Capitulo 3. ¿Quién eres?

Rodo por el suelo, evitándose un golpe certero de aquel monstro, se levanto y retrocedió rápidamente, miro su espada lejos de ella, el monstro lanzo su ataque de nuevo, pero esta lo esquivo.

Se detuvo a 4 metros de el, si había aprendido algo desde que había entrado a las gaviotas; era guardar la distancia de sus enemigos y estudiarlos para saber cual era su debilidad; lo observo de arriba abajo, ciertamente no era ningún tipo de monstro, que ella conociera y valla que si conocía muchos.

El parecía una serpiente con enormes colmillos, un aguijón por cola que se mantenía levantado y dos grandes tenazas como de un cangrejo y parecía medir muchos metros, lo identifico como un animal altamente venenoso, pero solo era una suposición. Nunca había visto uno y jamás escucho hablar de algo parecido a eso; ni siquiera cuando estuvo en la brigada carmesí.

Se distrajo demasiado tiempo, lo que le proporciono un fuerte golpe, se reprendió por tan grande error, tenia que tomar su espada rápidamente o esta no la contarla.

Esquivo una mordida de la serpiente y esta se estrello contra la pared, corrió hacia donde estaba su espada, pero un fuerte dolor la detuvo; era como una quemadura; se dio cuenta que el animal la había rozado con su tenaza, el la volvió a golpear con un movimiento de cola.

Escucho el crujir de sus huesos cuando se estrello contra el suelo, el monstro levanto su aguijón apuntándolo hacia ella, realmente ella jamás había imaginado morir de aquella manera. Cerró los ojos con pesadez y no intento hacer nada. Ya muy poco le quedaba por hacer en su vida; no tenía fuerzas para pelear y tenía pocas ganas de hacerlo.

-Hey tu, ¡Toma tu espada! – escucho una voz femenina.

Abrió los ojos y vio su espada dirigiéndose a ella, giro evitando el choque del aguijón y tomo su espada, esquivo una de las tenazas del animal y corto la cola.

El animal gimió y gruño, sus enormes ojos se fijaron en Paine, esquivo varios ataques, cortando al animal, una chica se acerco y sujeto al animal con una especie de magia, su cabello era negro, ojos azules, blanca y de estatura mediana.

-¡Vamos acaba con el!- le animo.

La observo un rato fijamente, intentando recordar si alguna vez la había visto, pero no la recordaba; entonces ¿Quién diablos era ella? y ¿Porque la ayudaba?

Despertó en una bodega obscura, estaba atada a una maldita silla; intento zafarse de las sogas que aprisionaban su cuerpo, se dejo de mover cuando escucho voces y ruidos, intento recordar como había llegado ahí, pero ciertamente no lo sabia.

-Rikku- menciono una voz desde adentro del cuarto donde se encontraba.

-Es usted- murmuro con desprecio - ¿Por qué me trajo hasta aquí? – aquel hombre era el que había ido a buscarla a la tienda.

-Señorita Rikku, le ruego que permanezca, sin moverse de esa silla – el se acerco a ella y apretó aun mas las sogas. ¿Qué quería de ella? Si nunca le había visto.

-¿Qué quieres de mi? ¿Quién eres?- forcejeo intentando suavizar las sogas que aplastaban su cuerpo, pero sin éxito, a ese paso quedaría plana.

-Usted no me conoce, por lo que no es necesario presentarnos, no podrá relacionarme con nadie que conozca pero si quiere saber mi nombre es Achille. Solo quiero un favor, para mi señor – le contesto, Rikku sintió hervir su sangre de enojo.

-Dos cosas Achille – intento sonar mas comprensiva – Una a ti, te odio y tu señor se puede ir muy lejos, ¿Dónde esta el cobarde?

-Señorita Rikku, le pido por favor que reconsidere la oferta el, la necesita ocupa un favor suyo y el es una persona muy poderosa podría hacerle algo- le rogo.

-Mi padre es una persona muy poderosa, yo no le tengo miedo a nadie y dile a tu señor que yo no le tengo ni le debo nada, de mi no obtendrá nada- Rikku saco una de sus navajas, tan pequeñas que no, se las quitaron como las otras dos. - ¿Cómo se llama su señor?

-No le puedo decir-

-¿Qué favor quiere?- Dudaba mucho que su hermano la buscara, Cid si era muy protector pero no había una forma o una pista.

-El quiere que lo acompañe, a su cuarto a discutir unas cosas-

Sonrió, esa clase de cosas ella no las hacia, corto las cosas y se le arrogo, lo golpeo directo en las partes sagradas y con el codo le dio en la nuca, desmayándolo.

-Me largare de aquí, eso puedes decirle a tus señores- tomo sus navajas y las colgó a los lados de su short. – Esto es mío.

Cuando ella se disponía a salir, puso una mano en su navaja, por si las dudas, de lo que le esperara afuera.

-¿Querías decirme algo Rikku?, O tan solo pensabas irte tan rápido- le sujeto ambas manos con fuerza, para que no tomara su navaja, mientras le susurro en el odio. No era la voz de Achille, era otra voz; una que ella conocía perfectamente.

Viajaron hasta el desierto de Bikanel, para encontrar a Rikku; se habían despedido de Wakka y Lulú en Besaid, estos habían dado su aprobación a ambos para que las buscaran, al tiempo que Wakka decía pensarle dar un hermanito (a) a su hijo, y Lulú lo miraba con picardía.

Entraron a la casa donde les habían dicho que Cid, Hermano y Rikku vivían; era un negocio al principio, pero había una puerta que llevaba a la casa.

-¡Hola!- saludo Yuna.

-¡Yuna! ¿Que haces aquí? – Hermano se levanto emocionado de la silla en la que permanecía dormido- Tidius – dijo con rencor.

-Hola – contesto este de la misma manera.

-Venimos a buscar a Rikku, ¿Dónde esta? – Yuna salido a Hermano de lejos, y este no dejaba de ver a y Tidius con odio.

-¡Hee! No lo se, vino un hombre hace como 20 minutos- Dijo volteando a ver el reloj. – Y fue con el.