Narra Adriana.
Parece mentira, pero han pasado ya 6 meses desde la llegada a la Aldea.
Sí, así era como lo habíamos llamado, la Aldea. El nombre se debe a que es precisamente eso, una aldea o un pueblo. El lugar está dividido de una forma similar al Claro: hay una zona donde cultivamos granos y frutas para alimentar a toda la población de inmunes que denominamos
"el Campo"
Luego, está el matadero, donde criamos animales que luego sacrificamos para utilizar su piel y carne.
También está el Centro Comunitario, donde guardamos todas las reservas de ropa, comida, etc. Está dividido según los diferentes sectores y allí es donde guardamos todo lo que cultivamos, recolectamos y hacemos.
Aún falta mucho por hacer, pero ya tenemos las bases de todo. Cogimos las ideas del funcionamiento de ambos laberintos, las pusimos en común, y elegimos un líder, que prácticamente salió solo, para tener el control de todo esto.
En total hay 8 sectores, cada uno de los cuales tienen un líder, que los representa en las Asambleas y es el que más poder tiene dentro de su grupo.
· - Cocineros: son los encargados de alimentar a toda la población de la Aldea. Su líder es Sartén, tal y como lo era en el Claro, pero esta vez tiene a un montón de gente para ayudarle.
· - Constructores: ahora que Gally ya no era un idiota, era el encargado de este sector, se encargaban de construir y mejorar la Aldea para todos.
· - Exploradores: similar a los corredores de los laberintos, pero sin peligros y carreras como tales, pero alguien debía encargarse de conocer bien el lugar, si pretendía crecer, deberían explorar para expander la Aldea hacia otros lugares.
· - Médicos: en toda comunidad hacen falta doctores, tenemos nuestra propia "consulta" en el centro de la Aldea, al lado del Centro Comuntario. Ese es el sector al que pertenezco yo, tal como hacía en el laberinto. No somos demasiados los que nos ocupamos de esa parte, pero tampoco es necesario, ya que las únicas bajas que suele haber son de algún constructor que ha apuntado mal con el martillo.
· - Ganaderos: trabajan en la zona de ganado del Campo y en el matadero. Por aquí había muchos animales sueltos, como caballos, cerdos y ovejas, así que estamos bien provistos.
· - Agricultores: trabajan en los cultivos del campo y se encargan de mantener todo el bien natural de la Aldea.
· - Fregones: aunque cada uno mantiene sus propiedades individuales, estos chicos se encargan de la limpieza y el mantenimiento de todas las zonas comunes, como el Centro Comunitario.
· - Fabricadores: trabajan en la "Fábrica" de la Aldea. Allí se fabrica la ropa y demás cosas que los Habitantes van necesitando.
En todo el tiempo que ha pasado hemos podido hacer bastantes avances en cuanto a nuestra situación. Al principio Thomas y Minho se pusieron al mando para empezar a organizar todo, pero cuando ya había pasado casi un mes y las cosas parecían ir bien en marcha, comunicaron que no querían tener un papel importante y elegimos a alguien a quien poner al mando.
Jorge es el "líder" de todos nosotros, aunque esto no es una República ni nada por el estilo, él también trabaja, con los ganaderos, pero simplemente alguien debía presidir las Asambleas y llevar el control de todo lo que pasa en la Aldea.
Todo el mundo parece estar contento aquí. Gracias a un par de relojes de las personas que vinieron con nosotros, dedujimos que debíamos estar en abril. Ahora ya era casi Octubre y, aunque el clima era suave, las temperaturas ya estaban empezando a bajar, así que me alegro de que ya tengamos todos cabañas en las que meter nuestro culo para dormir.
Las cabañas estaban repartidas por toda la Aldea, y aunque los planes se basaban en construir una para cada familia o persona que estuviera sola, el proceso es lento a pesar de tener a tantas personas trabajando en construcción, y de momento había aún muchas personas durmiendo con otros amigos.
Yo misma estoy viviendo con Harriet y Sonia, compañeras del Grupo B en el Laberinto. Aunque en realidad tampoco me importaría tener que quedarme con ellas el tiempo que hiciera falta, las cosas son mucho mejores si no estás sola.
Además, gracias a los Exploradores (cuyo líder era Minho), habíamos conseguido un montón de recursos, que habían traído de otras ciudades. Aunque no teníamos coches, no nos hacían falta, nos desplazábamos a caballo. Y en cuanto a la tecnología, no teníamos nada, pero la verdad que tampoco teníamos ganas de avanzar en ese sector, estábamos bien así, además, los clarianos ya estábamos acostumbrados a ello en los Laberintos.
Hablando de Minho, nos hemos hecho bastante amigos en lo que llevamos aquí. Quizá parte de ello se deba a la cantidad de veces que le he tenido que desinfectar heridas por haber querido explorar más allá de la cuenta.
Todos nos sentíamos orgullosos de hasta dónde habíamos llegado. Estábamos creciendo, y no solo individualmente, sino como una comunidad, y eso era más bonito de lo que nadie se pudiera imaginar, y sin Creadores ni Laceradores, Penitentes, o comoquiera que se llamaran, vagando por ahí esperando a atacar a la gente.
Narrador
Un día estaba sentada en el acantilado, justo en el lugar donde 6 meses atrás había tenido su primera conversación con ese chico asiático que se había convertido en algo así como su mejor amigo, cuando él apareció de nuevo.
Sin decir una palabra, se sentó allí, al lado suyo, como solían repetir cada atardecer cuando ya habían terminado las jornadas en sus respectivos sectores.
Tras unos lindos minutos de silencio, el chico empezó su conversación:
- - Bueno, ¿qué tal fue tu día? – "¿qué tal fue tu día?", una pregunta tan simple en otra vida anterior y tan temida en su vida de hace tan solo unos meses-.
- - Ha sido un día tranquilo, no hemos recibido un solo paciente en todo el día, así que Jeff me dio permiso para irme y aproveché para echarles una mano a los fregones y limpiar el Centro Comunitario.
- - ¿De todos los trabajos que podrías haber elegido, vas y escoges ayudar a fregotear las paredes del Centro Comunitario? – El chico soltó una carcajada, pero no de burla, sino de felicidad -. Que buena eres.
- - Lo sé – Ella le respondió con otra sonrisa -. Pero precisamente porque es el que nadie quiere pensaba echar una mano por ahí. ¿A ti qué tal te ha ido hoy?
- - Mi día también ha sido tranquilo, aunque eso no suele ser bueno para un explorador. Lo único que hemos encontrado Harriet y yo ha sido una especie de manada de ardillas rojas que vivían todas sobre un mismo árbol.
Adriana soltó una carcajada y luego ambos se quedaron tranquilos mirando la puesta de sol. Entonces fue Minho el que volvió a hablar.
- - No me dijiste que habías sido corredora en el laberinto.
A Adriana no la gustaba demasiado ese tema, asique tardó unos segundos en responder.
- - ¿Te lo ha dicho Harriet?
- - Si, bueno, yo… Pensaba que te allí eras mediquera, como aquí en la Aldea.
- - Hacía las dos cosas – la chica tomó aire y continuó con su respuesta -. No me gustaba ser corredora como a Harriet, pero me servía para desahogarme. Y además así sabía cómo eran las cosas fuera. Prefiero ver las cosas con mis propios ojos antes de que me las cuenten, ya sabes.
- - ¿Por qué no me lo contaste? Sabes que yo también fui corredor.
- - Simplemente no es un tema que me guste demasiado tocar. Las cosas eran duras en el laberinto y, por lo que he oído, yo me quedé allí dentro atrapada ante incluso que cualquiera de vosotros. Mira, sé que vosotros también habéis visto cosas horribles, pero yo tenía 14 años cuando me quedé allí dentro con Lauren, fue un accidente. No nos dio tiempo a salir, y un penitente la destrozó viva delante de mis narices. Ese día corrí como no había corrido en mi vida, y sobreviví. Pero a partir de ese momento no entré más al laberinto.
- - Lo siento – el chico se veía abatido de verdad y Adriana parecía triste, así que se puso en pie, se despidió y se alejó caminando hacia su cabaña, que estaba a unos 7 minutos caminando, en el lado oeste de la Aldea.
Aunque ya la oscuridad reinaba sobre la Aldea, Minho se quedó allí unos minutos más, esperando poder tener algo de tranquilidad para pensar antes de volver a su cabaña –la cual compartía con Thomas- y descansar.
Estaba tranquilo, con la mente en cualquier sitio, cuando se oyó un grito sordo que pareció acallar incluso el sonido de las olas.
Minho se puso en pie de un salto y comenzó a correr. Los constructores ya habían terminado su jornada y todo el mundo debía estar en sus casas ya. No había habido ni un solo incidente en los 6 meses pasados. El chico solo podía correr a averiguar qué era lo que había provocado ese alarido, y rezar para que no interrumpiera la tranquilidad de la comunidad que tanto les estaba costando construir.
Bueeeeno, hola a todo el que pueda haber llegado hasta aquí en la lectura del fanfic. Si hay algun lector, me encantaría que me dejarais algun Review... ya saben ustedes, para animarme a seguir (aunque creo que lo haré de todas formas) o para decirme que mi historia es un pedazo de clonc.
De todas formas, yo pongo mi esfuerzo en intentar que les guste y bueno, nos vemos en el siguiente capítulo. Un beso, :) 28-12-16
