Esta en una adaptación de la mini novela "Baster" de Jeffrey Eugenides y la película "The Switch".
Hay varios cambios entre la novela, la película y esto, pero de cualquier modo, la historia no es completamente mía.

Ni Baster, ni The Switch, ni Glee y sus personajes me pertenecen. Las únicas que son mías son las faltas de ortografía que encontrarán a continuación.

Kurt tiene 28 años y Blaine 27.


CAPÍTULO 3.

Sábado 7:14pm

Kurt salió del elevador y caminó hacia el apartamento de Blaine, donde la música sonaba fuertemente, empujo la puerta y entró.

– Aloha – Santana sonrió y colocó un collar de flores alrededor del cuello de Kurt, quien sonrió falsamente. – Oh, que lindo. – Kurt exclamó y espero a que Santana desapareciera para arrancar el collar de su cuello y dejarlo por ahí.

– ¡Kurt! ¡Veniste! – Blaine exclamó y envolvió sus brazos al rededor del cuello del más alto.

Kurt sonrió e inhaló la esencia de Blaine antes de besar su cabello. – ¿Creíste que no iba a venir? ¡Eres mi mejor amigo! – Comentó una vez que se separaron, bajando la mirada. – Lamento lo que dije el otro día... Yo estoy feliz por ti, enserio, no se porque dije eso. – El sacudió su cabeza. – ¿Me... Me disculpas? – Preguntó, tímidamente levantando la cara.

– Por supuesto que si, idiota. – Blaine sonrió abrazándolo de nuevo. – Ahora, quita esa cara triste. ¿Quieres algo de beber? –

El castaño asintió. – Lindo sombrero, por cierto. – Kurt apuntó el sombrero de pirata en la cabeza de Blaine.


Sábado 8:49pm

Kurt relleno su vaso y se recargó en una de las paredes, suspirando.

– ¿Te vas a beber eso? – Una muy mareada Santana preguntó apuntando el vaso de Kurt.

– Ese es el plan. – Kurt respondió mirando a sus alrededores. – ¿Quien hace esto... Una fiesta de inseminación? ¿Al menos hay un doctor? –

Santana negó con la cabeza. – Un doctor no será necesario. – Explicó. – Hacer la fiesta fue mi idea, ya sabes, ahora esta de moda hacer fiestas de inseminación. Pero tranquilo, el proceso es fácil, Blaine ser irá a la otra habitación, nosotros nos iremos y el se meterá este enema por el trasero. Fácil. – Ella sonrió enseñándole el artefacto.

Los ojos de Kurt se abrieron al ver lo que tenía Santana en las manos. – ¿Que no... Que no eso debería de estar limpio? ¿Que hace eso aquí? – Kurt preguntó preocupado antes de mirar la sonrisa de Santana.

– ¡Estoy bromeando! – Ella rió.– El usará un aparato médico pero básicamente es lo mismo. –

– Encantador. – Susurró el castaño.

– Okay, ¿Que te sucede, Kurt? Tienes esta... esta especie de iones negativos que saltan de tu cuerpo como pulgas. – Dijo alejándose un poco de el y sacando algo de su sostén. – Toma una de estas, estarás menos ansioso. – Santana tomó la mano de Kurt y colocó una pequeña pastilla en la palma de su mano.

Kurt miró hacia la pastilla y después hacia Santana. – ¿Qué... Qué es esto? –

– Se la robé a mi madre, están hechas a base de hierbas. – Explicó.

– ¿Si me la tomo te irás? –

Ella asintió. – De cualquier modo, debo mover el guacamole. Ya sabes, cuando esta mucho tiempo al aire libre se vuelve de un color como podrido. – Hizo una mueca. – Como el color de tu suéter. – Ella rió y se alejó.

Kurt suspiró y bebió la pastilla.


Sábado 9:30pm.

Kurt gemía felizmente mientras masticaba el trozo de pizza en su boca, cuando Blaine se acercó a el. – Elijah esta aquí. – Blaine sonrío sentándose al lado de Kurt.

– ¿Elijah? – Kurt preguntó entre gemidos.

– El donador. – Explicó – ¿Podrías dejar de tener sexo con la pizza? Es raro. –

Kurt lo miró ofendido. – Iré a saludarlo y deja de beber, que no me haré cargo de ti si haces alguna estupidez. – Blaine sonrió y se puso de pie, antes de alejarse.

El castaño suspiró y dirigió a su boca el ultimó trozo de pizza, pero antes de que llegara a sus labios este aterrizó en su camisa. – Mierda. – Murmuró por lo bajo antes de correr a la cocina e intentar limpiar su camisa en el lavaplatos. Cuando la mancha no se quitaba, Kurt suspiró y se recargó en el mostrador de la cocina.

– ¿Es una fiesta rara, no es así? – Un hombre alto y rubio preguntó.

Kurt asintió. – Solo Blaine haría algo así. – Kurt sonrió.

– ¿Ah si? No lo conozco tan bien – El chico comentó. – ¿Quieres un trago? – Preguntó tomando una de las botellas.

– Seguro. – Kurt sonrió mientras el chico servía ambos vasos y le entregaba uno al castaño. – Gracias. Soy Kurt. – Dijo antes de darle un sorbo a su bebida y hacer una mueca por el fuerte sabor de esta.

– Soy Elijah, el donador. – Sonrió. Kurt lo miró atónito.

– Claro, Elijah el donador. Yo soy el mejor amigo de Blaine. – Elijah sonrió. – Déjame... Déjame hacerte una pregunta. – Kurt dijo acercandose a Elijah. – ¿Porque haces esto? –

– Necesitamos el dinero. – Respondió el rubio con una mueca.

Kurt frunció el ceño. – ¿Necesitamos?

– Si, mi esposo y yo. El esta... por allá. – Apunto hacia un chico sentado en uno de los sillones, quien les regalo una gran sonrisa. – Mi sueldo no es el mejor, soy profesor en Columbia, ahí doy un curso de literatura feminista, obviamente la paga no es buena. – Explicó antes de que Santana se acercara con un casco de vikingo y lo colocara en la cabeza de Elijah.

– Okay, es hora. Arreglé un cuarto para ti y todo eso. Tu esposo puede entrar contigo. – Santana sonrió.

– El deber me llama, fue un gusto conocerte, Kurt.– Elijah dijo antes de seguir a Santana.

Kurt bebió el resto de su vaso y lo relleno de nuevo.


Sábado 10:11pm

Kurt caminó por el pasillo hasta llegar al cuarto de Blaine, abrió la puerta y sonrió cuando lo miró parado frente a la ventana. Tomó una respiración profunda y tocó la puerta para hacer saber que estaba presente. Blaine giró rápidamente y le regaló una sonrisa.

– Acabo de conocer a tu Vikingo – Kurt dijo y caminó hacia el.

– ¿Es guapo, no es así? – Blaine tomó la mano de Kurt y los guió a su cama.

– Si, delicioso – Kurt comentó ganándose una pequeña risa por parte del moreno.

Blaine lo miró por unos segundos antes de bajar la mirada a su regazo, sintiendo la tensión por el silencio.

– Estas asustado – Kurt comentó y atrajo a Blaine a su pecho, abrazándolo.

Blaine asintió. – C-creí que organizar una fiesta sería divertido. Pero en realidad... Es deprimente. Y además, ¿Tu crees que estoy loco, verdad? – Preguntó separándose de el.

– Nope, creo que quieres tener un bebé y es natural. No estas loco. Estas perfectamente bien – Kurt sonrió.

Blaine lo miró por unos segundos y lo abrazó de nuevo. Beso su mejilla y se puso de pie. – Okay. – Respiró profundo.

– No olvides tu sombrero, pirata. – Kurt dijo entregándole el sombrero a Blaine, quien simplemente sonrió y salió de la habitación.


Sábado 11:27pm

– Okay, okay. Me gustaría hacer un brindis por nuestro donador. – Santana dijo tropezando con sus propias palabras. – ¿Eli? ¿Donde estas? – Elijah levantó la mano y sonrió.

– También me gustaría hacer un brindis para nuestro Blaine, la razón por la cuál estamos todos aquí. Eres una inspiración, estás tomando el toro por los cuernos y... ¡Y lo vas a lograr! – Santana exclamó con algunas lagrimas en sus ojos. – Ahora... ¡Bailemos! –

Blaine sonrió y buscó a Kurt con la mirada, encontrándolo acostado en uno de los sillones. Blaine negó con la cabeza y camino hacia el.

– Hey ¿Te encuentras bien? Te dije que no bebieras más. – Blaine dijo alejando algunos mechones del rostro de kurt.

– Estoy fantástico. – El castaño se sentó y le regalo una torpe sonrisa. – ¿Ya te dije que te ves genial hoy? – Blaine sonrió y negó con la cabeza. – ¿No? Pues luces fa-bu-loso, el color de tu camisa resalta muuucho tus ojos. – Kurt recostó su cabeza en el hombro de Blaine. – Y yo sé mucho de eso, pues ya sabes... Soy diseñador de modas. – Se enderezó. – Tengo... tengo que orinar. – Palmeó la espalda de Blaine y se paró abruptamente.

Se desplazó por el pasillo con inestabilidad hasta que finalmente llegó al baño y golpeó la puerta un par de veces. – ¡Ocupado! – gritó una voz femenina del otro lado de la puerta. El castaño bufó y se dirigió al baño en el cuarto de Blaine, caminando torpemente, casi cayendo al suelo al entrar.

– Mierda – Siseó cerrando la puerta y bajando la cremallera de sus pantalones. Su mente se desplazó a los eventos ocurridos esa noche y un sentimiento extraño inundó su pecho. Moviendo la cabeza con brusquedad para deshacerse de los sentimientos intrusos, su mirada fue a dar con un recipiente ubicado en el lavabo del moreno.

Kurt sonrió divertido descargando el inodoro y acomodando sus pantalones correctamemte sin despegar su mirada del recipiente.

¿Así que esta era la donación de Eli? Su esperma.

Una risita abandonó los labios de Kurt mientras lavaba sus manos y negaba con la cabeza.

Wow. Era tan dificil de creer que solo con eso harian un bebé para Blaine, un bebé naceria a partir de lo que habia dentro de ese bote transparente.

Los ojos de Kurt se ampliaron con curiosidad y con el cerebro ahogado en alcohol no pensó dos veces lo que hizo a continuación. Tomó el recipiente en sus manos, entrecerrando exageradamente los ojos para leer la etiqueta blanca que resaltaba.

Elijah Wood, #3458

El castaño bufó destapando el envase y mirando con ojos grandes en su interior.

– Hola bebé Blaine ¿Me escuchas? – Susurró con palabras arrastradas y voz cantarina. Se quedó callado esperando por una respuesta pero la habitación permaneció en total silencio excepto por el sonido del chorro de agua del lavabo salpicando la ceramica. Frunció el ceño y habló de nuevo inclinandose un poco más hacia adelante.

– Soy el tío Kurt, solo quería decirte que tu papi es un hombre hermoso y perfecto y… –

– ¡Sal de ese maldito baño, Hummel! Partiremos pastel – Gritó Santana golpeando fuertemente la puerta y provocando que el castaño saltara del susto.

– Vete a la mierda, mujer. –chilló Kurt asustado mirando con terror el recipiente que hace unos segundos estaba en sus manos y que ahora yacía vacío en el agua del lavabo.

Santa.

Puta.

Mierda.

Con panico y manos temblorosas Kurt recogió el bote jadeando con horror al percatarse de que efectivamente se encontraba vacio. Miró el agua en el lavabo y luego al recipiente en sus manos.

¿Qué había hecho? Habia literalmente echado al desagüe las posibilidades de que Blaine se convirtiera en padre.

Sus ojos se llenaron de lagrimas y sus piernas se rindieron haciendolo caer sentado en el piso. Pegó el recipiente a su pecho y miró hacia todos lados buscando por una solución, un milagro, lo que fuera.

Blaine estaría tan triste y decepcionado, mierda, estaría deshecho. Todo lo que Blaine deseaba en la vida era tener un bebé y ahora Kurt había arruinado eso. No podía ni siquiera imaginar lo que el moreno sentiría al enterarse de lo que había hecho.

Pero ya era demasiado tarde, no había forma de arreglar esto. ¿O sí la había?

Con los ojos azules abiertos como plato Kurt se irguió en su lugar bajando lentamente la mirada hasta su entrepierna.

Nah, no podría hacerlo… ¿O sí?

Miró el recipiente relucientemente limpio en sus manos y de nuevo a su entrepierna. Blaine tiene que ser papá, pensó poniéndose de pie y bajándose la bragueta rápidamente.