N/A: Saint Seiya no me pertenece, es propiedad de Masami Kurumada. Yo sólo hago ésta historia por amor a su obra.
En ésta historia habrá lemon, así que si eres sensible o menor de edad, no sigas leyendo. Sino, lee en la ventana incógnita jajajaj.
Pareja princila: CamusxJune / MiloxShaina
–"Hola Shun, me estaba acordando de ti"- dijo June, para iniciar una conversación y luego invitarlo a comer algo, ya que enserio creía conveniente hablar con el joven Andrómeda, pero el joven virgo disponía de poco tiempo, y le pidió a la rubia platicar después. Por lo cual, June sólo continuó ordenando algunos cuartos, pero ya estaba cansada y no quería estar allí, así que volvió a su casa para descansar.
Cuando llegó, dejó su casa a oscuras, no tenía ganas de hacer nada, llevaba días sin dormir bien, por lo que se lanzó en la cama y abrazó fuertemente una almohada para poder apreciar el sonido la lluvia. Le gustaba oírla, a veces la relajaba, y en estos momentos debía aclarar su mente. Pensó en todo lo sucedido con Camus, en lo que hizo todo el tiempo que él no estuvo y en todo lo que pasaría después. No le asustaba el rechazo, solo se arrepentía de haber dejado que las cosas pasaran tan rápido. Sintió ganas de llorar, pero no lo haría, lucharía por no hacerlo. Quería demostrarse que había crecido y que debía asumir todas sus responsabilidades, aunque no fueran tan graves.
De pronto escuchó el timbre –"¡Mierda! Lo invoqué"- pensó en voz alta y se levantó rápidamente para prender las luces. Creyó que se trataba de Camus, pero cuando abrió la puerta dijo sorprendida –"¡Shun! ¿Qué haces aquí a ésta hora?"- No se lo esperaba, lo cierto era que esperaba al acuariano y a nadie más. Lo invitó a pasar y ambos se sentaron en el sofá de la chica.
-"¿No habías dicho que querías hablar?"- dijo alegremente el joven mientras recargaba su espalda en el respaldo del sofá –"Te veías nerviosa, por eso vine. Debe ser algo importante para que estés así"- June no se lo esperaba, le pareció un lindo gesto que la haya ido a ver, por lo que se acomodó cerca de él y empezó a hablar. -"Shun… fui tan estúpida… estoy tan confundida…"- decía entre suspiros y sin parpadear. No quería que nadie pensara mal de ella, menos Shun. Pero después de todo, debía de pedir consejo e intentar mejorar su error.
El nerviosismo comenzó a expresarse en su cuerpo, movía rápidamente sus piernas sin cesar, tan rápido que no paso desapercibido por el de ojos verdes. -"June, tranquila ¿qué pasó?"- decía con suavidad el joven Andrómeda. Él sí sabía cómo tranquilizar a alguien, pero ésta vez fue inútil para June. Los ojos llorosos de la modelo le impedían hablar, por lo cual tomó aire buscando las palabras adecuadas y se animó a hablar. Después de todo, Shun no era tan duro como Shaina.
-"Yo…"- no alcanzó a decir nada, ya que en ese momento el sonido del timbre la interrumpió. Se levantó a abrir la puerta, y todo su mundo se desmoronó -"¿Podemos hablar?"- dijo una masculina y fría voz. La menor de las amazonas miró con preocupación al dueño de la interrupción y lo dejó entrar.
-"Hola Camus, ¿cómo has estado?"- saludó alegremente el joven virgo, quien no se imaginaba lo qué estaba pasando entre esos dos.
-"Lo siento Shun, pero ¿podrías dejarnos solos?"- preguntó la dueña de casa con un intento de serenidad. Aunque más que una pregunta era una orden. Debía ser ahora o nunca, no tendrían otro momento para hablar con claridad y tiempo. Shun solo se limitó a mirar a la rubia con duda, jamás la había visto tan nerviosa y preocupada a la vez, supuso que el hombre allí presente tenía algo que ver, pero no debía entrometerse. –"Mmh... Está bien, pero llama cuando lo necesites, ¿sí?"- se despidió de ambos y se retiró a su hogar.
Cuando los dos estaban finalmente solos, ella dejó que el silencio los inundará. Los ojos de la chica estaban rojos, se estaba aguantando las lágrimas, no le temía a las preguntas del dorado, sino que temía arruinar aún más las cosas. Él se dispuso a acercase a la joven modelo y romper el silencio. –"Al grano June, ¿estás embarazada?"- la pregunta fue directa, sin escrúpulos, él era directo y con un tema tan delicado como ese, no dejaría de serlo.
June sintió como una afilada aguja se clavaba en su garganta, quería llorar, pero se digno a no hacerlo. Le había dicho a Shaina que creía estarlo, pero no lo estaba, mas esa pregunta tan directa le había dolido y se odiaba por eso. -"No… no lo estoy. Solo fueron los nervios por…"- Ella creyó que sería mejor explicar el origen de sus dudas, pero no podía terminar porque, o era su entrecortada voz o era Camus quien no se lo permitía.
-"¿Nervios por qué? ¿De lo nuestros?"- interrumpía el acuariano, sin dejar la seriedad en su rostro. –"¿De lo qué pasó entre nosotros? ¿De lo qué pasaría cuando yo volviera? ¿De lo que pensarán los demás cuando se enteraran?"- Con cada pregunta, Camus se acercaba más a la ariana, pero ésta solo negaba con su cabeza. Quería explicar todo, pero las preguntas que no cesaban y el imponente cuerpo del dorado acercarse la ponían nerviosa.
-"Yo solo…"- la rubia caminaba hacia atrás hasta que sintió su espalda chocar con la fría pared de su hogar –"Estaba nerviosa por unos ensayos y… llegaba tarde y no alcanzaba a comer ni a descansar…"- El peliverde acortó completamente las distancias y dejó a la chica entre su cuerpo y la pared. Juntó su frente con la de ella y con una mano tomó su mentón. Recordó el día que estuvo con ella, el día que la tomó por primera vez y todas las veces que extrañó su risa, su mirada, sus labios, su cuerpo.
Él estaba acercando sus labios con los de ella, pero la chica lo esquivo corriendo su rostro, y preguntó con voz quebrada –"¿Qué sientes por mí?"- June alejó al acuariano con delicadeza. –"¿Lo nuestro fue real? Debo saberlo, yo fui sincera contigo y quiero que tú hagas lo mismo conmigo… Yo te dije que a pesar del rechazo, quería que siguiéramos siendo amigos… y prefiero que sigamos como antes en vez de acariciarnos como si fuéramos algo más"- Camus dio un fuerte suspiro y se alejó de la amazona. Lo cierto era que no quería enamorarse, no quería volver a sufrir y tampoco quería hacerla sufrir. Sin embargo, no pudo sacarse de la cabeza a esa chica durante el tiempo que estuvo fuera; quería volver a sentirla, dejarse querer por ella y poder quererla.
La rubia se alejó con cierta apatía y caminó hacia la cocina. Entendía que tal vez él no quería nada con ella, pero prefería que se lo digieran. Apoyó sus manos sobre el mesón y dejó caer su cuello con desgano. De pronto sintió unas frías manos rodear su cintura, que la hicieron estremecerse –"No te sigas escapando"- Camus la dio vuelta y la apretó con fuerza contra su cuerpo. –"Me gustas mucho June. Lo nuestro fue real"- la ariana no pudo evitar sonrojarse, creyó que iba a ser rechazada de nuevo, pero todas esas ideas se borraron cuando el francés juntó sus labios con los de la chica y la besó fugazmente, por lo que ella sólo se dejó llevar.
El beso fue largo y placentero, podían sentir sus lenguas rozarse provocando que el calor subiera en sus cuerpos, pero ambos se separaron para dar un respiro. –"Tengo al para ti"- dijo Camus con una leve sonrisa mientras sacaba una cadena de su bolsillo para entregársela a la rubia. June la miró y no pudo evitar reírse; era una cadena que tenía la forma de una "C". –"¿Una C por Camus?"- preguntó entre risas la joven modelo mientras el acuariano sólo rió tomando la cadena para ponerla entre el cuello de la chica.
-"Yo lo pensé por Camaleón, pero si prefieres la otra opción…"- Camus la tomo delicadamente por la cintura, y ella rodeó su cuello con sus brazos –"June, yo no quiero enamorarme, pero enserio me gustas y quiero estar contigo."- confesó el peliverde, acompañado de una leve sonrisa.
-"Me alegra saber eso"- June se puso en punta de pie para lograr alcanzar los labios del galo y poder besarlos, pero Camus la levantó y la sentó en el mesón, para poder quedar a su altura. Comenzó a besar su cuello y dejarse envolver por el delicioso aroma de ella. La joven escondió su rostro en el hombro del dorado soltando algunos suspiros. Extrañaban sentirse y ahora que todo estaba aclarado, no iban dejar que nada los interrumpiera. Pero no todo pasa como uno espera, y ambos se separaron con frustración al oír el maldito teléfono sonar.
June se bajó del mesón y fue rápidamente a contestar el aparato. –"¿Sí?"- habló con una serena voz, intentando ocultar su agitada respiración. Pero esa respiración aumentó cuando oyó la voz que le respondía desde la otra línea. –"Hola preciosa, ¿te parece si mañana salimos?"- La joven sintió un fuerte dolor de cabeza, estaba olvidando un pequeño y latoso detalle. Levantó la mirada y tomando aire, respondió –"Kyo ya te dije que no. No me llames a ésta hora. Adiós"- colgó con un poco de nerviosismo y se quedó mirando la ventana más cercana que tenía para ver la lluvia que no cesaba.
-"¿Quién llama a ésta hora?"- preguntó el acuariano abrazando por la espalda a June, pero ésta solo se quedó pensando unos segundos, y sin dejar de mirar la ventana, respondió con desgano –"Un alguien…"-
-"¿Debería preocuparme por ese alguien?"- volvió a interrogar el dorado mientras besaba la nuca de la chica, pero ella no daba respuesta ni a sus caricias ni a su pregunta. Solo pensaba que saliendo de un problema, entraba en otro y luego en otro y otro, y solo anhelaba cortar ese circulo vicioso. –"No… no hay de qué preocuparse"- finalmente respondió para luego voltear y abrazar el fuerte cuerpo del peliverde. Lo cierto es que sí había por qué preocuparse, pero June no quería arruinar lo que recién estaba comenzando. Pensó que éste pequeño detalle debía resolverlo sola, ya que sola se había metido en él y no involucraría a nadie.
-"Camus, estoy algo cansada. ¿Te molesta si nos vemos mañana?"- El francés solo asintió con duda, era muy extraño que alguien llamará a tan altas hora de la noche y luego dejara muy pensativa a June, pero bueno, mañana tal vez le preguntaría. Ella le había dicho que hacía días no descansaba bien y prefirió dejarla descansar. Ésta vez, ya no podía predecir nada en ella.
Tres cortas semanas habían pasado volando, todos estaban listos para la boda que al fin llegaba y la más ansiosa era Saori, aunque no era precisamente su boda, pero en fin. Todo estaba marchando a la perfección, o al menos para Milo. A pesar de que la Santa de Ofiuco era distante, él se las arreglaba para poder salirse con la suya y robarle uno que otro beso, pero nada más que eso, dio su palabra de que no intentaría nada más hasta que terminaran los tres meses acordados. Todo andaba bien entre June y Camus, a pesar del incomodo episodio que había pasado con la llamada nocturna de un alguien, el peliverde decidió no tomarle más importancia, ya que la chica se veía muy relajada y feliz.
Estaban a unos minutos de la boda. Saori, Seika, June, Shaina y Seiya estaban ayudando a la novia a prepararse en la habitación de la joven Kido. Marín se veía tranquila y muy bella con un vestido que descubría sus hombros y le hacía resaltar su hermosa figura. Pero se molestaba cada segundo que Saori regañara a alguien para que hasta el más mínimo detalle saliera perfecto. –"Bien ya que estamos listos, iré a avisarle a los demás"- dijo Saori para abandonar la habitación y ser seguida por todas las chicas. El joven Pegaso se quedó, pues sería él quién dejaría a su maestra en el altar.
Mientras Saori se dirigía al cuarto donde se encontraba el novio, el resto de las chicas caminó hacia el patio de la mansión para sentarse en sus designados asientos. Sin embargo, June se acercó a una pensativa Shaina, que reposaba en uno de los asientos de la segunda fila. –"Qué callada estás… ¿estás nerviosa?"- preguntó la rubia, mientras se sentaba junto a la peliverde, mas la mayor no reaccionó ante la pregunta, su mente estaba ocupada en otro tema, o mejor dicho, ocupada por un hombre en especial. Pero todos esos pensamientos se esfumaron cuando June soltó entre risas una prohibida pregunta. –"¿Estás así por qué piensas en Milo?"-
Shaina solo le lanzó una mirada asesina a la rubia y se levantó con enojo. Sabía que la menor tenía razón, estaba pensando en Milo, pero su orgullo le negaba aceptar que ese hombre la hacía pasar divertidos momentos, y más de alguna risa le sacaba.
Entró nuevamente a la Mansión, se encontró con un espejó que colgaba de la pared y empezó a acicalarse para intentar despejar su mente del enojo. Recordaba todo lo qué pasó con el griego, se asombraba del gran esfuerzo que hacía él para poder impresionarla. No podía negarlo, Milo se estaba ganando unos puntos por todo el ánimo que gastaba en ella. No pudo evitar sonreírle a su reflejo al pensar en cada beso que le robaba, al principio le molestaba, pero luego le empezó a agradar. Enserio le gustaba salir con él.
-"¿Por qué tan feliz, hermosa?"- Shaina se estremeció al ver el reflejo de quién la interrogaba, pensó en volver con June, pero creyó mejor quedarse un rato hasta que la ceremonia comenzara. –"Siempre estoy feliz, Milo"- ella seguía mirándose al espejo, pero estaba demasiado incomoda con la fija mirada del caballero que la admiraba de arriba abajo. Se alejó de él para volver a su asiento, pero éste la detuvo tomándola tímidamente de la mano –"Te ves hermosa…"- Shaina sintió como sus mejillas ardían a causa del rubor, su orgullo no le permitía aceptar lo que realmente quería, ni mucho menos demostrarlo. Pero ya no quería hacerle caso a su orgullo, sino a su instinto. –"Lastima que falten dos meses"- Milo se dirigió a la puerta que daba al enorme patio de la Mansión, pero sintió como era arrastrado con fuerza contra la pared. –"En realidad faltan dos meses y una semana."- concluyó con determinación la amazona acorralando a su acompañante, para luego besarlo apasionadamente. Milo abrió sus ojos lo más que pudo, no esperaba que Shaina lo acorralará, tal vez para golpearlo, pero no para besarlo.
Con una mano acarició la espalda de la ariana, y con la otra la tomaba por la cabeza para profundizar más el beso. –"¿No crees que estamos… y-yendo muy rápido"- intentaba decir entre besos el dorado, pero los labios de la peliverde no quería soltarlo. Ambos estaban disfrutando sentir sus labios juntarse, el calor estaba subiendo poco a poco. El griego bajó lentamente su mano desde la espalda hasta el trasero de la chica, creyó que ella no se iba a dar cuenta, pero ésta cortó el beso y le dio una fuerte bofetada.
-"Pervertido"- dio media vuelta y salió orgullosamente al enorme patio. Milo solo reía, no pensaba en el golpe que le habían dado, esa mujer era un misterio y lo había sorprendido, realmente era emocionante estar con ella. –"Valió la pena"- dijo con una sonrisa de oreja a oreja y salió para sentarse con Shaina. Pero no pensó que alguien había sido testigo de todo lo que había pasado entre aquellos dos.
Continuará…
N/A: lo sé, está largo, pero ese es mi estilo jajajaja. Espero que hayan disfrutado la navidad y bueno, ya se nos va el año al fin. No fue un año fácil para mi , pero aquí estamos :DDD!
Quiero hacer mención sobre el tsunami de Tailandia, hoy se cumplen 10 años de este fatal hecho y tres años de que nació un ser muy especial para mí ^.^ Solo quiero pedirles que no se olviden de éste hecho, la verdad es que fue terrible y yo que viví un terremoto sé lo dificil que es para todas esas personas ver todo su entorno destruido. Vean lo importante que son sus cercanos, díganles que los quieren de vez en cuando, no sean tímidos ni orgullos. Ni tampoco sean egoista con ustedes mismo. Esto que queda de año dense algún gusto jajaja.
