Capítulo 3

"¡CHRISTIANA LUCILLE! ¿TE VAS A LEVANTAR, O QUE?" Dijo Severus en voz bien alta, en dirección al corredor. Escuchó que su hija gruñía.

"¿Vas a querer ir a comprar los útiles para la escuela o no?" Gritó Snape.

"¿Me vas a llevar de compras?" Escuchó que su hija preguntaba.

"¿No te pagaron ayer? ¿Por cuidar a James? Se cuánto odias tener dinero en tu bolsillo..." Canturreó Severus.

"¡Estaré lista en cinco minutos!" Masculló la niña y su padre oyó como se levantaba y comenzaba a prepararse.

"¿Qué va a hacer cuando comiencen las clases?" Preguntó Harry, apoyándose contra la pared, junto a Severus.

"Va a llegar tarde a cada una de ellas." Respondió el hombre, meneando la cabeza. Luego le preguntó al joven. "¿Estás seguro que está bien para Ginny quedarse cuidando a los dos niños?" Harry asintió.

"Va a tratar de convencer a Hermione de pasar el día con ella." Comentó Harry. Severus asintió, no muy convencido.

"Bueno, le deseo buena suerte. Ayer mismo, me cerró la puerta en la cara." Dijo Severus. Harry sacudió la cabeza.

"Supongo que es estúpido que te diga que debes tener paciencia con ella." Dijo el muchacho. Severus solo encogió los hombros.

"Severus, si yo estuviera en tu lugar, ¡estaría como loco! Ron sería expulsado del castillo y estaría demostrándole todo lo que no puede recordar yo mismo." Replicó Harry. Severus lo miró.

"Puedes hacerlo si quieres."

Harry alzó una ceja.

"¡Estoy lista!" Chris apareció saltando. Se había vestido según su estilo único. Severus se rió y sacudió la cabeza al verla vestida de negro y con varios cinturones y cadenas alrededor de la cintura, sujetos a unos detalles rosados. La chaqueta que tenía puesta, no combinaba con ninguna de las otras prendas.

"¿Qué?" Preguntó la niña con un gesto. Se había alisado el cabello. Se veía mucho como su madre a esa edad, a pesar del cabello, que era negro como las alas de un cuervo.

"¿Qué vas a hacer cuando tengas que comenzar a usar uniforme?" Preguntó Severus a su hija.

"¡Seguramente me volveré loca!" Respondió la niña. "¿Vendrás con nosotros, Tío Harry?" Preguntó luego. Harry asintió.

"Si. Debo comprar algunas cosas."

"¡Genial! ¿Bueno? ¿Qué esperan?" Dijo Chris, emocionada, tomando la mano de su padre.

"Tu madre me haría un escándalo si viera que te dejo salir así vestida." Comentó Severus.

"No veo a mamá por aquí, ¿y tú?" Replicó Chris, mirando a su padre con esa expresión que hacía que Severus sintiera que se le derretía el corazón. Le sonrió y la abrazó.

"Está bien, está bien..."

"Si fuera tu esposa, ¡serías apaleado por ella!" Dijo Harry, riéndose.

"No tengo ningún problema en ser apaleado por mis mujeres." Contestó Severus, besando a su niña en la mejilla.

"¿Dónde está Sebastian?" Preguntó la pequeña.

"Está con la Tía Ginny." Contestó su padre, llevándola hacia la puerta.

SS – HG

Ginny golpeó la puerta de la habitación de huéspedes. Al cabo de algunos minutos, Hermione abrió.

"¿Ginny?" Preguntó la castaña. Ginny sonrió.

"Si. Es bueno verte fuera de la cama. ¡Nos tenías muy preocupados!" Dijo la pelirroja. Hermione asintió y miró a los dos niños a los pies de la joven. Ambos pequeños tenían el cabello negro y el que parecía de menor edad, lo tenía mas largo.

"¿Quiénes son estos dos?" Preguntó ella.

"James Frederick Potter y Sebastian Alexander Snape," presentó Ginny a ambos pequeños. Hermione les sonrió a los niños y luego volvió a mirar a Ginny.

"¿Qué necesitas?" Preguntó de no muy buena gana.

"Quiero llevarte a almorzar. No te preocupes, no te voy a molestar con querer hacerte recordar. Estoy hambrienta, ¡y los chicos también!" Contestó la menor de los Weasleys. Hermione miró a Sebastián y luego de nuevo a Ginny.

"¡No muerde!" Dijo la pelirroja sonriendo, todavía sosteniendo la manita de Sebastian.

"¡Ahma!" Dijo el pequeño, estirándose para alcanzar a su madre.

"¿Por qué no puede Snape hacerse cargo de él?" Preguntó la castaña de mala gana.

"Porque Severus llevará a Chris de compras. Tú sabes, a buscar las cosas de la escuela..." Contestó la otra mujer.

"Hermione, no hay modo de escapar de esto. No usaste un giratiempo, bueno, no tan lejos en el tiempo, si me entiendes. ¿Vamos a almorzar o no?" Preguntó Ginny. Hermione encogió los hombros resignada y tomó su abrigo. Mientras caminaban por los pasillos, Sebastian insistía en tomar la mano de su mamá. Hermione se detuvo y lo miró. Ginny lo alzó en sus brazos y el pequeño comenzó a batallar para librarse de ella y alcanzar a Hermione.

"¡Sebastian, no me hagas buscar a tu padre!" Intentó la pelirroja, tratando de hacer que el niño la obedeciera.

"¡MAMA!" Gritó el pequeño. Hermione revoleó los ojos y lo tomó en brazos.

"Lo cargaré si así se comporta." Comentó la chica.

"¡Gracias!" Musitó Ginny, mientras Sebastian se aferraba de Hermione y le besaba la mejilla. Comenzó a parlotear animadamente a pesar de que Hermione no le entendía ni una palabra de lo que decía.

"Ron no es el único que te extraña." Comentó Ginny entre risas, despeinando al niño cariñosamente.

"¿Mami? ¿Vamos a visitar a Chris hoy?" Preguntó James, sosteniendo la mano de su mamá.

"Tal vez." Respondió Ginny.

SS – HG

Chris se quedó mirando su varita nueva. Era de roble negro con un núcleo de cabello de unicornio y corazón de dragón, y de doce pulgadas de largo.

"¡Ya me aprendí todos los hechizos de memoria!" Dijo la niña emocionada. Harry se rió.

"Bueno, eso significa que tendrás una A en Encantamientos." Comentó Severus.

"Eres digna hija de tu madre." Comentó Harry acariciándole el cabello.

"¡Hey!" Dijo la pequeña, blandiendo la varita en contra de Harry.

"Cuidado con eso!" Contestó el muchacho y Chris se rió, guardando su varita nueva en el bolsillo que había fabricado en sus jeans para mantener la pieza bien asegurada a su muslo.

"¡En guardia! ¡Vamos por los libros!" Dijo Chris.

"Y mientras ustedes están allí, yo iré a la tienda de Quidditch a comprarle a James su primer escoba." Dijo Harry alegremente.

Severus revoleó los ojos y guió a su hija hacia Flourish and Blotts.

SS – HG

"¿Alguna pregunta?" Preguntó Ginny mientras se sentaban en el local de Rosmerta en Hogsmeade.

"Es solo que me siento tan, tan… ¿Sabes?" Replicó Hermione.

"Me imagino... ¿has recordado algo?" Preguntó la pelirroja. La otra mujer se pasó los dedos por el cabello con frustración.

"Nada. He estado investigando casos de amnesia en gente mágica." Comentó Hermione mientras Rosmerta se acercaba a tomar su orden y luego se alejaba. Ginny miró a la castaña.

"¿Y bien?" Preguntó.

"Bueno, es tan complicado como lo es con los muggles. Quiero decir, mis recuerdos pueden ser reconstruidos por un Occlumante experto, pero aún así es difícil." Concluyó la joven.

"Tú conoces a un Occlumante experto." Comentó Ginny mientras ayudaba a su pequeño a beber.

"¿Ah, si?" Preguntó Hermione, vigilando a Sebastian. El pequeño estaba tranquilo en su silla alta. Miraba a las dos mujeres con atención como si estuviera siguiendo la conversación.

"Te casaste con él." Dijo la pelirroja y Hermione exhaló con frustración, apoyando su cabeza en sus manos.

"¿Qué?" Preguntó su amiga.

"Sé que me casé con él y aparentemente tuve hijos con él, pero mis instintos me dicen a gritos que no confíe en él. Ese hombre se burló de mí cada vez que pudo. Siempre era tan frío, tan malvado. Nadie sabía a quien le era leal, si a Dumbledore o a Voldemort. Algo dentro de mí me dice que si lo dejo entrar en mi mente, solo va a plantar mentiras. Podría lavarme el cerebro y hacerme creer en alguna retorcida versión de la realidad..." Hermione siguió hablando pero Ginny la interrumpió con una carcajada.

"¿Qué?" Preguntó la castaña exasperada.

"Nada. Es que hacía milenios que no escuchaba a alguien hablar así de Severus. ¡Había olvidado lo bastardo que fue!" Ginny se reía a carcajadas. Hermione no pudo aguantar y se rió también.

"El murciélago de las mazmorras... ¿te acuerdas?" Preguntó Hermione y la pelirroja casi se dobla de la risa.

"Supongo que vas a tener que empezar a confiar en él de a poco, entonces." Comentó Ginny. Hermione solo asintió.

"Si me dan el tiempo que necesito." Replicó la castaña. Ginny también asintió antes de cambiar de tema.

SS – HG

"Bueno, ¿no? Podríamos ir terminando ya, ¿verdad?" Preguntó Severus, apoyando la mano sobre el hombro de su hija. Chris se rió.

"Bueno, bueno, ya entendí...¡es que a ti no te gusta ir de compras!" Se rió la niña, guiando a su padre hacia la puerta.

"Oh, eso no es verdad. Disfruto hacer las compras. Es solo que no me hace gracia tener que esperarte mientras tú revisas cada libro de la tienda." Dijo el padre, burlonamente.

"¡Yo no hago eso!" Protestó la pequeña mientras caminaban por el callejón.

"Solo necesitas cinco libros para la escuela. Tal vez mis ojos me engañan, ¿pero no son doce los que compraste?" Preguntó Severus y Chris se sonrojó.

"¡Es que me gusta mucho leer!" Se defendió la niña con un gestito.

"¡No! ¿De verdad? ¡Si no me avisabas, no me daba cuenta!" Replicó el padre con sarcasmo. Chris le dio un empujoncito y trató de observar entre la muchedumbre.

"¡Tío Harry!" Llamó. Harry salía en ese momento de la tienda de Quidditch con una pequeña escoba en la mano. Alzó la vista y sonrió. Chris comenzó a correr en su dirección pero una serie de sonidos la detuvieron, cuando se vio rodeada de varios hombres vistiendo túnicas negras y unas máscaras blancas del todo inexpresivas.

Severus dejó caer las bolsas que llevaba y atrapó el brazo de su hija, atrayéndola hacia su cuerpo y envolviéndola en sus brazos, para protegerla. Alguien comenzó a gritar y pronto, una multitud aterrada, corría por el callejón. Harry trataba, mientras tanto, de llegar hasta ellos.

"¿Papi?" Dijo la niña llena de nervios.

"Todo va a estar bien. Solo mantén la calma." Le susurró Severus a su hija, mientras miraba alrededor del círculo que se había formado en torno a ellos.

"El Señor Tenebroso quiere decirte unas palabras, traidor." Dijo uno de ellos.

"¡Dejen ir a la niña!" Pronunció Severus con firmeza. El hombre que había hablado se hizo a un lado, ofreciendo un hueco en el círculo.

"¡Corre!" Le dijo Severus a su hija, y Chris salió corriendo hacia la abertura, pero justo cuando estaba pasando, el Mortífago la atrapó del cuello y la levantó del suelo. Chris vio a Harry acercándose y estiró una mano para alcanzarlo.

Harry se aproximaba batallando contra la multitud que huía aterrada, desesperadamente tratando de alcanzar a la niña, pero justo cuando estaba a punto de tomarla de la mano, el círculo entero desapareció y Harry cayó de bruces sobre los libros de la pequeña.

"¡MIERDA!" Gritó el niño que vivió, golpeando los puños contra el suelo. Juntó las cosas de Chris y salió disparado hacia la tienda más cercana, para poder usar la Red Floo y regresar de inmediato a Hogwarts.

SS –HG

Chris fue lanzada con fuerza contra el suelo y el impactó le desinfló los pulmones. El Mortífago que la había atrapado, buscó sin éxito la varita de la niña. Luego, la tomó de la mandíbula.

"No muevas ni un solo músculo o te mato." Le gruñó en la cara y la soltó.

Chris ni siquiera se movió mientras el hombre se ponía de pie. Una vez que el tipo le dio la espalda, se puso de lado y miró a su alrededor. Estaban en un cementerio. Un ruido sordo atrajo su atención a su izquierda. Alzó la vista y vio como su padre, peleaba una lucha despareja. Estaba él solo contra varios Mortífagos y su varita, yacía en el suelo hecha añicos.

Se puso a observar los alrededores y notó que no había guardias, así que se puso de pie y luego se acuclilló. Dos hombres sostenían a Severus de pie, mientras los otros lo golpeaban salvajemente. Chris tomó carrera y saltó sobre la espalda de uno de ellos. Comenzó a patear, golpear, morder y rasguñar, cualquier cosa que causara algún daño. Le quitó la mascara al tipo y comenzó a rasguñarle la cara mientras éste trataba de quitársela de encima. Un par de manos aparecieron a su espalda y trató de atraparla, pero ella se retorcía e intentaba mantenerse fuera del alcance de esas manos. Su codo hizo contacto con algo y el tipo la soltó. La niña alzó la vista y vio que dos hombres más ya estaban listos para atraparla.

"El Señor Tenebroso." Dijo alguien en el grupo y se apartaron para dar paso a una Naga.

Chris lo miró de arriba abajo. La parte superior de la criatura era casi humana, pero la parte inferior era como una serpiente gigante. Los dibujos propios de la piel de una serpiente cubrían incluso la parte humana, pero aún así no escondían los flameantes ojos rojos.

"Severusss..." Siseó la criatura.

"Cada vez mas cerca de la humanidad, ¿verdad Lord Voldemort?" Dijo Severus, mientras era sostenido por un Mortífago. La criatura se rió.

"Si, si, Severus...ya no tienes que seguir ocultándolo. Ya estoy cansado de tener que adivinar dónde yacen tus lealtades. Estoy cansado de tus mentiras. Has pasado mucho tiempo durmiendo con el enemigo, mi esquivo amigo. Estoy me confirma todo...Mira nada mas...tiene el cabello de su padre, ¡pero es la viva imagen de su madre!" Dijo Voldemort, mirando con desprecio a Chris, Con rapidez increíble, Voldemort se acercó más a Severus y tajeó su pecho profundamente con sus garras. Snape cerró los ojos e hizo un gesto, pero no emitió ni un sonido. Voldemort alargó las garras un poco más y las clavó con fuerza en el estómago de Severus. El único ruido que el Maestro de Pociones hizo fue la aguda exhalación. La criatura retiró su mano del abdomen del hombre y se alejó un poco.

"Mátenlo...lentamente." Pronunció siseando. Los Mortífagos, al punto, comenzaron a golpear a Severus con tanto salvajismo como antes.

"¡No!" Gritó la niña, sacando su varita. Apuntó hacia Voldemort y lanzó una maldición que lo dejó medio aturdido.

"¡Un momento!" Gritó la criatura y los demás dejaron caer a Severus al suelo, inconsciente.

"¡Solo déjenos ir!" Dijo la pequeña, manteniendo erguido el brazo que sostenía la varita. Voldemort la miró y se echó a reír. Ella le lanzó una mirada de desprecio y la punta de su varita comenzó a ponerse roja brillante.

"Mi niña...sabes, puedes irte si quieres..." Dijo la criatura. Chris se puso de pie y se dirigió hacia su padre.

"¡Ah, ah, ah...! Lo único que puedes llevarte, es lo que puedas cargar." Sentenció Voldemort. Chris miró a su padre y luego a Voldemort.

"¿Lo jura?" Preguntó con desconfianza. Voldemort asintió.

"Lo juro." Pronunció la Naga, llevándose una mano al pecho e inclinándose un poco.

Chris sabía que no podía confiar en él, pero aún así, tenía que intentar. Miró a Voldemort con enfado y fue hasta su padre.

"Juro que dejaré que te lleves cualquier cosa que puedas cargar sin magia." Dijo Voldemort. La niña puso su varita en el bolsillo y se arrodilló a un lado de su padre. Levantó uno de sus brazos y se ubicó debajo del pesado cuerpo. Como pudo, se puso de pie, manteniendo los brazos inertes del hombre sobre sus hombros.

"¡Detente ahí!" Dijo la Naga. Christiana sacó de nuevo su varita.

"¡No! Usted no dijo cómo debía cargar lo que quisiera llevarme. Solo dijo 'lo que podía cargar'. Si nos detiene, lo va a lamentar. ¡Ya me sé unos cuantos hechizos para torturar serpientes!" Gritó la niña. Voldemort solo pudo quedarse mirando con asombro.

"Muy bien. Pero tendrás que cargar con el bulto de esa manera hasta que llegues a los límites de mi propiedad." Sentenció Voldemort. Chris asintió y comenzó a caminar. Luchaba por mantenerse en movimiento, a pesar de lo muy pesado que le resultaba cargar con su papá, pero se negaba a detenerse. Se negaba a rendirse, descansar o reacomodar el peso sobre los hombros. Ni siquiera quería caer. No frente a la mirada de aquella serpiente humana. Lo arrastró hasta que llegó a la salida del cementerio y vio la carretera. Una vez allí, llamó al Autobús Noctámbulo.

La naga observó toda la procesión de la niña y en cuanto llegaron al pavimento de la entrada volvió a hablar.

"Mátenlos." Ordenó la criatura y los Mortífagos salieron en tropel hacia la niña y su inconsciente padre.

En un segundo, el autobús apareció y Stan comenzó a decir su parlamento.

"¡No hay tiempo! ¡De prisa!" Gritó Chris cuando vio que los Mortífagos se acercaban cada vez más.

"¡Carajo! ¡Mierda!" aulló Stan y saltó del vehículo. Levantó como pudo a Severus y lo cargó sobre sus hombros, mientras Chris subía.

"¡VÁMONOS ERNIE!" Gritó el muchacho con un pie en el estribo y el otro en el aire. Recién pudo poner los dos pies dentro cuando el autobús arrancó.

Una buena cantidad de asientos se transformaron en una cama. Stan colocó a Snape sobre ella y pronto, las blancas sábanas se tiñeron de rojo por la sangre de Severus.

"¡Hogwarts! ¡Tenemos que ir a Hogwarts!" Suplicó la pequeña, pero Stan negó con la cabeza.

"No en la condición en la que está. ¡Vamos a St. Mungo, Ernie!" Gritó el joven. Chris, mientras tanto, se había sentado junto a su padre.

"¡Papi! ¡Papi! ¡Abre los ojos papi!" Suplicó la niña, sosteniendo el rostro de su padre. Severus abrió un poco los ojos y extendió la mano cubierta de sangre hacia el rostro de su hija.

"Chris..." Exhaló el hombre con dificultad.

"Te...am...te amo mucho...cuida bien a tu hermanito..." Dijo en un susurro. La respiración de Severus se hacía más dificultosa y sus ojos pesaban cada vez más.

"¡No papi! ¡Quédate despierto! ¡Ya casi llegamos!" Gritó la niña desesperada. Los otros pasajeros del autobús observaban la escena desde sus lugares.

En cuanto llegaron a San Mungo, Stan se bajó de un salto y corrió al interior del edificio. De inmediato, el vehículo se llenó de Medimagos y sanadores. Lo llevaron al interior del hospital con Chris corriendo tras ellos. Stan trató de atraparla para llevarla a Hogwarts, pero la niña fue más veloz y se zafó del intento. Lo mas lejos que pudo llegar fue hasta la recepción, en donde una mujer la detuvo.

"¿Qué pasó?" Preguntó aquella.

"¡Qué mierda cree que pasó! ¡Nos atacaron!" Chris le gritó a la mujer.

"Tienes que calmarte, nena." Dijo la mujer.

"¿CALMARME? ¿Usted quiere que me calme? ¡Mi papi podría estar muriendo mientras usted me pide que me calme!" Gritó la niña entre llantos. Iba a limpiarse las lágrimas de los ojos cuando vio toda la sangre que tenía en las manos.

"Ven, vamos a que te limpies eso..." Sugirió la mujer, pero Chris se apartó con violencia.

"¡NO ME TOQUE! ¡Tengo que encontrar a mi mamá!" Dijo la niña y comenzó a dar vueltas por la habitación, mientras las lágrimas corrían ya libremente por su rostro.

"¿Dónde está ella?" Preguntó la mujer.

"En Hogwarts." Respondió la pequeña, ignorando la creciente audiencia.

"Voy a llamar al Director por ti. Ven. Siéntate hasta que vea cómo hacer para que puedas ver a tu papi, ¿si? Solo necesito saber una cosa... ¿cómo se llama tu papi?" Preguntó la recepcionista con infinita paciencia.

"Severus...Severus Snape. Es profesor de Pociones en Hogwarts. El nombre de mi mamá es Hermione Snape. Es la bibliotecaria, pero ha estado en el hospital por un mes. A ella también la atacaron. Solo dígale a Albus lo que pasó y él encontrará al Tío Harry." Explicó Chris en medio del llanto.

"Bueno, Voy a hablar con el Director y luego a hablar con los medimagos, ¿si? Regresaré en unos minutos." Dicho eso, la mujer desapareció.

Chris se quedó mirando el área de espera y a la gente que había allí. Todos miraban hacia otro lado, sin hacer contacto visual con la niña. Ella encontró un lugar vacío y se sentó allí. Puso las rodillas bajo su mentón y envolvió las piernas con sus brazos, para poder esconder la carita en el hueco que quedaba. Comenzó a hablar sola, recordando la imagen de su padre en el autobús.

"Solo quería llevarme de compras..."Se decía a sí misma, ya que nadie mas podía entender lo que decía.

N/T: Bueno, si les parecía que las cosas no podían complicarse más, ¡acá tienen algo para seguir entreteniéndose! ¡Le pasa algo más al pobre hombre y canta bingo! ¡No da pie con bola! Bueh, en fin, al menos logró llegar al hospital…

Mrs. V: Una nueva historia y con un infinito número de líos, como podrás apreciar… Solo esperemos que la autora no lo deje inconcluso…

Alexandra Snape: ¡Siii! ¡Un final así estaría más que bueno! ¡Que termine solo! ¡Por egoísta y por cabrón de mierda!

Amia Snape: La verdad…si el imbécil pelirrojo no existiera, ¿contra quién descargaríamos la furia? Un personaje odioso, sin dudas, pero necesario para que nosotras, su club personal de torturadoras, nos saquemos las ganas de matar. ¡SIIII MATARRRRRR! De tu parte, felicitaré a la autora.

Bueno, eso es todo por hoy. El próximo capítulo, estará disponible en algunos días.

¡Muchas gracias por leer y por comentar! Ah! Y Queen Lust, en breve te estaré enviando las fotos que me pediste ;)

¡Saludos para todas! ¡Hasta la próxima!