Día 3: Rojo - Atrevido
Lo que sucede en este momento se siente bien.
Lo que sucede en este momento se siente bien - Pero esta mal.
Pero esta mal - ? - Lo que sucede en este momento se siente bien - Y debó detenerme de inmediato.
Pero esta mal - Y debó detenerme de inmediato - ? - Lo que sucede en este momento se siente bien – Es culpa de ese vestido rojo.
Esas eran las ideas en que la mente de Ash Ketchum intentaba concentrarse, sobreponiéndose a la sensación placentera en sus sentidos que intentaba provocarle un cortocircuito, para unirlas y saber que acción tomar a continuación.
"Atrevimiento", aquella palabra se quedaba corta para describir la osadía que aquel hombre de cabello color azabache cometía en ese momento. Sin discusión se trataba de la primera vez de aquella colegiala de cabello color naranja, pero para el universitario de cabello color azabache se trataba de la vigésima o trigésima vez, sinceramente ya no llevaba la cuenta.
— Todo es culpa de ese vestido rojo— el instinto primitivo de Ash repetía aquellas palabras sin cesar, para acallar la culpa y continuar disfrutando de los labios de Misty Waterflower, que entregaban su primer beso.
Dentro de una habitación de hotel; Ash, un hombre universitario de veintidós años de edad, y Misty, una colegiala de secundaria de dieciséis años de edad; se encontraban enfrascados en un beso apasionado que bien podría tomarse como una lucha apasionada, por la forma tan salvaje como aquella pareja intenta acercar sus cuerpos todavía más.
La inexperiencia de Misty es evidente para Ash, pero la pasión que le transmite en cada beso brusco es lo que lo tiene hipnotizado y le impide llegar a pensar con claridad. Sin embargo, con su basta experiencia, Ash se encarga de enseñarle a aquella joven mujer diferentes modos de mejorar ese momento placentero.
El aire caliente que despiden con cada agitada respiración entrecortada intenta sofocarlos, intenta obligarlos a separarse. Pero aquella pareja logra resistir durante unos segundos más antes de distanciarse finalmente, solo unos pocos centímetros, para obtener algo de aire puro con el objetivo de no desmayarse y continuar lo antes posible.
Esto esta mal
Esto esta mal – Pero se siente bien ¿Por qué me detuve?
El autocontrol de Ash, que intenta detenerlo de inmediato, intenta ser silenciado por el instinto primitivo de su cuerpo, que le recuerda que Misty no muestra resistencia a sus caricias, y por ello debe continuar hasta el final ya que tiene permiso.
Esto esta mal - Ella es la mejor amiga de Leaf
Esto esta mal - Ella es la mejor amiga de Leaf - También es mi mejor amiga
¿Cuándo demonios nos acostamos en la cama?
Con una súbita descarga eléctrica, la mente de Ash finalmente logra reaccionar, y una gigantesca ola de culpa y nerviosismo se apodera de él mientras logra percatarse de lo que ocurre a su alrededor; y lo primero que ve es, a Misty totalmente sonrojada con los ojos cerrados y una sonrisa de satisfacción en los labios, tratando de recuperar el aliento recostada en la cama de la habitación de hotel que le pertenece a ella.
Lo último que la mente del hombre de cabello color azabache logra recordar ¿de hace solo unos minutos? Es despedirse de Misty en la puerta de la habitación de su amiga, antes que su autocontrol finalmente se quebrara y se acercara al rostro de Misty para regalarle un cariñoso roce de labios en agradecimiento de la magnifica noche que pasaron juntos, esta vez, en una fiesta en la que Ash necesitaba una pareja. Luego de eso, sus recuerdos eran un borrón de emociones e imágenes confusas.
Cualquiera que los viera en ese momento pensaría que se trata de un hombre adulto aprovechándose de una adolescente, debido a que ambos se encontraban recostados en la cama, Ash apoyado sobre Misty de manera dominante; y ahora que Ash Ketchum se daba cuenta, la parte superior del vestido rojo de Misty Waterflower se encontraba abierta de par en par, dejando ver el brasier de un color rojo más claro de la muchacha.
Misty finalmente reaccionó y comenzó a parpadear confusa intentando recordar lo que sucedió. Entonces se dio cuenta de su situación y el nerviosismo y la sorpresa de encontrarse recostada con la parte superior de su cuerpo casi al descubierto y con Ash sobre ella, la petrificaron al instante.
Ambos se quedaron observándose a los ojos bastante nerviosos sin saber que decir o hacer a continuación. Todo el tiempo que pasaron repitiéndose que no podían permitirse sobrepasar la barrera de la amistad, ahora mismo les parecía una absurda perdida de tiempo en todo aquel año que llevaban de conocerse. Cada uno construyo un muro de razones para justificar no estar juntos tomando como cimiento la diferencia de edad entre ellos. Pero todo eso se derrumbo desde el momento que Ash invitó a Misty a aquella fiesta de la universidad.
En un principio, Ash pensó que se negaría, pero no, al contrario se mostró emocionada. Que las hermanas de su amiga se lo impedirían, pero no, se despidieron de ella sonriendo alegremente aunque podría jurar que le mandaban miradas asesinas. Que la vería de nuevo luciendo aquel tierno vestido de color amarillo con el que la conoció, pero no, en lugar de eso exhibía un sensual vestido rojo tipo chino, que lo dejo con la boca abierta. Que quizás se sentiría incomoda al estar en una fiesta de gala, pero al contrario, lo ayudo a divertirse como nunca.
Tras unos segundos eternos de silencio, ambos se sobresaltaron cuando el sonido de una llamada en el videotelefono resonó, provocando que el muchacho de cabello color azabache cayera al suelo.
— ¡Ash, escóndete bajo la cama!— ordenó Misty palideciendo alarmantemente mientras se arreglaba lo más rápido posible.
Ash tenía idea de quien se trataba, y obedeció sin titubear.
En un segundo los rostros recelosos de las hermanas mayores de Misty aparecieron en la pantalla.
— ¿Por qué tardaste tanto en contestar, Misty?— la voz iracunda de Daisy, la mayor de las hermanas Waterflower, atravesó la habitación como una cuchilla afilada.
— ¡Porque estaba besándome con Ash! ¡Por eso!— el hombre de cabello color azabache pudo evitar dar un grito de sorpresa— Pero como siempre me arruinaron el momento— un nuevo silencio, pero era obvio que una catástrofe se avecinaba.
El pleito que estalló entre Misty y sus hermanas fue tremendo, Ash solo podía escuchar inmóvil para no acrecentar los problemas. Pero se sintió bastante halagado por la forma como aquella bella muchacha de cabello naranja lo defendía de las acusaciones de sus familiares. Sin embargo, quizás si era cierto que estaba aprovechándose de la ingenuidad de su amiga, como no dejaban de repetir Daisy, Violet y Lily. Tenía claro sus sentimientos y los sentimientos de Misty parecían ser claros también, pero todo aquel cariño quizás solo se debía a que él fue el primer hombre que se acercó a ella sin salir corriendo al conocer su carácter explosivo.
Ash se quedo recostado bajo la cama de Misty pensando en que tendría que aclarar las cosas la mañana siguiente.
