Guau! ¡Casi un año! Lo lamento, en serio.
No me fue posible escribir esto antes por diversos problemas. Tenía la mala suerte de que escribía algo o hacía correcciones y la computadora se me apagaba, no es broma. Siete veces me senté unas seis horas a escribir y corregir, y cinco veces se fue la luz sin permitirme guardar todo lo que me hacía perder mi motivación. La sexta se auto guardó pero por un descuido mío el archivo temporal se eliminó, y ya harto decidí no escribir por un tiempo. Y si que fue mucho tiempo ¿no? Más del que me hubiera gustado.
Podría haber escrito algo corto, o algo de mala calidad pero elegí nunca hacer eso. Respeto a mis lectores, a la literatura y a mí mismo demasiado para hacer eso.
No sé exactamente qué día esto se publicará. Posiblemente sea finales de marzo. ¿Ya volvieron a la escuela/universidad/trabajo? Porque yo sí, y por primera vez en mucho tiempo, estoy muy ocupado. Tengo que hacer mis prácticas, estudiar e ir al último año de secundaria en mi escuela técnica (siete años en vez de los seis de todas las otras escuelas secundarias). Deseando que no tenga que sufrir mucho estos meses, les dejo este nuevo capítulo.
¡Qué lo disfruten!
Los jounin estaban reunidos frente a su hokage. El cielo tenía una tonalidad anaranjada dada la hora del día.
Todos estos jounin eran jounin-sensei y de todos ellos seis ya habían dado su reporte con los mismos resultados: sus equipos habían fallado la prueba.
-Bien ahora tu Kakashi-
Asuma sonrió burlón.
-¿Para qué? Seguro será lo mismo de siempre. Ningún equipo ha pasado la prueba de Kakashi hasta ahora-
-El equipo siete… pasa-
-¡¿?!
Todos en el lugar con excepción del hokage casi se caen de la sorpresa, y no era para menos ¡Nadie había aprobado la prueba de Kakashi en todos los años que llevaba como jounin-sensei! (bueno, eso no era del todo cierto. Para ser jounin-sensei tenías que tener alumnos y Kakashi nunca los tuvo). El Hokage sonrió complacido.
-Bien, cuéntanos como pasó-
-Sí, hokage-sama-
Tomó un poco de aire y comenzó a contar lo ocurrido en la mañana.
Había un gato negro en el camino así que tuve que rodear por el camino más largo y en eso me perdí por el camino de la vida, así que llegue dos horas tarde.
Cuando llegue vi que Sasuke estaba un poco enojado por mi tardanza, pero la que me gritó por eso fue esa chica Haruno Sakura.
-¡Sensei llega dos horas tarde! ¡Pudo habernos dicho que se tardaría!-
Era chillona, pero no tanto como me imaginé. Caminaba un poco coja, como si hacerlo le diera dolor. Además, parecía que estaba asustada por algo. Sasuke no dejaba de mirarla, parecía un poco asustado también. Los dos lucían agotados y hambrientos.
-Lo siento Sakura, es que un gato negro se me cruzó en el camino y me perdí en el camino de la vida-
"Que mala excusa…"
Sakura no se creería esa mala excusa ni en un millón de años. Sasuke igual.
-Bueno, veo que llegaron a la hora que les dije y no desayunaron los felicito, pero ¿y Naruto? ¿No llegó?-
Ambos estaban obviamente tensos cuando mencioné a Naruto, seguro había pasado algo entre ellos y no había sido agradable.
-Estoy aquí-
Naruto estaba acostado en lo alto de la rama de un árbol. Ni si quiera sentí su presencia. Era bueno en el sigilo para ser un samurái. Parecía de mal humor y cuando lo vieron los otros dos gennin estaban notablemente incómodos.
Después me encargaría de saber que pasaba entre ellos, si iban a ser un equipo necesitaban llevarse más o menos bien.
-Bueno, como ayer se fugaron no pudimos hacer las presentaciones así que la haremos ahora. Díganme lo que les gusta, lo que no les gusta, sus hobbies, sueños para el futuro. Cosas así–
-¿Por qué no comienzas tú? –preguntó Sakura.
-¿Yo? Umm, de acuerdo. Mi nombre es Hatake Kakashi, no pienso decir lo que me gusta o no, no tengo ningún sueño en particular y bueno, tengo muchos hobbies-
"Todo lo que nos dijo fue su nombre…" Pensaron Sakura y Sasuke.
-Empieza tú, samurái-
-Bueno, mi nombre es Uzumaki Naruto. Me gusta entrenar y me disgusta la gente perezosa, altanera y los tontos. Mi hobbie es limpiar mis armas y tampoco tengo un sueño en particular.
"Umm, es bastante serio en cuanto a batallas y no dio mucha información, me gusta"
-El siguiente-
-Soy Uchiha Sasuke, no me gusta nada en particular y odio muchas cosas y, no quiero usar la palabra sueño pero tengo la ambición de restaurar mi clan y… matar a cierta persona-
"Sasuke-kun…"
"La masacre Uchiha le dejó ciertas cicatrices psicológicas, pero creo que podemos arreglar eso"
"Je, si supieras…"
-Bien, finalmente tú-
-Soy Haruno Sakura, me gusta…nada ni nadie en particular, odio a las personas brutas y crueles y mi sueño para el futuro es… ¡Secreto!-
"¡Esto es mucho mejor de lo que esperaba! Según el registro de la academia era una de esas que adoraban a Sasuke como si fuera un dios. Parece que se deshizo de eso, me pregunto ¿Qué habrá pasado? Tal vez tenga que ver con Naruto…"
-Bueno, presentaciones listas. Ahora que nos conocemos todos, vamos a hacer una prueba-
Caminé hasta los tres postes del campo de entrenamiento y puse una alarma sobre el del medio.
-Sonará a las doce del mediodía. Deben quitarme estos cascabeles antes de eso. Si no me los quitan los ataré a esos postes mientras como frente a ustedes-
"Así que por eso nos dijo que no comiéramos" Pensaron simultáneamente Sasuke y Sakura.
-Hay dos cascabeles, solo necesitan uno para pasar así que al menos uno de ustedes estará atado al tronco. Y… la persona que no lo consiga reprobará. Al menos uno de ustedes volverá a la academia-
*Glup*
Sakura tragó saliva. Estaba bastante nerviosa.
-Pueden usar shurikens. No aprobarán a menos que vengan con intención de matarme.
-¡Pero será peligroso sensei!-
-Jajá, no te preocupes por mí Sakura-
Sakura estaba nerviosa y preocupada, se notaba que no quería venir con intención de matar, era una buena chica. Pero las buenas chicas no viven para convertirse en valiosas kunoichi.
-Bien… ¡Empiecen!
Al instante corrieron a esconderse para prepararme una emboscada o ataque sorpresa. Una buena opción dado que no podrían ganarme en una batalla justa. Eran buenos para ser gennin pero yo era un jounin y podía verlos. Sasuke se escondió en lo alto de un árbol y Sakura bajo un arbusto, no podía localizar a Naruto.
"Como esperaba del aprendiz del Battousai"
De pronto el instinto me gritó que me moviera y lo hice inmediatamente. Una milésima de segundo más y hubiera muerto.
Naruto se había aparecido a mi espalda y había apuntado a mi corazón dispuesto a matarme. Era bueno, no pude oírlo ni sentir su presencia.
Una décima de segundo después corrió hacia mí dispuesto a matarme. Este no era un gennin común, era un samurái que había matado ya a varios ninja.
Saqué mi kunai y chocamos filos. Las chispas saltaron. Él intentaba cortarme y yo por poco lo detenía. Una estocada a mi pierna derecha, una a mi riñón, una a mi brazo, una a mi cuello. Era una técnica bien pulida y mortal, si seguíamos así moriría de verdad.
Quise correr hacia un lado pero divise varias trampas, lo mismo al otro lado. Solo podía correr hacia el río.
"Puso trampas. Que astuto"
Me impulsé hacia atrás con una patada al suelo y comencé prepararme para lanzar un jutsu. Uno tipo doton no sería efectivo dada la velocidad de Naruto y un katon era lento para lanzar, sería uno suiton.
Primero lancé un kage bushin para darme tiempo, pero Naruto hizo exactamente lo mismo.
-Suiton, Suiryūdan no Jutsu –
Aun así tuve tiempo y con unos rápidos sellos de mano le atacó un dragón de agua que le impactó de lleno a los dos clones y Naruto.
"Si hubiéramos seguido así puede que incluso me obligara a usar el sharingan."
*Clank*
"¿¡Cómo!?"
De nuevo un ataque por mi punto ciego, y esta vez no pude esquivarle del todo. Lejos de su rango de ataque vi que había un tronco en donde se suponía que estuviera.
"Un kawarimi. Auch, su espada está bien afilada"
Me había dado un corte en la espalda que no era muy profundo pero dolía mucho.
No perdió tiempo y me volvió a atacar con su espada. Esta vez era él quien dominaba la pelea y yo apenas y podía defenderme. No tenía tiempo para lanzar jutsus así que éramos solo él y yo mano a mano
Tenía toda mi concentración puesta en él así que no vi cuando, de repente, Sakura y Sasuke se me acercaron cada uno por un lado y tomaron los cascabeles. La prueba había terminado tan rápido y de una forma que no preví. Ni si quiera pude evaluarles bien.
Al ver los cascabeles en las manos de los gennin Naruto paró sus estocadas.
Debo admitirlo, estaba totalmente boquiabierto. Ningún gennin podría jamás darme tal batalla.
-Bueno Sakura y Sasuke, debo admitir que fueron buenos al escabullirse cuando tenía mi atención en Naruto, ustedes pasan, pero Naruto volverá a la academia –
Pensé que ellos no captaron el verdadero objetivo de la prueba y reprobarían como todos los otros que la tomaron.
Sasuke sonrió y Sakura, un poco avergonzada, habló
-No, ninguno volverá a la academia –
Me equivocaba.
-Naruto aprovechó cuando hizo el jutsu suiton para crear dos clones que nos dijeron del verdadero objetivo de esta prueba: el trabajo en equipo –
De verdad me equivocaba.
-¿¡Cómo!? –
-Verás, no pensaba solo venir y esperar lo mejor. Contraté a un informante hace unos días y me dijo sobre estas pruebas. Ventajosamente siempre haces la misma prueba de los cascabeles con todos los que te tocan por lo que fue fácil adivinar que lo volverías a hacer. Además, era fácil. Digo, todo equipo tiene que poder trabajar en conjunto y no existen equipos de dos. –respondió Naruto con una pequeñísima sonrisa mientras envainaba su espada.
Estaba anonadado, no creía esto posible. En mi mente admiraba a Naruto que había pensado inteligentemente asegurar el terreno y conseguir la información.
"¿Desde el principio lo planeó todo?"
De ser así estaba ante un verdadero genio, de esos que se ven una vez por generación, aunque también había que remarcar que estuvo entrenando en un país con una guerra civil así que debía haber sido instruido en la estrategia. Pero dada su edad no podía hacer más que admirarle.
Sonreí. Eran el primer equipo que había pasado mi prueba, y que diablos, de verdad quería ver en qué clase de shinobis se convertirían.
-Felicidades, pasaron –
Sasuke sonrió y Sakura, de la felicidad, lo abrazó con tal fuerza que casi le mata. Por su parte Naruto se sentó bajo la sombra de un árbol y suspiró.
Yo caminé hasta los postes y saqué los almuerzos.
-Coman, se lo ganaron –
Les di los bentos y Sakura junto a Sasuke casi se llevan mis manos con ellos. Los abrieron, dieron las gracias y empezaron a comer como si no hubiera mañana. Me acerqué a Naruto y le di el suyo.
-No gracias, comí en casa –dijo con una sonrisa.
Yo también sonreí. Era un chico listo
-Bueno, debo ir a dar mi reporte. Nos vemos mañana en este lugar a las 900 horas, y no lleguen tarde –
Usé el Shunshin no jutsu y los dejé.
-Finalizo mi reporte –
El hokage sonreía de oreja a oreja y los jounin, junto a los ANBU que siempre estaban ahí a menos que el hokage diga lo contrario, casi se caen de la impresión. El reporte de Kakashi les parecía más un cuento que la realidad.
-Bien Kakashi, puedes volver a tu lugar –
-Hai, hokage-sama –
-Asuma, tu turno-
-Hai, hokage-sama –Asuma usaba tono de jounin en presencia de otros, pero entre sus amigos y a solas solo le llamaba padre.
-Bueno…
Les había citado a las 900 horas en el campo número 9. A diferencia de Kakashi yo sí era puntual.
Mi primera impresión de ellos era que necesitaban mucho trabajo. Chouji con su cólera cuando le llamaban "gordito", Ino con su actitud de adolescente cabeza dura enamorada y Shikamaru con su extrema pereza.
Fieles a sí mismos estaban comiendo, leyendo una revista de moda y durmiendo. Aunque se notaban algo nerviosos por la prueba.
-Bueno ayer hicimos las presentaciones así que hoy voy a hacerles su prueba.
Los tres se tensaron un poco
-La prueba es simple: deben robarme este pergamino. Si lo logran pasan, y si no…bueno ya se lo imaginarán –Dije al momento de poner dicho pergamino en mi porta kunai.
Eran el nuevo trío Ino-Shika-Cho así que no vi una verdadera necesidad en que trabajaran en equipo, pero quería probarlos un poco.
-Cuando de la señal pueden empezar: uno…dos… ¡Tres! –
Instantáneamente Chouji empezó un duelo de Taijutsu conmigo con Ino de apoyo, Shikamaru se había escondido obviamente para usar su Kagemane no jutsu conmigo.
Chouji era bueno para ser un gennin, mientas que Ino con suerte llegaba al nivel medio de una. Ella iba a necesitar bastante trabajo en esa área.
El duelo se prolongó como por unos diez minutos hasta que me aburrí y decidí mandarlos lejos. Con una patada hice que Chouji se estrellara con un árbol y de un puñetazo Ino salió de mi rango.
Inmediatamente un par de shurikens y kunai volaron hacia mí. Ya concientizado del tipo de jutsu del clan Nara, retrocedí un poco y con justa razón. Shikamaru estaba usando los shuriken no para hacerme daño, sino para incrementar el alcance de su jutsu.
Ahí fue cuando Chouji volvió a intentar atacarme con una desbordante energía, creo que comió una píldora de soldado.
Vi a Shikamaru hacer su Kagemane no jutsu pero por el pasto bajo él que no se doblegaba con su peso me di cuenta de que era un bushin. Mientras peleaba con Chouji sentí un poco de chakra en dirección sudeste y vi que Ino preparaba su jutsu de transferencia de mentes. Sería muy fácil para mí esquivarlo, pero los riesgos para Ino si lo hacía eran graves.
Shikamaru usó mi momento de duda porque en solo un segundo Chouji dio un salto hacia atrás y repentinamente sentí que no podía controlar mi cuerpo.
-Te tenemos, sensei –
Mientras Shikamaru me veía victorioso y Chouji se normalizaba luego del duelo, Ino se acercó corriendo y tomó el pergamino en mi porta kunai.
-Bueno Asuma-sensei, creo que pasamos ¿no? –
Ino, al igual que sus compañeros sonreía. Y tenían razón para hacerlo, pasaron mi prueba.
-Sí, pasaron –dije mientras sentía que mi cuerpo volvía a estar en mi control.
Ino y Chouji se abrazaron de la emoción, luego Ino se dio cuenta y lo soltó con cara de asco. Por su parte Shikamaru se había acostado en el césped mirando las nubes mientras murmuraba "que problemático", típico Nara.
-Bueno, para celebrar esto ¿qué les parece si les invito barbacoa? –
-Problemático –
-¡SÍ! –
-No sé, si como mucho voy a engordar –
-Después de eso fuimos a un restaurante y casi quedo en la ruina por pagar solo la comida de Chouji, suerte que Shikamaru e Ino perdieron el apetito al verlo comer – Se lamentaba el ahora corto de dinero Asuma –Con eso finalizo mi reporte, hokage-sama –
El hokage asintió, internamente preocupado por el estado económico de su hijo.
-Siguiente, Kurenai Yuhi –
-Hai, hokage-sama –
La voz de Kurenai, sexy como su apariencia, llenó el lugar.
-Empecé…
También como Asuma y Kakashi, a las 900 horas nos reunimos en el campo de entrenamiento con el mismo número que el de nuestro equipo. Tenía clara la personalidad de mis estudiantes y sus habilidades.
Shino, el clásico Aburame, era un chico reservado, inteligente y muy capaz. Había que pulir sus habilidades y sería un gran ninja.
Kiba era un poco arrogante, demasiado expresivo y algo pervertido, pero parecía bueno en Taijutsu y rastreo, además era muy apegado a su compañero Akamaru. Necesitaba madurar y algo de trabajo pero no era tan malo.
Hinata, la heredera Hyuga, era tímida e inocente. En su presentación había admitido que no le gustaba tener que pelear y mucho menos matar. Necesitaría mucho trabajo en cuanto a lo psicológico.
Me les acerqué.
-Buenos días chicos.
-Buenos días, Kurenai-sensei –
-Buenos días Kurenai-sensei –
-Bue-buenos día-días Kurenai-sensei –
-¿Recuerdan lo que les dije ayer? –
Shino fue el que contestó.
-Sí, lo recordamos, Kurenai-sensei. Nos toca hacer una prueba a su elección y si no la pasamos volveremos a la academia – de no ser porque tengo algo de experiencia con personas del clan Aburame no me hubiera dado cuenta de que estaba algo intranquilo.
Se podía ver en Kiba y en Hinata, en especial en Hinata, que estaban nerviosos. No querían reprobar. Sería una vergüenza para el clan.
-La prueba será de rastreo. Voy a esconderme en alguna parte de este lugar y ustedes tienen una hora para encontrarme, si no lo hacen reprobarán. Este reloj va a marcar el tiempo límite, si suena y no me han encontrado, considérense estudiantes de academia de nuevo.
Hice un sello de mano.
-Bien ¡Comencemos!
Moldee el chakra y a sus ojos, desaparecí como una nube de arena.
Se sorprendieron mucho.
-¡Wow! ¡Eso fue increíble!
-Ku-Kurenai-sensei es in-increíble –
-Coincido, es un muy buen genjutsu –
Me sentí alagada por sus elogios a mis habilidades.
-¿¡Genjutsu?! ¡Mierda! Shino ¿Cómo era que se hacía para salir de un genjutsu?
-Puedes aumentar tu chakra para que no te afecte, pero no creo que puedas, así que lo que queda es causarte un dolor físico para salir del genjutsu –
-¿Po-podríamos estar en un-un genjutsu? –
-Podría ser. Probemos –
Se escucharon tres "kai" pero no les había puesto ningún genjutsu aún.
-Bueno, parece ser que no es ningún genjutsu. De todas formas, hay que buscarla. Propongo que usemos la nariz de Kiba, los ojos de Hyuga-san y mis insectos para encontrarla. Así será pan comido –
Kiba miró con sorpresa a Shino.
-Wow, creo que es la primera vez que te oigo hablar tanto Shino –
-No me gusta hablar sin necesidad –
Kiba no quiso seguir las órdenes de Shino pues no era el "líder de esta manada", pero lo que decía tenía mucho sentido así que terminó por hacerlo. Hinata con su personalidad tímida lo hizo sin rechistar.
Después de eso no hay mucho que contar. Dados los jutsus de sus clanes no fue especialmente difícil encontrarme. Kiba no lo hizo muy bien porque pude ponerlo en cuatro genjutsus fácilmente al igual que a Akamaru, pero gracias a Shino pudieron salir. Hinata si bien es tímida e inocente no es tonta y manejó bien la situación
-Creo que serán un buen equipo en el futuro, Hokage-sama –
El Hokage asintió.
-Bien, el último reporte es el de Uzuki Yugao –
La aludida pasó.
-Hai, hokage-sama –
Se veía que tenía una herida cubierta por vendas en el brazo derecho despertando la curiosidad en su reporte, aunque no creían que fuera más interesante que el de Kakashi. Más aún querían saber por qué una de las mejores kunoichi de la aldea se pudo hacer un corte en una simple prueba gennin.
-El equipo once… pasa-
Era excepcional, doce graduados en un solo año. No se había visto jamás esto en tiempos de paz.
-Comienza a hablar –
Suspiró y comenzó a relatar los hechos que sucedieron al mismo tiempo que Kakashi tomaba la prueba a sus gennin.
Llegué al campo de entrenamiento #11 a las nueve de la mañana y mis alumnos ya estaban allí. Sai dibujaba, Ukio calentaba y Kishio revisaba sus kunai y shuriken. Me gustaba ver que eran profesionales como ninjas.
El día anterior hicimos las presentaciones y esto es lo que dijeron:
-Soy Yamamoto Kishio, me gustan las cosas interesantes. No me gustan las personas aburridas ni la comida picante o demasiado dulce, mi hobbie es leer y no tengo ningún sueño en particular, tal vez vivir para hacerme viejo –
Lo había dicho como si hablara de algo sin importancia mientras me miraba con sus ojos café claro y una pequeña sonrisa, de seguro era popular con las chicas. Pensaba que era del tipo que no dice lo que quiere.
-Soy Sai, no me gusta nada en particular ni odio nada en particular, mi hobbie es pintar y no tengo ningún sueño –
Todo eso lo dijo con esa voz monótona y su sonrisa falsa en su rostro. Era de los sin emociones a mi entender. Dejé pendiente averiguar su pasado.
-Soy Hikari Ukio. Me gustan las personas fuertes y detesto a los débiles, mi hobbie es entrenar para ser más fuerte y mi sueño es ser la más grande kunoichi de la aldea –
Era una chica con un carácter fuerte, serio y con un buen sueño. Como kunoichi me cayó bien, ya saben que a esa edad las niñas siempre piensan más en chicos que en entrenar.
-Bien, vamos a hacer un ejercicio de entrenamiento. Deben darme por lo menos un golpe certero antes del medio día ya sea con sus manos, con un arma o con un jutsu y no piensen que voy a dejárselos fácil. O, y si no lo logran van a volver a la academia –
Ukio abrió mucho los ojos, Kishio redujo su sonrisa unos milímetros y Sai permaneció igual. En serio, ese chico da algo de miedo.
-Bien ¡Empiecen! –
Ukio corrió hacia mí dispuesta a golpearme mientras que los hombres del equipo charlaban un poco entre ellos ¿no me habían escuchado? ¿Hacían planes?
La chica intentó vencerme peleando mano a mano. Era buena, estaba al nivel gennin alto, pero yo era un ANBU y ahora jounin-sensei así que no podría conectar ni un golpe certero.
En un momento bajó la guardia y le di un puñetazo en el rostro que la mandó a volar junto a sus compañeros.
Ellos la atraparon y se la llevaron donde no pudiera escucharles. De seguro a planear como atacarme en equipo. Ja, ya habían captado que no podrían ganarme en solitario.
Pude ver que el que hablaba era Kishio, Sai asentía o negaba y Ukio parecía no entender algunas cosas por lo que Kishio suspiraba, explicaba de nuevo y ella asentía con la cabeza.
Les dejé planear porque si no sería demasiada dificultad para un grupo gennin.
Los tres me miraban a cada rato y asentían o negaban. Parecían unos niños a punto de hacer una travesura.
-Bien. ¡YA! –gritó Kishio.
Enseguida Ukio cargó contra mí y Sai sacó su pergamino y pincel para dibujar. Kishio se había ocultado y, debo admitirlo, era bueno. No lo podía encontrar.
Ukio parecía creer seriamente que podía vencerme en taijutsu y daba todo de sí para lograrlo.
- Ninpou: choujuu giga –
Sai fue más rápido de lo que esperaba y lanzó su técnica antes de que pudiera reaccionar.
Ukio se hizo a un costado y unos tigres de tinta me atacaron. Sabía que eran fáciles de vencer así que saqué un kunai para atacarles.
*Boom*
"¡¿Eh?!"
Los tigres explotaron salpicándome de tinta y nublando mi visión. De inmediato me alejé para evitar los ataques.
Repentinamente sentí un dolor en el antebrazo y me alejé a otro extremo mientras que con una mano me limpiaba la cara de la tinta. Creía estar a salvo pero de pronto sentí un puñetazo en el estómago. El puñetazo me lo dio Ukio, y le siguió una patada en mi espalda cortesía Sai.
"¿¡Cómo?! ¡No los oí acercarse! ¿Acaso eran así de buenos en el sigilo?"
-Bueno sensei, supongo que pasamos –dijo Kishio tranquilamente.
Ukio no se lo creía, carajo yo no me lo creía ¡Unos gennin me habían tendido una trampa y había caído redondita! Kishio parecía confiado y Sai seguía inexpresivo, en serio empezaba a asustarme ese chico.
A pesar de que me dolió un poco el orgullo más que los golpes, me reí.
-Ustedes pasan-
Ukio gritó de felicidad y abrazó a Sai quien, no acostumbrado al afecto y menos de una fémina, no sabía cómo reaccionar. El pobre chico se quedó tieso como una tabla. Kishio en cambio suspiró y me tendió una mano. Yo acepté su ayuda.
Me limpié un poco de esa tinta, vendé mi hombro y nos sentamos a hablar.
-Ustedes deben ser de los mejores equipos de esta generación, sino es que los mejores, aprendieron a trabajar en equipo tan rápidamente y para colmo pudieron tenderme una trampa exitosa –
Ukio se sonrojó con eso, los otros dos no expresaron nada en particular.
-Fue pura suerte –
Habló en voz baja Kishio.
-La hicimos pensar que era solo un ataque combinado, pero cuando se distrajo por la tinta aproveché para usar un genjutsu que confunde a su oído y me acerqué para golpearla en ese momento de confusión mientras le indicaba a Ukio y Sai donde posicionarse. No podía saber si de verdad terminaría en ese lugar, solo fue una corazonada. Fue una suerte que Sai y yo no reveláramos esas dos técnicas en la academia porque usted no las esperaba. Si no hubiera sido sorpresa no lo hubiéramos logrado. Debo decir que tenía muchas dudas sobre si funcionaría con una experta como usted –
Lo hizo parecer como si fuera pura suerte, y en parte lo fue. Era un equipo sorprendente, en especial porque los tres eran de familias civiles y no clanes ninjas.
-Bien, debo ir a dar mi reporte. Nos vemos mañana a la misma hora aquí.
Usé el Shunshin no Jutsu y me fui del lugar.
-Finalizo el reporte –
Era algo sorprendente, pensaban los jounin. Un buen trabajo en equipo y balance de técnicas. Posiblemente serían buenos shinobi en el futuro.
-Bueno, eso es todo. Pueden irse –
Todos se retiraron, bueno casi todos. Secretamente Yugao y Kakashi se quedaron. Parecían serios. Sarutobi habló.
-¿Pudieron encontrar algo? –
-Nada, Hokage-sama. Investigamos la memoria de Mizuki pero no parece recordar exactamente cuando le robaron el pergamino –
-Por lo menos el pergamino apareció hoy en la puerta del edificio, por lo que creemos que quien sea que lo haya tenido en esas doce horas pudo haberlo replicado y devolverlo para no levantar sospechas, seguramente alguien de la aldea que no puede o no necesita irse –
-Eso es preocupante, Yugao.
-Lo sé, y también está la posibilidad que lo haya hecho después de descubrir que no puede aprender ninguna de las técnicas y decidió devolverlo por el peligro que supondría tenerlo –
-Esperemos que sea eso y que no se hayan filtrado secretos –
Terminó severamente el Hokage.
-Bien, ahora díganme sobre los gennin –
Kakashi habló primero.
-Ese Naruto es muy bueno, está a la altura de los rumores sobre él y no podría esperar más de su hijo. Pero parece que no podrá abrir su corazón a sus compañeros. Sobre eso, parece que Sasuke y Sakura le temen. No sé si les habrá hecho algo o si solo es miedo por esas historias sobre él pero espero que se vuelvan camaradas en el futuro. Espero que no nos odie por traerlo casi a la fuerza.
Yugao observaba como la melancolía teñía el rostro del anciano líder de la aldea con una expresión en blanco. Sabía que prácticamente habían amenazado a Tetsu no Kuni para que les dieran a Naruto y sabía que era injusto, pero ante todo era una kunoichi de Konoha y su aldea estaba en la cima de su pirámide de prioridades.
-Estoy seguro que Sai ha tenido un entrenamiento especial, pero no sé por quién. Kishio es bueno, demasiado bueno. Puede que sea un genio, o algo más –
El viejo tercer hokage pensaba en muchas posibilidades. Espías, posibles traidores, Ne, impostores, entre muchas otras.
-Eso es todo, márchense –
Los dos hicieron una reverencia y salieron usando el Shunshin no jutsu dejando a su líder solo.
El viejo hokage revisaba los expedientes de los graduados prestando especial atención al de Sai, Kishio y Naruto.
Según estos, Sai era un chico poco expresivo de una familia civil de comerciantes de tela. Sus padres debían irse por mucho tiempo por lo que se quedaba solo regularmente. No había nada sospechoso en los reportes pero estaba seguro que algo en todo esto era falso.
Kishio nació y vivió toda su vida en el barrio rojo, era el hijo de una prostituta y de un padre desconocido pero por los acontecimientos de hoy no era de extrañar que fuera un ninja. Hace tiempo el burdel en el que vivía era un basurero de poca monta, pero desde hace ya un par de años justo cuando el anterior dueño murió, el nuevo dueño lo convirtió en uno de los mejores –si no es que el mejor- burdel de la aldea.
Por su parte, el de Naruto era mucho más voluminoso. En él se detallaba su gran historial médico, sus hazañas en la guerra civil de Tetsu no Kuni, sus diferentes habilidades registradas…y si podría volverse una amenaza contra Konoha.
Él hubiera preferido dejarlo en paz, ya demasiado había sufrido aquí y no quería obligarlo a volver. Pero los consejeros y Danzo habían puesto al consejo con la idea de recuperar al talentoso Jinchuriki. Él y la mitad de los líderes de clanes se opusieron, la otra mitad y los civiles votaron a favor.
Solo podía pedir perdón dentro de su alma para con Naruto. Él solo quería no ser molestado y Sarutobi quería cumplir su deseo, pero con su pueblo en contra no tuvo más opción que –en palabras suyas- chantajear al país de Tetsu no Kuni para que Naruto volviera a Konoha.
Él sabía que esto solo haría que Naruto desconfiara más de ellos. Sabía que podría volverse una amenaza. Sabía que podía ser quién trajera la ruina a la aldea.
Y sabía, dolorosamente lo sabía, que si ese momento llegaba él tendría que matar al chico por el bien de su aldea.
Ser hokage a veces significaba tomar decisiones difíciles por su aldea, se dijo a sí mismo.
Solo esperaba en su corazón que ese momento nunca llegara.
Esto toma lugar luego de la prueba del equipo 7.
Kakashi acababa de irse dejando a sus tres estudiantes solos. Sakura y Sasuke se habían recuperado del humor feliz por aprobar y ahora se daban cuenta que estaban solos en un lugar apartado con Naruto. Sakura recordó lo violento que había sido y se estremeció. Sasuke estaba extrañamente calmo y Naruto sacó un paquete de cigarrillos junto a su mechero y empezó a fumar.
-Naruto…quiero que me enseñes –
Sasuke se había decidido a aprender a usar la espada, para vencer a sus enemigos, para matar a su hermano, para tener más poder, para dejar de ser tan débil, y para proteger a quienes podrían importarle.
Meditó a la noche sobre muchas cosas. La masacre de su clan, su hermano, el poder, sus objetivos, y muchas otras cosas.
Había decidido ganar poder y ser más fuerte, no solo para matar sino también para proteger. Ver a Sakura tan indefensa hizo surgir en él un deseo por proteger a alguien que no podía. Al mismo tiempo pudo por fin luego de tantos años calmar sus emociones y se dio cuenta que la senda que estuvo caminando solo le llevaría a la auto-destrucción.
-Eso tiene un precio, Sasuke –Le dijo el samurái.
-Dime cual es, si no es demasiado para mí lo haré –
Naruto se dio la vuelta para ver la cara de Sasuke. En sus ojos había determinación pura, ya no solo odio y soledad.
Naruto sonrió.
-Voy a pedirte un favor en su momento y tu deberás cumplirlo, eso es todo ¿Estás dispuesto? –
Sasuke dudó, no confiaba en Naruto tontamente como para hacer cualquier cosa que pidiera.
-Si está entre mis posibilidades, sí –
Dijo eso dejando tácitamente explícito que no haría nada demasiado loco.
Sakura miraba todo esto sin saber qué hacer, no quería despertar la ira de Naruto ni interrumpir la determinación de Sasuke. Solo podía quedarse callada e impotente mientras observaba estos acontecimientos.
-Es un trato entonces. Arreglaremos pronto los días en los que pueda darte lecciones. Mientras tanto ve comprando una boken de buena calidad. –
Sasuke estaba emocionado, iba a aprender técnicas de espada del aprendiz del legendario Battousai.
-Bien, me marcho. Oh, por cierto Sakura –la aludida sintió un escalofrío reviviendo momentáneamente en su cabeza las escenas del día anterior –busca ropa menos llamativa y entrena un poco. Si no es muy probable que mueras antes de tener veinte, o que te pase algo peor –
Y así, el rubio samurái se marchó a paso tranquilo.
Sasuke sentía una mezcla de incertidumbre y emoción en su ser. Estaba emocionado por ser más fuerte, y temeroso por tener que pagar su entrenamiento.
Sakura por su parte había decidido también ser más fuerte. La paliza que le había dado Naruto le había hecho ver la realidad de su vida. Le hizo darse cuenta de lo patética y estúpida que había sido.
Ahora ella también deseaba poder. Poder para no morir, para ser una mejor kunoichi, para no estorbarle a Sasuke.
Y sobre todo, poder para nunca más ser tratada así ni estar tan indefensa.
Ese fue el día en el que nació el equipo 7.
Ese fue el día en que Sasuke se apartó definitivamente de la senda del odio.
Ese fue el día en que Sakura decidió ser una kunoichi digna.
Ese fue el día que marcó tantos inicios, como finales.
En una calle de Konoha
El equipo once caminaba alegre por el mercado de la aldea. Ukio estaba literalmente saltando de emoción mientras que Sai veía con una sonrisa falsa y algo de incomodidad, por otra parte Kishio miraba las diferentes tiendas buscando algo interesante.
-Ukio-san, deberías dejar de saltar tanto. La gente nos mira raro.
-Pero Sai, ¡estoy muy feliz de ser gennin!
"Se nota que está contenta"
-Oigan, para celebrar yo invito el almuerzo –dijo Kishio calmo.
-¿¡En serio?! ¡Gracias Kishio-san! –gritó feliz Ukio.
-Claro, ayer cobré en mi trabajo así que puedo permitírmelo. Solo no elijan un lugar muy caro que recién empieza el mes –
-Kishio-san ¿Qué tal allí? –señaló Ukio a un puesto de dangos.
Kishio frunció un poco el ceño.
-No sé, no creo que los dangos sean lo mejor para el almuerzo –
-Ya prometiste invitarnos así que vamos –
-Yo también dudo de que sea un almuerzo nutritivo –
-Sai no hables como mi madre. Además esa es la mejor tienda de dangos de la aldea – dijo Ukio.
-Bueno, bueno, comamos dangos –
Dicho esto los tres buscaron una mesa vacía y ordenaron té y unos dangos, además de algo de mochi de temporada. Ukio comía los dangos y el mochi como si en cualquier momento se lo fueran a quitar, Sai y Kishio miraban algo sorprendidos la capacidad de guardar comida que tenían los cachetes de su compañera. Terminaron de comer en un tiempo record, bueno, Ukio lo hizo y tuvo que esperar a que sus compañeros se terminaran lo suyo.
-Hey, miren ¿no son Ino, Shikamaru y Chouji? –señaló Ukio.
-Tienes razón –
-Vayamos a saludar –
-¿Por qué? –
-"¿Por qué?" Porque son nuestros amigos –
-Nunca hablamos mucho en la academia –dijo con voz plana Sai.
Kishio, harto de la conversación, habló
-Sai, para tener relaciones provechosas con tus compañeros es vital interactuar con ellos. Saludar y preguntar cómo les fue luego de una tarea difícil les hará entrar más en confianza contigo –
Sai pareció entender la explicación de Kishio, mientras que Ukio no se enteró de nada pero para no parecer estúpida decidió guardar silencio.
-Como sea, vayamos a saludar –
Así el equipo once caminó hasta la mesa donde estaba el quipo diez. Shikamaru tomaba tranquilo su taza de té, Chouji comía y comía los dangos e Ino no hacía más que hablar de generalidades.
-Hola chicos, como Ino no está golpeándolos supongo que pasaron la prueba también ¿no? –
-Ah, hola Kishio. Sí, pasamos la prueba y ya somos gennin oficialmente. Que problemático –
-¡Tu todo lo encuentras problemático! Hola Kishio, Ukio y eh… ¿Sai, verdad? –
-Correcto, Yamanaka-san –respondió Sai con su sonrisa sin alma.
-¿"También"? ¿Así que pasaron? –interrogó Shikamaru.
Kishio iba a responder pero Ukio se le adelantó.
-¡Claro que sí! Si hubieras visto nuestra prueba. La sensei era muy buena pero gracias al plan de Kishio pasamos –exclamó feliz Ukio.
-No fue la gran cosa, un plan bastante tonto y arriesgado –dijo Sai con su sonrisa fingida.
-Pero gracias a ese plan pasamos –defendió a Kishio Ukio.
-Fue arriesgado, era más una apuesta que un plan –
-Pues apostaste sin quejarte –
-No se me ocurrió ningún plan en el momento –
Ukio se hartó y le dio una patada en los bajos a Sai, que la esquivó por poco. Los hombres del lugar inconscientemente se agarraron sus bolas mientras hacían una mueca.
-Debemos irnos, hasta luego chicos –dijo Kishio recibiendo despedidas de todos.
-Bueno, deberíamos irnos también ¿no? –opinó Chouji.
-Sí, necesito mi sueño de belleza –dijo Ino.
-Pues vámonos –siguió Shikamaru
Al momento de irse un señor con un delantal de cocina detuvo a Shikamaru fuertemente de la muñeca.
-Señor, todavía no ha pagado su cuenta –
-Pero pagamos antes de comer –dijo extrañado Shikamaru.
-Oh, por su comida sí. Pero ese caballero dijo que usted pagaría por él –dijo el viejo, señalando donde hace unos minutos estaba el equipo once con un dedo y con la mano opuesta soltando a Shikamaru y extendiéndola, esperando dinero.
Shikamaru se enfadó.
-¡KISHIO~! –gritó enfadado Shikamaru.
Afuera del local Kishio sonreía, Sai sonreía falsamente y Ukio miraba el local confundida.
-¿Por qué Shikamaru grita tu nombre? –preguntó Ukio.
-Le jugué una pequeña broma, solo para alegrarme un poco –respondió sonriendo Kishio.
¡Wow! ¡Cuánto tiempo! De seguro se creían que había puesto esto en hiatus o que escribiría el siguiente capítulo cuando saliera la tercera temporada de To Aru Majutsu no Index. No tuve mucho tiempo para escribir porque estoy doce horas diarias en la escuela (como disfruto ser estudiante, lo único mejor es ponerme los huevos contra la puerta y darme portazos) y honestamente me había olvidado de esto. Vaya, me quejo de lo poco que sale Berserk pero hago lo mismo, me siento hipócrita.
Fue un capítulo corto, pero solo porque el que sigue es más largo. Prometo que no tardaré tanto en hacerlo.
Espero les guste, y si tienen crítica constructiva no teman a escribirla en un comentario.
