Espero y les este gustando el fic, si es una lata adaptarlo aunque no lo crean. Es tan hermoso en verdad.
Ustedes dirán ¿Cada cuando vas a actualizar?
Bien, espero poder darles un capitulo diario. O si no van a ser unas cuatro o tres actualizaciones por semana.
Depende de sus reviews y como le vaya a esta historia. Y por mi otro fic el de 'Somewhere Only We Know' bueno no se preocupen ya lo voy a actualizar seguido, luego me llegan los mensajes de odio, okno._.
Bien sin más por el momento. A leer
¡Disfruten la lectura!
Capitulo 2
Enero 29 - Día 13
Coloque su expediente en la mesa de la cocina. Estaba sentado en la mesa disfrutando de mi café, aun en pijama, era un lindo domingo.
Había estado cansado últimamente y era agradable tener un día para descansar y permanecer acostado sin nada que pensar. En el otro lado de la pequeña cocina Sam sacaba la caja de cereal que estaba en la alacena
- ¿Nuevo paciente? – Pregunto mientras vaciaba un poco en su tazón.
- Si. – Dije mientras abría la carpeta. La portada estaba ordenada y en la parte superior derecha aparecía una foto de Kurt, abajo estaba sus datos somos su nombre edad y líneas de información personal. – Lo conocí el miércoles pasado. –
Sam asintió mientras colocaba leche en el cereal. – Entonces el fue el lindo chico. ¿El que me despertó en la madrugada?
Sonreí como idiota al recordar su suave voz hablándome por teléfono.
- Si, el mismo. – Sam tomo su plato de cereal y se acerco a mi con curiosidad mientras se metía un gran cucharon en la boca.
- Tiene lindo cabello, bien peinado. Mejor que el tuyo sin todo ese gel. –
Cerré la carpeta y mire a Sam con los ojos entrecerrados mientras pasaba una mano por mis rizos sin gel. – Es confidencial, no puedes ver Sam.
Sam saco la lengua y agito mi cabello molestándome. – Tranquilo, solo quería ver como era.
- ¿Qué acaso no tienes nada que hacer boca de trucha? – Lo mire molesto preguntándole. Sam lo llamaba el modo "Diva gay Blaine" debería de parecerme ofensivo pero me causaba gracia.
- Si, si tengo. Quinn quiere ir a ver una película. – Coloco su tazón en la mesa mientras se iba a su habitación tarareando una simpática melodía con sonrisa de idiota.
- Ok, anda con cuidado. – Le sonreí al ver su expresión de emoción, parecía niño en juguetería cuando se refería a Quinn.
- Sabes que siempre tengo cuidado hobbit. – Dijo mientras se dirigía a la puerta ya arreglado. – Hasta luego Blainey.
- ¡Adiós! – Tome otro sorbo de mi café mientras daba vuelta a la segunda hoja de el expediente de Kurt, ahí estaba escrita toda su información general.
Mire la hoja, leyendo por partes, me detuve cuando mis ojos leyeron 'Intento de suicidio'.
Las palabras impresas parecían difuminarse.
- Sobredosis
- Se lesionaba intencionalmente.
Lo admitió el 12 de diciembre, eso fue hace dos meses. Sentí un pánico irracional y un nudo en mi estomago.
Pase la mano por mi frente tratando de procesar lo leído.
"Kurt. Oh Kurt ¿Qué hiciste?"
Enero 31- Día 15
Estaría mintiendo si digo que no he pasado estos últimos días pensando en el. Sabía que no debía de estar pensándolo demasiado, pero no podía evitarlo.
A veces desearía no tener sentimientos, siempre me preocupaba mucho por el dolor que sentían los demás. Esa era una de las razones por las cuales era bueno en mi trabajo, no era capaz de tomarme a la ligera lo que le ocurría a los demás.
Pude sentir una oleada de alivio cuando entré en su habitación del hospital. Kurt estaba sentado en la camilla con las sabanas enredadas en su cintura, su cabello bien peinado y los ojos azules fijos en la pantalla de la laptop. – Creo que esa cosa te esta consumiendo. O estas pegado a ella. – Le sonreí mientras una risita escapaba de mis labios.
- Hace unos meses la pegue a mis piernas. – No quito la vista de la pantalla.
Lo miré fijamente, preguntándome si el podría haber sido el mismo chico que había llamado hoy en la madrugada, cuyo aliento había caído rendido al sueño. Las paredes frías del hospital lo envolvían todo el tiempo, al parecer se había vuelto parte de ellas, Kurt se había vuelto frio. – Entonces… Estas bien, supongo.
- Tengo un horrendo dolor de cabeza. – No me miro, tecleo algo rápidamente en su computadora.
Entre a la habitación mientras miraba alrededor, Su cargador de computadora estaba conectado a un cable de extensión junto a la cama que se encontraba en suelo. En su closet pude ver varios chalecos, camisas y jeans entubados, sacos, suéteres y varios pares de zapatos bien ordenados, botas largas y al parecer todos eran de diseñador. Su mesa de noche era un asco al contrario de su guarda ropa. Había vasos de café, lápices, cuadernos y fotografías de chicos sonrientes, también de lo que parecían ser sus padres. - ¿Quiénes son? – pregunte tratando de hacer platica.
- Hmm… ¿Qué cosa? – estaba distraído.
- En las fotos. – Señale mientras miraba los rostros llenos de alegría.
En la foto, Kurt estaba parado justo en medio de cuatro muchachos, una pequeña chica que sonreía, de nariz grande y tenia puesto un vestido de estampado extraño, aun lado de esta un chico demasiado alto sosteniéndola por la cintura, a su otro lado una morena robusta de gran sonrisa y blancos dientes con cabello negro. Y justo a su lado un rubio alto y fornido quien tomaba a Kurt por el cuello besándolo en la mejilla, en el rostro del castaño se podía ver un ligero rubor y en el piso se apreciaba un trofeo que decía 'Competencia Nacional De Coros' sentí un picón en mi estomago al ver los labios del rubio en la mejilla rosada de Kurt mientras este sonreía. Esa hermosa sonrisa…
- Amigos. – Dijo sin darle importancia. – Mi papa y mi madrastra creyeron que me harían sentir mejor. –
- ¿Y lo hicieron? – Me senté a su lado en la silla para poder mirarle más de cerca.
- No. –
Mi mandíbula se cayó al piso, de seguro parecía más idiota que de costumbre pero no pude evitarlo. Pestañe para reaccionar ante su respuesta. - ¿Por qué no, Kurt?
Finalmente me miro.
Con esos ojos azules que iluminaban la habitación, estaban de un azul intenso especialmente muy hermoso, adornados por largas y castañas pestañas que hacían sombra en sus ojos. A pesar de lo angelical que se veía, parecía cansado, como si no hubiera dormido en semanas. Estaba pasando por mucho. – Por que me estoy muriendo. – Respondió como si fuera lo más obvio del mundo para mí.
- Necesita tomar aire, salir de esta habitación. – Podía ver como Kurt había desarrollado raíces en aquel lugar, no solo estaba hecho a la idea de que moriría, si no que esperaba el día en que ocurriera encerrado en ese lugar frio.
- Tal vez mañana. – Dijo restándole interés, como si solo lo hiciera para que dejare de molestarlo he insistir.
- no te quedes encerrado aquí, hay muchas mañanas hermosas para disfrutar. No es bueno vivir en el pasado si esta vacío. – Dije esperanzado, le sonreía con calidez, por alguna razón el me hacia sonreír como idiota todo el tiempo. – Y además podemos aprovechar para conocernos mejor. O si no solo caminar si gustas… - Mi voz se fue apagando, sonaba muy entusiasmado.
El me miro con una ceja alzada, sabia que no lo dejaría de molestar hasta que aceptara. – Te odio un poco. – Se deslizo por la cama y se puso de pie, traía unos pants grises sujetos a sus pantorrillas y su playera era beige con unos lentes de colores en ella.
- ¿Solo un poco? – Pregunte poniendo ojos de cachorro mientras abrochaba mi chaqueta y acomodaba mi pajarita.
Me miro a ver y me dedico una pequeña sonrisa con sus labios rosados y delicados.
- Solo un poco. – afirmo y señalo a la puerta alzando su ceja de nuevo, se veía tan lindo haciendo ese gesto. Parecía arrogante, per de alguna manera me gustaba como se veía así. – Sal y cierra la puerta, me voy a cambiar.
- Así estas bien princesa. – Dije mientras inspeccionaba su atuendo, su playera estaba algo sucia. – Solo vamos a dar un paseo, no vamos a un desfile de modas. –
Me miro seriamente aun con la ceja levantada mientras se dirigía al closet a busca ropa limpia. – Si alguien me ve así seré la burla de todos y estaré insultando a los diseñadores más reconocidos si no los complazco usando sus trajes. Todos los días es una pasarela, claro si sales a la calle porque no vale la pena lucir un diseño de Marc Jacobs en un hospital, además de que se apestaría a medicina, pero sobre todo es porque no tengo idea de cuanto tiempo he estado vestido así. –
Sonreí ante su respuesta. – Estoy seguro de que no quiero saberlo. –
Me hizo una seña de que me volteara con sus dedos. – Date la vuelta, me voy a cambiar. –
Por un momento tuve la más loca tentación de mirarlo, pero mi cerebro se hizo presente y recordé que no debería de estar acosando a los pacientes.
Incluso aunque el paciente tuviera hermosa piel de porcelana y hermosos ojos azules y brillantes, me puse a jugar con el cierre de mi bolso mientras escuchaba el sonido de la ropa deslizándose por su cuerpo.
Levante la vista para mirar por la ventana de la habitación y un sonrojo cubrió mi cara cuando lo vi reflejado en vidrio de esta.
Solo estaba en boxers, su espalda era bastante ancha y bueno, el era mas alto que yo, su piel era hermosa, definitivamente porcelana y sus piernas estaban bien conservadas a pesar de estar tanto tiempo en el hospital. Carraspee y nervioso baje la vista aunque no quisiera.
- De una escala del uno al diez. – Dijo mientras yo me volteaba a verle aun con el rubor en mi cara. – ¿Que tan lindo y fabuloso me veo? – Coloco sus manos en su cintura y dio una vueltita modelando.
- Yo diría que un ocho. – Dije con el rubor haciéndose mas profundo, rogaba que no se diera cuenta, una sonrisa traviesa apareció en mis labios al inspeccionarlo. Llevaba una camisa blanca de manga corta con un chaleco encima y una chaqueta negra, unos pantalones negros entallados y sus botas que había visto anteriormente que llegaban hasta media pantorrilla. Se veía como un modelo de algún tipo de perfume caro, incluso con sus ojeras y sus ojos un poco apagados. Entonces me di cuenta de que había algo infinitamente bello en las cosas rotas.
- Mentiroso, soy definitivamente un diez. O creo que estoy siendo modesto, debería de ser un veinte, si es posible mas… - se arrastro de nuevo al closet y saco una gorrita para ponérsela con cuidado en la cabeza tratando de desacomodar su peinado lo menos posible. Mientras lo miraba acomodarse el cabello despacio y con cuidado, me recordó como a la manera en la que hablaba, tan suave y delicadamente. Era hermoso.
- Eres arrogante y tu ego es enorme. – dije riendo y sin dejar de observarlo.
- Es parte de mi encanto Anderson. – Seguía igual de insolente que antes de eso no había duda. Pero también había una calidez en su voz y en su mirada que no había detectado antes. Quizás Kurt no seria tan difícil de conocer.
Salir de contrabando del hospital fue tarea fácil. Cuando pasamos por donde el recepcionista Kurt le guiño un ojo, pude notar un cierto rubor en sus mejillas.
- ¿A dónde vamos? – Me preguntó mientras caminábamos, tenia sus ojos en los edificios como si estuviera viendo por primera vez. Por encima de nosotros, el cielo anunciaba nieve y me preocupaba brevemente sobre mi viaje de regreso a casa.
- Eso depende de ti, ¿te gustan las galletas y el café? – pregunte mientras caminábamos por la acera.
- ¿Es enserio? – dijo mirándome con ese gesto tan familiar en el.
Dejé escapar una risa suave, deslizando mis manos en los bolsillos de mi chaqueta – Solo me aseguraba, no quiero arruinarlo. –
Él sólo sonrió. Había metido su barbilla en el cuello de su chaqueta, con sus manos metidas en sus bolsillos, tratando de evitar el frio, guardándose en si mismo. Sus mejillas estaban rosadas. – Ya había olvidado como era el invierno. – Dijo en voz suave y baja.
- No sales mucho ¿verdad? – pregunte mientras nos dirigíamos a mi lugar favorito. De pronto recordé que ese seria su último invierno.
Mi corazón dolió y sentí que se encogía.
- No. - Él simplemente respondió, acurrucándose de nuevo en sí mismo.
Caminamos en silencio durante una o dos cuadras. Me había quedado sin cosas que decir.
Tome su brazo, Mientras le señalaba un cartel brillante. – Ya llegamos. – Lo arrastre a la entrada y abrí la puerta, nos encontrábamos en The lima bean sin duda el mejor lugar para tomar café.
Al entrar la brisa calurosa se hizo presente sobre nosotros, llevándose el frío invierno y el olor a café nos invadió.
Los ojos de Kurt se concentraron en las vitrinas llenas de pasteles, muffins y galletas.
Vi a Quinn en el mostrador, las mangas de su blusa color azul remangadas hasta sus codos y su delantal ligeramente lleno de harina. Saludó con su mano cuando me vio, dedicándome una sonrisa. – Hey, Blainey.
- Hey, 'Q' – Dije acercándome al mostrador, Kurt venia atrás de mi, parecía un cachorrito asustado. Lo tome y lo puse enfrente de mi. – Kurt, ella es Quinn Fabray. Quinn, el es Kurt Hummel. –
Kurt, miro tímidamente a Quinn y luego volvió su vista hacia mí. – Sam y Quinn… -
Asentí con la cabeza, me quede impresionado al notar que puso atención en lo que le conté. – Si, los mismos. –
Quinn sonrió ampliamente y me miro. – Le has hablado de mí. -
- Solo le dije las cosas buenas, lo juro. – Me quite mi chaqueta cuando comenzó a sentí mas calor. – Y. ¿Qué tienes para comer?
Me señalo justo detrás del mostrador donde había un pastel decorado, galletas y Muffins. – Acabo de terminar los muffins de chocolate y quedaron deliciosos.
Miré a Kurt y asintió.
- Eso suena delicioso. – le respondí sin dejar de mirar a Kurt.
- ¿Qué quieren para tomar?- Pregunto Quinn
- El café de siempre. – Ese lugar era al único al que le confiaba preparar mi café perfecto y a Quinn, una de las razones por las que quería que Sam se casara con ella. Y porque se veían adorables juntos.
- Un mocca grande sin grasa por favor. – Escuche a Kurt detrás de mí, me llamó una vez la atención el tono cálido y suave de su voz. Me encantaba como sonaba, tan poco común.
Ella le dedicó una sonrisa. Rápidamente me hizo señas y me llamo a acercarme.
- Ve a sentarte. No tardo. – Le sonreí y Kurt asintió mientras iba a tomar asiento a una de las mesas del centro.
Quinn comenzó a dar brinquitos. - ¡Oh por dios Blainey! Es tan lindo, sus hijos juntos serán de lo más hermoso que exista. –
La mire fijamente. – Q. Uno: No podemos tener hijos. Dos: No estamos saliendo, el es solo un paciente.
Se quedo pensando por un momento y luego dijo con seguridad. – Pero te gusta.
- Bu-bueno se supone que me gusta. E-es un paciente. – Un rubor se extendió por mi rostro y trataba de no titubear y hablar en voz baja mientras ella preparaba las bebidas. – No estamos saliendo, Quinn.
- Así que es heterosexual… - dijo agregando canela a mi café y crema batida a los muffins.
Pensé en su comentario y recordé la información de su expediente sin mencionar que había coqueteado conmigo y su obvia manera de actuar y hablar. – Yo creo que la respuesta es NO. Eso es más que obvio.
Estuvo a punto de derramar el chocolate cuando escucho mi respuesta, estaba emocionada. –Blaine tienes que salir con el. Por dios es hermoso y tiene ojos maravillosos, y su piel es preciosa y oh dios se quito su gorrita, su cabello es perfecto. –
Voltee a ver a Kurt, quien tenía su gorra negra entre sus manos con una mirada solemne. Ella tenía razón, él era lindo, muy, muy injustamente lindo. Era hermoso ¡Rayos! También era alguien que tenía que ayudar, era mi paciente, no tenia que enamorarme de el. Sería totalmente inapropiado. – No seria profesional.
Ella soltó una carcajada, mientras colocaba nuestras bebidas en pequeños platos de porcelana. – Claro, Blaine
La mire seriamente. – Por favor, dime que no usaras sarcasmo, odio que lo hagas.
- Lo hice. – Hizo una pausa, y dijo bromeado de nuevo. – Claroo.
Di un suspiro mientras tomaba la bandeja y caminaba hacia Kurt con cuidado de no derramar las bebidas. – Ya no somos amigos Q. Nunca más.
- Yo también te amo hobbit – Respondió ella riendo.
Me senté en la silla frente a Kurt con una mirada de fastidio por Quinn.
El me miro mientras tomaba su vaso. – ¿Hobbit? – Me pregunto con algún tipo de sonrisa burlona.
Me sonroje un poco, era molesto aunque me divertida. – Sam escucho a Coop llamarme una vez así, vino de chismoso con Quinn y ahora lo hacen para molestarme. Es por mi estatura. –
Tomó un sorbo de su café. Le quedo una línea de espuma en sus labios. – Es lindo.
"Tu Kurt, eres hermoso". Me quedé inmóvil pensando. Oh dios. Esto fue toda culpa de Quinn. En realidad iba a matarla.
Él me miraba con curiosidad. - ¿Estas bien?
Asentí con la cabeza. – Si, lo estoy. – Mi voz Salió algo aguda y rápidamente tome un sorbo de mi café.
Kurt quito un poco del glaseado de la parte superior de su muffin con su dedo índice, para luego llevárselo a su boca. Él ladeó su cabeza, mientras me miraba. – ¿Blaine?
- ¿Si? – Dije distraídamente mirando como chupaba su dedo con sus labios. Sacudí la cabeza.
- Haz leído mi expediente. ¿Verdad? – No podía evitar sentir culpa, sabia que el estaba pasando por mucho y estaba triste.
- Te lo dije. – Me dijo, sintiéndose de repente como si hubiera hecho algo que no debía. – Era mejor que lo supieras. – Suspiro dejando caer sus manos sobre la mesa rendido. Yo me incorpore y acerque mi mano lentamente para acariciar suavemente su muñeca con mi pulgar.
El se limito a mirarme, sin moverse. Poco a poco giro su muñeca dejando descubierto su brazo, su pálida piel de porcelana marcada por cicatrices de color rosa. Eran 6 ordenadas en una fila, pase mis dedos lentamente acariciándolo sobre sus cicatrices sintiendo como la piel de Kurt se erizo a mi tacto y por un momento me pregunté si había ido demasiado lejos, pero él no dijo nada simplemente cerro sus ojos y apretó su mano haciendo un puño.
- ¿Por qué lo hiciste? - Le pregunté en voz baja, sintiendo que estábamos en un pequeño mundo donde Kurt y yo existíamos.
- Porque estaba cansado de no sentir. Hubo un tiempo en que sentía mucho, y estaba aterrorizado, triste, enojado y entonces. – Dejó escapar un largo suspiro. – Ya no quería dejar de sentir, no podía con eso. –
- Y dañar tu piel, dañarte tu… ¿Te ayudo? – Le pregunté.
- No. –
- ¿O pensaste que te ayudaría quitándote la vida? – Había ido un poco mas lejos, pero al fin llegábamos a algo y no quería romper ese delicado equilibrio y atmosfera que se había creado.
- No. - Él hizo una pausa, abriendo los ojos y Deslizó su brazo fuera de mi mano, ocultando su brazo en si mismo, como si quisiera que nadie lo viera.
- ¿Entonces por qué lo hiciste? – Había visto varios casos donde los pacientes intentaban suicidarse simplemente porque era mucho y ya no querían soportarlo. Tuve una sensación de Kurt Hummel no era la excepción.
Se quedo pensando por un rato mientras tomaba un poco de su café. – Mi vida término hace un año, era solo cuestión de tiempo.
- Tu vida termino en el momento en el que decidiste rendirte. Tú no estas muerto, Kurt. Aun tienes mucho por vivir, seis meses. Si tal vez parezca poco pero eso no te impide vivir disfrutando esos seis meses y no solo estar pensando en morir. – Le dije queriendo agarrarlo de los hombros y sacudirlo para mostrarle de lo que se estaba perdiendo. Solo se estaba hundiendo en un destino que el había elegido hace meses.
- Pero me estoy muriendo, Blaine. – Contesto apoyándose en la mesa.
- Yo también me estoy muriendo, Kurt. – Susurré de vuelta.
- Pero es diferente. – Kurt parecía que tenia la cabeza en otro lado, el, su pensamiento, su razón se mantenían escondidos en algún lugar, un lugar en el que mis palabras no llegaban.
- No, no lo es, Kurt. Podría salir de la tienda y ser atropellado por un autobús. Podría caerme sobre el hielo de afuera y romperme el cráneo en dos. Esto no significa que voy a perder mi vida sólo porque un día mi tiempo se va a acabar. Así que ya sabes cuando vas a morir, Felicidades, ahora tienes una fecha límite. Una fecha para hacer todo lo que siempre quisiste hacer. ¿Entiendes lo que estoy tratando de decirte? No se puede pensar solo en la muerte. – Mi voz había adquirido una especie de desesperación tratando de hacerlo entrar en razón.
- Pero no puedo. – Dijo en voz baja y llena de melancolía, en un momento me pregunte si podía yo podía reparar a Kurt. – Me estoy cayendo, Blaine. Lenta y tortuosamente. He estado cayendo durante mucho tiempo. Y ahora…no estoy seguro de si podre detenerme o como podre levantarme. –
- Puedes caer, pero también puedes volar. – Dije, sintiéndome como si estuviera citando algo, pero no pude recordar que era. – Creo que se puede decir que mi trabajo es ser tu paracaídas, Kurt. – Me encogí de hombros ruborizado y avergonzado por una razón que ni yo entendía.
- Esta bien. – Dijo, mirando su taza, con sus manos alrededor de la esta. – Perdón.
Agarre mi muffin y comencé a quitarle la envoltura dándome cuenta de que no lo había probado. – ¿Perdón porque?
- Perdón por ser tan difícil de reparar, Blaine. –
Solté un suspiro sintiendo como mi corazón se comprimía. – No pidas perdón. Nada de esto es tu culpa.
Él asintió con la cabeza y me ofreció una sonrisa de sus lindos y suaves labios, hizo su mejor esfuerzo en sonreír. Provoco que me dieran ganas de pararme y abrazarlo lo más fuerte que pudiera. – Gracias. – me dijo.
- No te preocupes por eso. – Le devolví la sonrisa, tomando un bocado de mi muffin en mi boca – Es merengue de fresa, pensé que solo era de color rosa. –
Kurt levantó su Muffin y lo observo con sus ojos azules para luego quitarle el glaseado primero. – Esto esta delicioso.
- Oh dios, tu eres de esas personas. –
Me miro un poco confundido con una expresión adorable, con un poco de betún rosa en su nariz. – ¿Qué personas?
Le di un mordisco al muffin. – De las que primero come la cubierta. -
El me saco la lengua, riendo un poco. Me encantaba su risa. Kurt era muy bueno tratando de fingir que había olvidado su tristeza por un momento. Era como si hubiera estado fingiendo por mucho tiempo. - Me gusta la cubierta. –
- A mi también. – le contesté, tomando un sorbo de café. – Pero me gusta comerla en mi muffin, como debe de ser. –
- Y dime quien dijo que esa es la manera correcta de comer un muffin ¿Acaso tu los creaste? – Me pregunto ahora el quitando la envoltura del suyo.
Me señale serio. – Posiblemente.
Él rio, fue una risa genuina, casi un sobresalto de sonido, como si hubiera olvidado como reír. Fue algo simplemente hermoso, como música para mis oídos, exactamente parecía que llevaba tiempo sin reír. – No creo que yo… - Puso una mano en sus labios. – Bueno... –
- ¿Qué sucede? – Le pregunté, aunque yo ya lo sabía. Sólo quería oírselo decir.
- No pensé que recordara como reír. – Sus ojos azules estaban completamente abiertos, llenos de una especie de asombro e incredulidad, se veían brillantes y más hermosos que nunca, su mirada daba vueltas en mi cabeza. – Gracias. –
Abrí la boca para responder, pero me quede sin palabras. Había algo en él, la forma en que me miraban sus ojos mas azules que nunca, parecían grises en ese momento. No sabía lo que era, pero Kurt era especial de una manera que nunca había visto antes.
De momento volteo su rostro hacia la ventana. – Blaine, esta nevando.
Me miró a través del cristal, mi mirada estaba sobre los gruesos copos blancos que giraban en el aire de invierno, cayendo en la acera como azúcar. – Se ve tan hermoso. – le conteste.
- Vamos a caminar sobre la nieve. – Dijo con una especie de sonrisa emocionada. Su expresión cambio a una abierta e infantil que no había visto antes. Como si no hubiera ninguna preocupación en el mundo. La nieve se juntaba en la noche fresca.
Coloque mi vaso de café vacío en la mesa, mientras me ponía mi abrigo. – Lo que tú quieras, Kurt
Kurt se puso de pie, mientras comía el ultimo pedazo de su muffin y se dirigió a la puerta, en un momento pensé que saldría corriendo.
Hacía frío, pero en el resplandor anaranjado de los edificios y las farolas, me hacían sentirme cálido, como si estuviera llevando una especie de fuego adentro de mí que corría por mis venas y calentaba mis huesos.
Empezamos a caminar de nuevo hacia el hospital mientras nos sumergíamos en el paisaje nevado que nos rodeaba.
- No me gusta el invierno. – Dijo caminando mientras que por poco chocaba con un hombre de negocios. – Pero es hermoso, ¿verdad?
- Todo es hermoso si sabes como mirarlo. – Le contesté mientras lo miraba fijamente contemplándolo.
- Eres tan filosófico. – Él sonrió. Se detuvo para sacar su lengua y dejar que algunos copos de nieve cayeran en ella. Sus labios estaban más rosas que nunca al igual que sus mejillas por el frio.
- Liners Cryptic uno de mis favoritos. – Le dije bromeando, observaba detalladamente lo que hacia mientras esperábamos a que cambiara el semáforo.
Cerró su boca y me contesto. – Deberías conocer a mi amiga Rachel, podrían tener una guerra de quien cita más libros y artistas. –
- Le ganare. – conteste seguro mientras lo miraba, una sonrisa idiota de las que últimamente acostumbraban aparecer al pensar en el se dibujo en mi rostro.
- No estés tan seguro. – El dio una vuelta, cerrando sus ojos como si quisiera flotar y olvidar todo.
Vi como uno de sus pies se iba hacia adelante, se resbalo y alcance a sujetarlo entre mis brazos colocando su peso contra en mi pecho, el me miro aturdido con sus ojos azules clavados en mi mirada mientras los copos de nieve caían sobre su rostro.
Podrían haber pasado horas y no me habría dado cuenta, podría quedarme toda la vida mirando esos ojos hermoso que cambiaban de color según como les diera la luz.
El tiempo se detuvo.
- Te tengo. – Le aseguré, apretando mis manos alrededor de su cintura. Fue lo único que mi cerebro pudo decir.
Él se limitó a sonreír, mirándome completamente en paz. – Lo se, Blaine…
Entonces me di cuenta de que Kurt estaba equivocado, no era difícil de arreglar, solo necesitaba a alguien que estuviera dispuesto a repararlo.
Alguien dispuesto a afrontar las cosas con el.
"Si nada nos salva de la muerte, por lo menos que el amor nos salve la vida." – Pablo Neruda
Nota:
Awwww, hermoso ¿no? Mi Blainers se esta enamorando de Kurt.
¡Díganme porque la vida tiene que ser tan injusta! Quisiera decirles que todo ira bien y terminaran felices, lo ultimo si lo aseguro, pero yo creo que se irán dando cuenta conforme pasen los caps. No puedo decir nada, mis labios están sellados.
Las frases que se encuentran al final del fic yo las agrego :3 Me parecen hermosas así que lo hago para darle mas emoción.
Me preguntaron sobre el autor o autora orignal del fic. Ok sinceramente no se, yo lo saque de la pag de FB asi que me supongo que ahi deben de saber xD Y tambien me gustaria comentar que esta novela esta basada en el libro de The faultin in Our Stars de John Green y bueno si tienen tiempo leanlo es hermoso.
Bueno como sea… ¿Alguien en contra de Blaine y su problema con que comamos primero la cubierta de los muffins? ¡Yo! Ok ya :3¡Les dejo un spoiler!...
- Alguna vez haz hecho una casa con sabanas. – Le pregunte lentamente mientras deslizaba mis manos en los bolsillos de mi sudadera, buscando algún tipo de calor.
El asintió, había un tipo de nostalgia en sus ojos. – Finn y yo solíamos hacerlo en la sala cuando éramos chicos.
- ¿Quieres hacer una ahora?
Aasdfnlaskfdnas ¡Ok los dejo! ¡Nos leemos luego!
¡Dejen sus reviews! Así sabré que les gusta. ¡Y la continuare!
¡Reviews!
