Konichiwa minna san! ¿Como están? Espero que bien.

Este capítulo se centra en la vida de Harriett, porque quiero que la conozcan antes de que la historia avance más, la relación de ella con sus tíos, etc.

Una aclaración con respecto a la línea temporal (aunque ya aparecen en el primer capítulo): Harriett nació en 1995, por lo tanto entra a Hogwarts en 2006.

Disclaimer: Lo único que me pertenece en la historia es la trama, y ni J.K. Rowling ni Stan Lee me quisieron dar los derechos de sus obras como regalo de navidad, así que todo es de ellos, nada es mío.


LIBRO I: HARRIETT POTTER Y LA INFANCIA PERDIDA

Parte 1: La vida antes del juego

Capítulo 3: Los pequeños momentos

El momento más extraño para Harriett, a sus 5 años, tuvo que ser cuando estaba pintando su camiseta negra (antes de Dudley), con pintura para tela (antes de Petunia) , con el nombre de su banda favorita: Aerosmith; y, de pronto, recibió un dulce por "el agujero negro", como lo había nombrado, y acto seguido un cómic del "Capitán América".

-¡Cuídalo y que mi papá no lo vea! - gritó Dudley, yéndose corriendo.

Harriett sabía que a tío Vernon no le gustaba nada relacionado con "esos americanos de mier..." así que entendió, de cierta manera, a su primo.

Tomo el cómic en sus manos, se sentó en el suelo y bajo el volumen de la música. Comenzó a leerlo, la páginas eran coloridas y tenían palabras rápidas. Los personajes protagonizaban escenas de acción. Le encantó. Lo amó. Quería más de ese superhéroe con azul, blanco y rojo. Pero debía esperar.

A los 2 días, mientras cantaba Bohemian Rapsody, vio otro dulce y le pasó el cómic a Dudley. A los 40 minutos recibió otro dulce y el cómic, seguido de otro más.

Harriett aprendió a dibujar gracias a esos cómics, tratando de imitar el estilo de los dibujantes, encontró su propio estilo.

Así pasaron los días, de cómic en cómic. Harriett tenía una reserva de 30 números del Capitán América, y como Dudley no volvía por ellos, ahora eran de ella. Los dulces le hicieron pensar en que su primo, aunque sea, tenía una consideración con ella. Por Harriett.

Una inquietud pasó por su mente: ¿Sabía Dudley su nombre? Ella sabía que él se llamaba así porque siempre lo mencionaban en voz alta. Pero a ella nunca la habían nombrado en voz alta. De hecho, ella solo sabía que se llamaba Harriett porque su tía se lo había dicho cuando la había tirado en su cuarto.

"Te llamas Harriett Potter, que no se te olvide porque nunca te lo repetiré"

Un dulce apreció y Harriett pasó un cómic.

-Mi nombre es Harriett.

-Ah... yo soy Dudley... adiós, Harriett.

Otro momento fue cuando descubrió que, con lo descuidada que era su tía, podía quitarle pequeñas cosas sin que se diera cuenta. No robar, no, a ella no hacia esas cosas, pero sí quedarse con pequeñeces. Como la primera cosa: un plato.

El horario de las comidas de Harriett era bastante estricto... o no.

Por las mañanas Harriett se levantaba a las 5 a.m. para bajar con cuidado y tomar su desayuno. Al medio día la tía Petunia le daba un almuerzo sencillo y pequeño; a las 7:30 p.m. le pasaba la cena y Harriett le devolvía el plato.

Un día a Petunia se le olvido recoger el plato de la cena, Harriett lo noto cuando iba a desayunar. Pensó que debía devolverlo, pero no lo hizo, era negro y bonito... podía pintarle algo para ponerlo de adorno como en las revistas de actualidad (de su tío Vernon, ahora suyas).

Al almuerzo a Harriett le sudaban las manos ¿Y si Petunia le preguntaba por el plato? ¿Y si la regañaba y la volvía a envolver en un vestido? ¿Y si se enojaba mucho y la enviaba con Marge?

Pero los temores de Harriett se disiparon cuando no pasó nada. La niña respiro.


Cuando aprendió a tocar la guitarra, dándose cuenta así de que su cuarto estaba insonorizado y que si alguien entrara a matarla nadie la escucharía... cuando aprendió a escribir historias sobre lo que le gustaría que pasara en el Capitán América. Sus 5 años fueron interminables.

Pero fueron esos pequeños momentos de travesuras sin consecuencias los que eran buenos. Muy buenos.

Tal vez, pensó Harriett, si hubiera sido una "americana de mier..." todo seria como en las historias... si fuera americana tal vez todo sería diferente.