La Mansión Uchiha
El dolor había pasado tan rápido como llegó, pero no tenía fuerzas para levantarse, debía de ser por la pérdida de sangre. Sintió como unos brazos la agarraban a lo que ella llamaba "modo princesa" y la subían a un auto. Cuando el vehículo tomó movimiento se mareo tanto que se desmayó.
Se despertó en medio de la oscuridad, asustada. No sabía dónde estaba, así que intentó levantarse y encender alguna luz. Cuando se estaba por poner de pie, algo la detuvo, una mano la tiró nuevamente hacia la cama.
-Será mejor que te quedes acostada hasta que mejores-dijo una voz suave y muy masculina.
-Podrías al menos encender una luz-dijo Sakura un poco exasperada. Cómo toda respuesta la luz de la habitación se encendió, era una habitación amplia, decorada pesimamente. Y al lado del interruptor de luz vio a un chico de unos 23 años, que hizo que se le revolviera el estómago. Seguramente la persona más hermosa que vio después de Sasuke. Este se parecía mucho a Sasuke, con la diferencia que llevaba el pelo más largo atado en una coleta baja, vestido con una camisa negra, unos jeans azul oscuro y zapatos que como poco tenían que ser de Armani. Tenía unas marcadas ojeras, ojos igual de negros que los de Sasuke, pero con la cara un poco más alargada, nariz recta y su tez un poco más oscura. –Oh…- fue todo lo que salió de su boca.
-Itachi Uchiha-dijo sonriendo débilmente- es un honor. Y a propósito, gracias por salvar a mi hermanito menor – estas últimas palabras las dijo en un tono que pareció un chiste interno. – Has sufrido unos raros cambios (para los humanos claro esta) en tu cuerpo, se activó un contrato demoníaco en ti, cómo supongo que debes saber, porque nadie es inconsciente de eso. Hable con Orochimaru y me explicó un poco como era todo esto. Y debo decir que eres una idiota, mi hermano no se equivoca. –Después de oír estas palabras Sakura empalideció por cierto miedo, le dieron nauseas; pero hizo un gesto con la cabeza para darle lugar a que continuara ya que no entendía que había hecho mal, ella solo quería proteger a su Sasuke-kun- Bueno… ¿qué les enseñan en la escuela ahora? No sabes que los pactos demoníacos son MALOS… aunque no te voy a decir que los pactos llamémosle angelicales son buenos…
-No entiendo…-
-Si no me dejas explicarte como pretendes entender algo, niña- dijo este un poco agresivamente, y así se ganó una mirada agresiva por parte de Sakura. Parece que Itachi estaba conteniendo las ganas de reír- Los dioses del inframundo y los del cielo, están en una constante guerra… Nosotros los del medio (o sea, de la tierra) estamos en el medio, y algunos (cómo Sasuke) por cualidades en el carácter vengativo (continúo con el ejemplo de mi hermanito), romántico –sonrió burlonamente-, en fin…sentimientos muy fuertes hacen que los semi-dioses sean armas infalibles. Ya que podemos morir, peor aun así, tener casi tanto poder como ellos. Los dioses del inframundo, al matar a los mortales, se condenan la existencia, sufren. Los del cielo en cambio, no; pero por decirlo de alguna manera, tienen una moral que les impide matar mortales en la mayoría de los casos. Y ahí es dónde mi hermano es importante. ¿Tú crees que un Uchiha tendría problema en matar? Nuestra familia esta marcada por sangre y orgullo, pero respondo a mi pregunta con otra… ¿alguna vez viste a un padre (sano mental) matar a un hijo?...-La pelirosa negó con la cabeza- Es por eso que te quieren usar a ti y a mi hermano, ambos tienen sentimientos fuertes en algún punto. Sasuke quiere venganza, porque mi padre nos abandono, y él nunca entenderá las razones, simplemente lo toma como un traidor. Fugaku es uno de los semi-dioses que logra subir un escalón y convertirse en dios (por lo que supongo que entenderás que es alguien con mucho poder), por eso es que nos dejó, y en parte mató a nuestra madre, al dejarla desprotegida.
-Comienzo a entender… pero no veo que es lo malo de lo que hice, más allá de mis propias consecuencias.-dijo la ojijade tristemente.
-Terminaste de abrir el ojo de esta tormenta, ahora ya no habrá reglas para combatir entre sí. Ni bien dijo esto irrumpió en la habitación una mujer de unos 20 años, con el cabello oscuro en grandes bucles definidos, ojos color miel, una belleza bastante sobrenatural para el punto de vista de Sakura, vestía un fino vestido de seda negro que realzaba su figura, y terminaba en unos esplendorosos zapatos de taco aguja rojos. Vio como los ojos de la muchacha se cruzaban con los de Itachi, y este cambió la expresión totalmente, dejaba eso frío que tenía, parecía mucho más jovial de lo que fue con Sakura, lo mismo pasó con la extraña mujer, que por fuera podía tener un aspecto seductoramente fiero, ahora como algo peligroso la catalogaría como un gatito bebé.
-Sakura, veo que despertaste, soy Reika, la prometida de Itachi.- dijo en una voz un tanto desafiante.- y estuviste hablando con él- no se confundía, la estaba desafiando a poner una palabra equivocada en el diálogo que estaban a punto de tener; extrañamente ante esto Itachi hizo un gesto de exasperación- yo estoy encargada de que no mueras de ahora en adelante, me alegra decirte que somos de la misma especie de semi-dios, y tendrás que estar bajo mis órdenes, o en palabras más aptas para tus oídos, bajo mi entrenamiento. Ahora, date una ducha y…
-Espera, espera-dijo Sakura con un grado creciente de odio hacia la espeluznante belleza femenina que tenía enfrente. – tu no me puedes dar órdenes, y ustedes desde que llegué no me respondieron nada. ¿Dónde estoy? ¿saben que tengo familia? Mis padres me mataran si no saben donde estoy…
-No te preocupes Sakura, a tus padres se les ha borrado la memoria, tu creador se encargó de cerrar los cabos. Nadie de tu familia recuerda que existes. –dijo Itachi, tratando de no ser tan agresivo en esto. Sakura tenía ganas de volverse una niñita de repente, de empezar a llorar y patalear contra el suelo, hasta obtener lo que quería, no tuvo tiempo de despedirse ni si quiera. 17 años para perder todo en una tarde, momentos vividos, su infancia… y sus padres serían incapaces de reconocerla, de brindarle su apoyo cuando lo necesitara. Lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas de porcelana, las sintió extremadamente frías.
-Dúchate, hoy de noche empezaremos el entrenamiento, ponte ropa apropiada para una salida nocturna-le dijo Reika en un tono mínimamente más suave y a la vez más severo. Trajimos tu ropa y tus muebles del cuarto. Están en otra habitación que esta en el último piso de aquí, es la ubicación que más te conviene. Estabas aquí ya que no sabíamos tu estado. Te veo a la medianoche en la terraza. –diciendo esto, la ninfa diabólica se fue dando un portazo. Naruto le había dicho que Sasuke estaba desconforme con la relación que tenía su hermano, y tenía que admitir que lo comprendía completamente.
Miró a Itachi –Disculpa, es un poco celosa – dijo soltando una leve carcajada. Sígueme, te mostraré tu habitación. Por cierto, estas en la mansión Uchiha, tu nuevo hogar ahora. Te hago un comentario general a cerca de ti. Ahora tu economía depende de nosotros, por lo que –dijo sacando de su bolsillo un sobre de plástico negro- esto es tuyo –Sakura lo abrió y sus orbes se abrieron tanto que podrían haber desaparecido sus párpados, era una tarjeta de crédito, pero no cualquiera una GOLD de esas ilimitadas-, acostúmbrate, entre nosotros no podrás ostentar nada, aunque lo tengas todo. Úsala para lo que quieras, salidas tu cuarto, tu comida (si, nadie se va a encargar de ver lo que haces).-Después de subir unas cuantas escaleras, llegaron al cuarto piso de la mansión, e Itachi le abrió la puerta, adentro estaba básicamente todo su cuarto embalado.
-gracias – le dijo Sakura a Itachi, este sin dirigirle una mirada se dio vuelta y se retiró, cuando estaba por el final del pasillo por bajar las escaleras le dijo : "siéntete cómo en casa, libre de hacer lo que quieras aquí dentro".
Sakura comenzó a desembalar todo, y a ordenar su cuarto. Agarró su celular de arriba de una caja y vio la hora, eran las 9 de la mañana, así que tenía tiempo para dejar todo en orden y después pensar en todo lo que estaba pasando.
Su cuarto quedó básicamente como estaba en su vieja casa. Solo había una cosa que aun no había desembalado, para protegerla de que se rompiera o algo parecido. El espejo. Este era bastante grande, de cuerpo entero, así q comenzó a sacarle el papel que lo cubría… hasta que llegó a la mitad y se vio con su reflejo, lo que hizo que soltara un grito de sorpresa y retrocediera, calló sentada en el suelo, mirando hacia la parte del espejo que estaba embalada. Comenzó a rasgar lentamente esa última parte tapeada, y su reflejo comenzó a aparecer de a poco. Ella estaba igual que antes, pero totalmente diferente. Sus ojos continuaban iguales, pero su pelo en vez de tener el usual tono rosa pálido, estaba más oscuro y apagado, sin contar que el largo de su cabellera estaba casi por su cintura. Su ropa estaba hecha girones, rota en la espalda y con un agujero de bala en el medio; no tenía idea como no había notado eso antes, ni su pelo. Pero lo asombroso fue cuando se puso de perfil, su remera y su buzo tenían dos profundos cortes que parecían haber sido hechos desde adentro, Sakura no recordaba haberse lastimado la espalda, ni nada similar. Apresuradamente, se sacó la ropa hasta quedar en ropa interior y comenzó a investigar su cuerpo. En la espalda tenía algo similar a cicatrices de unos veinte centímetros, justo sobre los omóplatos, a demás de eso su cuerpo parecía mucho más fuerte que antes, y porque no, más bonito. En el cuello, dónde la había mordido Orochimaru, ahora tenía una cicatriz pequeña en forma de 4 puntos. Abrió la boca en gesto de sorpresa al ver todo lo "nuevo" y volvió a sorprenderse, sus dientes estaban extremadamente blancos y tenía… colmillos.
SASUKE POV-
Acababa de entrar a su casa, con su hermano cargando a Sakura y Naruto detrás gritando porque estaba "preocupado". Maldita Sakura, siempre se metía donde no debía.
Sasuke estaba furioso, así que decidió encerrarse en su cuarto para que no lo molestaran. No le importaba como estaba Sakura, tampoco que lo hubiera "salvado"… a él en verdad no le preocupaba demasiado su vida. Lo único que le resultaba interesante era vengar a su madre… el resto era tan superficial, su mundo era tan superficial. Veía a montones de personas, preocupándose por estupideces, como Sakura… por eso especialmente la detestaba, además de por ser una persona tan molesta.
Quería golpear a alguien, sacarse de la cabeza todo eso. Bajó por las escaleras que estaban ocultas en su armario y apareció en su "bunker" así lo llamaba. Se sacó la remera dejando al libre su pecho, se miró en un espejo y pensó en todas las estúpidas chicas que estaban muertas por él, SUPERFICIALES, de nuevo. Fue hacia una equina apartada de su bunker y comenzó a pegarle a un puching-ball que tenía. Después de estar así más de media hora se calmó bastante, y decidió darse una ducha de agua fría. Pero ni bien entró en su cuarto, algo abrió la puerta, y más rápido de lo que pudo reaccionar, un cuerpo se le tiró arriba y lo tiró contra el suelo.
SAKURA POV-
Nuevamente sintió ese dolor punzante en el cuello, como cuando le comenzó a sangre su ahora actual cicatriz. No sabía a donde iba, pero a la vez, sabía a dónde. Se giró 180° y un ruido a cristales rotos se hizo presente, acababa de tirar su espejo con… una enorme ala negra, que parecía de un murciélago gigante.
-Oh-fue lo único que salió de su boca.
