Título: Simplemente Mala Suerte
Resumen: Peter Parker es poseedor de la mala suerte por excelencia. No solo pertenece al grupo de los rechazados, sino que también es acosado por su mejor amigo en turno de mañana y tarde. Por la noche, cierto mercenario se encarga de cumplir dicha labor. ¿Es posible lidiar con dos acosadores las veinticuatro horas del día?
Ni Deadpool ni Spiderman son de mi propiedad. Escribo para pasar el rato.
Capítulo III
Todo chico promedio en la preparatoria, escuela, universidad, instituto... O lo que fuera en realidad, esperaba ansioso la hora de salida para irse con los amigos a jugar algún deporte, videojuegos o simplemente ir a casa a dormir. Omitiendo las tareas, claro. Sin embargo, luego de esa clasificación, estaba yo. No siempre cabía recalcar, pero en este día en especial no quería que el tiempo avanzara. ¡Que no llegara la hora de salida!
Como ya sabrán, soy Peter Parker, dios supremo de la mala suerte. Así que, como si alguien manipulara el giratiempo de Hermione, en Harry Potter, todo se aceleró. Tal vez las clases iban de lo más normal y a ritmo natural, pero para mí sencillamente fue como incrementar la velocidad del tiempo. No me lo podía creer. El destino como nunca quería botarme de mi aula y que enfrentara la propuesta indecorosa del heredero de la fortuna Osborn.
¿Por qué yo?
Bueno, ya se imaginarán como terminó esto.
Mal…
Ni bien sonó la campana del final del día, tomé mis cosas y las guardé lo más rápido que pude. Había estado a punto de huir como todo un cobarde, pues prefería quedar como uno a hacerle frente a Harry, pero seamos sinceros... Él no me iba a dejar escapar tan fácilmente. Me agarró con fuerza del brazo, y mientras los demás alumnos salían del salón, no dudó en hacerse camino entre ellos con los hombros llevándome a rastras.
—¿Chicos? ¿Está todo bien?
¡Bien! ¡Mi primer contacto con ella de esta manera! ¡Tenía que morir en este instante!
—¡Mary Jane! ¡Claro que sí! ¡Sólo estábamos apurados! —fingí que las cosas estaban de lo más normal, pero a quién quería engañar. Estaba prácticamente sudando de los nervios. De todas las personas que pudieron habernos detenido, tenía que ser ella. Estaba rojo, sudoroso y podría jurar que había comenzado a tartamudear. ¡Ah! Seguramente también apestaba... Sin duda alguna mi mejor contacto con una mujer, ¡Con Mary Jane! ¡Dios! ¡Nótese mi sarcasmo!
—Oh... Bueno si así lo dices... —respondió haciendo un gesto de incredulidad con las cejas.
Había estado a punto de fingir una risa normal libre de nervios, pero Harry volvió a jalarme del brazo haciéndome salir por completo del salón dejándola prácticamente hablando sola.
—¡Harry! ¡¿Estás loco?! ¡¿Qué va a pensar?! ¡Ya ni se acercará a mí por dejarla de esa manera! —espeté fastidiado soltándome de su agarre a mitad del pasillo.
El de cabello oscuro me miró con curiosidad para luego manifestarse con una amplia sonrisa. Se cruzó de brazos y me miro desde arriba... Esa postura tan ególatra y propia de él. Me limité a suspirar con fastidio.
—Sí Peter, quedaste mal con ella —dijo como si nada, sin inmutarse—. Pero ahora tienes una razón más para sorprenderla... ¿No querrás quedar mal otra vez con la pelirroja? ¿Verdad?
Mi cara se puso roja como un tomate. Claro que entendía lo que estaba diciendo... Pero prefería hacerme el loco y por lo menos así hacer un poco de tiempo antes del juicio. No obstante, de un segundo a otro, Harry volvió a tomarme por el brazo arrastrándome literalmente hasta el coliseo.
—¡Harry! ¡Basta! ¡Puedo caminar! —dije fastidiado soltándome y caminando a su lado. Ambos habíamos llegado a la parte trasera de la escuela, cada quien llevando su mochila en la espalda.
El coliseo no estaba vacío, de hecho había un equipo entrenando baloncesto... Yo simplemente entré en crisis.
—¿Vienes? —preguntó Harry mientras me indicaba que lo siguiera.
Cruzamos por un extremo la cancha, escuchando únicamente los gritos de los miembros del equipo, el chillido de sus zapatillas contra el piso encerado de madera y uno que otro silbato. El eco de todo lo mencionado me estaba poniendo más nervioso sabiendo claramente las intenciones de Harry y sintiéndome patético de no ser capaz de enfrentarlo... No sabía que me pasaba...
Llegamos al cuarto donde guardaban las pelotas de entrenamiento y demás artículos para deportes. Estaba aterrado, esto no era normal ¡No lo era! ¡Bueno, nada era normal en mí!
—Bien Pet —dijo mientras dejaba su mochila en el suelo asegurándose que no hubiera nadie cerca—. ¿Cuál es tu respuesta?
—Harry... Pues... ¿Teníamos que venir aquí?
—Oh, ¿Querías hacerlo al aire libre? ¿Tal vez en un pasillo? —comentó sarcástico enarcando una ceja—. ¡Ya sé! ¿En el despacho del director? ¿Tal vez? —añadió con picardía.
Me sonrojé a tope. El cuarto donde estábamos no tenía mucha iluminación. Sólo las luces del mismo coliseo que se filtraban por una de las puertas que Harry había dejado ligeramente abierta para no llamar tanto la atención...
—Pero, pero... ¡Dios! ¡No te he dicho que sí quiero!
—Tampoco me vas a decir que no, ¿Verdad? —preguntó esto último acercándose más a mí. Puso una mano en mi hombro derecho y mentiría si dijera que la piel no se me había erizado—. ¿Vas a querer causar una segunda mala impresión cuando salgas con ella? No lo creo, Pet —dijo colocando su otra mano sobre mi hombro libre. Pasé saliva con fuerza—. Tú no eres así ¿O me equivoco?
Tenía a Harry tomándome por los hombros con su rostro extremadamente cerca al mío. Y yo... Bueno yo, estaba patéticamente parado a su merced con los ojos bien abiertos, la cara ya morada de la vergüenza y con la frente sudorosa.
—Ni siquiera sé si va a aceptar salir conmigo... —suspiré bajando un poco la mirada. Cuanto menos contacto visual hiciera con él, más podría regular la rojez de mi rostro.
—Se preocupó ahora por ti cuando te llevaba fuera del salón.
—Y la dejé hablando sola —espeté frunciendo el ceño.
—Reivindícate entonces.
Levanté la mirada casi como acto reflejo para toparme con sus enormes ojos azules y esa sonrisa que parecía ser de un triunfo anunciado. Me tenía que estar jodiendo... Yo me tenía que estar jodiendo a mí mismo...
Me quedé en silencio. No sabía cómo reaccionar a ello, de hecho lo que Harry decía tenía mucho sentido por más descabellado que en cierta parte sonara. ¡Mierda! Sentía que si decía que no, iba a quedar peor de lo que ya había quedado y si decía que sí... Pues, sentía como si salvara mi honor y tirara por la borda mi amistad heterosexual.
Bueno, aunque pensándolo bien, él quería enseñarme a besar para no hacer el ridículo frente a Mary Jane, esto no iba a ser un beso entre dos amigos porque así lo quisiéramos. Más bien, él me estaría haciendo un gran favor...
Exacto. Eso era, me estaba haciendo un favor...
¡¿En qué estaba pensando?!
—Bien...
¡¿En serio?! ¡¿Yo había dicho bien?!
¿Qué pensaría Wade si viera esto? ¿Perdón? ¿Por qué estoy pensando ahora en él? Dios no, ahora no por favor...
—Perfecto —dijo Harry ampliando aún más su sonrisa.
—Espera... Espera... Mejor no... —retrocedí hasta chocar contra la pila de colchonetas al ver como se iba acercando a mí.
—¿Pet?
—Bien, bien, está bien... Pero que sea rápido.
Cerré los ojos con fuerza, no sabía exactamente qué estaba haciendo ni qué estaba pasando por mi cabeza, pero lo que sí sabía, era que cierta imagen del mercenario acababa de aparecer en mi cerebro y no podía deshacerme de él. ¿Estaba sintiendo culpa? ¿Culpa o algo así? Esto era increíble... ¿Por qué ahora? Es decir, ¿Por qué no era la imagen de Mary Jane la que me atormentaba? O sea, estaba haciendo esto por ella, pero igual... ¿Por qué mágicamente aparecía Wade con su típico traje rojo con negro? Mierda...
Harry me sonrío con picardía y tomó mi rostro con ambas manos. Estaba cien por ciento seguro que la calentura de mi cara le dejaría quemaduras directamente en las palmas. Sí, era un exagero, eso ya lo sabía.
—Imita con tu lengua todo lo que yo haga, luego tratarás de apresármela—sentenció. Tragué saliva casi sintiendo como si estuviera a punto de atorarme.
Mi frente estaba sudorosa, mi cara roja y bueno, lo de siempre...
Volví a cerrar los ojos con fuerza y sentí como los labios de Harry se posaban sobre los míos delicadamente. Mi corazón comenzó a latir a mil por la vergüenza. No podía creer que me estuviera besando con mi mejor amigo...
Sin darme cuenta ya se había abierto camino en mi boca buscando mi lengua con la suya. Yo no sabía cómo reaccionar, solo sentía que todo lo que yo hacía estaba mal, como si con movimientos torpes me estuviera sacando algún trozo de comida del diente... Era patético en esto...
—Pet, relájate ¿Sí? No te voy a morder —dijo separándose de mis labios unos milímetros. Acto seguido, soltó mi rostro para colocar ambas manos en mi cadera y atraerme hasta él. Me sobresalté—. Tranquilo Pet, es esto lo que tienes que hacer... —susurró volviendo a unir sus labios con los míos. Mis manos por otra parte siempre estuvieron contra su pecho para empujarlo en cualquier momento que lo creyera necesario.
Estaba cohibido, sentía demasiada vergüenza. Más aún al comenzar a sentir que algo no andaba bien en los pantalones de Harry ¡Maldición! ¡¿La tenía dura?! ¡Mierda!
—Harry... Maldición... Basta... —lo hice a un lado apartando mi rostro del suyo—. Esto... Esto no está bien, digo... Gracias, o sea ya sé qué hacer y como sostenerla... También qué no debo hacer... Cómo debo mover mi lengua... Y ya... Gracias... Ya aprendí... —sostuve con más fuerza mi mochila —. Ya se me hace tarde y... Debo irme...
—Bien, me parece bien —dijo como si nada. Sentí como si por fin algo bueno pasara en mi vida al no tratar de retenerme y claro, omitiendo por completo el hecho de haberle sentido otra cosa ahí abajo—. Pero antes, quiero que me respondas algo —dijo mientras levantaba su mochila y se la acomodaba en la espalda sin apartar su mirada de la mía—. ¿Qué tal lo hice?
Me quedé perplejo con los labios ligeramente separados esperando que alguna palabra saliera por ahí. Pero nada, estaba petrificado. Me sacudí de inmediato la cabeza y aparté mi vista de él hacia cualquier lado en realidad, hasta en ese momento la caja de pelotas de baloncesto me parecía más interesante que los ojos azules de Harry.
—Ah, pues... Sí, sí... Yo creo que muy bien... —suspiré esquivándole la mirada para enseguida dirigirme a la puerta. No obstante, apreté los ojos con fuerza ya de desesperación al sentir su agarre por mi hombro haciéndome girar en el acto—. ¡Harry! Tenemos que salir de aquí antes de que entre el entrenador y pues...
—¿Nos vea? ¿A los dos solos? ¿En un lugar pequeño y oscuro?
—Exacto.
—No me molestaría que me vea contigo —dijo de lo más normal colocándose a mi costado—. Quiero preguntarte una última cosa —comentó haciendo que le mirara al rostro—. Si afirmas que no lo hice mal, quiero saber si te gustó —sentenció—. ¿Te gustó, Pet?
¿Mierda? ¡Solo quería irme ya!
Me sentía sudoroso, acalorado, avergonzado y... Culpable...
—Pues... Sí Harry, me agradó la forma en la que lo hiciste, espero poder hacerlo igual con Mary Jane —dije esto último más que nada para recalcar indirectamente que lo que acababa de pasar había sido entre amigos heterosexuales y que solo se trataba de una ayuda...
—¡Perfecto! ¡Te veo mañana! —finalizó adelantándose, saliendo primero del cuarto.
Sí... Perfecto, claro que sí...
Suspiré y salí lo más rápido que pude directo a casa.
Necesitaba correr un poco y así esfumar la imagen de Wade de mi cabeza, olvidarme de los labios de Harry, del detalle en sus pantalones... ¡Mierda! ¡En realidad necesitaba despejar mi mente de todo!
En fin ¿Qué jodido verdad? Mi primer beso había sido con mi mejor amigo. Nada iba a cambiar eso...
Esto era vergonzoso.
Ese mismo día, más ansioso que nunca esperé el anochecer para patrullar la ciudad. Necesitaba desfogarme, necesitaba que por favor algo malo sucediera para poder intervenir y olvidarme de todo. Tal vez si golpeaba a alguien me iría a sentir mejor... O algo así.
Bueno, como ya sabrán, las cosas nunca estaban bien conmigo... Y algo siempre salía mal. Estaba más que seguro que si hubiera tenido que firmar un contrato para ser Spiderman, en las letras pequeñas de este me especificarían "mala suerte de por vida".
—¿No te cansas de seguirme? —pregunté con claro fastidio en mi voz estando sentado con las piernas colgando al filo de un edificio de quince pisos. Mi sentido arácnido me había alertado de su presencia a unos metros atrás mío.
—Jamás, baby boy —dijo con simpleza. Acto seguido se sentó a mi costado—. Oh... No me digas ¿Alguien está de mal humor? —preguntó con un tono burlón, no con el afán de hacerme sentir mal, más bien... Con las claras ganas de joderme un rato.
—Acertaste, así que por favor...
—¿Vamos por una pizza? Yo invito.
Me quedé en silencio. Solo quería un poco de acción y atrapar a algún delincuente. No había sido mi mejor día... No, no lo había sido, y ahora ambos estábamos mirando las luces de la ciudad de New York forrados de pies a cabeza en nuestros trajes.
—Oye Wade... No, gracias en serio, pero apreciaría que me dejaras... pues ¿Solo? —no quería ser rudo con él, simplemente lo que menos podía hacer ahora era verlo. ¡¿Cómo era posible que me sintiera así?! ¡¿Culpable?! Esa extraña sensación de haberle... ¿Engañado? ¿De haberme engañado a mí mismo? Dios... Mi cabeza era un caos, ni siquiera entendía por qué me sentía de esta forma y de que peor aún esta sensación se viera relacionada con él.
Era un asco para esto de los sentimientos.
—¡Hey baby boy! ¿Alguien te está molestando en tus clases? Porque si es así, tendré que pasar un día de estos para desempolvar mis katanas.
—¿Eh? No, no, no... Qué cosas dices... Es solo que... Tengo mucho que estudiar, nada más —mentí.
—¿Sabes, Petey? —comenzó diciendo girando su rostro enmascarado hacia el mío. Claramente yo no le devolví el gesto. Continué con mi mirada clavada en el tráfico de la hora punta—. No sabes mentir.
Me volteé casi a cuerpo completo en el acto. ¿Era en serio? Esto ya me lo había dicho Harry, ahora me lo decía él. ¿Era jodidamente en serio? Tenía que ser una broma de pésimo gusto. ¿Tan obvio era? ¡Mierda! ¿Tenía que tomar clases de teatro o qué?
—¿Por qué?... ¿Por qué dices eso? —traté de calmarme. No iba a tartamudear ahora. Esto ya se estaba volviendo un tema serio.
Wade ladeó un poco la cabeza y pese a que estuviera con el rostro cubierto, podía sentir su mirada escéptica sobre la mía.
—No me hagas responder a eso, dejémoslo en un te conozco baby boy —dijo mientras colocaba su dedo índice bajo mi mentón. De más estaba decir que me había puesto rojo como el tomate y que de inmediato me aparté—. Entonces... ¿Me dirás que sucede con mi chico bonito?
—Dios Wade... No hables así... Y no... —suspiré volviendo a girar mi rostro hacia el edificio que estaba al frente. Si no estuviéramos a una buena distancia, estaba seguro que alguno de los inquilinos de los últimos pisos nos vería y llamaría a la policía por actitud sospechosa. Dos enmascarados mirando su propiedad desde lo alto de un edificio. Creepy.
Wade se hincó de hombros.
—Bueno baby boy, no quería hacer esto pero... —de un momento a otro escuché un sonido metálico y... —. No lo sacaré hasta que me cuentes.
¿Esposas? ¿Me acababa de esposar a él? ¿Qué demonios tenía en la cabeza?
—¡Dios! ¡¿Qué haces?! —me exalté tirando de la muñeca esposada levantando así la suya también como trapo—. Bien, Wade mira... No estoy de humor para estas cosas... De verdad, solo... Retíralas.
—No lo haré.
—¡Wade!
Me levanté fastidiado obligándolo prácticamente a ponerse de pie.
—Pet, como tu guardián exijo saber quién te está acosando.
¡Oh, sí! ¡¿Con qué cara venía a decirme eso ahora?! No, no... No iba a sacarme de quicio...
—Wade de verdad, tuve un día horrible ¿Bien? lo que menos deseo es jugar estar esposados... —suspiré llevándome la mano libre al entrecejo.
El mayor comenzó a reírse como si hubiera dicho un chiste. Me molesté un poco ante su reacción.
—¡¿Qué sucede contigo?!
—Eres muy tierno baby boy, te ves extremadamente sexy haciendo ese berrinche en tu traje.
Había estado a punto de objetar, pero el sonido de una fuerte explosión y la fuerza de este en el edificio contiguo nos hizo perder el equilibrio y caer. Sin pensarlo lancé mi telaraña hacia la punta de donde habíamos estado para así evitar la caída de quince pisos de altura. ¡Mierda! Había demasiado humo y tierra, además de que varios pedazos de concreto habían salido disparados como proyectiles.
Sentía mis oídos lastimados, a las justas lograba distinguir el bullicio de los carros de las sirenas policiales y las ambulancias que llegaban a toda prisa.
—Maldición…
Poco a poco logré reincorporarme e intenté usar mi otra muñeca para disparar una segunda telaraña, pero no pude levantarla. ¡Tenía a Wade colgando! ¡Oh mierda!
—¡Wade! ¡Wade! ¡¿Estás bien?!
Literalmente las esposas nos tenían adheridos, y de no haber sido por ellas lo más probable es que su cabeza formara parte de la pista…
—¡Todo bien desde aquí cariño!
—¡Necesito tu ayuda! ¡No podré sacarnos de aquí si te tengo colgando de mi muñeca! ¡Necesito que te balancees conmigo hasta el balcón que está allá! —Indiqué señalando con una de mis piernas. A las justas se distinguía un pequeño balcón a unos metros de nosotros un piso abajo.
—¿Pero por qué? ¡Tengo una vista espectacular desde aquí!
¿Nunca se cansaba, verdad? Me puse rojo pero traté de que eso no me desconcentrara.
—¡Solo hazlo! ¡¿Quieres?! —me estaba exaltando. Lo que fuera que hubiera causado esa explosión estaba cerca, y en esta situación no íbamos a hacer más que el ridículo.
—No te preocupes baby boy —dijo desenvainando su katana—. ¡Crecerá de nuevo!
—¡Mierda! ¡Solo hazme caso! ¡No hagas eso!
Estaba entrando en crisis. No podía hacer nada si Wade no cooperaba y ahí fue que ocurrió una segunda explosión. Sin haber tenido que rogar una última vez, cierto mercenario había comenzado a moverse tal cual le había pedido. Sin dudarlo, aproveché en balancearme a su ritmo y cuando ya habíamos cogido en tiempo récord un buen movimiento, solté la telaraña que nos había estado sosteniendo para lanzar otra más cerca del balcón, una vez realizado aquello me solté por completo mediante un último impulso para que ambos cayéramos en la plataforma.
—Nada mal, cariño.
—No me digas así… Ahora sácame esto antes de que sea tarde.
—No tengo las llaves aquí, las dejé en casa —dijo como si nada poniéndose en posición de defensa.
Antes de que nuevamente pudiera decirle su vida en medio de este caos, ahora con las sirenas sonando a toda potencia y varias luces de helicópteros sobre la escena en llamas, pude ver lo que había ocasionado las explosiones. Era una especie de nave con hélices, parecía blindada y tenía dos lanzamisiles a cada extremo.
Yo y mi excelente suerte… Sí quería acción, pero no de este tipo y menos en esta situación. Al menos no se trataba de algún científico loco…
En fin…
Seguramente ahora se preguntarán porque Deadpool no simplemente cortó las esposas con sus katanas. Pues, en su defensa lo iba a hacer, pero al vernos aquel personaje desde su nave no dudó en lanzarnos sus misiles.
Terminamos escapando como pudimos, Wade perdió una pierna al ponerse sobre mí para que yo no recibiera el impacto… Y los militares que llegaron en el acto a modo de refuerzo, ya que las balas de los policías a las justas rasgaban la pintura de la nave, lograron derrumbarlo. Yo, a las justas había logrado cooperar envolviendo dicho aparato en telaraña para que no ocasionara más de esas explosiones en tierra firme…
Luego de ello tuve que huir sin poder ayudar a algún civil lastimado o con la evacuación del edificio en llamas.
¿Cómo había llegado ese maleante hasta aquí? No tenía la menor idea, aparentemente se trataba de algún loco suicida o algo así de esta misma calle, pues la nave no parecía haber llegado de muy lejos. ¿Por qué me atacó? Uno, lo más probable es que al igual que muchos villanos quisiera mi cadáver y dos, de repente solo quería probar su nuevo juguete y yo con mi mala suerte había estado en su edificio, o algo así.
Cualquiera que fuera la respuesta, ya daba igual. El hombre no había muerto y estaba tras las rejas por crear caos, alterar el orden público e intento de homicidio masivo.
Y bueno…
Un poco larga la historia ¿Verdad? Tenía que explicarlo para poder llegar a este punto… Mi peor día tenía que terminar con su colosal broche de oro. No sabía a cuál de las siguientes opciones darle el título mayor, a las esposas, al loco psicópata, al casi haber muerto colgado de un edificio o… A mi simple y desdichada mala suerte, que creo que eso ya englobaba todo.
—¿Wade, estás bien? —susurré teniéndolo tendido sobre mi regazo.
Después de haber ayudado lo más que había podido a los civiles o a los mismos militares estando aún esposado con un mercenario medio inconsciente sobre mi espalda, lo había terminado arrastrando sobre mí hasta un callejón. Su casa estaba lejos de aquí y así de esposados no lo podía movilizar, luego de ello no había forma que lo llevara a casa de tía May.
Siempre era él el que me sacaba de los apuros, aunque bueno, en esta oportunidad él me había metido en uno gracias a su jueguito de esposas y al final, como nunca, yo lo había rescatado.
Suspiré con cansancio. Me dolía la muñeca… Cargar a Wade literalmente bajo ese objeto metálico me había cortado ligeramente la sensibilidad por su propio peso. Mierda que dolía… Menos mal era la izquierda y no la derecha…
Recosté mi cabeza contra los ladrillos del callejón. Estábamos ocultos detrás de un cúmulo de basura… No obstante, hasta cierto punto había pensado lo de una posible infección a su pierna por traerlo a este lugar poco higiénico, pero agradecí enormemente al ver que ya no estaba chorreante de sangre, de hecho estaba a carne viva, pero regenerándose a una velocidad impresionante. Era desagradable, pero debía admitir que me alegraba que pudiera tener esta habilidad.
Volví a suspirar y me quité la máscara. Esta misma la usé para secarme el sudor del rostro. Wade ya me había visto así que eso ya no me preocupaba, solo quería que despertara y me ayudara a llevarlo a su casa.
Y bueno, ahí estaba con el hombre que no dejaba de perseguirme por las noches, con habilidad impresionante para hacerme sonrojar y para hacerme dudar de mi… De mi sexualidad.
Al pensar esto último me sonrojé a tope ¡Era cierto! ¡Lo último era muy cierto! Si había vuelto a pensar en Mary Jane, había sido para poder lidiar con él y todas sus… Indirectas.
Culpa.
Otra vez volvía a sentir culpa. Culpa por lo que había permitido que sucediera en la tarde y culpa por auto fomentarme el gusto hacia la pelirroja. Genial… Era mártir de mis pensamientos… No me bastaba con haber sobrevivido a esta explosión, ahora esto me carcomía el cerebro.
Me mordí con fastidio el labio inferior. ¿Y si hubiera sido Wade? Digo, ¿Si Wade me hubiera enseñado a besar? Es decir… Sí me entienden… Él y no Harry, ¿Me sentiría igual?
Sacudí con fuerza inconscientemente mi cabeza.
Estaba errado, si él lo hubiera hecho, no habría sido para hacerlo luego con Mary Jane, ya que ella era mi salida emocional para no cohibirme con la presencia de Deadpool… Y de paso para no dudar de mi sexualidad…
¡Mierda! ¡No había forma de crear algún universo paralelo donde todo tuviera sentido! O tal vez sí, pero mi cabeza ya no daba para esto… Podía lidiar con horas de estudio y química avanzada… Pero no en esto…
Suspiré claramente sonrojado. ¿Cómo era que había llegado a pensar en todo esto mientras Wade yacía inconsciente sobre mis piernas?
Estaba jodido.
Y sí. Aquí es donde pasa el siguiente nominado al título de los peores eventos de esta noche.
Estaba seguro que esto se debía al sonido de la explosión. Algo había movido en mi cabeza, o fácil algo había dañado, porque… En alguna otra circunstancia no me habría creído capaz de lograr algo así… Y menos en esta situación.
Me mordí con fuerza el labio inferior y con manos temblorosas decidí hacerlo. Cabía aclarar que en este tramo de la noche, mi cerebro había muerto, pues había dejado de recibir y procesar información coherente.
—¿Wade? ¿Estás despierto? —pregunté suavemente. Pero no me respondió. Pasé saliva con fuerza y procedí en subirle la máscara.
Él no se daría cuenta de nada, pero yo me quitaría muchas dudas de encima. Al menos eso creía. ¡Dios! Inconscientemente sabía que esto estaba mal… Pero, nada, mi cabeza no hizo caso.
Acomodé su máscara dejando únicamente visible la parte inferior de su rostro. No importaban sus cicatrices, lo que comenzaba a incomodarme era la sensación de nerviosismo que me daba ganas de ir al baño y el sonido de mi corazón latiendo a toda velocidad.
—¿Wade? —pregunté una vez más cerciorándome de que seguía inconsciente. Su respiración era calmada a diferencia de la mía, así que traté de igualarlo. Nunca se enteraría de esto.
Al no recibir respuesta alguna, lo acomodé de tal forma que mi rostro pudiera llegar al suyo al inclinarme. Más rojo que nunca antes en mi vida, lo terminé haciendo. Junté mis labios a los suyos tal cual Harry lo había hecho conmigo…
Sus labios estaban ligeramente secos por lo que se sentían algo ásperos, pero eran cálidos. No me sentía culpable… De hecho me gustaba…
Me armé de valor y al seguir sin obtener respuesta, me abrí camino con mi lengua. Me sentía torpe, pero igual lo hice… Dios… Lo estaba besando… Estaba poniendo en práctica lo que Harry me había enseñado…
Y ahí fue que ocurrió algo que no debía pasar… Algo que con Harry no me había pasado…
Mierda…
Estaba teniendo una erección… El simple hecho de hacer contacto con sus labios y besarlo había logrado esto…
Me separé en el acto claramente rojo y…
El siguiente nominado al título del broche de oro a mi pésimo día y posible gobernante de mi mala suerte, y creo que ya ganador de todo este caos, era para…
—Nada mal baby boy, pero puedo enseñarte a hacerlo mejor.
¿Podía tragarme la tierra en este preciso instante? ¿Podía morir ahora mismo? Podíamos dejarlo en muerte cerebral o algo así, de verdad, ¡No tenía ningún problema con desaparecer de este mundo en este momento!
¿Qué mierda acababa de hacer?
Continuará…
¡Hola chicos! Espero que este capítulo les haya gustado, un poco de acción de todo tipo y un poco largo también.
Lamento haber demorado con este fic, aunque no fue tanto como con el otro que llevo a la par, pero de todas maneras pido disculpas.
Agradezco infinitamente a todos aquellos que no dejan de seguirme en comentarios así tenga uno que otro retraso, de verdad me hacen sentir super bien. Y obviamente agradezco a todos los que se toman la molestia de leer el fic y seguirlo :) ¡Muchas gracias! ¡Son increíbles!
¡Y ya! No me canso de darles las gracias.
(Pd: no me odien por dejarlo ahí XD jajajaja)
