Disclaimer: Naruto, junto a todos los personajes del manga, son propiedad de Kishimoto-sensei. La historia es de mi autoría.

Encantada De Conocerte De Nuevo

Capítulo 2: Reunión

Mikoto Uchiha, como todos en la familia, es seria, ordenada, con clase, detallista, controladora (en el buen sentido de la palabra), muy apegada a las buenas costumbres y extremadamente sobre protectora, conmigo y con Sasuke. Mi madre, siempre será así, incluso si se gana unas discusiones con mi padre, ella buscará lo mejor para nosotros y estará detrás apoyándonos en lo que sea, pero, como en todo, existen límites.

Naruto me presentó sin querer a Aika, mi vecina, que tiene cinco gatos y no es la mejor amiga de mi madre, por lo que vi. Tanto Sakura, Sasuke, la chica Hyuuga, la vecina y yo nos mantuvimos al margen de la escena acontecida, mientras el rubio fue el elegido para responder las preguntas de mi madre. Ahí él dijo que ambos son compañeros de clase, que ella trabajaba, que era buena chica y muchas maravillas más.

- Ya, Naruto, detente. No quiero que todo el mundo se entere de mi vida. - La chica se acercó al rubio, posó su mano en su hombro mientras dirigía su mirada hacia mi progenitora.

- Aika-chan... - Susurró Naruto.

- No te preocupes. La señora Uchiha debe aprender que no puede controlar todo lo que rodea a sus hijos.

- Chiquilla mal educada - miró con desdén a Aika y luego se dirigió a Sasuke - Vámonos, Sasu-chan - Naruto carcajeó al instante.

- Madre...

- Sasuke se quedará un rato más - dije finalmente - Ya sabes, quiero aprovechar que está Naruto, Hinata y Sakura aquí.

- ¿No crees que es algo tarde? - preguntó de vuelta Mikoto.

- Juro que llevaré a Sasu-chan a salvo a casa, Mikoto. - Anunció Naruto con maldad.

- Como quieran, pero que no sea pasada de las 10 de la noche.

- Por supuesto. Me encargaré de eso personalmente, madre - sonreí y mi madre se relajó, eso siempre funciona con ella.

- Está bien, nos vemos. - Mi madre se despidió levantando su mano y desapareció por el ascensor con Nana.

El silencio reinó hasta que el puño de Sasuke fue directo al estómago de Naruto y este chilló molesto.

- Eso fue por lo de "Sasu-chan", hmp - Naruto volvió a reír adolorido.

- Agradece que llevaré al principito a su casa, ttebayo.

- Chicos, ya deténganse - Bufó Sakura - Itachi-san debe de estar cansado de tanto griterío y malos ratos.

- No te preocupes, Sakura-chan. - Le aclaré - Quiero saber qué ha sido de ustedes este último tiempo, pero veo que algunas cosas nunca cambiarán.

- ¡Claro! Este par no deja de darme problemas - la pelirosa fingió molestarse - Pero eso no es nada. Queremos saber de tus viajes.

- Está bien, pero por favor pasemos al apartamento que ya me incomoda estar aquí.

- Oh sí, recordaremos viejos tiempos mientras nos tomamos algo, 'ttebayo - Agregó Naruto pasando su brazo por sobre mis hombros con mucha confianza.

- Sí, claro - Dije desinteresadamente - ¿Qué tipo de leche te compra Kushina-san, Naruto?

- Da igual la marca, pero debe ser sin lactosa - La Hyuuga, a quien casi ya olvidaba, añadió con seguridad y muy seria esa nueva información para luego avergonzarse y fijar su vista al suelo al escuchar el coro de risas, a excepción del Namikaze que le miró con reproche.

- ¿Podemos entrar, ttebayo?

- Por supuesto - dije entre risas - pasen todos.

Les di la señal para que entraran al apartamento, pero Aika, que permaneció en silencio todo el tiempo, no mostraba señales de unírsenos y se quedó descansando en el umbral de su puerta, con los brazos cruzados y con sus ojos fijos en el techo como si este fuera lo más interesante del mundo. Después, suspiró y una risa suave salió de sus labios.

- Perdón por lo de recién. No fue la mejor bienvenida e impresión que pude darte por ser el nuevo vecino - Dijo mientras se enderezaba y posteriormente comenzó a acercarse a mi. Llegó y me pude dar cuenta de la muy notoria diferencia de estatura que existía entre ambos. Estiró su mano y prosiguió con una sonrisa cálida en el rostro- Soy Aika Sugihara y desde hoy seremos vecinos.

"Si tan solo hubiera averiguado un poco sobre la vida actual de todos..."

Eso fue lo primero que pensé al ver que todos, excepto Itachi, habían desaparecido de mi vista. La señora Uchiha me había hecho la vida imposible desde que llegó al piso. De Sasuke sabía poco, no obstante se veía que era un chico reservado y serio. Y estaba Itachi, al fin conocía su nombre, porque en mis imágenes no suelo escuchar las cosas; a primera vista lo hallé guapo, quizás demasiado, más tranquilo y sereno de lo que recuerdo, mantiene esas extrañas marcas debajo de los ojos y bueno, es Uchiha.

Ese último pensamiento me hizo reir, era muy digno de mi madre el fijarse en esas cosas, así que no me enorgullece haber tomado en cuenta ese detalle, pero no es secreto para nadie que los Uchiha son reconocidos por el poder económico que representan en el país, lo que los hace sumamente lejanos, fuertes e intocables. O eso me contaban mis padres cuando era niña. Por supuesto, los Uchiha, al menos los menores, no imponían esa imagen.

En fin, el destino quiso que me lo encontrara ahora en la capital, en mi barrio, en mi edificio y sí, en el mismo piso. Ni en las imágenes veía tanto a Itachi como lo veré ahora y espero que eso signifique algo importante, porque algo me dice que en ese pasado, mundo o como quiera que le llame, no tuvimos un final feliz.

O tal vez, estoy pensando demasiado...

Desde el umbral de su puerta, mi nuevo vecino me observaba detenidamente y definitivamente estaba esperando algo de mí. Los chicos estaban adentro porque él los invitó y no tomé en cuenta su invitación, puesto que soy una desconocida para él. Decidí presentarme al menos y relajar un poco las cosas.

- Perdón por lo de recién. No fue la mejor bienvenida e impresión que pude darte por ser el nuevo vecino - Su postura se tensó un poco mientras me acercaba a él, le sonreía y estiraba mi mano- Soy Aika Sugihara y desde hoy seremos vecinos.

Nos miramos por unos segundos y después él aceptó mi gesto con una sonrisa tímida.

- Mucho gusto, Sugihara. Mi nombre es Itachi Uchiha y espero que nos llevemos bien.

- Por favor, llámame Aika - En eso nos soltamos las manos y solo nos dedicamos a ver los detalles del otro.

- Lo haré, solo si tú me llamas por mi nombre, Aika.

- Es extraño tratar con tanta informalidad a alguien mayor ¿no es así? - Dije aguantándome la risa, a lo que él fingió molestia con todo su rostro.

- Bueno, aclaro que no soy tan viejo - reí ante el comentario y hubo un silencio para nada incómodo entre ambos - Esto de que conozcas a mi hermano es bastante extraño...

- ¡Oh! La verdad es que nos conocimos hoy en la escuela.

- ¿Eres nueva?

- Todos somos nuevos en la preparatoria - Dije molestándolo un poco a lo que Itachi frunció el ceño - Pero sí, soy nueva.

- Mmm - Otro silencio, continuó - Pero, eres bastante cercana a Naruto.

- Lo conocí durante el verano y bueno...Nos llevamos muy bien - Me observó por un momento esperando a que contara algo más pero, decidí ignorarlo y cambiar de tema - Oí que vienes de Londres.

- Sí. Estudié Música allá - ¡voalá! Eso me tomó por sorpresa y no pude disimularla.

- ¿En serio?

- Sí. Ya sé que es raro viniendo de un Uchiha... - Cierto, además es un Uchiha.

- No es raro - Afirmé rápidamente - Ante todo, es mejor seguir con lo que te apasiona.

- Exacto... - susurró.

Tuvimos nuestros ojos fijos en los del otro por un momento que para mí fue eterno y reconfortante, e Itachi fue el que rompió nuevamente el silencio.

- Por casualidad, ¿no nos hemos vis...

- ¿Qué esperas para entrar, Itachi? - En ese instante agradecí que Sasuke llegara a interrumpirnos. Sinceramente, no sabría qué responder al "¿te conozco?" o "Tu cara me parece familiar", etc.

- Disculpa - Respondió incómodo el Uchiha mayor quitándome de su vista para mirar a su hermano.

Por mi lado, no estaba de lo mejor tampoco. A pesar de estar lidiando con esto durante años, aún se me hace extraño todo y más ahora que las imágenes, más las personas que he conocido, están cruzándose de manera rápida y constante.

- ¡Aika!

- ¿Ah?

- Te preguntaba si querías pasar con nosotros - Me dijo Itachi con algo de preocupación. Mi vista viajó de Itachi a Sasuke unas cuatro veces mientras intentaba ordenar todas mis ideas.

- Eh... ¿No les molesta? Digo, están reunidos para...

- No te preocupes, ya eres parte del grupo o ¿me equivoco, Sasuke?

- Es amiga del dobe - Respondió Sasuke a secas, parecía que le molestaba algo de mi en ese instante - Y el departamento es tuyo, puedes hacer lo que quieras.

- ¿Qué dices? - Me preguntó nuevamente.

- Está bien - Dije poco convencida.

- ¡...Entonces el titán se comió a la madre de Eren!

Eso fue lo primero que escuchamos cuando entramos. Sentados en el comedor, estaban Naruto con Hinata a su lado en un costado de la mesa, mientras que Sakura nos daba la espalda y estaba en frente de los ya mencionados. Sasuke rápidamente se posicionó en una de las cabezas, quedando en medio de las chicas.

- Aika-chan, tardaste mucho en venir. ¿Eh? - Habló el rubio - Ven, siéntate al lado de Sakura-chan.

- Oye dobe, te recuerdo que no estás en tu casa - Replicó Sasuke.

- Ya, déjalo - Dije - Tampoco es que haya otro lugar para ofrecerle - Giré hacia Aika que estaba detrás de mi - Siéntete cómoda.

- Gracias - Respondió dulcemente y se dirigió al lugar que quedaba. En eso, Sakura se acercó a Aika a decirle algo en el oído a lo que ella reaccionó con una expresión traviesa y en cómplice comenzaron a reír suavemente.

- Aika-chan - Llamó nuevamente Naruto emocionado- Estaba contándoles a las chicas sobre "Shingeki No Kyojin"

- ¡Oh! ¿Y chicas? ¿Les llamó la atención? - Interrogó la oji violeta igual de emocionada que el rubio.

- Por supuesto que no - Negó rápido Sakura - Ese tipo de cosas no son vistas por chicas, ¿verdad Hinata?

- Bueno... Leer manga no es lo mío. - Apoyó la ojiperla entre tartamudeos.

- Qué pena - Alegó Aika decepcionada - Hasta estoy comprando los tomos.

Tomé asiento a la cabeza de la mesa, frente a Sasuke para poner más atención y escucharlos en silencio.

- Es increíble que tengas tiempo para este tipo de cosas, con razón estás cada día más tonto. - Dijo burlesco Sasuke.

- Lo que pasa es tú no tienes vida, teme.

- Naruto, eres demasiado dejado - Abogó Sakura a favor de Sasuke - Deberías tomarte las cosas más en serio y olvidarte de las niñerías.

- Ustedes no entienden nada. Tengo mis planes y mis formas para lograr lo que quiero, 'ttebayo.

Me limité a sonreir un poco. Naruto siempre fue cabezota, perseverante y relativamente un desastre. Como él, Sasuke y Sakura se conocen desde pequeños, siempre vi su interacción y les conozco, pero definitivamente Sasuke se volvió mucho más serio y reservado, y según mi madre, está enfocado al cien por ciento a lo que será el manejo de la empresa familiar. No es que esté mal, no obstante, todo extremo es malo.

Naruto sigue siendo lo opuesto a Sasuke, quizá es descuidado en ciertos aspectos, sin embargo su manejo para relacionarse con las personas e influenciarlas siempre fue un gran plus para el rubio.

Y por otro lado estaba Sakura. El equilibrio perfecto entre ambos. Aplicada, ordenada, sabía cuándo divertirse y ser graciosa y cuando no, aunque siempre estaba de lado de Sasuke en las discusiones, demostraba que simpatizaba con Naruto al hacer travesuras, también lo ponía en orden, pero no podía doblegar de la misma manera a Sasuke.

Recuerdo cuando Naruto estaba a la siga de Sakura todo el tiempo y esta, a su vez, no dejaba de mirar a Sasuke. Por supuesto, mi hermano ignoraba todo ese tipo de cosas, ya que tenía prioridades distintas. Y ahora que los observo, me pregunto si habrá cambiado algo de eso.

- Han madurado, chicos - Se me escapó de pronto para dejarlos en silencio - Sin embargo, aún les falta... ¿Quién quiere galletas? - Cambié de tema súbitamente y me levanté para ir a la cocina.

- Nunca nos dejarás de tratar como a unos niños ¿verdad Itachi-kun? - Gritó Sakura.

- Cuando me demuestren lo contrario, quizá - Respondí en volumen alto.

Como era mi primer día en el apartamento, no tenía claro el orden de las cosas, por lo que me estaba demorando un poco en tener todo listo. Cuando puse agua a calentar en el hervidor eléctrico, recordé que tenía té inglés en una de las maletas, así que caminé hasta mi habitación y regresé rápidamente a mi labor en la cocina, cuando veo que Sasuke estaba terminando de colocar seis tazas con sus respectivos platos y cucharitas en una bandeja.

- Supuse que necesitabas ayuda.

- ¿Cómo...?

- Todo esto lo hizo mamá, es igual que en casa - Ahí abrió las puertas pequeñas que tenía el mueble de arriba - ¿Ves? Platos, vasos y tazas.

- Ollas, fuentes y despensa, abajo - continué imitándolo.

- Excepto el aceite, ese siempre va en el refrigerador - concluimos ambos.

Nuestras vistas se encontraron por un segundo y las risas no tardaron en estar presentes. Si bien Sasuke no hizo tanto escándalo como el mío, me sentí aliviado al verle más relajado y alegre. Sé que ese niño risueño y que confiaba en mí completamente, ha de estar en alguna parte de él y quisiera que volviera por un momento.

- Aún recuerdo cuando Nana llegó a la casa - Relaté conteniendo un poco la risa - Mamá era un desastre en ese entonces y no sabes cuánto la regañaron ese día.

- Nana siempre discute con nuestra madre.

- ¿Han pasado 14 años y aún tienen diferencias? Mamá es un caso. - Dije asombrado y divertido.

El hervidor dio la señal de que había terminado su trabajo, por lo que me dediqué a buscar las dos teteras de loza, una pequeña para el té y otra más grande para el agua; y empecé a preparar todo.

- ¿Té negro? - Preguntó Sasuke.

- No es cualquier té negro, hermanito. Es el té PG Tips, uno de los más exquisitos que existen en Inglaterra - Expliqué entusiasmado mientras que en otra bandeja, dejaba las teteras, el azucarero y dos platos con galletas.

- Mmm... ¿Veremos más costumbres inglesas?

- Quizás.

- ¿Tienes planeado volver? - Me giré a verlo y su semblante no mostraba angustia o algo parecido, pero su voz se escuchó levemente preocupada y curiosa.

- Inglaterra es increíble, Sasuke. Definitivamente no existe lugar más fantástico para un músico contemporáneo que el vivir allá - Dije encarándolo seriamente - Pero esta es mi tierra y acá está mi familia y eso no se reemplaza con nada.

- Hmp... No creí que necesitarías tanto de nosotros.

- Sé que no he sido lo que todos esperaron de mí, Sasuke - Sonreí amargamente - Tomar la decisión de irme no fue fácil y en ningún momento significó una manera de dejarlos y olvidarlos.

- Te fuiste de un día para otro sin decir nada. - Dijo cortante - Ni siquiera tuvimos una conversación decente durante estos años.

Odiaba tener que ser el único que tenía que dar explicaciones y llevarme la peor parte de todo. Sin embargo, esto no era nada comparado con todas las mentiras que giran alrededor de mi existencia.

- Discúlpame por eso y por ser egoísta, pero de verdad, ni siquiera fue un proceso fácil...

- Sasuke-kun ¿Por qué tardan tanto? - Era Sakura que por su expresión pude notar que sintió el ambiente tenso en el lugar - Creo que no debí venir.

- No, Sakura-chan - Dije rápidamente intentando parecer relajado y tomando una de las bandejas - Justo teníamos todo listo.

Sasuke suspiró cansado y me siguió la corriente tomando la otra bandeja.

- Vamos.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

- ¡El té está delicioso! - Exclamó Aika maravillada con el sabor - Por cosas así adoro Inglaterra.

- Creo que le echaste mucha azúcar, Aika - Dijo Sakura divertida - Y sí, el té está exquisito.

- Oye Itachi, cuéntanos de Inglaterra - Mandó Naruto con los ojos brillantes de emoción.

- Mmm... - Pensé un poco, no sabía por dónde empezar - ¿Qué quieren saber exactamente?

- Sobre ti, claro. - Siguió Sakura.

- ¿Tuviste una novia británica? - Preguntó Naruto pícaro, a lo que me puse algo nervioso y pensé la respuesta.

- Digamos que sí - Naruto comenzó a reír y a aplaudir como un bebé, mientras que los demás se miraban entre sí extrañados.

Esa chica rompió mucho el esquema entre todas las chicas que conocí en mi vida. Era liberal, fiestera y muy independiente, además de que era hermosa e inteligente; una colorina de ojos azules que estudiaba leyes. Nuestra relación duró casi medio año, tiempo en donde experimenté demasiadas cosas que no eran comunes en mi vida cotidiana acá en Japón.

- ¿Cómo es eso? ¿Sí o no? - Habló Sakura.

- No fue algo serio, al menos no para ella. - Respondí incómodo - Es todo distinto en occidente ¿Saben? Las chicas son extremadamente independientes - Aika rio un poco - Si no están preparados mentalmente para ser un igual frente a las mujeres, bueno...

- Espera, explícate - Comentó nuevamente Sakura irritada y Aika rio más alto.

- Las occidentales tienen otras metas, Sakura. Estudian, trabajan, logran el éxito laboral y al último minuto piensan en casarse, formar familia y si es que llegan a eso - Expliqué de la mejor manera posible - No es que haya buscado de igual manera algo serio con la chica, pero sí me chocó un poco todo eso - Sakura me miró poco convencida y Aika seguía riendo por lo bajo.

- Sugihara, ¿Qué diablos te pasa? - Preguntó Sasuke molesto.

- Es que... - Detuvo su discurso mirándonos a todos y luego - Olvídenlo, no quiero dañar su ego, chicos.

- ¡Oh! ¿Les dije que Aika-chan es feminista? - Exclamó Naruto mirando a la chica peli castaña desafiante y con burla.

- Naruto, no entraré en discusión contigo ahora - Dijo orgullosa - Sin embargo, nuestra sociedad está cambiando, lo que es bueno, pero aún así hay gente, como tú mi querido amigo, que no acepta estos cambios.

- ¿Estás diciendo que las mujeres tomarán la actitud de las de occidente? - Interfirió Sasuke intrigado.

- La están tomando.

- Espera, Aika. Explícate. - Exigió Sakura algo atacada.

- Sakura, ¿Cuáles son tus planes de vida? - Preguntó curiosa.

- Llegar a una buena universidad, sacar una carrera que me apasione, trabajar en ello, casarme y luego tener hijos. - Naruto y Aika se miraron desafiantes - ¿Qué?

- ¿Quién cuidará a los niños? - Preguntó Naruto ansiando la respuesta.

- Yo, por supuesto - Naruto sonrió triunfante.

- ¿Renunciarás a tu trabajo por eso? - Preguntó nuevamente Aika.

- Bueno... Eso dependerá de las circunstancias. ¿No? - Aika sonrió un poco.

- A eso me refiero. Sakura, te felicito.

- No entiendo.

- Al momento de decir que no dejarías tu trabajo, tu pasión, ya sabes, por quedarte en casa con los niños e ir a la siga de lo que diga el hombre, estás en ''contra'' del machismo de nuestro país - Le expliqué.

- ¿Y Naruto está en contra de eso?

- No. Está aquí para llevarme la contra no más.

- Es un honor - Agregó Naruto guiñando el ojo - Aunque aún no entiendo en qué puede dañar nuestro ego esto.

- Ustedes están acostumbrados a que las mujeres estén pendientes, sean dependientes y vivan en torno de su existencia al cien por ciento. Vamos, que eso les daña el ego a algunos.

- Osea es como... ¿Se imaginan que, de un día para otro, el teme perdiera a todas sus admiradoras?

Con eso Sasuke observó disimuladamente a Sakura sin que nadie lo notara (excepto por mi) y suspiró entre molesto y contrariado. Y pude darme cuenta que algo había cambiado entre ellos dos, quizás Naruto no estaba tan lejano a aquello que aseguró y a Sasuke de verdad le puede estar inquietando la actitud de Sakura.

- Maldita sea Naruto, eso nunca me afectaría - Aseguró Sasuke y en ese instante comenzamos a reír todos.

- Entonces tu novia te dejó, Itachi-kun - Afirmó Sakura divertida.

- Duele decirlo, pero sí - Respondí rindiéndome.

- Que una chica deje a un Uchiha, eso sí me gustaría presenciarlo 'ttebayo.

- Eres malo, Naruto. Mal ahí, mal ahí - Dije con falsa molestia.

- Y Hinata, ¿Qué opinas de todo esto? - Preguntó Sakura. Ahí notamos todos que la chica Hyuga estaba con nosotros. Ella nos miró nerviosa por unos segundos, comenzó a jugar con sus dedos índices y sus ojos iban y venían hacia nosotros.

- Pues... Creo que son opciones de vida. - Todos la observamos con más atención. - Quiero decir... Etto...Mientras no exista el abuso de un género a otro, si están presentes el respeto y la cooperación mutua, todo saldrá bien.

- Ese es el ideal. - Agregó Aika enternecida con la Hyuga - Hinata tiene razón y por eso mismo, Naruto...

- Ya, no es feminismo lo tuyo 'ttebayo - Interrumpió haciendo un mohín en su rostro.

- Entonces va en que la mujer tenga las mismas oportunidades que los hombres, que puedan decidir por sí mismas qué hacer con sus vidas y que no haya crítica alguna de ello. - Sintetizó la oji-esmeralda.

- Exacto.

- Es como Hinata dijo, se trata de que haya igualdad y cooperación con el sexo opuesto - Repetí -

En ese momento, un teléfono celular empezó a sonar fuertemente. Giramos a ver hacia el sofá en donde los chicos tenían todas sus pertenencias, pues de ahí venía el sonido estruendoso. Hinata se sonrojó y se levantó rápidamente pidiendo permiso y disculpas, y fue directamente a contestar el llamado. Nerviosa, habló bajito, se dedicó a asentir por unos segundos y colgó.

- Chicos, lo siento. Tengo que irme a casa inmediatamente.

- ¿Pasó algo malo, Hinata? - Preguntó preocupada Sakura.

- N...No... - Respondió no muy convencida mientras tomaba sus cosas apurada.

- Oye, pero ¿Te irás sola? - Se levantó Naruto igual de preocupado.

- No se preocupen por mí, tomaré un taxi - La chica era un manojo de nervios y se podía notar que en cualquier momento estallaría en llanto.

- Hinata, no te puedes ir así - Mencioné - Al menos no sola y a esta hora - El sol había desaparecido hacía un buen rato.

- Itachi-san, agradezco la invitación de hoy y la preocupación, pero en serio debo irme - Abrió la puerta - Nos vemos - Y ya no la vimos más.

- Esto es demasiado extraño - Musitó Naruto intranquilo - Lo siento, Sasuke, pero no podré llevarte hasta tu casa - con eso tomó sus cosas también, dispuesto a salir.

- Hmp...Ten cuidado, dobe - Dijo Sasuke.

- Espera Naruto... - Gritó Sakura - Te acompaño.

- No hay tiempo, Sakura-chan - Posó sus ojos azules en mí - Itachi, fue un gusto verte.

- Nos vemos - Asentí con preocupación en mis ojos, estos chicos pueden ponerte los nervios de punta de un momento a otro.

- Adiós.

Hinata y Naruto se fueron en un abrir y cerrar de ojos. Sin conocer mucho a Hinata, se puede ver que ella es una chica tranquila, algo insegura, pero no para que se comportara en la manera en que lo hizo hace unos segundos. Naruto es de esos que sin importar qué, te ayuda, por lo que no me extrañó que saliera detrás de ella para apoyarla. Mientras tanto, Sakura se quedó de pié con su mirada fija en la puerta que recién había sido cerrada por el rubio.

- Hinata estará bien. - Aseguré para cambiar el ambiente. - Naruto sabrá ayudarla.

- Hacía mucho tiempo que no veía a Hinata así - Confesó Sakura - Debió pasar algo realmente grande para que actuara así.

- Sugihara tiene razón, Sakura - Dijo con los ojos cerrados, casi tan traquilo como yo. - Ya sabremos qué sucedió exactamente - Sakura bufó.

- Por cierto, ¿qué hora es? - Pregunté.

- Ya son casi las 9:30. - Respondió Itachi.

- Vaya, el tiempo se fue muy rápido. - Comentó la pelirosa.- Creo que yo también me iré a casa.

- ¿Nos vamos juntos? - Preguntó Sasuke a lo que Itachi y Sakura se soprendieron un poco.

- Si no te molesta, Sasuke-kun... - Sakura y Sasuke tomaron sus cosas y se dirigieron a la salida del departamento.

- Bueno, me voy con ustedes chicos. Tengo muchas cosas que hacer. - Dije levantándome, sentía cierta tensión en mi cuerpo, había sido un día largo.

Salimos del apartamento y nuevamente nos quedamos, ahora los tres, en el pasillo, mientras que Itachi se quedó en el umbral de la puerta para despedirnos.

- A pesar de como terminó todo, me divertí mucho - Dijo Sakura con una sonrisa - Espero verte pronto, Itachi-kun.

- Cuando quieran, chicos - sonrió el Uchiha mayor.

- Muchas gracias por lo de hoy, Itachi. Fue un gusto conocerte. - Confesé haciendo una leve reverencia y sonreí tímidamente.

- Nos vemos, Itachi - Se despidió Sasuke con su humor habitual.

- Cuídense y Sasuke... Cuando tengas tiempo, ven para que charlemos más tranquilamente.

- Hmp.- Se dio la vuelta y caminó hacia el ascensor.

- Adiós - Se despidió Sakura siguiendo a Sasuke.

- Nos vemos mañana, chicos.

Sakura y Sasuke desaparecieron por el elevador y yo me puse en marcha para volver a mi hogar sin decir ninguna palabra más e ignorando que Itachi aún no volvía al suyo.

- Aika... - Llamó cuando yo ya estaba introduciendo la llave en la cerradura de la puerta. Me giré a verle para escuchar lo que quería decirme. - Buenas noches.

- Hasta mañana. - Respondí tímidamente y terminé por entrar al apartamento, en donde mis cinco adorables gatos me esperaban sentados encima del sofá como canes. Les mostré una sonrisa y me acomodé con ellos para acariciarlos.

Si bien tenía a mis mascotas viviendo en un lugar limitado para ellos, mantenía muy limpio y ordenado mi hogar. La distribución era exactamente la misma que el apartamento vecino, aunque la decoración variaba bastante. Mi espacio era muy colorido, tenía cosas que parecían más artesanales y los muebles escaseaban un poco en lo que era la sala, no obstante, tenía lo esencial y me prometí ir mejorando de a poco el lugar. La habitación principal la tenía exclusivamente como un pequeño estudio de grabación. La ambienté con aislantes para así no incomodar a los vecinos y para concentrarme al momento de trabajar. Ahí tenía mi piano eléctrico, unos sintetizadores, guitarras y micrófonos que traje de mi otra casa. Mi habitación era un poco más pequeña, tenía solo lo que era mi cama, el velador, un guardarropa y un pequeño escritorio. Mientras que la última habitación era de huéspedes, aunque era rara vez que recibía visitas.

- Desde hoy mi vida será más agitada - hablé al aire, sin embargo, los mininos me miraron atentamente - Aún así, prometo no dejarlos solos tanto tiempo.

Me paré y me dirigí al baño para lavarme los dientes y prepararme para acostarme. Aún era temprano, pero sentía un cansancio enorme, que no era de extrañar porque hice demasiadas cosas y sí, socializar en demasía agota.

Cuando llegué a mi alcoba, los gatos estaban ya instalados a los pies de mi cama, acostados y pretendían dormir. Me senté en el escritorio y decidí estar un rato en el computador. Inmediatamente entré a Facebook y me encontré con muchas solicitudes de amistad, obviamente de los nuevos compañeros que hice. Pero me sorprendió más que mi vecino no hubiese perdido el tiempo y haya mandado la solicitud apenas dejé su apartamento. Sonreí y aunque me mataba la curiosidad, no indagué en su perfil y solo lo acepté como a todos los demás. Inmediatamente en inicio salieron las fotos que nos tomamos en Ichiraku y no demoraron mucho en empezar a etiquetarme. Entre tanto movimiento, me confundí y decidí publicar un estado:

"Los cambios, ya sean para bien o para mal, siempre son necesarios. Agradezco que no me esté arrepintiendo de esto y que haya disfrutado tanto este día.
Buenas noches.

PD: Sí, pueden llamarme ñoña por ir a dormir a las 10 PM."

Y ahí apagué la computadora y me fui a dormir con una sonrisa en el rostro.