6 años después…

¡GAMBEI!

Tras gritar esta palabra con fuerza, un par de hombres chocaron copas de modo ameno y se bebieron su contenido hasta el fondo. El primero era un hombre de 22 años, de cabello largo hasta la cintura en forma de trenza china y llevaba puesto un yukata verde oscuro, unos pantalones negros y estaba descalzo. El segundo, era un anciano que solo tenia una manta sucia sobre su cuerpo.

-¡Gambei!-

Grito el anciano y tomo el líquido con una gran y estúpida sonrisa en su rostro.

-¡Gambei!-

Grito el hombre mas joven y se bebió de un solo la botella que tenia delante de él. Las cortesanas que los rodeaban, reía fuertemente al ver como los dos tragaban más sake que todos los clientes anteriores juntos.

-¡fue una gran idea venir a este burdel, ¿no?!-
-Maestro, le pido que… hic… respetuosamente que no… hic… llame burdel al hogar de estas hono…hic… rables mujeres-
-¡JAJAJA…mirra nada mas… ya estas ebrrio mocoso maricon!-
-¡no estoy…hic… borracho, solo pasado de copas!-
-¡en tu caso es lo mismo!-

Ambos estaban rodeados por al menos 13 cortesanas, todas tan feas como orinar piedras, pero ese par de animales no se daban cuenta ya que el alcohol estaba distorsionando sus sentidos, además de que no sentían cuando las mismas chicas metían sus manos en sus bolsillos para robar todo el dinero que tenían en ellos, el cual era muy poco. La habitación era pequeña y hecha de madera con puertas corredizas de papel, alumbradas solo por una lámpara de aceite muy pequeña y una ventana en una de las paredes.

-¡oigan, dulzuras, traigan mas sake!-
-Maestro… mmmm… creo que ya fue suficiente… ni siquiera me gusta beber-
-Cálmate, Lee muchacho, sigamos tragando y ya veras como todo se soluciona-
-Por favor… maestro Wong Fei Lung, ya no lo soporto mas… hic… estoy exhausto y el olor a… hic… alcohol es horrible-
-…- Wong Fei suspiro fuertemente- … vaya que eres marica muchacho-

Lee solo se dejo caer en el suelo y cerro sus ojos, la cabeza le dolía muchísimo y todo musculoso de su cuerpo estaba tan relajado que apenas tenia la fuerza para mover los dedos. Wong Fei se arregosto en el gigantesco estomago de una de las geishas y con una imborrable sonrisa y un fétido aliento a rata muerta, grito "Gambei" una ultima vez y se quedo dormido.

-Bueno… ya esta… ya pueden irse señoritas… mmmm (que asco, creo que voy a vomitar)-

Las cortesanas se fueron sonriendo maliciosamente, habían dejado limpio a ambos derrochadores y ahora podrían comprar todas las joyas o lo que sea que compren, que quisieran. Lee se puso de pie y apago la luz de un soplido, se dejo caer en el suelo y se acurruco justo al lado de una pared que todavía estaba caliente.

-Lee-
-¿no estaba dormido, maestro?-
- la verdad no, es imposible que me duerma el dia de hoy-

Wong Fei había abierto la ventana y miraba a la Luna con un dejo de tristeza en su ya arruinado y viejo rostro. Lee trato de ponerse de pie, pero fallo estrepitosamente y cayo en el suelo de un golpe. El anciano se rio en voz baja y suspiro antes de hablar.

- Tu entrenamiento conmigo ya termino Lee… te he enseñado todo lo que tenia que enseñarte, pero recuerda… solo sabes controlar el suiken, el sake nunca podrás controlarlo, así que recuerda tener precaución -
-Todo lo que se, es gracias a usted maestro, ahora se como controlar mi capacidad y romper mis limites…-
- … no digas tonterías, muchacho, yo no te ayude en nada… es mas, te pido perdón por haberte metido en un mundo donde si no te cuidas, te matan, en donde lo mas probable es que nos roben todo lo que tenemos… como las cortesanas hace rato-
-¡¿Nos robaron?!- grito Lee revisando sus bolsillos.
-Jeje… así parece… de todas formas, no tenia nada de valor conmigo-
-… (yo tenia aquella foto de Sakura chan en bikini)- pensó Lee llorando a moco tendido.

Wong Fei Lung estiro su brazo y comenzó a revisar las botellas de sake que ya había bebido con anterioridad, en busca de unas cuantas gotas. Lee miro el suelo, esta seria la ultima noche juntos, era realmente feo tener que despedirse de alguien con quien había compartido tanto, pero le alegraba volver a Konoha, la aldea donde conoció a su héroe, Maito Gai, la aldea donde aprendió que en esta vida todo se gana con trabajo duro…

-Oie… ¿crees que tus amigos de congoja te reciban de nuevo?

… la aldea donde una muerte segura, dolorosa y muy lenta, le estaba esperando.



La leyenda del maestro borracho.

3- ¡Gambei!

El viaje fue largo y extenuante, muchos kilómetros recorridos a pie por culpa de su apariencia y es que Lee no parecía Lee, mas bien parecía un sicópata que recién había escapado de algún instituto mental. Con una sonrisa en su rostro, Lee pego un salto de alegría al divisar las puertas de la Aldea oculta entre las Hojas. En su espalda traía una pequeña mochila y en su cintura una calabaza que emitía el sonido de agua moviéndose con cada paso que daba.

-Ya falta poco… ¡Gai sensei, por fin lo he conseguido!

El muchacho comenzó a correr entre los arboles mientras ríos de lagrimas brotaban de sus ojos. Los recuerdos de Konoha lo hacían sonreír, de solo recordar sus travesuras con su equipo y su adorado sensei, se le pintaba una gigantesca sonrisa de imbécil en la cara. Pero lentamente esa sonrisa desapareció… recordó el rostro lleno de lagrimas de su adorada Sakura, del lastimado cuerpo de TenTen, de cómo la aldea trato de echarlo después del caos que organizo hace 6 años.

-Eee… algo me dice que mejor entro con precaución, no vaya a ser que termine en la cárcel o algo por el estilo-

Lee tomo aire y dio el suspiro más grande y fuerte que haya dado en su vida, estiro sus piernas y brazos, dio un par de saltos, comenzó a hacer lagartijas y por ultimo miro el cielo con una mirada enfurecida.

-¡Konoha, he regresado, que la llama de la juventud ilumine tu camino!-
-Cierra la boca, idiota- le grito un viajero que caminaba cerca.

Lee cayo con las piernas hacia atrás y después de eso miro al hombre que le había insultado. Tenia el cabello negro muy largo hasta los pies, usaba ropa de monje budista y por ultimo, traía consigo un pequeño báculo en su mano derecha. El tipo solo se rio maliciosamente y se fue caminando por el camino que lo sacaba de los terrenos de la aldea. Lee quedo estupefacto, ahora hasta los monjes ofendían a los pobres idealistas como él.

-Ya no hay respeto en el mundo, a bueno, será mejor que vaya con cuidado-

Y con una pequeña sonrisa se adentro en la aldea con la vaga esperanza de revivir el pasado. Mientras el monje solo lo miro alejarse, escondido detrás de un árbol.


En la aldea varios minutos más tarde.

La aldea había cambiado mucho en cuestión de 6 años. Los edificios eran mas altos y en mayor cantidad, no eran exactamente rascacielos, pero sin duda alguna eran más grandes que los anteriores. Había carteles gigantescos con marcas de bebidas, alimentos, productos electrónicos y uno que otro cartel de reclutamiento ninja. Lee miro sorprendido la gigantesca cabeza de piedra de Naruto que habían construido, justo al lado de la de Tsunade.

-Jaja… parece que estas haciendo un buen trabajo, sigue así-

Lee continuo su camino y miro lo mucho que el lugar había cambiado. El Ichiraku ahora era un restaurante muy grande con forma de palacio feudal y una gran taza de ramen que adornaba su techo. La florería Yamanaka, ahora era el emporio de flores Yamanaka, tenía ya 3 tiendas de flores dentro de la aldea y muchas mas fuera de esta con Ino como su presidenta ejecutiva, todo marchaba viento en popa para los Yamanaka.

-… (el aroma a ramen es delicioso y creo que comprare una flor mas tarde)-

El cejotas limpio las babas que bajaban por su boca y comenzó a alejarse de la zona industrial de la aldea. Conforme avanzaba, veía a los niños que jugaban con muñecos de los antiguos Hokagues, Minato y Tsunade eran los más populares por lo visto. Por fin, se adentro en la zona urbana, había muchas casas de lujo, pero ninguna como la de los Hyuuga y los Akimichi.

-¡Santa madre del Yosh!-

El grito de Lee no fue para menos, ambas mansiones sobresalían de entre las mansiones que habían en la zona, eran tan grandes como palacios imperiales, tenían sus propios jardines llenos de todo tipo de plantas exóticas y un especio tan gigantesco que varios equipos de futbol entrarían en ellas.

-Felicidades, Choji, Neji-

Con una pequeña sonrisa en su rostro, Lee continuo su pequeño tour por la aldea. En el horizonte, se encontraba el palacio del Hokage, donde Lee supuso que Naruto estaría trabajando arduamente (o declarándole la guerra al que diga que el ramen es feo). Tras recorrer un largo trayecto, llego a un pequeño edificio departamental, cruzo los pasillos y llego a una pequeña puerta con un muñeco de Chibi Gai colgando de la entrada.

-Hola Gai sensei, tiempo sin verlo-

Lee saco un par de llaves y abrió la puerta, al entrar, noto que todo estaba sucio y lleno de polvo, pero claro, quien se lo iba a limpiar después del destrozo de hace unos años. Lee se dejo caer en su cama empolvada, debía dar muchas explicaciones y debía hacerlo pronto puesto el sol comenzaba a ponerse y la noche salía en el horizonte. Su estomago rugió con fuerza en ese momento, el muchacho se rio un poco.

-Tengo hambre… ¡será mejor que vaya a Ichiraku!-


Varias horas mas tarde, en el Ichiraku.

Las puertas se abrieron y una muchacha muy bonita con un kimono verde y cabello castaño le dio la bienvenida a Lee con una de esas falsas sonrisas que ponen los meseros en los restaurantes. Lee quedo estupefacto del cambio que había sucedido en solo 6 años. Había mesas llenas de clientes, el piso era baldosa muy fina, las cortinas estaban hechas con seda de oro y solo la calaña mas rica de Konoha podía comer ahí.

-Bienvenido a Ichiraku- dijo la muchacha sonriéndole.
-Gracias, vaya, hace mucho tiempo que no venia por estos lugares, ha cambiado mucho-
-¿no es de por aquí, señor?-
-Creo que mis ropas de limosnero lo dicen bastante claro-

La muchacha sonrió tiernamente, este simpático jovencito no podría pagar ni una migaja aun si vendiera toda la ropa sucia que tenia puesta y lo noto desde el momento en que cruzo la puerta de la entrada, pero aun así se atrevió a hacer la detestable pregunta de …

-¿en que le puedo ayudar?-
-…- el estomago le volvió a rugir-… ¿no tendrá algo de sobras por ahí?-
-No, discúlpeme caballero-
-O rayos-

La mujer miro a ese pobre hombre con un poco de lastima, nadie en el mundo debería sufrir de hambre y mucho menos alguien que estaba delante ella.

-De acuerdo, ya se que hacer, sígame por favor-
-Esta bien-

Los dos caminaron hacia la parte trasera del restaurante, donde la mayoría de los vagabundos comían las sobras del restaurante y bebían lo que no se terminaban los clientes. La mujer le sonrió y le indico que se quedara ahí, entro en la cocina y a los cinco minutos regreso con un plato de Ramen bastante grande. Lee se limpio las babas y con una gran sonrisa le hiso una reverencia en agradecimiento.

-Basta, basta, no es ningún problema, yo lo hago con mucho gusto-
-¡gracias, estoy en deuda con usted, pude haber muerto de hambre!-
-Exagerado… bueno, coma-

La mujer le sonrió una última vez y entro de nuevo en el restaurante. Lee tomo un par de palillos que estaban en el suelo del callejón… pero no comenzó a comer.

-Eso se ve muy bien-
-¿Cómo?-

Detrás de él unos cuantos vagabundos se habían juntado y miraban con babas en sus bocas el plato de ramen que Lee tenia en sus manos. El cejotas suspiro y con lágrimas en sus ojos, les entrego el plato, los cuales lo tomaron con desesperación y comenzaron a devorárselo sin misericordia.

-… (Gai sensei estaría orgulloso… aun que mi sentido común no tanto)…- pensó mientras lloraba como magdalena.

De repente uno de los vagabundos le ofrecieron una pequeña botella con un poco de liquido transparente dentro. Lee la olfateo y pudo sentir el hedor del alcohol en ella, cosa que lo hiso suspirar, estaba mas que arto del sake o de cualquier tipo de licor, le asqueaba la sola idea de tener que llevarse esa botella a la boca.

-Vamos chico, no pongas esa cara, bebe con nosotros en agradecimiento-
-Pero yo no debo…-
-Hazlo o me ofenderé-

Y ese vagabundo le dio justo en el talón de Aquiles, Lee no era el tipo de persona que ofendía o insultaba a la gente, mucho menos si no la conocía bien. Lamentando la decisión que tomo, Lee sujeto la botella y le dio un pequeño traguito.


En el restaurante.

La muchacha camino hasta llegar a la entrada nuevamente, había sido un día muy cansado, lleno de clientes pesados y poco amables (ni hablar de esa basura de propinas que dejaban), el vagabundo que llego al final fue lo mas cómico que le había sucedido en días.

-TenTen-

La mujer miro a su derecha y miro al viejo cocinero de Ichiraku con una sonrisa en su rostro.

-¿ya llegaran los invitados?-
-Cálmese, ya llegaran- dijo TenTen sonriendo.
- La líder del clan Hyuuga, el jefe del clan Akimichi, la presidenta de Flores Yamanaka… ¡no puedo creer que sean todos tus amigos!-
-Pues si y si sigue comportándose así, solo los va asustar-
-Esta bien, solo avisa cuando lleguen, no puedo esperar para cocinar para ellos-

El cocinero entro en la cocina nuevamente y empezó a reírse con mucha fuerza. TenTen sonrió y al poco tiempo se escucho la puerta de la entrada abrirse.

-Ya era hora que llegaran-

En fila venían Ino Yamanaka con un kimono rosa con ornamentos de flores en el cabello, no había crecido mucho que digamos, de hecho se mantenía casi igual en apariencia con un pequeño cambio de estatura, ahora era mas alta. Sakura Haruno, que usaba un kimono azul con dibujos de pájaros volando. Hinata Hyuuga, la cual usaba un kimono bastante revelador y de color rojo.

-Hola, lamentamos llegar tarde- dijo Sakura.
-No hay problema, Sakura chan, de todas formas aun falta mucho para cerrar- respondió TenTen.
- Si cierta persona no se hubiese tardado tanto en buscar un kimono que le escondiera un par de enormes cosas que trae consigo, no habríamos tardado tanto- dijo Ino con una vena en la cabeza.
-Lo… lo siento- respondió Hinata con una sonrisa nerviosa.
-Ya que mas da, ahora solo hay que esperar a los demás-
-¡Ya llegamos, que empiece el festín!-

Como por arte de magia, un rubio con ojos azules y kimono amarillo, dio un gran paso dentro del restaurante y miro con una sonrisa diabólica a la entrada de la cocina. A su lado venia un muchacho usando armadura de ANBU y unos anteojos cuadrados de lente fino.

-Parece que todos ya llegaron, Naruto kun-
-¡así es, Sai y pronto habrá ramen en mi estomago, jajajaja!-
-Cierra el pico, ya entendimos que tienes mucha hambre-

Neji entro en la escena con una armadura de ANBU y una mirada de pocos amigos. El Hokage Naruto había sido considerado como uno de los más atarantados (sin duda alguna) pero más eficientes de la historia, el comandante Neji y Sai fueron escogidos personalmente por el Kage como sus guardaespaldas.

-Hola Sakura chan… ¿como va todo en el dojo?-
-Bien, gracias Naruto-
-¿no han empezado sin mi, verdad?-

Un sujeto grande, gordo y con una larga cabellera entro en el restaurante con una sonrisa tan agradable que parecía la de un Buda, traia puesto un kimono verde con decorados de sauce llorón. Ino le sonrió y le saludo con la mano, el hombre grandote solo le devolvió la sonrisa y le estrecho la mano.

-¿Cómo estas Ino?-
-Muy bien Choji, gusto en verte-
-¡ya estuvo bueno, a comer!- grito Naruto.
-Naruto kun tiene razón, todos tenemos hambre y es mejor empezar- dijo Hinata con una sonrisa.
Y sin decir más, todos se sentaron en una gran mesa que TenTen había colocado especialmente para esa ocasión.


De regreso en el callejón detrás del Ichiraku:

HAY, HAY, HAY… CANTA Y NO LLORES… ¡¡¡Olvide el resto de la canción!!!

¡¡¡Jajajajaja!!!

Todos los vagabundos estaban de agarrados de las manos y abrazándose entre si, mientras Lee cantaba con una poderosa sonrisa en su ya bastante rojo rostro. Uno de los vagabundos abrazo a Lee con mucha fuerza y comenzó a darle besos en la cabeza.

-¡y eso que solo tomaste un poco!-
-Si tomo mucho, se me sube a la cabeza-
-Se nota muchacho, vaya que hace frio esta noche-

El vagabundo tomo un periódico y se lo puso encima a modo de chaqueta. Lee miro el periódico con algo de lastima, recordando que ya había tenido la desdicha de haber estado en esa situación, pero al poco tiempo su expresión cambio de una triste y melancólica, a una extrañada y confundida. El cejotas miro el titular del periódico más de cerca:

"Masacre en la Aldea Oculta del Arroz"

Según la noticia no habían quedado sobrevivientes, todos habían sido destazados, cortados y mutilados por una extraña fuerza azoto la aldea y la destruyo por completo. Los pocos sobrevivientes, dijeron que se había tratado de un solo hombre que era inmune a los jutsus mas poderosos y que inclusive se burlaba de quienes le enfrentaban. Lee se rasco la cabeza en confusión, en antaño solo los Akatsuki tenían el poder de destruir una aldea entera y aun así necesitaban hacerlo en grupo. Tal vez un jinchuuriki podría ser el causante, pero nuevamente, ya no quedan muchos y ellos no irían destruyendo aldeas.

Algo raro estaba sucediendo y Lee iba a averiguarlo.

-¡por el… hic… poder… hic… de la llama de la juventud!-
-¿A dónde vas?-
-¡a resolver un misterio!-

Tras gritar eso, Lee salió corriendo con los brazos en alto y haciendo el sonido de como si estuviera volando y entro en el edificio ante la atónita mirada de los vagabundos. Una vez dentro del edificio, corrió hacia la cocina y encontró al chef preparando un ramen de pollo.

-¡¿Qué le… HIC… ha hecho a ese pobre… HIC… animal?!-
-¿estas hablando del pollo?... lo compre en el mercado en la mañana-
-¡NOOOOO!-

El grito fue tan poderoso que se escucho por todo el comedor y obligo a todos los que comían a ponerse de pie. Los primeros en hacerlo, fueron Neji y Sai que se juntaron para proteger a Naruto, el cual para su desgracia, ya se había puesto de pie y corrido a la cocina. Justo cuando llego, encontró al cocinero inconsciente en una esquina con 4 chichones enormes en la cabeza, la nariz rota y un ojo morado.

-¿Qué demo…?-
-¡Pollo kun!-

Naruto miro detrás de la mesa donde el chef cortaba al pollo y vio a un vagabundo dándole respiración "boca a boca" a un muslo de pollo.

-¿Qué cara…?-
-¡Maldito Mercado, juro que…HIC… vengare a Pollo kun!-
-¿pollo kun?- dijo Naruto en voz baja y con una gota bajándole por la nuca.
-¡TU!-
-¡¿YO?!-

Lee se puso de pie y sujeto a Naruto del pecho, levantándolo unos 5 centimetros del suelo.

-¡¿Dónde encuentro al tal… HIC… mercado?!-
-… (¿Qué le pasa a este sujeto?)-
-Hay no, te dije que no hicieras ruido-

El vagabundo bajo a Naruto y miro a TenTen, la cual habia entrado y miro el desorden que Lee habia hecho. Lee se puso de pie de golpe y camino hacia la chica con una mirada de sospecha bastante ridícula, puso su rostro al lado del de ella y con una mirada depredadora le grito:

-¡¿Dónde estuviste…HIC… ayer en el noche?!-
-…¿en mi casa?...-
-¡¿Quién eres tú y que haces aquí?!-grito Ino con su gran voz.
-…- Lee miro a la rubia- … te me haces familiar… ¿eres…hic… parte del elenco de una… hic… película porno?-
-¡¿Qué has dicho?!-

Justo cuando Ino lanzo una patada hacia la entrepierna del cejotas, Lee se movió a la derecha haciendo que el impacto le diera a Naruto y lo dejara en el suelo revolcándose de dolor y sobándose sus partes nobles.

-¡Naruto kun, perdona, perdona!-
-¡¡¡JAJAJA… VAMOS A LA… HIC… FIESTA!!!-
-Ya basta, te estas saliendo de control-

Delante de Lee, se colocaron Neji y Sai en pose de combate. Lee comenzó a tambalearse hasta caer en el suelo riéndose como un estúpido y gritando como mono rabioso. Neji se rasco la cabeza y se puso de pie, camino hacia el cejotas y lo miro de cerca, ese tipo le era muy familiar.

-¿Lee?-
-¡¿Otra vez?!- gritaron todos menos Naruto que todavía estaba revolcándose en el suelo.
-Mmm… creo que voy a vomitar-

A pesar de que el efecto del sake ya estaba desapareciendo y Lee comenzaba a ver mejor y no un montón de manchas multicolor, su dolor no iba a terminar, de ninguna manera. El cejotas se rasco los ojos, los abrió poco a poco, las luces de neón de la cocina le molestaban la visión y la gente que lo rodeaba respiraba demasiado fuerte, era como martillasos a su adolorida cabeza.

-¿Rock Lee?-
- ¿Eres tu, conciencia?-
-¡No, pero voy a hacerte sufrir como si lo fuera! –

De la nada una mano sujeto a Lee del pecho y lo envio contra la pared y justo cuando Lee abrió sus ojos por completo, noto que delante de él estaba la misma mujer que le habia dado su ramen, sosteniendo un kunai en su mano derecha, el cual estaba muy peligrosamente cerca de su garganta.

-¡¡¡AAAAA, sáquenme de aquí!!!-
-¡Seis años, seis benditos años que te vemos y nos sales ebrio!- grito Ino.
-No fue mi intención… ¿seis años sin vernos?-

Lee dejo de forcejear y puso su mano derecha en su barbilla y comenzó a meditar las palabras de la rubia… hasta que a los cinco segundos le cayo la peseta.

-O sea que… ¡¿Ino Yamanaka?!-
-Así es, cejon- dijo Ino enfadada y de brazos cruzados.
-¡Naruto Uzumaki!-
-Hola cejotas- dijo Naruto con un hilo de voz.
-¡¿Hinata, Choji, Sai, Neji, TenTen?!-

Los hombres mencionados solo lo miraron con algo de rencor, aun que cabe decir que TenTen acerco un poco mas su kunai a su manzana de Adán y que Hinata solo le sonrio un poco.

-¡Guau, es bueno verlos a todos, hace años que no nos vemos!-
-Y vaya manera de encontrarnos, borracho- dijo TenTen sin apartar el kunai.
-Ya basta TenTen, aleja ese kunai de su cuello, ya que esta más cuerdo ahora- dijo Naruto con un tono de voz mas grave.

La kunoichi soltó a Lee, el cual callo en el suelo sentado. TenTen tuvo el insulto de Lee marcado en su memoria desde el momento en que el cejon abandono Konoha a la fuerza, al principio la hacia sentir mal, pero con el tiempo, esa tristeza se transformo en enojo y ese enojo en odio, podríamos decir que la kunoichi se resintió a niveles legendarios.

Naruto se acerco con una sonrisa en su rostro y una bolsa de hielo en su ingle, le extendió la mano y lo ayudo a ponerse de pie.

-Si buscas trabajo, te lo puedo dar, después de todo soy un Kage-
-Gracias, pero no podría aceptarlo-
-¿Cómo?-
- Veras, Naruto, yo he cometido muchos errores y me temo que todavía no me perdono lo que hice hace seis años, no podría aceptar algo después de tremendo daño-
-¡¡¡Jajajaja!!!

Lee miro extrañado a Naruto, el rubio rio y rio con tanta fuerza, que sus carcajadas podían escucharse por todo el establecimiento y aun mas allá. Naruto se limpio las lagrimas de los ojos y tomo aliento, puso su mano derecha en el hombro de Lee.

-No seas tan serio, hombre, eso quedo en el pasado-
-…- los ojos de Lee se hicieron como de cachorrito- … Naruto kun… gracias-
-¡ñyaaaaaa, sigues igual de tierno!

Un flash purpura salió de la nada y cayo sobre Lee. Al abrir sus ojos, el cejotas pudo mirar el rostro de una mujer pelirroja que usaba una cola de caballo y tenía unas gafas un poco gruesas. La chica comenzó a darle besos por todo el rostro, cosa que hiso que se ganara la mirada de desaprobación de todas los mujeres ahí presentes, los hombres solo se reían de lo afortunado que había sido el pobre diablo.

-¡Cosita linda, ay, sigues tan adorable como siempre!-

Lee no respondió, estaba tan rojo que apenas tenia sangre en el resto de su cuerpo.

-Karin, mas te vale que lo sueltes- dijo TenTen tronando sus nudillos.
-¡tu solo estas celosa, de que esta adorable criatura me quiera mas a mi que a ti!
-¡¿Cómo dijiste, perra?!-
-¡Ya basta!-

El grito provino de Sakura, la cual habia entrado en la cocina, pero al ver al responsable de la demolición de su antigua casa, prefirió volver al comedor, pero se vio obligada a regresar por el bullicio que hacían adentro.

- Ya suéltalo Karin, he tenido un día muy ocupado con los chicos en la academia y este tipo de berrinches es lo que menos quiero por hoy-
-Esta bien Sakura-

Justo cuando Karin dejo caer a Lee en el suelo, este quedo hecho un fideo incapaz de moverse y dando pequeños saltos como un pez recién pescado. Sakura solo suspiro y le dio la espalda, pero antes de que saliera de la cocina, Lee se puso de pie, la tomo de la mano y comenzó a acariciarla entre sus dedos.

-No te vayas, debo decirte algo-
-…- Sakura se sonrojo un poco- … (¿y esto?)-
- Lamento mucho haber destruido tu antigua casa, se que era el ultimo recuerdo que tenias de tu madre, pero debes saber, que en toda mi vida jamás me habia sentido tan arrepentido de algo como lo de aquella noche, verte llorar y arruinar ese precioso rostro tuyo fue el peor castigo que he recibido en mi existencia, por favor, Sakura chan… perdóname-

Hubo un momentáneo silencio en el que todos se dedicaron a observar como Sakura se negaba a mirar al cejotas a los ojos. Lentamente el corazón de Sakura comenzó a bombear sangre a una gran velocidad, sus latidos se hacían más intensos y con cada corazonada más roja se ponía su cara. La chica comenzó a tragar amargura, algo le estaba sucediendo y le dolía mucho, algo que no había sentido en mucho tiempo… algo que solo había sentido con su queridísimo…

-… (Sasuke Kun)-
-¿me perdonarías, Sakura chan?-
-… (Dios… ¿Qué me pasa?)…-

Ino sonrió y miro a Sakura con una sonrisa maliciosa, la tomo de la cintura y se la llevo al hombro como si fuera un costal de papas.

-Ella dice que te perdona, pero por ahora debe ir a su hogar, hasta luego-

Tras decir eso, Ino salió del restaurante llevándose a Sakura consigo. Lee pestañeo un par de veces antes de recibir otro abrazo de parte de Karin.

-Vamos cosita linda, te llevare a casa y te daré de comer-
-Has de estar muy desesperada por querer a un don Nadie como ese- dijo TenTen con crueldad.
-¿celosa?-
-No, para nada-
- Ya basta chicas, será mejor que lo dejen ir ya que mañana trabajara con Choji en los salones de la academia- dijo Naruto sujetando a Lee del cuello y apartándolo de Karin.
-Deberías estar honrado, no todos los dias se puede impartir clases junto al Yokozuna- dijo Neji de brazos cruzados.
-¡¿Yokozuna?!... ¡Choji, eres el Yokozuna!- grito Lee sonriendo incrédulo.
-Jajaja… así es, Lee y espero que nos llevemos bien, compañero-

Lee sujeto la mano de Choji y se miraron a los ojos, esto marcaria el inicio de la nueva aventura que pronto tocaría sus puertas.


En las afueras de la aldea.

En medio del bosque, en lo alto de un árbol gigantesco, un hombre miraba la Luna y las estrellas, con su báculo trazaba la forma de las constelaciones y se reía con mucha fuerza. Traía puestos hábitos de monje budista y un rosario en su mano izquierda, en su mano derecha tenia su báculo y en su cintura una pequeña calabaza que parecía estar llena de algún liquido. Su largo cabello se movía al compas del viento y era por ello que reía tan enérgicamente.

- La bóveda celeste cubre al mundo, pero solo un lugar es tan brillante para verse en la inmensa oscuridad de la noche, aquel lugar iluminado por el chakra de un ser sagrado-

El hombre quito el corcho de su calabaza y tomo un pequeño trago de esta.

- He encontrado a descendiente del maestro, me asegurare de llevármelo conmigo o no me llamo Sing Lung, hasta mañana, Rock Lee... gambei--

Tras haber dicho esto, el monje volvió a beber de su calabaza y miro con un particular interés a la gran aldea de Konoha.