Hola again! Aquí va el capítulo 3.
Capítulo 3. ¿Destino?
Sakura estaba sentada en la mesa de la cocina desayunando mientras rellenaba unos papeles del trabajo. De vez en cuando, movía su café con una cucharilla y le daba algún sorbo. Estaba agotada y prácticamente había sobrevivido aquella última semana a base de café. No había parado ni un segundo en el trabajo. La empresa había aumentado el número de clientes, y como consecuencia, también lo había hecho su ritmo laboral. Si no calculaba mal, aquella semana había dormido menos que en toda su vida. El maquillaje ya ni siquiera podía tapar del todo sus ojeras.
Bostezó por quinta vez. Llevaba desde las 6 y media levantada adelantando todo el trabajo que podía y se estaba pensando seriamente prepararse otro café. Miró el reloj y comprobó que ya eran las 7 y media.
Apuró su café. Entraba a trabajar en una hora y media y aún tenía que ducharse.
Sasuke entró cuando cerraba la carpeta donde tenía todo lo referente al trabajo. Llevaba puesto tan solo unos pantalones cortos, iba descalzo y tenía todos los pelos revueltos. Frotándose los ojos y bostezando abrió la nevera.
- ¿Llevas mucho rato levantada? – le preguntó sacando un brick de leche de la nevera y poniéndolo en la mesa.
- Desde las 6 y media. – contestó ella dejando la taza en el fregadero y echándole agua. – Estoy agotadísima. Menos mal que por fin es viernes, te lo juro.
Sasuke, que había cogido cereales, se los echaba tranquilo en un bol donde había vertido la leche.
- ¿Tenías trabajo atrasado?
- No, pero prefería adelantar sabiendo cómo están ahora las cosas con el aumento de clientes que tenemos ahora. – respondió ella apoyada en la encimera. – Y además, como no entregue rápido un par de informes, mi jefe me clava.
- Joder, y yo pensaba que estaba liado…
Sasuke trabajaba en un estudio de grabación como técnico de sonido. Además, en casa les sobraba una habitación que Sasuke había puesto a punto, y que usaba como otro estudio. Así, a menudo iba gente al piso a grabar todo tipo de cosas: doblajes, locuciones, canciones... etc.
Sakura apenas pasaba por casa, por lo que no era habitual que viera a alguien por allí. A Sasuke trabajo no le faltaba, por eso siempre estaba bastante estresado. Y a eso se le sumaba el llegar muchas veces muy tarde, o salir muy temprano de casa.
Al parecer aquella mañana iba más relajado, pues no solía sentarse a desayunar más que para un café y un pieza de fruta. Y Sakura lo vio sentarse con ella en la mesa de la cocina.
- No te había visto tan liada desde que terminamos los exámenes de acceso para la universidad. Casi te quedas calva. - dijo soltando una carcajada.
Sakura le tiró una bola de papel que él esquivó tranquilamente. No soportaba que Sasuke le recordase aquel maldito año, su último año de estudiante de instituto había sido el infierno del estrés. Lo pasó fatal. Una de las consecuencias del estrés fue que perdió un montón de pelo, además de peso. No le deseaba a nadie vivir aquello.
Y luego los exámenes para entrar a la uni no fueron para tanto. Aprobó con nota de sobra y entró en la carrera que quiso. Los cuatro años posteriores no fueron nada comparado con el maldito infierno del último año de instituto. Y eso que parecía que serían muchísimo peor.
Para Sasuke sacarla de quicio era un pasatiempo de los de toda la vida. Y siempre que podía aprovechaba para hacerlo. Por supuesto lo hacía a modo de broma, y Sakura lo sabía y lo consentía. De hecho, era a la única persona a la que le consentía hacer ese tipo de bromas.
Había sido así desde siempre, desde que se conocían. Cuando Sasuke y ella eran unos niños, y él le tiraba del pelo para molestarla y ella le pegaba tortazos. Habían crecido juntos, se conocían muy bien, estaban casi todo el tiempo juntos… Tanto que siempre habían escuchado de boca de todo el mundo que en algún momento empezarían a salir juntos.
Pero eso nunca pasó, ni iba a pasar tampoco. Eran inseparables, pero como mejores amigos. Nunca se habían sentido atraídos el uno por el otro y tampoco era probable que eso llegase a pasar.
Siempre recordarían con mucha diversión el día que Sasuke presentó a su primer novio en casa. Por supuesto Sakura lo sabía desde hacía mucho, pero sus padres no. Para todo el mundo fue una sorpresa. Ninguno esperaba que Sasuke fuera gay.
- Pero te pasa algo más a parte del trabajo. A mí no puedes engañarme, Sak. - le dijo llevándose una cucharada a la boca. - ¿Es que sigues con lo del chico ese? - le preguntó.
Sakura apretó los labios. Por supuesto Sasuke conocía toda la historia, no por nada era su mejor amigo. A decir verdad, no tuvo que contarle mucho, su amigo lo averiguó rápido.
Cuando al día siguiente al llegar al metro, él no dio señales de vida, Sakura estuvo todo el día preguntándose si volvería a repetirse la misma historia, solo, que esta vez lo veía como algo demasiado infantil. ¿Comerse la cabeza por alguien que ni conoces más que de vista? ¿Y por un encontronazo en el metro hacía tres años? No le gustaba la idea de sentirse como una boba adolescente a su edad. Definitivamente había leído demasiadas novelas de Nicholas Sparks durante los años de instituto.
Sasuke al verla por la noche, mientras cenaban ambos en el salón viendo la televisión, la notó bastante distraída. Y la conocía lo suficiente como para saber cuándo le preocupaba algo.
La interrogó rápido, y no solo eso, sino que también averiguó qué la distraía tanto.
- Sak, no es por meterme, pero... - suspiró- Esto no es una novela o una película, es la vida real. Y ya tienes una edad para estar tan ida, por el amor de dios.
- Lo sé, ¿crees qué no lo sé? Si en parte por ello estoy así. Porque me siento una tonta pensando en alguien que no conozco. Pero es que hay algo más, Sasuke.
- ¿El qué? - preguntó su amigo curioso.
- Es como si hubiera algo más... Algo que no sé explicar. - cerró los puños en su regazo. - Como una conexión o algo.
- ¿Estás borracha? ¿O tienes fiebre a caso? - preguntó con tono de mofa poniéndole una mano en la frente.
Sakura le apartó la mano.
- Hablo en serio, no tiene gracia. - dijo molesta.
- Perdooona. - se disculpó. - De todas formas pienso que debería dejar de comerte el coco. - le dijo mientras se levantaba. - Céntrate en el presente y baja de las nubes. - Se fue a la cocina y desde allí le gritó. - Te lo digo porque me preocupo por ti, no lo olvides.
Sakura sonrió de lado y suspiró. "Como si fuera tan fácil".
Desde esa conversación había pasado un mes entero. Y el chico prácticamente se había ido de su mente. Era cierto que algunas veces, y más cuando Ino mencionaba algo, lo recordaba, pero había preferido dejar estar el tema y dejar de comerse la cabeza como le había dicho Sasuke. Lo que no podía negar era aquella sensación extraña cuando en alguna ocasión le venía a la mente. Aquella extraña conexión de la que le había hablado a Sasuke aquella vez.
Él no había vuelto a aparecer por aquella parada de metro, ni por ninguna otra parte. Se había vuelto a esfumar como hacía tres años de un día para otro.
No iba a mentir, se había ilusionado con la idea de verle, pero a diario, como hacía tres años. Y la culpa había sido de Ino y sus estúpidas fantasías adolescentes. Se había levantado ilusionada, radiando una felicidad que hacía mucho tiempo que no experimentaba.
- Lo de ese chico ya está olvidado. - le contestó. - Así que deja de recordármelo. Ya ha pasado un mes.
- ¡Ja! - saltó Sasuke. - Llevas la cuenta, eso significa que no y estás engañándome.
- Bueno, porque... Mira, da igual, no se puede hablar contigo. Y más cuando me miras así. -
Sasuke tenía una ceja enarcada y la miraba con sarcasmo.
- Deja ya de preocuparte, está olvidadísimo.
- Sabes que lo hago porque adoro molestarte. -le sacó la lengua. - Si me dices que no me preocupe, intentaré no hacerlo. - Sakura lo agradeció con una sonrisa.
- Me voy a dar una ducha rápida – le dijo mirando el reloj. - o si no no llegaré a tiempo. Y no tengo muchas ganas de escuchar a Ino tan temprano. - dijo riendo.
El resto del día fue como lo había sido la semana: un estrés. Al menos había hecho bien en adelantar el trabajo, porque llevaba otra montaña para casa. Era la época con más clientes y ella, al ser la nueva, se llevaba todo lo malo. Estaba deseando que la hicieran fija a ver si con el tiempo mejoraba la cosa y no estaba tan explotada.
La parte positiva era que los viernes salía antes de trabajar y no le pillaba "la hora terrible" como las chicas la habían bautizado. La hora a la que el metro iba tan lleno que soltabas un alfiler y se pinchaba hasta el conductor en su cabina.
Cuando salieron del trabajo, a eso de las 6, fueron a tomar un café a una terraza por el centro y así despejarse un poco tras tantas horas de saturación en la oficina. Después de una hora, decidieron que era momento de volver a casa. Estaban agotadas por la semana y la acumulación de trabajo. Se merecían un descanso. Sakura el único pensamiento que tenía era tumbarse en su cama y dormir hasta la hora de la cena.
Se despidió de Ino y subió hasta su piso. Tras unos minutos buscando las llaves, que estaban al fondo del bolso, consiguió abrir la puerta. Parecía que no había nadie en casa al entrar, pero escuchó un golpecillo en el baño, cuya puerta estaba cerrada, cuando pasó por ahí.
- ¿Sasuke? Oye, ?estás bien? - preguntó preocupada ante la puerta.
Escuchó la puerta del estudio abrirse, y dio un respingo. Por el salió Sasuke que la saludó con la mano. Sakura iba a moverse, justo cuando oyó que la persona que estaba en el baño, y que por supuesto no era Sasuke, tiraba de la cadena y la puerta del baño se abría.
No le dio tiempo a moverse. Se había quedado estática al ver quién había salido del baño. Podía ser que su mente le estuviera jugando malas pasadas o era simplemente que estaba agotada, pero no podía creerse que la persona que estaba ante ella fuera el chico del metro en persona, a unos centímetros de ella.
- ¡Sakura! - escuchó como la llamaban. ¿Era Sasuke? - Oye, ¡Sakura! - Sí, sin duda era él. Volvió a la realidad de la que había estado ausente durante unos segundos y comprobó que no era a causa del cansancio, él estaba ahí, justo delante suya.
- Lo siento, estoy algo cansada. Un día bastante duro. ¿Qué decías, Sasuke?
Sasuke, que estaba justo a su lado, la cogió por el brazo y la arrastró con suavidad hasta él.
- Decía que te apartases para que Naruto pudiera salir del baño, mujer. - contestó divertido.
- Oh, lo siento... - miró al chico antes de pronunciar su nombre.- Naruto.
Él se limitó a sonreír, y Sakura pensó que tenía una sonrisa muy bonita. La última vez que lo vio no se fijo en lo mucho que había cambiado en tres años. Tenía el pelo rubio, algo más corto, pero no demasiado, y despeinado. Recordaba que solía tenerlo más largo porque el flequillo le tapaba los ojos, y ahora alcanzaba a ver claramente que eran azules, como había pensado. Podía entrever una incipiente barba. De la altura no podía hablar, pero lo veía algo más alto que en su recuerdo. Sí que le había dado fuerte hacía tres años. Llevaba una camiseta de manga larga negra estilo béisbol y unos vaqueros desgastados.
Sakura vio que le tendía la mano sin borrar la sonrisa.
- No te preocupes. Naruto Uzumaki. - se presentó. - Es un placer, Sakura. - Sakura estrechó su mano. Al tocarla pudo sentir de nuevo esa extraña conexión. Notó que el pecho de Naruto se contraía, pero durante un segundo.
- Yo... eh... Lo mismo digo. - respondió tras finalizar el apretón.
- ¿Ibas a entrar al baño? - dijo Sasuke de brazos cruzados mirándola. Y no solo mirándola. Estaba usando esa mirada.
Ella se limitó a asentir.
- Todo tuyo. - dijo Naruto apartándose por fin de la puerta. - ¿Volvemos al trabajo, Sasuke? - preguntó volviéndose hacia él.
- Claro. -contestó girándose y entrando al estudio. Naruto lo siguió.
- Hasta luego, Sakura. - se despidió mirándola una última vez antes de desaparecer tras la puerta del estudio.
Sakura hizo un gesto con la mano a modo de despedida y se metió en el baño en cuanto Naruto se metió en el estudio.
Apoyó las manos en el lavabo y respiró intentando relajarse. ¿Qué cojones había sido aquello? El chico del metro, es decir, Naruto, estaba en su casa. EN SU MALDITA CASA. No podía ser coincidencia. Empezaba a creer que los misticismo de Ino eran reales, porque era demasiada casualidad que volviera a aparecer en su vida por tercera vez.
Abrió el grifo y se humedeció la cara y la nuca para intentar sosegarse. Lo primero que iba a hacer era llamar a Ino y contárselo todo. Ya sabía cómo iba a ponerse su amiga en cuanto le relatase lo que había ocurrido hacía unos minutos.
Pero antes de llamarla, necesitaba poner en orden sus pensamientos y la situación en sí.
Primero, a la pregunta: qué hacía allí, en su casa. Había una respuesta obvia, y que él mismo le había resuelto. Estaba trabajando. Lo que la hacía considerar que se dedicaba a eso, o era un cantante.
Segundo, la casualidad de haber ido a parar justamente al modesto estudio de su mejor amigo. ¿Se conocían ya? Por lo que también, reflexionando un poco, quería decir que ambos trabajaban en el estudio donde también lo hacía Sasuke y se habían conocido allí. O eso suponía.
Eran demasiadas incógnitas que esperaba resolver cuanto antes.
Salió del baño y se metió en su habitación. Allí se sentó en la cama y sacó su móvil del bolsillo de su pantalón. Iba a marcar el número de Ino, pero se dio cuenta que, si hablaba allí, en su habitación, se daba la posibilidad de que Naruto lo escuchase. La habitación donde Sasuke tenía el estudio estaba insonorizada de todo ruido del exterior, pero quién le decía a ella que Naruto no podría salir en algún momento y escucharla hablando por teléfono sobre él.
Decidió que era demasiado arriesgado. Y estaba segura de que ya le había dado un impresión de loca a el pobre chico.
En lugar de marcar el número e Ino, le escribió un whatsapp citándola en su portal en dos minutos. No tardó en llegarle la respuesta de su amiga, que no entendía nada, pero que accedió a reunirse con ella.
Guardó el móvil de nuevo en el bolsillo y abrió la puerta. La casa estaba totalmente en silencio. Solo se escuchaba un breve murmullo de voces aisladas dentro del estudio, que era prácticamente eso, un murmullo al ser insonorizadas por el aislamiento acústico de la habitación.
Ino no tardó demasiado en aparecer por la esquina. Se había cambiado de ropa. A Sakura, con todo el lío, ni siquiera se le había ocurrido.
- A ver, ¿qué es esa emergencia? - preguntó con fastidio.
- Siéntate. - le ordenó.
- ¿Eh? - dijo sin entender nada. - ¿Qué me siente? Sakura, qu...
- Tú hazlo. Te conozco y va a ser lo mejor. - aseguró su amiga. Ino se sentó. - Antes de soltarlo, quiero que sepas que por tu culpa me estoy planteando leer esos libros tan raros y místicos que tanto te gustan.
- Sakura, quieres decirme de una vez qué mierda pasa. Me estás asustando. - dijo seria.
- ¡Pues que ha aparecido en mi casa!
Ino no entendía nada. Y por su cara lo dio a entender porque Sakura se sentó a su lado, la cogió de los hombros y la zarandeó, nerviosa.
- Ino, él ha aparecido en mi casa. ¿Lo entiendes? - insistió.
Ya había entendido a qué se refería Sakura. Se liberó de los brazos de su amiga, que seguía sacudiéndola, y fue ella quién la agarró de los hombros intentando tranquilizarla.
- A ver, tranquilízate, mujer. -Sakura se relajó. O al menos lo intentó. - Cuéntamelo todo, con detalles, por favor. - dijo animada.
- Pues... he llegado a casa y parecía que no había nadie en casa... Pero sí que había. Estaba Sasuke, pero no dónde yo pensaba que estaba... Oh, no, no... - Hablaba sin parar, Ino trataba de no gritarle esperando a que acabase para intentar tranquilizarla. - He oído un golpe en el baño, y como te he dicho, pensaba que era Sasuke. Y claro, me he preocupado, porque... a ver, es mi amigo...
- Sakura, por el amor del cielo, abrevia. - soltó Ino viendo que se iba por las ramas.
- Sí, sí... El que estaba en el baño no era Sasuke. Lo he llamado, preocupada por si le había ocurrido algo, pero no. Justo en ese momento se ha abierto la puerta. No la del baño, me refiero a la del estudio de Sasuke. Y ha salido él de allí.
- ¿El chaval del metro? - preguntó Ino sin poder contenerse. Estaba atenta a cada palabra que decía Sakura.
- No. Ha salido Sasuke. - Ino resopló frustrada, pero luego dio un brinco dándose cuenta de todo. - Ino, deja de interrumpirme y acabamos antes. - le reprochó. La chica se disculpó en silencio. - Lo que iba diciendo, Sasuke ha abierto la puerta, y antes de que pudiera decir algo, se ha abierto también la del baño. - Ino abrió los ojos muy interesada. - Y me he quedado congelada porque no me esperaba verle. INO QUÉ COJONES SIGNIFICA ESTO.
Ino tenía que procesar todo eso porque estaba incrédula. Al final si que existían ese tipo de historias y no se quedaban solo en películas y libros. Porque desde luego, no era demasiado normal que dos extraños se hubieran encontrado no una, sino tres veces. Aquello tenia que significar algo. Ahora entendía porqué Sakura le había dicho lo de los libros que tanto le gustaban. Se refería a los de energías, conexiones... Tenía a su propia amiga para comprobar que todas esas "tonterías" que decían todos que leía, eran reales.
- Sakura, querida mía, esto significa que estáis predestinados a encontraros. - dijo Ino poniendo una mano en su hombro. - Porque, si no, no me explico esta situación. - se levantó. - Primero, hace tres años os chocáis y digamos que os "conocéis" - puso las comillas con los dedos. - Segundo, os veis cada día, observandoos el uno al otro sin hablaros... - Sí no me mires así, sabes que es cierto. Y lo de él también. Te miraba seguro. - le dijo al ver que estaba a punto de negarlo. - Tercero, un día desaparece, no vuelves a saber de él, y tras años, vuelve a aparecer y desaparecer en el mismo maldito lugar dónde os encontrasteis. Y AHORA APARECE EN TU CASA.
Sakura quería gritarle a su amiga que se controlase, que estaba delirando en sus fantasías, pero es que ella misma ya no podía pensar que aquello fuese una locura. No quería creerlo, pero debía creerlo. Estaba todo ahí.
- Ino, ya te he dicho que lo creo.
- ¿En serio? No jodas, Sakura. - manifestó su felicidad. - No estoy loca, jajajaja. El caso - dijo más calmada. - es que no estoy segura de que pasaría si vuelve a desaparecer. Si estáis destinados a encontraros, seguramente vuelva a suceder, pero no sabría decirte el tiempo. - Sakura no entendía nada. Se había perdido completamente. - Lo que quiero decir es que podrían pasar meses, años... U otra vida.
- ¿Qué? - dijo Sakura. - Vale, Ino, hay un tope al que puedo llegar a creer. ¿Otra vida? ¿Tú te oyes?
Pero Ino no se rendía.
- Hasta esta mañana me considerabas una loca y fanática de estas cosas, y mírate ahora, me has llamado, no porque necesitabas contármelo... -Sakura enarcó una ceja. - Bueno, obviamente sí, soy tu amiga. Pero también porque sabes que soy la única que te podría ayudar con este tema sin que parezca que estás loca. ¿O me equivoco? - Sakura suspiró con pesar y negó con la cabeza.
- ¿Qué sugieres entonces?
- A qué te refieres? - preguntó Ino.
- A qué hacer ahora. Quiero decir, - comenzó nerviosa. - me gustaría conocerle y eso.
Ino soltó una risotada.
- Conocerle... y eso, eh... - la miró pícaramente.
- ¡Ino!
- Lo siento jajajajaja. Yo te apoyo en eso. Me refiero a que lo hagas. No sé, no pierdes nada. Ya has perdido unos cuantos años, de hecho. - Volvió a sentarse. - Habla con él.
- No sé si me van a salir más de dos palabras. Antes ya me ha costado y...
- Alto, alto, alto... ¿Has hablado con él? - la cortó Ino. - Me ocultas información. Así no, eh, Sakura. No.
Sakura se echó a reír.
- Lo siento, lo siento. No te oculto más información. Pero no es que haya hablado mucho... a decir verdad, el que ha hablado ha sido él. Yo no he podido ni decir algo con sentido. - suspiró pesarosa. - Seguro que piensa que soy una loca o algo. Simplemente se ha presentado y yo he dicho encantada de conocerte y poco más – balbuceó nerviosa.
- Anda ya, tonta. - la animó Ino. - Habrá notado que estabas nerviosa, nada más. Seguramente le ocurre a menudo. - dijo pensativa.
Sakura la interrogó con la mirada.
- Me refiero a que es muy mono. Al menos de lo que recuerdo cuando lo vi en el metro. No es extraño que alguien se quede sin habla. - sonrió con malicia. - Tú eres el ejemplo, querida.
Sakura la fulminó con la mirada. Volvió a suspirar siendo consciente de que llevaba razón.
- A todo esto, ¿cómo se llama?
- Naruto. - respondió con una sonrisa tímida.
- Uuuh... me gusta como suena. Sakura y Naruto. - dijo pensativa.
Sakura se limitó a reír.
- Lo que vas a hacer – dijo Ino tras unos segundos en silencio - , como ya he dicho, es hablar con él. Y deprisita, además. - miró el reloj en su móvil. - Porque van a dar las ocho y media e imagino que Sasuke no se pegará mucho más tiempo grabando o haciendo quién sabe qué.
- Entonces me estás diciendo que le hable... ¿Pero hablarle con qué propósito, Ino?
- Ay, Sakura, hija, qué espesita eres. Pues yo qué sé, ¿para conocerle? Tú misma lo has dicho. "me gustaría conocerle y eso" - la imitó.
- Y qué hago, ¿le invito a salir? No, Ino. No soy tan... ¿valiente? Sí supongo que ese es el adjetivo que no me define.
- Sakura, - Ino la cogió de las manos y la ayudó a levantarse. - eres una persona valiente, solo que no en este terreno. -rió. - Pero te he visto luchar por lo que quieres sin parar desde que te conozco. No te rindes. - sin soltarle las manos la acompañó hasta la puerta del portal y, con un gesto, le indicó que sacase las llaves.
Sakura se las dio y ella abrió la puerta. Acto seguido la empujó con delicadeza al interior, le tiro las llaves, que la chica atrapó al vuelo y se apoyó en la puerta para evitar que se cerrase.
- Lo que sí voy a decirte es una cosa. - Sakura la escuchó atenta. - Yo empezaría por averiguar cosas sobre él. - le guio uno ojo. - Y ahora, sube de una vez. Y en cuanto ese chico salga por la puerta, me lo cuentas todo. Hasta luego, Sakura. - se despidió animada.
Sakura regresó al interior de su casa, muy nerviosa. El solo pensamiento de hablar con Naruto la ponía bastante nerviosa. ¿Sería capaz de no parecer una tonta como cuando tuvieron el encuentro en el baño? Quería pegarse una torta si volvía a repetirse. Además tenía un montón de dudas que no parecían querer abandonar su mente. Ella se acordaba perfectamente de él, quién sabía si era porque le dio fuerte en el momento de conocerlo, aunque solo hubieran intercambiado un par de palabras, y de miradas, cuando chocaron en el metro. ¿Pero se acordaría él realmente de ella? No parecía que fuera así. Y tampoco se le iba de la cabeza el movimiento que hizo con su brazo cuando estrecharon las manos. ¿Habría sentido el mismo estremecimiento qué ella?
Al abrir la puerta, pudo oír el sonido de la televisión encendida en la sala de estar. De la cocina, que era la primera habitación que se veía al entrar en el piso, salía un olor intenso a curry. Adoraba el curry.
Dejó las llaves en la mesita de la entrada, y entró a la cocina. Sasuke estaba preparando pollo, el cual ya estaba en una olla haciéndose a fuego lento. El curry seguramente lo llevaba el pollo. Mientras, él estaba cortando patatas para hacerlas como acompañamiento.
Al ver entrar a Sakura, dejó de cortar patatas y se limpió las manos en un paño de cocina que había en la encimera, al lado de las patatas.
- ¿Dónde estabas? - le preguntó curioso – He intentado llamarte, pero no me cogías el móvil.
- He ido un momento a llevarle una cosa a Ino, y creo que tenía el móvil en silencio. - se excusó riendo – .
Sasuke volvió a su faena negando con la cabeza. Siempre le pasaba lo mismo, el móvil en silencio, como si estuviera apagado en realidad. El día que pasase algo importante se iba a enterar.
- No tiene remedio, Sak. - le reprendió su amigo – El día que no tengas el móvil en silencio, te monto una fiesta, te lo juro. - dijo riendo.
- Es una costumbre centenaria en mi vida ya lo sabes.
Se encogió de hombros. Había acostumbrado a tener así el móvil desde el primer año de carrera cuando estaba en alguna clase demasiado aburrida y se ponía a leer, o al hablar por whatsapp. Era una cosa habitual, y poco a poco se fue olvidando de volver a activar el volumen del teléfono. Sasuke ya estaba harto de regañarla por lo mismo, pero era consciente de que ya no tenía remedio y prefería regañarla aún sabiendo que era inútil. Tal vez ya también por costumbre.
- Lo sé, pero supongo que nunca me cansaré de decirlo. Quizá algún día me hagas caso. - dijo echando las patatas en una sartén para que se fuesen friendo – Te estaba llamando porque iba a hacer la cena, cosa que ya estoy haciendo, – señaló la comida que se estaba haciendo al fuego – y quería saber si querías tú también o traías algo de fuera.
Sakura echó un vistazo a la cantidad de comida que estaba haciendo y pensó que en realidad era demasiada para ellos dos.
- Claro que quiero, hombre. Ya sabes lo mucho que me encanta tu comida – le dijo alegre – Pero no creer qué te has pasado con la cantidad? Sasuke, error de pinche, ¿a estas alturas? - bromeó –
- No me he pasado con la cantidad, listilla. - se defendió – Es que Naruto se queda a cenar – mencionó mientras le daba la espalda para coger un par de manteles - ¿Llevarías esto a la sala de estar?
Sakura se quedó sin habla. Se había distraído tanto al entrar y hablar con su amigo, que había olvidado por un momento que Naruto seguía allí. Obvio que seguía allí, si ella no lo había visto bajar ni se habían cruzado en el ascensor.
- Claro. - contestó como si no estuviera muriéndose por dentro, cogiendo el mantel que le tendía su amigo. – .
El sonido de la televisión en la sala de estar se acentuó a medida que se acercaba. Estaba al lado de la cocina, separada por una puerta, que en ese momento estaba cerrada. A Sasuke no le gustaba que se colase el olor mientras cocinaba y siempre la cerraba. Sakura giró el picaporte y salió de la cocina cerrando la puerta tras de sí.
La sala de estar era amplia. Lo suficiente para que cupieran un par de sofás y un enorme puf de bolitas de color verde, que siempre estaba en el suelo, y que Sakura usaba para leer junto a la terraza. Estaba decorada con algunos cuadros en las paredes, pintadas de color azul cielo. En el centro, era donde estaban los dos sofás. Y el centro, una mesita de café lo suficientemente grande para que pudieran comer en ella. Durante el invierno era habitual que colocasen una alfombra bajo la mesa y los sofás. Frente a ellos, tenían un pequeño mueble con una televisión de pantalla plana de 40" encima. Que en ese momento estaba encendida con un programa de comida. O al menos lo estaba hasta que cambió de repente a otra cadena.
Naruto se giró en el instante en que escuchó la puerta de la cocina cerrarse, pensando que podía ser Sasuke. Cuando vio a Sakura le dedicó una pequeña sonrisa a modo de saludo. Ella se acercó a donde él estaba sentado mientras hacía un pequeño gesto con la mano para devolverle el saludo.
- ¿Quieres qué te ayude? - le preguntó mientras ella colocaba el mantel en la mesa. –.
- Oh, no. No hace falta. - le respondió terminando de colocarlo rápidamente – Además, no era necesario. Ya ves que no había mucho que hacer – .
Se sentó al lado de él. No sabía cómo había reunido el valor para hacerlo, pero pensaba aprovechar que Sasuke estaba liado en la cocina para hablar un rato con él. Le costaba bastante acostumbrarse a estar junto a una persona que acababa de conocer, y era mejor empezar cuanto antes con Naruto.
- Y dime, ¿qué estabas viendo? - le preguntó mirando la televisión y luego de nuevo a él –.
- Om, solo hacía zapping. Tampoco es que haya algo interesante, la verdad. - dijo indiferente sin mirarla – Prefiero hablar contigo ya que estás aquí. Sasuke me ha dicho que él se encargaba de la cena y me ha mandado aquí sin que yo pudiera decir nada más – dijo rápidamente riendo –.
Sakura no sabía si lo había imaginado, pero lo notaba un poco nervioso mientras le decía lo último. Naruto apagó la televisión y entonces, volvió a mirarla. Sakura tragó. No contaba con el contacto visual tan cercano. Quizá había sido mala idea sentarse a su lado.
- Sasuke, es muy "persuasivo" cuando quiere. -dijo intentando sonar tranquila – Pero me ha sorprendido cuando me ha dicho que te quedabas a cenar. ¿Os conocéis o simplemente es por cosas de trabajo? - le preguntó – .
- Om, así qué quieres interrogarme, eh. - le dijo con tono suspicaz mientras ponía su dedo indice en la barbilla y ladeaba la boca a un lado.
- Qu... No, no... Yo solo...
- Jajajajaja. - se echó entonces a reír – Era solo una broma, mujer. No te habrás enfadado, ¿no? - se disculpó enseguida.
Sakura soltó una pequeña risotada. Lo cierto es que después de esa pequeña broma, había conseguido relajarse un poco. Si tuviera que pensar en algún adjetivo para describirle en aquel momento sería divertido.
- No me enfado por algo así. ¿Quién se enfadaría por una cosa así?
Vio como Naruto, más tranquilo también, volvía a sonreír.
- Te sorprendería la de gente que se ofende con facilidad. - contestó – Volviendo a la conversación y a tu pregunta, sí y sí a las dos cuestiones que me has hecho. - se acomodó en el sofá pegándose al respaldo – Sasuke y yo somos amigos desde hace unos... tres años aproximadamente. Lo conocí cuando estaba haciendo las prácticas en el estudio donde actualmente trabaja. Por aquel entonces yo trabajaba allí. - Sakura abrió los ojos. ¿Había dicho tres años? - Y me he quedado a cenar porque Sasuke me lo ha pedido. Se nos ha hecho tarde grabando y me ha invitado a cenar.
-Oh, vaya. - se limitó a decir Sakura.
No salía de su asombro. ¿Había dicho que era amigo de Sasuke desde hacía tres años? Y ella hablándole de él como si fuera un completo extraño. Si lo hubiera sabido, ¿las cosas habrían sido distintas? Seguramente sí. La parte extraña era que Sasuke nunca lo hubiera invitado a casa o algo. No serían tan amigos entonces, ¿no?
- Que conste que el que ha insistido es él. - dijo rápidamente pensando que incomodaba a la chica o algo. - Vivo cerca de aquí y le he dicho que no era necesario, pero...
Sakura notó que se estaba disculpando porque pensaba que a ella le desagradaba que estuviera allí o algo parecido. Ojalá supiera que estaba en aquel momento en una nube por el simple hecho de estar hablando con él tan relajada. Además adoraba su voz. Y le sonaba un montón. Como si la hubiera oído antes, o con muchísima frecuencia.
- No te preocupes, no hay problema alguno. - Naruto se rascó la cabeza más calmado – Has dicho que os conocéis desde hace tres años del estudio donde trabaja Sasuke. - él asintió - ¿Qué haces exactamente? Digo a qué te dedicas. - aclaró ella.
Naruto movió el brazo izquierdo, que estaba junto a Sakura, muy cerca a decir verdad, y lo apartó para rascarse el derecho.
- Soy actor de doblaje y locución. También actor de teatro. - le contestó mientras dejaba descansar los brazos en su regazo – Empecé hará unos cinco años, cuando tenía dieciocho. - dijo animado.
Sakura no podía creerlo. Ahora entendía porqué le sonaba tanto su voz. Fijo que lo había escuchado en la televisión, en películas o series. Y le había gustado el detalle de que sin pretenderlo, le hubiera dicho su edad. Solo tenía a lo sumo uno o dos años más que ella.
-Y tú, ¿a qué te dedicas? - le preguntó curioso.
- Trabajo en una empresa de marketing digital. Empecé hace poquito tiempo. Supongo que tuve suerte, porque fue acabar la carrera y entrar. - confesó tímidamente.
- Bueno, sabiendo cómo está la cosa, sí que tuviste suerte. - le dijo él.
A Sakura le vino entonces un idea a la mente, y de paso siguió el consejo que le había dado Ino. No sabía si volvería a verle, y no se sentía capaz de pedirle el número. Pero había dicho que era amigo de Sasuke, lo cual aún la asombraba. Tres años mencionando al chico del metro y Sasuke lo conocía. Así que, no podía arriesgarse a que no volviera por allí.
- Bueno, suerte lo tuyo. He oído que es muy difícil mantenerse en la industria del doblaje. Y bueno, Sasuke lo menciona todos los días. - dijo cruzando las piernas en el sofá.
- Por eso lo compagino con el teatro. No hice cuatro años de arte dramático para nada – dijo riendo.
- ¿Has estudiado arte dramático? Vaya, eso es genial – dijo asombrada.
Naruto asintió mientras se revolvía un poco el pelo. Se movía mucho mientras hablaba.
- Y dime, y espero no se indiscreta, vas a volver por aquí ¿o ya habéis acabado Sasuke y tú? - Tragó saliva mientras evaluaba a Naruto con la mirada por si estaba incómodo o molesto con la pregunta.
Naruto se quedó unos segundos pensativo. Sakura lo vio morderse el labio y mover la boca pensativo. Cuanto más lo miraba más mono le parecía.
- Pues, el trabajo ya está acabado, pero ahora que Sasuke tiene su propio estudio, y está tan cerca de casa, seguramente vuelva. - contestó.
Sakura respiro aliviada. No parecía que le hubiese molestado la pregunta ni nada. De hecho, la calma duro apenas un par de segundos, porque Naruto, tras decir aquello, se giró hacia ella quedando de frente y cara a cara.
- Y ahora pregunto yo, ¿por qué quieres saber eso?
- Por nada, simple curiosidad... - balbuceó como respuesta.
- Ya. ¿No será qué te deslumbra mi presencia y quieres volver a verme? - preguntó enarcando una ceja y guiñando un ojo.
Sakura se puso nerviosa. ¿Se había notado al final que le atraía? Si es que era demasiado obvia. Cuando se lo contase a Ino se mofaría de ella durante un mes entero. Si es que sabía que no iba a salir bien, ella no servía para esas cosas. Era muy obvio que se sentía atraída por él desde que se habían visto en el baño hacía unas horas.
- No. - respondió con la mayor rotundidad que fue capaz – Ya te he dicho que era simple curiosidad, nada más.
Uf. ¿Se había pasado con el tono? Quizá había sonado muy borde o demasiado tajante. Y ella tampoco pretendía eso. Estaba yendo todo tan bien... Y tuvo que hacer esa estúpida pregunta. Todo por hacerle caso a Ino y a sus tonterías, que en ese momento no le habían parecido una tontería, ciertamente, de sus destinos entrelazados. Era idiota. Simplemente idiota. Había echado a perder la conversación tan amena que estaba teniendo con Naruto.
Hizo ademán de levantarse, pero Naruto la cogió de la mano al instante. Sintió una pequeña descarga cuando sus manos hicieron contacto. Sakura lo miró a la cara. Podía leer en sus ojos remordimiento y pesar. ¿Por qué? Si era ella la que lo había echado todo a perder con esas preguntas tan estúpidas.
- Sakura, yo... - comenzó, pero la puerta abriéndose le interrumpió antes de poder decir nada más.
Soltó la mano de Sakura al instante, casi de manera automática y se separó un poco en el sofá. Sasuke asomó la cabeza desde la entrada de la cocina, sin percatarse del ambiente incómodo que reinaba desde hacía un minuto.
- Sakura, ¿puedes ayudarme a llevar las cosas?
Se levantó del sofá sin mirar a Naruto, y fue a la cocina al instante. Olía de maravilla, pero a ella se le había ido el hambre. Y no le apetecía nada tener que estar en el mismo espacio que Naruto ahora que estaba todo tan incómodo. Cogió dos platos de la alacena y los llenó de pollo con patatas. Sasuke la observaba distraída.
Fue hacia la puerta y la volvió a cerrar, no sin antes observar a Naruto, que había vuelto a encender la televisión y hacía zapping, abstraído. Allí había pasado algo en su ausencia y pensaba averiguar el qué.
-Sakura. - llamó a su amiga. Ella levantó la cabeza y lo miró. - Me podrías explicar qué ha pasado allí afuera. - manifestó.
- Nada. - contestó ella lo más natural que pudo.
Sasuke atravesó la cocina y se puso a su lado.
- Ya, claro. Mira, iba a esperar a que se fuese Naruto, pero visto lo visto te lo pregunto ahora. - Sakura esperó la pregunta temerosa – Esta tarde, cuando has llegado y Naruto ha salido del baño, lo has mirado muy raro, te has quedado sin habla. ¿Por qué? - inquirió.
Sakura bufó. Sabía que la pregunta sería aquella.
- Te lo contaré en otro momento, ¿vale? - Sasuke negó cruzándose de brazos.
- Ahora. - espetó.
La chica le dio la espalda, cogió el plato y se lo tendió a Sasuke sin mirarle.
- Te he dicho que ahora no, Sasuke. - repitió irritada – Y ahora, llévale la cena a Naruto.
Sasuke prefirió dejar el tema por el momento. Ya lo averiguaría más tarde. Lo que estaba claro es que era cosa de dos, porque Naruto también estaba raro. No durante el encuentro en el baño, pero sí luego cuando entró de nuevo a la sala del estudio. Y en la sala de estar había pasado algo también. Pensaba averiguarlo costase lo qué costase.
Cogió el plato y otro que Sakura había apartado antes, y se marchó a la sala de estar.
Sakura se sentó en la mesa de la cocina y sopesó la idea de salir y cenar con los chicos o no. Tampoco iba a hacer un mundo de aquello, ¿no? Y Naruto parecía que iba a decirle algo antes de que Sasuke apareciese e interrumpiera.
Miró su móvil, que estaba en el bolsillo y el cuál no había mirado desde que había subido de hablar con Ino, y vio que tenía un par de mensajes de su amiga.
Ino: Sakura, ¿has hablado con él? 20:55
SAKURA HARUNO, NO ME IGNORES. 21:05
Sakura, te estoy viendo en línea. 21:20
Sakura sabía que no podía ignorar a Ino, que tenía que contarle que todo había sido un fracaso y que no había resultado nada. Pero es que parecía que en realidad había sido un malentendido y simplemente estaba haciendo un mundo de algo insignificante. Como si se tratase de una adolescente, otra vez, para variar.
Sakura: Ino, sigue en mi casa. 21:21
Se ha quedado a cenar. 21:21
Cuando se vaya te llamo y hablamos. 21:22
Su amiga le envió el emoji del pulgar hacia arriba dándole a entender que estaría pendiente del móvil cuando ella pudiera hablar.
Volvió a guardar el móvil y decidió que se tomaría un yogur y se iría a su cuarto. El único fallo del plan era que tendría que pasar por la sala de estar y no le apetecía que Sasuke la mirase como cuando se pensaba que era su hermana pequeña y podía reprocharle cosas. Odiaba esa mirada inquisitiva que ponía. La misma que había puesto hacia unos minutos cuando le estaba intentando sacar lo qué había ocurrido.
Resopló. Podía oír la televisión en la sala y a los chicos manteniendo una conversación. Aguzó el oído para ver si hablaban de ella, pero parecía que no. ¿Sasuke había pasado de mencionarle nada a Naruto? No. Estaba segura que no le había preguntado nada porque estaba ella allí y podía escucharlos. O bien, no quería incomodar a Naruto sabiendo que era él el que lo había invitado a cenar.
Cogió un yogur de la nevera y se sentó de nuevo en la mesa a comérselo tranquilamente. En cuanto terminase se volvía a su cuarto. Se miró la mano que le había agarrado Naruto. Otra vez la sensación, pero está vez había sido más intensa. ¿Qué diablos había sido aquello? Ya era la segunda vez.
Tiró el envase vacío a la basura y se armó de valor para salir. Cuando se dio la vuelta para volverse a la puerta y salir, entró Naruto. Se miraron unos segundos sin decir nada. Naruto despegó los labios para hablar, o eso pensó Sakura. Pero volvió a cerrar la boca y se acercó a ella. Sakura no podía moverse demasiado porque estaba justo pegada al fregadero y la salida se la tapaba Naruto. El chico dio un paso hacia atrás y le dejó más espacio. Y entonces habló.
- Sakura, lo de antes... Solo intentaba hacer una broma. No sabía que te lo ibas a tomar tan mal y... Oye, de verdad que lo siento mucho. Nunca me paro a pensar en lo qué hago y la mayoría de las veces la cago muchísimo. - se disculpó sin cortar el contacto visual.
- Estás disculpado. Pero la verdad es que yo también me he pasado reaccionando así. - admitió ella – Y te pido disculpas también.
Naruto negó.
- No, no voy a dejar que te disculpes cuando no tienes la culpa de nada. - le dijo con suavidad – Me quedo con la parte en la que me dices que estoy perdonado y obviaré el resto.
- Pero...
¿Amigos? - cortó tendiéndole la mano.
Sakura dudó antes de darle la mano. Si lo hacía, ¿sentiría lo mismo que las dos veces anteriores? Miró la mano del chico y apretó los labios. Alzó el brazo, con dudas, y le estrechó la mano con fuerza. Y volvió a sentirlo, pero está vez fue cálida. Una sensación cálida. Y luego un ligero calambre que hizo que los dos se soltasen las manos.
- ¡Auch! - dijeron a la vez.
Se miraron las palmas sin entender nada.
- Yo... - comenzó Naruto – Solo venía a por un par de cervezas. Sasuke ha bajado un momento a por algo y me ha dicho que había en la nevera.
Sakura pensaba que iba a decir otra cosa y se sintió decepcionada. Sonrió, se acercó a Naruto, que no le quitaba ojo, y abrió la nevera. Luego se cruzo de brazos.
- Ahí tienes. Coge lo que quieras. - le invitó ella – Y sí amigos. - dijo a continuación reanudando el tema.
Naruto cogió dos botellines y le tendió uno a la chica, pero esta negó declinando el ofrecimiento.
- No me gusta la cerveza. Si hay ahí es por Sasuke.
- Bueno, no podías ser tan genial cómo parecías. - se limitó a decir llevándose el botellín a los labios para beber.
- ¡Oye! - dijo Sakura riendo.
- Debo reconocer que me ha sorprendido. No hay mucha gente a la que no le guste la cerveza.
Sakura se apoyó en la encimera de brazos cruzados.
- Dicen que tienes que acostumbrarte a su sabor, pero yo nunca me he acostumbrado. - dijo la chica encogiéndose de hombros.
El joven se acercó a ella y la imitó apoyándose a su lado y con una sonrisa zorruna dijo:
- Lo que decía, no eres tan genial.
Sakura le sacó la lengua.
En ese momento escucharon la puerta de la calle cerrarse, y por la puerta de la cocina apareció Sasuke. Traía una bolsa del super 24h que había abajo. Pareció sorprenderse de ver a los dos chicos hablando tan animadamente porque abrió los ojos mirando primero a Sakura y luego a Naruto, que estaba a su lado apurando la cerveza.
- Vaya, no esperaba veros a los dos aquí. - se limitó a decir mientras dejaba la bolsa en la mesa.
- ¿Por qué dices eso? - Preguntó Naruto retirándose de donde estaba.
Sasuke sacó una bolsa de snacks y caminó hacia uno de los muebles para coger un bol donde echarlos.
- Pues porque me he ido hace cinco minutos y tú estabas en la sala de estar. - contestó con obviedad. - De hecho has sido tú el que me ha pedido snacks salados y una cerveza. Y por supuesto he tenido que bajar a toda pastilla como si fueras una embarazada teniendo un antojo. - añadió con mofa mientras echaba los snacks en el bol.
Sakura ahogó una carcajada. Así que Sasuke había ido "obligado" por Naruto a comprar. ¿Lo habría hecho a posta porque quería hablar con ella? Observó al chico un instante y comprobó que la miraba de reojo. Cuando se dio cuenta apartó rápido la vista y regresó a su amigo.
- ¿Quién no tiene snacks en su propia casa? - dijo – Y yo no te he obligado a bajar. Has sido tú el que lo ha hecho tan pronto como te he dicho que lo que apetecía ahora era justamente eso.
- Venga, hombre, si se ha notado la urgencia en tu voz. - contraatacó Sasuke con una ladina sonrisa – Pareciera que te querías quedar a solas con Sakura – soltó como quién no quiere la cosa.
Naruto, que estaba bebiendo, se atragantó con la cerveza.
- Ten cuidado, hombre.
El chico tosió un par de veces antes de hablar.
- Deja de decir gilipolleces -espetó.
- Yo solo digo lo qué veo – se giro hacia Sakura - ¿Tú no lo ves, Sakura?
Ella se limitó a quitarse de la encimera donde estaba apoyada y a encogerse de hombros. Si Naruto se había querido quedar a solas con ella era cosa suya. Y en caso de ser así, seguramente habría sido porque quería hablar sobre el malentendido de antes. Cosa que ya había demostrado de sobra. Pero mirando al chico, que estaba algo rojo, y no podía ser de la cerveza, porque Sasuke las compraba sin alcohol, no pudo evitar pensar que sí que quería quedarse con ella y había mandado a Sasuke a comprar a propósito.
- A mí no me metáis en vuestras tonterías. - dijo pasando entre los dos – Yo me voy a mi habitación que estoy cansada. Así que buenas noches, chicos. - se despidió.
- Buenas noches -dijeron los dos.
Entró al baño antes de irse a su habitación para lavarse los dientes y desde allí escuchó a los chicos hablar. Las paredes eran de papel y la cocina y el baño estaban pared con pared haciendo que se escuchase todo.
- Ahora que se ha ido Sakura, - escuchó a Sasuke - ¿ha pasado algo en la sala de estar?
- Nada que tenga importancia.
- ¿Seguro? - insistió el moreno – No lo parecía, eh.
- Ya te digo yo que no. -contestó en tono jovial - Creo que es hora de que me vaya a casa. Es tarde.
Tras un breve silencio, Sasuke volvió a hablar.
- Tío, no te habrás enfadado, ¿no?
- Naah.- contestó el rubio – Pero es que no ha pasado nada y te poner muy pesadito cuando quieres.
- Lo siento... - se disculpó Sasuke.
Entonces se volvió a hacer el silencio y Sakura no escuchó nada más hasta unos minutos después cuando escuchó a Naruto despedirse. Supo que ya era hora de salir del baño. Sabía que si Sasuke la pillaba saliendo de allí sabría que los había estado escuchando.
Haciendo el mínimo ruido posible, salió del baño y entró en su habitación. Lo primero que hizo fue ponerse su pijama. Luego puso el móvil a cargar, que estaba muerto, y le dejó un mensaje a Ino diciéndole que la llamaría en cinco minutos.
Escuchó la puerta de la calle y supo que Naruto se había marchado.
Marcó el número de Ino y esperó. Cuando su amiga descolgó, le pidió que le contase todo con pelos y señales. El resto de la noche, hasta que Sakura decidió que ya era suficiente tertulia, le contó todo lo acontecido a Ino. Y cuando su amiga estuvo satisfecha con lo que había oído, entonces, ambas amigas se despidieron y Sakura se fue a dormir.
Espero que lo hayáis disfrutado. Espero vuestros comentarios. ¡Hasta la próxima!
