Sannin de Konoha
Disclaimer: los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto y la historia basada en el fic El Auror de Griffindor de Anelis Evans (3156389)
Cap.3 Con respecto a los requisitos
-Ofrecer la 'El canto del Rasengan' a la dama ha sido un bonito gesto -comentó Gaara sonriendo mientras observaba cómo se enjabonaba Naruto en una enorme bañera -poco habitual en ti, si me permites decirlo.
-¿Me crees incapaz de hacer hermosos gestos? -preguntó Naruto apartando el pelo mojado de sus ojos azules y mirando a su amigo, su hermano de armas por así decirlo, uno de sus caballeros de más confianza, para dejarlo en claro.
Gaara no tenía interés en ser el líder. Era independiente por naturaleza. Siendo el hijo menor de Lord Sabaku no Rasa, del feudo Suna, decidió jurar lealtad a quien él elegía y el señor al que se la ofreciera podía estar seguro de que disfrutaría de un inquebrantable servicio. Hacía más de 7 años, Gaara había jurado lealtad al Sannin de Konoha.
-He de admitir que los actos grandiosos e impresionantes se te dan bien, siempre eres el centro de atención -intervino el tercer hombre de la habitación -tus gestos siempre esconden trampas, pero éste ha sido excepcional, incluso para ti..
-Shikamaru tiene razón, algo se te habrá quedado de nuestras experiencias -soltó Gaara con sutil diversión, ante la mirada cómplice con su cuñado y de fastidio del rubio de ojos azules..
-Gracias -ironizó el Sannin con una mueca despectiva
-Con todo, era solamente otra trampa ¿no?, no le dejaste otra alternativa a la dama que no fuera aceptar 'El canto del Rasengan' -comentó Shikamaru y Naruto se encogió de hombros
-Habría sido muy violento si hubiera vuelto la espada contra ti y te hubiera sacado el corazón de un golpe, por los ojos que te profesaba..
-Temari lo habría hecho, le valdría un reverendo..
-Te recuerdo Shikamaru que es mi hermana mayor.. mas respeto sobre las palabras que elegirías en expresar…
-Vamos Gaara -intervino divertido Naruto ante la interacción de sus mejores hombres a su servicio, la relación parental en ambos siempre fue una sutil amenaza cuando Temari era mencionada -incluso tu más que nadie sabes que Shikamaru lleva la razón.. tu hermana es de temer -termina con un ligero tinte azul, asustado del temperamento fuerte de la hermana del pelirrojo.
Sabaku no Temari era la segunda hija del señor feudal de Suna, nunca se caracterizó por el comportamiento de una correcta dama de alta alcurnia. Guerrera como sus dos hermanos, el heredero Kankuro y su hermano menor Gaara; no deja que nadie le haga de tonta. Temperamento decidido y desafiante, encontró una debilidad al conocer al caballero más inteligente en Konoha y mano izquierda del Sannin Vengativo de Konoha; el derecho es Umino Iruka; en una relación tempestuosa, Temari enganchó al genio en estrategias y perezoso de alma en un matrimonio arreglado por diplomacia entre Suna y Konoha. Shikamaru se despidió de su amada y problemática esposa, quien está encinta de 4 meses, para preparar su nuevo hogar en Byakko. Siempre y cuando la dama de la isla acepte a su terco señor.
-Regresemos al tema.. -carraspeó Shikamaru centrando a los tres hombres sobre la situación que los concierne.
-Como decía, había pocas posibilidades de que lo hiciera, pero el mayor riesgo era que no quisiera aceptarla -continuó Naruto y se llevó el perfumado jabón a la nariz para olerlo con cautela -¿No tienen la impresión de que todo en Byakko huele a flores?
-Toda la condenada isla huele como un jardín -aseguró Gaara casi harto de la fragancia.
-Apuesto que la acequia del pueblo está perfumada -comentó en tono jocoso el pelinegro con pelo de piña quien aspiró fuertemente e inhala el perfume que penetrante por la ventana abierta a sus espaldas -¿qué hubieras hecho si la dama hubiera rechazado la espada?
Naruto hizo un gesto despectivo -eso ya no importa. La aceptó -《y decidió su destino》
-¿eso es lo que crees? Yo no estaría tan seguro, amigo mío. Tengo el presentimiento de que la dueña de Byakko es una mujer con recursos.. según lo que Iruka ha investigado y nos ha informado, es ella la que ha conseguido que las tierras sean prósperas y productivas..
Shikamaru interrumpe a Gaara con sus propias observaciones -Según los informes, su madre le enseñó los secretos de la fabricación de los perfumes. Su padre era un estudioso que no tenía interés en administrar las tierras. Prefería pasar el tiempo en Kaminari traduciendo tratados árabes.
Naruto sonrió.
-que pena que no lo hayas conocido, seguro que los dos teníais mucho de que hablar -menciono Shikamaru al ver la sonrisa del ojiazul
-Sí -Naruto se puso de pie y estiró el brazo para tomar una toalla en sus manos -¡Por todos los diablos! Huelo como una rosa..
-Pero una rosa muy masculina -dijo Shikamaru en tono burlón y la sutil diversión de Gaara
-Puede que a tu nueva dama le guste el perfume -continuó la burla de su cuñado, para volver a su semblante serio, observando a su señor secarse el pelo con un paño.
-Dime, -siguió Shikamaru -¿cómo supiste que la moza que estaba en el muro era en realidad la señora de Byakko?
Naruto hizo un ligero movimiento con una mano al terminar de secar el pelo, y lo dejaba alborotado, como siempre.
-Tenía la edad adecuada y estaba mejor vestida que el resto de los aldeanos
Shikamaru y Gaara intercambian miradas como si fuera que el rubio nunca ha prestado atención a los detalles, fastidiando al mismo quien dió un resoplido impaciente.
-Sí, pero aún así… -interrumpió Gaara pero Naruto no le dejó terminar.
-Se veía brillante y decidida, exhalaba aire de confianza y autoridad. Estaba seguro de que era la señora de Byakko
Naruto se acordó de la primera visión de Hinata. Preciosa. Montado en Kurama, se había fijado en ella apenas subió al muro para sentarse en él, una figura ágil y graciosa que llevaba un vestido violeta claro y una capa color blanco. En perfecta combinación con su cabello negro azulado como la noche. El cuello, el dobladillo y las mangas de la túnica estaban bordados en amarillo oro, al igual que el ancho cinturón que permanecía bajo en las caderas para resaltar su estrecha cintura y el femenino ensanchamiento caderas.
Para Naruto, la mujer del muro era la encarnación de la misma primavera. Su largo y negro azulado cabello, recogido en trenzas sin apretar por un pedacito de seda, brillaba. Se hubiera vuelto loco si la señora que tenía en frente no fuera la señora del castillo. Porque desde el instante que la vio.. no podía dejar de pensar en ella. Y que Jiraiya era un maldito mentiroso. Pasó varios días de viaje a caballo y luego en barco con el único pensamiento de que estaba condenado a casarse con un monstruo.
Toda ella le parecía fascinante, pero fue su rostro lo que llamó su atención. Sus hermosas facciones estaban tan encendidas de curiosidad y entusiasmo. Un refinado, pero inconfundible orgullo brillaba en la expresión de su cara, era el rostro de una mujer decidida. Preciosa.
Sin embargo, sus grandes ojos (y obviamente supo que habían otros pares de generosos ojos que había prestado atención, después de todo era un saludable hombre en su treintena) de un exótico color plata.. o más bien una perla opalina mostraban una gran cautela y le había proporcionado la clave final de su verdadera identidad.
La elegantemente vestida dama del muro tenía un interés muy personal en los caballeros que estaban invadiendo sus dominios.
Naruto sabía que cuando cabalgó hacia el muro para ponerse frente a ella corría un riesgo. Le preocupaba un poco que se hubiera tirado por el muro y vuelto a meterse en el jardín del convento, pero no lo hizo. Como sospechaba, tenía demasiada arrogancia como para retirarse.
Cuando se acercó a ella se fijó en la mancha de tierra en su vestido. Pensó que era un buen presentimiento. A la señora de Byakko no le importaba mancharse las manos. Eso sumaba más puntos positivos para la dama en la opinión del Sannin.
Naruto se apartó de sus recuerdos. Echó a un lado la perfumada toalla de lino y tomó en sus manos una túnica gris limpia.
《Quien iba a imaginar que el Sannin de Konoha iría a parar a un lugar tan hermoso y perfumado para reclamarlo como suyo》reflexionó con una sutil sonrisa.
Estaba satisfecho con isla Byakko: lo poco que había conocido de ella le había encantado, no era pequeña, cabía perfectamente un pueblo entero, además tenía prados y senderos en el bosque de roble que le encantaría recorrer. También estaba el castillo. No era ni una cuarta parte de lo que era Myoboku, pero era más de lo que hubiera esperado en su posición. Sentía que tenía lo que había estado buscando.
Se colocó los pantalones y atravesó descalzo una de las estrechas ventanas cortadas en el muro de piedra. La cálida y perfumada brisa le recordó el cabello de Hinata. Se vio obligado a inhalar el olor de su cabello cuando la llevó con él por el pueblo y el camino que conducía al Castillo.
El aroma de las flores se había mezclado, pero no había conseguido enmascarar el intrigante olor que era suyo nada más. Aquella fragancia había cautivado a Naruto. Olía como ninguna otra mujer que hubiera conocido. Ni siquiera las mujeres bien cuidadas de Oni no Kuni que conoció alguna vez.
El sutil y embriagador aroma, combinado con la sensación de sus suavemente redondeadas caderas apretadas contra su pierna, había provocado algo en su interior.
Sus cejas se juntaron y apretó la mandíbula al recordar la fuerza viva de aquel deseo. Tenía que asegurarse de que lo mantendría a raya. Si había logrado sobrevivir era porque jamás había dejado que le gobernaran sus emociones.
Tanto Shikamaru como Gaara permanecían quietos, observando a su señor tener su mirada azul a través de la ventana. Shikamaru carraspeó logrando sacar a Naruto de sus profunda reflexión.
Lo miró a los ojos continuando la charla -¿así que reconociste a la señora de Byakko en el acto? -preguntó el pelinegro sacudiendo su cabeza con burla, con Gaara sonriendo levemente a su lado -Te felicito, Naruto. Como de costumbre, cuando necesario cuadrastre los datos y diste con la decisión correcta.
-Me impresionas Naruto.. -Gaara terminó diciendo al final con camarería a las palabras de Shikamaru.
-No fue difícil -aseguró Naruto con fastidio a las palabras de sus caballeros de confianza, sentándose en un taburete para ponerse las botas de fino cuero -Basta de este tema.. Iruka aún está ocupado?
-Creo que a cualquier momento llegará.. -apenas había terminado de hablar, la puerta se abrió dejando al visitante ver a los tres hombres conversando.
-Naruto, no hay mucho que decir del incidente.. -habló el recién llegado, intuyendo el hilo de conversación previa entre los 3 hombres.
Umino Iruka, con cuarenta y cinco años, es un caballero de élite que ha estado al servicio del Sannin de Konoha desde el inicio. Con su pelo castaño atado en una coleta alta y la cicatriz que cruza el puente de su nariz, piel tostada, no aparenta la edad que tiene. La figura de hermano mayor y mano derecha del Sannin se encarga de reunir información para compartir con Gaara y Shikamaru, las mentes estratégicas y consejeros de Naruto.
-Como saben, me tomé unas jarras de cerveza en la taberna de Chūsei ayer por la noche. Lo más interesante que me contaron es que todos los implicados, es decir, sir Inuzuka, sus criados y la misma señora, insisten en que no hubo rapto.
Naruto se encogió de hombros
-Es lo que esperaba, está en juego la reputación de una dama.
-Es verdad. Dicen que hizo una visita inesperada a sir Inuzuka que duró cuatro días.. -aportó Shikamaru
-¿Y después le propuso matrimonio? -continuó Gaara
-Sí, pero la dama lo rechazó -contestó risueño Iruka -Tendrás que admitir Naruto que se necesita valor, dadas las circunstancias..
-Por eso lo hizo. La mayoría de las mujeres hubieran cedido ante lo inevitable -aseguró Naruto lleno de admiración. Su futura esposa no cedía ante una flagrante intimidación. Admiraba esa valentía.
-Como excusa le dijo que su señor feudal, Senju Jiraiya-sama, había aceptado permitirle que escogiera marido -aportó el pelirrojo de ojos aguamarina
-Entonces debió de ser cuando decidió escribir a Jiraiya-sama para pedirle una selección de candidatos al puesto -les recordó Shikamaru sonriendo con malicia hacia Naruto, quien rodó los ojos ante la burla por los famosos requisitos
-Sin duda -Naruto resopló fastidiado, ante las caras divertidas de los hombres presentes -Eso explica también que mi padrastro me ordenara no perder el tiempo en reclamarla como esposa
Shikamaru reflexiona brevemente -sospecha que sir Inuzuka intentará volver a poner sus manos en Byakko
-No es fácil que un segundo rapto pase inadvertido.. -aportó Iruka observando el semblante estoico de su llamado 'hermano menor' -por curiosidad ¿qué vas a hacer con Inuzuka?
-Por ahora, nada. -Naruto mantuvo su rostro libre de emociones -No espero que Lady Hyuuga lo acuse de rapto o violación, a pesar de que ahora ella esté a salvo..
-Tienes que pensar en su reputación -supuso Gaara
-Al igual que tú, Naruto -completó Shikamaru
-No, además, ahora tengo otras preocupaciones. Ya me encargaré de sir Inuzuka más tarde..
Inuzuka Kiba de Chūsei pagaría por lo que había hecho, pero en el lugar y en el momento en que eligiera Uzumaki Naruto. A veces, el Sannin Vengativo de Konoha se tomaba su tiempo antes de llevar a cabo su venganza, aunque tarde o temprano, siempre la cobraba.
Tenía una reputación que proteger.
Gaara, quien se encontraba sentado como Shikamaru, se puso de pie, se volvió hacia la ventana y apoyó las manos en el alféizar. Miró los campos de flores que se extendían más allá de la vieja muralla de madera que rodeaba el castillo.
-Una tierra poco corriente esta que has venido a reclamar, al igual que su señora. Por no decir nada de los criados..
-¿qué es el chico respecto a Lady Hyuuga?
-¿Konohamaru? -Iruka sonrió -debería hacer algo de ejercicio, le gustan demasiado los pasteles y el pudin
-Ya veo
-Él y su madre, Lady Anko, viven en esta casa, ella es viuda -informó Iruka
Los tres hombres miraron a Iruka.
-¿el chico es lo único que le queda a Lady Anko? -pregunta Shikamaru
-Al parecer, su marido vendió todo lo que tenía, incluidas sus tierras en Iwa para conseguir dinero con el cual financiar sus aventuras en Kumo. Consiguió que lo mataran allí. Konohamaru y Anko se quedaron sin un céntimo.
-¿Así que Lady Anko vino a Byakko en busca de un lugar para los dos en esta casa?
-Así fue -respondió Iruka a Gaara, con una expresión meditativa continuó con su informe -como que tu dama es muy compasiva en esas cuestiones, Naruto
-¿es eso cierto? -intervino Shikamaru al ver el silencio reflexivo de Naruto
-Lady Anko y su hijo no son los únicos a los que ha dado cobijo. Su anciano guarda, que por su aspecto hace años que deberían sustituirlo, y su antigua niñera también viven aquí. Al parecer no tiene dónde ir.
-¿hay algún otro desamparado? -preguntó Naruto con aire meditabundo
Iruka frunció levemente el entrecejo -Konohamaru me dijo que hace un par de meses apareció un juglar en las escaleras de la casa. Lady Hinata también lo hospedó.
-Lady Hyuuga -lo corrigió Naruto, no podía darse esa libertad con su nombre
Iruka ocultó una sonrisa; al contrario Shikamaru y Gaara la camuflaron con una tos seca, fastidiando a Naruto
-Seguramente -continuó Iruka su informe -nos divertirá esta noche. También me dijo que a Lady -hizo un curioso levantamiento de voz -Hyuuga le gustan mucho las canciones de amor
Naruto pensó con amargura en las condiciones que había puesto para aceptar marido -me lo temía
-Se llama Kabuto. Konohamaru me ha contado que el trovador adora a su nueva dama.
-Son todos iguales -murmuró Naruto -son unos pesados, con sus ridículas canciones de seducción e infidelidades -en su voz se notaba un poco de celos 《celos》 por favor.. descartó rápidamente en su interior
-A las mujeres les encantan esas baladas
Naruto lo sabía por su madrastra Tsunade y su prima Karin, ya decía que alguna de sus mañas se le pego a Lady Hyuuga.
-Aquí no se cantará ese tipo de canciones -afirmó en voz baja -Gaara, ocúpate de que se lo comuniquen al trovador
-Sí, señor
Satisfecho por haberse lavado y llevar ropa limpia, Naruto se dirigió completamente vestido hacia la puerta de la habitación
-Creo que ha llegado el momento de que me presente de nuevo ante mi futura esposa. Tenemos mucho de que hablar
-Está en el jardín -informó Gaara
Naruto volvió la cabeza, igual Iruka y Shikamaru, ambos yendo junto a Naruto hasta la puerta.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque la veo desde aquí -Gaara contestó mirando por la ventana abierta, todavía sonriente -Está hablando con los criados. Apuesto a que les está dando instrucciones de cómo defender la casa
-¿de que demonios estás hablando? Nadie está atacando.. -confuso Naruto refutó lo dicho por el pelirrojo, mientras Shikamaru e Iruka no pueden aguantar la risa
-Eso amigo mío -apoyó Shikamaru su mano en el hombro de Naruto – Es cuestión de opiniones. A nosotros nos da la impresión de que la dama se está preparando para resistir un ataque
Gaara e Iruka asienten ante lo dicho por Shikamaru, Naruto los observa impactado por lo que el pelinegro ha dicho
-¿por mi parte?
-Sí.
Naruto se recuperó y encogió los hombros reanudando su marcha
-Está perdiendo el tiempo. La batalla está acabada y vencida.
-Yo no estaría tan seguro -dijo Gaara con una sonrisa siguiendo a Naruto y sus hombres.
-¿están todos los hombres y caballos debidamente acomodados? -preguntó Hinata frunciendo el entrecejo mientras caminaba delante del personal de la casa.
Su improvisada familia, compuesta por gente que no tenía otro hogar, estaba de pie o sentada en el banco de piedra que había bajo un manzano.
Konohamaru, cuya cara todavía brillaba después de haber montado por primera vez un caballo de guerra, estaba entre su madre, Anko, la hija mayor de su niñera Kurenai, Mirai y Ayame, la hija del viejo guarda de la casa. Parado al lado de Ayame está su padre, Teuchi, estaba a un lado del banco de piedra, con expresión preocupada. Tenía razones para estar intranquilo, como guarda estaba al cargo de las tareas domésticas de la casa.
Sentado en el suelo, al otro costado del banco de piedra, está Kabuto, el delgado e inquieto trovador.
-Sí señora. Sin duda alguna -Teuchi contestó irguiendo sus encorvado hombros y haciendo un esfuerzo por dar la impresión de que lo tenía todo controlado
-Me sorprende que hayas encontrado sitio para tanta gente. Espero no encontrarme a ninguno de esos zoquetes durmiendo en las escaleras o en el solario
-No señora, -le aseguró Teuchi fervientemente -Había suficientes aposentos para los zoquetes.. ejem.. ejem.. señorías y he puesto al resto en el piso de arriba. Los demás dormirán en el vestíbulo principal o en los establos. Incluso la monja Shizune puso al convento a disposición de los caballeros.. -los ojos de Hinata se abrieron con cautela -Esté segura de que todo se hará debidamente..
-Tranquilízate, Hinata-chan -le pidió Anko levantando la vista de su labor y sonriéndole -Todos está bajo control, nadie nos atacará
Anko era 7 años mayor que Hinata. Era una hermosa mujer, voluptuosa con el pelo morado, unos grandes ojos oscuros y delicadas facciones. Casada a los quince años con un hombre que tenía veinte más que ella, Hidan, enviudó al poco tiempo y se encontró sin dinero y con un hijo.
Desesperada, había llegado a la puerta de Hinata hacia tiempo pretextando una antigua relación, ya que su madre y la de Hinata habían sido buenas amigas. Hinata los aceptó a los dos en la casa.
Anko comenzó a contribuir a los ingresos de Byakko con sus maravillosos bordados en bolsas y saquemos con los diseños que generalmente eran de plantas y flores de extraordinaria belleza.
-Teuchi, dile a la cocinera que no se le ocurra teñir la cena de esta noche de verde o dorado.. -le pidió mientras caminaba por el camino de piedritas -Ya sabes cuánto le gusta dar color a las comidas especiales.
-Sí, señora. Dice que eso impresiona a los invitados.
-No creo que haya necesidad de impresionar a sir Uzumaki y sus hombres -murmuró Hinata -Y personalmente no me gusta mucho la comida azul o carmesí..
-El amarillo es un bonito color -intervino Ayame con una sonrisa nerviosa -cuando el Ilustre Hatake vino de visita el otoño pasado se quedó muy sorprendido cuando le sirvieron todo un banquete de color morado..
Mirai le guiño un ojo a Ayame y ésta sonrió muy colorada escondiendo su rostro ante la mirada desconfiada de su padre Teuchi.
-Una cosa es agasajar a un erudito -continuó Hinata para librar a Ayame del bochorno -y otra es preocuparse por un puñado de corpulentos caballeros y sus soldados..
-Hablaré con la cocinera -aseguró Teuchi aclarandóse la garganta 《solo espero que Hinata-sama no se de cuenta que el invento de los colores soy yo》
Hinata continuó paseando de arriba abajo. Normalmente, el jardín vallado era una fuente de placer y serenidad para el fino olfato de Hinata.
Sin embargo, en aquel momento, en lo único en lo que podía pensar era en lo poco parecido a las flores, determinado y masculino que era el olor de sir Uzumaki
Bajo los olores de sudor, cuero, caballo, lana, acero y polvo del camino que cubrían a Naruto el día que se conocieron, se escondía otro, el suyo. Durante la cabalgada desde el pueblo a la casa, Hinata se había visto envuelta en esa esencia y sabía que no la olvidaría nunca.
Por una extraña razón que no sabía explicar, Naruto olía adecuadamente.
Al acordarse sintió un cosquilleo en la nariz. Era una sensación de plenitud, de seguridad.
Caer en la cuenta hizo que sintiera un escalofrío. Ni siquiera Otsutsuki Toneri, el hombre que había amado, olía tan adecuadamente.
-¿Era el 'El Canto del Rasengan' tremenda mente pesada? -preguntó Konohamaru -me fijé en que el Sannin le dejó llevarla hasta las puertas de la casa. Sir Iruka dijo que eso era algo extraordinario.
-¿de verdad lo dijo?
-Sir Iruka me comentó que su señor jamás había ofrecido su espada a nadie en el mundo.
-No me dejó que la llevara -protestó Hinata -más o menos me obligó a hacerlo. Se negó a quitármela de las manos hasta que llegamos al Castillo. No podía dejar tirar una cosa tan valiosa al barro.
Anko arqueó una ceja, pero no levantó la vista de su labor. Ayame y Mirai ocultan sus risitas ante la mirada enfurecida de Hinata.
-¿Por qué crees que no volvió a envainarla? -preguntó la pelimorada
-Me dijo que no podía meterla en la funda estando yo sentada delante y se negó a que me sentará detrás. Dijo que no sería caballeroso. ¡Já! Que arrogancia hablar de cortesía cuando prácticamente me llevaba cautiva.
Anko apretó los labios.
-Tengo la impresión de que a su "señoría" no le falta descaro.
-Sir Iruka dice que el Sannin es un gran caballero que ha acabado con muchísimos ladrones y asesinos en las tierras del sur, y que la honró dejándola llevar 'El canto del Rasengan' -afirmó Konohamaru.
Sabía muy bien porqué Naruto no había querido guardar la espada hasta que llegarán a las puertas del castillo. Quería asegurarse de que todo el mundo, desde pastores a lavanderas, veían a la señora de Byakko portar el arma del Sannin.
《No, no lo había honrado》Pensó 《había sido un gesto muy calculado. Una condenada trampa》
-En mi opinión, no creo que quisiera concederle ningún honor, Hinata-sama -intervino Kabuto con energía -Todo lo contrario, se burló de usted..
Hinata observó a su nuevo juglar. Era un joven que apenas tenía dieciséis años y a quien sobresaltan fácilmente los ruidos inesperados o los gritos.
Los únicos momentos en los que parecía mantener la serenidad era cuando cantaba sus baladas a sus demacrada facciones parecían haber engordado ligeramente desde su llegada a Byakko.
-No creo que quisiera burlarse precisamente -dijo corrigiendo la exaltada observación de Kabuto
-Yo opino que sí -continuó Kabuto -Parece un hombre cruel y sanguinario. Por algo lo llaman el Sannin Vengativo de Konoha.
Hinata se dio la vuelta exasperada.
-No deberíamos darle mucha importancia a un estúpido apodo.
-No creo que sea estúpido -aseguró Konohamaru con entusiasmo -Sir Iruka dice que se lo pusieron debido a la gran cantidad de KuroiZetsu que había matado.
-Estoy segura de que exagera sus hazañas.. -protestó Hinata
De repente, al notar una gran sombra en el sendero de gravilla justo frente a ella, dejó de andar.
Como invocado por un hechicero, apareció Naruto. Había llegado sin hacer ruido, bordeando el alto seto y sin dar muestras de su presencia hasta que había estado delante de ella. Lo miró frunciendo el entrecejo. No podía creer que un hombre tan alto (y bien formado) pudiera moverse tan silenciosamente.
-¡Por el dedo meñique de Santa Sakura! ¡Me ha asustado, señor! Debería de haber dicho algo antes de aparecer de esa manera
Naruto bajó su mirada, ella era una pequeña figura de porcelana con sedoso cabello peliazulado con un hermoso talle, era difícil no admirar su belleza. Finalmente dijo:
-Le ruego me disculpe y acepte mis saludos, señora -contestó tranquilamente -Me han dicho que la encontraría aquí -Miró el grupo que había cerca del manzano -Ya conozco al joven Konohamaru ¿me presentaría a la dama que esta sentada a su lado y al resto de miembros de su casa?
-Por supuesto -accedió Hinata fríamente, e hizo las presentaciones rápidamente.
Anko estudio a Naruto detenidamente.
-Bienvenido a Byakko, señor
-Gracias señora -saludó Naruto inclinando la cabeza -me alegra saber que soy bien recibido por alguna persona..
Hinata se ruboriza e indicó rápidamente con un gesto a Kabuto, que mostraba una expresión reacia
-Bienvenido a Byakko, señor -murmuró. Parecía molesto, pero moderó sabiamente sus palabras
Naruto levantó una ceja.
-Gracias juglar. Estoy deseando escuchar sus canciones (N/A: ¡Mentiroso!) Debo decirle que tengo unos gustos muy concretos en música..
-¿Si?- preguntó Kabuto mudo de rabia.
-Así es, no me gustan las canciones sobre damas seducidos por caballeros que no sean sus maridos
Kabuto se enfureció
-A Lady Hinata le encantan las canciones que tratan sobre los amoríos de las damas y sus abnegados caballeros, señor. Las encuentra muy excitantes.
《¡que era eso de Lady Hinata! ¡Falta de respeto!》 Estaba furioso con ese juglar, sin embargo escondió sus sentimientos, como muchas veces antes.
-¿de verdad? -inquirió arqueando una ceja.
Hinata sentía que enrojecía aún más. Sabía que su cara estaba adquiriendo un tono rojo tomate.
Luego Mirai, Ayame y Teuchi dieron la bienvenida al Sannin quien lo recibió con agrado.
-Estoy seguro de que nos excusarán a su señora y a mí. Desearíamos hablar en privado.
-Por supuesto -aseguró Anko poniéndose de pie sonriendo a Naruto, Mirai y Ayame escondieron sus risitas siguiendo a Teuchi, y Kabuto -los veremos en la cena. Vamos, Konohamaru-chan..
Hinata contuvo su enfado. 《¿quién era él para interrumpirla?》 Impaciente, dio golpecitos con el pie mientras se iban los demás.
Cuando se quedaron solos en el jardín, Hinata se volvió para mirar de frente a Naruto, tenía el cabello alborotado dorado como el sol, unos ojos azules que la miraban fijamente, un camisón naranja de lino finamente trabajado y pantalones y zapato de cuero negros. Ya no olía a sudor y polvo, pero el jabón perfumado de rosas que acababa de usar no conseguía ocultar el otro olor que le había parecido tan adecuado.
Se vio obligada a admitir que no era su tamaño físico, por intimidador que fuera, lo que le hacía parecer tan formidable, era delgado, pero no esquelético, sino de espalda ancha y bien formado. Era algo más, algo relacionado con el aura de autodominio y lúcida inteligencia que irradiaba.
Era un hombre que podría ser peligroso como adversario o muy firme y leal amigo. 《Pero ¿qué tipo de amante sería? 》La pregunta, espontánea e inquietante, tuvo un efecto demoledor en ella. Para disimular su extraña reacción, se sentó rápidamente en el banco de piedra.
-Espero que mis criados le hayan hecho sentir cómodo, señor
-Mucho -contestó Naruto olfateando un par de veces como para inspeccionar el aire -parece que huelo a rosas, pero espero que el olor desaparezca pronto
Hinata sintió un escalofrío.
No sabía si se estaba quejando, bromeando o simplemente haciendo un comentario sobre la fragancia. Con una sola frase la tenia descontrolada.
-Los jabones con olor a rosas son unos de nuestros más apreciados productos, señor. Yo misma inventé la fórmula.
Naruto hizo una inclinación con la cabeza.
-Esa noticia aumenta mi agradecimiento por el baño.
-No lo dudo -aseguró la ojiperla, y se preparó mentalmente para formular una pregunta -¿quería hablar de algo conmigo, señor?
-Sí, de nuestro matrimonio
Hinata se estremeció, pero no se cayó del banco (aunque estuvo a punto de irse de espaldas). En aquellas circunstancias lo consideró un gran cumplido, pero muy..
-Es muy directo en sus proposiciones, señor..
Naruto pareció sorprendido
-No veo razón para ser de otra manera..
-Ni yo. Muy bien, permítame ser franca. A pesar de sus esfuerzos por hacerse pasar ante todos como el único pretendiente a mi mano, debo decirle que sus esperanzas son poco realistas.
-No lo creo, señora -replicó en voz baja -las suyas si lo son. Leí la carta que le envió a Jiraiya-sama. Es evidente que espera casarse con un fantasma, con un hombre que no existe. Me temo que tendrá que conformarse con alguien que no sea perfecto
Hinata levantó la barbilla
-¿Cree que no hay ningún hombre que cumpla mis requisitos?
-Creo que ambos somos lo suficientemente adultos e inteligentes como para saber que un matrimonio es algo práctico. No tiene nada que ver con las pasiones a las que tanta importancia dan los trovadores en sus estúpidas baladas.
Hinata juntó las manos con fuerza
-Tenga la amabilidad de no sermonearme en el tema del matrimonio, señor
-Puede que en mí descubra suficientes cualidades para satisfacerla, señora.. -lo dijo mirándola directamente a los ojos. Hinata pestañeó. Y se sintió como cuando él la bajó del muro del convento.
-¿de verdad lo cree? -dijo buscando aire
-le pediría que estudiará con mayor detenimiento lo que puedo ofrecerle. Creo que puedo satisfacer bastantes de sus requisitos
Hinata lo miró de pies a cabeza: metro ochenta y dos, hombros anchos, brazos fuertes pero no exagerados, y el cabello más desordenado que había visto nunca y barba de tres días.
-Verá, prefiero utilizar mi inteligencia en vez de mis músculos siempre que es posible
-Señor, le seré sincera. Quiero un hombre pacífico para esta isla. Byakko no ha conocido nunca la violencia y no quiero tener un marido al que le gusten las artes de la guerra.
Naruto la miró con expresión de sorpresa
-No me gusta ni la violencia ni la guerra
Hinata arqueó las cejas
-¿Intenta decirme que no le interesan? ¿usted, que lleva una espada? ¿usted, que tiene reputación de exterminador de asesinos y ladrones?
-No he dicho que no me interesan. Después de todo, he utilizado mi habilidad como Sannin para abrirme paso en la vida. Son las herramientas de mi trabajo, eso es todo
-Un argumento muy sutil, señor
-Pero válido. Estoy cansado de la violencia, señora. Sólo quiero una vida tranquila y pacífica
Hinata no intentó disimular su escepticismo
-Una afirmación muy interesante, dada la profesión que eligió
-No tuve mucha elección en cuestión de carrera ¿Y usted?
-Tampoco, pero eso es..
-Pasemos al segundo de sus requisitos. Escribió que quería un hombre de semblante y temperamento alegres.
Hinata lo miró atónita
-¿se considera un hombre de carácter alegre?
-No, he de admitir que me han dicho que no lo es, pero soy un hombre apacible.
-No lo creo en absoluto
-Se lo aseguro, es la verdad. Puede preguntar a sir Iruka, sir Shikamaru o sir Gaara. Han sido mis compañeros durante muchos años. Ellos les dirán que soy la persona más apacible del mundo. No soy propenso a los arrebatos de rabia o de mal genio.
《Ni a los de alegría o risa tampoco》 Pensó mientras lo miraba a los ojos
-Muy bien, acepto que sea apacible en cierto sentido, aunque eso no era lo que yo tenía en el pensamiento..
-¿Ve? Estamos progresando -dijo Naruto estirando la mano para coger una rama del manzano -Ahora, prosigamos. En cuanto a su último requisito, le recuerdo otra vez que sé leer
Hinata intentó frenéticamente poner en práctica otra táctica
-Ya basta, señor. Le concedo que cumple parte de mis requisitos, si se interpretan en líneas generales. ¿pero qué me dice de usted? Seguro que busca algo específico en una esposa.
¡Já! ¡Había dado en el clavo!
-¿Mis requisitos? -Naruto pareció desconcertado por la pregunta -son muy simples, señora. Estoy seguro de que los cumplirá a la perfección
-¿Por qué poseo tierras y las fórmulas de un próspero negocio de perfumería? Piénselo dos veces antes de decidir si eso es suficiente para usted, señor. Sin duda usted es un hombre acostumbrado a las magníficas diversiones que hay en más casas de los grandes lores..
-Puedo pasar sin ellas, señora. No me atraen en absoluto
-Evidentemente ha llevado una vida aventurera y fascinante ¿encontrará satisfacción en el negocio de cultivar flores y fabricar perfumes? -insistió Hinata desesperada
-Sí, señora -contestó con gran satisfacción
-No es una profesión adecuada a un caballero de su reputación, señor
-Esté segura de que espero encontrar en Byakko las cosas que me son más importantes
Hinata empezaba a perder la paciencia con tanta sensatez
-¿Y cuáles son?
-Tierras, una casa propia y una mujer que me dé una familia -Naruto la levantó del banco con tanta facilidad como si fuera una pluma -puede darme todas esas cosas.. para mí es muy valiosa -dijo acercándose lenta y peligrosamente a ella -No imagine que no la protegeré ni que la dejaré escapar de mi vigilancia
Los ojos de Hinata centelleaban fuego y su rostro Lucía decidido y brillante
-Pero.. -prosiguió ella
Fue por instinto. Un grito desesperado de su corazón. Sin pensarlo, sin importarle.. Naruto puso su boca en la de Hinata y silenció su protesta.
Hey.. gracias por haber llegado hasta aquí!
Lo sé… en la mejor parte les tengo que dejar (también así les incentiva a esperar el siguiente capítulo jeje)
Quisiera agradecer a todos los que siguen o tienen a Sannin de Konoha como su favorito.
Contestando los reviews
Carlos29: espero que te guste el nuevo cap, gracias por comentar.
Hinata Hyuga -NxH: así como mi perfil de esta cuenta podrás buscarme en Facebook, incluso la misma foto los puse, búscame como Regina Alba Blossom y en el álbum Sannin de Konoha están todos los capítulos, faltando el epílogo que subiré el 2 de octubre jeje...PD: cuando vas a actualizar Neko Hinata-chan! Quede frita que dejaste en suspenso ^u^U
Título del prox Cap. 4: Con tu olor en mis labios.
Ja Ne
Regina Alba Blossom
