Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen, son propiedad de RumikoTakahashi. La historia aquí presentada es con fin de entretenimiento, NO de lucro.


Capítulo 03: Soy Chica.


Ranma estaba idiota después del golpe, apenas decía que tenían que llevarlo con el doctor Tofú, Akane apenada por haberlo golpeado tan fuerte, lo cargó. El chico era pesado y más alto que ella, pero al notar las miradas de curiosos y cuchicheos de las personas y más por un comentario de una señora qué decía: pobre muchachita, cargando con ese joven briago; le dio pena por lo que no le quedó otro remedio que convertirse en hombre. Como chico era igual de alto que Ranma y podía cargarlo sin ninguna dificultad y lo más importante es que ya no se compadecían de ella, es más ni atención le prestaban, preguntó por el consultorio del doctor Tofú, las chicas que le indicaron dónde encontrarlo, fueron sumamente amables y se notaban encantadas con ella en su aspecto masculino.

«Soy chica, soy chica, no tienen por qué mirarme así» pensaba Akane percatándose de las miradas y coqueteos que le lanzaban. Maldecía a su padre, a las pozas de Jusenkyo y al agua fría. Finalmente llegó con el doctor Tofú.

—¡Ranma! —Exclamó el galeno al ver al chico inconsciente, Akane lo puso sobre la cama—. ¿Qué le pasó?

—Creo que se rompió la cabeza con el concreto —contestó Akane apenada.

«Mejor dicho, rompió el concreto con su cabezota» pensó Akane recordando bien los hechos.

—¿Y tú quién eres? —interrogó el doctor Tofú sin dejar de examinar a Ranma.

El chico rubio desvió la mirada, no podía presentarse como Akane Tendo, el nombre era de niña evidentemente.

—Me llamo Ken —respondió, acordándose que su padre lo llamaba así para confundir a la personas.

—Eres amigo de Ranma… bueno, no te preocupes he atendido a Ranma innumerables veces y créeme que se ha recuperado de inmediato y de peores cosas… vaya, sí que se golpeó duro la cabeza —el doctor le miraba más de cerca la cabeza.

—En realidad fue ella quien me golpeo —habló Ranma asustando a "Ken" y al doctor.

—¿Ella? —el doctor siguió el dedo índice de Ranma y clavó su mirada en el chico.

—Akane —asintió el chico mirando acusadoramente al rubio.

—El golpe fue muy duro como para confundir a este chico con una chica, Ranma —dijo el doctor Tofú quien lo tomó a una broma—. Él es tu amigo Ken.

—¿Ken? Usted debe de verlo con sus propios ojos —Ranma se levantó en un salto y fue por una tetera, vació agua caliente sobre Ken y ante los atónitos ojos del doctor Tofú, el cuerpo de Ken se iba haciendo pequeño, los ojos cambiaban de gris a castaño y unas largas pestañas le adornaban, el cabello rubio ahora era azul oscuro, las facciones masculinas se iban haciendo más delicadas y el pecho crecía.

—¡¿Dios santo, qué clase de brujería es esta?! —exclamó el doctor Tofú, impresionado.

—Ella me golpeó, realmente es una chica muy salvaje y agresiva con claros instintos asesinos —culpó Ranma señalando a dos manos a la chica.

—¿P-por qué hiciste eso? —preguntó Akane, avergonzada pero miraba con rencor al pelinegro.

—Porque al final de cuentas, eres una chica, ¿no? Además el doctor Tofú ha sido nuestro médico desde hace muchos años y le tenemos completa confianza, él debe saber todo respecto a los golpes que recibo —contestó Ranma que tenía el ceño fruncido.

El doctor se acomodó sus lentes y se acercó a Akane para verla mejor, ella se sintió avergonzada que sus mejillas se le ruborizaron mientras miraba hacia el suelo.

—Vaya, vaya… que linda chica —soltó el doctor sonriendo.

—¿Linda? ¡Es una salvaje que sólo quiere matarme!

—¿Cómo te llamas? —interrogó el galeno.

—Akane Tendo… —contestó la joven todavía apenada, con su pie dibujaba círculos en el suelo y sus manos estaban entrelazadas tras de su espalda.

—Ah ya entiendo y cada vez que te vuelves chico te haces llamar Ken, ¿no es así?

Akane asintió levemente, Ranma se quedó mirándola, sonrió al ver las mejillas sonrojadas en Akane, se veía tierna.

—Bueno Ranma, al ver que ya te recuperaste, sólo te daré estos analgésicos por el dolor de cabeza, por favor, cuida de Akane… —dijo el doctor al darse cuenta que había más pacientes en la sala de espera.


—Cuidar de Akane… mejor dicho, cuídate de Akane —refunfuñó Ranma que veía el bote de pastillas mientras regresaban a casa.

Akane era la que iba caminando sobre la barda, llevaba sus manos entrelazadas tras la espalda, la chica lo miraba y cuando Ranma volteaba para verla, ella simplemente desviaba los ojos hacia otra parte.

—Eh, Ranma —dijo finalmente la chica que saltó para estar junto a él.

—¿Qué quieres?

—¿Te duele? —le picó la cabeza.

—Sí —su rostro reflejó el dolor.

—Perdón —lo veía con sus grandes ojos castaños que denotaban suma pena.

Al verla sintió algo extraño, tragó saliva al verla tan cerca, era bonita, muy bonita como si fuera una muñequita y aquella mirada lo estaba poniendo incómodo.

—Está bien, Ken —contestó algo nervioso tratando de sonar como si no tuviera importancia, giró un poco su cabeza y cerró los ojos.

La chica se alejó y sonrió dulcemente a la vez que junto sus manos hacia delante, no, otra vez ese sentimiento extraño.

—¿Por qué te llamas Ken? —preguntó Ranma que desvió la mirada.

—Mi padre me lo puso cuando era niña, para confundir a las personas, ese viejo desconsiderado, decía que así podía pelear bien sin interrupciones, pero en realidad sólo lo hacía para que no se viera feo como un papá trataba mal a su hija, durante muchos años lleve el cabello corto por lo mismo, para que pensaran que era chico y así poder pelear sin las acusaciones de las personas, como: Oh mira ese malvado padre como le pega a su pobre hija… —Akane sonrió—. Cuando eres niño no hay problema, pero cuando creces y te desarrollas, obviamente que algunas partes de tu cuerpo empiezan a brotar y mi padre lo que hizo fue obligarme a vendarme… estúpido viejo.

—Bueno, ahora entiendo, supongo que te revelaste a tu padre y te dejaste crecer el cabello —observó Ranma.

Akane se llevó su cabello al frente, para admirarlo.

—Sí, en cierta forma… —veía con orgullo su cabello—. Cuando me lo quiso cortar, recibió la paliza de su vida, estuvo en el hospital tres días.

—Te creo —Ranma sentía compasión por el señor Soun.

—De alguna forma se lo agradezco porque así los chicos peleaban conmigo con su verdadera fuerza, sin limitaciones ni consideraciones… —lucía satisfecha.

—Así como lo dices, parece que no te molesta convertirte en chico —Akane se detuvo.

—Es horrible… una cosa es ocultar tu fisionomía y otra cambiar completamente a un cuerpo que no debe ser, tu creces sabiendo lo que eres, pero que de un segundo a otro tu cuerpo cambie radicalmente, es perturbador…

—Comprendo, pero porque no regresaron en busca de la cura, como tu padre, pudo haberse metido a la poza donde tu caíste y vuelto a ser hombre —comentó Ranma.

—Bueno, en ese momento ninguno de los dos estaba pensando claro, estábamos impactados por lo que nos pasó, ni siquiera el guía estaba en sus cinco sentidos, después de unos días entonces nos dijo que podíamos ir con el guía mayor porque era el único que sabía cuál era la cura para las maldiciones, pero resultó que le dieron vacaciones por tiempo indefinido, porque ya estaba muy viejo.

—Oh… pero ¿por qué no volvieron a sumergirse a los pozos ese día? —preguntó Ranma con curiosidad.

—Tienes que esperarte unos días para volver a sumergirte a una de esas pozas, si lo haces el mismo día, puedes tener consecuencias fatales, además todavía no sabíamos que con agua caliente volvíamos a la normalidad. Caminamos mucho y cuando nos dimos cuenta, habíamos perdido el camino hacia los pozos de Jusenkyo, todo gracias al idiota de mi padre y al despistado guía —Akane se veía enojada.

—Sabes, mejor la dejamos así, vamos a casa —a Ranma le ponía algo nervioso ver a la chica molesta.

—Eh, Ranma —Akane lo tomó de la mano.

Ranma parpadeó un par de veces, sorprendido por el gesto de la joven.

—En serio, perdón por lo del golpe, es que a veces no mido mi fuerza —se disculpó.

—Ya te dije que no hay cuidado, he recibido golpes más fuertes de los cuales me recupero al instante, no te preocupes, estoy bien —contestó Ranma que sonrió.

Akane respondió de la misma manera. Ranma se le quedó viendo, realmente era linda.

Cuando vieron entrar a Ranma ni se inmutaron al verlo con la cabeza vendada, al parecer el chico se metía en líos constantemente.


La hora de la comida, resultaba una batalla campal, pues el padre de Akane que estaba convertido en panda le quitaba la comida a su hija quien trataba de agarrar su plato. La chica le ponía un pie en la cara del panda y éste con una garra la apartaba de él.

—¡Estúpido viejo, esa es mi comida! —le reclamaba Akane, que le dio una patada en el estómago a su padre.

El tazón salió volando y la chica saltó para atraparlo en el aire, y se sentó sobre el cuerpo del panda. Admiraban la forma en como ella devoraba el contenido del tazón, extendió la mano pidiendo más.

—Delicioso, como siempre, Kasumi —exclamó la joven de cabello azul.

—Akane, después de que termines, ¿puedo hablar contigo? —pidió Nodoka.

—Sí, por supuesto —aceptó Akane, extrañada.

Una vez que terminaron de comer, la señora Saotome se levantó haciendo una señal a Akane que dio las gracias para retirarse de la mesa y siguió a la madre de Ranma.

—Tienes una novia muy delicada, hermanito —se burló Nabiki.

—Cállate, arpía —rezongó Ranma.

—Oiga, Tendo, usted no debería estar calificado para ser padre de una señorita —reprochó Genma que veía al panda que estaba jugando con una pelota.

Llegaron a la habitación donde Akane y su padre se quedaban. Era curioso que habían discutido de que Akane no debería de dormir con su padre, pero los dos abogaron que estaban acostumbrados a compartir habitación o lo que fuera donde pasaran la noche, que no les importaba y no le veían nada de malo, al final era padre e hija, Nodoka quien era la que insistía, incluso ofreció la habitación de su hijo para que Soun durmiera con él, pero ni Akane y Soun aceptaron y mucho menos Ranma, terminó accediendo a que la hija y el padre durmieran en la misma habitación. Nodoka sonrió al recordarlo, se sentó frente a Akane.

—Akane, comprendo que tu padre no te haya educado adecuadamente, debido a que tú eres una mujercita y él es hombre, entiendo lo difícil que resulta todo eso.

La jovencita agachó la cabeza.

—Perdón —pidió automáticamente, avergonzada.

—Oh, no, no, no tienes por qué pedir perdón —Nodoka se sintió mal al verla tan apenada—. Hija, eres una chica muy hermosa, creo que tu lado femenino no lo luces mucho.

Akane por reflejo agarró su cabello que se lo llevó al frente para admirarlo. Los ojos de la peliazul empezaron a llenarse de lágrimas.

—Ay no… por favor, Akane no llores, perdón, no es lo que yo quería decir, discúlpame, mejor olvidemos esto… —Nodoka se sentía fatal, no pensaba que fuera a herir tanto a la chica.

—No se preocupe, señora Saotome, entiendo lo que quiere decir, sólo que yo creo que jamás podría ser femenina, mi cuerpo sufre una transformación terrible y no puedo darme el lujo de usar ropa de mujer por temor a convertirme en un hombre… —De hecho en su memoria no había ningún recuerdo de haber usado un vestido o algo parecido.

—Akane… ser femenina no significa usar vestidos bonitos, o zapatillas, accesorios o maquillaje, es la actitud… no te preocupes, yo te enseñaré a actuar como toda una damita —Nodoka tomó las manos de Akane.

Akane parpadeó varias veces, no sabía si sentirse agradecida u ofendida.

—G-gracias, señora Saotome —dijo Akane no muy convencida de sus palabras.

—Por favor, no me digas señora Saotome, mejor tía Nodoka, ¿sí?

—Está bien, tía Nodoka —la verdad le resultaba más fácil tratar a las personas así, que con formalidades.

Las dos sonrieron, Akane se quitó las lágrimas rebeldes que todavía rodaban por sus mejillas.

—Por cierto, Akane, me tome el atrevimiento de comprarte algo, lo encontraras en el closet, póntelo después de bañarte porque lavaré toda tu ropa —la madre de Ranma salió de la habitación.

La chica abrió el closet y ahí vio algo que le hicieron brillar los ojos.

—Gracias, tía Nodoka —sonrió ante el bonito obsequio.

Después de bañarse, corrió hacia su habitación, ahí estaba su padre en su forma humana leyendo un diario, lo sacó todavía cruzado de piernas, él tan sólo parpadeó mientras se veía en el pasillo.

—Akane, por si lo olvidas, ésa también es mi habitación.

—Será sólo por 5 minutos, papá —respondió Akane.

—¿Y ahora porque tan de buen humor? —se preguntó Soun, extrañado.

Le quedaba perfectamente, la tía Nodoka tenía buen ojo y gusto. Era un cambio radical en ella, se veía muy diferente, ese vestido que le llegaba debajo de la rodilla color blanco de tirantes y con un listón azul ancho amarrado a su cintura con un perfecto moño hacia atrás, la hacía lucir hermosa. Sonreía tontamente al espejo y se puso unas sandalias de tacón bajo.

—Lista, ya puedes entrar, papá —invitó Akane.

Soun cerró su periódico para luego levantarse y entrar a la habitación. Parecía que se le iba a caer la mandíbula de tan grande que abrió la boca, no podía creer ver a su hija así.

—Akane, estás preciosa, pareces una princesa, que digo princesa, una diosa… —Soun no dejaba de verla de pies a cabeza, las lágrimas empezaron a brotarle como cascadas—. Ahora sí eres una chica.

—¿Cómo que ahora si soy una chica? —Akane le soltó un zape en la cabeza a su padre—. ¡Sí siempre he sido chica, viejo idiota!

Aquella disputa llamó la atención de la familia Saotome que curiosos se asomaron. Quedaron sorprendidos al ver a Akane con ese vestido, la chica seguía golpeando a su padre pero al ver la miradas de todos puestas en ella, se ruborizó y dejó de estirar el brazo de Soun que se encontraba en el suelo boca abajo, con el pie de Akane sobre su espalda, lo soltó para luego quedarse quieta con las manos entrelazadas tras de la espalda y poner su cara de niña buena.

—Akane, te ves hermosísima —dijo el señor Genma incrédulo ante lo que veía.

—Realmente preciosa —Nodoka sacó su pañuelo para secarse las lágrimas que brotaban por sus ojos.

—Vaya, mi hermano sí que tiene suerte con las chicas —dijo Nabiki que alzó las dos cejas.

—Akane, te ves muy linda —elogió Kasumi.

—G-gracias —Akane estaba sonrojada.

—¿Qué escandalo es ese? —preguntó un desinteresado Ranma que apenas se estaba asomando.

Ranma que llevaba una galleta en la boca se le cayó, sus ojos azules sólo se posaban en Akane que lucía preciosa con aquel vestido, la recorría de los pies a la cabeza y de la cabeza a los pies.

—A-Akane, ¿eres tú? —preguntó estúpidamente.

—Por supuesto que es Akane, hijo, bueno, creo que debes invitarla a tomar un helado o al cine, la situación la amerita —apremió Nodoka que le dio un empujón a su hijo.

Ranma casi choca con el cuerpo de Akane pero afortunadamente frenó quedando a pocos centímetros de la chica.

—A mí no me molesta salir, pero antes —Akane sacó de su mochila un termo al cual le vació agua caliente—. Por si las lluvias.

El chico de ojos azules estaba impactado, se puso de piedra cuando Akane se le acercó.

—¿Qué te parece tu amigo Ken con vestido? —preguntó la chica con una bella sonrisa sobre su rostro.

—E-eh…

—Pero que lentos son, anda salgan —Nodoka empujaba a su hijo y a Akane a la salida—. No lleguen muy tarde.


Ranma caminaba al lado de Akane, no podía dejar de mirarla, el vestido entallaba su pequeña cintura, la cual le vino como de rayo el recuerdo de cuando la vio desnuda, agitó la cabeza. Era curioso de que a pesar de que la chica practicara artes marciales y demostrara tener una fuerza bruta, su cuerpo parecía ser frágil y delicado.

—Eh, Ranma —llamó Akane, volteando a verlo.

Él tembló ante la voz de la chica.

—¿Cómo me veo?

—B-bien —atinó a contestar.

—¿Sólo bien? —volvió a preguntar.

El chico asintió fuertemente que hasta resultaba doloroso ver como movía la cabeza de arriba abajo.

—Oh, vaya… bueno, supongo que "bien" es suficiente —Akane sonrió.

«No, no es suficiente, realmente te ves preciosa, hermosa, divina, bellísima, encantadora» pensó Ranma embobado mientras que ella seguía caminando.

—Vamos a tomar un café acompañado de una rebanada de pastel, ¿te parece? —Ranma le había tocado el hombro, la piel de la chica no sólo lucía suave, era sumamente suave como si hubiera tocado seda.

—¡Pastel! ¡Adoro el pastel! ¡Sí, sí, vamos! —Akane lo tomó de la mano, parecía una niña por lo entusiasta que era.

Notó que la bella chica llamaba la atención de todos, aquello le molestaba, lo único que le confortaba es que ella no lo había soltado y así quedaría bien plasmado en la mente de esos chicos que Akane iba con él y no les haría caso. Estaba tan concentrado en sus pensamientos que ni cuenta se dio cuando Akane se detuvo, chocando contra su espalda.

—Ranma… es que yo no sé dónde es la cafetería y soy yo quien te viene arrastrando —reaccionó Akane quien se veía muy inocente.

—Vas bien, pero es mejor que sea yo quien te lleve —contestó Ranma enternecido por la mirada de la chica.

Vaya combinación más rara en una persona, una chica hermosa con una fuerza descomunal, ruda, agresiva, con instintos asesinos a flor de piel, pero tierna, dulce, inocente… Akane era única.

Se sentaron en una mesita del rincón, la favorita de Ranma ya que ahí podía ver el atardecer perfectamente. Un mesero llegó dándoles la carta de los cafés y los postres, Akane se veía muy contenta.

—Todos se ven deliciosos, no sé cuál de todos esos pasteles escoger —decía Akane.

—Ahm, yo te recomendaría el pastel de selva negra, o triple chocolate, a menos que tengas miedo a engordar por tantas calorías —dijo Ranma con cierto desafío.

—¡Boberías! Yo soy capaz de comerme diez pasteles de chocolate y no engordar, que para eso práctico artes marciales —respondió Akane con orgullo.

—Está bien, entonces pide los dos.

—¿Pero tienes dinero suficiente para pagar? Es que sí están algo caros —Akane lo vio con cierta preocupación.

—Por supuesto, mi madre me dio lo suficiente para dos cafés y dos rebanadas de pastel.

—Pero si pido las dos rebanadas de pastel, eso significa que tú no comerías pastel y te advierto que yo no comparto… Recuerda como deje a mi padre.

—Pobre señor Tendo —recordó Ranma.

—Ya que insistes —Akane llamó al camarero.

Ranma abrió los ojos como platos al escuchar todo lo que Akane quería.

—¡Oye, ¿dónde rayos te va a caber tanto?! —preguntó incrédulo al oír que Akane había pedido un sándwich, un moka frappé, dos rebanadas de pastel, una rebanada de pay y un brownie y eso que no tenían mucho de haber comido en la casa.

—Todavía hay espacio en el vestido —contestó Akane, estaba muy contenta.

—Creo que me dejaras en la ruina —suspiró Ranma—. Yo quiero un vaso de agua, por favor.

—Lo siento, es que todo se ve tan delicioso que no pude contenerme en probar lo que se me antojo, aunque me quede con ganas de más, pero no hay dinero suficiente… —definitivamente parecía niña ya que se puso a jugar con sus dedos índices, chocándolos.

—No te preocupes —sonrió Ranma.

—Eres lindo cuando sonríes —admitió Akane, estaba tan contenta que sus pensamientos salían por su boca con facilidad.

Ranma se ruborizó, ¿había oído bien? ¿De verdad Akane había dicho eso o fue producto de su imaginación?

Akane probaba su pastel y no dejaba de alegrarse, realmente estaba muy bueno, Ranma sólo se dedicó a admirarla.

—¡Agáchate! —avisó Akane.

Unos bolos se incrustaron en la pared. Ranma giró y encontró a Kodachi que tenía el listón listo para atacar.

—¿Qué haces con mi amado Ranma? —preguntó Kodachi a quien los ojos parecían encendérsele por la ira.

—Oye, creo que éste es el lugar menos indicado de iniciar una pelea —contestó Akane que saltó la mesa para ponerse frente a Kodachi.

—Es cierto, Kodachi, no es el lugar ni el momento… —salió Ranma molesto por la interrupción.

—A mí no me importa, yo no permitiré que una plebeya esté con mi amado Ranma —respondió Kodachi, lanzó su listón que iba dirigida hacia el mesero, Akane lo atrapó antes de que le hiciera daño al empleado.

—Ranma, paga, te espero allá afuera —le dijo Akane—. Y tú Kodachi, si quieres pelear conmigo, vamos a otro lugar.

—Como quieras —su voz parecía helar la sangre.

Las dos chicas salieron rápidas del local, Ranma miró a todos muy sorprendidos, pagó como le había dicho Akane y de inmediato fue a seguirlas.

Akane y Kodachi iban saltando de techo en techo, en unos segundos Ranma también les seguía el paso.

¿Por qué tenía que llegar Kodachi y arruinar todo? Se detuvieron en un parque vacío. Kodachi estaba lista para atacar, y Akane ya estaba en posición de combate.

—Ya, Kodachi, te he dicho muchas veces que no me interesa estar contigo —habló Ranma que llegó.

—Ranma, mi amor, sé que eres tímido y no te gusta demostrar tus sentimientos hacia mí, pero ahora por favor no te metas —Kodachi le lanzó su listón el cual el muchacho esquivó dando una maroma en el aire.

—¡Kodachi! —era la voz de un hombre.

Giraron en dirección donde escucharon la voz, encontrándose a un muchacho de cabello castaño que tenía puesto un traje de kendo color azul y una espada de madera.

—Kuno —Kodachi apretó la mandíbula al ver a ese tipo.

—No, los problemas se duplican… —Ranma se llevó la mano a la frente con cansancio.

—Ranma Saotome, te he dicho mil veces que no tienes autorización para salir con mi hermana —le señaló Kuno con su espada de madera.

—¿Hermana? —Akane miró a los dos chicos.

—Ah sí es… —Kuno puso atención en Akane—. Pero que hermosa chica, disculpe mi grosería —el chico quedo hipnotizado por la belleza de la joven, de inmediato tomó la mano de Akane.

La joven vio como Kuno se acercaba a su mano para besarla, ella le soltó un puñetazo en la cara.

—Yo soy el capitán del equipo de kendo de la escuela, me llaman el rayo azul de Furinkan, Kuno Tatewaki y tengo 17 años —se presentó el chico que tenía el ojo morado.

—No te pregunte quien eres ni me interesa saberlo —Akane estaba con una mirada cansina.

—No te entrometas Kuno, ella y yo vamos a pelear, porque la muy tonta dice ser prometida de mi amado Ranma —habló Kodachi.

—¿Prometida? ¿De ese tonto de Saotome? ¡No, una chica tan bella como tú no puede estar comprometida con alguien como él! —Kuno abrazó a Akane.

—¡No me toques, imbécil! —Akane le dio una patada mandándolo varios metros.

Estaba furiosa de que ese chico se atreviera abrazarla, Ranma estaba agradecido de que ella reaccionara de esa forma.

—Y tú Kodachi más te vale que me dejes en paz, ya te dije que a mí no me interesa Ranma, por mi puedes quedártelo —habló Akane que lucía muy molesta.

—¡Sí, sí, así tu y yo podemos estar juntos! —Kuno había regresado—. Ranma, tienes mi autorización para ser el novio de mi hermana.

—Oye, yo no soy un objeto que se traspase —reclamó Ranma, ofendido.

—¿Cuál es tu nombre, hermosa chica de cabello zafiro? —Kuno la tomó de las manos.

—¡Ya déjame en paz, idiota! —Akane lo azotó contra el suelo y ahí empezó a patearle repetidamente el pecho.

—Yo mejor me voy —dijo Ranma, cansado.

—Akane Tendo, yo soy tu oponente —le recordó Kodachi.

—Con que Akane, que nombre más apropiado para una chica tan bella como tú —Kuno se incorporó, pero un golpe lo mandó a estrellarse contra el tronco de un árbol.

—Creo que lo dejó fuera de combate —observó Ranma como Kuno estaba ahora sí inconsciente—. Akane, le diré a mamá que llegaras un poco tarde…

—Ranma, tú te quedas —determinó Akane, mirándolo amenazadoramente—. Es que yo no sé cómo llegar a casa —dulcificó su mirada a la vez que se sonrojaba.

—E-eh… —Ranma se quedó de piedra, no podía negarse ante esa carita que Akane había puesto—. Está bien.

Kodachi empezó a reírse estrepitosamente, Akane la tiró a loca de inmediato. La hermana de Kuno se despojó de su ropa para dejarse ver en leotardo, arrojó un bastón que tenía filo, Akane lo esquivó notando como éste había cortado el columpio, Ranma se dobló, pasando el bastón a escasos centímetros de su barbilla, llegó a un árbol el cual fue cortado.

—Debes tener cuidado con Kodachi —le dijo Ranma.

—Gracias por el sobre aviso —Akane se dirigió a Kodachi.

La chica de leotardo le arrojó varios bolos los cuales explotaron, Akane se cubrió con los brazos, estaba acuclillada mientras el humo se disipaba, afortunadamente ninguno le dio.

—Esos son trucos baratos —aquello hacia molestarla más.

—Es que tú no sabes lo buena que soy, Tendo —se burló Kodachi.

Akane sonrió ante ese comentario, lo que le faltaba, que subestimaran sus habilidades. Corrió hacia Kodachi que volvió a lanzar los bolos explosivos, Akane fácilmente esquivó con golpes rápidos y de inmediato salto, en el aire, Kodachi lanzó su listón, era justo lo que esperaba, dejó que le atraparan la muñeca y luego jaló el listón, de ese modo el cuerpo de Kodachi era levantado. Akane cayó de pie mientras que el cuerpo de Kodachi estaba en el aire, tomó impulso para saltar, una vez que llegó a la altura de su oponente le dio un golpe con el puño cerrado, mandándola al suelo directamente. Allí Akane se disponía a darle otro golpe, pero una mano la detuvo.

—Akane, es suficiente, no permitiré que golpes a Kodachi ahora que ya la venciste —habló Ranma, seriamente.

Akane le miró con enojo y luego volteó a ver a Kodachi que estaba en el suelo, adolorida.

—Es cierto —reconoció Akane.

La joven de cabello azul se soltó del agarre de Ranma, le molestó que él interfiriera, pero a la vez le agradecía que lo hubiera hecho.

—¿Vamos a casa? —preguntó el chico.

—Sí.

—Esto no se acaba Tendo… —musitó Kodachi que se levantó y arrojó unas pequeñas navajas.

Ranma que se dio cuenta de ello, tomó a Akane y la cargó, saltando con ella para evitar que fuera lastimada por esos objetos. Llegó a la rama de un árbol, donde soltó a la chica.

—¿Estás bien? —preguntó Ranma.

—Sí —Akane miró su vestido, el cual había sido alcanzado por las navajas, notando que estaba cortado.

—Akane, el vestido no importa —dijo Ranma al ver como del vestido se le caían trozos de tela.

—Pero es el primer vestido que me pongo en mi vida —Akane miraba con lastima su vestido desgarrado.

«El primer vestido, eso es tonto, pero seguramente para ella tiene gran importancia» pensó Ranma.

La joven bajó del árbol en un salto, fue entonces que notó a que grado estaba destrozado el vestido, pues podía visualizar perfectamente las bien tornadas y largas piernas que la chica poseía. Empezó a llover, corrió hacia ella, utilizando su camisa para cubrirla de la lluvia y evitar la transformación.

—Tía Nodoka deberá tener una paciencia infinita para lograr que yo sea femenina… —comentó Akane que lograron refugiarse en un juego de niños que parecía una casa.

—Pues sí, después de todo, no dejas de ser una chica —respondió Ranma que trataba de ignorar aquellas hermosas piernas.

—Es cierto, soy una chica —Akane volvía a sonreír—. Ranma… ¿me veía ridícula con vestido?

Ranma abrió los ojos como platos, recordando las palabras que le dijo el primer día que ella asistió a la escuela.

—No… aunque te ves mejor con tu ropa china —contestó el muchacho que se había sonrojado.

—Ah —Akane se puso triste, esperaba escuchar algo más lindo—. Bueno, ya dejó de llover, podemos regresar a casa.

—Espera, no puedes irte con las piernas al descubierto, toma —le dio su camisa.

Akane la tomó, se la amarró de tal forma que le quedara como falda, fácilmente Ranma podía prestarle ropa de chico cuando ella se volvía "Ken".


Hola! Aquí presentandome con otro capítulo, espero que sea de su agrado y como había dicho, sale un poco del contexto del anime. ¿Qué les ha parecido? Bueno, malo, feo, aburrido? Sus opiniones son muy importantes para mí =)

Gracias a todos que leyeron el capítulo anterior, les agradezco su tiempo n.n

Cuidense mucho

se despide de ustedes con un beso y un abrazo: maxhika =)