Notas del autor - Privet! que tal gente del mundo mundial?! capitulo nuevo ¡yay! es un poco corto pero no vi la necesidad de alargarlo mas, como notaran no aparecen todos lo oc y solo diré, no me presionen, que si no esto no funciona, es un capitulo un poco "emotivo" y eso es todo por ahora
Música del capitulo - "Flag" Ruko Yokune (de Ruko por que le pone emoción)
Advertencias - Yaoi. Lime.
Inazuma Eleven no me pertenece así como los oc que aquí aparecen, solo me pertenecen Nissa, Masaki y Soren.
Disfruten su lectura.
Capitulo II - Es solo la adolescencia
Un suspiro cansado abandono los labios de Masaki antes de abrir la puerta principal de su casa, al entrar se encontró con su adorada hermanita viendo un documental, le dedico una de sus usuales sonrisas antes entrar a la cocina
-¿Qué ves?- pregunto desde la cocina
-No sé- respondió sin apartar la vista del televisor, en la cocina Masaki se sirvió un poco de jugo borrando su sonrisa, se quedó de pie en la cocina mirando a la nada para luego soltar un potente grito, Nissa desvió la mirada un momento antes de volverla al documental, estaba acostumbrada a los actos sin sentido del mayor, con un vaso de jugo el chico se dirigió a su cuarto sonriendo, Nissa siempre se preguntó cómo era que mantenía esa sonrisa todo el tiempo, nunca tuvo una respuesta por parte de Masaki pero si de Soren
"-Es su forma de defenderse del mundo-"recordó que había dicho, con ojos tristes se quedó viendo por donde había partido su hermano.
Nada más entrar a su cuarto lanzo su bolso sobre la cama, dejo el vaso a medias sobre el escritorio y busco entre sus cosas un cuaderno pequeño de tapa negra, lo abrió buscando una página en blanco y comenzó a escribir con furia, letras grandes y desordenadas, palabras que nunca diría en voz alta, insultos que solo quedarían plasmados en aquel papel, lanzo el pequeño objeto contra una pared y cubrió su rostro con ambas manos respirando de forma irregular, se mantuvo así durante varios minutos hasta que se sintió un poco más calmado, se puso de pie y comenzó a deshacerse del uniforme, busco una musculosa negra y un short naranja y se los puso, tomo el vaso de cristal vaciando su contenido y bajo
-Voy a salir- Nissa lo miro notando algo extraño en su hermano, cuando salió de la cocina vio que no sonreía
-¿A dónde vas?- pregunto, Masaki le sonrió desordenando su cabello
-A correr- respondió, ambos hermanos se miraron por un tiempo indefinido –Tratare de llegar temprano- dijo a modo de despedida, una vez el chico salió Nissa se permitió suspirar preocupada, ese "tratare" le dio un mal presentimiento, se levantó sin molestarse en apagar la televisión y fue al cuarto de su hermano, al abrir la puerta se encontró con el pequeño cuaderno en el suelo, lo recogió y sin leerlo lo guardo en un cajón, con calma ordeno el uniforme del chico y la sudadera naranja que siempre llevaba, al terminar se sentó en el borde de la cama pensando en que tan mal podría haber estado su día para retomar los viejos hábitos.
Se encontraba casi llegando al parque cuando se encontró con Yugata y Attakai, soltó un suspiro cansado antes de continuar y decidir ignorar a ambos
-Mira, ¿ese no es el chico de la escuela?- Attakai volteo viendo al muchacho de ojos ámbar que vivía a calles de él, se extrañó al ver su gesto serio y hasta cierto punto triste
-Sí, es el- fue su simple respuesta, volvió su vista hasta la chica y continuo – ¿Que paso luego?- Yugata lo miro un momento
-Oh, pues luego se fue enfadado y no lo volví a ver- una suave risa abandono los labios de la muchacha -¿y qué hay de ti?-
-¿Qué hay de qué?- la chica alzo una ceja y Attakai la imito
-hablo del chico ese con el que estabas en el receso- el peli-negro bufó antes de contestar
-Nada, solo hablamos- un silencio algo tenso se formó entre ambos adolescentes –no entiendo porque no me deja en paz de una vez- Yugata lo observo con malicia
-¿De verdad no lo has notado?- Attakai negó –está loco por ti- un suave rubor se posó en las pálidas mejillas del chico
-Claro que no- negando lo obvio se levantó -¿me acompañas?- la chica asintió y se puso de pie, por el camino siguió molestando a su amigo ganándose ceños fruncidos y varios sonrojos, al llegar a la librería se encontraron con una chica de la escuela, Shizuka los miro a ambos con sus azules orbes y les sonrió, ninguno de los dos les devolvió la sonrisa y entraron, la chica de coletas castañas y mal hechas entro seguido de ellos buscando de inmediato en uno de los estantes, una sonrisa triunfante se dibujó en sus labios cuando dio con él, fue a pagar y se encontró con el mismo chico mal humorado de la entrada
-¿Lees?- Pregunto Attakai sin mirarla, Shizuka frunció el ceño
-¿Y acaso tu sonríes?- el chico alzo una ceja y la miro, recibió el dinero y luego de darle el cambio se alejó dejando a la chica de cabello castaño sola, un suave suspiro abandono sus labios antes de salir del lugar, con pasos calmos camino hasta la casa de su gran amiga Mikury, al llegar toco suavemente la puerta, fue recibida por el hermano menor de esta que le dedico una sonrisa y le indico que la chica se encontraba en su habitación
-¿Se puede?- pregunto tocando suavemente la puerta, a los pocos segundos la puerta se abrió dejando ver la negra y larga cabellera de la joven
-Shizuka, es un poco tarde ¿no crees?- la muchacha sonrío y entro a la habitación de la oji-violeta
-Te traje un regalo- agito suavemente el libro entre sus manos, Mikury se lo arrebato apenas distinguió el nombre, la castaña rio divertida ante la reacción de su amiga, nunca se le veía así de emocionada por un libro
-¡Muchas gracias!- exclamo abrazando a Shizuka, después de eso se quedaron un rato charlando -¿Te quedas a cenar?- con una sonrisa la oji-azul asintió, Mikury dejo el libro sobre su escritorio y salió junto a su amiga para ir a cenar.
o-o-o-o-o-o-o
Todos veían a Kazemaru como un chico amable y educado, un chico bueno a vista de todos, los que realmente conocían al chico, como Fudou y Suzuno sabían que eso era una completa falsedad, una careta para la sociedad cuando en realidad era un mal nacido igual o peor que ambos amigos.
-Ya me voy, es tarde- Akio miro incrédulo al chico para luego soltar una burlesca carcajada
-¿Tarde? ¿en serio?- el chico lo miro aburrido, el albino por su parte le dio un trago a su bebida mientras observaba en silencio
-Sí, es tarde- volvió a decir Ichirouta, el de mohicano suspiro antes de hablar
-Vamos Ichirouta son apenas las nueve, te has ido mucho más tarde- el de moña se cruzó de brazos
-Tengo que hacer- una mirada curiosa por parte de ambos lo hizo soltar un suspiro cansado –y no, no se trata de Shuuya- si antes ambos chicos lo miraban con curiosidad ahora era mucho más, los azules orbes de Suzuno y los verdes de Akio se fijaron en el hasta que el más alto hablo
-¡Estas engañando a Goenji!- Kazemaru se sonrojo y negó efusivamente haciendo aún más obvia la respuesta, Fudou picando la mejilla del de moña hablo
-¿Quién es el desafortunado?- el chico bufo de nueva cuenta y volvió a cruzarse de brazos
-Nadie- el albino lo miraba sin creer al igual que Fudou –No les diré-
-Acabas de admitir que le pones el cuerno a Goenji- musito Fuusuke en voz baja, Fudou rio y Kazemaru suspiro cansado
-Como sea, ya me voy- tomo su chaqueta y salió del local, Suzuno y Fudou se miraron
-¿Otra cerveza?- el albino asintió y Fudou pidió dos más, se quedaron ahí hasta tarde, pasada la media noche. Por otro lado Kazemaru tras salir del bar busco entre sus contactos hasta dar con el de cierto chico, tras aquella llamada se dirigió a la casa donde el muchacho vivía
-¡Kazemaru!- el chico de orbes aperlados lo abrazo y le beso la mejilla, el de moña sonrió y lo empujo dentro para comenzar a besarlo, sus manos se abrieron paso bajo la ropa del menor mientras sus labios descendían por la blanquecina piel
-Vamos a tu habitación- musito contra los labios de Tetsuya, el chico asintió sonrojado y guio al mayor de la mano hasta su habitación, aferrándose a su nuca atrapo nuevamente sus labios, Tetsuya sonrojado y agitado intentaba seguirle el ritmo a Kazemaru, una sonrisa maliciosa adorno los labios del de moña cuando escucho el primer jadeo del peli-negro, lo empujo suavemente sobre la cama dejando que su cabello largo se esparciera por la almohada dándole un aspecto un tanto inocente, con una sonrisa llena de perversión se montó sobre el menor dispuesto a quitarle unas cuantas horas de sueño
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Era pasada la medianoche cuando finalmente Masaki apareció, iba llegando cuando su mirada choco con la de Attakai, el más bajo lo miro con sorpresa y él le dedico una sonrisa débil, a lo lejos el sonido de algunos autos interrumpía el silencio nocturno, ninguno de los dos aparto la mirada del otro hasta que Attakai decidió acercarse, con pasos temblorosos el oji-ámbar retrocedió hasta chocar con un muro de concreto, tembló cuando la fría mano del chico acaricio su lastimada mejilla y sintió vergüenza de sí mismo
-¿Cómo…-la pregunta quedo inconclusa, su mano era sostenida por la de Masaki la cual alejo suavemente de su rostro
-Solo fue una pelea- Attakai frunció el ceño observando la sonrisa del otro chico
-¿Solo una pelea?- el tono empleado por el muchacho lo hizo temblar, bajo el rostro un poco más ocultando su mirada de la molesta del otro –Mira como estas y dices que fue solo una pelea- sabía que ese chico era capaz de hacer locuras pero nunca imagino que era de los que se metían en riñas, su discurso sobre su actitud negativa fue cortado por algo tibio y húmedo, los labios de Masaki contra los suyos, tardo un par de segundos en reaccionar y cuando lo hizo lo empujo apartándolo suavemente
-No te enfades- su tono suave y casi tímido que utilizo lo hizo sonrojar, los orbes ambarinos del muchacho lucían cansados –voy a estar bien, siempre lo estoy- una sonrisa que aparentaba ser sincera cruzo sus labios, con lentitud se apartó del muro y comenzó a caminar torpemente, Attakai suspiro y se acercó con intención de ayudarlo, Masaki sonrió y se dejó acompañar, estando frente a la puerta del hogar del chico se apartó de él, busco en sus bolsillos hasta dar con la llave, abrió con cierta torpeza la puerta –Gracias- dejo un beso en la mejilla del muchacho oji-negro y entro cerrando la puerta con suavidad, soltando un suspiro y dejando al chico del otro lado.
Afuera Attakai se quedó observando en silencio la fachada de la casa por un par de segundos antes de emprender camino a su casa, metió ambas manos en los bolsillos de la sudadera que llevaba y con lentitud comenzó a caminar, sus orbes negras se perdieron en la inmensidad de la noche, no quería admitirlo pero le preocupaba el estado de Masaki, cuando menos lo noto llego a casa, abrió la puerta en silencio creyendo a Goenji dormido
-Es un poco tarde ¿no crees?- Attakai se sobresaltó y fijo su mirada en su compañero de piso
-Mira quién habla- espeto con molestia, el rubio soltó una suave risa
-¿Dónde estabas?- el peli-negro ignoro su pregunta y se fue directo a la ducha, solo quería dormir, salió del baño con el cabello húmedo y solo una toalla cubriéndolo, entro a su cuarto y se dejó caer sobre la cama cansado, estiro su cuerpo antes de levantarse y buscar su pijama, dejo su cabello húmedo y se acomodó bajo las sabanas para comenzar a leer un nuevo libro, pasado un rato sus parpados comenzaron a pesar de sobremanera, poco a poco se fueron cerrando hasta finalmente perderse en un mundo de ensoñación.
Bieeen~ ¿que tal?
Notas del autor - se que prometí desmadre, pero no hubo -a mi parecer- no me salio, pero bueno~ para el próximo sera, lo prometo como que me llamo Felicia -no me llamo así- no tengo mucho mas que decir, así que eso es todo.
Si llegaste hasta aquí, muchas gracias
