Lo prometido es deuda y aquí dejo el segundo capitulo. Muchísimas, muchisimas gracias a todas por sus reviews, me pongo tan feliz que ni os lo imaginais cada vez que abro la bandeja de entrada y veo que tengo nuevos comentarios y nuevos seguidores. Gracias eternas de verdad, nunca, jamás me cansaré de decirlo.
Bueno me repito que los primeros capitulos son introductorios: Se presenta la trama, los personajes... En este por cierto salen unos cuantos nuevos que os van a encantar y que serán muy importantes para la historia.
No me enrollo mas.
¡Dentro capitulo!
Ella es el sol.
Pidió un té. Definitivamente se lo merecía, el día anterior había sido agotador; Había visitado la ciudad con su hermana, fueron de compras, y Marie le enseñó el barrio donde viviría pronto. Lo peor de estar con su hermana era que no paraba de hablar de Draco ni un segundo, Hermione casi le estaba cogiendo manía de oír su nombre continuamente.
Era jueves por la mañana y el sol atravesaba la cristalera del bar vintage donde Marie y Hermione desayunaban en una mesita apartada.
—Estoy nerviosa Marie…
— ¿Por qué cariño?— Preguntó mientras movía con indiferencia la cuchara.
— ¡Mañana será mi primer día! ¡Por eso! No daré clase solo me presentaran a mis compañeros, a mis alumnos…
— ¡No pasa nada! Es solo un instituto.— Dijo restándole importancia mientras daba un mordisco a una galleta.
—Pero…
—Pero nada ¿Te dije ya que Luccia y Scorpius van allí a clase? Tal vez deberías hablar con ellos.
—Creo que tienen mejores cosas que hacer que habla conmigo, Marie—Hermione recordaba que los dos Malfoy ni siquiera le habían ofrecido un simple "hola", y eso que llevaban dos días durmiendo en la misma casa y comiendo en la misma mesa. Draco por su parte las poquísimas veces que se dirigía a ella lo hacía con fría cortesía, y marcado esfuerzo. Y aún notaba aquello extraño en su mirada, bueno, tanto en la de él como en la de Aimeé quien la trataba más friamente todavía; a pesar de que la sirvienta era un cardo con todo el mundo era aún peor con la más joven de las Granger, algo que obvio no la pasaba en absoluto desapercibido.
—No te preocupes si los niños no quieren hablar contigo, créeme, si se pueden llevar bien con Aimeé se pueden llevar bien con cualquiera.
De repente Marie dejó la taza de té y golpeó la mesa con ella, haciendo que Hermione diera un salto.
— ¿Crees que Draco se acostó con Aimeé y que es la madre de los chicos?
Hermione empezó reír.
—¡Menudo cambio de conversación! Lo dudo hermanita, sinceramente Aimeé es demasiado mayor para ser la madre de Scorpius y Luccia… ¿La madre de ellos nunca se pasa por la mansión?
—No, nunca. Sinceramente, a mi también me parece bastante raro, los chicos nunca hablan de su madre, ni Draco tampoco, lo que es raro, ya que mantiene una relación bastante abierta con todas sus ex mujeres incluso, a veces se pasan por la mansión para saludar...—Dio un sorbo a su taza—...Sin embargo, la madre de sus hijos nunca se ha pasado…
— ¿Cuántas veces se casó Draco?—Preguntó Hermione con curiosidad.
—Tres, pero solo conozco a sus dos últimas ex esposas. A Luccia y a Scorp no les agradan demasiado, ellos suelen hablar más de una tal Pansy…
— ¿Y quién es ella? A lo mejor es su madre…
—No, no lo es. Es la primera mujer de Draco pero no es su madre. Ella tampoco se pasa nunca por la mansión pero como te dije los chicos la aprecian mucho. Por lo que tengo entendido hace diez años que no la ven…
—Lo que más me intriga es que conoces a sus ex pero no a la madre de sus hijos ¿No te parece un poco fuerte?
— ¡No lo saques todo de quicio Herms! ¡No quiero saberme la vida de Draco de memoria!
— ¡Pero si vives con él! ¿No querrías saber algo más de él y de su vida anterior...?
—Hermione… Draco tuvo a sus hijos con dieciséis años, la misma edad que ellos tienen ahora, ¡Era un crio! Pudo haberlo hecho con cualquiera y que ella le enviara a los niños porque tiene dinero y no tendría problema en cuidarlos…
— ¡Ya claro! Aún así son sus hijos, iría a verlos de vez en cuando…
— ¡Tú siempre ansiosa de querer saberlo todo, hermana! Termínate ya eso. Tenemos que irnos.
Hermione decidió abandonar el tema, al fin y al cabo era su vida, y Marie a sus veinticinco años podía hacer lo que quisiese.
Despidiéndose de su hermana tomó su bolso y puso rumbo a una librería.
...
...
Draco removió todos los papeles de su escritorio. Llevaba trabajando encerrado en su estudio desde por la mañana y estaba agotado. Se desabrochó los primeros botones de su camisa para dejar pasar un poco el frescor que tanto necesitaba. Había perdido la noción tiempo ya que le gustaba trabajar con las cortinas rojas echadas para evitar ver la luz del sol. Le gustaba la oscuridad, no podía evitarlo.
Su estudio estaba prohibido para todos, Marie, sus hijos y las criadas que ni siquiera podían entrar a limpiar ya que Draco insistía en que él mismo podía pasar la aspiradora por la moqueta roja sangre sin la ayuda de nadie.
El rubio se encontraba detrás de su escritorio, la mesa era de madrera oscura y robusta y al estar cerrada en la parte delantera tanto las piernas de Draco, como los cajones quedaban totalmente ocultos.
Llamaron a la puerta. Draco se sorprendió, nadie solía llamar casi nunca a no ser que fuera específicamente importante.
— ¿Se puede?— Esa voz masculina le resultó familiar pero le sorprendió que fuera quien pensaba que era.
—Si— Dijo el rubio calmado.
Seguidamente dos hombres de más o menos la edad de Draco entraron en la sala. El primero era de tez tostada, pelo negroc revuelto y ojos verde oscuro. Mientras el otro tenía un aspecto mucho más cuidado que el primero, era menos atractivo y señorial, parecía más estirado y seguro de sí mismo. Llevaba el pelo castaño totalmente engominado hacía atrás, la piel blanca muy cuidada y los ojos marrones claro muy intensos y afilados.
Draco se levantó y les extendió la mano.
—Blaise y William, me alegro de veros de nuevo— Blaise Zabini estrechó la mano al rubio mientras con la otra se colocaba su engominadísima melena.
—Y nosotros a ti, tío— Respondió dándole un par de palmadas en la espalda mientras se sacaba un pañuelo de tela del bolsillo y se lo extendía a Draco que lo miró con confusión—...Es para que te limpies las lágrimas de emoción— Se explicó con ironía.
— ¿Os envía Riddle?
William y Zabini se miraron incrédulos.
—Creía que ese apellido estaba prohibido en tu casa— Dijo William. Su voz sonaba clara y grave y no poseía el tono irónico de Blaise.
—No tratándose de vosotros, además ahora nadie escucha, tranquilos el despacho es seguro—Draco se sentó de nuevo en su sillón giratorio. Sus dos amigos hicieron lo mismo por delante del escritorio.
—Para tu información, no. No nos envía Tom, hemos venido por decisión propia, te lo creas o no, queríamos verte y saber como estabas…
—Me encuentro bien, es más muy bien sería mejor decir.
—Eso significa que tus hijos están también estupendamente ¿No?—Afirmó William.
—Si mis hijos están bien, yo lo estaré, eso siempre. ¿Sólo vinisteis a eso?
—En realidad no— Dijo Zabini cruzándose de brazos acomodándose con chulería— Will encontró algo que te gustará, Pansy dice que es preciosa…
— ¿Habéis estado con Pans?
—Si, nos llamó en cuanto volvió de Alemania. La hemos encontrado estupenda, a penas a cambiado en diez años, sigue estando radiante— Comentó Blaise.
—Opino lo mismo— Dijo Draco sonriendo.
— ¿Has estado con ella Draco?— Preguntó William incrédulo— Creía que no quería verte después de lo de…— Su voz se fue apagando poco a poco hasta que se hizo un incómodo silencio que como era de costumbre Blaise rompió indiferentemente.
— ¿La has visto en la central?
—Si, ella me dio los detalles de mi misión hace seis meses.
—Por lo que tengo entendido estás llevando a cabo el trabajo sin ningún problema. Anne Marie Granger… Parece… Una mujer interesante…
—Lo es. Que no te engañen sus palabras y su inocente sonrisa, es muy inteligente, vengativa y ambiciosa. Destruye todo lo que se pone por delante de su camino, es alguien a quien la gente debería temer…
— ¿Y tú lo haces?
Draco sonrió, era un gesto que le costaba hacer desde hacía mucho tiempo. En el se mezclaban toda belleza y la capa oscura que solía cubrir sus ojos. Su sonrisa era tan dulce y terrible a la vez que era difícil saber si lo hacía irónicamente o eso en verdad era una sonrisa. Acarició con delicadeza uno de los cajones de su escritorio, donde guardaba su revolver, aquel compañero que le había acompañado tantas veces.
—No, por supuesto que no.
Los tres hombres callaron y en ese instante Will sacó una fotografía del bolsillo de su pantalón.
—Supongo que recordarás ese día…—Comentó mientras se la extendía y Draco la tomaba—…Pansy y Astoria estuvieron discutiendo todo el día acerca de cual sería la mejor forma de…
Pero el rubio ya no escuchaba. Su sonrisa se había borrado y su mente volaba fuera de su estudio, fuera de la mansión, muy lejos de aquel lugar donde se encontraba sentado. Casi dieciséis años atrás:
[...]
Estaban en el campo, tumbados en la hierba, podían respirar el aire fresco, y la libertad. Pansy y Astoria continuaban discutiendo, llevaban así toda la mañana. Draco observaba como Blaise y William bebían descontroladamente mientras picaban a las chicas; Sus dos hijos recién nacidos dormían en su carricoche mientras ella les acunaba y les cantaba una nana dulcemente. Hacía tiempo que no la recordaba con tanta claridad.
Ella, ella, ella, solo ella. Ella y ninguna más, nunca habría ninguna más como ella, ninguna mujer nunca le haría sentir como ella lo hizo. Era la única, su único, su todo.
—Deberíamos hacer una foto, para recordar el momento— Propuso Zabini. Todos opinaron que era un buena idea—…Déjame a uno de los pequeñines…
Se colocaron delante de la cámara, William se encargó de hacer la foto. Astoria, Pansy y Blaise se pusieron sentados cogiendo a la pequeña Luccia y a Scorpius. Mientras Draco se puso de rodillas justo al lado de ella. La rodeo la cintura con el brazo, cada vez que la tocaba se volvía loco. Se pasaría la vida revolviendo esa melena rizada y revoltosa, mirando esos ojos grandes, oliendo ese perfume a rosas silvestres. Ella era como el sol...
[...]
"Toc, Toc" El nuevo toque a la puerta le volvió a llevar al presente como si de un simple sueño se hubiese tratado.
Una cabeza con una larguísima melena rubia platino asomó por la puerta.
— ¿Luccia no tienes clase?— Preguntó Draco mientras guardaba la fotografía en uno de los cajones de su escritorio y cerraba con llave.
—Si, solo que ya he vuelto papá, son las cinco de la tarde…—Hasta ese momento no se percató de que otros dos hombres estaban en el estudio. Recorrió a ambos con la mirada, hacía tiempo que no los veía. Zabini estaba exactamente igual que como lo recordaba, con esa expresión burlona y cretina. Pero cuando su corazón se detuvo fue al mirar a William, le parecía increíble que se hubiera olvidado de lo guapo que era. Como inconscientemente al mirarlo se paró la mano por el pelo para colocárselo— Hola Will— Dijo intentando quitar la sonrisa tímida de su cara.
—Hola Lu ¿Cómo te va?
—Ahora bien— Expresó sonriendo. Lo dijo en bajo y apenas vocalizó para que no la oyeran.
— ¡Pequeña piraña! ¡Cuánto tiempo!
—Lo mismo digo Blaise. Te veo bien— Dijo observándolo seriamente y con superioridad.
—Y yo veo que ya no tienes ocho años…—Expresó el aludido mientras repasaba a la chica con la mirada.
— ¿Lo dices por las tetas? Para tu información son naturales, no como las de las tías con las que te acuestas.
Zabini soltó una carcajada, y Draco miró a su hija con indignación
—Draco tío, tus hijos son tan cabrones como tú ¿Lo sabías?
El rubio ignoró a Blaise y se cruzó de brazos.
— ¿A qué has venido? Sabes que no me gusta que me molesten cuando estoy trabajando.
—Lo siento papá, solo quería saber si me permitirías quedarme a dormir en casa de Hannah Abbot dentro de dos semanas.
—Por supuesto, no hay problema— Dijo Draco mientras firmaba uno de los muchos papeles que había en su escritorio.
Luccia cerró la puerta y echó a caminar pasillo adelante, seguidamente sacó su móvil y marcó el número de su amiga.
— ¿Hannah? Soy Lu… Misión cumplida… Dije a mi padre que dormiría en tu casa. No te importa ¿Verdad? ¡Estoy ansiosa por ir a esa fiesta con Cormac y quedarme toda la noche!
...
...
Hermione entró en la mansión. Había estado todo el día fuera y ya era de noche. Le dolían los pies, estaba muy cansada. Se acostaría pronto, ya que necesitaría todas sus fuerzas para emprender al día siguiente su primer día de trabajo.
Cruzó el hall que estaba totalmente a oscuras. Marie seguramente seguiría en el trabajo, era tan apasionada que a veces se pasaba las noches enteras trabajando, solía poner como escusa que estaba descubriendo cosas increíbles acerca de una organización, pero Hermione opinaba que eran simples tonterías de su hermana mayor.
Subió las escaleras hacía el piso de arriba y caminó por el pasillo. Habría mentido si hubiera dicho que esa mansión no le asustaba un poco; Le resultaba muy oscura en la noche, e incluso algo siniestra, había algo oscuro en ella.
"Nadie te va a comer, Hermione" Se dijo a sí misma.
Caminaba con cautela, por alguna razón intentaba hacer el menor ruido posible. Oía pasos. No, eran imaginaciones suyas… Volvió a oírlos… Era solo su cerebro… ¡De nuevo los oyó! Se estaba empezando a asustar y su corazón empezaba a palpitar como un tambor. Aseguró escuchar una respiración tras ella, aseguró sentir un aliento frío en su espalda que le heló los huesos y estremeció su interior. No tenía el valor suficiente como para mirar hacía atrás, definitivamente no iba a hacerlo, estaba más que aterrada, no por la situación, sino por esa presencia que sentía. Eran el cazador y ella, la presa. Cerró los ojos… Una mano fría la tomó por el hombro… No pudo gritar… Para su sorpresa se topó con los ojos grises de su cuñado que la miraban entre excitados y dementes, nunca había visto una expresión así en la cara de ningún hombre.
—A Draco, eres tú— Dijo ella, y seguidamente apartó la mano de él de su hombro.
El rubio mantenía la expresión en su rostro, se le notaba nervioso y mantenía los dientes apretados.
—Lo siento, oí ruido y decidí…
— ¿…Salir a darme un susto de muerte?
—Lo siento, suelo estar alerta las veinticuatro horas del día.
—No veo porqué razón, la casa está bien protegida, y es un buen barrio.
—Siempre hay razón para estar atento, algunos tenemos que tener los ojos y oídos bien abiertos constantemente…— Seguía serio, y la situación incomodaba a Hermione ¿Por qué la miraba de esa forma? ¿A qué se debía esa expresión animal? ¿Esa expresión oscura que le desfiguraba el rostro y le quitaba hermosura?
—Como te dije no veo la razón, y si no te importa creo que me voy a dormir— La castaña se dio la vuelta pero Draco volvió a hablar.
—Lo siento en serio…—Su voz sonó más suave y calmada que las veces anteriores. Hermione se giró y lo miró.
—No importa, todo está bien.
Draco observó el libro que la castaña llevaba bajo en brazo.
— ¿Lectura ligera antes de dormir?
—Si la verdad. Creo que mandaré a mis alumnos a leer este libro. Soy profesora de literatura y creo que les gustará…—Dijo un poco como para sí misma—… ¿Te gusta la lectura?— Preguntó en un intento de dar conversación al rubio, en los casi tres días que llevaba en la mansión apenas habían intercambiado palabras, él apenas se había dirigido a ella en toda su estancia.
—No la verdad. No me gustan los libros, ni la fantasía. Creo que son para los locos e ilusos, para los soñadores que se conforman con creer que en su pobre vida llegarán a ser algo más de lo que en el presente son…
—En mi opinión, los libros, los sueños y la fantasía son el ser humano. Sin ellos no lo seríamos. Esa es la razón por la que vivimos, la razón de porqué somos quien somos. Los sueños determinan lo que un hombre es... O lo que podría llegar a ser—Opinó la castaña.
— ¿Hay algo en la que consideres para locos e ilusos, Granger?
—Solo una… El amor.
— ¿El amor? ¿Me está diciendo que una mujer soñadora no cree en el amor?
—Yo no dije que no creyera. Solo dije que es algo para los locos. ¿Quién no, sino un loco sería capaz de dejarlo todo por amor? ¿Qué persona cuerda sería capaz de hacer cualquier cosa por amor? ¿Quién sino un enfermo sería capaz de matar por amor?
—Entonces todos somos unos locos…
— ¿Te incluyes?
—Si. Pero diré una cosa… El amor: El loco, el pasional, el fanático, el adictivo… No es cualquier amor. No se siente en todas las relaciones e incluso hay gente que no llega nunca a sentirlo. Porque el verdadero amor, es aquel que es capaz de darlo todo. El alma y... El cuerpo—La chica notó como un rayo chispeó en sus ojos.
—Eso me demuestra que nunca sentí ese amor.
—…Ese amor… Es lo más parecido a lo que los libros llaman: Tortura.
Hermione se sorprendió ante las palabras del rubio. Era la primera vez que hablaban en serio, y ya le contaba todo esto…
—Pues si eres un hombre, como dijiste, que no crees en los sueños… ¿Por qué vives?
—Por mis hijos. Ellos son mi todo…
Hermione sonrió. Tal vez la conversación se había vuelto demasiado fuerte, por lo que decidió calmarla y relajarse un poco. Estaba tensa, y no entendía porqué, era una reacción poco conocida para ella, ya que no solía alterarse en las conversaciones con los hombres, no era la típica chica que se dejaba intimidar.
—Es "Romeo y Julieta"— Dijo refiriéndose al libro—…No sé si lo conocerás pero…
—…" ¿Qué luz se abre paso a través de esa ventana? Es el oriente… Y Julieta, es el sol… "
"Ella es el sol" Pensó en rubio mientras recordaba el rostro de la fotografía.
Hermione se sorprendió.
—Creía que no te gustaban los libros.
—Y no me gustan, pero conocía a una persona a la que sí. Me hizo leerme "Romeo y Julieta" tantas veces que casi me sé el libro entero...
—Tenía un gran gusto de literatura…
—Si…— Dijo él, su cara se tornó de nuevo oscura, misteriosa, distante. Era como si se hubiese apartado, como si un mal recuerdo nublara su vista y le impidiera ver con claridad.
"Tengo que sacármela de la cabeza" Pensó Draco. Siempre que algo le recordaba a ella se deprimía y no podía dormir, ni trabajar y menos aún mirar a la cara a sus hijos. Sentía una inmensa lástima por ellos, todo había sido por su culpa. Nunca se perdonaría lo que pasó esa noche, lo que solo Aimeé, Blaise, Will, Pansy y Astoria sabían, estaba condenado a vivir siempre con el peso de lo que hizo…
Hermione se dio la vuelta.
—Gracias por la conversación…
Draco hizo una mueca que desencajó a Hermione y la castaña continuó su camino hacía su dormitorio.
"Ella es el sol" Pensó por última vez, antes de girarse y seguir con su camino.
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