Incertidumbre


¿Crees que un pecador lloraría?


-Vamos... observa.

-¡No, no lo haré!

-¿No verás lo que tus propias manos han creado? ¿No observarás lo que has cosechado? ¿No contemplarás el fruto de tus esfuerzos?

-¡Yo no lo hice!

-Claro que sí, has creado la salvación a todos ellos. Levanta la mirada, abre los ojos. Hazlo.

-¡No!

-¡Hazlo!

-No, por favor no-Sigue llorando, sigue pidiendo piedad, ante tal escena, no quiere ver pero lo hace, lo observa, lo contempla...

-Los salvaste...-Y ante el la ciudad entera yace ardiendo en llamas tan fuertes, todos sus habitantes ya no respiran, ya no caminan, ya no sienten...

-¡No!- Se lleva las manos a la cabeza en un gesto de desesperación, cae de rodillas, sigue llorando.


-¿Shun?

-¿Que-que sucedió?

-¡Shun, me diste un gran susto!- Exclama Saori.

-Disculpa Saori-Dice sentándose con dificultad en la cama.

-No es la única con la que tienes que disculparte- En ese instante Shun alza la mirada.

-¡Hyoga, Shiryu! ¿Que hacen aquí?

-Vinimos tan pronto, Saori nos aviso de tu estado, tuvieron que aplicarte el desfibrilador, tu corazón se detuvo- Le responde Shiryu.

-¿Como?

-¿Que no recuerdas Shun?- pregunta Hyoga. Él niega con la cabeza.

-Shun... ¿Que es lo que te esta sucediendo? - pregunta Seiya.

-¿Que? ¿Donde estamos? - En ese instante Shun se percató, de nueva cuenta se hallaba en el hospital.

-Estamos en el Hospital, los doctores te trajeron para revisión, te tendrán en observación, tu estado de salud es muy débil según ellos- Le responde Saori.

-¿Shun, que es lo que esta pasando?- Vuelve a preguntar Seiya.

-¿A que te refieres Seiya?- Pregunta Shun.

-Siento que te sucede algo, algo que no nos dices...

-No ocurre nada Seiya, solo debo estar cansado.

-¿Cansado? ¿Por cuanto tiempo? ¿Hace cuento que te sientes así?

-Eso no importa.

-No Shun, contéstame- Seiya lo mira fijamente a los ojos.- ¿Hace cuento tiempo que te sientes cansado?

-Ya te dije que no importa.

-¡¿Que no importa?- pregunta Seiya molesto.

-Seiya tranquilízate- Saori intenta calmarlo.

-¡¿Como que no importa? ¡Shun! ¡Se que es tu vida y haces con ella lo que te plazca!, pero... ¡¿Como rayos dices que no importa? ¡ESTUVISTE A PUNTO DE MORIR! ¡¿Que no entiendes?

-Seiya...

-¡No estoy dispuesto a permitirme perder a un amigo! ¡Dime que es lo que sucede!

-No es nada, ya te lo dije.

-¡Con un demonio Shun! ¡¿Como que nada?

-Sí... nada.

-¡Mientes! ¡Dime la verdad!

-Seiya

-¡Dime!

-¡Es que no lo sé!- Termina gritando Shun.

-¡¿Que? ¡¿Como que no sabes?

-Sí, no lo sé, esa es la verdad ¿contento? - Seiya le dirige una mirada de decepción.

-No creí... que fueras así.

-¿A que te refieres?

-Creí que confiabas en nosotros, creí que nos considerabas tus hermanos... pero por lo que veo, no es así- Dicho esto Seiya sale de la habitación del hospital, Hyoga lo sigue.

-Espera Seiya- Y va tras él. Shun baja la mirada, Saori se percató de que una lágrima rodaba por su mejilla, al parecer Seiya tenía razón, Shun mintió.

-Escucha Shun, alguien te vino a ver, te dejaremos a solas- Dicho esto Saori y Shiryu salen de la habitación, minutos después una silueta se dibuja bajo el marco de la puerta.

-¿Tú eres?- Y aquella persona sonríe.

-Shun...

-Ikki...- Él entra en la habitación.- ¿Como te sientes?

-Bien hermano...- Ikki sonríe.

-No eres bueno para mentir, eso siempre lo supe- Shun suspira.

-Entonces para que preguntas, sí sabes la respuesta- Dijo bajando la mirada.

-Escuche tu conversación con Seiya, ¿Por que le mentiste?

-No quería que se preocupara.

-Tiene el derecho de hacerlo, todos te aprecian, y lo harán.

-Yo también los aprecio, por eso no quiero que se preocupen.

-¿Y te aprecias a ti mismo?

-¿Que dijiste?

-¿Que si te aprecias a ti mismo?

-Ikki por favor...

-Vamos Shun, dime a mi la verdad ¿Desde hace cuanto que te sientes así?

-Ikki...

-Shun, dime la verdad.- ÉL suspira.

-Desde que desperté de la última batalla me he sentido así.

-¿Y por que no dijiste nada?

-Ya te lo respondí.

-Sí pero Shun, se que te preocupas por los chicos tanto, al grado de no querer causarles molestias, pero debes darte cuenta, de que sí te pasara algo malo, les causarías un grave dolor, tú vida es mucho más importante que el como se sientan los demás.

-Pero Ikki, ya lo dije, estoy bien.

-El hecho de que estés aquí me dice lo contrario.


-¡Espera Seiya!- Hyoga intenta calmarlo. Él estrella su puño contra la pared.- Calmate.

-¿Como quieres que me calme?

-Lo sé, pero destruir la pared no te ayudará.- Seiya suspira.

-¿Entonces que hago? No creí que Shun fuera así.

-No Seiya te equivocas, Shun siempre había confiado en nosotros, significa que algo grave esta pasando, y Shun tal vez tenga miedo a algo, debe haber alguna razón por la cuál no quiera decirnos que sucede.

-Me gustaría saber cual es esa razón.- Seiya cierra los ojos.

-A mi también.


-Escucha Shun, en vista de que no quieres cuidarte por ti mismo, me quedaré contigo algunos días en la mansión.

-¿Que? ¿Lo dices enserio Ikki?

-Claro que sí, se que eres un chico noble y amable, pero a veces puedes llegar a ser igual de terco que Seiya- Shun sonríe.

-Creo que eso lo saque de ti- Dice con una sonrisa en el rostro.

-¡Oye!- le reclama.- Jaja, bueno, puede ser...- Ikki sonríe, en cierta forma le agradaba la idea de pasar mas momentos junto a su hermanito.

Esa noche Shun permaneció en el hospital.


-¿Sabes que tienes?... Tienes el cuerpo con el alma más pura en toda la tierra... El momento ha llegado... te he estado esperando todo este tiempo.

TUYO POR SIEMPRE.

-¿Que dices?

-Mi señor Hades...


-¡No! ¡No!- Comenzó a gritar fuertemente.

-¡Shun!- Esa noche Ikki dormió a lado de Shun en una silla incomoda, cuando lo vio intento calmarlo.

-¡No! ¡ Suéltame!¡No!

-¡Shun! ¡Despierta!

-¡Maldición! ¡Déjame en paz!

-¡Shun!- Ikki lo toma del rostro y él abre los ojos.- Shun, todo esta bien.

-¿Que? ¿Que sucedió?- intenta controlar su respiración.

-Nada, me parece que tuviste una pesadilla hermano.

-¿Hermano? ¿Quién eres tú?

Continuará...