Disclaimer: Los personajes que salen en esta historia pertenecen a Stephenie Meyer. Cualquier nombre que aparezca sólo será mera coincidencia. La trama me pertenece.


Capítulo 3

Jasper, 18 de Febrero.

— ¿Que me quede contigo? — suspiró, pensándoselo un poco. La verdad es que fue una idea estúpida, ya que ella era un ángel y seguro tenía más cosas que hacer, yo sólo era un simple humano. —Bueno... está bien, pero yo también tengo condiciones— Eso me soprendió. No las condiciones, si no que haya aceptado, y en parte me alegraba.

— ¿Qué condiciones? — empezó a sonreír de una forma que me asustaba. Esta chica empezaba a darme miedo.

— Pues... — se quedó mirando alrededor de mi apartamento. — Déjame arreglarte este tugurio. Tiraré toda droga que encuentre y... ¡oh! Tengo que comprarte ropa, mira como vas... pareces un vagabundo — Fruncí el ceño. ¿Me estaba volviendo a tomar el pelo? — Te haré un cambio de look radical, empezando por la cabeza y acabando por los pies. De seguro que encontrarás un buen trabajo si pareces un hombre bien.

Sí, me estaba tomando el pelo... ¿Tan mal aspecto tenía? Empezó a hablar y hablar, no entiendo como un ser tan pequeño pueda hablar tanto. Y eso me causó bastante gracia, así que empecé a reírme como nunca antes lo había hecho, o sí, pero hacía muchos años, cuando era realmente feliz. En el instante en que empecé a reírme, ella paró de hablar y empezó a mirarme de una manera muy rara.

— ¿De qué te ríes?

— De ti — le confesé, intentando ser sincero. Pero al parecer eso le disgustó, pues la pequeña duende-ángel empezó a inflar sus mofletes y a ponerse roja, cruzándose de brazos.

— Si vas a reírte de mí, mejor me largo — parecía verdaderamente molesta. Empezó a caminar hacia la puerta.

— ¡Espera! ¡Lo siento! — justo cuando hablé, un trueno se escuchó en la habitación, llenándola de pequeñas luces intermitentes que provenían por la ventana, al parecer había empezado una tormenta. Ella paró en seco justo cuando estaba a punto de abrir la manivela. La miré, y vi que se había quedado como una estatua. ¿Tendrá miedo?

— Oye, ¿estás bien? — Otro trueno apareció, dejando a oscuras mi pequeña vivienda. No sé que llego a pasar exactamente, sólo pude ver como una sobra corría hacia mí y se aferraba a mí, escondiendo su cara en mi pecho.

— ¿Te dan miedo las tormentas? — No me contestó, pero pude notar que a cada trueno que sonaba ella se aferraba más a mí. Y entonces descubrí, que por mucho que fuera un ángel y aparentara ser fuerte, ella era como una muñeca de porcelana. No sé como es su pasado, si es bueno o malo, lo único que sé en este momento es que también necesita que alguien la proteja, no puede hacerlo siempre ella sola. — Tranquila. Desde este momento, prometo estar protegiéndote de todas las tormentas que puedan aparecer, mi pequeño ángel —


Lamento mucho que sea tan corto, pero tengo una semana llena de exámenes y es lo poco que he podido escribir, pero intentaré alargar el siguiente lo más que pueda.

Por ahora no hay mucha acción, porque están empezando a conocerse, pero a partir del capítulo cuatro (o cinco) ya empiezan los problemas.

Gracias por los reviews, me ponen muy contenta :D

¡Besos!

~Lithin Confidence