SOLO HAY QUE ACEPTARLO…

Capítulo 3

Tener sentimientos por Rachel Berry no es algo que haya elegido así como tampoco es algo que pueda controlar.

Así como el hecho de que hasta, hace poco, aun le costaba asumir su "gusto" por las mujeres. Y es que quizás es algo que siempre supo pero que jamás asumió. Lo central aquí es que después de todas esas sospechas y conjeturas, de charlas interminables con Santana en la que la mitad del tiempo la latina le repetía "deja de mirar mis senos, Q" y la guinda de la torta: un beso súper caliente de la misma morena, llego a la conclusión, junto con su querida amiga, que no podían ocultarlo más: era momento de asumir que si en algún momento gustaron de chicos ahora prefieren las faldas.

Obviamente pocos sabían de esto, sin ir más lejos: Santana, Britt – Britt y por su puesto Puck. La latina era prácticamente su hermana, alguien en quien siempre podía confiar, alguien que jamás le fallaría y siempre la protegería así como ella también lo haría con la morena, una relación reciproca de pura hermandad. Se querían por sobre todas las cosas aunque no lo repitieran cada dos segundos. Por lo que no supuso un martirio mantener una conversación con ella, menos aun si resultaba ser que la morena tenia los mismos gustos, preferencias y dudas.

Por otro lado, confesarle a la rubia de ojos azul intenso sobre sus preferencias fue muy sencillo solo porque al momento de hablar, esta le dijo que ya sabía todo y no podía esperar menos, Santana estaba perdidamente enamorada de aquella niña, dios sabe y es testigo del amor que profesa la latina por Brittany Susan Pierce y es que desde pequeñas, desde que sus ojos dieron de frente contra ese ángel de cabellera rubia no pudo quitar su atención de ella, y aunque en esos tiempos no entendía el porqué de sus reacciones al tener cerca de ella a su querida amiga, pronto lo descubriría. El hecho de que Santana estuviera enamorada de Britt y que a su vez fuera completamente correspondida por esta, dieron las bases para que cualquier tipo de información que manejara alguna de ellas la otra también lo supiera de inmediato, incluidos los secretos de más íntimos de la Gran Quinn Fabray, aunque tampoco quiere desconfiar de la intuición de Britt. Quinn sabe perfectamente que ella tiene un sexto sentido para temas como estos. Este tipo de confianza solo lo tenían la una con la otra, eran almas gemelas, como solía decir Britt, por lo que no era extraño que con solo una mirada supieran lo que la otra necesitaba o deseaba.

Y por último, Noah. Él solo supo por mera casualidad aunque Quinn no puede evitar pensar que quizás el muchacho la conozca demasiado bien. Luego de su fallida relación amorosa comenzaron a cimentar una agradable y fuerte relación pero amistosa. Puck en poco tiempo se convirtió en una persona digna de su cariño y confianza, un amigo que necesitaba con urgencia, un compañero con el cual contar.

Sabía perfectamente que ninguno de los 3 le fallaría y por este motivo podía dormir feliz por las noches. Bueno, más o menos pues si bien las personas a quienes valoraba sabían uno de sus más íntimos secretos, la lista aún no estaba completa. Aún faltaban dos personas que debían escuchar de sus propios labios la confesión más importante que hasta este momento debía hacer y supuso que ese día era el indicado para hacerlo.

-¡TIENES QUE HACERLO! Llevas más de una semana diciendo que lo harás y aun no veo ningún mísero avance. Tus nervios están afectando no solamente a ti, ¡a mí también! Y dios sabe que no puedo verme fea y arrugada debido a unos simples nervios provocados por absurdas inquietudes que ni siquiera son mías – Santana llevaba más de dos horas reprendiendo a una angustiada Quinn que no haya la forma, las palabras, el momento y el lugar adecuados para iniciar una conversación con su madre y luego con su morena y bajita amiga, Rachel.

Desde el día en que la encontró tirada en el piso con sus ojos repletos de lágrimas y dio la disculpa más corta del mundo, aunque no la única, algo cambio en ellas.

Quinn por su parte sentía que de alguna forma debía remediar lo que en el pasado había hecho con la cantante, por otro lado, Rachel no sabía que pensar ni en quien confiar, no sabía si toda esta tregua era una más de las infinitas bromas de mal gusto de la porrista o si en realidad era el momento de empezar aquella amistad que en el fondo anhelaba desde el primer día que puso un pie en McKinley… para su grata sorpresa la segunda de sus suposiciones fue la llevada a cabo.

Durante todo un año afianzaron su amistad a tal punto de pensar que realmente eran "almas gemelas" como decía Rachel cada vez que Kurt preguntaba por Quinn. La diva estaba completamente fascinada con la nueva fase que lucía su nueva amiga ahora. Quinn cambió en muchos aspectos de su vida y personalidad: dejó que ser la estúpida porrista perra y sin corazón para convertirse en alguien dulce y sincero a la cual lo demás respetaban no por miedo sino por aprecio. Cambio que también se vió reflejado e imitado por sus otras amigas, aunque la furia Fabray y la gran ira de Lima High Adjacents aún se encontraba en sus cuerpos pero más escondido. En poco más de un año le tomó tanto cariño que no podía ni siquiera explicarlo, y la verdad es que en un principio se resistió demasiado a la presencia y compañía de la rubia pero después de unas semanas con ella no aguantó más y ese muro que había creado con respecto a Quinn rápidamente fue derribado por las dulces sonrisas que la joven de ojos verdes profesaba.

El problema existe en el siguiente punto: Lucy Quinn Fabray estaba enamorada de Rachel Barbra Berry.

Otro problema: jamás seria correspondida.

-No. Aun no es tiempo de decirle.

-Hoy en la tarde lo harás con tu madre, ¿Qué problema tienes con decírselo hoy? Así matas dos pájaros de un tiro.

Eran aproximadamente las 10 AM y se había quedado a dormir la noche anterior en la casa de la latina con la idea de despejarse y a la hora de cenar confesarle a su madre su secreto mejor guardado. Santana insistía en que debía además concretar una cita con Rachel y ejecutar el mismo ejercicio que con su madre, sin embargo Quinn se negaba.

-¿Y si no quiere tenerme cerca?

-Es la excusa más estúpida del mundo y yo te tengo por inteligente aunque seas rubia. ¿¡Como demonios se va a alejar de ti si sus padres son homosexuales!? Sería ir en contra de sus principios y contra toda la moral que su propia familia le ha enseñado – llevar toda la santa mañana hablando sobre el mismo tema ya la tiene agotada, y que haya tenido que suspender su noche de sexo ardiente con Britt no ayuda mucho a que se tranquilice.

-Sí, entiendo eso. Pero…

-Tienes miedo a que sepa que estas enamorada de ella – Santana termina la frase con seriedad. Quinn la mira asombrada, es decir, ¿tanto la conoce o es que es muy obvia?

-A veces logras asustarme, pero sí, básicamente es eso – se muestra cabizbaja

-Eres un espejo para mí, nena. No se dará cuenta, ni siquiera sospecha del hecho que eres gay y eso que yo te olfateo a quinientos kilómetros y se de inmediato que te aproximas con tu mundo arcoíris, Fabgay. Ella no se alejará de ti eso tenlo por seguro, aunque si debo decirte que dejes de fantasear y algún día mires nuevos horizontes, no sé en qué idioma decirte que el enano esta obsesionado con Finnocienta – Santana no logra darse cuenta de lo crudas pero ciertas que son sus palabras.

-Si lo sé – vuelve a su amargura – he tratado de que esto no pasara ¡y a ti te consta! Pero no pude resistirme. Su forma de ser, su voz, su dulzura, su gran corazón, su manera desesperante de hablar, todo ¡todo! absolutamente todo hace que cada día me sienta más atraída a ella.

-Estas jodida, muy jodida Fabray. Espero que cuando volvamos a la escuela todo esto cambie de algún modo, no sé, cualquier cosa puede pasar. Lo único que en este momento tengo claro es que debes poner un poco de distancia entre ella y tú, por lo menos hasta que controles tus hormonas.

-Si lo sé – a cada segundo se siente más triste y es que el hecho de tener que tratarla diferente a como lo hace ahora no es algo que le fascine.

- ¿Y? ¿Le dirás? Créeme, el que le digas todo será para mejor. Ella confía en ti y tú en ella, si se entera por otros será peor, se sentirá traicionada y triste. Al fin y al cabo cuando te vea de la mano o besándote con una chica comenzara sospechar – finaliza con un tono burlesco para poder quitar un poco la tensión del momento.

Quinn esboza una pequeña sonrisa y golpea suavemente el hombro de su querida amiga. Siempre es bueno tenerla, siempre.

-Le diré, hoy para no dejar cabos sueltos y lo que sea que dios quiera pasara.

-¡Eso! Paso a paso, el próximo: dejar claro en todo McKinley que no nos esconderemos más detrás de absurdas caretas de porristas estúpidamente heterosexuales y plásticas – explica con una sonrisa triunfal y orgullosa mientras Quinn la mira fijamente asintiendo con su cabeza – Y ahora lárgate porque mi novia llegara en unos minutos y quiero hacer el amor con ella.

- ¡San! Eres una ninfómana – la cara de asco de Quinn se deja notar.

-Cuando tengas a la persona indicada contigo te aseguro que YO seré la que este diciendo esas palabras y tenga esa expresión.

-Ya la encontré, lo que pasa es que yo no soy la indicada para ella… - vuelve a decaer la rubia

-Otros horizontes Q, otros horizontes… - le acaricia la espalda mientras la mantiene apretada en un fuerte y hermanal abrazo tratando de contenerla.

Quizás pasar una tarde de compras por el centro comercial sea algo que la distraiga y es justamente lo que decide hacer, acompañada por su puesto de la parejita feliz. Lo que no tenía presupuestado era encontrarse con la persona que en esos momentos corría desesperada por los pasillos del establecimiento para arrojarse a gran velocidad a sus brazos. Tampoco pudo evitar la ridícula sonrisa que apareció en su rostro.

-¡Quinn! – una carcajada estrepitosa salió disparada de los labios de Rachel mientras se colgaba del cuello de la rubia.

-Buenas Tardes Rachel – respondió igual de forma animada aunque siempre acorde con sus ya conocidos modales cultos – ¿Qué haces por aquí?

-Vine con Kurt y Blaine al cine, Finn tenía que hacer no sé qué y no pudo acompañarnos – en realidad poco lo importaba la ausencia de su novio, sobre todo ahora que tenía en sus brazos a la rubia, de otro modo ahí estaría el gigante con sus celos reclamándole absurdas cosas a las que ella no ponía ni una pizca de atención. – ¿y tú?

-Que bien, pues yo he venido con Santana y Britt a pasear, me apetecía un poco despejarme de todo – una mueca se formó en su rostro al recordar el motivo de sus incesantes quebraderos de cabeza.

-¿Te sientes bien? Quizás pueda ayudarte en algo – la preocupación reflejada en el rostro de la pequeña diva hace enternecer a Quinn.

-Hola Berry, ya puedes soltar a Q, creo que en cualquier momento muere asfixiada sin mencionar el hecho de que pareces Koala de la forma en la que estas aunque cabe destacar que los Koalas son seres hermosos y tiernos… de hecho creo que acabo de ofender a la especie – saluda Santana a Rachel con sorna.

-Santana… hola Britt – corresponde la pequeña al saludo. Luego de las presentaciones con todos, Brittany y Santana deciden marcharse a almorzar en casa de la chica de ojos azules, previo plan de la latina para dejar a solas a las chicas y de ese modo Quinn pueda hacer lo que esta mañana habían planeado. Blaine y Kurt también debían marcharse a la casa del morocho… según ellos tenían temas pendientes.

-Pues… - Rachel trato de hablar, pero por alguna extraña razón la expresión de Quinn la mantenía intrigada.

-Mmm…. – Metida en sus pensamientos lo único que atinaba a hacer era emitir pequeños sonidos a modo de aprobación a fuera lo que fuera que Rachel propusiera

-¿Te… pasa algo, Quinnie?

-Mmm… no, nada – trata de despejarse un poco - ¿Qué te parece si vamos a comer por ahí y de paso nos ponemos al día?, hace siglos que no te veo –Pregunta con una sonrisa de esas que derriten el mundo, con poco de suerte podrá sacarse los nervios de encima y de paso confesar a la morena lo que tiene en mente.

-¡Que conste que no es culpa mía! Aquí la única desaparecida eres tú rubia, pero ok, acepto tu invitación ¿la cafetería de siempre? - pregunta con una sonrisa boba

-NUESTRA cafetería de siempre – resalta la primera palabra mientras pasa uno de sus brazos por los hombros de Rachel escuchando una de las características carcajadas de Rachel.