~Tan solo amigos~


Capítulo 3: Kazuto & Asuna.

- ¿Porque ya no quieres a mama?

- ¿Asuna te dijo eso?- prosiguió enojado.

Yui meneo la cabeza, ante el gesto pequeñas lágrimas salieron, antes de caer en el suelo y desaparecer -No encontré a mama... la señorita Liz me lo dijo... que tu ya no quieres a mama... ¿porque papa? ¿Porque ya no la quieres...?

'Liz desea que la mate con su mazo la próxima vez, ¿verdad?'

- Escucha cariño, me conectaré ahora mismo ¿si?

Ante eso la pequeña lloró con mas ahínco - ¡Si no me respondes es porque realmente no la quieres...!

- Vamos Yui sabes lo imposible que suena eso. Espérame voy para allá.

- Esta bien papa.

Kazuto agarró su teléfono y le envió un mensaje rápido a su hermana : 'Iré a ALO para hablar con Yui, en media hora estaré de regreso'. Luego tomó su viejo NerveGear que estaba cómodamente apostado a un lado de su cama, y sin esperar que Suguha le respondiera, se lo colocó en la cabeza e inmediatamente inició sesión.

-0-

Vio la pequeña figura sentada en el césped de uno de los bosquecillos del piso 1 lugar al que solían ir a veces, sorprendido de que hubiera adoptado su forma humana. Él se detuvo detrás de ella antes de poner las manos en sus hombros y ante la acción estos se estremecieron levemente.

- ¿Papa porqué?

- Yui, lo que Liz te dijo, ¿no suena ilógico? Vamos, repásalo conmigo- despeinó su cabellera renegrida antes de sentarse a su lado.

Ella se secó las lágrimas- Es que ni mama ni tú...

- Se lo que vas a decir -le interrumpió con suavidad. Luego sonrió -Pero mírame, ¿de verdad crees que ya no amo a mama?

Yui abrió grande sus ojos grises antes lanzarse a los brazos del joven y colgarse de su cuello, apretó sus pequeñas manos en torno a él -Tienes razón papa, después de todo fui quien te ayudo a buscarla en ALO ¿recuerdas?

- Claro que si.

- Papa y yo hicimos un estupendo trabajo como equipo- susurró secando los rastros de humedad de sus propias mejillas. Entonces le sonrío con calma -Y, soy testigo de lo mucho que la quieres. Y por supuesto de lo mucho que mama te quiere a ti.

Él le devolvió el gesto, aunque sus ojos se notaban algo melancólicos- Solo que papa a veces hace o dice lo contrario a lo que piensa.

- ¿Eh?

- Olvídalo- rió sin mucho humor -¿Te convences ya del disparate que te dijo Liz?

Ella asintió fervientemente con su cabeza, luego volvió a mirarlo notando que él ya no le prestaba atención, sus ojos veían más allá de ella casi con tristeza -¿Papa?

- Tranquila cariño, me encargaré de que la familia esté unida de nuevo. Lo prometo.

Yui asintió con entusiasmo.

- ¿Sabes porque mama no pudo atenderte ahora?

- Me dejó un mensaje diciendo que estaba estudiando con un compañero y que...

- Me conectaría apenas acabara...- respondió una voz femenina con acento maternal.

Ambos se voltearon con rapidez viendo la fascinante silueta de la undine a pocos pasos de ellos. Yui fue la primera en saltar en su dirección con una enorme sonrisa de felicidad plasmada en los labios.

- ¡Mama!

- Hey, ¿porque estás en tu forma real? ¿Paso algo? - Asuna aceptó el abrazo de la niña con una sonrisa- ¿Yui?

- Mama me alegra mucho que estés aquí. Que tú y papa estén aquí me pone feliz- se corrigió rápidamente afianzando los brazos en torno a la chica, sepultando su cara visiblemente sonriente entre los cabellos azules.

- También me pone feliz estar aquí contigo- le confesó retribuyendo el gesto con uno propio.

- Te extrañé mama.

Asuna suspiró antes de incorporarse y alzar a la niña -También te echaba de menos Yui- afianzó a la pequeña contra su cuerpo por pura inercia, pues en ALO y gracias a sus parámetros de fuerza y resistencia, el peso de la niña era inexistente. Finamente se volvió al otro espectador quien en silencio seguía el encantador encuentro entre madre e hija -Hey.

Kirito alzó los ojos secretamente halagado de que ella decidiera incluirlo en la escena -Hey.

- ¿Mama te quedarás, verdad?

- No dispongo de mucho tiempo, pero sonabas tan preocupada por el teléfono... ¿Que ocurre Yui?

- No era nada grave y he hablado con papa.

- Oh- Asuna volvió a verlo, esta vez con suma curiosidad -¿Está todo bien?

- Mas que bien- le sonrío genuinamente. Y luego de pensarlo mucho dio un paso hacia ellas -¿Que tal si las invito a cenar? Ya que estamos los tres aquí.

- Ehh, bueno...

- Vamos mama.

- Será sólo un momento - intervino él sabiendo porque dudaba.

Yui apretó los brazos en torno a su cuello como evitando que se le ocurriera cerrar sesión de imprevisto -Por favor mama.

- Está bien, creo que un momento no me hará daño. ¿Dónde nos llevarás?

Kirito esperó a que ella se le pusiera a la par, para agregar con una sonrisa -Es una sorpresa.

-0-

Finalmente entre Yui y él lograron convencer a la undine de que se quedara con ellos hasta bien entrada la noche en ALO. Sobretodo porque la niña insistió fervientemente de que su madre la arropara para dormir, por lo que a Asuna no le quedó otra opción más que volver a la pequeña vivienda temporaria que compartía con el spriggan en Yggdrasil. Obviamente no era como su otrora adorada casa en el piso 22, pero no podía negar que ambos le habían puesto empeño para que ese lugar se convirtiera en un verdadero hogar.

O por lo menos era la idea que ella había tenido en mente desde un primer momento, pero desde la aparición de Shino en el juego no habían vuelto a entrar juntos como familia.

Sin embargo todo ahí dentro se mantenía igual, como si el tiempo se hubiera congelado desde su última visita. Los libros que había ojeado aquella vez estaban sobre la mesa, la gruesa manta de lana seguía sobre la mecedora, y recordaba que él la había usado para arroparla una de las últimas noches que pasó ahí.

- Voy a acostar a Yui- dijo rápidamente para evitar la oleada de recuerdos que la atacó. Pero era complicado que la añoranza no la ahogara, todo ahí dentro tenía un dejo de sabor a esos momentos que había compartido junto a Kirito, muchas cosas que habían hecho y escogido juntos.

Sin esperar respuesta se dirigió hacia la habitación principal con la niña dormida sobre su hombro. La recostó con suavidad sobre la cama tamaño king y la cubrió con un precioso edredón en diversos tonos de verde que Leafa les había obsequiado cuando se mudaron allí.

- Mama...- la mano de Yui tomó la de ella evitando que se alejara.

- ¿Que ocurre Yui? -se sentó a su lado y le acarició el cabello. Los ojos de la infante estaban entrecerrados, pero la débil presión que ejercía en su mano denunciaba que estaba ligeramente despierta.

- Quédate...

- Sí- ella era incapaz de negarle algo a esa niña. Besó su cabello ensortijado -Me quedaré toda la noche Yui- y tras cubrir maternalmente sus hombros con la manta, se incorporó.

Volvió sobre sus pasos rumbo a la sala, masajeando su hombro por inercia.

- ¿Estas cansada?

La profunda voz le hizo pegar un sobresalto. No pensaba encontrárselo ahí, no después de lo de esa tarde. Se llevó una mano al pecho y rió avergonzada.

- Creí que ya te habías ido.

- Sería una profunda descortesía si me fuera estando tú aquí dentro.

Ella prefirió ignorar eso, le dio la espalda y empezó a acomodar lo que consideraba desordenado de la última vez. Guardó los libros en la biblioteca, dobló la manta, y acomodó la vajilla en los estantes. Todo en profundo silencio.

- Así que... ayudas a Keita a estudiar -comentó casualmente tratando de sonar lo más desinteresado posible, mientras admiraba como su cabello se movía ante los movimientos que realizaba.

- Sí - respondió aún dándole la espalda -Me pidió que le ayudara en matemáticas.

- Que conveniente de su parte ¿verdad? - no pudo evitar decir con sorna.

- ¿Qué insinúas? -dejó lo que estaba haciendo y lo miró arqueando delicadamente una ceja teñida de azul.

- Nada... solo que tal vez le gustas, y usa esa excusa para acercarse a ti.

- Keita es mi amigo y no necesita de ninguna excusa para obtener mi amistad...

- Oh vamos, le gustas, y con esa actitud coqueta que le muestras estas alimentando sus esperanzas.

Asuna no pudo evitar fruncir el ceño -¿Me estás llamando... fácil...?

- Sí...

- ¿QUÉ?

- ¡Digo no...!- se revolvió el cabello -Lo que quiero decir es que con tu actitud tan relajada puedes estar dándole señales que posiblemente lo confundan y...

- ¡Tú eres el único que se confunde aquí! -tomó un tenedor y lo enfrentó como si de su estoque se tratara. Él retrocedió alzando las manos. El gesto desafiante en las pupilas azules de ella la hacía lucir de verdad hermosa y fascinante. Kirito no podía negar lo mucho que le atraía verla en posición de lucha, como en ese momento a punto de activar algún skill de ataque. Su cuerpo parecía frágil, y las líneas de su avatar eran engañosamente delicadas, él más que nadie sabía lo fuerte y poderosa que ella era. Bastaba con analizar su pose: sus largas piernas firmemente plantadas, su espalda elegantemente inclinada hacia adelante, su mano derecha empuñando el tenedor, y sabía que le bastaba un simple movimiento para atacarlo con él.

Eso sin duda ofrecía un espectáculo seductor y muy atrayente, que despertó cierto brillo juguetón en los ojos verdes del espadachín. Sonrió perversamente, moviendo su pie izquierdo hacia atrás con sutileza -No empieces algo que no puedas terminar...

- ¿Eh? -Asuna alzó su arma en gesto defensivo -¡No cambies de tema!

- Aún seguimos hablando de lo mismo- se acercó velozmente a la mesa y manoteó un cuchillo, sonriendo ampliamente cuando lo empuñó frente a ella.

- ¡Baka!- se lanzó hacia él con una velocidad que le hacia justicia a su apodo en el viejo Aincrad. Kirito detuvo su ataque con no poca facilidad, ubicando el filo del cuchillo entre los dientes del tenedor. Ambos forcejeando ruidosamente.

- Cualquier cosa con tal de evitar que vuelvas a estudiar con Keita.

Asuna golpeó el arma de él provocando un chirriante sonido y se reubicó en actitud defensiva. La furia latía peligrosamente en su mirar zafiro.

- Como si yo pudiera retribuir a lo que siente (si es que realmente siente algo por mí)

- Si le das la oportunidad encontrará la forma de hacerte caer...

Asuna se sonrojó cual tomate, dio un salto hacia adelante esgrimiendo el tenedor y haciendo un círculo imaginario, aterrizó con violencia cerca de su nariz. Kirito sabia que ella había frenado a tiempo, porque de haber querido se lo hubiera clavado fácilmente. La forma en que fruncía los labios daba evidente cuenta de lo molesta que estaba, al igual que el pulso que le latía en la garganta.

Él tragó con dificultad antes de ubicar el filo de su arma entre los dientes del arma de ella y moverla hacia su dirección.

- Las mujeres son muy complicadas de entender, dicen que 'no' cuando quieren decir 'sí' con el solo propósito de hacer sufrir a un hombre.

Los ojos de la chica se empequeñecieron al acto siendo la expresión de enojo, o vergüenza, completamente obvia en su semblante. Cargó su skill favorito; el de linear en su cubierto, y lanzándose lo empuñó como si se tratara de su estoque, robando el terreno que Kirito había ganado antes de presionar su puntiaguda e improvisada arma sobre su garganta mientras lo obligaba a retroceder.

- ¿Me estas diciendo... coqueta...? -su voz subió una octava y clavó con ligereza el tenedor en el cuello masculino.

Él contuvo la mueca de dolor que hizo -Klein dice que todas son así. Y creo que tú inclusive... ¿Acaso no me has estado coqueteando con este juego del gato y el ratón...?

- ¡ARGG...! ¿Cómo te atreves...?

Y todo sucedió demasiado rápido. Kirito sabía que cuando él la hacía enfadar, ella actuaba por impulso más que por otra cosa. Tomó la delicada muñeca de la undine, la que portaba el arma y la obligó a dar varios pasos hacia atrás. Sin embargo no se esperaba que ella empuñara su mano libre y con fuerza la estrellara contra su hombro logrando desestabilizarlo, y que el cuchillo se moviera por inercia dibujando una finta en el aire antes de caer trazando una linea vertical en la mejilla de la joven, quien sorprendida ante el ataque inesperado perdió el equilibrio y cayó sentada sujetándose confundida la cara.

- Oh mierda, ¿estas bien?- Kirito se arrodilló a su lado arrojando lejos el cuchillo -¿Es un corte muy profundo? -prosiguió sintiéndose más culpable. Asuna movió la mano y él vio la virtual línea roja, que abruptamente le cruzaba la mejilla -Lo siento...-murmuró sintiéndose fatal.

Asuna no le respondió nada por varios segundos, luego alzó sus fascinantes ojos en su dirección -¿Entonces eso es lo que crees de mí? -aventuró con un hilo de voz -¿Que solo coqueteo contigo?

Y Kirito respondió con lo primero que le vino a la cabeza.

- Es lo que Sinon ha hecho durante GGO... ¿Qué eso no es coquetear?

El rostro de la undine se puso pálido de golpe. Volvió la vista al frente y sin decir palabra, alzó la mano izquierda invocando su menú personal. Y Kirito sabia antes que nada, antes que todo, que ella cerraría sesión. Pues fue lo que hizo, sin agregar más palabras salió del juego, el suave destello que acompaña la acción fue el único sonido que se oyó hasta que la silueta de la chica se desvaneció, sumiendo todo en silencio.

Y luego de que la quietud lo envolviera Kirito tuvo la súbita sensación de que había hecho algo muy malo.

- No debí haber dicho eso -pensó en voz alta.

- No, no debiste- le respondió una pequeña voz proveniente de atrás.

- Yui...

- Sabes que las pixies no disponemos de lo que ustedes llaman sueño -agregó en ese tono de superioridad que a él mayormente lo dejaba mudo -Tienes suerte que mama no lo recuerde. Pero pensé que aprovecharías la situación.

- Yo también...

- Ahora entiendo eso de que muchas veces papa hace lo contrario a lo que dice.

Que la reprimenda viniera de ella, de ese ser pequeño que en teoría él tendría que cuidar y proteger, y que para peor el sermón fuera suave y tranquilo, hizo que sus mejillas explotaran de rubor.

- ¿Porque no me dices lo que realmente piensas?

Yui caminó hasta donde él estaba sentado y se dejó caer a su lado encogiendo sus rodillas bajo su vestido blanco.

- Papa tiene buen corazón solo que a veces es algo impulsivo. Y mama también lo es, pero en los asuntos que envuelvan a ti o a mí, ella es más... vulnerable. Quizás no te has dado cuenta, pero eres el único que tiene el poder de lastimarla.

- Yui...

- Sin embargo aún ni sé si mama puede herirte a ti del mismo modo.

- ¿Porqué dices tantas cosas extrañas? Una niña no tiene que preocuparse por ese tipo de banalidades.

Ella apoyó la cabeza en su hombro -Todavía no entiendo los conceptos entre gustar y querer, pese a que gracias a mis privilegios como pixie puedo comprender algunos sentimientos humanos, hay emociones que aún son una especie de misterio para mí -hizo una pausa diplomática aunque él sabía a donde iba -Por ejemplo, mama y la señorita Sinon tienen algo en común: la forma en la que se preocupan por ti. Es lógico porque mama te quiere. ¿Pero la señorita Sinon también? Ella busca tener la misma conexión que mama tiene contigo.

- Oh por favor...

- A ella le gustas, así como a ti te gusta mama, y del mismo modo en que tía Leafa se desvive por ti...

- ...Ni me lo recuerdes...

- Y muy similar a como tío Klein está al pendiente de mama.

Él la miró ceñudo sintiendo que el mal humor retornaba -¿Qué estas insinuando?

- ¡Nada! Que creo que hay diferentes clases de sentimientos y muchas veces ustedes las confunden porque no saben bien la diferencia entre uno y otro. Como la señorita Sinon o mama. A ambas le gusta papa, ¿Pero a cual quieres realmente, eres capaz de decirlo sin dudar?

- Es obvio a quien quiero Yui...

- Oh sí, quizás sea muy claro para ti pero... ¿lo es para ella?

- Pues claro.

- ¿Estás seguro?

- Sí.

- ¿Muy seguro... ?

Pero esta vez él no fue capaz de afirmarlo. Era cierto que en lo que llevaban juntos Asuna más de una vez le había dicho que lo amaba... ¿pero y él? Quizás Kirito lo consideraba una cursilería tonta, porque creyó que ella estaba segura de eso sin necesidad de palabras, y que solo con sus acciones habría de darse cuenta.

Después de todo ella era la primera relación seria que tenía en su vida, y siendo tan antisocial y corto de palabras, y ni que decir inexperto en temas de índole sentimental, toda esa historia de coquetería y conquista, ese preámbulo amoroso se le hacía extraño y ridículo.

En otras palabras, no era para él.

- Creo que es mejor que me marche -dijo Yui poniéndose de pie.

- Ahm no, espera un momento...- pero la pequeña luego de obsequiarle una sonrisa de aliento se alejó de él unos pasos y al segundo siguiente se había convertido en hada.

- Buenas noches papa, arregla todo con mama pronto.

Kirito ni siquiera pudo responderle, la niña dio una pequeña voltereta en el aire antes de esconderse en el bolsillo de su chaqueta.

El silencio volvió a hacerse presente otra vez, ahora más evidente. Tenia muchas cosas en las cuales pensar; que iba a hacer a partir de ahí era una, que iba a hacer con su novia -o ex novia, termino al que nunca se acostumbraría- era lo otro. Estaba claro que no quería perder a la chica, pero tampoco sabía como actuar. Si estuviera en SAO tomaría ambas espadas de su espalda y pelearía hasta caer muerto por ella, derrotaría a cuanto monstruo se le pusiera en frente con tal de que Asuna entendiera cuan profundo, cuan real era su amor... Pero esto no era un juego, era la vida real y en termino de sentimientos era más complicado. Si le dieran para elegir, escogería siempre salir a la batalla con sus espadas listas, que exponer sus sentimientos sobre la mesa. Nunca fue bueno hablando, no iba a empezar siéndolo en ese momento, lo mejor era actuar.

'Las acciones son mejor que las palabras'

Se dijo con decisión. Ya le había ido mal intentando explicar lo inexplicable, lo mejor era que empezara a actuar.

Aunque no sabia si al final de todo le iba a dar algún resultado.

-0-

Asuna despertó en su cama sintiendo los ojos repletos de lágrimas, las cuales descendieron apenas se quitó el Atmusphere y se sentó en el colchón. Se limpió torpemente y tras incorporarse de un salto se dirigió al espejo en su tocador. Giró la cara mientras examinaba su mejilla imaginando el corte que Kazuto le había ocasionado en el juego

Sabia que no había sido adrede, pero no podía evitar recordar que había sido lastimada por quien supuestamente iba a protegerla por siempre.

Ese pensamiento aguó sus ojos nuevamente, sobretodo recordando como había acabado su visita por ALO, y que lo que ella siempre temió -que otra chica se sintiera atraída por él, y expusiera sus intenciones sin que el joven se opusiera- estaba haciéndose real de pronto.

Se sintió estúpida, como aquella vez cuando al principio de SAO inventaba todas esas excusas tontas para verlo, entonces visualizaba su lista de amigos para saber su ubicación y así encontrarse Casualmente, o lo invitaba a almorzar como restándole importancia. Asuna veía la cara de aburrimiento o de fastidio que él le ponía, y luego de un tiempo desistió dándose por vencida, pese a que sufría su amor no correspondido. Hasta que Kirito mismo empezó a buscarla dentro del juego, y sus esperanzas renacieron.

Sin embargo ahora se sentía defraudada y decepcionada -y a decir verdad no quería pasar por lo mismo otra vez. Había sufrido mucho y realmente no tenia ganas de compartir al espadachín con nadie. Solo que al parecer él pensaba lo contrario. Y tampoco podía culpar a Shino. Ella no era de esas.

- Con esto creo que es lógico que solo me ve como su amiga...- susurró secándose las mejillas -No seas tonta Asuna ya deja de llorar...

Habia una distancia considerable entre el dicho y el hecho, porque a pesar de sus propias palabras, no pudo evitar que sus ojos siguieran fabricando más lágrimas que raudamente caían por sus mejillas sin que le diera tiempo a secarlas.

Detrás de ella su teléfono sonó ruidosamente indicándole de un mensaje nuevo. Ella sabía de antemano quien era. Y por esa razón tardó más de la cuenta en verlo. Se acercó la pantalla a los ojos.

'Perdón'

Asuna suspiró ante la palabra allí escrita -Siempre lo sientes...-murmuró con sarcasmo, y casi dejó caer el móvil cuando este empezó a vibrar y a sonar ruidosamente al recibir otro mensaje.

'En verdad lo siento, Asuna'

Ella suspiró y decidió no responderle. Volvió a sentarse en la orilla de su cama y escogió hacer un mensaje nuevo. Lo gracioso era que no sabia como empezar. Tomó aire y dejó que sus dedos fluyeran.

'Yui lamento haberme ido, sé que prometí quedarme contigo esta noche pero... surgieron algunos problemas y tuve que desconectarme... Te prometo que alguna noche de éstas la pasaremos como madre e hija. Te ama, mama'

La repasó mentalmente antes de darle al botón de envío. Si Yui estaba hablando con su 'papa' lo más probable era que no le contestara hasta mañana. Sin embargo casi volvió a aventar el celular otra vez, cuando este empezó a vibrar avisando de otra notificación. Pero como supuso no era Yui.

'Sé que no vas a responder a nada de lo que diga, pero créeme que soy consciente de mis palabras, y del impacto que tuvieron en ti. Como sabes no soy bueno hablando sino actuando, y es lo que voy a continuar haciendo. Voy a lograr que por mis acciones sepas cuanto...'

Pero Asuna tras apretar las muelas una contra la otra con furia contenida, dejó el mensaje a medias y frunciendo aún más el ceño en concentración, se dirigió al índice telefónico y sin pensarlo demasiado borró el nombre del chico (su ex novio) del directorio, y yendo a las configuraciones del teléfono activó la opción de no recibir mensajes de números desconocidos.

- Haber si con esto entiendes las indirectas...- murmuró dejando su móvil sobre la mesa de noche -Quizás lo mejor sea cambiar de número, y aceptar la idea de mamá de matricularme en otra escuela. Será lo mejor para todos.

Ya más tranquila con eso se dirigió a su closet y escogió las prendas para esa noche; un vestido negro de falda amplia acompañado de un abrigo de lanilla corto en tono rosa pastel. Esa noche no había bajado a cenar por estar dentro de ALO, por lo que debía hacer buena letra con su madre. Tras mirarse detenidamente en el espejo que reproducía su silueta por entero, y reconocer que se veía bonita y muy sofisticada, y que su madre aprobaría satisfactoriamente su apariencia, fue a su encuentro.

Eran casi las once de la noche, y a esa hora la dama se encerraba en su estudio a leer y a preparar sus clases para el siguiente día. Asuna pasaría por la cocina, haría un poco de café irlandés que a su madre tanto le gustaba, y con una taza del humeante líquido en ofrenda de paz y perdón se presentaría en la oficina y enfrentaría su destino.

-0-

Kazuto apenas y pudo pegar un ojo en toda la noche esperando que la muchacha se dignara a contestar alguno de sus mensajes. Pero nada. El malentendido con ella, el cual cada vez se hacía más grande pese a sus esfuerzos por componer las cosas, sumado a la pequeña reprimenda que se ganó de su hija virtual, había acabado por quitarle el sueño.

Rara vez sufría de insomnio, pero cuando lo hacía no podía evitar recordar cuando se había originado aquel mal. Y casualmente tenía que ver con su estadía en SAO, y el descubrimiento de que cierta preciosa subcomandante de cierto gremio se le había metido primeramente por los ojos, luego alborotó sus sentidos, para finalmente terminar desbaratando sus pocas horas de sueño. Sobretodo porque cuando apoyaba la cabeza en la almohada, los recuerdos lo consumían, y la imagen de la agraciada muchacha aparecía en sus pensamientos poniéndolo de un malhumor irascible y constante que echaba por tierra sus ansias de dormir. Y por ese motivo evitaba a la chica como si tuviera alguna peste, y cuando la veía con su sonrisa amistosa y reconfortante, tan bella y cercana, él no podía evitar recordar que ella era la causa de su repentino insomnio, entonces su mal humor afloraba y se mostraba rudo y distante con Asuna, porque esa muchacha le inspiraba emociones que no entendía.

Y quizás fue debido a sus desplantes conscientes e inconscientes que ella paulatinamente fue alejándose de él.

Entonces el alejamiento de la chica desembocó en otra emoción que no se esperaba: ansiedad. Y desesperación. Ya lo dice el dicho; Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, y no fue hasta que aquella muchacha dejó de ser una constante en su rutina diaria, que él se dio cuenta de cuanto la echaba de menos. Y por supuesto eso trajo aparejado otra revelación, algo que nunca consideró que pudiera pasarle allí, y que graciosamente tenía que ver con la preciosa subcomandante, y con su insomnio, y con su malhumor.

Ella le gustaba.

Pero no en el sentido práctico (o amistoso) de la palabra. No, pronto se dio cuenta que le gustaba en el sentido natural en que a un hombre le gusta una mujer, y que fascinado por ella planea un modo de conquistarla... Pero Kirito, nunca buscó que algo así le sucediera en un juego de muerte y al principio no sabía como actuar ni que hacer con tantos sentimientos encontrados. Pero luego naturalmente dejó que todo fluyera, que el destino hiciera lo suyo, y casualmente unirse a esa muchacha que primero fue su tormento y luego su felicidad estaba escrito en las estrellas, en sus estrellas. Lo demás fue historia...

En aquel castillo flotante la vida junto a ella era tan cómoda, tan simple y tan... fácil. Sí, esa era la palabra. Fácil. A pesar de que la muerte los rondaba a cada instante se tenían el uno al otro, y... ¿Porqué aquí de este lado todo era tan difícil? ¿Que no se suponía que una vez que regresaran todo iría bien?

Y así sería pero la vida real era aún más complicada. Y él un inepto social a la hora de relacionarse. Le restaba mucho por aprender, y existía una sola persona en el mundo con quien quería hacerlo.

- Asuna...- la sola mención de su nombre le hizo recordar cuanto de su bienestar actual le debía a esa chica, y tenía bien presente la resolución que hubo tomado ayer y que se fortaleció tras su charla con Yui.

No iba a rendirse, y estaba decidido a hacérselo entender a ella.

Cuando finalmente se levantó se dio cuenta que aún no eran las seis am, pero se sentía incapaz de seguir durmiendo. Revisó su celular con la esperanza que durante algún momento de la noche Asuna le hubiera enviado algún mensaje, pero nada. Suspirando con resignación, se levantó y se duchó. El agua tibia acabó por quitarle la somnolencia propia de unas pocas horas de sueño, para cuando salió del aseo se sentía despejado y de muy buen humor. Se vistió con su uniforme escolar, acomodó sus apuntes en la mochila y bajó al living sorprendido de hallarlo desierto. Dejó sus cosas a un lado y se concentró en preparar el desayuno. Puso a andar la cafetera, calentó las rodajas de pan y dispuso la mesa con una predisposición casi militar.

- Alguien se levantó de muy buen humor hoy- sonó una voz adormilada.

- Buenos días Sugu- le sonrió ampliamente a su hermana en tanto la nombrada reprimía un sonoro bostezo.

- Que tienen de buenos- se sentó en su lugar de siempre y de ahí lo observó con desconfianza -Te ves muy alegre hoy, y ayer no bajaste a cenar ¿Asuna y tú ya hicieron las pases?

- De hecho no. Volvió a molestarse conmigo...-se puso serio unos segundos antes de sonreír como restándole importancia -Pero no voy a darme por vencido aún. Seguiré tu consejo Sugu.

Ella asintió pensativa antes de dedicarle un mohin amistoso -Como te dije; buena suerte hermano- y agregó ampliando el gesto -Mamá decía ayer que ya iba siendo hora de que algún día la trajeras a almorzar aquí.

- ¿Ehhh...?

- Ya conoces a mamá, con esto de que es tu primera novia oficial, y la primera chica que traes a casa...

- Y la última...- replicó luchando con el rubor que le oscureció las mejillas -No creo que Asuna acepte.

- Ahora no porque está molesta contigo -rió -Pero conociendo a mamá no se rendirá hasta que la traigas.

- Eso sería muy incómodo.

- Al contrario será divertido ver como te pone en ridículo contándole todas esas historias de cuando éramos pequeños...

- Oh por favor, no.

- O quizás su idea sea molestarla con preguntas incómodas... ya sabes como es mamá.

- Pues, ni lo uno ni lo otro...

Suguha rió maliciosamente antes de beber un trago del café y quemarse la lengua. Hizo una mueca -Pero tarde o temprano pasará, hermano.

Kazuto hizo un gesto perverso antes de beber también un poco -Quizás me decida a traer a Asuna cuando tú traigas a Shinichi...

La chica que estaba tranquilamente masticando una tostada, se atragantó ruidosamente al oír el nombre de su compañero, quien en más de una ocasión (y abiertamente) había declarado su amor por ella. En un principio lo hubo rechazado, pero ahora cada vez que lo veía, y el tímido jovencito se mostraba tierno y cariñoso con ella, Suguha no podía evitar abochornarse sin entender el motivo. Sin embargo, creyó que era la única que sabía eso. Al parecer su astuto hermano estaba al tanto de lo que ella secretamente renegaba.

Ruborizada y haciendo un puchero de enojo exclamó -¡Pero que tontería! ¿Porqué tendría que invitar a ese baka aquí a la casa?

El joven se puso de pie, manoteó la última tostada de la bandeja y agarrando su mochila y calzándosela al hombro pasó junto a su hermana revolviéndole el cabello pese a sus protestas -Tú sabes porqué Sugu. Ya deja de hacer sufrir al pobre Recon -alzó la mano antes de alejarse corriendo -Nos vemos.

- Nos vemos en la tarde...- luego reparando en lo otro le gritó aún más molesta -¡Hey...!

-0-

Kazuto estaba en la estación de Shinjuku más temprano de lo que usualmente acostumbraba cuando pactaba con Asuna de encontrarse con ella ahí. ¿La razón? cruzársela de casualidad cuando la chica hiciera su recorrido hacia la escuela. Es decir, si usaba la ruta acostumbrada debería de pasar por allí tarde o temprano.

El joven se estremeció levemente cuando la fría corriente invernal le erizó los cabellos de la nuca. Acomodó la bufanda contra su cuello en el instante en que su móvil resonaba alertándole de un nuevo mensaje. Tomó el aparato con prisa resistiendo el temblor involuntario de sus dedos, esperanzado de que el mensaje pudiera ser de...

'Hermano voy a hacerte pagar por tus palabras de hace un rato. Como sea, mucha suerte recuperando a Asuna, espero que sepas que cuando vuelvan a estar juntos haré lo posible para que mamá los ridiculice -a ambos-. Mucha suerte. Tú sabes que hacer'

- Ah, Sugu...- sonrió lentamente, sintiendo que su pecho se llenaba de una sensación cálida y reconfortante. Quizás porque las cosas con su hermana lentamente habían vuelto a su lugar. Y ambos se esforzaron conque su lazo fraterno siguiera tal y como siempre. Con mucho éxito, vale decir.

Guardó el móvil sonriendo antes de analizar por milésima vez el mar de personas que descendían de los trenes de la línea Setegaya, buscando la pelirroja cabellera que tan bien conocía. Pero los minutos pasaban, y vio a varios alumnos de su instituto, pero ninguna señal de Asuna. 'Seguro otra vez le pidió a su padre que la transportara a la escuela...' pensó con resignación y tristeza poniéndose en marcha. De hecho no quería tener problemas con su profesor de álgebra llegando tarde a clases.

Si bien ahora no había podido ver a la muchacha, no desaprovecharía la hora del almuerzo. Se había jurado reconquistarla y eso era lo que iba a hacer.

O morir en el intento.

-0-

Asuna entró casi corriendo a cambiarse los zapatos. Se quitó la bufanda y desplegó su largo cabello sobre sus hombros. Maniobró sobre su pie derecho mientras terminaba de calzarse. Aún tenía el corazón en la garganta por la carrera que se había dado desde la estación. Había visto a Kazuto apostado en su lugar de siempre, celular en mano demasiado absorto en el aparato como para verla pasar. Ella apretó el paso suspirando agradecida el interés por su móvil, que lo obligó a mantener anclada su atención mientras Asuna caminaba presurosa frente a él. Corrió la mayor parte del trayecto sintiéndose tonta por actuar así.

- Asuna- alguien la agarró del brazo asustandola sobremanera.

- Liz- suspiró con alivio al ver a su amiga. Terminó de calzarse los zapatos y agarró sus libros del locker -Casi me matas de un ataque al corazón- se quejó.

- Que exagerada eres- rió la castaña -Últimamente estas muy susceptible ¿sigue habiendo problemas en el paraíso?

- Esta vez creo que entendió las indirectas.

- Estás siendo muy injusta con él. Jamás le diste la posibilidad de explicarte como fueron las cosas...

Hubo una leve pausa silenciosa en tanto la pelirroja debatía si debía contarle a su amiga lo último que hubo descubierto. Finalmente se convenció.

- Liz, ¿recuerdas lo que me dijiste al otro día de conocer a Shino? Pues tenías razón.

La nombrada se quedó parcialmente con la boca abierta -¿Ella te lo dijo?

- No, se le escapó a Kirito -intentó sonreír levemente -Shino no me ha dicho nada, y... en verdad no quiero tener problemas.

- Pero debes decirle.

- Por supuesto que no, Kirito y yo ya no somos nada -dijo con firmeza. Varios estudiantes que ingresaban al establecimiento voltearon a verla al oír sus palabras. Generando un leve murmullo a su alrededor - Además no me corresponde.

Liz frunció los labios, notando el esfuerzo que hacía su amiga en notarse desafectada por eso, pero el brillo delator en sus pupilas melancólicas hablaba de cuan traicionada se sentía. Decidió cambiar de tema -¿Entonces, ayudaste a Keita a estudiar?

- Sí- vio la sonrisa maliciosa que la joven le mostraba a la par que le pegaba un codazo sutil en el costado -¿Que...?

- Oh nada- amplió el gesto mientras adoptaba una pose dramática y fruncía los labios en un gesto exagerado, como si estuviera besando a alguien -¿Terminaron la noche así?

- ¡Liz no digas tonterías!

- ¿Porqué no? A él le gustas y a ti también te gusta.

- ¡Eso no es cierto!

- Me pregunto que diría Kirito si supiera que ustedes eran amigos en el viejo Aincrad...

- Eso fue mucho antes de conocerlo, Liz.

- ...Y que él fue uno de los primeros que se te confesó pidiéndote matrimonio...

- Razón por la que decidí alejarme, es historia vieja.

- Pero Kirito no lo sabe, y a Keita es obvio que aún le gustas. Y lo sabes, y disfrutas secretamente de eso, y te halaga soñar que el otro idiota pueda ponerse celoso si lo descubre.

Asuna soltó una risita divertida a la par que le daba un golpe en el brazo -Que tonterías dices Liz, ¿nos vemos en el almuerzo?

- Por supuesto princesa.

Saludó con la mano a su amiga y entró a su salón. Los murmullos de siempre la acompañaron hasta que eligió su lugar y se sentó. Intentó convencerse que realmente era buena idea esparcir el rumor de que ella y kirito estaban separados...

Asi él podría darse cuenta de lo que había perdido.

Suspiró sonoramente. Y luego de espiar por la ventana al lado de su asiento, se dedicó a acomodar sus apuntes sobre el escritorio cuando una pesada mano se asentó en su hombro sobresaltándola.

- Hola Asuna.

- Keita -sutilmente se movió hacia atrás rompiendo el contacto.

- solo quería darte las gracias por lo de ayer.

- No fue nada, espero haber sido de ayuda.

- Desde luego- se incorporó antes de apoyarse en otro pupitre frente a ella - ¿Pudiste resolver tu problema?

- ¿Problema...? -repitió sorprendida sin entender, hasta que algo hizo click en su cabeza y lo recordó; se había retirado pronto luego de que oyera el mensaje desesperado de Yui. Asintió conservando la sonrisa -Realmente me necesitaban allí...

- Lo imagino- admitió él con voz ronca. La intensidad conque la miraba hizo que sus mejillas explotaran de rubor -El mundo no puede seguir girando sino estás en él ¿verdad?

No supo como responder a eso. Él seguía comiéndosela con la mirada, y ella no podía despegar sus ojos de él: era alto y buen parecido, buen fisico, buenas piernas, sonrisa perfecta y ojos azules que no cesaban de buscar los suyos. Sin embargo estos no poseían ese candor reconfortante y amistoso de esas familiares pupilas grises, que también podían ser tan gélidas como el hielo, e incendiarse de pasión al segundo siguiente convirtiendo sus piernas en gelatina.

Sin duda Kazuto desconocía el grado de control que tenía sobre la chica. Y eso era algo que planeaba llevárselo a la tumba.

- Escucha ¿podemos repetirlo hoy? Podríamos irnos juntos después de clases...

Y de pronto Asuna recordó las palabras de Liz y las de Kirito que le había dicho la noche anterior 'Le gustas' 'Con esa actitud le muestras que estás alimentando sus esperanzas...' Intentó sonreirle en tanto inconscientemente cerraba los ojos -Lo siento, hay algo que debo hacer en la tarde.

- ¿Que tal mañana?

- Me parece bien, Rika también debe prepararse para el examen de inglés, y me había pedido ayuda de antemano. Podemos estudiar los tres juntos.

La cara de decepción que le puso el chico fue bastante cómica, pero disfrazó todo bajo una sonrisa avergonzada -Gracias Asuna.

-0-

La mañana pasó volando, y antes de que se diera cuenta estaba caminando por el pasillo rumbo a la cafetería. Los murmullos volvieron a reproducirse tras sus pasos mientras se hacía la que no oía ni veía nada. Algunas chicas secreteaban al verla pasar o reían abiertamente, los chicos, más osados aún, se la quedaban viendo sonriendo con galantaría, denotando sus obvias intenciones.

A Asuna aún le costaba entender el difícil asunto de ser adolescente ¿Acaso tenía un cartel de En Venta o algo similar pegado en la frente? Todavía no alcanzaba a comprender porqué era tan envidiada, odiada y deseada... ¿Que tenía su vida de genial? Ella nunca buscó ser popular, ni aquí ni en SAO. Claro que ser la novia del gran espadachín negro había venido con toda suerte de complicaciones añadidas.

Se mordió el labio mientras seguía cruzando estudiantes quienes la miraban de reojo, de pronto sintió que su móvil vibraba dentro del bolsillo de su chaqueta, y lo sacó con la tonta esperanza de que cierto pelinegro le sorprendiera. Luego se abofeteó mentalmente ¿Había olvidado que ella mismo borró su número la noche anterior?

'Claro que estoy libre hoy Asuna ¿quieres que nos veamos en el Dicey Cafe?'

Se detuvo unos segundos para leer el mensaje. Era Shino, le había escrito antes de que acabaran las clases y definitivamente esa era la respuesta. Se apresuró a tipearle de vuelta.

'Olvidemos el Dicey Cafe. Escuché que Baker's tiene un excelente servicio de cafetería ¿Que tal ahí a las cinco de la tarde?'

Revisó mentalmente lo que había escrito y antes de analizarlo demasiado le dio al botón de envio, suspirando cuando la notificación le indicó que el mensaje había salido del buzón. Se mordió el labio inferior al guardar el móvil en su chaqueta, desechando esa sensación ambigua que se instaló en su estómago. Sabía que no le correspondía a ella hablar con Shino. Y tampoco pensaba pedirle explicaciones, ni confrontarla, ni enojarse, ni mortificarla. Ese no era su estilo, y la pobre muchacha no tenía la culpa de sentirse fascinada por Kazuto. Después de todo ella misma había caído rendida bajo su extraño encanto.

Lo único que iba a hacer era brindarle su apoyo incondicional sin hacer preguntas, como lo haría una amiga. Aunque le doliera, y aunque sintiera que se estaba autotraicionando, y arrancando un pedazo de si misma. Le mostraría que estaba ahí, para cuando Shino la necesitara.

Después de todo... Kazuto y ella ya no eran novios ¿Acaso se había olvidado de ese pequeño detalle? Shino no estaba traicionándola si lo pensaba detenidamente.

¿Entonces porque sus ojos persistieron en aguarse? Se reprendió mentalmente y apretó los párpados evitando el escozor. No debía quebrarse, no tenía derecho a hacerlo. La sensación de su celular vibrando dentro de su bolsillo le obligó a prestarle atención, se secó las comisuras de los ojos y quitó el aparato mientras volvía a retomar el camino. Como lo previno era Shino aceptando con entusiasmo su idea y prometiéndole verla esa misma tarde. Sin duda la relación amistosa con la muchacha seguía viento en popa y era algo que deseaba mantener a toda costa.

Empujó la puerta del atestado lugar, y recorrió con su mirada cada mesa hasta dar con sus amigas que tan bien conocía. Keiko alzó el brazo y lo agitó en su dirección mientras Rika reía alegremente. Ensayando una sonrisa y metiendo las manos en los bolsillos se acercó apresuradamente a ambas y se dejó caer junto a Rika.

- ¿Que pasa? ¿Porqué traes esa cara?

Asuna sonrió débilmente, no quería preocupar a ninguna de las dos con sus asuntos sentimentales, ya habían hecho demasiado intentando levantarle el animo. Movió la cabeza -¡Nada! Salí tan apresurada hoy en la mañana que olvidé mi almuerzo -confesó con cierto bochorno. Lo cual era lastimosamente cierto, con su apuro de no encontrarse con su ex, había olvidado traer su bento -Supongo que puedo ir y ver cual es el menú en la cafetería.

- No seas tonta mira toda la comida que hay aquí, vamos a compartirla.

- De veras es mucha comida, Liz ¿esperan a alguien?

La aludida sonrió misteriosamente mientras se alborotaba el cabello -Pues a ti ¿a quien más, verdad Silica?

- C-claro...-respondió la más joven en un gesto aún más extraño.

- Esta bien- Asuna tomó una bola de arroz y la mordió con delicadeza, luego se giró hacia la más joven -Realmente estas esforzándote mucho Sílica, sabe delicioso.

- ¿De verdad? Oh asuna que lo digas tú que eres una excelente cocinera me llena de orgullo- dijo la menor con una enorme sonrisa de satisfacción.

La pelirroja le devolvió el gesto -Si te mantienes así, muy pronto me superarás.

- Jamás podría hacerlo.

- Oye asuna por cierto -se volvió a Rika quien volvía a mostrar esa expresión sospechosa -Kirito y tú deberían ponerse de acuerdo en los rumores que esparcen.

- ¿Ehh...?

- Él se la pasa diciendo que aún están juntos, que nunca se han separado.

- ¿Que...?

- Se lo dijo a uno de mis compañeros en los vestuarios- intervino Keiko con un movimiento de cabeza.

Asuna guardó silencio con una expresión tormentosa 'Que te propones haciendo esto, ¿eh...?'

-... Y tú, sin embargo no haces otra cosa más que gritar a los cuatro vientos que ya no son novios...

- ¿Enserio? ¿Entonces esta encantadora chica está soltera?

Asuna alzó la cabeza al oír esa inconfundible voz masculina, y casi se fue de bruces al verlo apoyado sobre la mesa con una expresión que podía catalogarla como Sexy. Hasta su voz había sonado diferente, más grave, más... varonil.

- ¿Hey Liz me presentas a tu amiga? -Keiko reprimió una risita divertida viendo el rostro abochornado de la pelirroja - ¿Conque tu novio te ha dejado? Pero que clase de idiota deja ir a una preciosidad como tú...

- ¡Él no me dejó, yo lo dejé a él...! -exclamó con sus mejillas ridículamente más rojas como si eso fuera posible. Sobretodo viendo el brillo seductor en aquellas pupilas grises que no se apartaban de ella.

(Cabe decir que nunca lo había visto actuando de esa forma)

- ¡Y por supuesto que es un idiota, por eso lo dejé!

Rika se cubrió la boca sepultando la risita que casi se le escapó. Frente a ella, Keiko estaba en iguales condiciones.

- Ouch, eso dolió -se sobó la cabeza como si hubiera recibido un golpe imaginario y finalmente se sentó junto a Keiko, frente a la avergonzada chica -¿Te han dicho lo linda que eres cuando te sonrojas? Aunque imagino que debes ser aún más hermosa cuando estas enojada...

- Oh por favor eso es demasiado cursi Kirito, me da náuseas.

- Si te da náuseas eres bienvenida a retirarte Liz. Solo no te vayas muy lejos, recordé que tengo que hablar contigo.

La aludida rió nerviosamente -No imagino que podrá ser...

- Hey no eches a mis amigas con tanta ligereza.

- No las estoy echando, pero creo que acaban de recordar que tienen tarea inconclusa ¿verdad?

- ¿Porqué mejor no nos dices que quieres quedarte a solas con Asuna en lugar de inventar una mentira ridícula?

- Oigan...

- Pues bien quiero estar a solas con la chica que me interesa- el joven habló firmemente con una voz que en nada se parecía a la suya.

Rika se levantó a regañadientes, pese a los tironeos que le daba la pelirroja para evitar que se fuera.

- Buen provecho Asuna, Kirito- Keiko se inclinó en una graciosa reverencia antes de regalarles una sonrisa y desaparecer tras los pasos de Liz.

- No debías hacer eso- le dijo con el ceño fruncido.

- No, no debía. Pero tú no me dejaste otra opción, si te dignaras a atender tu teléfono, quizás hubieras sabido que deseaba hablar contigo.

Asuna se mordió el labio y bajó la vista recordando el porqué no podía.

- Hiciste preparar esto ¿verdad?

- Solo le pedí ayuda a las chicas para poder acercarme a ti. Estaba desesperado.

- Y ellas lo consistieron, vaya que amigas tengo.

Él extendió la mano sobre la mesa y la ubicó a pocos milímetros de donde se encontraba la suya

- ¿Porqué no empezamos desde el principio? -rápidamente afianzó los dedos sobre los de ella, impidiéndole que de un rápido impulso quitara la mano de allí.

- ¿Desde el principio? Se supone que solo somos amigos ¿verdad?

Él no le respondió, se dedicó a mirarla fijamente, y Asuna sintió el peso de su mano, el cual era casi inexistente, pero que estaba quemándole la piel. Movió los dedos incómoda pero sabía que no podría librarse. No sin armar un escándalo, y sabía que había muchos ojos puestos en ambos.

- Tú sabes a lo que me refiero.

La intensidad de sus ojos grises era cual acero que estaba traspasándola, sus mejillas al rojo vivo daban evidente cuenta de ello. Lo maldijo para sus adentros por tener ese control sobre si.

- ¿Puedes dejar de hablar en ese tono? No te queda.

La expresión de Kazuto se vino abajo, de pronto su mirada volvió a ser tímida, y su rostro pareció confuso y hasta avergonzado.

- ¿A que te refieres?

- No te queda hacerte el galán.

Él se rió bajando la mirada -Solo estoy tratando de impresionarte.

Se mordió el labio y de un tirón sacó su mano debajo de la él, y las entrecruzó sobre su regazo. Se aclaró la garganta.

- ¿Pediste toda esta comida?

- Les dije a las chicas que prepararan algo, mi intención no era que se fueran, sino que compartiéramos todos juntos. Quería demostrarte que podía estar contigo como amigos...

- Que bien.

- Pero realmente no podemos serlo.

- ¿Eh?

- No podemos ser solo amigos, no cuando conoces y amas cada detalle de tu amiga. No cuando has experimentado cosas muy íntimas con ella, y sabes como reacciona, a que sabe, a que huele su piel durante la mañana, o cuan tibio y abrazable es su cuerpo durante las noches.

El rostro de Asuna casi imitaba el ardiente color de su cabello. Sus ojos se aguaron y volvió a morderse el labio con fuerza, como una forma de evitar que sus dedos temblaran. No quería verlo, porque de hacerlo no le importaría que se hallaran en un lugar atestado de estudiantes, ni que eso fuera la escuela, saltaría a sus brazos creyendo todas y cada una de sus palabras.

- ¿Ves que no es algo apropiado?- la voz de Kazuto fue un susurro.

- N-no, no lo es...- alzó la vista. Él la miraba con una sonrisa húmeda y esperanzada. Realmente no era bueno con las palabras, pero cuando hablaba, era capaz de dar vuelta su mundo y desestabilizar su realidad. Entreabrió los labios para añadir algo más cuando el timbre les indicó que la hora del almuerzo había llegado a su fin.

Ambos se miraron, y en simultaneo empezaron a guardar los restos de comida. Sus dedos se tocaban adrede, al igual que sus ojos. A veces de manera tímida, confusa. Esperanzada.

- ¿Volvemos juntos?- él la acompañó hasta el pasillo.

- Eh... yo, tengo algo que hacer en la tarde.

- Cancélalo- le entregó los bentos, ella los tomó y los apretó contra su pecho.

- Bueno...- refirió sintiéndose vencida. Sobretodo porque Kazuto le sonrió y extendiendo los dedos, los deslizó por su lacio cabello, por esos mechones que le caían desordenadamente sobre el hombro. Luego bruscamente la tomó de la barbilla y la acercó hacia él -¿Qué...?

Le tocó la mejila con la yema de los dedos antes de verla con culpa -Recordé lo que pasó ayer ¿Te encuentras bien?

- Pasó en el juego.

- En el juego también hago muchas tonterías y digo cosas que no quiero decir. Perdóname.

Un segundo timbrazo volvió a oírse y Asuna se separó de él -Debo irme.

- Te espero a la salida.

Ella solo asintió antes de irse corriendo rumbo a su salón.

-0-

Kazuto suspiró apostado contra el paredón principal. Miró la pantalla de su móvil antes de marcar otra vez.

'El número al que se está comunicando se encuentra apagado o fuera del área de cobertura, por favor comuniq...'

El mensaje lo tenía grabado en su subconsciente. Sabía que eso no era normal y tenía una ligera sospecha de lo que pasaba allí. Guardó el móvil en su bolsillo, ya averiguaría más tarde. Ahora lo mejor que podía hacer era esperar. Solo pasaron unos cinco minutos cuando la vio aparecer por el sendero. Ella lo había visto también, venía acomodándose la bufanda con una mano. Se detuvo frente a él sonriéndole tímidamente.

- Déjame ayudarte con eso- él se le acercó, tomó los extremos de la bufanda de la lana y con cuidado los pasó sobre su largo cabello, protegiendo su garganta del frío. Sabía que la acción denotaba un acercamiento íntimo, y sabía que no eran ajenos al resto de los estudiantes.

- Gracias- Asuna le sonrió otra vez.

- No tienes que darlas... - Kazuto la tomó por sorpresa rodeando sus dedos con los suyos para luego ponerse en marcha -Oye, ¿que le has hecho a tu teléfono?

- Eto... ¿porqué?- aventuró sonrojándose.

- Porque estuve llamándote y no puedo comunicarme contigo- la miró de reojo notando los cambios en sus mejillas -¿Me bloqueaste?

- Y te eliminé de mi lista de contactos...- le confesó con un hilo de voz.

- ¡Asuna! ¿Era para tanto?- le dió un leve tirón a sus dedos para que lo mire. No pudo evitar reír burlón -Si que tienes carácter.

Ella infló las mejillas en un gesto de fastidio -Tú tienes la culpa.

- Ya te he pedido perdón por eso...- con el pulgar acarició la mano que entrelazaba la suya -Desbloqueame ¿sí?

- No puedo.

- ¿Porqué no?

- Te borré.

- Eso se soluciona rápido... ¡Ah, no tienes mi número!

Asuna revoleó los ojos -No, no lo tengo.

- Bueno ¿tienes para anotar?- soltó su mano mientras se detenían a un lado de la acera y ella tomaba su móvil. Metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y encontró un papel doblado que no recordaba haberlo tenido -Mira anótalo aquí.

Pero cuando se lo extendió a la chica tuvo una mala sensación. Como si su estómago se hiciera un nudo. Como si algo malo fuera a pasar...

Luego recordó. 'E-es mi número de teléfono...' Y la sonrisa boba de su compañera de clases al entregárselo. Los segundos pasaban muy lentamente mientras él recordaba todo eso y lo unía a lo que estaba pasando. De pronto se dio cuenta del lío en el que se estaba metiendo si ella veía ese papel. Pero para cuando quiso recuperarlo, los finos dedos de Asuna ya lo habían tomado. Forcejeó con suavidad intentando que desistiera -Mejor aquí no, es mala idea.

- ¿Porqué?- lo observó con sospecha quitándole el papel de un tirón. Le dio la espalda mientras lo leía.

- ¡N-no es lo que piensas! En verdad no...

- ¡No puedo creerlo! E-eres... ¡Eres increíble!

- ¡Asuna en verdad no significa nad...!

El empujón que le dio casi que terminó por sentarlo sobre la acera, pero la pared a sus espaldas lo detuvo. Ella estaba furiosa, hizo un bollo con el papel y se lo arrojó a la cara. Se mordió el labio seguramente evitando gritar, enojada realmente se veía hermosa, tenía razón. Y a la defensiva su figura sumaba encanto a lo seductora que podía ser sin proponerselo. Sin duda la Asuna real no tenía nada que envidiarle a la Asuna de SAO.

- Por un momento te creí -le dijo en un tono engañosamente suave -No pienso desbloquearte. Adiós Kazuto, tengo cosas más importantes que hacer.

Y sin esperar respuesta, la chica se quitó la bufanda del cuello y arrojándosela también a él (había sido uno de sus pocos regalos) prosiguió su camino, sin dignarse a verlo ni una sola vez.


Nota:

POOOR FIIIINNNN!

Dios! este capitulo ha sido literalmente un parto para mi T.T. Primero porque mi compu que se rompe, luego porque he esrito casi todo el cap desde el celular y me resultó un suplicio... y luego porque FF me borró un pedazo y tuve que escribirlo otra vez! (Y no me convenció pero si lo dejaba pasar no iba a actualizar nunca)

Más allá de eso me encantó hacer este cap! xD amo hacer sufrir al pobre e inexperto Kirito (pobrecillo se las ha visto negras) Quizás algunos dirán que su personalidad ha sido un poco OOC, pero no olvidemos que esto no es el juego y que el niño no tiene experiencia alguna en relaciones de ninguna índole, y luego ¡Porque es un adolescente! pero la remontará pronto. SE los aseguro.

Yo sufro con Asuna, mi pobrecita niña se debate entre lo que siente y lo que tiene que hacer...

Bueno, ya solo queda un capitulo para que se termine esto. No diré para cuando estará porque ni yo lo sé. Solo sé que será más corto que este, y que Kirito ya no sufrirá tanto jaja xD

Gracias por tan lindos reviews n.n no imaginé que este fic fuera tan bien acogido. Pero como todos saben, yo ADORO a este par y seguiré escribiendo mas historias de estos dos.

Cuidense! reviews? y cuentenme que les pareció :D


Sumi Chan.