CASI PERFECTO

Capitulo 2

-¿Quién es ella?

El ruido de un potente motor en dos ruedas se escuchaba por entre las principales calles de Tokio. Dejando a su paso una mezcla de gasolina con un agradable aroma mentolado. Con su casco oscuro que no dejaba ver nada hacía a dentro y al mismo tempo le daba un aspecto imponente de su figura completa sobre ese vehículo, únicamente resaltaba su cuello de piel blanca de entre su atuendo negro.

Así solía trasladarse de un lugar a otro cuando no estaba en horas de servicio, Yamamoto Sayaka. Amante de la velocidad disfruta del sentir de la adrenalina que le provoca el rugir de su motor y el viento en su contra. Puede parecer un poco rebelde pero en realidad es delicada, atenta, gentil, cortés y muy torpe a veces cuando sus emociones la traicionan. No tiene familia y su pasado, prefiere ignorarlo y dar todo de ella cada día.

Como todos los días, llego a su cafetería preferida para pedir su panque de chocolate y su café capuchino. Ya la conocían en ese lugar, incluso no tardaban nada en atenderla. Sin embargo, ella hacia lo que toda la gente y esperaba su turno en la fila.

Justo cuando estaba a punto de hacer su pedido un incidente le arruina su orden. –¡Oh! Lo siento– Ella se disculpa seguido de sentir como un líquido caliente escurre por fuera de su chamarra de piel, sin embargo se siente culpable por el hecho.

–¿Qué te pasa enana?– Le reclama de mala forma un tipo desconocido y prepotente.

–¿He? ¿Disculpa? – De pronto Sayaka no sabía que ocurría, era muy temprano y al parecer este sujeto no se levanto de buen humor. Él fue el que choco contra ella y además derramo su café encima, pronto se molesta un poco frunciendo el ceño.

–¿Qué tienes algún problema enana? – El tipo no parecía ser muy tolerante y se ve muy agresivo, y no está solo.

Ciertamente Sayaka es de estatura baja pero eso no le impide ser una de las mejores y este señor no lo sabe. Todos los presentes en ese lugar veían lo que ocurría y de pronto dejaron de hacer lo que hacían, eso incluía a los empleados del lugar.

La mayoría de los presentes sabía quien era la chica de pantalón ajustado, botas negras y chaqueta de piel negra. Dicha chamarra le tapaba la insignia de policía que llevaba en su camisa blanca, ya que la placa siempre la y traía en la bolsa trasera de su pantalón.

–¿Que le ocurre señor? – Pregunto amablemente la agente guardando la calma de aquel lugar.

–¿Fíjate por donde caminas enana? –

Cada que Sayaka escuchaba esa ofensa le era involuntario hacer una pequeña gesticulación del lado Izquierdo de su rostro –Es la tercera vez que me llama enana señor. –

–¿Y? No estoy mintiendo–

Sayaka evita las discusiones y tampoco hace uso de su autoridad, así que solo se da media vuelta, agradece a los empleados con un movimiento gentil de su cabeza juntando sus manos ligeramente al frente y da algunos pasos para salir del establecimiento.

–Aparte de enana cobarde…– Murmuro el tipo pero con el tono de voz adecuado para que Sayaka escuchara.

La agente únicamente voltea y sonríe como si el suceso no valiera la pena, pero su mirada se mostraba molesta. Abre la perta, llega hasta su moto y se acomoda el casco sobre ella. Se sube finalmente para ponerse en marcha unas cuadras más y llegar por fin a su lugar de trabajo en lo que parece ser uno de esos días malos.

Por otro lado, en un departamento de una zona media no muy lujosa pero decente de Tokio, se encontraba Matsui Jurina preparándose para otro día de labores.

–Pequeña enana ¿En donde estas? – Grita Jurina en un tono frustrado y juguetón, pues alguien se ha terminado su cereal favorito. Cuando se trata de comida Jurina es como una niña.

Ella está cuidado de su "hermanita pequeña" así la llama, aunque todos los días le recuerda que hay una cuenta pendiente esperando por ser cobrada. Desde muy joven la cuida de ella junto con sus padres. Después, tomo la carrera de policía y ha ido ascendiendo por sus propios meritos y siempre con un solo objetivo, vengar a su hermano. Tiempo después de unirse a la agencia especial de investigación de Japón fue galardonada como la mejor, siendo ascendida al rango mas alto a pesar de ser mujer y de su corta edad.

Los padres de Jurina le han pedido que la cuide unos cuantos días, y ahora en el departamento de Jurina hay dos niñas. A pesar de que ya es mayor de edad a veces su comportamiento fuera de la corporación es contrastante con de la mujer heroína.

Ella ama a esta niña profundamente ya que por sus venas corre su sangre y la defenderá a toda costa porque aunque no quiera verlo así, es parte de ella.

– ¿Estás lista? –

Pregunta después de hacerle perfectamente el nudo de su corbata a la pequeña Miku junto con su flequillo. Ese era como un ritual para ambas todas las mañanas.

–Si–

Jurina comienza otro nuevo día, muy rutinario. Igual a todos, llevaba a Miku al colegio y de ahí hacia lo mismo que Sayaka, pasaba a la cafetería y compraba su bebida favorita y algunos pastelillos para sobornar a su compañera de trabajo más tarde. Ella sabía perfectamente que el estomago era la debilidad de su amiga y compañera Yamamoto Sayaka.

++++Departamento de investigación++++

Des pues de varias semanas del suceso con el atentado al departamento, las cosas se tornaron muy calmadas, pero en un trabajo de este tipo todo es impredecible y no hay nada dado por hecho.

–Hey, buenos días…–

–¿Qué tienen de buenos, gigoló?–

Sayaka estaba doblando lo que parecía ropa y traía puesta una playera de cuello sport de las que normalmente usan para el uniforme de asalto, no le quedaba mal pero no es lo que usaría normalmente.

–Oye, oye, a que debo tu mal genio, y yo que te traía tus panques de chocolates recién horneados–

Jurina le presumía esos panques mientras le hacía fintas de dárselos. Sayaka por otro lado arruinando completamente su orgullo, lo miraba como un gato que persigue su barita para jugar, obviamente los quería después de lo que le ocurrió. Esta mañana ese incidente con ese tipo le hizo olvidar comprar su desayuno.

– ¿Mal genio? Estoy bien…– Decía mientras intentaba arrebatarle la bolsita de papel color café de panques.

–Pues nunca me recibes de esa forma, deberías considerar tener pareja y darle todo tu odio diariamente, tus cambios de humor me dan escozor– Le dijo mientras ella seguía jugando sin la intención de darle pronto aquella bolsa de pan.

–¿Odio? ¿Qué nabería ser amor? –

–Bueno, es que no se que mas podrías dar tu, mírate ¿Qué ocurrió?– Jurina decía esas palabras mientras le ganaba la risa por la actitud molesta y hambrienta de su amiga.

–Cierra la boca Matsui, siento mucho no poder ser generalista como tu. –

–Bueno, tiene sus ventajas– Dijo entregándole por fin aquella bolsa con esos valiosos y preciados panecillos. Después se sentó como acostumbraba a hacerlo sobre el escritorio de la otra agente.

–Algún día Matsui, conocerás a alguien que no te haga las cosas fáciles y por quien estés depuesta a perder y darlo todo. – Le replico mientras sacaba uno de aquellos panques de la bolsa que aun estaba calientito.

–Vaya que profunda, pero no lo creo. Y, ¿Por qué estas molesta? –

–Ya lo veremos– Le responde aventándole de vuelta la bocita de pan –Nada en especial, esta mañana tuve un percance en la cafetería y no pude comprar nada–

– ¡Oh! ¿Qué ocurrió? –

–Un insolente derramo su café sobre mí y aparte me llamo enana–

–Ooh… ya veo, por eso no traes tu camisa blanca–

–Y arruino mi chaqueta, la llevare más tarde a la tintorería para ver que le pueden hacer. – Dijo dándole un trago al Café que estaba sobre la mesa seseando su sed matutina.

–¡Oye ese es mi Café! –

–Dame un poco– Le responde con la boca llena de pan.

–Compra el tuyo–

**Forcejeos**

–Aquí no hay donde–

–Hay una maquina allá afuera–

–Sabe horrible…–

Y así seguían peleando por el dominio del único café como un par de pequeñas. La forma en la que se hablaban era de cierta forma fuerte, pero eso les permitía mantener una buena relación de confianza.

El móvil de cada una suena y les notifican que hay un nuevo episodio esperando por su presencia. Así que ellas salen del departamento, abordan el auto Jurina para dirigirse a la escena del crimen.

Al llegar, Jurina se adelanta mientras Sayaka se prepara mentalmente para enfrentarse a algo que nunca le ha gustado. Cuando se siente lo suficientemente lista le da alcance a la agente Jurina.

+++++Escena del crimen+++++

–Vaya, ¿que tenemos aquí agente?– Pegunta Sayaka con cara de repulsión –Iaaag huele horrible...– Nunca le han gustado este tipo de escenas a la chica, ella prefiere las persecuciones por tierra o vehículo para atrapar a personas vivas, como buena amante de la velocidad.

–Lo mismo de siempre– Jurina se agacha un poco para mirar de cerca el cuerpo que no tenía buen aspecto. –¿Cómo puede ser que una no te acostumbres?– Le pregunta mientras seguía con su inspección visual.

–¡No lo toquen!– Una voz nueva en la unidad hace voltear a las dos chicas inmediatamente.

Sayaka se queda muda, no parpadea ni habla, su expresión es de una completa sorpresa. Jurina nota ese cambio en su compañera pero tampoco puede dejar de ver a la chica. Además nadie le prohíbe nunca nada a ella y es curioso como ante esta extraña se quedo atónita.

–Aun lado por favor, ¡SHU! Ensucian mi área de trabajo. –

Jurina se mueve con una expresión divertida levantando las manos en forma de rendición parándose a un lado de la otra agente, la chica que llego apoderándose del lugar es ruda y muy hermosa.

–¿Qué sucede Sayaka?– Le pregunto Jurina mientras miraban por detrás de ella casi murmurándoselo entre dientes.

La chica sale de su trance sacudiendo su cabeza y mirando ahora a Jurina, pues su vista ha estado todo el tiempo sobre la forense que hace ahora su trabajo.

–Nada, nada.– Dice como si de verdad no ocurriera nada. –Yo…Te espero en el auto debo llenar ya sabes, algunos papeles.–

–Sí, claro.– Jurina la ve irse sin más, pero ya que se quedo asolas con esta linda chica no desaprovechara la oportunidad.

–¿Tú eres? –

–¡Oh! Agente Matsui disculpe mi mala educación, es un placer conocerla en persona– Responde mientras se pone de pie y se quita los guantes quirúrgicos. –Watanabe Miyuki, pero para usted Milky está bien.- La sonrisa que derrochaba era muy agradable y contagiosa, la hacía ver incluso más hermosa.

–Ohh… ¿especial mente para mí? –

–¿Pues no veo a nadie más? –

La forense se dio cuenta que la otra agente abandono el lugar y tal para cual ambas chicas, a una le gusta hacer halagos y a la otra devolverlos con un encanto inocente.

–Me siento alagada–

–Todo lo contrario, yo me siento más alagada de poder compartir unidad con usted de ahora en adelante agente Matsui–

–Jurina, llámame Jurina si no te importa claro– La galantería de Jurina no tenia fin y era bien recibida por la otra chica.

Las pruebas de peritaje y todo el protocolo habían terminado en el lugar, las agentes se dirigían a las oficinas principales del departamento para reportar y comenzar a buscar pruebas y pistas que no estaban ahí, con la ayuda de la tecnología y el equipo técnico. El camino de regreso al departamento fue extrañamente silencioso. La agente Sayaka miraba distraídamente por la ventana y Jurina no podía evitar mirar de reojo de vez en cuando a su compañera. No sabía que preguntarle, desde la mañana su humor no era bueno, tal vez a un sigue molesta por aquel incidente matutino.

++++Departamento de investigación++++

Cada agente hacia lo suyo en su respectivo cubículo, una enfrente de la otra únicamente separadas por una barda que medía poco más de un metro, solo sentadas podían evitar verse mutuamente. Lo único que se podía escuchar era el cliqueo del mouse y las teclas intermitentes del teclado de cada una.

–¡Hey!, Sayaka debo ir a recoger a Miku y es hora de ir a comer yo invito ¿vamos? –

Sayaka parecía estar muy concentrada que no se dio cuenta de que Jurina rodeo el cubículo y se recargo sobre la mesa a un lado del computador de ella.

–¿Qué ocurre?–

– Nada–

–¿Nada? Es hora de ir a comer y nunca desprecias una invitación y menos si yo invito. –

Sayaka miraba el monitor de su computadora absorta pasando hoja tras hoja. ¿Por qué su aspecto cambio de la nada después de estar en la escena del crimen? Se preguntaba Jurina en su mente.

–No tengo hambre, de pronto es desagradable este lugar…–

–Pues si lo dices por los cadáveres. Sabes que últimamente los casos son muy seguidos así–

–Ya lo sé…– Suspiraba mientras seguía viendo la pantalla.

–No puedo creer de verdad que no te acostumbres, pero puedo jurar que esto no solo es por el cadáver de hace un momento–

–¿Qué? No hay nada más...– Dice mientras vuelve a suspira y habla con desgano.

–Bien, está bien. Entonces ¿no vienes? –

–No, por esta vez no–

–¿Te puedo encargar algo? –

–Sí, ¿Qué cosa? –

–Puedes ir a el área forense y recoger los resultados de las pruebas, recibí una notificación de la Doctora que ya estaban listos algunas de nuestro interés–

–¿¡Qué!? ¿Por qué no vas tú antes de irte?– De pronto se exalta, jamás había levantado la voz y Jurina obvio se intriga por tan repentino cambio.

–¿Está todo bien?, porque de pronto pareciera que te molestas por todo–

–Lo siento– Sayanee se da cuenta de lo que ha hecho y rectifica. –Yo iré, puedes irte–

–Gracias, créeme que si no tuviera que recoger a Miku te juro que iba yo…–

–Ya, ya, está bien desaparece–

–Esa es mi Sayaka–

–¡Cállate!–

–Bueno, me voy. Vuelvo en un par de horas–

–Sí, si–

Sayaka observa la retirada de la chica y suspira mientras se recarga en su asiento. Coloca sus manos a la altura de la nuca y medita algo en su mente mirando las luminarias del techo que estaban apagadas. Segundos después se levanta y camina con desgano a enfrentar inevitablemente a su destino.

++++Área Forense++++

La Dra. Miyuki seguía hurgando el cuerpo de la escena del crimen, y precisamente no era muy vistoso en ese momento, todas las viseras estaban fuera del cuerpo y el olor de todos esos químicos mezclados con sangre no era agradable. No parecía un cuerpo que alguna vez estuvo vivo. Escucha el seguro de la puerta que se activa con tarjetas, dar acceso a alguien y sin embargo ella sigue con su trabajo en la plancha.

–Doctora– La voz de Sayanee fue clara y concisa. –He venido por las pruebas que tiene para el caso de esta mañana, la agente Jurina me ha enviado–

La Dra. Miyuki no volteo, solo giro un poco su cabeza dejando ver solo la mejilla, muy poco realmente. Su vista volvió al cuerpo destazado que tenía enfrente y su rostro no era de sorpresa sino como preparándose para algo que espero por mucho tiempo.

–Sayanee…– Gira su cuerpo mientras dice ese extraño apodo. –Cuanto tiempo…–

La agente que tenía enfrente amplia un poco sus ojos pero su rostro denotaba cierta molestia y aprieta los dientes como sellando su boca tomando un respiro profundo.

–Yamamoto, agente Yamamoto, y disculpe doctora, no planeo quitarle mucho tiempo solo he venido por los resultados de las pruebas del caso– A pesar de su seguridad, no podía evitar sentir repulsión por lo que estaba detrás de la doctora, además era el pretexto perfecto para evitar verla.

Miyuki suelta una sonrisa mostrando sus dientes blancos, tan natural para ella que a veces no sabe que esta sonriendo. Eso es parte de su encanto, contrario a lo que muchos piensan cuando la ven feliz, ella guarda muchas cosas.

–Agente Yamamoto, sígame– Después de haberle hablado muy familiarmente de pronto se vuelve muy formal. Camina acercándose a ella mientras se quita sus guantes de látex, invitadora a seguirla, dejando al descubierto completamente el cuerpo del occiso. Sayaka obviamente no se espero a verlo completamente y giro en cuanto la Dra. Paso junto a ella.

Miyuki imprime unas hojas con mucha información valiosa, después le entrega un folder pero cuando Sayaka lo toma entre sus manos, puso un poco de resistencia para no soltarlo.

–¿Qué fue lo que te hice para que hoy me desconozcas?– Le pregunto Miyuki con extraña melancolía en su mirada, de la cual Sayaka intenta huir posando sus ojos sobre el folder y desviando su mirada un poco hacia el escritorio, pero un cuadro que ve de reojo que estaba sobre él, aparentemente hizo enojar a la chica que parecía tenía prisa por irse.

–Tú sabes muy bien, perfectamente bien lo que hiciste– Le dijo con un poco de desprecio volteándola a ver y la otra chica parecía entender al ver su escritorio también.

–¿Con que es eso? Sigues siendo una niña…–

–¿Por supuesto que no lo soy? –

–Pues compórtate como un adulto. En fin, acompáñame al cuarto frio–

Ella suelta el folder y la invita de nuevo a seguirla. En aquel lugar, guardaban pruebas perecederas, era de vital importancia y debía darle ciertas explicaciones de ellas junto a las hojas que le acaba de dar. Sayaka la sigue de nueva cuenta mientras miraba su figura bien formada debajo de la bata blanca tropezando torpemente con algo en el suelo al entrar, pero recobra su compostura dura y fría con la que entro rápidamente, al ver como la Doctora volteo al escuchar eso pero no darle mucha importancia.

Al estar completamente dentro la temperatura la sensación se torno muy fresca. La Dra. Busca entre las gavetas frías algunas muestras de esta mañana y cuando las tiene en sus manos gira para comenzar a explicar su esplendido logro.

–Solo expli…–

–¿Por qué estás aquí?– Sayaka la interrumpió de la nada con esa pregunta que toma desprevenida a la doctora sorprendiéndola de que la agente diera ese tan ansiado primer paso.

–Por mi trabajo–

–¿De verdad? –

–No fue mi elección, me delegaron a esta ciudad y yo solo obedezco órdenes–

–Mientes–

–No lo hago, no sabía que estabas aquí Sayaka. Desde que nos graduamos de la Preparatoria no volví a saber más de ti, ni siquiera sabía que eres policía. Me abandonaste cuando más te necesitaba y ¿ahora estas molesta? – La agente encuentra en esas palabras mucha verdad, una verdad que la lastima desde entonces. –¿Adónde fuiste? –

–Lejos, de ti y de todo–

–Ese día te fuiste y no me dejaste decirte nada–

–¿Y que querías decirme? Que éramos amigas, que jure estar a tu lado y falle ¿Qué estabas mejor sin mí? –

–Sayanee…–

–No digas ese nombre–

– ¿Por qué? –

–Porque este es mi lugar de trabajo…–

–No, ¿por qué estas tan molesta si estas enojada contigo misma? –

–No estoy enojada conmigo, hice lo que debía hacer. Pero tú, ¿Qué fue lo que hiciste? Me sacaste de tu vida a pesar de todo. Voy a trabajar contigo, pero no me pida más que eso, Doctora–

La agente no se espera a la explicación que debía darle por aquellas muestras girando con su rostro molesto alejándose del lugar, pero cuando empuja la puerta se da cuenta que algo no está bien. Insiste e insiste pero la puerta no abre, y para su mala suerte solo se abre por fuera.

–Esto debe ser una broma…– Murmura entre dientes dándole alcance la Doctora.

–No es posible, ¿cerraste la puerta? –

–¿Qué? No –

–Pues no me explico otra forma por la que ahora éste cerrado– Le dijo mientras hurgaba y recuerda un pequeño suceso al entrar obviando la situación ahora.

–¿Cómo iba a hacerlo yo? –

–Voy a explicarle agente que usted con todo y sus patotas pateo el sujetador de la perta– Le dijo tomando lo entre sus manos y mostrándoselo.

–¿Esa cosa? – La cara de Sayaka era de sorpresa pues ese sujetador no era cualquier sujetador, era color rosa y parecía una bola de pelusa tirada en el piso. Sin embargo, recuerda a ver tropezado con algo y no tiene más en su defensa.

–Esta cosa agente, se coloca en la parte de abajo y es u objeto que sirve para mantener las puertas abiertas…–

–Ya lo sé–

–¡Torpe! –

–Lo siento Doctora…–

Miyuki viéndose en una situación irritante simplemente se da la media vuelta y desaparece de la vista de la agente esperando que la señora del aseo no tarde en llegar es su única esperanza de salir de ahí con vida. Mientras Sayaka solo se recarga en la puerta fría.

Pasaron dos horas, tres, cuatro y el frio comenzaba a ser insoportable. Sayaka, solo traía su pantalón ajustado, sus botas negras y nada abrigador a falta de su chaqueta manchada por café, solo traía la camisa que saco de su locker esta mañana. Miyuki por su parte muy elegante, llevaba puesta una falda que le cubría un poco más arriba de la rodilla con medias de color piel y debajo de la bata un suéter que se veía muy acogedor.

Sayaka se acerca a Miyuki que estaba solo sentada sobre algunas cajas evidentemente molesta. Pero al ver que se acercaba se pone de pie y busca algo entre las gavetas.

–¿Qué haces? –

–Busco mi comida– Le responde más fría que el mismo frio de la habitación.

–¿Guardas comida aquí?–

–Por supuesto, siempre paso la mayor parte del tiempo en el laboratorio, siempre es así, en algún lugar debo dejar mis provisiones solo que no está la escalera. Oh que pena se quedo afuera y no puedo salir ya que alguien cerró la puerta…–

–Pues ese alguien no sabía que esa bola de pelos era un sujetador de puertas, y si alguien pasa la mayor parte del tiempo en el laboratorio debería poner uno permanente ¿no le parece? –

–Oh claro voy a gestionarlo ahora mismo a recursos, ya que llegue esta mañana a este laboratorio que además es nuevo, le faltan cosas.–

De pronto, después de discutir sacaron a relucir un sarcasmo sediento por agredirse, pero viéndose en esa situación, el frio parecía adormecer su enojo.

–¡Gosh! / ¡Gosh! –

Miyuki se da la vuelta para bajar algunas cosas que estaban en la parte más alta de la gaveta, quitándose los zapatos para no resbalar.

–Te vas a caer, y te vas a romper el cuello y yo te voy a quitar ese suéter para no morir de frio. –

–Cierra la boca–

Le dijo con dificultad mientras se estiraba, y de pronto lo inevitable sucedió. Sus pies resbalaron cuando la gaveta se tambaleo un poco y era una caída inminente. Pero lo reflejos de Sayaka, a pesar de sentirse adormecida por el frio, no tardaron en aparecer. Mínimo alcanzo a ponerse detrás de ella y amortiguar la caída.

Un extraño calor junto con el aturdimiento apareció. Tenía a la Dra. Sobre ella y ambas se miraron a los ojos como deteniendo el tiempo una muy cerca de la otra. Justo cuando la nariz de ambas marcaba el límite de cercanía, el seguro se activo y la puerta se abrió.

Era Jurina que había vuelto desde hace mucho, pero al buscar a Sayaka después de un tiempo considerable de que no volvía a su cubículo pregunto por ella y la ultima vez la vieron entrar al laboratorio. Así que busco sin pasar por alto el cuarto frio, abrió la puerta y la escena que encontró fue de verdad su sorpresa.

–¿Sayaka?¿Doctora Miyuki? –

Inmediatamente se pusieron de pie, sacudiéndose un poco solo para disimular su nerviosismo. Y de pronto un celular comienza a sonar.

–¿Espera, que eso? – Pregunta Miyuki haciendo una mueca de disgusto instantánea deteniendo su sacudido.

Sayaka hace cara de sorpresa inocente, pues de verdad lo paso por alto –¡Oh!, olvide que tria mi teléfono conmigo.– Su cara parecía que de verdad había olvido ese pequeño artefacto.

–¿Estuvieron encerradas aquí todo este tiempo?– Jurina lo dijo con un tono de burla pues Sayanee traía su celular.

–Sí, sí, ya sé.– Sayaka salió apresurada de aquella oficina mientras titiritaba por el cambio de frio a calor y parecía que lo disfrutaba.

–¡Idiota!–

–¿He?– Jurina se sorprendió por la forma que en la Doctora alzo la voz y hablo.

–Oye, cuida tu lenguaje Doctora de los muertos–

–Eres una Idiota Sayaka. –

–¡No lo soy!– Trataba de defenderse a toda costa aun sabiendo que por una evidente razón olvido incluso que traía su celular.

–¿Quien olvida su celular cuando pudimos haber muerto de hipotermia?–

–Sería lo mejor que pudiera ocurrirle, ya que le encantan los muertos ¿No?–

–No, lo mejor que puede ocurrir es tener el honor de abrir y destazar cada parte del suyo agente ahora mismo–

Ellas seguían discutiendo de una forma muy extraña mientras Jurina se encontraba en medio de ese peculiar intercambio de palabras, sin entender nada.

–¿Ah? ¿Eh? ¿Oh?– Jurina no comprendía nada del por qué se estaban hablando así –D..¿Disculpen ustedes se conocen? –

–NO (Sayaka)/SI(Miyuki).– Casi gritan ambas y al mismo tiempo contradiciéndose.

–SI(Sayaka)/NO(Miyuki)– Vuelven a fallar.

–Voy a tomar eso como un sí– Le dijo mirando a cada una verías veces.

–Mmh… Jurina, ahí están las pruebas preliminares. – Dice Sayaka poniéndole el foder en el pecho bruscamente para escapar de este asunto. –Debemos ir a mi cubículo hay algo que debo mostrarte–

Sayanee se adelanta y sale del laboratorio completamente apresurada. Dejando con muchas dudas a Jurina y a la Dra. Miyuki exasperada.

–¿Qué fue eso? –

–Nada, un pequeño roce de competitividad–

–¿Ya conocía a la agente? –

–Agente Jurina, tengo mucho trabajo gracias a su torpe compañera, si me disculpa–

–Oh, entiendo–

Jurina sale de aquel laboratorio ante la clara evasión de la Doctora que no dio respuesta. Al llegar al cubículo de Sayaka no le pregunto nada y solo dialogaron acerca del caso como buenas profesionales. Además de que no podían distraerse ya que una debía ir a los interrogatorios y la otra a seguir buscando pistas y culpables.

Al cabo de unos días los roces entre la forense y la agente Sayaka eran más evidentes pero solo cuando no podían evitase y eso era casi siempre en las escenas del crimen. Era divertido a pesar de todo para Jurina y pensaba definitivamente aquí había gato encerrado y aún es muy pronto para hacer conjeturas así que le dará más tiempo a su ahora investigación privada mientras disfruta de cómo su compañera pierde su calma a cada rato.

Sin embargo el pasar el tiempo las hizo uno de los equipos más fuertes de aquella unidad del departamento y aunque no quisieran aceptarlo eran irremplazables e inseparables. Eso todos lo sabían incluyendo el Director de todos los departamentos, el cual le ha dado seguimiento a cada una de ellas.