CAPITULO II

LOS CASTIGADOS

1

-Recuerdo esta foto… -Dijo Hermione tomando el portaretratos de la mesa de noche. Había en él una fotografía donde salían los tres amigos, que parecían haber roto en dos partes y se encontraba pegada con cinta justo por en medio.

-¡Que niños nos veíamos! –Exclamó Ron– Así que sí se dieron cuenta que tomamos la cámara "prestada" –Dijo Ron pasando los dedos por la parte dañada.

-Sí, pero de poco les valió –rió Harry– Parece que es todo… -Dijo mirando el cuarto ya despojado de sus escasos artículos personales –Gracias por ayudarme a empacar chicos –dijo metiendo el portaretratos en la caja que contenía todas sus pertenencias.

-Es extraño ¿sabes? –comenzó a decir Ron mientras miraba a su alrededor– Conocer tu habitación el día que te dispones a abandonarla.

-Lo bueno es que en la "nueva" podrán entrar y salir cuantas veces quieran –sonrió Harry.

-Cierto –sonrió Hermione.

-¿Sabes que es más extraño aun? –insistió Ron dirigiendo su mirada a la ventana de Harry. Sus amigos lo miraron extrañados– Anoche soñé con ella.

-¿Tantas eran las ansias de conocerla? -Se burló Hermione.

-Fue muy extraño pero a la vez muy real…-prosiguió Ron ignorando a Hermione y caminando hacia la ventana–. Había barrotes en la ventana… y los gemelos y yo veníamos a rescatarte.

-¿Ah si? –Preguntó Hermione sarcástica– ¿Y entraron volando como Superman?

-No… -fue Harry el que respondió, miraba a su amigo inquisidor- ¿En qué venían Ron?

-¿"En qué"? –Preguntó Hermione extrañada- ¿de qué están hablando?

-En un Ford anglia… -Ron se giró a mirar a Harry ambos parecían casi asustados

-Bueno… que sueño más original… ¿Por qué tienen esas caras?

-El auto volaba… -Dijo Harry casi en un susurro. Ron asintió

-¿Cómo lo sabes? –Preguntó Hermione seria– Ron no pudo habértelo contado… hemos estado juntos toda la mañana.

-¿Lo soñaste tu también Harry? –Preguntó Ron.

-No lo creo… -Los tres amigos intercambiaron miradas pero antes de que cualquiera pudiera decir algo más, la puerta del cuarto se abrió.

-Harry ¿ya estás listo? –Preguntó Lupin.

-Sí.

2

-Les agradezco que hayan cuidado a mi sobrino todo este tiempo –Dijo Lupin en tono amable.

-Já sobrino… -Dijo Tío Bernon con tono despectivo.

-Creo que puedo decir de forma educada que Harry es más sobrino mío que suyo –Dijo Lupin sin perder la calma–. Y ahora que es mayor de edad no necesita de que ustedes manejen el dinero que le pertenece, el abogado de Harry vendrá a pedirle algunas firmas necesarias y si les place, no tendrán que volver a saber nada de él –Harry sintió hinchar su pecho de felicidad, ¡no sólo era libre, sino que no estaba sólo!–. Harry despídete de tus tíos.

-Gracias y adiós –era lo único que tenía que decir. Gracias por darle un techo adiós por todo lo que no le habían dado.

Un millón… no, dos millones valían los rostros furiosos de tío Bernon y tía Petunia, Harry no podía dejar de sonreír y eso ponía más rojo el rostro de tío Bernon.

-Vamos chicos –les indico Lupin. Ron y Harry se disponían a salir pero se detuvieron al ver que Hermione se movía en sentido contrario caminando hacia los tíos de Harry con decisión.

-Harry es talentoso, guapo y muy inteligente, se han perdido de un sobrino magnifico y si él no viene a pisotearlos cuando éste en la cima, vendré yo, porque a mí no se me olvidará todo lo que le hicieron pasar y que no se merece, así que no piensen que se han librado por completo de esto.

-Hermione… -Dijo Harry mirándola con sorpresa, los ojos de Ron estaban abiertos desmesuradamente y Lupin le sonreía con orgullo.

-Lo siento –Dijo a sus amigos con una sonrisa apenada– No pude evitarlo –se encogió de hombros con simpleza. Harry le sonrió con todo el amor que se le puede tener a una buena amiga, a la mejor.

-Ahora si chicos, vayámonos

3

Y la primera semana pasó como la mejor, por mucho, de todas las que había vivido Harry según recordaba. Vivir con Lupin era lo más cercano que tenía a vivir con una familia, por las mañanas desayunaban juntos antes de que llegasen Ron y Hermione para ir a la escuela, por las tardes Lupin se encontraba en ese misterioso trabajo del que nunca hablaba y Harry en el suyo nada misterioso. Ya en la noche Harry se encargaba de preparar la cena para que cuando llegara Lupin cenaran ambos y conversaran acerca de lo que ambos habían hecho durante el día. Obviamente Lupin no hablaba mucho de su trabajo y contaba pequeñas anécdotas que no revelaban nada, Harry solía monopolizar unos minutos la plática, al principio se sentía un poco cohibido temiendo enfadar a su tío, pero este mostraba tal sinceridad en su interés que la incomodidad no tardó en desaparecer.

Todo era miel sobre hojuelas hasta aquel horrible viernes.

El día empezó mal de por sí. El despertador de Harry no había sonado y por su culpa los tres llegaron tarde a clases, un retardo en sus expedientes… nada que ninguno no pudiera manejar. Pero ahí no termino el asunto: el profesor de algebra había pescado a Harry distraído haciendo una lista de lo que necesitaba comprar para la cena que le tocaba preparar a él, y le preguntó algo que Harry no pudo responder. Como castigo tendría que ir al terminar las clases a repasar.

-Los veo luego chicos… -se despidió de sus amigos con cierta amargura en los ojos.

El maestro lo entretuvo más de lo que había pensado, ¡Llegaría tarde al trabajo! cuando terminó, tomó su mochila y salió corriendo del salón, pero como para dejar en claro que aquel no sería un buen día, chocó con Malfoy tirando todas sus cosas al suelo.

-¡Eres idiota o qué Evans! Fíjate por donde caminas.

-No tengo tu tiempo Malfoy –dijo recogiendo sus libros del suelo.

-¿Ah no? –Preguntó con cinismo y, con todo el descaro del mundo, le patió una libreta justo cuando Harry iba a tomarla.

-¡No me provoques Malfoy! –Dijo Harry entre dientes.

-No me das miedo huérfano -Harry hizo todo el esfuerzo por ignorarlo y recogió su libreta dispuesto a marcharse. No podía darse el lujo de que lo corrieran de su trabajo, menos ahora que luchaba por independizarse.

-Búscate insultos más creativos Malfoy –Dijo dándole la espalda.

-¿Sabes que acabo de escuchar Potter? Que tu madre era una piruja y que te abandono por irse con otro hombre.

Malfoy sabía que no necesitaba más, Harry tiró su mochila al suelo se arrojo sobre él.

-¡Deténganse! –Gritó la anciana directora de la preparatoria, pero los dos jóvenes parecían demasiado sumergidos en su batalla como para parar- ¡Carlos, Ayúdame a separarlos! –Pidió al intendente.

-Ya chicos cálmense… -El hombre trato de agarrar a Malfoy mientras la directora trataba de agarrar a Harry

-¡Quítame tus asquerosas manos de encima! –exigió Malfoy aun tratando de golpear a Harry.

-¡Cuide su vocabulario jovencito! -Gritó McGonagall.

-Te romperé la cara Malfoy! –Gritaba Harry con coraje.

-Usted no romperá nada Potter, ahora los dos tranquilícense antes de que piense en llamar a la policía.

-Tú no podrías romperme nada –Dijo Malfoy con autosuficiencia.

-¿Ah no? Deberías ver tu ceja –Rió Harry con Malicia.

-No creo que esté peor que tu labio –Dijo Malfoy alzando una ceja.

-¡A callar los dos! Y los quiero ver en mi despacho en este momento.

-Pero profesora McGonagall mi trabajo…

-¡ya!

Los dos chicos siguieron a la directora lanzándose miradas de odio, aunque en las de Malfoy había un destello de satisfacción que intrigó a Harry. ¿Es que acaso pensaba que nomas lo castigarían a él? ¡Los dos estaban en problemas, no tendría por qué estar satisfecho!

-Estoy harta de sus peleas infantiles… -dijo con voz severa– mira que llegar a los golpes… van a tener que aprender a respetarse y yo me encargare de que eso ocurra –Ambos chicos miraban en direcciones contrarias-. Los dos están castigados a partir de hoy hasta el domingo y los próximos ocho fin de semanas.

-¿Qué? –Preguntaron los dos sorprendidos.

-No tiene derecho de hacer eso! –La acusó Malfoy.

-¡Soy la directora y si no lo tengo, me lo doy!

-Pero…

- ¿Haciendo qué? –preguntó Harry.

-Nuestro velador ocupa unos días para atender problemas familiares. Entre semana contrataré a alguien pero los fines de semanas ustedes dos se encargaran de cuidar la escuela.

-¿Quiere que durmamos aquí? –Preguntó Malfoy incrédulo–. Está Loca…

-Más respeto señor Malfoy –Le espetó la profesora– Quiero decirle que dormir es exactamente lo que no hace un velador. Necesito que ambos se encarguen de la seguridad de la escuela por la noche. Habrá un policía, pero a él sólo le corresponde estar en la caseta de vigilancia, el deber de ustedes será dar rondas cada dos horas por la escuela.

-Pero profesora…

Los peros eran muchos, pero ninguno dio resultado. Incluso Malfoy que parecía satisfecho al principio termino alegando junto con Harry lo desfasado del castigo.

-Llame a mi padre, él no lo permitirá –Soltó Malfoy de repente, pero luego tapó su boca como si se arrepintiera de haber dicho eso.

-Oh... su padre aceptara… ya verá que lo hará –Dijo segura de si la profesora.

Harry sabía que Lupin no se opondría así que ni lo menciono.

-Ahora pueden volver a sus casas, los veré aquí a las ocho de la noche, traigan con ustedes lo que consideren esencial y no más. Retírense. –Malfoy se levanto al momento y salió del despacho hecho una furia de coraje, Harry se paró con más calma y se detuvo en el umbral.

-¿Pasa algo? –Preguntó La profesora mirando por encima de sus gafas

-Evans…

-¿Disculpe? –Preguntó confundida

-Mi apellido es Evans… Cuando nos separaban a Malfoy y a mí me ha llamado Potter –Harry pudo notar un sobresalto en la mujer.

-Fue un lapsus linguae –Se excuso recuperando la cordura, con el tonó de quien dice algo sin importancia– tantos alumnos veo a diario que me confundí. Ahora vete –Harry no se movió, miró a la directora preguntándose si sería conveniente decirle que no era la primera vez que lo llamaban con ese apellido, pensó en decirle que en sueños lo había escuchado ya constantemente.

-¿Algo más joven Evans? –Preguntó con exaspero la directora.

-Nada… -y salió de la oficina.

4

Como era de esperarse llegó tarde a su trabajo, pero afortunadamente Kingsley no lo retó.

-Pero no quiero que esto se vaya a hacer costumbre Harry.

-No señor… -respondió Harry un tanto relajado. Al menos no perdería su trabajo.

Lupin lo miró divertido cuando Harry le contaba lo sucedido mientras guardaba en una mochila lo que necesitaría para la primera noche de castigo.

-Deberías aprender a controlar tu carácter –le dijo con serenidad.

-¿Es que nunca te peleaste con nadie? –Lupin sonrió.

-Una vez… un chico fanfarrón y presumido que había en el colegio… solía molestarme mucho hasta que un día colmó mi paciencia y lo golpee. Debo decir que fue bastante satisfactorio.

-Sé a lo que te refieres –asintió Harry–. No puedo creer que diga esto, pero creo que el castigo valió la pena… ya llevaba mucho tiempo conteniéndome y debiste ver la hinchazón de su ceja. ¡Directo en su orgullo!

-¿Cómo tu labio?

-Si bueno… -Harry se tocó la herida pensativo y luego sonrió– El de él quedó peor –Lupin sonreía pero negaba con la cabeza.

-Te pareces tanto a tu…

-Sí, a mi madre… -le completó Harry.

Lupin se mordió un labio como conteniéndose de decir algo y luego suspiró.

-Harry, lo que quiero que entiendas es que aunque esto pueda resultar divertido, no es la forma adecuada de solucionar las cosas. ¡Ni siquiera tienes un verdadero motivo para odiar a ese chico! ¿O sí?

-Es un idiota… -dijo encogiéndose de hombros.

-Lo mismo dije yo de Sirius… -se sonrió Lupin.

-¿Sirius? –Preguntó Harry confundido, aquel nombre le resultaba familiar- ¿El chico con el que peleaste? –Lupin asintió.

-Un idiota… y mi mejor amigo… -Harry lo miró sorprendido.

-De repente Harry, te das cuenta de que ese aparente odio es quizá atracción… un grado de atracción tal que no logras comprender por lo que no encuentras la manera de expresarlo más que con insultos.

-¿Qué? –Preguntó Harry incrédulo.

-Sirius, por ejemplo, la realidad era que desde que le miré por primera vez me sorprendieron sus agallas, su seguridad en sí mismo y su manera de ser cínico incluso en medio del peor de los problemas. La verdad es que le admiraba y le odiaba por no ser como él -Lupin guardo silencio y Harry sintió como si ya no estuviera con él en la habitación sino lejos, perdido en algún recuerdo–. Asegúrate de que no te estés perdiendo de una amistad por prejuicios de niños de escuela.

-No. Esto es diferente. –se apresuró a negar -El día que yo admire a Malfoy la tierra comenzara a girar para la izquierda.

.-.-.-Fin del capitulo.-.-.-