro a quien controlar, esa Daga es inservible para ustedes. Si mañana no tengo esa Daga en mis manos, todo el peso de mi Ejército caerá sobre ustedes y de este patético lugar no quedarán ni las cenizas.
Dicho esto, Arturo y su gente se marcharon de vuelta a su Castillo, dejando a los Héroes confundidos y preocupados por Emma.
