-Idiota
Esa fue la primera frase que escuchó Azula al recobrar la conciencia. Luego cuando logró ver una imagen clara de quien era la que estaba a su lado hablándole dio un salto en la cama y se incorporó rápidamente. Toph hubiese dicho que estaba asustada, pero a saber.
-¿Qué haces aquí?-dijo en voz alta
-Cuidado, harás que se salga el suero - volvió a decir Toph sin moverse, de brazos cruzados recostada a la pared
-Te he preguntado algo
-Hay que ver lo considerada que eres he - dijo la jefa irónicamente - Encima que me preocupo por ti
-¿Qué fue lo que me ocurrió? - podía notar su cuerpo débil todavía
-Te desmallaste - contestó separándose de la pared caminando hasta delante de la cama - No comías nada ¿Recuerdas?
Azula se quedó en silencio .
-Te dije bien claro que no me gustaba nada de lo que me dabais
-Esto no es un juego
-¡Tch! - la princesa lanzó una risa sarcástica - Vaya, vaya ... ¿No fuiste tu la que dijiste que te daba igual si moría?
-A parecer aún hay gente a la que le importas, aunque yo no logre entender porque. No eres más que una niña mimada ... No podías sobrevivir sin tu vida de princesita - se burló Toph
-Basta - Azula la lanzó una mirada fría. Tardó en darse cuenta de que no causaban efecto en Toph. Quizás por eso le molestase que fuese ciega
-Ups, lo siento ¿He dicho algo que te ha molestado?
Todo quedó en silencio durante unos segundos.
-Puedo sentir esa mirada que me estás dedicando en estos momentos. Lástima que no pueda ver tus hermosos ojos princesa, pero aprecio que me dediques tanto tiempo con ellos - habló dándose la vuelta para marchar - Será mejor que a partir de ahora comas, o realmente morirás
-Espera - exclamó Azula de repente. En su mente había estado haciendo lo que mejor se le daba, tejer inmensas redes de planes solo para molestar a la jefa. Sabía que aquella mujer odiaba perder el tiempo con ella, así que era justo lo que iba a hacer. Posteriormente la atacaría con la única arma que le quedaba a mano, sus palabras- ¿Qué pasa si te digo que obedeceré?
-¿Cómo? -Toph lanzó una carcajada
-Comeré lo que me traen, con una condición: Que seas tu quien me la traiga, al menos una vez al día, ya ves que soy benévola - sonrió, tenebrosa
-Está bien - contestó la jefa sin darle mucha importancia. Terminó su recorrido hasta la puerta y salió de allí.
Aquella noche antes de irse cumplió su promesa y fue hasta la celda de la princesa con otro ó las puertas e hizo que su subordinado dejase la cena sobra la mesa, luego este salió y las puertas volvieron acerrarse, dejándo a Toph princesa la miraba expectante .
-¿Qué? - preguntó la jefa -¿No estarás esperando a que te alimente yo como si fueras un bebé, no es así? - se sentó en frente de la cama mirándola fijamente
-¿Qué estás haciendo? - preguntó molesta la maestra del fuego
-Será mejor que te des prisa , o con el frío que hace aquí se enfriará - la ignoró - Y ya deja de mirarme así - aún podía sentir esa mirada atravesándola
-La pregunta es ¿Porqué te quedas tú hay mirándome - dijo, inquisitiva
-Solo quiero ver que cumples tu promesa- había notado que la princesa se ponía nerviosa ante su mirada y no podía siquiera disimularlo. Era muy buena creyéndose sus propias mentiras, lo que decía. Pero los hechos internos que la inquietaban no podía disimularlos.
La princesa obedeció a regañadientes, a demás no podía evitarlo, por mucho que se contuviese tenía hambre. Toph permaneció allí en silencio mientras ía como por intervalos la princesa la miraba con rabia, quizás por haberla doblegado al fin. Pero Toph había decidido ir controlandola poco a poco. A ambas les disgustaba perder, eran tozudas y sobretodo disfrutaban con única diferencia era que Azula era cruel , Toph solo lo hacía para demostrar quien mandaba cuando la Azula hubo terminado lanzó una sonrisa irónica a su observadora.
-¿Feliz?
-No te imaginas cuanto - Contestó sonriendo, victoriosa
Luego mandó al soldado a entrar de nuevo y recogerlo todo , mientras ella supervisaba. Antes de salir se detuvo y miró atrás. Se volvió hacia la princesa y caminó hacia ella . Se inclinó dejando su rostro a pocos centímetros y pellizcó la mejilla de la maestra del fuego mientras dibujó una sonrisa de medio lado.
-Sigue así, y te convertirás en mi chica preferida, Chispitas - Bromeó . Se volvió a dar la vuelta y desapareció cerrando la puerta de nuevo . Dejando a la princesa sin saber que decir nuevamente, y con un inesperado sonrojo en sus mejillas.
