Disclaimer: Los personajes pertenecen a la maravillosa Rumiko Takahashi, la trama viene de nuestras locas mentes.

Tema Del Día: La Propuesta

Encargado: Andres Hale


¿Cómo proponer matrimonio a la mujer que amas? Por Inuyasha

Inuyasha POV.

Desde el día que el destino nos separó y nos ubicó en nuestras respectivas eras, no pude dejar de pensar en ella ni un solo segundo. Cada mañana me dirigía a aquel pozo del cual surgió por primera vez, con la esperanza de volverla a ver salir de allí.

Un día como cualquier otro, después de liberar una cabaña de un espíritu, me dirigí con Miroku devuelta a la aldea de Kaede; sentí ese aroma inconfundible en el viento y me dirigí de inmediato hacía donde provenía este olor tan familiar, me emocione aún mas al ver que este provenía del sitio donde se encontraba el pozo, y allí estaba ella de vuelta, un poco diferente por el tiempo, pero seguía siendo aquella persona por la que daría todo…

Desperté y ya había amanecido, Kagome se había marchado temprano a ayudar los aldeanos, cumpliendo con su misión de sacerdotisa.

—Buenos días Inuyasha, dormiste más de la cuenta hoy –dijo Kaede-

—Hola Kaede, supongo que estaba profundamente dormido

—Será mejor que te pongas a trabajar, hemos recibido muchos mensajes de ayuda de algunos aldeanos que tienen problemas con criaturas; ya sabes que hacer

—Si, me pondré en marcha, adiós –dije mientras me marchaba hacía donde Miroku, debía decirle algo-

—Hola Inuyasha, llegas tarde –me saludo Miroku-

—Si, si… ¡Me he quedado dormido bien! –dije apresurado-

—Tú nunca cambiaras tu actitud –me reprochó-

—Da igual; oye, debo pedirte un favor –dije en voz baja-

—¿Qué necesitas?

—Quiero que Kagome sea mi esposa, pero yo no se nada de esas cosas, así que necesito tu ayuda ya que es un secreto –le conté-

—¿Por qué no le pides ayuda a Sango o Shippo?, ellos saben más de estas cosas-

—Ellos arruinarían la sorpresa, quiero tener todo listo para esta noche –dije aún en voz baja-

—¿Por qué la prisa?

—Esta noche hay Luna nueva, así que quiero hacerla mi esposa siendo humano- le respondí avergonzado-

—Que tierno –dijo Miroku

—Creo que olvidas que también vivo aquí Inuyasha –dijo Sango a mis espaldas- ya he escuchado todo, como te atreves a desconfiar de mí.

—¡SANGO! –grite histérico- no me asustes de esa forma.

—Jajajajaja –se rieron ambos de mi

—Vamos Inuyasha, aunque quisiera contarlo, Kagome se encuentra un tanto lejos de aquí hoy y Kirara se fue a entrenar con Kohaku -dijo Sango entusiasmada- va a ser perfecto

—Hola chicos –dijo Shippo a lo lejos mientras se aproximaba- ¿Me perdí de algo?

—Esto no puede ponerse peor –dije para mi mismo-

A pesar de que el secreto creció más de lo que quería, ellos estaban de acuerdo en que iban a hacer de ese evento algo muy especial. Sango me envió con Shippo a buscar algunas flores, dijo que era para decorar el lugar.

—Oye Inuyasha, y ¿Cómo piensas pedirle matrimonio a Kagome? –dijo Shippo mientras caminábamos-

—Le diré que viva conmigo para siempre ¿no?

—¿Cómo puedes ser tan frívolo? –me dijo con su mirada astuta- así no se debe de pedir matrimonio

—Y ¿Cómo se supone que se debe de hacer?

—Mira, debes esperar el momento adecuado y decirle que la amas y que quieres que sea tu esposa y que quieres que tengan muchos hijos, y muchas cosas más con mirada romántica –dijo tatareando-

—¡Estás loco! –dije sonrojado- yo no le voy a decir todas esas cosas, solo quiero que este conmigo para siempre, no que sea un cuento de hadas

—Si sigues con esa actitud ella se negará –dijo molesto- mira, ¿por qué no ensayas conmigo? ¡TRANSFORMACION!

—¡Tonto! –le di un puñetazo- creí haberte dicho que nuca te volvieras a transformar en Kagome

—¡Animal! –me dijo con los ojos llenos de lagrimas- así nunca te vas a casar

—Ya lo veras – le dije sonriente-

Encontramos algunas de las flores que Sango nos pidió que lleváramos, al estar de regreso vimos que la parte trasera de la casa de Miroku y Sango lucia muy organizada y había gran cantidad de comida reunida.

—¿Para qué toda la comida? –pregunte dudoso-

—Es para la fiesta tonto –respondió Sango mientras terminaba de organizar algunas mantas en el terreno-

—¿Cuál fiesta? –respondí sin entender nada-

—No tienes remedio –dijo con gesto de rendición- el que le pidas a Kagome que sea tu esposa es algo especial, hay que celebrar

—Ahora recuerdo porque no quería que se enteraran –dije en voz baja-

—¿Qué dijiste? –dijo Sango muy molesta- si no necesitas nuestra ayuda entones defiéndete solo –se fue de allí y entro en su casa dando un portazo-

—Eres un tonto –dijo Shippo mientras ubicaba las flores que trajimos-

—¡Cállate! –dije dirigiéndome hacía la casa de Miroku- ¡Espera Sango! –dije parado en la puerta- no lo dije en serio, es solo que pienso que es un poco exagerado todo esto

—Es algo especial, porque no nos dejas celebrar tu decisión –dijo aún dentro de la casa-

—Perdóname, agradezco su ayuda y te prometo que no me voy a quejar, solo quiero que todo esto sea rápido –dije finalmente-

—Está bien, te perdono –dijo mientras salía de la casa muy contenta de repente- pero deberás hacer todo lo que te diga sin reproche

—Bien

Ponte esto –me pasó un kimono-

¿Qué es esto? –dije dudoso-

Dijiste que no reprocharías nada, así que ponte este kimono de Miroku, haber si así dejas de lucir como una verdadera bestia una vez en tu vida

Como prometí, me puse el kimono sin tener más opción. Poco a poco todo fue tomando forma, debo admitir que todo quedo muy bien, pero aún faltaba lo más importante… Kagome aun no regresaba y ya estaba muy tarde…

Kagome POV.

Salí temprano en la mañana para ayudar a algunos aldeanos que se encontraban enfermos, hoy me tocaba un poco lejos así que me tome mi tiempo para llegar allí sin ninguna prisa. En el camino me cruce con Koga, que lucía muy feliz, al parecer al final acepto el amor de Ayame.

—Hola Kagome, ¿Qué haces por estos lugares? –me saludó

—Hola Koga, hoy debo de atender algunos aldeanos, así que me dirijo hacía la aldea que se encuentra cerca de aquí

—Hola Kagome, ¿Cómo estás? –dijo Ayame mientras se acercaba con un salto-

—Hola Ayame, muy bien

Después de un momento de charla, decidieron acompañarme a la aldea, allí me ayudaron a curar algunos de los aldeanos que se encontraban heridos, al comienzo lucían poco desconfiados de que dos integrantes del clan de los lobos los ayudaran, ya que habían escuchado las historias sobre ellos, pero con el paso del tiempo comprendieron que ellos solo querían ayudar se portaron muy amigables.

—Creo que eso es todo –dije mientras recogía todo-

—Me parece bien –dijeron Koga y Ayame al unísono-

—Cuídense mucho adiós –me despedí de los aldeanos-

—Ven con nosotros Kagome, podemos charlar un poco en la cueva –dijo Ayame en tono agradable-

—Si ven yo te llevo – se ofreció Koga- así llegaremos más pronto

—¡Esta bien! –aún estaba temprano así que no vi ningún problema-

Al llegar a la cueva pasamos un buen momento, sin todo ese problema de que Koga me quisiera como su esposa, ojala Inuyasha se molestara tan siquiera en preguntármelo, pero sé que el nunca haría eso, ni siquiera por mi. No note lo tarde que estaba ya que la cueva era oscura todo el tiempo y al salir de allí ya estaba demasiado tarde

—¡Oh no! Se me ha hecho tarde –dije preocupada-

—No te preocupes yo te llevo –dijo Koga muy amablemente-

Sentí mucha pena ya que Ayame estaba allí y Koga estaba muy amable conmigo, demasiado diría yo. Ayame no parecía interesada, así que me subí a su espalda y salió a toda prisa del lugar.

En pocos minutos llegamos a la aldea de Kaede, pero ni ella ni Rin estaban en la cabaña, e Inuyasha no estaba cerca de allí tampoco, esto era muy extraño, sabía que hoy había luna nueva así que creí que Inuyasha no saldría ya que no le gusta ser visto como humano. Cuando salí de la cabaña me encontré con Sango

—Sango, ¿Qué haces por aquí a esta hora?

—Eso debería decirte a ti Kagome, ¿Por qué has tardado tanto? –lucia preocupada-

—Estuve con Koga y Ayame después de ayudar los aldeanos, y ¿Dónde esta Inuyasha?

—Ven conmigo, hay algo que debo mostrarte –dijo ahora muy seria-

—¿Ocurrió algo? –dije preocupada-

—Solo ven

—Voy con ustedes –dijo Koga preocupado-

—Bien –dijo Sango, seguía muy seria-

Llegamos a su casa y todo estaba a oscuras, Sango me invito a que entrara, y le dijo a Koga que la siguiera dejándome allí sola. Estaba preocupada y no podía pensar en nada que no fuera Inuyasha en problemas, tal vez no me querían contar que algo terrible le había pasado. Creo que me estaba poniendo paranoica, así que fui a ver si los hijos de Sango ya estaban dormidos, pero toda la casa estaba vacía y había un silencio inquietante

—Kagome, ¿Dónde estás?

—Por aquí –le respondí- ¿Dónde están los pequeños y Koga?

—No te preocupes, ven acompáñame

La seguí hasta la puerta trasera, luego me dijo que me diera vuelta mientras la abría. Luego me dijo que me girase y en ese momento, no podía creer lo que veía…

Inuyasha POV.

Allí estaba yo, en medio de patio, vestido ridículamente y con aspecto humano queriendo que la tierra me tragase, todos estaban en silencio mientras esperaban a Kagome que ya se había tardado mucho, pero estaba bien ya que Sango apareció con Koga y le contó todo. En un comienzo ese lobo tonto se burlo de mí haciendo señas, pero luego se puso serio y me felicito por mi atrevimiento.

Sango volvió a marcharse y yo sabía para que así que trate de controlarme, en menos de un minuto Sango abrió la puerta trasera mostrando a Kagome con su traje de sacerdotisa dándome la espalda, pensé que sabía todo y no quería ni mirarme, pero Sango le dio una señal y ella se giró quedando totalmente deslumbrada, mientras yo sentía que mi cara no podía estar más roja. Creo que estaba demasiad feliz ya que en poco tiempo salió corriendo hacía mi con lagrimas en sus ojos

—¡SORPRESA! –gritaron todos al unísono

Y Kagome solo se abalanzó contra mí dándome un beso que no me esperaba. Después de que se recompuso, me tocaba decir aquello que tanto me avergonzaba. Me puse de rodillas con mucho esfuerzo ya que ese kimono no era de mi talla.

—Kagome –tome aire- te amo, quiero que seas mi esposa y que tengan muchos hijos conmigo, además de vivir a mi lado por siempre –mire a Shippo quien me guiño un ojo, ya que repetí lo que me había dicho-

—Inuyasha… ¡SI!

Estaba tan emocionado que me levante y la bese como nunca lo había hecho, incluso el reencuentro después de los 3 años que estuvimos separados fue poca cosa en comparación con este momento.

Todos celebraron la gran noticia y festejaron el momento, recibí felicitaciones de todos los que estaban allí, en especial de Koga que me amenazo de robarme a Kagome si no la cuidaba.

—Olvídalo lobo, ella es mía ahora

—Eso crees bestia, sabes que ella aún siente algo por mí

—Ya quisieras –dije en burla

—Basta ustedes dos –dijo Kagome a mis espaldas- Koga ¿creo que a Ayame no le gustaría que la engañaras o si?

—Supongo que no –dijo rindiéndose finalmente-

Al amanecer todos nos despedimos y ahora debía enfrentar aquella lucha que sería el día de nuestra boda…


Muchas Gracias por leernos, la próxima semana les traeremos otro ¿Cómo seria…?