La tarde transcurrió lenta desde que la enfermera tomó aquella muestra de sangre. Nagisa miraba por la ventana y no decía nada, estaba como perdido en algún lugar muy lejos de ahí. Sus padres lo miraban con preocupación, al igual que Rin, ninguno sabía cómo reaccionar frente a una situación como esa, qué palabras de ánimo usar para hacerlo sentir mejor.

El pequeño por su parte, repasaba una y otra vez lo sucedido, sentía culpa, desesperación, rabia, su mente era un verdadero caos, la posibilidad de haber cogido una enfermedad lo hizo revivir el miedo y la ira de la noche anterior…

Nunca debí confiar en él… no debí haber ido a ese lugar tan solitario, yo no debí sonreírle, tal vez él solo actuó así porque vio que mi actitud fue demasiado amigable, tal vez pensó que me estaba ofreciendo… todo es culpa mía lo sé… mierda sin tan solo no hubiese sido tan estúpido… tan… confiado, todo, todo es mi culpa…mi culpa…

La impotencia, el dolor, el remordimiento por lo sucedido, todo daba vueltas en su mente, haciéndolo sentir enfermo. De pronto sus labios comenzaron a temblar y sus ojos se llenaron de lágrimas, desbordándose abundantemente a través de su rostro magullado.

-Nagisa!

Rin que estaba a su lado vio asustado como su amigo comenzó a llorar y temblar descontroladamente.

-Nagisa! El pelirrojo tomó sus manos

-Su-¡Suéltame!

El rubiecito lo miró aterrorizado mientras seguía temblando y llorando sin control, luego comenzó a gritar.

-Ahhhh!

-¡Nagisa escúchame!

Su madre se ubicó a su lado y tomó su rostro tratando de calmarlo, pero él la apartó de un manotazo.

-Ahhhhh! Gritó nuevamente

-Somos nosotros ¡hijo!

-Voy por ayuda…

El señor Hazuki salió corriendo en busca de auxilio. A los pocos segundos volvió con la enfermera de turno.

Ella entró rápidamente y buscó en el cajón, llenó una jeringa con una sustancia clara.

-Afírmenlo.

Rin y el padre de Nagisa lo sostuvieron mientras el pequeño gritaba desesperado. Ella se acercó e inyectó el líquido en su brazo, luego midió su ritmo cardíaco que empezó a bajar algunos segundos después de administrarle el medicamento.

-Su hijo acaba de sufrir un ataque de pánico. Pero no teman, es muy común en víctimas de violación. Lo más recomendable es llevarlo a sesiones con algún psicólogo… y también deberían llevarlo al psiquiatra, el necesitará medicamentos por algún tiempo.

Los padres del chico asintieron en silencio. Nagisa dejó de luchar y los miró como perdido, luego cerró lentamente sus ojos y se durmió. Rin seguía sosteniendo su mano y mirándolo sin mover un solo músculo.

-Matusoka-kunhabló la madre en un tono triste.

Pero él no respondió. Ella se acercó y tocó su hombro, él la miró a los ojos.

-Matsuoka-kun, creo que lo mejor es que vuelvas al internado, Nagisa probablemente duerma por algunas horas ¿sí?

Él asintió, pasó una mano por la frente de su amigo a modo de despedida, tomó su bolso y salió sin decir nada. Los señores Hazuki se quedaron mirando hacia la puerta.

-Pobre chico, se ve muy afectado.

La enfermera, quien en ese momento ponía otros medicamentos en el suero de Nagisa, intervino.

-Él lo ha visto en las peores circunstancias, no podrían imaginar en las condiciones en las que llegó ayer este pequeño… la mujer hizo una pausa al ver el rostro triste del matrimonio pero… pero mejorará, se los aseguro, su hijo va a mejorar, y Matsuoka-kun al verlo recuperado también se sentirá aliviado.

-Sí… respondieron al unísono.

.

.

En las afueras del hospital

-Matsuoka-kun!

Rin salía rumbo a su escuela pero se encontró con las hermanas de Nagisa quienes llegaban a visitarlo.

-Hola respondió desganado.

-Buen, día ¿ya te vas?

-Sí…

-¿Nuestro hermano…?

-Él…está durmiendo ahora.

-Oh, entiendo.

-Debo irme…

-Claro, que te vaya bien, nos vemos mañana.

-Adiós.

El pelirrojo continuó su camino y las muchachas entraron al hospital.

Nagisa…¿Qué puedo hacer para calmar tu sufrimiento?

La imagen del rostro desesperado del pequeño, su llanto, sus gritos de dolor… aparecían una y otra vez en la mente de Rin, quien cabizbajo se dirigió a su escuela.

.

.

.

Los siguientes días transcurrieron con relativa calma, las heridas de Hazuki habían mejorado notablemente aunque su estado de ánimo se había mantenido muy decaído, permanecía en silencio por horas y no quería comer absolutamente nada. No había vuelto a tener ataques de ansiedad ya que se le recetaron medicamentos para controlarla, también estaba siendo visitado por un psicólogo especializado en violaciones. Sus padres estaban haciendo todo para ayudar a su hijo en la recuperación.

Una semana después de lo ocurrido.

Once de la mañana, el mismo ajetreo de siempre se escuchaba en el hospital, el personal como cada día comenzaba a repartir los almuerzos. Nagisa dio un pesado suspiro y cerró los ojos. Su madre lo miraba preocupada, estaba tan delgado…ya iban cuatro días que su hijo se negaba a comer (sin contar los tres que no podía comer por prescripción médica) y solo aceptaba tomar jugo o leche chocolatada, por ese motivo se habían visto obligados a mantenerlo conectado al suero durante todo ese tiempo.

Una enfermera entró a la habitación.

-Buenos días Hazuki-san, buenos días Nagisa-kun, traje el almuerzo.

-Buenos días Dijo la señora

-No te hagas el dormido chico, ya sé que estás despierto.

Nagisa abrió los ojos y la miró indiferente.

-Hoy hay puré de papas y pollo arvejado. Comida occidental, muy deliciosa por cierto.

El rubiecito miró hacia la ventana como si no la escuchara.

-Gracias respondió la madre de seguro hoy si va a comer.

La mujer miró con tristeza a la señora Hazuki, dejó la bandeja sobre una mesita y se retiró.

-Hijo…

-¿De qué es el jugo?

-De frutilla

-Que bien dámelo por favor

Su madre le pasó el vaso.

-La comida se ve deliciosa.

-No tengo hambre respondió tajante solo sed, mucha sed.

-Hijo dijo la mujer en un tono apesadumbrado ¿acaso quieres morir?

¿Qué si quiero morir? Pensó por supuesto que quiero morir, desaparecer y dejar de sentir dolor, dejar de recordar. Jamás volver a la escuela y soportar las miradas curiosas de todos esos imbéciles. Sí, quería morir pero no podía responderle eso a su madre, ella no tiene la culpa de lo que sucedió.

-No, si quisiera morir no tomaría agua y me sacaría el suero. Simplemente no tengo hambre mamá, no quiero comer, es todo.

Su madre no dijo nada, él le dio un sorbo al jugo. Hizo una mueca de asco casi imperceptible, ese sabor horrible del jugo del hospital, como si no fuera bastante sufrimiento también tenía que soportar beber esa porquería. Mierda, quiero ir a casa… por fin ya solo queda un día y podré salir de este estúpido hospital

La personalidad de Nagisa había cambiado mucho durante esos días, el odio en su interior se hacía más fuerte, aunque no lo descargaba con nadie, por fuera se había vuelto una persona indiferente, pero por dentro maldecía todo a su paso. Las sesiones con él psicólogo no eran de su agrado y era poco lo que conversaba con él, no le gustaba sentirse como un objeto de estudio, tampoco quería victimizarse y dar lástima.

Dejó el vaso sobre la mesa con la mitad del líquido en él.

-¿Puedes pasarme el libro de historia por favor?

-Sí por supuesto.

Historia, biología, matemática. Últimamente Nagisa se había vuelto el estudiante ejemplar que nunca fue y que sus padres siempre quisieron. Y es que solo leyendo sobre Grecia antigua o resolviendo ejercicios, el rubiecito podía despejar su mente y olvidar por unos momentos lo ocurrido, olvidar la penosa realidad en que se había transformado su vida.

-Mamá

-Sí?

-Tú también has estado comiendo muy poco estos días ¿Por qué no te comes tú mi almuerzo? De verdad no tengo hambre.

-Pero es tuyo ¿Qué clase de madre sería si como y mi hijo no lo hace?

-…mamá…

En ese momento tocaron la puerta.

-Adelante Matsuoka-kun

Se abrió la puerta y el pelirrojo entró, cada día venía a ese horario ya que era el único momento en el que podía salir de la escuela sin perder clases ni entrenamientos y alcanzar el horario de visitas.

-Buen día Hazuki-san, hola Nagisa

-Hola Rin-chan respondió con voz apagada

-Traje algo que te va a gustar

-¿Qué?

-Jugo natural de frambuesa

Un pequeño brillo de felicidad apareció en los ojos del pequeño

-Rin-chan, gracias… es justo lo que quería

El pelirrojo le pasó una bolsa de papel en cuyo interior había una botella con medio litro de zumo de frambuesas. El muchacho abrió la botella y bebió.

-Increíble… dijo asombrado es lo mejor que he probado en estos días.

-Qué bueno que te haya gustado…. Pero Nagisa, no puedes mantenerte solo con líquidos, no es sano… traje jalea, es algo muy liviano pero al menos vas a sentir como si comieras algo.

Los instantes en que el chico sintió algo relativamente cercano a la felicidad se esfumaron y volvió a mostrar un semblante sombrío.

-No quiero

-Pero-

-Dije que no.

Rin chasqueó la lengua y miró a la señora Hazuki, ella solo le devolvió una mirada triste.

-Dile a mamá que coma, tal vez ella te hace caso dijo molesto

-Nagisa! La mujer lo miró sorprendida

-No se preocupe Hazuki-san suspira levemente puede salir a tomar aire… o ir a la cafetería.

-Sí, tienes razón, necesito distraerme un poco.

La señora salió y su hijo dio una mirada de enojo a la puerta que acababa de cerrarse.

-Yo no la obligo a estar aquí

-Oi le habló en un tono molesto

-¿Qué? Respondió de la misma manera

-Es tu mamá, le preocupas, por eso está aquí, por eso también yo vengo cada día, y Haru, Rei, Makoto, incluso mis compañeros de Samezuka han venido a verte… porque te queremos y estamos preocupados por ti.

Nagisa dio un suspiro y no dijo nada. Una parte de él odiaba que lo quisieran, odiaba las visitas diarias y esa cara de lástima con la que todos lo miraban.

Rin miró el libro que su amigo tenía en las manos.

-¿Historia?

-¿He? Oh sí… Rei-chan me trajo la tarea, así que estoy haciéndola…

-¿Y de qué trata?

-Grecia antigua

-Es interesante… ¿quieres que te ayude?

El rubiecito lo miró algo incómodo, pero luego suavizó su mirada. Rin lo sorprendía cada día, fue él quien lo encontró, quien lo vio en el peor estado imaginable y aun así, era el único que podía hablarle y mirarlo normalmente, como si todo hubiese sido un mal sueño y nada más.

-Sí… como quieras, puedes leer el texto en voz alta, me duele un poco la vista.

-Ok ¿desde dónde?

-Páginas 34 a 36

Rin aclaró la garganta y comenzó a leer alto y pausado para que su amigo entendiera bien. Nagisa escuchaba con los ojos cerrados intentando concentrarse en lo que Matsuoka decía… su voz, es tan suave…

Pasaron un par de minutos, Rin terminó de leer y comenzaron a desarrollar la tarea juntos, mientras lo hacían, el pelirrojo le hizo una pregunta que hacía ya días daba vueltas en su cabeza.

-Mmm dime ¿ya supiste los resultados del examen?

-¿Cuál de todos?

-El de sangre… para saber si te contagiaste de alguna ETS?

-Oh… ese examen.

-Sí…

Nagisa cerró su cuaderno y miró a su amigo.

-Todo bien, no hubo contagio de ninguna enfermedad de transmisión sexual… sin embargo, dicen que existe la posibilidad de que haya contagio de algo llamado virus de papiloma humano.

Rin lo miró preocupado.

-Es el virus de transmisión sexual más común y lo tiene la mayoría de las personas sexualmente activas… me dijeron que se puede presentar en forma de verrugas, lo cuál sería lo mejor, o bien podría provocarme cáncer, aunque según me informó la enfermera la probabilidad de que un hombre desarrolle cáncer por VPH es muy baja… también dijo que es probable que mi organismo acabe con el virus por sí solo. Así que es un buen diagnóstico, supongo.

El pelirrojo suspiró aliviado.

-Diablos Nagisa… no sabes el peso que me sacaste de encima… es un excelente diagnóstico. El mejor que podrían darte. Dijo sonriendo cálidamente.

-…Sí.

-¿Y has visto a los chicos?

-Sí, como dije Rei-chan me trajo la tarea. Haru-chan y Mako-chan también vienen cada día, Gou-chan vino ayer en la tarde… dicen que en la escuela todos saben lo que pasó.

-mmm ya veo… ¿no quieres volver?

-No.

-¿Y qué dicen tus padres?

-No les he dicho, por lo que escuché mañana me comprarán un uniforme nuevo. Al parecer el psicólogo dijo que debo retomar mis actividades normales, que no es buena idea aislarme.

-Es cierto, pero, creo que es muy pronto. Deberías tomarte una semana más.

-Sí, también lo creo.

-Pero te ves bien Nagisa, hoy te veo mucho mejor, no sabes lo feliz que me hace.

Nagisa, miró hacia la ventana un poco incómodo.

-Bien, debo volver al instituto, ya es la hora.

-Ok… Rin-chan, mañana ya no estaré aquí, me dan el alta, volveré a mi casa por fin.

-Eso es genial! Dijo alegre Dime ¿puedo ir a verte allá?

-Claro… ya has ido antes, no hay motivo para que no puedas ir ahora.

-Bien, entonces nos vemos.

-Sí.

Se acercó y apartó algunos mechones de su cabello claro, luego le dio un beso en la frente, se despidió con una sonrisa y salió de la sala. Nagisa, tocó su frente y se sonrojó levemente mientras miraba hacia la salida.

Cuando el pelirrojo salía vio a la madre del chico y a una de sus hermanas que se dirigían a la habitación.

-¿Ya te vas Matsuoka-kun?

-Sí, debo volver a clases.

-Nagisa será dado de alta mañana ¿te dijo?

-Sí, eso le hará realmente bien.

-respondió la mujer con una pequeña sonrisa

-Puedes ir a verlo a casa dijo la chica

-Gracias, lo haré. Emm… señora Hazuki… su rostro se puso serio ¿han sabido algo sobre el tipo que le hizo esto a Nagisa?

-Lamentablemente nada, los policías han estado investigando y e intentando encontrarlo usando la información que mi hijo les dio, sin embargo al parecer toda la información de ese sujeto era falsa… trabajo, universidad, nombre, todo era falso.

Rin chasqueó la lengua.

-Tch… bastardo.

-Pero no debemos perder las esperanzas, la investigación recién comienza, vamos a atraparlo y hacerlo pagar por todo el daño que ha hecho respondió con firmeza

-Sí… es cierto. Bien, me retiro, nos vemos mañana.

-Adiós.

-Nos vemos Matsuoka-kun dijo la joven

El pelirrojo se retiró y ellas entraron a la habitación, Nagisa estaba con los ojos cerrados y una expresión de calma. Entraron en silencio, y sentaron en el sofá que estaba al fondo de la sala. Luego comenzaron a hablar despacio para no molestar al pequeño.

-Matsuoka-kun es muy bueno ¿no crees mamá?

-Sí, es un chico muy amable y se ha preocupado mucho por Nagisa.

-Así es, de todos sus amigos es el que le ha dado más apoyo. Pensé que el chico de anteojos era el mejor amigo de mi hermanito, pero creo que me equivoqué.

-No lo sé, Ryugazaki-kun y los otros chicos también han venido todos estos días, aunque Nagisa habla más con Matsuoka-kun que con ellos… pienso que como fue él quien lo encontró ese día se siente más cómodo estando con él que con los demás.

-Puede ser… pero…de alguna manera me alegra que sea él, y me alegra saber que irá a nuestra casa… me gustaría conocerlo más.

La mujer miró a su hija un poco sorprendida, ya que Rin es menor que ella, sin embargo no le dio importancia a sus palabras.

-Bueno, pasando a otro tema, quiero que te vayas a casa antes hoy por favor, me gustaría que esté todo en orden para cuando tu hermano llegue mañana.

-Sí, como digas.

-Bien.

La madre se levantó y fue hasta donde estaba su hijo menor. Se ubicó junto a él y acarició su cabello con ternura.

.

.Al día siguiente.

Ya era martes, Nagisa estaba vestido y listo para volver a casa, sus padres acarreaban los bolsos con la ropa y artículos personales de su hijo que habían tenido que llevar al hospital. Se despidieron del personal que los había atendido esos días y salieron. El rubiecito respiró el aire fresco del exterior y se sintió mejor. El poder salir a la calle, caminar ya sin problemas, luego de días de curaciones, analgésicos, sesiones de kinesiología, medicamentos y más medicamentos. Poder liberarse de todo eso y volver a casa lo hacía sentir más tranquilo. Subieron al automóvil. El trayecto a casa fue corto, aunque para él parecieron horas, realmente deseaba llegar a su hogar con desesperación. Luego de algunos minutos por fin vio su barrio, al estacionarse él fue el primero en bajar, entró y sus hermanas lo estaban esperando.

-Bienvenido hermanito! Dijeron a coro

-Tadaima. Dijo él en un tono tranquilo.

Ellas lo abrazaron.

-Quiero… ir a mi habitación.

-Claro, como desees, la tenemos ordenada para ti.

-Gracias.

Él ingresó y caminó hasta llegar a su cuarto. Todo estaba en orden y la luz de la mañana iluminaba todo a su alrededor. Cerró la puerta y caminó hasta su cama, se recostó con cuidado y abrazó su almohada. Allí en silencio comenzó a llorar.

.

En Samezuka.

Rin se encontraba en clases, su ánimo estaba recuperándose, podía dormir mejor y estaba retomando sus actividades con normalidad. En ese momento estaba en clase de matemática -una de sus áreas favoritas- y desarrollaba un ejercicio en la pizarra.

-Muy, bien Matsuoka-kun, puedes tomar asiento.

El pelirrojo se dirigió a su lugar mientras el profesor llamaba a otro estudiante, pero en ese momento sonó el timbre que indicaba receso. El docente se despidió de sus alumnos y se retiró. Algunos de los chicos se levantaron de sus asientos y comenzaron a salir al patio. Rin se acomodó en su puesto y tomó su bolso, sacó una lata de bebida energética y la abrió, comenzó a beber.

-¿Desayunaste hoy? Le preguntó su amigo de ojos turquesa, quien acababa de sentarse a su lado.

-mmm… no alcancé.

-Te invito, yo tampoco desayuné hoy.

Se levantó y se dirigió a la cafetería, seguido de Rin. Mientras caminaban por el pasillo lleno de estudiantes, Sousuke comenzó a conversar.

-Te ves mucho mejor ¿Nagisa ha mejorado? Hace un par de días no se veía nada bien…

-Sí, ayer su ánimo estaba mucho mejor y hoy vuelve a su casa, creo que de ahora en adelante comenzará recuperarse.

-Que bien ¿y volverá a la escuela?

-Al parecer sí… aunque creo que por ahora es muy pronto, debería estar en reposo algunos días más.

De pronto escucharon un grito proveniente de las escaleras

-Matsuoka-sempai~!

Momo y Aii llegaron corriendo hasta donde ellos se encontraban.

-No griten así! Les reprochó el chico tiburón.

-Disculpe Rin-sempai, pero lo estábamos buscando.

-¿Cómo se encuentra Nagisacchi, Matsuoka-sempai? Interrumpió Mikoshiba.

-Él está bien Momo, hoy le dan el alta.

-Qué bien!

-¿Irá a visitarlo nuevamente Rin-sempai? Preguntó el peligris.

-Sí, hoy después de clases ¿por qué?

-Es que Aii-sempai y yo hicimos algo para Nagisacchi… ta-dá! Irrumpió de nuevo el chico 'nutria'.

Le mostraron a Rin y Sousuke un collage con fotos de ambos equipos de relevo y en el centro la frase "Recupérate pronto, te queremos".

-Parece que no eres el único romántico, Rin. Dijo Sousuke divertido.

-Cállate… dijo en tono seco, luego se dirigió a sus kouhais: está muy lindo chicos, de seguro le va a gustar, gracias.

Los muchachos sonrieron.

-Dele saludos de nuestra parte por favor.

-Lo haré.

Le entregaron el obsequio al pelirrojo y salieron rumbo al patio.

-Bien ¿Qué quieres para desayunar? Preguntó Yamazaki.

-No te preocupes, puedo comprar mi comida.

-Pero te invité primero, si no me dices que quieres comparé lo que se me dé la gana.

-Ok, ok… mmm quiero ramen y gyozas de carne.

-Bien, siéntate ya vengo.

Matsuoka se sentó en una de las mesas junto a la ventana y miró al exterior, habían chicos conversando, los más jóvenes corrían y jugaban… ¿podrá Nagisa volver a ser así?... a reír como siempre lo ha hecho…?

Nagisa… solo espero que vuelvas a ser quien eras… y que atrapen a ese bastardo… si lo tuviera en frente lo mataría… -aprieta su puño con fuerza- pero estoy seguro de que lo encontrarán, no puede escapar por siempre.

Luego de un par de minutos Sousuke volvió con la comida.

-Ten, aquí está.

-Gracias.

Comieron en silencio, durante un rato. Rin se sintió un poco incómodo con tanta calma.

-¿Por qué tanta amabilidad?

-¿No puedo? Soy tu bro ¿no? Puedo ser bueno contigo a veces.

-Tch… Y…¿ todo bien con tu novia?

-Sí, el próximo fin de semana iremos al cine.

-Suena bien

-Ahá, de hecho, justo quería hablarte de eso lo mira a los ojos deberías salir con nosotros uno de estos días.

-Ja! dijo divertido No iré a molestarlos cuando estén en su cita Sousuke…

-Pero ella puede invitar a una de sus amigas respondió sonriendo sería bueno para ti despejarte un poco, salir, reírte… tener sexo habló en voz baja.

Rin tosió -¿Qué? Y a qué viene eso… preguntó sonrojado.

-Es algo normal para un chico de nuestra edad ¿no? O es que sigues siendo virgen?

Rin suspiró aún sonrojado

-El desayuno no es momento para hablar mierda como esa ¿sabes?

-Jaja… bueno, tú solo piénsalo, si te decides a tomar mi oferta estaré feliz de presentarte a alguien.

-Está bien…

-Ok… mmm las gyozas están buenísimas.

-Sí, realmente buenas… o tal vez es porque tengo mucha hambre…

Ambos rieron. Continuaron con su comida y momentos después volvieron a clases.

.

En la casa Hazuki

Nagisa seguía hundido en su cama cuando su padre entró a su cuarto. Se acercó y se sentó junto a él.

-Ya estás en casa hijo. Todo lo malo ya pasó… verás que todo vuelve a ser como antes.

El pequeño quien ya estaba más tranquilo, limpió su rostro y lo miró con expresión triste.

-Sí…

-Hijo… el hombre lo miró con una mezcla de enojo ylástima no vuelvas a actuar de una manera tan imprudente, nunca vuelvas a ocultarnos nada. Ni tu madre, ni tus hermanas, ni yo sabíamos que eres homosexual ¿por qué nunca nos dijiste nada? Hijo no somos monstruos, no vamos a juzgarte por algo así. Eres el miembro más pequeño de nuestra familia, todos te amamos y eso no va a cambiar ¿entiendes?...

-Sí…

-Nagisa, escúchame, puedes hablar conmigo de lo que sea. Dudas, miedos, quiero que me digas cuando algún chico te guste. No quiero que vuelvas a actuar imprudente, vas a decirme todo lo que te suceda ¿entendido?

-Sí… respondió una vez más casi indiferente.

El hombre suspiró.

-Bien… acaricia su pelo con ternura ahora descansa un poco, en una hora más saldremos a comprar un nuevo uniforme para ti y luego iremos a tu cita con el psicólogo.

-Ok.

Nagisa se dio la vuelta y se acomodó nuevamente en la cama, tapándose, intentando hacerse diminuto, desaparecer de la vista de todos.

"No soy un maldito idiota, no voy a cometer el mismo error dos veces… y sobre ser gay… supongo que mis hermanas son las más felices con todo esto ¿no les encantaba vestirme de niña y hacerme bromas con los trajes de baño de mujer?... estúpidas… lograron lo que querían… -sintió como la ira se acumulaba en su interior- …mierda no quiero pensar en eso ahora…

Se levantó y buscó en su mochila el mp4 que Rin le obsequió. Lo miró por unos instantes recordando al pelirrojo, el beso en la frente que con ternura le dio el día anterior, luego movió su cabeza como diciendo que no. Lo encendió y se acostó a escuchar algo de música.

.

.

Continuará.