La mayoría de los personajes en este fanfic pertenecen a Rumiko Tahakashi, la historia es completamente mía por lo cual apreciaría no copias ni adaptaciones.
Esta historia ocurre en un universo alterno en el cual ni Inuyasha, ni Kagome, ni Kikyo, ni Naraku existen. El comandante bestia se sacrificó para salvar a Izayoi, mas esta no estaba embarazada. Del mismo modo algunos aspectos han sido cambiados, como la edad que tenía Rin al conocer a Sesshomaru.
Capítulo dos.
"Tu aroma"
El cielo estaba tintado de un hermoso azul celeste, las nubes no estaban presentes aquel día y la cansada posición del sol demostraba que no faltaba mucho para que comenzara a obscurecer.
Dos demonios y una hermosa humana emprendieron su camino hacia las montañas, Sesshomaru sólo les había mencionado que quería estar alejado por un tiempo de la "mediocre sociedad" por lo cual irían a algún lugar poco poblado. Ninguno de sus acompañantes protestó, intimidados por el poderoso demonio.
Como siempre, quien rompió el silencio que tanto apreciaba Sesshomaru, debió ser la castaña.
—Y, dígame, señor Jaken, ¿Desde cuándo viaja usted junto al amo Sesshomaru?
—Desde hace muchos años, chamaca, mucho antes que tú nacieras. El amo bonito salvó mi vida, desde entonces estoy en deuda con él.
—¿Y... Sólo lo sigue por eso?— Los ojos de la joven lucieron un brillo claramente decepcionado, su curiosidad había aumentado aún más acerca de ese tema. Ni el demonio, ni la humana se preocuparon porque Sesshomaru los escuchase, después de todo, "debía estar inmerso en su pensar", mas esto no era totalmente cierto.
—¡Claro que no, chamaca irrespetuosa!, Desde el primer momento que ví al amo bonito me dí cuenta de que era un demonio digno de admiración, lo seguiré hasta el fin del mundo, algún día el tendrá todo un imperio y yo seré su mano derecha.
—¿Y yo podré estar en ese imperio?— Preguntó la joven estusiasmada, su mirar se iluminó y su rostro se contrajo en una mueca de esperanza. El demonio verde bufó.
—¡Ja, tú no podrás, niña!
—¿Qué?, ¿Por qué no?— Rin lució claramente desilucionada, el hecho de que Sesshomaru formase un imperio y la dejase residir en él, sería la solución a sus problemas, después de todo, ya no pertenecía a ningún lugar, no desde aquel suceso...
—Porque tomar un imperio toma mucho tiempo y requiere mucha fuerza, incluso mi amo que es el más fuerte de todos los demonios requerirá al menos unos cien años para lograr aquello, y para entonces, tú habrás fallecido.
—Yo...— La joven miro a Sesshomaru, dejando que aquella frase sin final volase en el aire; A pesar de que el demonio le daba la espalda, le reconfortaba un tanto el verlo, saber que en ese momento, estaba ahí, con alguien, ya no más soledad. Es por eso mismo que le resultaba doloroso pensar en un futuro sin alguien nuevamente, a pesar de conocer a tus compañeros de hace muy poco.
Yo moriré, y dejaré de pertenecer aquí... Si el amo Sesshomaru y el señor Jaken me permitieron acompañarlos, seguramente dejarán a otra persona hacerlo cuando yo fallezca... Me reemplazarán, duele a pesar de ser algo estúpido, ni siquiera nos conocemos de hace más de un día.
La mirada de la joven obscurecio y se convirtió en una cristalina, el demonio de hermosa cabellera plateada paro de caminar y habló.
—Hemos llegado a una zona alejada de cualquier molestia, pueden ir a pescar o lo que sea, iré a descansar, no quiero molestias.
—Sí, amo bonito.
—Sí.
Sesshomaru se alejó en dirección a lo que parecía un bosque, Rin volteó con una sonrisa en su rostro y ofreció.
—Podemos recolectar comida para la cena, señor Jaken.
—Está bien, pero ni creas que haré todo yo.
—¡Nop!— La joven asintió eufóricamente y después hecho a correr al bosque, seguida por el pequeño demonio.
Después de unos cuantos minutos corriendo, dieron finalmente con un hermoso río de aguas cristalinas.
—¡Peces!, ¡Señor Jaken, aquí hay peces!— Le gritó Rin a Jaken, quien venía muy atrasado, cuando llegó por fin con la joven, colocó ambas manos en sus rodillas y con respiración pesada habló.
—¡No vuelvas a dejarme atrás, mocosa!, ¡¿Cómo piensas atrapar a los peces?!, Ni siquiera tenemos red o caña.
—Tengo una idea...— Rin recordó la mañana, cuando por accidente capturó un montón de peces al caer en el río. La joven se lanzó al agua y se perdió en las aguas, el inquieto demonio miraba las aguas en busca de alguna señal que demostrara, la joven seguía con vida.
Después de unos cuantos segundos, Rin saco su cabeza bruscamente del río, con una gran sonrisa triunfante esbozada, alzó ambas manos, mostrando una gran cantidad de peces atrapados en ambos puños.
—¡Ya tenemos cena, señor Jaken!
—Wow, a pesar de que el agua te llega a los hombros te has tirado en el río sólo por unos insignificantes peces, por está vez te has ganado un pedazo de nada de mi admiración, niña.
La sonrisa de Rin se amplió, y luchó con el agua para salir de ella, sacó una bolsa que llevaba debajo del kimono y guardó los peces en ella.
—¿Siempre llevas ese tipo de cosas bajo el kimono?
—Depende, ¿Qué tal si buscamos algunas moras o algo en el bosque?
—Siempre y cuando no sean venenosas, está bien, niña.
—¡Sí!
Nuevamente volvieron a emprender su camino, esta vez la joven y el demonio fueron a parar en lo que parecía una pequeña cosecha y algunos arbustos con frutos.
—¡Mire señor Jaken!, Aquí hay calabazas, zanahorias, coles y moras.
—!Nos sacamos la lotería, chamaca!, andando, que el amo esta esperando y pronto caerá la noche.
Rin y Jaken se apresuraron a arrancar un poco de cada cosa y guardarlo en las bolsas de Rin, se aseguraron de no ser vistos por el dueño de aquel alimento, la última vez que fue vista robando, a la joven no le fue muy bien que digamos. Todo iba bien, hasta que Rin tropezó con una raíz de árbol y cayó encima de la calabaza que llevaba en las manos, manchando su kimono.
—¡Mira lo que hiciste!
—El kimono estará bien, sólo debo lavarlo, me bañaré en algún río por aquí cerca y de paso lo lavare, no hay problema...
—¡Qué kimono ni qué nada!, ¡La calabaza, se arruinó!
—Oww... Realmente lo siento, señor Jaken, pero no se preocupe, me encargaré de que en la cena de esta noche no nos falte nada.— Exclamó Rin con decisión y su acostumbrada sonrisa en el rostro.
—Más te vale que sea así.
—¡Sí!
Después de un rato buscando en el profundo bosque, por fin encontraron a Sesshomaru recostado en el tronco de un árbol. Se encontraba aparentemente dormido, ocupaba su estola de almohada, sus largos cabellos plateados cubrían algunos segmentos de su afilado rostro, por primera vez desde que Rin lo conoció, parecía pacífico.
—¡Amito bonito!
—¡Amo Sesshomaru!, ¡Trajimos la cena!
Ambos seguidores del demonio, en cuanto lograron divisarlo, comenzaron a correr y a gritar su nombre, cosa que provocó que Sesshomaru abriese sus ojos, con clara molestia en ellos.
"¿Qué parte de "no quiero molestias" no entienden?", Pensó Sesshomaru con molestia, mas no pasó de un pensamiento.
Casi toda la molestia del demonio se esfumó cuando la joven llegó hacia él junto con el pequeño hombrecillo verde, ésta esbozaba una dulce sonrisa dedicada al temido y frío yokai, su pecho subía y bajaba rápidamente, sus mejillas poseían un vivo color rojo, se había apresurado mucho cuando lo vió, ¿Por qué era ella así con él?, Apenas y lo conocía, jamás lo entendería.
—Les cocinare el pescado y lo acompañare con las verduras y las moras que hemos encontrado.
—¿Les?, ¿Acaso tú no comerás?
La voz de Sesshomaru salió mucho más ronca que de costumbre, había estado durmiendo. Un extañamente agradable escalofrío recorrió la espalda de Rin.
Ella le sonrió aún más.
—Realmente no tengo hambre, iré a caminar, de hecho.
El demonio recayó en el hecho de que la yukata de la joven estaba llena de calabaza, esa era la razón de que su dulce aroma presentara cambios.
—Hmmn.
Los demonios se quedaron comiendo al pie de una fogata, mientras la joven se dirigía a un río un tanto más bajo que al que había saltado, lo había descubierto se regreso, junto con Jaken, consideraron inscesario buscar en aquel lugar algunos peces, puesto que al parecer no contaba con ni uno sólo de ellos.
Se daría un baño aprovechando que los dos demonios se encontraban ocupados y si ella hacía esto no los retrasaría en su travesía. Caminó entre el rocoso camino, cuando por fin llegó al hermoso río se quedó mirando por unos segundos el hermoso cielo lleno de estrellas que en éste se reflejaba, sonrió para sí misma.
Rin desató el listón de su yukata, lo deslizó por sus hombros hasta que cayó al suelo, lo tomó y aún con el en manos, se adentro en el río, no pasaría nada si lo lavaba estando dentro, de igual forma terminaría metiéndose a tomar un baño.
—¿Sabe, amo Sesshomaru?, Creo que el que la chamaca esa nos acompañe puede ser un tanto bueno, después de todo, cocina de maravilla.
El demonio verde engulló su pescado gustoso, Sesshomaru se levantó de donde se encontraba, su olfato era muy agudo, y desde que Rin se había marchado, aquel aroma dulzon había crecido enormemente, jamás lo admitiría, pero lo desconcertaba un tanto.
Jaken miró con curiosidad a su amo.
—¿Amito bonito?
—No me sigas, Jaken.
Sesshomaru siguió aquel aroma, en paso lento y apacible, realmente no tenía ninguna presura por llegar a un lugar donde aquel aroma sería tan fuerte que inundaria sus fosas nasales y comenzaría a martirizarlo, las cosas dulces no suelen atraerlo en lo más mínimo, pero está vez, se sentía curioso sobre esta fragancia.
Sesshomaru se abrió paso por el obscuro bosque, aquella dulce fragancia lo guío hasta un río de aguas cristalinas, donde lograba divisar una figura femenina de espaldas, aún detrás de los árboles.
Cuando la figura dió media vuelta, sosprechando la presencia del demonio, Sesshomaru ya se había acercado lo suficiente como para reconocerla. Era Rin, y estaba desnuda.
Ésta al percatarse de la presencia del yokai, llevo ambos brazos a su pecho, entrelazandolos, el rostro de la joven estaba teñido de un color carmesí que resplandecía bajo el luz de la luna, sus desconcertados ojos observaban con inocencia a Sesshomaru, quien ni se imuto a pesar de que para cuando la humana reaccionó el ya había visto más de lo que ella hubiese querido. Quería apartar la vista, quería irse, quería que no le importara ese hecho o que aquel aroma no lo llamara, pero claramente no lograría cumplir ninguno de sus deseos.
El cabello castaño de la joven se aferraba a su cuerpo debido a que se encontraba mojado, sus grandes ojos resplandecían ante la única iluminación de la luna, su rostro se iluminaba por sí solo debido al fuerte rojo carmesí que su rostro poseía.
El dorado de los ojos de Sesshomaru se había obscurecido, haciéndolo parecer oro fundido, oro muy, pero muy, fundido. Unos ojos color cobrizo intentaban mantenerle la mirada en aquella extraña situación, mas sin embargo, ella terminó bajando la mirada.
¿Se supone que debería ser incómodo?, No siento incomodidad en lo absoluto. ¿Qué demonios me sucede?, Debo largarme antes de que ella piense que soy un maldito pervertido, pero no puedo, mis piernas no me responden.
¡Que vergüenza!, ¿Qué hace él aquí?, ¿Vino a espiarme? ¿Por qué no me siento molesta?, ¿Por qué aún no ha dicho nada?, ¿Por qué yo no he dicho nada?
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Hola, hola, ¿Cómo han estado?, ¿Qué tal les trata la vida? yo estaba algo preocupada de no lograr terminar el capítulo, pero lo logré. :'3
Espero que hayan tenido un lindo inicio de semana a pesar de las cansadas clases y trabajos, uwu si tienen alguna duda o reconendacion acerca del fanfic no duden en comentarlo, a decir verdad me pone algo nerviosa puesto que llevaba años sin escribir un fanfic y cuando deje de hacerlo eran realmente horribles. xD (Sí, muchísimo más que éste)
De nueva cuenta, les agradezco muchísimo sus reviews, saben que aprecio mucho sus comentarios. Y gracias a Carmenjp por su review. 3
Lamento que éste capitulo sea algo corto, mas intentaré actualizar esta misma semana si el estudio me lo permite, de no ser así, para el próximo martes como máximo actualizaré. A decir verdad, no soy una persona muy constante, pero intentaré mejorar mis habitos.
Y bueno, me despido con un fuerte abrazo de oso panda.
Yumiko, fuera.
