No sé por qué, pero me encanta escribir a Joker. Me encanta, realmente.
Bueno, y esta es la continuación de mi historia porque me sabía mal dejarla a medias, al menos por ahora. Estoy de vacaciones, y tengo tiempo de sobra para escribir un rato. A ver si me queda algo decente...ah, y muchisimos saludos a los que me habeis comentado, porque de verdad que me anima a seguir. Un besito, y aquí voy...
III
Brucey se había ido enfadado la noche anterior. Vaya, vaya que si se había enfadado. Y eso me hizo concluir en la duda irrefutable: ¿volvería otro día? porque, era entretenido. Y los ricos a mi jamás me entretienen. Y digo jamás, porque a la mayoria ni siquiera les da tiempo de entretenerme. Yo no discrimino, pero a la hora de quitarme a alguien de en medio, los ricos tienen mi preferencia. Porque...¿quereis saber porué? Os lo contaré de todas maneras...
Vereis, ellos, esos seres, los milllonarios, la gente con propiedades, con dinero, piensan que viven en un mundo diferente a los demás. Y los pobres desgraciados que caminan por la calle día a día para coger el metro e ir a trabajar, también piensan que pertenecen a un mundo distinto, a esferas inferiores. Sin enbargo, he, sin embargo, cuando pones una navaja en el cuello de un rico, el mundo que se había construido él mismo se desmorona ante sus ojos. Todas sus propiedades, todo su dinero, sus mujeres, sus coches, todo, TODO, pierde el sentido. ¿Y qué queda?
Queda lo que es realmente. Les quitas su máscara, les quitas el maquillaje que les hace tan perfectos. Y mueren como todos los demás. Inevitablemente. Nos os imagináis la cantidad de veces que me he preguntado si Batsy es uno de esos, a los que, si les quitas la máscara, se convertira en otra criatura patética de a pie. Dejará de ser un ente para mí, pasara a ser nada. Quise quitarme ese pensamiento de la cabeza, porque nada me rompería más el corazón que ver a Batsy desmoronado, con miedo, llorando, suplicando por su vida, ofreciéndome dinero a cambio. Tal vez, le hundiría los ojos en la cabeza lo suficiente para matarle por un derrame cerebral. ¡O más, más cosas!
(A la hora de matar soy muy creativo)
Peeeeero, volviendo a mis meditaciones sobre el caso Wayne...
Hacía tiempo que lo había pensado. Detenidamente. Bueno, todo lo detenidamente que yo podría pensar algo, la verdad...y como un puzle blanco, todas las piezas empezaban a encajar, poco a poco. Bruce Wayne, el tío más famoso de Gotham...y aún así, nadie sabía nada de él. Lo único, que aflojaba toda su pasta a obras benéficas... nadie sabía en que se gastaba lo demás...
¿Que pasa, que creeis que yo no leo el periódico de vez en cuando? ¿Creeis que no se leer?
Pues tranquilos, que no me lo tomo como un...insulto.
El caso es que hacía muchos días, semanas, MESES, que no oía hablar de Batsy. Aquí, aquí nos ponían las noticias de vez en cuando, aunque parezca mentira, a los chalados aún les consideran seres humanos. Y en Arkham hay muuuchos chalados, y conviene mantenerlos a raya, y contentos. A veces a base de jeringas, y otras de una pantalla. Que coño importa, al final ambos son lo mismo: formas de controlar al populacho.
Bueno, el caso es que desde que yo había entrado al mundo de Alicia en el Pais de las Maravillas, no se había oido nada del murciélago. Vale, Hasta ahí todo relativamente normal. Me largo, vuelve la calma a la ciudad, Batsy, no te necesitamos, asi que vamos a dedicarnos a perseguirte y a darte por culo. Sin embargo, tachán, aquí viene la parte interesante...¡Bruce Wayne entra en mi vida! Los sábados por la noche, en vez de estar en su casita tirándose a una modelo o a una de sus criadas (luego me partiría la caja(1) al recordar esa idea, cuando descubrí que solo tenía un mayordomo, pero, ¿quién sabe?) viene a el Nido del Cuco, para charlar amablemente conmigo...justo cuando Batsy desaparece, Bruce aparece...mmmm, creo, creo en las casualidades, lo dije, lo repito, peeeero...sus ojos, sus ojos le delatan.
Ojos serios, penetrantes, duros, tan...tan Batman. Bueno, pero quién sabe, quién sabe, todo es posible, y el mundo gira y gira, y es más pequeño de lo que toda la gente dice...así que, tal vez, diera la casualidad de que no me equivocaba, y de que le había encontrado. Pero ¿cuál sería la diferencia? Para mi Bruce Wayme sería siempre, el...ehm...disfraz. Batman, Batman es el único que existe. Para mí. Para nadie más.
-Joker, tienes visita.
¿No lo ois? Yo pude oir fuegos artificiales estallando en mi cabeza. Sí, sí, Brucey, Brucey había vuelto. Me esperaba en la sala de visitas, tan galán y guapo y con su colonia de snob y su pelo peinado hacia atrás y su gesto no demasiado serio, pero para nada simpático. Y yo me había dado cuenta de todo, todo, como sus dedos percusionaban ligeramente el cristal de la mesa, como se pasaba la mano de vez en cuando por sus mechones castaños para peinarselos, porque claro, Bruce Wayne tiene que ir siempre encantador...
Ya era lunes, martes tal vez. Las horas de visitas acababan cinco horas antes, pero Brucey, con su encanto y su dinero, seguro que hacía milagros.
-Brucey, ¡nuestra tercera cita! Entonces ¿ya estamos oficialmente juntos? Pero no lo digas en la televisión, ¡me daría verguenza! He...he, he...
-¿Verguenza? ¿Tú? -dijo Wayne, con tono serio -no sabía que serías capaz de serntirla. No sabía que serías capaz de sentir nada.
-O-ho-ho! Empezamos con mal pie, ¿eh Bruce? No pasa nada, nada en absoluto, sabes, hay veces...hay veces que me gusta un poco más duro.
-Estás enfermo, Joker - me respondió el millionario.
-"Está usted enfermo, pero no se preocupe, que nosotros pondremos los medios necesarios para que pueda curarse e integrarse de nuevo en la sociedad". Eso me lo dicen mucho, Brucey, mucho mucho...
-Te da igual todo.
Me quedé pensativo, considerandolo seriamente.
-Todo no...-respondí- y bueno, ¿cómo podríamos empezar la conversación para que puedas terminarla a puñetazos?
-No voy a caer en tus redes esta vez -dijo Brucey, con una pequeña sonrisa -sé que eso es lo que buscas. No me hace falta verte más de una vez para descubrir tus intenciones, ¿sabes? Al final eres un loco más.
-Oh, estás hiriendo mis sentimientos Bruce, muy mal...esto no va a contribuir para nada en mi recuperación...
Me fijé en que la mirada de Brucey se posaba en mi muñeca.
Veréis, a veces, los enfermeros y enfermeras, son, un poco brutos aquí. No es que yo haga algo para provocarlos, pero, parece que todo el mundo se siente amenazado cerca de mí. ¿Por qué será? No es que yo lo intente...
-¿Ese moratón le tenías el último día? -me preguntó Bruce, tan encantador como siempre.
-Oh, Brucey, me toca el corazón que te preocupes tanto por mí, pero tranquilo, me las apaño bien solo. No necesito a ningún niño rico cuidandome. De todas maneras, te has portado como un perfecto caballero, así que puede que entre a tu casa al final de la cita, hahahaha...
-¿Por qué eres así? -me preguntó el snob, serio.
¿Así? ¿Así cómo? Hay muchos terminos que se podrían aplicar a la palabra "así" cuando te refieres a mí. ¿Por qué? Porque me gusta ser de maneras diferentes, para entretenerme, sin desviarme demasiado de mis patrones...patrones, sí, a veces, los sigo. Por ejemplo, cumplir una promesa, eso, eso es desviarme demasiado de los patrones de mi persona...vaya, sueno como Crane, puede que le guste oirlo...el caso es que, si con así se refería a por qué era como estaba siendo con él en ese momento, la respuesta era sencilla...
-Por que, Brucey, tú me caes bien. A pesar de ser un pijito de la alta esfera, ojo, gente respetable donde la haya (hahahaha), tú me das algo más que ellos. Me das algo de lo que hablar día tras día, y algo en lo que pensar, porque, al cabo del tiempo, todo se hace aburrido. Tú estás tardando más de la cuenta en hacerte aburrido, y eso es buena señal. ¿No lo es, Brucey? ¿Ves que cosas tan bonitas te digo?
Como siempre, Brucey me ignoró por completo. Hasta me estaba acostumbrando. Ser ignorado me gustaba muy poco, pero era lo que hacía interesantes a las personas que me ignoraban. Es muy fácil infundir el miedo, entre, entre el populacho, pero si una persona es capaz de ignorar ese miedo, de ignorarme a mí, entonces es que tenemos algo muy diferente a lo común entre manos, muy diferente.
Como Bruce Wayne.
-Vaya, asi que debo asumir que eres así de "agradable" con la gente que te cae bien.
-Pues no lo sé Brucey, porque nadie ha podido nunca contar con esa experiencia. ¿Cómo se siente uno al caerme bien?
-¿Al caer bien a el peor criminal de esta ciudad, un psicópata maniaco de la destrucción? No es uno de los mejores factores que se pueden adquirir, ¿no te parece?
-Oh, pero lo es -respondí, sonriendo. Supongo que hubiera sido más amenazador de haber tenido el maquillaje puesto, pero tendría que apañarme. Además, a Brucey no parecía afectarle mucho de todos modos -es una gran ventaja a tu favor...podría hacer muchas cosas por tí...-dije, mirándole a los ojos.
-¿Ah sí? ¿Y qué clase de cosas?
-Oh Bruce, tú dame tan solo una horquilla, dame tan sólo un mechero o un palillo, y en cuestión de horas, este lugar entero habrá volado por los aires...o mejor, ¡estará bajo mi control! ¡Podría hacer un ajedrez humano con los chalados, o hacer que se tirasen por la ventana! Yo, Bruce Wayne, hijo de Gotham, soy, soy un mesías -dije, exaltando mis palabras con las manos.
Me encantó ver la reacción de su rostro al escuchar estas palabras, sus ojos eran una mezcla extraña entre sorpresa y curiosidad. Ceño fruncido, sonrisa irónica. Me encantó.
-Un mesías -repitió -muy bien, pues. Iluminame. ¿por qué un mesías?
Y esa vez fui yo quien dió por terminada la visita, porque en el momento en el que dije la última frase, entraron los guardias en la habitación.
-Oh, pues porque con estas dos manos, Brucey, yo puedo hacer milagros.
