Capítulo 3: Confusiones
Volviendo a la Tierra
Marge aún no entendía exactamente qué había sucedido. Sentada en el sillón del living, trataba de razonar qué había sucedido pero no lo comprendía. Tenía el corazón agitado de la emoción que aún había dejado rastro en ella, pero también tenía una espantosa sensación de miedo que no la estaba favoreciendo en nada. Estaba confundida. No sabía cuál era la realidad.
Reaccionó un poco del estado alelado en el que se encontraba segundos atrás .Se le vino una palabra a su mente: REALIDAD. Exactamente ¿qué era la realidad? ¿Qué significado se suponía que tenía esa palabra?… Realidad… Su definición era muy difícil de explicar, y más si se había acabado de despertar de un sueño…
De pronto, las piezas del rompecabezas empezaron a aparecer. En realidad, no estaba armando el rompecabezas de esa situación, pero quería –aunque sea- una hipótesis. No sabía si lo que le había sucedido era un sueño o un producto de su alocada y angustiada imaginación. Lo más sensato era que se debía a un sueño…
Se frotó las sienes con sus dedos, pensando y pensando… Si esa situación le había sucedido a uno de sus hijos… ¿Qué hubiese hecho ella? Tal vez, si Lisa o Bart le hubieran contado que acababan de tener un encuentro con Homero, ella les hubiese dicho que no era nada más que un sueño. Pero la diferencia más grande, era que ella estaba viviendo esa extraña desventura… Más bien, en un rincón de su conciencia sabía que estaba volviéndose algo loca por la repentina muerte de su esposo. Tal vez era esa la explicación más sensata que había encontrado hasta el momento, pero ¿Cómo explicaría, entonces, que aún sentía en sus manos el calor inconfundible de Homero haciéndole cosquillas? Aún sentía como si él la hubiese acariciado en verdad, esa sensación que estaba extrañando pese a que su marido hubiese muerto hacía un día atrás. Un día sin Homero era un infierno para ella, más si razonaba que nunca más lo vería… Pero sí, lo había visto hacía unos momentos.
Se levantó de golpe, para comprobar si su esposo existía o no. Tal vez su sueño (mejor dicho, pesadilla) fue la muerte de Homero… Pero esa teoría le dejaba mucho que pensar…
Flashback
Marge estaba confundida, en el sillón del living junto a Homero quien lloraba desconsoladamente.
No entendía bien qué estaba pasando. Esa situación era confusa ¿Había muerto Homero, o no? Y lo que le espantaba más: ¿Era ella quien estaba muerta?
No, no. Era imposible que ella hubiese muerto. Estaba VIVA si es a lo que su esposo se estaba refiriendo. Ella era quien había sufrido la muerte de su esposo, era ella quien lo había velado hasta el último… Era imposible entonces que ella hubiese muerto, sufriendo esas situaciones. No cabía duda de que la muerte de su esposo había sido una horrenda pesadilla. Pero era raro que ambos hubiesen soñado prácticamente lo mismo.
La solución, sería escuchar a su esposo. Porque él aún no comprendía que lo que le había sucedido, no era más que un producto de sus pesadillas… Pero era extraño, ya que Homero se basaba en sueños utópicos con paraísos donde casi todo era de comida. Eran pocas las veces que su esposo había soñado pesadillas… Al menos, eso creía.
Decidió entonces, jugar con la lógica. Eso era francamente difícil, ya que la lógica no era de su tipo. La situación que estaba pasando requería filosofía… Pero ¿Cuándo demonios ella había hecho juegos de lógica y estudiado filosofía? No estaba acostumbrada a eso… Pero si mal no recordaba sus clases de filosofía en la secundaria, podía –aunque sea un poco- manejar de alguna manera ese problema. No podía rendirse. Mientras se tratara de Homero, haría TODO lo posible… y lo imposible también.
Homero se calmó un poco. Marge, entonces, decidió jugarse del todo:
-Entonces-le dijo suavemente-, si dices que yo he muerto… ¿Cómo ha sucedido?
-Trato de no acordarme, porque me duele el corazón-le dijo inocentemente-.
-Vamos, cariño-lo animó ella-. Puedes decírmelo… Estoy aquí. No ha sido nada más que una horrenda pesadilla.
El consuelo parecía estar dirigido a Bart o Lisa, pero no le extrañaba en lo absoluto que Homero pasara a ser, en ocasiones, tratado como un hijo para ella.
-Pues fue muy real el sueño… Era como un día normal, y me extrañé porque no me despertaste para ir al trabajo… Dormías plácidamente, pero te palpé y estabas fría…
-¿Fría?
-Sí, como una lata de cerveza sacada del refrigerador. Te quise despertar pero ya era tarde-Homero lloró escandalosamente de vuelta. Marge lo abrazó.
-Mi Homero…-dijo con voz presa de la ternura.
-No sabes el infierno que fue estar un día sin tí. Además que estaba angustiado, tuve que hacer tus labores, era algo muy difícil… Como limpiar un plato.
-Homero-lo reprochó Marge-, lavar un plato consiste en enjuagarlo con agua y pasarle una esponja con detergente para sacarle los restos de comida…
-¡¿Esponja? ¿Detergente?!-casi gritó Homero-. Pensé que se metían los platos en el horno.
-¿Y cómo crees que se puede limpiar un utensilio con el horno?-le preguntó fastidiada.
-¿Y yo qué sé?-se encogió de hombros-. Igualmente, lo tuvo que hacer Lisa. Y le di una lección al pequeño demonio por decirme que no sabía cocinar chuletas de cerdo-a continuación, Homero se puso a refunfuñar en voz baja mientras apretaba los puños.
-Ya veo… Pero esa fue una pesadilla, cariño-le dijo suavemente.
-Pero fue demasiado real-le dijo él, asustado-. Hasta soñé con cada detalle del funeral. Y el estúpido Flanders, que vino junto al Reverendo Alegría a nuestra casa para darnos el sentido pésame…
Marge también recordó ese detalle. Luego del funeral, el Reverendo Alegría junto a Flanders con sus hijos, vinieron a darle de una manera formal el sentido pésame.
-Después de todo-continuó Homero-, no fue inútil que vinieran… Luego de eso, supe cómo se siente perder a tu esposa… A tí, Marge… La diferencia es que Flanders no te mató por accidente, como yo lo hice con Maude.
-Ya veo que tiene detalles realistas tu pesadilla… Al igual que la mía.
-¿Tuviste una pesadilla?-preguntó él, preso de la sorpresa.
Marge se tapó el rostro, escondiendo señales de decepción ¡No la había escuchado! Tuvo ganas de golpear a Homero, pero se contuvo…
Sin embargo, a continuación le contó lo que ella había vivido con la muerte de su esposo.
-Vaya…-sólo pudo decir él, rascándose su calva cabeza.
-Pero por suerte, Homero… Por suerte todo fue una horrible pesadilla. No hemos muerto ninguno de los dos… Y podemos seguir haciendo de nuestras vidas, como si nada hubiera pasado-concluyó ella, como si estuviese insegura de que lo que pasaba en ese momento fuera real.
-Y podemos… ¡Vender esta historia en millones!-dijo él parándose del sillón y alzándolo brazos.
-¡¿Que qué?!-chilló Marge.
-¡Lo que oíste! Lo que nos ha pasado puede ser vendido como un suceso paranormal. Imagínate, Marge-dijo, marcando con su palma una curva línea en el aire-, ganaríamos millones y las radios y revistas nos llamarían para hacer entrevistas, y…
-¡Ya basta, Homero!-lo retó ella.
-¿Qué?-preguntó, sin entender qué era malo de su brillante idea.
-Nada de ventas, ¿lo prometes?
-Lo prometo. Ahora, si me permites, iré al teléfono a hacer una llamada a la revista Mad para…
-¡Homero!-lo volvió a retar, sabiendo que Homero no le iba caso omiso si no lo detenía.
-De acuerdo-resopló.
-Ahora, vamos a la cocina. Te haré unos brownies con nuez, como los que te gustan.
-¿Con mucha canela?-preguntó Homero, entusiasmado y enternecido.
-Con mucha canela-afirmó Marge, mientras le tomaba las manos.
-Oh, Marge… Realmente fue una espantosa pesadilla haberte perdido…
-Homero-musitó ella, abrazándolo.
Sus labios se juntaron mientras se abrazaban con todo el cariño que tenían uno para el otro. Marge sintió el aliento de su esposo, con un toque a alcohol pero dulce… Era como saborear licor de chocolate, sólo que el aliento de Homero tenía un mejor sabor. La delgada figura de Marge fue acurrucada aún más con el cuerpo gordo de su hombre.
No le podía decir un "TE AMO" porque ya se lo estaban diciendo a través de ese beso tan dulce.
Cuando terminaron esa tierna demostración de amor, Homero tomó a Marge de la cintura y ambos fueron a la cocina.
Y allí pasó algo muy extraño. De repente, sobresaltada, Marge apareció transpirada sentada en el sillón del living.
Fin del Flashback
"Homero"
Marge corrió por toda la casa, como si fuese una cuestión de vida misma o muerte (aunque tenía algo que ver con esos sustantivos que le causaban temor).
"Homero… Tengo que encontrar a mi Homero"
Pero, sorpresivamente, su esposo no se encontraba en ningún sitio del hogar. Cuando llegó nuevamente al living, una abrumadora sensación de angustia se apoderó de ella, haciéndola sentar en el sillón. Como si sus energías se hubiesen ido de un toque. Como si su angustia hubiera brotado hasta convertirse en un enorme árbol que crecía siniestramente dentro de ella.
Volteó la cabeza, y a su lado vio las ofrendas fúnebres que muchos ciudadanos de Springfield le dieron para decir su sentido pésame. Entonces lo comprendió: Homero SÍ estaba muerto. Ella había tenido nada más que un sueño. Un sueño del que no se hubiera querido despertar… A veces, Marge actuaba egoísta cuando se trataba del profundo amor que sentía hacia su cónyuge.
Pero si él había muerto ¿cómo explicaba esa sensación en las manos que tenía? Era como si Homero estuviera vivo y le hubiera dejado rastro de su calor en sus palmas… Y además, a diferencia del sueño que había tenido la noche anterior (el del tren), éste había sido un sueño muy realista. Como si hubiera pasado en verdad…
La viuda Simpson se agarró la cabeza por la jaqueca que estaba teniendo… Hacía TAN poco se había muerto él, y ya se estaba volviendo loca.
Búsqueda
Bart y Lisa estuvieron horas buscando algo dentro del mugriento sótano. Un objeto preciado que necesitaban. Algo muy importante: una cinta de película.
-Lis, creo que no la encontraremos aquí-inquirió Bart, algo frustrado a su hermana.
-Estaba segura de que la cinta estaba aquí-murmuró Lisa, buscando entre las cajas. De repente, una sensación cálida pero desagradable corrió por su mano.
-¡UNA RATA!-chilló retrocediendo. Una lata de cerveza Duff se cruzó en su camino, y Lisa cayó de espaldas al suelo.
Bart empezó a carcajear, mientras su hermana lo miraba bufada sin atreverse a levantar.
-¡Deberías haberte visto-le decía él entre risas-, qué gracioso!
-Bueno ¿me vas a ayudar o no?-lo reprendió ella, totalmente fastidiada. Bart la ayudó, pero no dejó por eso de reírse, mientras algunas lágrimas se le escapaban por la comisura de sus ojos.
Lisa lo contempló enojada mientras su hermano terminaba lo suyo. Aún en estas situaciones, el muy idiota no dejaba de comportarse burlón.
-Ay… qué risa-dijo él, mientras se secaba las gotas de lágrimas y cesaba su sucesivo canto de carcajadas.
-Bart, creo que debemos buscar en otra parte-le dijo ella, cambiando de tema.
-Pero ¿en dónde puede estar si no está aquí?
-No lo sé… En el ático tampoco estaba-repuso Lisa, mientras trataba de pensar con su tupida mente en dónde podían encontrar lo que buscaban. De repente gritó eufórica-¡Ya sé! Vamos a darle una visita al abuelo. Seguramente él nos puede ayudar.
A Bart no le agradó la idea. El abuelo había estado muy sensible con la partida de su hijo, por lo que si lo visitaban, les iba a contar toda la historia de Homero (con datos reales y datos falsos incluidos).
-No lo sé-repuso indeciso.
-Es la única forma-le contestó ella.
-De acuerdo. Vamos por nuestras bicicletas… Pero cuidado con la tuya. Hace días atrás le puse una trampa de mapaches al neumático, por lo que su rueda ya no sirve.
Lisa gruñó, corriendo escaleras arriba.
-Ahora TÚ me tendrás que llevar-lo acusó mientras Bart volvía a reírse: Lisa se había creído su estúpida broma del neumático.
Pronto, ambos pedalearon rumbo al asilo en silencio, rememorando toda la espantosa tragedia que habían pasado.
Realidad VS Ficción
De repente, Marge sintió un murmullo en una habitación del piso superior. Inmediatamente subió las escaleras con pasos de seda para escuchar mejor ese murmullo. Cuando llegó al pasillo, supo que se trataba de Maggie.
La bebé había estado dormida todo el tiempo en que ella imaginó todo el encuentro con Homero. Al parecer, se acababa de despertar y llamaba a su madre con llantos entrecortados.
-Oh, mi pequeña-dijo con voz impregnada de amor, mientras alzaba a la pequeña Maggie entre sus finos y delicados brazos. Se sentó en una silla cercana a la cuna porque sentía (sin explicarse por qué) un cansancio corporal tremendo.
Mientras mecía a su hija, pensaba con frustración y tristeza lo hermoso y extraño que había sido ese sueño.
Hermoso porque tuvo por un momento la esperanza de que Homero estuviera vivo y que toda esa horrenda e inesperada tragedia solo fuese un producto de sus pesadillas.
Aún podía sentir en sus labios el sabor de su difunto marido, como su la hubiese besado en verdad. Pero ya era de su convicción que ese había sido nada más que un sueño.
"Nunca había tenido un sueño tan real… Jamás en mi vida. Si Lisa estuviera aquí para darme una lógica explicación de esto…"
De repente se acordó y susurró:
-Lisa… Bart ¿En dónde demonios se habrán metido?
Cuando miró a sus brazos en donde sostenía a Maggie, ésta no estaba. Y en vez de estar en la alcoba de su hija, nuevamente estaba en el living.
-¿Marge?-le preguntó la voz de alguien que conocía muy bien.
Se dio vuelta lentamente. ¿En verdad era…? No, imposible. De nuevo no. Pero sus ojos no la engañaban: era él, Homero. No cabía duda alguna.
-¿Homero?-preguntó ella con voz ahogada por el terror.
Eso no podía ser. Era otra vez una prueba de lo loca que se estaba volviendo y no se iba a dejar engañar otra vez. Le había dolido aceptarlo, pero Homero estaba MUERTO. Muerto, muerto y muerto. No se iba a permitir el gusto de fantasear de vuelta. No. Ella debía aceptarlo, en vez e imaginarlo.
Se pellizcó y se abofeteó, con la mera esperanza de aparecer nuevamente en la alcoba de Maggie, pero no dio resultado. Seguía en el living, presa de un sueño o pesadilla…
Vio horrorizada cómo Homero trataba de hacer lo mismo que ella: despertar. Y al parecer, no estaba logrando su objetivo aunque estaba claro de que esa proyección de Homero no era más que una imaginación. Él la miró de repente, y pegó un pequeño grito:
-Tú no existes-la acusaba mientras se pegaba contra la pared una y otra vez.
-Tú eres el que no existe-gritó ella, mientras corría para pegarse contra el muro del living, al igual que su marido. Sólo que su imaginario marido ya estaba sangrando un poco de lo fuerte que se estaba pegando. Una fina línea de sangre caminaba por su rostro.
Marge se dio unos cuantos golpes contra la pared rosada, pero fue inútil: Homero seguía allí.
"Ya me cansé" pensó.
Tomó impulso de un lado extremo de la habitación y corrió para darse un porrazo que jamás en su vida se iba a olvidar. La cabeza le dolía y estaba mareada. Nunca se había hecho tanto daño físico hacia ella misma para despertar de un sueño. Después de todo, el golpe no era más que ficticio…. Aunque el dolor era demasiado real. Pero real parecía Homero también, y estaba consciente de que era un producto de su imaginación.
Había caído al suelo del dolor que sentía, y cuando se levantó, vio a Homero tirado en el piso. Inconsciente y sangrando un poco de su cabeza. Le dio compasión.
"Ayudaré a mi imaginario esposo a retomar consciencia" pensó, conmovida.
Pero cuando le fue a ayudar, los saltones ojos de su imaginario esposo se abrieron de golpe. Cuando la vio, pegó un grito de terror.
-¡AAAAGHH! ¡UN FANTASMA!
Espantado, salió del living a toda carrera. Marge se dio cuenta de que eso que estaba pasando era una pesadilla que parecía no tener fin. Corrió ella también, hacia un lugar en el que se sentía segura: su alcoba. Ahora, lamentablemente, era sólo suya. Pero en tiempos no muy lejanos, había sido también de Homero.
Al entrar a la habitación, suspiró aliviada. Pensó que podía alcanzar la paz esperando a que esa pesadilla se acabara. Pero lo vio nuevamente: en un rincón, en pos a la cama, estaba ÉL. Sus ojos estaban como platos, y estaba sentado en el suelo agarrando sus rodillas y apoyando el mentón en ellas.
-Sueño, sueño, sueño-decía una y otra vez.
Pero al verla, gritó. Y Marge gritó. Y ambos corrieron a otro lugar de la casa. Pero se volvieron a encontrar en la cocina, en el garaje, en la habitación de Lisa, en la alcoba de Bart, en la de Maggie… Parecía a propósito que se encontraran siempre aunque cambiaran de lugar.
Marge cerró los ojos, tratando de convencerse a ella misma que ese sueño se acabaría, que sólo el destino la quería enloquecer y ella no iba ceder a eso.
Pero en el fondo, no estaba segura si eso realmente era un sueño… Entonces ¿era la realidad?
NA: MIL, MIL DISCULPAS POR TARDAR EN SUBIR EL CAPÍTULO! Quería asegurarme de que esté bien escrito. Lamento demasiado haber tardado, no lo haré más. Sólo que bueno...Me surgieron problemas pero voy a tratar de concluir todos mis fics :D En fin ¿Qué les pareció? Después, en lo siguientes capítulos voy a especificar qué traman Bart y Lisa realmente :3 En fin, espero que haya sido de su gusto este capítulo y gracias por los reviews a Me-Me Rotamundo, JK y History of my life. Me animaron a seguir! Mil gracias, de corazón!
Saludos!
THE SIMPSON NO ME PERTENECEN, TAMPOCO SUS PERSONAJES!
