DISCLAIMER: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling

Este fic ha sido creado para el "Amigo Casi Invisible 2018" del foro "Hogwarts a través de los años"


Sentimientos inesperados

Cuando Daphne le había dicho que estaban esperando a Draco Malfoy sintió una punzada justo donde tenía el corazón, como si algo le hiciera daño. Astoria se sentó con ellos tranquilamente, oyó como de preocupados estaban Theodore y Blaise y se sorprendió ante la mención del ataque de ansiedad de Draco. Puede que el chico de Slytherin, que tan calmado se viera siempre, fuera más fachada que nada.

—¿Creéis que va a ir a Azkaban como Goyle?

La pregunta de Daphne heló las venas de todos, incluyendo un sentimiento de miedo en las de Astoria. Un sentimiento inesperado, que la hizo moverse enseguida todas y cada una de las veces que oía la puerta de la Sala Común. Al final, en una de ellas entró él; con un atisbo de felicidad en los ojos que provocó una pequeña sonrisa en la chica. Quizás no estaba todo tan mal.

...

Cuando volví de allí; Theodore, Pansy, Blaise, Daphne y Astoria estaban esperándome en la sala común mientras discutían con un ejemplar del Profeta encima de una mesa. Al parecer Rita Skeeter había sido capaz de escribir más banalidades de algún nuevo famoso de la Orden. Los murmullos en la sala se fueron apaciguando cuando llegó la hora de comer. Astoria leía un libro a mi lado, con los ojos fijos en las páginas; los demás se habían ido a comer. Yo tenía mi mirada fija en el movimiento de sus ojos, que seguían las líneas de la narración. De repente, fijo su mirada en la mía.

—Se llama Romeo y Julieta, de William Shakespeare.

—No recuerdo que estuviera en la libreria de padre.

—Lo dudo —dijo sonriendo. —Es un autor muggle.

Mi cara debió ser un poema, porqué una risa fácil de asomo por los labios de la joven Greengrass. Se me contagió enseguida; cuando entraron Theodore y Daphne. Theodore la miró sorprendido, al igual de Daphne me miraba a mi con ojos suspicaces. Carraspeé, haciendo que Astoria se girará en dirección a su hermana. La sonrisa seguía permanente en su boca.

—Deberíais daros prisa, la comida está por terminarse —comentó Theodore, sentandose en el sillón que había estado ocupando antes.

Me levanté y tendí mi mano a Astoria; quién la tomó. Los pasadizos de Hogwarts tenian la tenue luz de las torchas iluminandolos, con la tipica aura de oscuridad. En las mazmorras, donde no llegaba más luz que esas, el aura era más tetrica. Tenias que ir con cuidado para no chocar con nadie, camino a la entrada del castillo.

—Malfoy...

—Puedes llamarme Draco, no hay problema. Mientras no hagas como Blaise y me pongas un apodo...

De reojo vi que Astoria sonreía, algo apenada; agarrándose las manos, moviendolas inquieta. Levantó un poco la vista del suelo, donde había estado fija durante todo el camino al Gran Comedor.

—Creo que no te agradecí lo de la túnica el otro día —murmuró.

—No fue un problema, tranquila.

El silencio se volvió a imponer entre nosotros, de manera incomoda. Había dejado caer las manos a los lados. Con el balanceo de los pasos, nuestras manos se rozaban. Me miró de reojo, y creí ver que intentaba volver a decirme algo. Justo en ese instante llegamos a la entrada, donde bajaban diversos compañeros de nuestra casa hacía la sala común.

—Daphne estaba preocupada por ti, por el juicio...

El juicio no había estado tan mal. Se me lanzaron las mismas acusaciones que caminando por la calle, o en el mismo Hogwarts. Habían sido unos cuantos magos, creyéndose mejores que yo y mirándome por encima del hombro. Testificando en mi contra estaba un mago de barba blanca, que afirmaba haberme visto matando algún inocente, a mi favor Harry Potter afirmando que al final lo había ayudado en su encometida.

En realidad yo no había hecho nada, había sido madre. Pero al final había salido ganando con una multa, generosamente cedida a los héroes de la guerra y otra a Hogwarts por los desperfectos.

—Y por el ata.. eso que te dio —acabó.

Giré la cabeza para mirarla pero habíamos llegado al Gran Comedor. En mi interior algo había salido a confrontarla pero al ver sus ojos tristes algo se apaciguó. Parecía... lástima y culpabilidad. Algo se removió dentro de mi al verla caminar con la cabeza baja a la mesa, mientras yo me giraba y volvía a las mazmorras.

No he sido nunca una persona a quien le guste la lástima, pero hacer sentir culpable a Astoria hizo que me olvidará completamente de esa parte. Me hice rabia a mi mismo por crear ese sentimiento en ella. Entonces fue cuando la furia me empezó a controlar del todo; aceleré el ritmo y llegué a la Sala Común.

Theodore y Blaise estaban debatiendo sobre algo cuando me vieron, los señalé y me encaminé rápidamente a nuestra habitación. Pareció que no esperaban mi cara de mala leche cuando llegaron corriendo detrás mío. Recalqué en la mano en el bolsillo de Blaise, aguantando la varita por si hacia falta. Theodore llevaba un libro en la mano y serias preguntas en los ojos.

—¿Por qué Astoria Greengrass sabe que me dio un ataque?

Hablar de mi ansiedad no me reconfortaba, más si pensaba que en el Ministerio me habían estado a punto de caer años en Azkaban gracias al señor barbudo. Hablar de Astoria Greengrass me desesperaba. Nunca me había fijado en ella como nada más que la hermana de Daphne, es más ni siquiera sabía si me había fijado en ella.

Theodore se sentó en su cama, mirandome con extrañez. Había cerrado los puños y respiraba de forma violenta. Blaise estaba suficiente cerca como para saltarme encima si hacía falta.

—¿Y por qué me importa tanto?

Afirmé mi miedo de haberlo dicho en voz alta viendo las caras de cuadro que tenían Zabini y Nott. La había liado bien.


ESTE REGALO ES PARA Angelito Bloodsherry

Gracias por leer.