GENERO: YaoiPG-13

SUMARIO: Mokuba ha estado lejos por algunos años, es tiempo de volver a Japón, pero...Qué si trae compañía? Seto Kaiba no aceptará el nuevo romance de su hermano..Cual es el motivo? Mokuba, o sus propios intereses con esa persona? YAOI

ADVERTENCIA: Es notablemente YAOI, si te molesta el tema, te sugiero que no leas, no me hago responsable por posteriores traumas XD.

DISCLAIMER: Los personajes de Yu-Gi-Oh! No me pertenecen son propiedad de sus respectivos creadores.

-------------------------------------------------------------------------------------

Tormentosa manipulación

Chapter 3

By kinyoubi

Promoviendo explicaciones

Joey observaba el rostro tranquilo de su amante que dormía entre las tersas sabanas de algodón de la amplia cama, absorto en sus pensamientos, el rubio se debatía ante el gran conflicto que se paseaba por su mente.

Un leve quejido lo sacó de sus pensamientos, y al observar el rostro de Mokuba cubierto por los traviesos mechones obscuros que acariciaban la suave piel, su mirada adquirió un brillo de determinación. Decidido, se levantó de la orilla de la cama en la que había permanecido sentado velando el sueño del chico Kaiba.

Olvidando su malestar de la noche anterior, Joey caminó firme por el amplio cuarto, y rebuscando en su maleta, la cual no había desempacado por falta de tiempo, extrajo de ella un conjunto sencillo, jeans de mezclilla negra y una camisa con manga larga en tono rojo, que sorprendentemente no guardaba ni una arruga.

Frente al espejo de baño, después de una rápida ducha, el rubio miraba su rostro un poco más repuesto por el agua fresca, las ojeras se notaban disminuidas y una pequeña sonrisa bastaría para borrar todo rastro de cansancio en su cara, y él era un experto en sonrisas de todo tipo.

Mientras buscaba su reloj en algún lado de la habitación, se arremangó la camisa hasta los codos, nunca le había agradado sentirse tan formal, y ponerse camisas de manga tan larga lo hacían sentirse demasiado serio. Cuando por fin pudo dar con el plateado artilugio para medir el tiempo, y posteriormente de colocárselo con ágil movimiento en una de su muñecas, volvió su dorada mirada hacia el cuerpo en la cama, una mueca de indecisión surco su rostro por escasos momentos, pero casi tan fugaz como apareció, se esfumó.

Cerrando suavemente la puerta del cuarto en el que descansaba el chico de pelo largo, Joey terminó de colocarse unos tenis, y chequeando traer consigo la cartera con suficiente efectivo o una de las múltiples tarjetas que utilizaba, salió presuroso del costoso cuarto de hotel.

Lo primero sería conseguir algo de ropa adecuada para la ocasión y recoger el automóvil que Mokuba había adquirido por su visita al Japón ...

--------------------------------------------------------

En una amplia oficina de la reconocida compañía Kaiba Corp., un chico de mirada fría se encontraba trabajando en los planos del ultimo lanzamiento virtual de la empresa, con el gesto extremadamente concentrado en el papeleo y su mano presionando un costoso bolígrafo sobre los mismos papeles.

Pero la concentración que el poderoso CEO guardaba, no era precisamente en esas absurdas graficas, y eso se podía apreciar claramente en la gruesa mancha de tinta negra que se desprendía del bolígrafo que Kaiba presionaba sobre una de las hojas del multimillonario proyecto.

Con un profundo bufido, Kaiba arrojo lejos de si la inservible pluma, no sin antes terminar de estropearla partiéndola por la mitad como si de un simple lápiz de madera se tratase. Mirando con gesto furico el papeleo arruinado sobre su oscuro escritorio, las manos ágiles del CEO barrieron las hojas fuera del mueble, desperdigándolas por el piso, a ellas le siguió gran parte de los infortunados objetos que se mantenían sobre el escritorio del presidente.

No pudiendo soportar más el dolor atormentante que punzaba en su cabeza por el estrés y la falta de sueño, Kaiba se reclinó sobre el escritorio hundiendo su castaña cabeza entre sus brazos, por primera vez en su vida, no quería pensar, tan solo deseaba dejarse arrastrar por la inconciencia y vivir feliz en algún mundo alejado de perros sarnosos que buscan como presa a hermanos menores.

Tan enfrascado en sus reproches contra la vida se encontraba, que ni siquiera se percató cuando su secretaria se adentro en la oficina, sosteniendo una pequeña libreta electrónica, mirando preocupada a su jefe que permanecía recostado sobre el escritorio desordenado mientras un montón de papeles y artículos yacían regados por el suelo.

- Se..señor Kaiba? Se encuentra bien?

Escapando de su abstracción, la mirada congelante del CEO se fijó como dagas letales en la figura menuda de la secretaria, y recuperando su porte imponente en un segundo, le respondió a la impertinente mujer que se atrevía a adentrarse ahí sin su autorización, ¿como se atrevía la insolente ha entrar?, y sobre todo en un momento como ese, Kaiba no perdonaría a aquel que lo hubiese visto en tal gesto de debilidad.

- Largo! No quiero volver a verla aquí, esta despedida! - la voz fuerte y autoritaria del CEO se escucho retumbar en la oficina.

No pudiendo controlar los sollozos, la joven secretaria se apresuró a abandonar el amplio recinto mientras cerraba sin fuerza la amplia puerta.

Sin ningún tipo de aflicción, Kaiba volvió a tomar asiento en el sillón negro de piel, reclinando su cuerpo lo mas que pudo hacia atrás, serrando sus ojos mientras trataba de controlar los rechinidos insoportables en su mente.

--------------------------------------------------------

En una actitud no muy alegre, Joey Wheeler se encontraba conduciendo por las transitadas avenidas del Japón. Mokuba Kaiba lo había hecho de nuevo, no puso objeción cuando el chico le hablo de adquirir un carro para sus vacaciones en la enorme isla, ya que era seguro que necesitarían movilización constante, pero eso era el colmo! Y Joey sabia perfectamente que entre más se lo reprochara al chico moreno, este lo haría con mayor insistencia.

Y la causa de su mala cara no era otra, que el modelito de coche que había escogido su amante pelilargo, nada más que el modelo exclusivo de la nueva compañía automotriz del país del sol naciente, y por supuesto que dicho coche no era en lo absoluto barato.

Ahora que el atuendo que el rubio portaba no ayudaba para nada a reducir su incomodidad, residida principalmente en las miradas asombradas que la gente dirigía al imponente vehículo de vidrios obscuros. Después de abandonar el hotel, Joey se había dirigido a la agencia a recoger el auto que su amante había comprado con anterioridad, sin ningún retardo o papeleo, que Wheeler detestaba, el agente accedió a concederle las llaves del coche, animándolo a que lo siguiera para recogerlo.

Una vez que Joey hubo puesto sus ojos en el vehículo escarlata, estos se abrieron con impresión, dejando mas expuestas las doradas pupilas. Posteriormente de abandonar, manejando ya, con el ceño fruncido la agencia, el chico rubio condujo sin rumbo fijo durante algunos minutos, hasta encontrar por fin, una buena tienda de moda para caballeros.

Las cosas ahí no fueron mejores, habiendo cruzado apenas las puertas de cristal translucido, una chica con un extraño tinte de cabello se le acercó presurosa, una diminuta plaquilla de metal dorado en su chaleco gris, señalándola como empleada de la tienda. Sin perder tiempo Joey preguntó a la linda señorita por lo que buscaba, de paso pidiendo algo de ayuda, ya que se sabia perfectamente ajeno al tema de la moda.

Sin muchos problemas la chica había puesto frente al rubio numerosos conjuntos ejecutivos en colores poco llamativos, azules, negros, grises..

Y como toda una experta le indicó al chico todos los beneficios de cada traje, la temporada y el momento propicios para utilizarlo, con que zapatos combinarlo, y una larga charla más sobre las características de los modelos que dejaron a Joey mas que confundido y decidido a que esa seria la ultima vez en que iría solo a comprar a un lugar como ese.

Después de una dura decisión, había terminado por comprar un traje negro de una reconocida marca italiana, junto con los zapatos de igual tono y firma.

Mientras la chica hacia el cobro con la tarjeta de Joey, con el traje puesto, este no dejo de mirarse en uno de los espejos de decoración del lugar, con todo y que el traje fuese de corte bastante juvenil, había algo que no terminaba de agradarle. Cuando la chica hubo concluido con las operaciones en la caja, miro el ceño fruncido del chico, y acercándose furtivamente por uno de los costados del rubio, con movimiento rápido soltó los dos primeros botones de la camisa blanca que el rubio llevaba bajo el saco negro, el chico solo atinó a sonreírle agradecido.

Así que se encontraba conduciendo de traje, con una bolsa marcada con el seño distintivo de la tienda conteniendo sus jeans y demás ropa llevada con anterioridad, puesta en el asiento trasero del auto nuevo. Con una falta de entusiasmo en sus acciones, poco característica de la persona alegre y vivaz que era Joey Wheeler, dirigió los neumáticos del automóvil hacia una dirección que recordaba en su totalidad.

------------------------------------------------------

Se movió cansadamente sobre el mullido colchón, aun sin recuperar por completo todos sus sentidos llevó su mano derecha hacia su mareada cabeza, y con un gesto desganado abrió los obscuros ojos, observando la decoración del techo de aquel fino cuarto de hotel.

La resaca lo agobiaba, su estomago se retorcía incansable y él supo que no tenia derecho a quejarse por ello. Con algo de fastidio reprimido, el chico moreno se levantó lentamente de la cama, y con paso un poco tambaleante se adentro en el amplio cuarto de baño.

Después de despojarse de la poca ropa que llevaba, signo inequívoco de que había perdido la conciencia y Joey lo había llevado a la cama, giró el grifo de la regadera y dejó que la suave lluvia artificial recorriera su alta y bien formada figura.

Se reprendía por haber caído nuevamente en ese pesado juego que pensó ingenuamente haber superado, ahí estaba, nuevamente adolorido después de otro de sus errados encuentros con el alcohol. Él no era estúpido, ni siquiera trataba de darle razón justa a su gusto por el licor, conocía perfectamente que era un vicio en el que estaba atrapado, el único de los tantos vicios que hubo experimentado abruptamente, del cual no podía escapar aun por completo. Sabía también lo que Joey pensaba acerca de su condición, lo que menos le hacia falta al muchacho rubio era tener que cargar con un mocoso alcohólico después de todo lo que había vivido a costa de su padre en el pasado.

Se maldijo al pensar en Joey solo cuando las cosas estaban hechas y no antes de llevarlas a cabo. Ese joven de mirar brillante siempre había estado ahí para apoyarlo en todo momento, en las ocasiones en que ni el mismo Mokuba Kaiba había encontrado salida coherente para la situación. Su gesto se tornó de pronto perturbado, no era momento de pensar en eso, tenia que olvidar las malas experiencias. Aun no se justificaba por haberse rendido ante la tentación del ver el liquido resbalar por el fino cristal de las copas, no había nada que justificara tal acto que rompía miles de promesas antes dichas a su amante rubio; de pronto recordó algo que sorprendentemente no se le había cruzado por la mente antes en ese cálido día.

Lo entendía claramente, claro que había razón para perder ante aquel tentador vicio! Y tenia un nombre renombrado y reconocido en sociedad: Kaiba Seto. Con un golpe seco de su puño izquierdo sobre las baldosas del baño, Mokuba recordó con enojo y frustración lo que había acontecido la noche anterior en la lujosa y ostentosa mansión a la que con anterioridad solía llamar hogar. Una risa amarga y sarcástica abandonó sus labios empapados por el agua que seguía cayendo sobre su cuerpo, era más que un absoluto idiota por pensar que el perfecto Seto Kaiba iba a permitir tal alteración en su vida, aunque esta tuviera que ver indirectamente con su persona.

El dolor que inundo de pronto su mano, le hizo recuperar un poco de cordura, y se dio cuenta de que estaba dejándose llevar por la ira, cosa que no iba a permitir que pasara tan fácilmente. Con un suspiro profundo, Mokuba observó su adolorida extremidad.. Maldición! ardía como el infierno! Solo faltaba que se la hubiese fracturado o algo por el estilo.

Apresurándose a terminar su baño con dificultad, decidió que lo mejor sería una visita rápida al médico, y después se encargaría de buscar a Joey, de quien se había percatado apenas la ausencia.

-------------------------------------------------------------

Con expresión mucho más relajada, después de una humeante taza de cargado café, el presidente de KC regresó a su oficina después de casi dos horas, la cual había abandonado posteriormente de indicarle a uno de los empleados que se encargara del aseo y reparación de la misma.

Situándose enfrente del escritorio amplio y lustroso, pudo observar los nuevos documentos del proyecto antes arruinados, una nueva lamparilla en el lugar estratégico de siempre, la placa dorada que indicaba elegante su cargo y nombre y algunos otros aparatos en los cuales no deposito su atención, todo ordenado casi como si su anterior y repentino ataque de enojo nunca hubiese ocurrido.

Lentamente dirigió sus pasos hacia el sillón negro hasta sentarse en el. Con un movimiento suave y preciso llevo su mano al cuello y masajeo la zona, haciendo crujir levemente los huesos bajo la pálida piel. Todos eso días habían sido extremamente agobiantes, y la falta de descanso estaba empezando a hacer mella en el altivo cuerpo de Kaiba.

No dejando pasar perdido más el tiempo, el CEO retomó sus labores en su eficiente y compacta portátil, intentaba concentrarse en la gran cantidad de trabajo que tenia pendiente pero su mente se negaba fieramente a ello. Como en un impulso indebido, Kaiba abrió su correo, aquel que solo utilizaba para los constantes mensajes que su hermano Mokuba le hacia llegar desde América. Se sintió tonto cuando se dio cuenta de que había revisado uno por uno los mensajes que ahí se encontraban, acariciando en su cabeza las frases que con ferviente cariño le eran profesadas por su hermanito. Mas su ceño se frunció de nuevo cuando recordó como con el transcurso del tiempo, esas frases cariñosas habían aminorado notablemente.

No esperaba que su hermano lo idolatrara, simplemente deseaba aquel sentimiento que nadie era capaz de brindarle a excepción de Mokuba, aquella sensación de concebirse de pronto pleno al saberse con la inmensa fortuna de tener el aprecio y comprensión de la persona mas importante en tu vida. Comprensión que él había negado rotundamente a esa misma persona.

Su cabeza pareció sufrir de pronto de un destello de comprensión, Mokuba se había presentado frente a él a explicar las circunstancias, de cierta forma lo único que Moku deseaba era la aprobación hacia su relación. Una aprobación que no tenia por que ser pedida, él no era nadie para impedirle hacer o no cualquier cosa a Mokuba, ya no era un niño, era todo un joven maduro e independiente desde hace varios años, y a pesar de todo... Había querido contar con su aprobación? ¿Por qué? Kaiba no lograba comprender claramente cual era el motivo.

Cierto era que había dedicado su vida entera al pequeño, lo protegió y le brindó todo lo mas que pudo, jugó por mucho el papel de padre y hermano al mismo tiempo, tal vez entonces era justo aquella intención de Mokuba de obtener su aprobación. ¿Qué era aquello que le costaba de esa unión? Nada interferiría en su vida, Moku ya ni siquiera vivía con el, nada alteraría su ya obligatoria rutina de la mansión a la oficina, enfrascándose en esas monótonas reuniones de negocios y dejando girar su mundo en el interminable papeleo de contratos millonarios.

Siendo así, entonces.. ¿qué era lo que le impedía disculparse con su hermano y decirle que contaba con él pese a cualquier adversidad?

La chispa dorada de unos ojos inquietantes asomó en sus pensamientos, y la convicción acumulada de aceptar el romance de Mokuba se diseminó perdiéndose en un lugar desconocido.

Se reprendió a si mismo por tal contemplación ¿Cómo había podido siquiera pensar en estar de acuerdo con ese desperfecto? Por supuesto que no! El perro Wheeler no era persona indicada para un Kaiba, mucho menos para su preciado hermano menor.

Mokuba era excepcional, bien educado, de carácter dulce y servicial, extremadamente inteligente y perceptivo, además que por supuesto era bien parecido y portador de una figura envidiable por muchos, y era multimillonario particularmente. Cualquier persona cuerda en el mundo entero no podría dejar pasar la oportunidad de estar con alguien como él. Entonces, ¿Por qué Wheeler? ¿Por qué entre todas las personas del mundo, tenia que fijarse en el perro? ¿Por qué la vida se empeñaba de nueva cuenta en exponer a Seto Kaiba a tan absurda jugarreta?

Para Kaiba la respuesta era sencilla, la vida lo despreciaba, y eso era por demás tangible. Podía tener millones en la bolsa, pero si fijaban detalladamente la atención, era posible darse cuenta que por debajo de todos los lujos y excentricidades, no quedaba mas que un muchacho solitario y deseoso por esconder en lo mas profundo sus temores e inseguridades.

Con un hondo suspiro Kaiba cerró su portátil, y acomodándose un mechón de cabello que salía de su prolijo peinado, se paró con extrema lentitud de su asiento, encaminándose hacia los enormes ventanales que adornaban la elegante oficina del ultimo piso de su reconocida compañía. No observaba lo que había fuera de las amplias murallas de el edificio, se limitaba simplemente a adentrarse más y más en sus pensamientos.

- Buenas tardes señor Kaiba

El aludido salió de sus reflexiones abruptamente, cuando escucho la voz llamándolo tras de si. Algo molesto por la interrupción, el joven presidente se volteo para atender cualquier asunto que requiriera de su atención, y mas valía para la persona que fuera importante, no estaba de humor para soportar negligencias de parte de sus empleados.

Su molestia creció incalculablemente cuando pudo percatarse que frente a sí, recargado en la pared a un costado de la puerta, se encontraba el perro Joey Wheeler fumando un cigarrillo tranquilamente. Kaiba no pudo dejar de pensar cuanto tiempo podía haber estado ahí el rubio.

Joey estuvo bastante tentado a soltar una carcajada por la expresión que se impuso en el rostro de Kaiba apenas al verlo. Pero anteponiendo que esa no seria para nada una buena idea, decidió reprimir el gesto.

Había arribado al edificio de KC apenas unos minutos atrás, en un principio estaba un poco nervioso con el asunto de entrar a la compañía, ya que sabía perfectamente que no seria nada sencillo conseguir hablar con el CEO. Se había sorprendido grandemente cuando notó que fue de lo mas simple, después de todo comprar esas ropas no había sido tan mala idea, ya que con apenas vislumbrar la elegante silueta del rubio, como si fuera un importantísimo empresario todos los empleados le habían indicado con presteza donde se encontraba la oficina del presidente.

Al llegar al último piso se había encontrado con la tarea de buscar la oficina correcta, cuando encontró a un hombre que pasaba presuroso por su camino le preguntó sobre ésta. El hombre engalanado con fino traje azul oscuro parecía ser un importante ejecutivo, quien dirigiendo hacia Joey una mirada algo inquisidora, enfocando especial atención en una de las orejas del rubio, le indicó el camino y el que debía presentarse antes con la secretaria para informarle al CEO de su visita.

Siguiendo el camino indicado Joey tocó incomodo el arcillo plateado que había olvidado quitarse, mientras planeaba que podía hacer para que Kaiba se dignara a recibirlo, no iba a ser nada fácil convencer a la secretaria de dejarlo pasar así como así, grande fue su sorpresa cuando descubrió que el amplio escritorio en la recepción fuera de la oficina del CEO estaba completamente vació.

Entonces se encontraba ahí, reclinado en una de las paredes de la enorme oficina, fumando un cigarrillo mientras miraba entretenido los movimientos lentos de su antiguo rival, al menos, hasta que el saludo salió de sus labios y el aludido había enfocado su atención en él.

- ¿Qué haces aquí perro? - la voz en un tono extremadamente calculado le hizo sentir una pincelada de inseguridad que el rubio se apresuro en reprimir.

- Seré directo Kaiba, vengo a hablar sobre Mokuba - con mirada seria y decidida Joey se enfrentó al gesto de fastidio del CEO, mientras tomaba el rollo blanco con tabaco de entre sus labios.

- Ja, tú no sabes sino ladrar, y en el supuesto caso de que hubieses aprendido a expresarte como la gente decente, no tengo en absoluto la disposición para escucharte.

El tono de burla y los comunes ataques del pasado volvieron a resurgir en un momento, Joey no buscaba eso, así que controlándose, haciendo acopio de toda la fuerza de voluntad que le fuese posible, decidió ignorar el ultimo comentario del castaño.

- Pensé que te interesaba más tu hermano - volteando hacia un lado el rostro, Joey le dijo al chico de ojos azules que permanecía a unos pasos de distancia. Tendría que probar con todo si quería obtener la atención del frió Seto Kaiba.

Kaiba no pudo resistir lo que pensó iba implicado en el comentario, así que con la tensión acumulada del día, de un empujón potente terminó azotando el cuerpo de rubio contra la pared de la cual el último no se había alejado demasiado. Manteniendo con el antebrazo el cuello pálido de Joey pegado al muro mientras su brazo sobrante acorralaba la figura, acercó su rostro lo suficiente al otro como para mirar con detalle la expresión de los ojos cafés.

- También pensé.. Que tenias más paciencia Kaiba.. - con algo de dificultad el rubio murmuró sin dejar de observar los ojos azules llenos de rabia que lo miraban persistentemente.

- Ya deberías saber que pensar no es tu punto fuerte idiota. Claro que me importa mi hermano! Precisamente por eso lo alejo de una lacra como lo eres tu! - Joey se figuró que la voz que salió de los labios oprimidos del CEO sonó más como un gruñido de alguna fiera salvaje apunto de morderle. Ante tal pensamiento no pudo evitar formar una sonrisa irónica, lo cual no gustó a Kaiba en lo más mínimo.

- ¿Cuánto le sacas a mi hermano por acostarte con él eh? - preguntó con burla el castaño dejando libre el cuello de Joey que empezaba a verse anormalmente rojo, mientras que jalando el saco negro del rubio hacía referencia a su aspecto. - porque ni vendiendo tu miserable existencia podrías haberte comprado esta ropa - siseo con desprecio Kaiba.

Toda la paciencia acumulada por el rubio explotó haciéndose añicos, y soltándose bruscamente del agarre de Kaiba asió a éste por el cuello de su pulcra camisa blanca y tomó su turno de mirarlo amenazante.

- Acabaste con mi paciencia maldito ricachón engreído!

- vaya Wheeler, se te escapa lo callejero? Ni siquiera la ropa costosa pudo ocultarlo cierto? - la sonrisa burlona no dejó en ningún momento el rostro del castaño.

Como odiaba a ese sujeto! Joey recordó entonces el porque de su enojo para con Mokuba en la insistencia de éste por adquirir para él cosas tan caras, sabia perfectamente lo que la gente que conocía de su pasado se imaginaba, y como veían su relación con el chico de cabellos negros como una casería voraz por dinero. Por todos los dioses! Él era tan sencillo! No le importaba la marca de ropa que utilizara, el lugar donde vivía, o el vehículo en que se transportará, se conformaba con lo bueno que la vida le daba naturalmente, la salud, la alegría de los buenos compañeros, el tener a Mokuba consigo por que le brindaba afecto, él no quería nada mas que no fuese cariño! Pero claro que eso no podía entenderlo la persona portadora de esos ojos azules frente a él.

Tranquilizándose un poco, Joey soltó el agarré del cuello de Kaiba, quién mirando nuevamente con desprecio al rubio frente a si, se limito a acomodar con altivez la tela blanca.

- Escucha Kaiba, esto no se trata de mí - habló Joey lo mas tranquilo que su voluntad le permitió - no me importa lo que pienses o no, solo me importa el bienestar de Mokuba, y lo menos que estamos logrando con esta actitud es eso.

- ¿Piensas que caeré tan fácil en tu Juego Wheeler? No soy estúpido! ¿Crees que pensaré que lo mejor para mi hermano es estar contigo?, Ja, no me hagas reír - se mofó con desgano Kaiba quien no dejo por un instante su mirada penetrante hacia el rubio.

- Esta bien! Tal vez y yo no sea lo mejor para Mokuba - dijo Joey con algo de variación en su voz, antes de que pudiera continuar con lo que pensaba decir, la voz altiva del CEO lo interrumpió.

- Parece que tu cerebro esta empezando a funcionar, claro que no lo eres! Y no importa cuanto te esfuerces en ello, nunca lo serás! - la voz de Kaiba volvió a llenarse de desprecio, aunque ahora en ella había un tono implícito de superioridad que Joey no había notado antes. - ni siquiera consigo imaginar como es que Mokuba pudo haberse fijado en ti..

- Pues si tanto quieres saber de ello, escúchame un momento, no te quitare gran parte de tu valioso tiempo, sólo permíteme explicarte la situación! - Kaiba pudo notar en la ultima frase dicha por Joey algo de desesperación.

- No perderé un segundo más con alguien como tu, vete antes que ordene que te saquen a patadas... O que llame a la perrera - Kaiba se giró dando la espalda al rubio, y caminando firme se sentó calmadamente en el sillón tras su escritorio, mientras que recargando sus codos y entrelazando sus manos sobre el mueble de madera, diría una sonrisa cargada de triunfo hacia el rubio.

Joey estuvo apunto de salir azotando la puerta, pero apenas dio la vuelta para alejar de su vista a semejante bastardo engreído, un fuerte pinchazo de dolor en su cabeza lo hizo detenerse abruptamente, y como si hubiese sido un golpe que acomodó sus pensamientos y enfrió su enmarañada mente, de inmediato dio media vuelta caminando con paso seguro hasta el escritorio del presidente de KC, y recargando con firmeza sus manos en el extremo opuesto a Kaiba, enfrentó nuevamente su mirada con la azul profundo.

Por nada, ni siquiera el apabullante carácter de Seto Kaiba lo iba a hacer desistir esta vez, Mokuba necesitaba su apoyo, el sabía muy bien que el chico moreno no iba a soportar por mucho la carga de saberse rechazado una vez más, mucho menos de su propio hermano y única familia. Necesitaba aclarar las cosas con el mayor de los Kaiba inmediatamente, no importaba si para ello tenia que relatar lo sucedido en esos años en los que Mokuba se había alejado de Japón, no importaba romper su promesa de guardar el secreto, siempre y cuando todo ese embrollo se arreglara pronto.

- Sólo te pido una hora Kaiba, una hora, no más - la decisión en las palabras y la mirada que le dirigió Wheeler hicieron que Kaiba se sorprendiera, claro que su gesto no lo demostró siquiera un poco.

- ¿Qué es lo que quieres discutir Wheeler? - Kaiba dirigió la pregunta al rubio, mirándolo por igual serio, dejando las burlas de lado, esa cuestión seria la ultima oportunidad, y Kaiba quería ver si Joey era capaz de aprovecharla.

Respirando profundo, y aun sin saber si lo que hacia era correcto, Joey se atrevió a jugar su última carta.

- Hay algo importante que debes saber sobre Mokuba - con la mirada baja, el chico de ojos brillantes, dijo sin vacilación.

- ... Una hora Wheeler, no más - con gesto tenso el castaño se paro de su asiento, y tomando un portafolios negro acomodó dentro los documentos nuevos del proyecto que yacían en perfecto orden sobre su escritorio.

Joey suspiró en alivio y agradecimiento, tenia que pensar muy bien lo que iba a decirle.

- Muévete, no tengo tu tiempo - con un gruñido autoritario el CEO le indico a Joey que lo siguiera fuera de la oficina.

Emprendiendo la marcha, manteniéndose siempre a pocos pasos de distancia detrás de Kaiba, el rubio lo siguió hasta llegar a la planta baja.

- Te espero en la mansión - sin una mirada hacia el rubio, Kaiba marchó fuera de su vista. Joey entendió que el CEO debía tener su auto en algún estacionamiento privado, así que sin más se dirigió a recoger el coche que recién había adquirido en la mañana.

Al salir del estacionamiento, pudo notar el imponente auto negro del CEO emerger de un sitio subterráneo con impresionantes portezuelas de metal reforzado abriendo paso al vehículo, no sabia a ciencia cierta si ese era el carro de Kaiba, pero ¿quién más podía hacer algo semejante? Así que sin mucho pensarlo, se dedicó a seguir el coche en dirección a la mansión Kaiba.

Seto pudo notar de inmediato el auto rojo que lo seguía de cerca, apretó el volante con fuerza.. el perro se atrevía a insinuar que no buscaba a su hermano por dinero! Y por otro lado se paseaba con aquel automóvil por demás ostentoso, y con esa pinta de modelo de pasarela.

Decidió no pensar en eso por el momento, debía concentrarse y despejar su mente para aquello que se avecinaba. No estaba seguro si Wheeler había utilizado ese argumento sobre Mokuba solo para conseguir su atención, pero si del bienestar de su hermano se trataba, no dudaría un momento en asegurarse de ello.

Si el perro había osado mentirle sobre algo tan importante, ya tomaría medidas con él, ante el pensamiento una sonrisa torcida se formo en el apuesto rostro del joven empresario, ahora tendría a Wheeler en los totales dominios de su mansión... sin nadie que se dispusiera a ayudarlo ...

- Pobre cachorro - Kaiba dejo salir de sus labios torcidos en una cruel sonrisa la frase llena de sarcasmo y malicia.

TBC..

----------------------------------------------------------

N/A: Más le vale al pobre Jou que tenga una buena explicación no creen? No quiero pensar que se le ocurre a la retorcida mente de Kaiba jeje.

Muchos problemas con este capítulo, pude haberlo terminado antes pero simplemente no podía concentrarme en él, disculpas por eso. Ciertamente paso por mi cabeza el abandonar la historia, pero entonces recapacite de pensar tal estupidez y aquí me tienen, no podrán librarse de mi al menos hasta que termine la historia jaja. En cuenta de si piensan que me demoro mucho, pues, prometo solemnemente tener listo el próximo en una semana.

Ahora agradezco sus comentarios!

Plam: bueno, pues primero que nada creo que debes estar saludando a mi familia no? XD.. En fin, no importa. Muchísimas gracias por tu comentario! Me da gusto haberlo podido recibir esta vez, me adulas realmente.

Yo también soy fan de esta pareja, me encantan, y tienes razón con el problema de unir a estos chicos sin destrozar al pobre Moky pero.. Ya veremos que se me ocurre.. Porque te confieso que no tengo la menor idea de cómo va a terminar todo esto XD. Gracias de nuevo, espero y sigas leyendo, te prometo actualizar el próximo capítulo pronto.

Gal: gracias por tu comentario, me anima mucho que pienses eso y también que te hayas tomado la molestia de leer la historia, muchísimas gracias!

Randa1: Gracias por decir que la historia va interesante, me anima escuchar eso, y pues aquí se aclararan un poco más tus dudas, me gusta que me cuentes todas esas ideas que se te ocurren, porque así puedo darme cuenta de que es lo que quieres saber, eso se te agradece también! Y hey! Yo he leído ese fic con Malcom, que está muy bueno por cierto, pero se me perdió y ya no supe de él, así que te agradezco que me lo hayas recordado porque en serio que tengo pésima memoria. Y bueno, espero haber aclarado aunque fuese un poquitín de tus dudas en este capi, de no ser así no hay problema, en el próximo se viene mucho más. Gracias de nuevo por el comentario!

Kokoro Yana: Gracias! No sabes cuanto me halagas con tu comentario! Mi agradecimiento no es suficiente para el animo que das snif.. Y bueno, tal vez en este capítulo no haya mucho MokubaxSeto o SetoxMokuba, pero por lo menos hay interacción por parte de Joey y Kaiba. Y si de atención se trata, claro!, ahora estoy libre de cualquier presión aparte y me dedicare única y exclusivamente a esta historia, por eso prometo el próximo capitulo en una semana. Mira que me has puesto a pensar en eso del trío jeje ( kinyoubi mira hacia todos lados por miedo de que Seto tome represalias contra lo que acaba de decir ) pero creo que convencer a cierto CEO no será nada sencillo, no crees? Muchísimas gracias de nuevo, no me cansare de agradecerte por tu apoyo, Chao y te cuidas igual.

SARAHI: entiendo lo del amor fraternal, yo también tengo hermanos a los que quiero como tales, siento si te molestan algunas referencias que hago sobre la relación de ambos hermanos Kaiba, pero sin duda alguna mi pareja favorita es SetoxJoey, y el fic es dedicado a ellos a pesar de todo lo demás que gira alrededor, además no me excederé en el incesto mas que mencionarlo indirectamente, nada más. No se si sigas leyendo la historia pero aun así se agradece tu comentario nn.

Ishida Rio: Wow! ( kinyoubi aun no se puede creer este review) Ishida Rio! Sabes algo?? Soy una humilde admiradora tuya, me encantan tus historias y aun no me creo que te hayas tomado la molestia de escribirme! Gracias por eso! Me halagas en verdad, me da mucho gusto que pienses que la historia es intensa. No te diré que soy amante de la pareja que conforman Jouno/Mokuba, pero decidí tomar la elección para este fic, además sigo diciendo que la historia es principalmente Seto/Jou y no pienso cambiar eso aun por el pobre Moky, ya veré la forma de que todo salga bien para el también. Gracias de nuevo por el comentario! Me haces feliz.

Guerrera lunar : Claro que son especiales jeje, las dos! No se enoje ninguna XD, me agrada muchísimo esa interacción que hay entre ustedes jaja. Y si Rex, tienes razón, Kaiba ha estado muy ogro últimamente, pero bueno también es cierto que ha sufrido mucho, y claro! Seto Kawaii! Yo lo digo también . Mira que tal vez Moku no quiera darles botellas, es muy posesivo con ese tipo de cosas XD. Y el pobrecito de Joey esta mal, tal vez y Rex tenga razón y la lluvia le afectó, uno nunca sabe como puede perjudicar el agua a los cachorritos jeje. Gracias por su comentario, me anima muchísimo, espero saber de ustedes pronto!

tokumine-chan: Hola! Muchísimas gracias por tu comentario! Yo también adoro a Seto, y no creas que me siento del todo bien por hacerlo sufrir un poquito, pero ya veras que todo tendrá recompensa. Me alegra que puedas percibir lo que trato de dar a entender, eso me dice que no soy tan mala en la redacción je, aunque me esfuerzo por mejorarla. No quiero cargar en mi conciencia que no puedas dormir, así que no te preocupes que el fic sigue, y prometo subir pronto el próximo capítulo.

serena140186: puesaquí ya te vendrás dando cuenta cuales son los problemitas que acarrea Mokuba, pero habrá mas de eso en el próximo capitulo. No te preocupes por Moku que haré todo lo posible porque no salga tan mal de todo esto. Veremos en que acaban las reacciones de Kaiba cuando sepa la historia completa de la relación de Joey con su hermanito. Te agradezco mucho tu comentario! Gracias y espero 'verte' por aquí otra vez.

Sahel: Gracias por tomarte el tiempo de escribir un comentario! Me da gusto que te agrade mi historia, Muchísimas gracias de nuevo! Prometo subir pronto el siguiente capítulo.

Gracias a todos por su comentario y a aquellos que leen esta historia, si alguien gustase agregarme a su msn, no tengo ningún inconveniente (siempre y cuando no sea para maldecidme XD) o si lo prefieren yo misma puedo hacerlo si me lo dicen en algún review, dejando su correo por supuesto.

Nos leemos pronto!