Nota de la autora: Debido a que Guilty Crown arruinó mi pareja favorita SS DarGumi, estoy escribiendo una ampliación del pequeño epílogo del capítulo final. En serio, QUÉ C**** OCURRIÓ CON DARYL? *huff huff* ¡Será mejor que hagan alguna OVA!

También incluye otras tres parejas en menor grado: ShuYase, YahiNon y (gulp!) SouRisa? Clasificación T, para estar seguros.

Nota de la traductora: ¡Capítulo 2! ¡Que lo disfruten!

Aclaración más que obvia: Guilty Crown no me pertenece, ni tampoco ninguno de sus personajes (bueno, con Daryl y Gai hay q hacer una excepción, porque SI son míos xD)


Capítulo 3: Viejas canciones.


A la mañana siguiente, Shu se sentó en una banca del parque. A través del río, la plateada Torre de Tokio era un reluciente símbolo del nuevo Japón independiente. Respiró el frio aire del amanecer y se colocó sus audífonos. Encendió la música y escuchó la canción de Egoist, "Departures".

Nunca seré amado por ti otra vez

O necesitado por ti de nuevo, tampoco

Y por eso estoy aquí, solo

Ouma Shu imaginó a Yuzuriha Inori sentada en un campo de flores cubierta por una luz neblinosa, su cabello rosa pálido y su vestido rosa oscuro en un fuerte contraste frete al frondoso verdor. Ella se gira hacia él. Ni siquiera las iridiscentes violetas o las oscuras rosas azules pueden compararse con la belleza de su rostro.

¿Qué me dijiste cuando nos alejamos?

Las palabras colgaron en el aire y nunca me alcanzaron.

Yo sé que mis sueños y deseos son ilusiones

Y aun así no puedo abandonarlos

Él se acercó a ella, aplastando por el camino unos cuantos etéreos capullos cuyos nombres solo Inori conocía. Con cada paso se liberaban dulces fragancias. En sus sueños, Shu no estaba ciego. Él podía ver todo y, mientras se arrodillaba junto a ella, podía sentir el calor de su mano con su propia carne. Levantó esa frágil mano y depositó un indigno beso sobre la perfección de su piel. "Buenos días, Inori."

Dijiste "no me dejes ir, sostén mi mano"

"Siempre estaremos juntos"

Tus manos, mientras las sostenía, eran cálidas

Y tiernas

"Buenos días, Shu" susurró de regreso. "¿Qué tal tu día?" Ella acomodó su regazo y lo invitó a recostarse sobre él.

Él se acomodó diciendo, "hicimos una fiesta de cumpleaños para Hare. Todo mundo estaba ahí excepto Arisa-san, como siempre." Cerró sus ojos mientras Inori acariciaba su cabello achocolatado. "Yahiro, Kanon y Souta están trabajando duro en sus trabajos. Tsugumi hará su examen de licenciatura el mes que viene, y la teniente Ayase hizo otro delicioso pastel. Anoche hicimos galletas para obsequiarlas a los niños del refugio Ángel. Estaban deliciosas."

Tú siempre haces eso, me haces enojar.

Y después me haces llorar al final.

Pero cuando dices "lo siento" después de todo.

Siempre amo la mirada en tu rostro.

Podía sentir a Inori enredando un mechón de su cabello alrededor de su ágil dedo. "Shu… ¿recuerdas cuando te hice un onigiri?" Se detuvo. "¿Estaban ricos?"

Alzó la mirada para encontrarse con sus inquisidores ojos rubí. "Si, estaban deliciosos." Alzó su mano derecha y acarició su suave mejilla.

Ella rio. "¡Pero la forma era rara!" ambos rieron sinceramente, recordando las saladas y deformes bolas de arroz.

Sostenme con fuerza mientras puedas y no me dejes ir.

Quiero estar en tus brazos.

Dormiremos con nuestras frentes presionadas juntas.

Se sentó y se encaró a ella. Apoyando silenciosamente su frente contra la de ella, preguntó: "¿Qué te gustaría para tu cumpleaños?"

Inori miró hacia las flores a sus pies, "unas fresas estarían bien, pero mi cumpleaños no es hasta febrero."

Shu sonrió y dijo, "hasta donde sabemos, tu cumpleaños puede ser hoy. Si ese es tu deseo."

Negó con su cabeza delicadamente, aún recargada sobre él. "No, está bien. Me gusta el cumpleaños que me diste. Fue el día en el que fui liberada."

¿Sabías que no nos volveríamos a ver?

La sostuvo con fuerza. "El día en que ambos fuimos liberados, Inori." En la oscuridad de la niebla matutina y la desvaneciente esencia de los fantasmagóricos capullos, una sola lágrima rodó por su mejilla.

Dijiste, "no me sueltes, sostén mi mano".

"Siempre estaremos juntos."

Tus manos, mientras las sostenía eran cálidas.

Y tiernas.

"Te extraño tanto…"

Ayase se sentó inerte mientras miraba desde la distancia. Una sola lágrima calló hacia la mano metálica de Shu. ¿Cómo pude llegar siquiera a pensar que tendría una oportunidad? Despacio giró su silla de ruedas. Después de todos estos años él aún…

"Ayase, ¿eres tu?" Shu se reanimó y rápidamente se limpió el rostro. "¿Ayase?"

La chica con el cabello castaño se acercó a él y tocó su rodilla. "Me siento alagada por que puedas reconocerme por el sonido de mis ruedas."

"Toma algo de práctica." Sonrió. "¿Nos vamos?" se puso de pie para comenzar a caminar cuando Ayase tomó su mano metálica. El metal estaba húmedo debido a las lágrimas y al rocío. "¿Te encuentras bien, Shu?"

"Si" le dio un apretón. "Gracias por preocuparte."

Una sonrojada Ayase mantuvo su mano en la de él. "No seas tan amable, eso es lo que hacen los amigos." Replicó alegremente mirando su calmado y sonriente rostro. Amigos, ¿eh? Buena esa. Comenzó a guiarlo al frente. "¿Vamos?"

"Claro, ¿pero podría cargar la caja? Es lo menos que puedo hacer." Shu ofreció su mano izquierda. Ayase tomó la caja de galletas de su regazo y se la entregó. "¿Estás seguro? Está un poco pesada."

"No hay problema," tomó la caja y su bastón bajo su brazo izquierdo. "He cargado pesos más pesados," rio entre dientes. "Alguna vez cargué el peso del mundo sobre mis hombros, ¿recuerdas?"

Se burló. "No puede ser, tu lado cómico se está volviendo tan oxidado como tu brazo."

"¿De qué estás hablando?, ¡Mis armas brillan de nuevo!" soltó su mano y flexionó sus dedos metálicos con orgullo. "¿Lo ves?, ¡pura hombría aquí!"

"Si tú lo dices, señor músculo. Hahahaha." Tomó sus ruedas y comenzó a rodar al frente, extrañando instantáneamente la sensación de la mano de Shu. Aunque fuera protética.

"Y bien, Ayase, ¿cómo está Tsugumi? Antes de dejar su apartamento anoche la escuché correr hacia su habitación. Sus pasos sonaban molestos." Preguntó mientras tomaba delicadamente las manijas de la silla de ruedas.

"No lo se. Se veía muy feliz cuando llegó. Pero cuando regresó había cambiado completamente," explicó mientras se acercaban a la rampa a un lado del río. "Incluso Fyuneru estuvo tocando a su puerta pero ella no respondió. Aún dormía cuando me fui por la mañana."

Shu se compasó al ritmo de su avance. "Espero que esté bien."

"Yo también." Asintió Ayase mientras cruzaban la calle rumbo al orfanato Ángeles.


Tsugumi se estiró mientras bostezaba y vagaba con apatía por los pasillos de la Universidad de Tokio. La noche anterior lloró hasta quedarse dormida después de haber visto a Daryl abrazando a otra mujer. Dio vuelta en la esquina y se encontró cara a cara con un familiar par de pechos disimulados bajo una bata blanca de laboratorio.

"¡Ah, Haruka-chan!" miró hacia la castaña madrastra de Shu.

"Oi, oi, Tsugumi" la mujer mayor movió un dedo con desaprobación frente a su rostro. "¿Cuántas veces te he dicho que me llames ´Profesora Ouma´ cuando estemos aquí?"

"Aye, aye. Lo siento, profesore Ouma-chan." Bromeó Tsugumi. "Es solo que no me siento muy bien el día de hoy."

"Puedo verlo. Tus ojos están rojos y tu naríz un poco congestionada." Haruka pellizcó sus mejillas y las jaló. "¿Podrá ser que Tsugumi-chan ha experimentado su primer corazón roto?"

"¡¿EEEEH?!, ¿quién se lo dijo?" su rostro se tornó súbitamente de un tono rosa profundo. "¡Voy a matar a Ouma Shu!" blandió un puño hacia la ventana.

Haruka abrazó a Tsugumi por detrás. "No hay necesidad de culpar al bebé Shu. Tengo un sexto sentido para estas cosas." Dijo sacándole el aire. "También soy una mujer, ¿lo sabías? He experimentado el deleite y el sufrimiento del primer amor. ¡Deja que mamá Shu te ayude! Estoy segura que te puedo dar muy buenos consejos." Cargó a la pequeña sobre su hombro y comenzó a caminar a través del bullicioso pasillo. La gente de todos lados miraba la curiosa escena. "¡Ven conmigo, pequeña gatita!, ¡Nyahahahaha!"

"¡Hey!, ¡hey!" Tsugumi se agarró a sus orejas de gato y trató de soltarse en vano. La profesora llevó a su víctima hacia su oficina privada. Dejó caer a la sonrojada chica gato sobre un pequeño sillón y arrastró una silla en frente de ella. Con un ademán soltó su cabello y se sentó.

"Ahora díme, ¿de quién se trata, pequeña? ¿Un compañero?, ¿un miembro de las Pompas Fúnebres?, ¿o acaso se trata de bebé Shu?" guiñó con malicia.

Tsugumi miró hacia sus tenis blancos. ¿Qué debería decir? Geez, no soy buena hablando con madres. Probablemente porque nunca tuve una. Lanzó una mirada al muro detrás de Haruka y observó dos antiguas fotografías. Una de su boda con Ouma Kurosu, y la otra de tres felices pequeños: Shu, Mana y Gai. Ni siquiera puede decirle a Aya-nee lo que pasó. Nunca he compartido mis sentimientos con nadie más.

Haruka sostuvo el rostro de Tsugumi entre sus dos manos. "Tsugumi, sé que nunca tuviste una madre." Tocó su diadema. "¿Pero podrías decirme qué es lo que te está molestando?" Lentamente quitó sus orejas de gato. "Puedes confiar en mí. Así como acepté y amé a mi hijastro, también crecí para preocuparme por sus amigos como si fueran mis propios y preciosos niños." Colocó su diadema sobre su regazo y le dio una sonrisa alentadora.

Tsugumi se sentía vulnerable sin sus orejas metálicas de gato. Sus ojos empezaron a hacer agua de nuevo. No podía soportarlo más. Si las madres servían como hombros para llorar, ella estaría dispuesta a darle una probada.


"¡Era demasiado irritante! No sé por qué gasté tanto tiempo con ella." Se quejó Daryl mientras masticaba un rollo de pan de mantequilla. Un exquisito plato de pastes y un te gris descansaba frente a él en un patio iluminado.

La mujer frente a él replicó juguetonamente, "¡Oh, por favor, no esta historia de nuevo!, ¡me has hablado sobre esta chica al menos cien veces!" Cascadas de largo cabello rubio ondeaban con cada movimiento que hacía, y sus oscuros ojos violeta destilaban una ligera calma.

"¡Tía Charlotte!" Los ojos lila de Daryl se abrieron ante su acusación. "¡Eso no es verdad! Solo la he mencionado un par de veces."

Revisó los alrededores por si alguna sirvienta pudiera estar escuchándolos. Se reprendió por haberla traído a la conversación de nuevo. No pudo evitarlo porque solo bastaba una sola mirada a su querida tía y él instantáneamente se convertía en el pequeño niño de antes. Siempre se había dicho que ella y la madre de Daryl tenían la misma cara, pero ahora que había teñido su cabello de negro oscuro a rubio, era casi la perfecta imagen de María Steiner Yan. Solo que sus ojos tenían un matiz más oscuro y con una forma más felina, a diferencia de su hermana con avispada y animada mirada.

"¿Un par de veces esta hora?" Charlotte Steiner Gespenst molestó a su sobrino.

Ocho años atrás se había sorprendido de recibir una llamada de América en la que se enteró que él seguía vivo y bien después del colapso de la GHQ. Un neurobiólogo, ella fue la que estableció la llave principal detrás del mecanismo de emulación genómica del void. Su hermana años antes dejó designios de prototipos de máquinas controladas con resonancia genómica. Esta nueva teoría que estudió, a través de comunicaciones con el doctor Ouma Kurosu ayudó a construir el marco para muchos estudios conducidos por Sephira Genomics bajo GHQ, pero el resultado más grande de su trabajo fue la creación del Endlave. Tristemente, María tomó su propia vida poco antes de que los primero Endalves fueran lanzados con propósitos militares.

"¡Bien, cambiemos el tema!" Daryl se puse de pie desafiantemente y tomó el último rollo del plato de su hermosa confidente. "He estado pensando en lo que quiero hacer mientras esté aquí." Se sentó de nuevo y comenzó a masticar el rollo con aire pensativo. "No puedo unirme a al ejército japonés, pero aun así quiero pilotear un Endlave." Tragó duro y recordó la primera vez que decidió que quería convertirse en piloto.

Después del suicidio de su madre no sabía cómo manejar sus sentimientos. Se desquitó con sus sirvientes, mascotas, extraños, y una vez, con su propio padre. El Mayor general Yan estaba ausente la mayor parte del tiempo desde que las Naciones Unidas lo promovió a Comandante en jefe de la recientemente formada GHQ, con el encargo de controlar la pandemia del virus apocalíptico en Japón. Y aún después del "Lost Christmas" raramente estaba cerca. Su matrimonio con María era una relación profesional. Ella era una brillante ingeniera computacional de una familia noble, pero era excéntrica y retraída de la sociedad. Él necesitaba de sus habilidades para ascender de rango, y ella apreciaba la vida tranquila que le daba.

Daryl no recibió ningún consuelo tras la muerte de su madre. Incluso sus tíos dejaron de ir tan seguido como lo hacían. Cuando su padre llegaba a casa y no quería hablar con él no podía soportar la frustración. Daryl no había querido abofetearlo, pero su padre le regresó el golpe dos veces más fuerte.

"¿Por qué eres tan molesto solo porque ella te dio a luz?" el mayor general Yan sacudió a Daryl por el cuello de su camisa. "¡Si quieres aprender a manejar el dolor, conviértete en un soldado! Honra a tu no tan buena madre causando destrucción con sus creaciones." Soltó una enorme y monstruosa carcajada antes de lanzar al pequeño niño contra la pared. "Y no te atrevas a tocarme de nuevo, hijo. Si me lastimas, yo te lo devolveré."

Por primera vez en su vida se sintió solo.

Mamá dijo, cuando la tía Charlotte y el tío Charles se casaron, que se sentía sola.

Cuando partió para unirse al ejército, Daryl trató de preguntarle a su tío que había ocurrido esa noche, pero el tío Charles simplemente negó haber estado aquella ocación en la mansión Yan, y le dijo que el trauma debió haber alterado sus recuerdos. Charles Gespenst solía ser amable con Daryl enseñándole cómo montar una bicicleta y llevándolo a parques de diversiones. Después, tras la muerte de María fue como si él no existiera más. Daryl pensaba en él como su segundo padre.

"Tía Charlotte, ¿crees que podrías permitirme ser tu piloto de pruebas de nuevo?" Daryl miró fijamente su humeante taza de té antes de tomar un pequeño trago.

Charlotte le dio una media sonrisa. "Veré si mi nuevo juguete ya está listo para ser jugado." Antes de la batalla del Cuarto Apocalipsis había sido ella quien le daba instrucciones al primer teniente Rowan para tener a Daryl piloteando el -físicamente demandante- Endlave Gespenst con el emulador genómico de void. Ella recordaba como Rowan se había rehusado a obedecer al principio, pero pudo convencerlo de que nunca pondría la vida de su propio sobrino en juego.

"Gracias" Murmuró dentro de tu taza antes de ponerse de pie con una sonrisa en su rostro. Tronó sus dedos y un mayordomo llegó rápidamente a entregarle una chaqueta blanca.

"¿Fue eso un ´te lo agradezco´ lo que escuché?" aupó un oído burlonamente en su dirección. "¡No lo puedo creer, mi pequeño -mátalos a todos-Daryl está verdaderamente enamorado!" Revoloteó sus pestañas a su sobrino. "¿Vas a salir a otra cita?"

"¡No era una cita!" se giró para marcharse. "¡Y yo no dije te lo agradezco!" cerró la puerta principal de un portazo. Técnicamente solo dije ´gracias¨.


"A ver, déjame ver si entendí…" Haruka se cruzó de piernas y le pasó una caja de pañuelos a Tsugumi. "Este niño…"

"Hombre," protestó Tsugumi antes de sonar su nariz de manera adorable sobre un montón de pañuelos. "Tiene casi la misma edad que Shu."

"¿Y qué soy yo?, ¿una vieja?" Haruka frunció el ceño bromeando. "Ustedes los veinteañeros son todavía unos niños! Creo que los veinticinco son los nuevos quinces, por lo tanto los cuarentaicinco son los nuevos treintaicinco."

"¿Ya tienes cuarentaicinco años de edad, Haruka-chan?" discretamente trató de tomar su diadema metálica. "¡Pero si te ves muy joven!"

"¡Hehehe!" la de cuarentaicinco años le arrebató las orejas de gato nuevamente. "¡No hasta que termine de hablar contigo, señorita! Además, la adulación no te llevará a ningún lado." Dijo con el ego elevado hasta el espacio exterior.

"¡Oh, vamos!" Tsugumi se hundió en el sofá. No sabía qué hacer con la repentina avalancha de emociones. Sabía que se sentía avergonzada. Más que avergonzada. ¡Humillada! Pero también se sentía un poco más ligera.

"Como sea, entonces este HOMBRE que conociste cuando estabas en la preparatoria en el festival escolar era un completo imbécil, ¿pero dices que eso lo hacía interesante?" Haruka agitó la diadema gatuna adelante y atrás.

"Si, era imposiblemente interesante." Trató de atrapar su movedizo blanco. Sin mencionar imposiblemente bien parecido. Frívolamente pensó en lo lindo que se veía con su pálido cabello rubio y sus apuestos ojos morados detrás de esos lentes que usaba esa noche por lo que casi olvida dónde lo había visto antes.

"Aja… después descubriste que él era el asesino serial, mocoso indeseable, peón del GHQ, mátalos a todos- Daryl Yan, ¿cierto?" Enarcó una ceja y colocó las brillantes orejas de gato sobre su cabeza.

"Yep." Tsugumi recordó lo horrorizada que estaba cuando revisó los videos de seguridad de la cuarta batalla de Roppongi. Abrazó a Fyuneru con fuerza mientras observaba al mismo chico patear a una mujer inocente y dispararle en frente de su propio hijo.

Haruka admiró su reflejo en un pequeño espejo. "Hay, esto se ve lindo en mí, ¿no lo crees?" Sonrió a su evidentemente melancólica pequeña cautiva y decidió no esperar a una respuesta. "Así que después te ayudó a escapar cuando Gai revivió, pero después trató de matarte cuando Mana estaba siendo revivida." Se quitó la plateada diadema. "Ayase y tu lo derrotaron y pensaste que había muerto. Pero anoche te topaste con él y salieron en una cita y decidieron empezar de nuevo como amigos."

"¡No era una cita!" Tsugumi se lanzó hacia el frente tratando de recuperar su preciado accesorio. Haruka alzó rápidamente la diadema de gatito sobre su cabeza, más allá del alcance de la pequeña chica, y se detuvo antes de dedicarle una mirada de preocupación. "Y después lo viste en los brazos de otra mujer."

Tsugumi retiró sus manos y las dobló sobre sus leggings negros. "Si. Algo así." Distraídamente comenzó a arrancar las pelusas de las largas mangas de su blusa de algodón. "No lo sé. ¡Estoy tan enojada y triste al mismo tiempo! Sé que no lo debería estar porque lo que vi no debería significar nada para mí. Apenas nos volvimos amigos y de repente yo estoy como… ¡esperando algo más! No entiendo lo que estoy sintiendo."

"Eso que sientes, querida," Haruka colocó las plateadas orejas de gato de regreso en la cabeza de Tsugumi y cepilló gentilmente el cabello violeta oscuro de la chica con sus dedos. "Fue tu primer corazón roto."

Tsugumi se sonrojó y guardó silencio. Ante esto, Haruka pellizcó suavemente su mejilla y le regaló una sonrisa. "Es bueno que estés consciente de que no deberías esperar nada, pero tampoco sabes quién es esa chica. ¿Qué tal que solo era su madre o su hermana? No lo conoces tan bien aún. Así que te sugiero que le des a este muchacho otra oportunidad."

"Hombre." Tsugumi sonrió, sintiéndose mejor después de escuchar el sorprendente consejo de Haruka.

"Lo que sea," Haruka rodó sus ojos y le dio a Tsugumi un gran abrazo. "¡Oh, soy tan buena mami!, ¡Nyahahahaha!"

La puerta se abrió. "P-p-profesora Ouma." El estudiante atrapó a las dos mujeres en medio de un abrazo. "Aquí está el borrador." Le entregó a la doctora Ouma un papel y se detuvo observar a Tsugumi.

"No, no, Alex. ¡Esto no es lo que crees!" Haruka revoloteó sus manos en desacuerdo, pero el muchacho parecía embelesado y boquiabierto mirando el brillante cabello de Tsugumi, su cuerpo delgado, y su lindo rostro. Se detuvo al darse cuenta de que ella lo miraba de regreso.

"Siento la interrupción." Peinó nerviosamente su cabello oscuro antes de salir corriendo.

"Siento eso; se trataba de un estudiante que trabaja en el periódico de la universidad. Van a publicar un artículo sobre mí la próxima semana." Haruka dirigió la mirada al documento. "Wow, ningún estudiante antes me había dado la copia de su trabajo. Usualmente me lo mandan por correo o en una memoria. ¿Acaso serán así todos los escritores creativos? ¡Incluso está escrita a mano!"

Tsugumi se dirigió a la puerta entreabierta.


Justo afuera de las puertas de la universidad de Tokio, Daryl esperaba en su nuevo convertible. Estiró sus brazos y ajustó sus brillantes lentes oscuros. Maldición, cómo hace calor. ¿Qué es lo que le está tomando tanto tiempo a ese chico?

"¡Aniki!" escuchó una voz familiar llamándolo.

"¡Hey, Alex!" los dos muchachos de ojos violáceos se saludaron mutuamente con un choque de puños.

Alex saltó hacia el asiento delantero junto a su doble alto y rubio. "Me alegra que estés de regreso."

Daryl despeinó el oscuro cabello de su amigo, "me alegro de estar de regreso. ¿Qué has estado haciendo?"

"No mucho," respondió rápidamente el muchacho. "Solo escuela y cosas así."

Daryl fingió soltar un bostezo, "sigues siendo un hombre aburrido de pocas palabras, ¿cierto?" le entregó al joven un par de lentes oscuros justo como los suyos, y le guiñó. "¿Qué clase de diversión podrías tener sin mí?" Encendió el motor y condujo fuera de ahí, con el veloz auto desapareciendo por la calle con un fuerte rugido.

Fin del capítulo 3: Viejas canciones.