Broken Wings

Capitulo II: Escasos días de verano

El sol de media mañana se había tornado más vistoso y alegre, por lo que a esas alturas el calor comenzó a predominar. Para ese entonces, la clase estaba por la mitad y aún le quedaba bastante tiempo.

Aun así la muchacha ya sea por miedo o por desgano contaba los minutos y miraba a cada rato hacía el reloj colgado en la pared. Sus deseos no fueron los óptimos desde el principio, tanto que si hubiese podido, no hubiera asistido a esa clase. Sin embargo a esa altura del partido era más que consiente que no ganaría nada con hacerse la difícil.

Cada día se le venía más y más encima el examen de ingreso. La presión se hacía sentir a cada segundo, por lo que era capaz de lograr aprobar esa odiosa evaluación con tal de que la dejen respirar un poco. Quizá ese era el justificante más adecuado para aquella escena donde a primera vista todo era un armonioso orden donde el profesor dictaba y la alumna silenciosamente copiaba:

El joven con toda su terminología resumía y cada tanto acotaba, intentando ser lo más claro posible. Pero lejos estaba de darse cuenta que ese método no era para nada efectivo. La castaña cual máquina escribía pero no razonaba aquello que con su letra prolija calcaba en el cuaderno. Sus dedos se movían al compás del dictado, pero sólo eran palabras huecas.

Se podría decir que por suerte,de pronto y casualmente los ojos violáceos del muchacho se elevaron ligeramente hacía adelante, percibiendo de inmediato ese llamado "piloto automático". Se sintió un completo idiota. Tanto esfuerzo que había realizado para encontrar explicaciones sencillas, y ahora resulta que le estaba hablando a la pared.

En el momento que en que su voz masculina calló también cesó la escritura y la joven quedó mirando el cuaderno con los ojos perdidos y abstraídos. Pero cuando algo en el cerebro le hizo clic y despertó, sorprendida vio hacía el frente preguntando con su cara "¿Eso es todo?".

Como única respuesta halló un rostro malhumorado. Los ojos ajenos parecían criticarle alguna especie de tomadura de pelo, de esa manera dejando morir la paciencia que de por sí no era mucha gracias a que hoy había llegado tarde.

Indiferente de la reacción que podía tener Anzu, el tricolor se puso de pie cruzando sus brazos y viéndose superior en su postura adulta y firme.

-¿Qué fue lo último que dije?- Preguntó agravando su timbre, que de por si ya era bastante.

Con las manos en su regazo la muchacha nerviosamente apretó los puños. Casi sin pensarlo bajó sus azules pupilas hacía el cuaderno, buscando la respuesta de forma escandalosamente precipitada.

Si bien fue relativamente veloz y casi lo logra, un tajo de piel rústica se apoyó de pronto sobre el papel, siendo para la lectura el gran impedimento. Ella alzó la vista y vio que Atem era quien con su mano le bloqueaba la respuesta y que con sus ojos le llamaba a que despierte.

-Yo no te dije que leyeras-

Luego de ese severo llamado de atención instintivamente esquivó esos potentes ojos, para darle a su cerebro alguna chance de concentrarse. Comenzó a buscar en alguna parte las frases que había oído sin analizar. Pero en contra de cualquier expectativa, esa actitud no era impulsada por los deseos de escapar, o de intentar hacer un esfuerzo, sino más bien por el simple hecho de no querer admitir que había "fallado".

Por su parte el tricolor sintió de nueva cuenta ese sentimiento que se acercaba a la resignación. Suspirando le dijo con calma que lo dejara, y prosiguió a tomar asiento a su lado, agarrando una lapicera, y explicándole el tema desde el principio.


Los minutos se volvieron breves justo cuando la clase comenzó a marchar adecuadamente. De manera repentina avanzaban y avanzaban como si no existiese ninguna dificultad aparente. Bueno, de cualquier modo eso era lo más adecuado, al fin de cuentas si había algo en lo cual se estaban quedando cortos, eso era tiempo.

Y no sólo haciendo referencia al hecho que a la clase le quedaban unos escasos quince minutos, sino a que siendo un día miércoles, contando la semana siguiente, sólo le quedaban siete clases antes del nada querido examen.

En realidad quien le agregaba drama al asunto era la propia muchacha y alumna. Ya que por su parte el chico tenía planeado terminar de explicarle esos dos o tres temas de química esta semana, y luego las siguientes clases serían puro repaso y lecciones orales donde la castaña podría fijar sus conocimientos.

Una vez dichas las últimas aclaraciones el muchacho miró sobre su hombro el reloj en la pared, y efectivamente ya se había quedado sin tiempo. Para su suerte, esa vez la limusina no apareció a apurarlo para que "entregara" a la joven como si él se tratase de un secuestrador o algo así.

Pero… pensándolo mejor, hoy no vio ni escucho ningún auto. De hecho si no hubiese sido por Otogi y por Honda quizá jamás hubiese notado por sí mismo que ella había llegado. Sin embargo como siempre fue natural en su carácter no prestarle demasiada importancia (aunque eso no sacaba su sorpresa)

Aprovechó esa ventaja para escribir en el cuaderno de la chica dos o tres renglones, o más específicamente, tarea. Anzu antes de guardar sus apuntes junto con las otras cosas, leyó ese pequeño último texto. Simplemente eran algunas indicaciones junto con las páginas del libro donde podría hallar ejercicios de química.

Frente a ello sin querer los labios de la ojiazul parecieron formar un gesto infantil y chinchudo, casi casi, un puchero. Por poco Atem deja escapar una risilla medio sádica al ver ese simpático y tonto rostro, como una burla que se podría llamar amigable.

Sin embargo justo a tiempo tapo su boca. Literalmente…

La castaña curiosa alcanzó a ver el gesto que hizo, por lo que el muchacho fingió toser y dijo algo para rematar y "reafirmar" la apariencia despiadada que tenía para ella en ese momento.

-Hoy es química… mañana será matemática- expresó en forma de "advertencia/amenaza".

Ella calló redondita y sus ojos se llenaron de desesperanza y ojeras de sólo pensar que tendría que estar todo el resto del día haciendo ese deber.

Sin más vueltas la acompañó hacía la salida.

El calor de las últimas fuerzas del verano se había concentrado todo en ese horario, y la muchacha estaba sudando un poco culpa de esa ropa pesada y molesta. Pero eso no era nada, según ella,así que simplemente levantó la mano diciendo "adiós" y comenzó a caminar hacia el frente. Sin embargo de repente se detuvo y dándose cuenta de que había olvidado algo volteo el rostro una última vez.

-¿Olvidaste algo?- Le preguntó Atem que estaba a punto de entrar a su casa.

La chica le negó con la cabeza, y le dijo amigablemente "Olvidó decirme a qué hora debo venir mañana"

El chico le miró pensando en porque olvidaría algo así, o mejor dicho, en porque simplemente no le dijo que venga a la misma hora. Pero no se detuvo mucho tiempo a dar vueltas, y le respondió que olvidé lo que sea que le haya dicho sobre eso, y que viniese a la misma hora.

La muchacha asintió con la cabeza, le agradeció y volvió a su marcha. Por su parte el joven entro a su casa diciéndole "Adiós" creyendo que no debía preocuparse por nada, al menos por el resto del día...


Dos horas pasado el medio día el sol se volvió el enemigo inminente de esas pobres personas que no estaba en sus hogares. Se podía decir con seguridad que ningún ser humano con dos dedos de frente podría resistir ese calor. Por otra parte aquellos suertudos que no debían regresar a esa hora de sus trabajos o de lo que fuese, probablemente estaban dormidos, debido a que en realidad no había otra cosa que podían hacer.

Y este chico no era la excepción, ya que según él era necesaria esa siesta breve que quería tomarse. El problema fue que de breve no tuvo nada. Recordó que luego de salir de la casa de su amigo tuvo que separarse de los otros dos por motivos ridículos de una pelea repentina con Otogi que de nuevo preguntó sutilmente por su hermana pequeña, Shizuka.

El muchacho se sentó en la cama y comenzó a recordar como corrió al joven playboy durante 5 cuadras antes de perderlo de vista al igual que a Honda. Irónicamente era consiente que ambos iban detrás de la pequeña peliroja, pero tenía fe en los códigos de Honda mientras que de Otogi por las dudas desconfiaba.

Lentamente se desperezó y se levantó con tanto desgano que parecía como si fuese a arrepentirse y a tirarse otro rato. Pero esa sonsera que tenía por el sueño se fue en nada cuando vio la lucecilla de su móvil prenderse y apagarse desde la mesa de luz. Con el dedo pulgar levantó la tapa y abrió el sobrecito que le marcaba un nuevo mensaje.

Lo que sus ojos leían era una bomba…

Sin dudar mucho del mismo celular marcó a toda velocidad el número de su amigo, que según su cerebro sería el primer interesado (claro que las disfunciones de Jonoucshi para razonar sobre ello eran numerosas)

Casi literalmente al otro lado del mundo sonó un móvil de tamaño pequeño y de tono negro. Su dueño con mucha torpeza agarró el aparato y lo acercó a sí mismo. Antes de oprimir el botón vio en la pantalla "Llamada entrante: Jono". Era obvio que no eran muchos los motivos probables para que ese cabeza de alcornoque gastase su tan preciado saldo, así que lo atendió aunque de ante mano presentía que sus razones no serían dignas de un premio.

-¡Atem!- Gritó incluso antes que le diese oportunidad a decir "hola"- ¡No sabes lo que tengo para contarte!, ¿Anzu ya no está contigo?- Preguntó inocentemente mientras dos circulitos rosa aparecían en sus mejillas.

En la frente del muchacho tricolor se manifestó una vena de cólera… -No, ella ya se fue a casa- dijo a medida que una sombra negra le opacaba la frente –Jono estoy algo ocupado aquí, necesito cortar si no es importan…-

-¡No, si lo es!- Volvió a gritar obligando al otro joven a alejar el celular de su oreja- ¿Recuerdas a esa chica Kaoru? Bueno, esta noche hará una fiesta por su cumpleaños, acaba de llegarme un mensaje cadena- Exclamo el jovencito casi sintiéndose especial.

De nueva cuenta el joven tricolor se tomó la frente invocando paciencia. –Jono… es como bien dices un mensaje en cadena, todo el mundo estará en ese baile-

-Todo el mundo, incluyéndonos- Corrigió.

-¡No!, sabes cómo es esa chica conmigo, si voy a ir a un lugar por lo menos quiero estar cómodo- Le respondió desbordando su calma.

-¡P-pero! ¡Si no vas no será divertido!-

-Hay sí, seguro yo y mi gran carisma son infaltables- Dijo sarcástico haciendo rodar sus ojos- Si yo no voy no habrá diferencia, sabes que no duro ni dos horas en esas fiestas locas donde todos terminan borrachos antes de llegar a media noche.

-¡Ohhh!… Él es el señor delicado~-Expresó afeminando su voz para burlarse de su amigo- ¡vamos hombre! Esta es probablemente la última oportunidad que tendremos de volver a juntarnos con los otros, tú sabes, antes de que comience la escuela y los profes nos tengan bien agarrados del cuello.- Expresó haciéndose el ofendido y agarrándose del cuello "simbólicamente".-

Al otro lado del teléfono se escucho un profundo suspiro

Era en parte certero mal presentimiento que tuvo antes de contestarle, pero por otra parte, los motivos del rubio eran buenos. Recordaba perfectamente cómo eran amigos desde la infancia y como siempre pasaban los veranos con los otros muchachos del grupo haciendo tonterías. Ese año por demasiados motivos se había convertido en la excepción. Y de alguna manera siempre caía en eso de "No tendremos tiempo para pasarlo en grupo" a pesar de que sabía que siempre se hacían tiempo entre fines de semana.

-¡Este año será más duro que el anterior! ¡Aparte necesito darles una noticia!- Volvió a exclamar Jonouichi-

Atem salió de su mundo justo cuando estaba a punto de convenserlo, y entrecerró los ojos con sarcasmo deseando estar allí para poder ver su cara

-A ver, déjame adivinar, ¿Mai por fin se aburrió y te dejó? ¿Te ofrecieron un aumento en la pizzería? ¿Estas embarazado?- Dijo al azar estupideces sin sentido- ¡Hombre si es tan importante dímelo ahora!- Oficialmente, entre él y Anzu, su paciencia desapareció.

-¡No!, ¡No es algo que se pueda decir por celular!

El grado de inmadurez de Jonouchi siempre era grande, pero estaba cruzando sus límites (eso o él se había vuelto un poco insensible)Suspiró tomándose de nueva cuenta el entrecejo, era un idiota sin remedio, pero de alguna manera Jono estaba feliz, y sentía dentro de su voz que lo que sea que le fuese a contar era importante, por lo menos para él aunque quizá para cualquier otra persona no lo sería tanto.

-Tu Ganas…-


Improvisaciones de autor:

(lol ¿O eran notas?)

Nunca pensé que iba a decir esto, pero realmente me desespera tener que trabajar con el personaje de Atem, él es muy tsundere, pero también tiene la capacidad de entender a sus amigos... y eso me da un poco de inseguridad sobre si lo haré actuar correctamente o no xD

Shit... ¿eso no tiene sentido verdad? LOL

Ya que, oficialmente este es él último "Capítulo aburrido de introducción a la vida diaria de los personajes" =3=... El próximo cap ya habrá un cambio de escenario y otros personajes :3. Gracias por la paciencia, espero poder actualizar otra vez pronto, nos vemos en el cap tres... Que no estoy segura de como se llamará (porque siempre le cambio el nombre a último momento xD) Pero les adelanto que me esforzaré en escribir más detalladamente el escenario uwu

Ni modo, odio este cap, y espero que no estén de acuerdo conmigo xD

Y recuerden que no los morderé si quieren dejar un review ewe... Con eso me ayudan a tener entusiasmo para actualizar :3

Ok, sin nada más que improvisar para poner en estas pequeñas notas finales, me despido :)

Nos vemos! :D