Apenas había bajado del coche, escuchó unos tacones acercarse rápidamente, acompañados de un tintineo de cadenitas metálicas.
Pronto, aquella rubia esplendorosa la tenía rodeada con los brazos. Isabella sintió como su cabello rubio le rozaba el rostro y un perfume delicioso inundaba su nariz.
-¡Oh! Al fin estas aquí, querida. Marco me habló tan entusiasmado sobre ti, que no podía esperar más tiempo para conocerte. De hecho, nos está esperando. Anda, ven, sube al auto.
Detrás de ella una limusina esperaba por ellas.
-Este… tengo que bajar mis cosas del la cajuela… comenzó Isabella que parecía estar más en Marte que frente a una limusina.
-Hay querida, claro. John, pasa las cosa de Isabella al auto por favor- ordenó en el momento al chofer, el cual, sonriente en todo momento, reaccionó inmediatamente. La rubia giró con una sonrisa en el rostro a Isabella y la contempló por unos instantes -habrá que trabajar en ese nombre Isabella.
Isabella que solo sintió como el sonriente chofer John tomaba sus cosas, no comprendía a que se refería las rubia. ¿A caso pensaban cambiarle el nombre?
-Bueno, eso lo discutiremos luego, por ahora entra al auto que Marco nos espera.
Las dos se subieron al auto y John arrancó.
Isabella estaba un poco anonadada. Ella nunca se había subido a una limusina antes, pero sabía que, justo esa, era una de las más lujosas que podía haber. El interior era de piel color negro y había botones para todo. Era casi como un carro de la realeza.
Ya encaminadas la rubia comenzó la charla.
-Por cierto, mi nombre es Ruth, aunque todos me llaman Ruthy.- se presentó mostrándole sus dientes milimétricamente perfectos, con una amplia sonrisa.
-Mucho gusto Ruthy, supongo que yo no tengo que decirte mucho. Ya Marco te habrá contado todo sobre mí.
-No, no, no. Al contrario querida Isabella. Hay mucho de ti que no se, y si queremos que este proyecto funcione tenemos que trabajar como equipo, ¿de acuerdo?
-Ah, claro.- Atinó a contestar Isabella que no se esperaba tal respuesta.
-Dime, ¿Marco te ha explicado quién soy yo? – le preguntó Ruthy, que la miraba reflexiva de nuevo.
-Pues, me dijo que viviría con alguien que me enseñaría lo básico que necesito saber.
-Y está en lo cierto, querida. Mi trabajo es introducirte a la sociedad como celebridad, darte un estilo propio y eventualmente lanzarte como una estrella. Yo te enseñaré a vestir, hablar y caminar. Te presentaré a las personas que debes conocer y los nombres que debes aprender. Los lugar que debes frecuentas y los productos con los que deben verte en público. Y finalmente lo más importante: te daré un nombre. Porque definitivamente Isabella no nos ayuda mucho.
A Isabella le tomó un minuto digerir aquello que le acababan de escuchar, y después exclamó: - Ósea que me transformarán completamente, ¡dejaré de ser yo!- Isabella quedó abrumada por todo lo que su nueva maestra acababa de decirle. Tendría que empezar de cero. En ese momento, sintió miedo e incertidumbre. ¿Qué pasaría si no lograba hacer todo aquello?
Ruthy observó la reacción de Isabella con notoria gracia.- Ja Ja Ja, no querida. Seguirás siendo tu misma, únicamente vamos a pulir al diamante que se esconde dentro de ti. Y si es que, realmente hay un diamante ahí dentro, créeme que todo será más sencillo; casi sin esfuerzo. Pero cuando veas los resultados, sabrás que ha valido la pena
Eso no puede mejorar las cosas, pensó Isabella. Al contrario, las hacía aun más comprometedoras. No solo tenía la presión de que fuera a fallar en esta nueva vida, sino que además existía la posibilidad de que hubiera una equivocación y realmente ella no tuviera el potencial que Marco creía. La tensión se le estaba subiendo a la cabeza.
-Y, ¿qué pasaría si no fuera el diamante que esperan?- preguntó a Ruthy, comenzando a sentir nervios.
-No creo que sea el caso. Si estás aquí es por una razón- le contestó Ruthy sin darle mucha importancia mientras miraba la calle atreves de la ventanilla, pero sintió la mirada de Isabella aún sobre ella, así que continuó: - No debes preocuparte por detalles como ese. Si estás aquí es porque Marco cree que tienes lo necesario para ser una celebridad. Porque la fama no lo es todo ¿sabes? Se debe de tener talento y la actitud adecuada para hacerlo creíble. Así que, cuando Marco ve potencial en alguien, es porque así es.
-Quieres decir que ¿Marco ya ha hecho esto antes?
-Es su trabajo. Aunque usualmente las personas que manda son para la agencia. Tú eres un caso especial, porque me ha pedido personalmente que te instruya. Sólo ha hecho eso dos veces, y tú eres la segunda. Así que, como te he dicho, no tienes que preocuparte por eso. – terminó y volvió a examinar las calles.
Las palabras de Ruthy tranquilizaron los nervios de Isabella, por lo que se relajó y dejó que su mente descansara un poco. Después de todo había sido un largo viaje. Y preocupaciones de ese tipo a estas alturas del viaje, no tenían lugar. Había toma una decisión y ahora enfrentaría las consecuencias. Sabía que su única opción era confiar en las palabras de Ruthy, aunque solo tuvieran una hora de conocerse. Echó la cabeza hacia atrás y se recostó un poco en el asiento. Se preguntó cómo estaría René en ese momento, Charlie y sus conocidos de la Cruz Roja. Miró por la ventanilla y vio que habían tomado la carretera y justo en ese momento estaban pasando junto a la costa. Cerró los ojos y se quedó dormida.
-Isabella, querida, hemos llegado- escuchó una voz que la llamaba. Había oscurecido. Isabella logró divisar que se encontraban frente a una casa. Sintió algo familiar en el ambiente e inmediatamente lo reconoció: hacía mucho calor, aunque era un calor húmedo, como de playa.
Se estiró un poco, despejó sus ojos somnolienta y bajó del auto un poco adormilada aún. Siguió a Ruthy varios pasos y abrió los ojos. Estaba frente a una mansión de tres pisos. Era casi tan grande como el hospital general de Jartum, en Sudán. La entrada era enorme y estaba custodiada por dos gruesas columnas de cemento. Cruzó el portal y se encontró en un recibidor con el techo tan alto como el de una iglesia pequeña. En la cúspide del techo había una enorme estructura que fungía de candelabro con miles de lucecitas que alumbraban de una forma espectacular el lugar. Frente a ella unas imponentes escaleras en forma de caracol conducían a los pisos superiores. Todo el lugar estaba hermosamente decorado de una manera bastante interesante, porque combinaba el estilo contemporáneo con la calidez de un hogar conservador. Lleno de lujos por todos lados Isabella sintió la brisa helada del airé acondicionado rozarle los hombros.
-Debes de estar muy cansada aún- escuchó que una voz le hablaba detrás de ella. Se giró y ahí encontró a Marco, parado con los brazos abiertos. Isabella se apresuró y lo abrazó. Marco se veía más casual que nunca. Usaba una camisa delgada y un pantalón claro. Aunque no era de esperarse más, ya que con el calor que había sentido afuera, era probable que él estuviera muriendo de calor.
-Sí, pero no importa. Ha valido la pena el viaje. – respondió ella.
-Y aún no has visto nada. Por lo pronto déjame darte la bienvenida a The Long Beach- le dijo mientras señalaba la casa con la mano.
-¿La casa se llama The Long Beach?- preguntó Isabella dudosa.
-Así es; tiene una razón de ser, no me mires de esa manera.- contesto divertido Marco al ver la expresión de escepticismo en Isabella - Te quedarás aquí por unos días mientras te recuperas del viaje. Además tengo entendido de que tienes varias sesiones de compras en los días siguientes.
-¿En serio, de compras? ¿Y eso como porque? ¿Voy a ir a algún evento o algo así? Cuestionó inmediatamente Isabella, que en su antiguo estilo de vida, acostumbraba a comprar un par de cambios de ropa al año.
-Tranquila, tranquila, todo a su tiempo querida- contestó en ese momento Ruthy que entraba a la casa seguida de John, que cargaba varias maletas.
-¿Aún no le muestras el horario de estos días? –preguntó Marco a Ruthy.
- No, se ha quedado dormida casi al instante, solo nos ha dado tiempo de presentarnos.
-Oh, bien, no importa. Ya habrá tiempo para eso- dijo Marco- por ahora estarás aquí con Ruthy. No quiero que entres a la ciudad y te presiones con tanto ajetreo que hay por allá ahora. No. Lo mejor es que te quedes aquí unos días, retomes fuerza y… bueno, ya verás después lo que Ruthy te ha preparado. Por lo pronto, lo primero es mostrarte tu habitación, para que subas y puedas dormir.
- Si claro- intervino Ruthy- vamos, sígueme Isabella.
Isabella dio dos pasos detrás de Ruthy cuando volteó y volvió con Marco.
-¿Estarás aquí por la mañana?
-No lo sé. Tengo varias cosas que pendientes que atender en la ciudad y no creo que pueda posponerlas. Ahora que has llegado, el proceso ha comenzado. Pero te veré en unos días cuando traiga tu contrato.
Isabella no pudo evitar sonreír. Abrazó de nuevo a Marco y se despidió de él. Después vio como subía a la limusina en la que ella y Ruthy habían llegado y se marchaba. Giró sobre sus talones y alcanzó a Ruthy que ya estaba a media escalera. Cuando llegó arriba se encontró frente a una área que parecía ser donde se miraba tele, ya que había una pantalla enorme rodeada de varías pilas de DVD´s, así como sillones y pufs de varios colores.
-A la derecha el estudio y la biblioteca a la izquierda el gimnasio y el spa- anunció Ruthy y siguieron por el pasillo a la derecha, al cual al fondo tenía nuevamente unas escaleras.
Subieron las escaleras y Ruhty presentó: -las habitaciones.
En esta ocasión había dos opciones, dos puertas a la derecha y dos puertas a la izquierda. La única diferencia era que a la derecha las dos puertas se encontraban de frente y a la izquierda, esta una de lado de otra.
-Mi habitación es la primera puerta a la derecha, y la tuya es esta- dijo Ruthy y abrió la primera puerta a la izquierda.
Gracias por leer
Dos meses ausente, y créanme que no fue por gusto.
Supongo que en este tiempo se ha conocido más la historia y espero una buena respuesta ahora con el nuevo capitulo, que me encantaría me dijeran que les ha parecido.
Preguntas y/o dudas serán atendidas con mucho gusto.
Por lo pronto los dejo con un linea de una de las canciones del idolo mexicano Tin Tan, que por el momento me ha traumado. Es increible.
"Un espejo que habla, una vida regalada"- Tin Tan (Calabacitas Blandas)
De nuevo. Gracias
