Hola nuevo capítulo después de 1,2,3 mucho tiempo dejemoslo ahí :D no se me dije, Kaede ya es hora deja esa flojera, y ta dan al parecer los partidos de futbol y ver No se aceptan devoluciones ayudan xD basta de hablar aquí les dejo el tercer capítulo que tendrá algunos cambios...
Primero agregue un tercero en la manzana de la dircordía xD ahora no solo serán Lucy y Natsu quienes narren la historia, será bueno averiguenlo así que aclarado esto empecemos, trato de que se distinga cuando se cambia de persona así que espero que no se confundan cuando otro personaje hable, pero no lo creo ya que serán solo tres personajes quienes cuenten la historia :D
~Neko come una manzana acaramelada y empieza la historia*
Espero que les agrade, dos nuevos personajes hacen su aparición y uno que aparecerá más adelante :3 disfrutenlo :D
Capítulo 3
° Empecé a correr, alejándome de la realidad…
Persiguiendo el llanto de las aves, quienes podrán enseñarme…
¿Lo que era la felicidad?
O mejor
¿Cómo poder ser feliz?...°
Gray había servido el té, Lily estaba en mis pies al parecer durmiendo, por un momento el silencio dominó, ese día había sido algo loco, ese chico había venido a disculparse conmigo por lo de anoche, lo cual fue algo lindo de su parte, aunque la verdad yo igual me sentía culpable, en parte por el escándalo causado, pero ahora mi conciencia estaba más tranquila.
Pero algo me estaba matando de curiosidad, levante la mirada, sabía que Gray estaba sentado ha lado de mi, pero no sabía si debía preguntar, pero quería saber, así que respiré profundamente.
-Gray…-
-¿Qué pasa Lucy?- me respondió, apreté mis manos.
-¿Quién es ese chico…Natsu Dragneel?-
Por un momento sentí como si la pregunta hubiera incomodado a Gray, ya que siempre que él se quedaba callado y no respondía inmediatamente como siempre lo hacía era porque la preguntaba no le agradaba o no quería hablar de ello.
-Pues…no se es un chico común y corriente…-después de unos segundos respondió, reí ante su comentario, no era algo raro los hombres eran comunes y corrientes.
-¡Como tú!-respondí sabiendo que eso lo enojaría, el río igual-¿Qué es gracioso?-
-Que ese tipo es peor que yo…-
-En serio, pero al parecer lo conoces muy bien ¿De dónde lo has conocido?-
-Pues.-tomó aire-Natsu y yo nos conocimos cuando íbamos en el kínder.-
-Tan peques y ya os conocías, gua supongo que son bueno amigos.-agregue, Gray río con agrado, y siguió hablando.
-Sí, los dos somos buenos amigos, se podría decir así, Natsu es el hijo mayor y heredero de la compañía de sus padres.-
-¿Es rico?-
-Supongo que se podría decir así… a pesar de su comportamiento infantil es amable agradable, claro con las persona que le agradan porque con las que no, es un buen ojete… no le digas a Juvia que dije Ojete.-Reí y afirme, el siguió hablando- Es un chico bueno, aunque siempre se deja llevar por el mundo, según él vive al día, por lo cual demuestra su idiotez.-
-Jum, lo describes como si estuvieras enamorado de él.- me burle, pero me agradaba saber que ese chico no era malo, Gray bufó.
-No lo creo, pero es un buen amigo siempre ah tenido todo lo que quiere, es ambicioso… pero creo que lo peor de toda su maldita vida es la tipa que tiene como pro…-pero Gray no continúo "Pro"-Dejémoslo en que es un buen tipo, pero siempre le gana el desastre y las carreras de autos, aunque en eso los dos tenemos en común ja, creo que no te causará problemas si se hacen amigos.-
Sonreí si Gray lo decía debía ser verdad, si no ya lo acusaría con Juvia, comí una galleta y recordé el apellido del chico.
-Dragneel ya había escuchado ese apellido, creo que una vez querían hacer un negocio con mi padre… no estoy segura de ello.- dije al tratar de olvidar lo que Gray no me quiso decir, bueno no hacia mal tener un nuevo amigo, quizás y sería divertido hablar con Natsu.
-A todo esto, Juvia no llega.- dijo Gray al levantarse de la silla, yo hice lo mismo, tome mi bastón y caminamos a la casa, aun era un día caluroso, pero quería algo fresco y un helado era perfecto, cuando llegará Virgo le pediría que fuéramos por uno.
-Quizás y encontró algo lindo en el camino y se desvió.- agregue riendo, no era raro que eso pasará, Gray dio un gran carcajada.
-Si quizás y tengas razón….Agh.- su grito de dolor y una persona abrazándome me hizo reír más.
-Juvia no sabía que dijeras cosas así Gray, Juvia espera que no te burles de mi obsesión a las cosas lindas.- ahora su voz tenía esa mezcla de voz terrorífica a punto de atacar a alguien.
-Lo siento, ese lado tuyo lo amo… es por eso que me casaré contigo porque eres muy linda, y me encanta que te gusten las cosas lindas.- contesto nerviosamente Gray, yo me quede en blanco, este hombre a caso no sabía que con solo decirle a mi linda amiga, que la amaba sería suficiente para que Juvia demostrará su lado lindo y amoroso hacia él.
-Bien…ah Lucy te extrañe a ti también.- cambiando su objetivo, Juvia empezó a acariciar mi mejilla con la suya, suspire pero feliz, debía de admitir que sus señales de afecto a mi eran agradables, me recordaban a mi madre, al abrazarme, acariciar mi cabeza, una madre, así es ella era como una madre al igual que lo era Virgo, sonreí feliz de mi vida no fuera tan mala.
.
.
Llegue a la casa, aunque no baje de inmediato del carro, esa chica era tan linda, pero que estaba pensando, me toque la cara y suspire, quizás sería agradable tenerla como amiga, se veía simpática supongo que me podría distraer un poco de mi maldita vida, baje del carro y camine a la entrada, unos carros estaban ahí descargando varías cajas, me acerque a una de las criadas quienes estaba supervisando todo.
-¿Qué están haciendo?-pregunte la mujer se inclino.
-Joven, no lo que pasa es que son las cosas para la fiesta, llévenlas al jardín.- ordenó viendo a uno de los trabajadores, me impresione ¿Tendríamos fiesta?
-¿De qué fiesta hablas?-pregunte, ella río.
-Pues de que fiesta será joven, de la fiesta de compromiso de usted y la señorita Lissana.-
Ahora sí, mi sonrisa se desvaneció y entre a la casa furioso, encontré a mi madre quien se acerco a mí con una sonrisa, pero esa sonrisa duró pocos segundos.
-Hijo espera esto…-
-¿Dónde está mi padre?- pregunte, estaba que me llevaba el diablo, mi madre se espantó.
-Hijo tranquilo, esto tiene…-
Si quería verme tranquilo, no deberían estar haciendo mamadas…-grite furioso-Esta en su despacho…- dejándole con la palabra en la boca me dirigí a este, entre sin pedir permiso, el me miró enojado.
-Sabes que tienes que tocar.-
-El tocar me vale un comino, ahora me vas a explicar por qué demonios estas organizando una fiesta de compromiso (?) estás loco.-
Igneel se levanto, imponente hacia mí, sus ojos verdes como los míos eran temibles, un hombre imponente y orgullos, que siempre conseguía lo que quería.
-Más respeto mocoso, soy tú padre y me debes respeto, y lo de la fiesta es para mostrarles a nuestros conocidos y empresarios asociados a nuestra empresa que tú y Lissana Strauss se casarán, acaso no es obvio Natsu… si era todo te puedes retirar estoy ocupado.-
-Ocupado, cuantas veces te eh dicho que no te metas en mi vida… yo aun no eh aceptado este matrimonio con Lissana así que no intervengas en mi vida… esto fue cosa suya así que a mí no me importa.-termine de decir, era verdad ella sería mi prometida, pero eso no significaba que aceptaba ese estúpido matrimonio, será lo que sea, pero si al final decidía no casarme o casarme con alguien más era mi problema, mi padre mostro una sonrisa de lado.
-Pero lo harás sabes ¿Por qué?- se acercó un poco a mí y me miró arrogantemente-Porque, eres ambicioso como yo, y no renunciarías a la herencia, y como heredero universal de la compañía Dragneel debes casarte con una señorita de nuestra categoría, hermosa, y bien portada.-
Apreté los dientes, mi único defecto, era ambicioso como este hombre, el hijo de la familia Dragneel, debía ser digno de ese apellido, digno de ser el nuevo líder de la compañía, por lo mismo Lissana era la mujer perfecta para mí.
-Haz lo que quieras, pero no seguiré en esta casa después de sus estupideces.- respondí furioso y salí del despacho, camine sin mirar a nadie y evadiendo a mi madre, entré a mi cuarto y empaque mis cosas, estaba harto, primero Lissana a ahora esto, de seguir así me volverían loco, termine de empacar las cosas que necesitaría y salí del cuarto, baje a la cochera y metí las cosas al carro, me iría al departamento que había recibido en mi cumpleaños, y ahí estaría hasta que el enojo se me pasará lo cual llevaría mucho tiempo.
-Natsu.- el grito de mi padre me detuvo y la miré se acerco a mi-No te vayas, hijo por favor, mira tú adre es capaz.-
-Él es capaz de todo lo sé, pero no voy a caer de nuevo en sus juegos, sigan con su planeación de la boda y esas cosas, pero me largo.- la tome de los brazos-Solo para él soy su heredero, quien debe casarse con una señorita fina y hermosa, pero no me obligará a quedarme aquí no más.- y diciendo esto lo ultimo entre al carro, y salí de la mansión, conduje hasta el centro de la ciudad y detuve el carro en una de las zonas más lujosos, estacione el coche y baje mis cosas, subí en el elevador y entre al departamento, todo estaba limpio como la última vez que estuve aquí, por lo general venía aquí con chicas acompañado de Gray y Gajeel, pero después de que Gray encontrará a su hermosa Julieta y Gajeel se interesará en Levy dejamos de hacerlo, y yo me comprometiera con Lissana.
Bufe recordando todo, maldita sea estaba furioso de nuevo, tome del refrigerador unas cervezas de la ultima vez y me la tome, me recosté en el sofá, suspire esta vez no regresaría, nada me ataba a esa casa nada, mi padre esta vez estaba seguro de que no me exigiría que regresará, no por ahora, cerré los ojos, la imagen de la chica rubia me azoto de repente, abrí los ojos y sonreí.
-Mañana quizás vaya a verla.- susurre y me termine la bebida, por ahora dormiría y me olvidaría del mundo por un momento y de la escuela.
.
.
Estaba sentada en el sillón esperando al doctor Gildartz, era la fecha de mi cita, aunque no sabía porque lo hacíamos si mi caso era un fracaso total, Virgo abrió la puerta y entró el hombre quien me abrazo efusivamente, pero rápidamente se alejo de mi ya que Virgo lo amenazo, yo reí, Gildartz era famoso por ser un mujeriego, lo cual debía ser al revés, ya que debía conocerlo por su trabajo y no por su vida amorosa.
-Hola mi paciente favorita.- me saludo, yo me levante y saque mi bastón caminando a la entrada-Porque no me contestas Lucy.-
-Ya que quiero ir rápido, a los análisis esos.- conteste, Gildartz me sujeto del brazo guiándome al carro, como siempre me ayudo a subirme y me amarro cinturón de seguridad-Virgo me voy, nos vemos al rato.-
-Vayan con cuidado.- nos dijo y Gildartz arrancó, en todo el trayecto estuvimos en silencio, llegamos a nuestro destino, bajamos del carro y caminamos, Gildartz siempre me dejaba ir sola, entre al hospital, y me saludaron las recepcionistas y algunas enfermeras, casi todos me conocían así que yo devolvía los saludos, Gildartz y yo entramos al consultorio, me senté en la camilla, al poco tiempo oí el sonido de la puerta y apareció una enfermera, que me ayudo a ponerme una bata, me acostaron de nuevo en la camilla, y esta se movió unos minutos después sacándome del consultorio y guiándome como siempre a especialidades, este día sería largo.
Me acostaron en una mesa, fría como siempre, al menos podrían calentarla no es decir esta bata no era muy gruesa que digamos, tuve que cerrar los ojos, la tomografía duro unos minutos, después de eso me llevaron a otro lugar donde me sacaron sangre, eso era lo peor, ya que mientras menos lo esperaba la aguja traspasaba mi piel, y más cosas, como siempre al final Gildartz revisaba mis ojos, preguntándome si veía al menos una pequeña luz o algo pero la respuesta era siempre no.
Me cambie y espere los resultados, Gildartz siempre tardaba con esas cosas, así que empecé a dar vueltas en la silla, era divertido así que empecé a reír y decir cosas sin sentido, aunque me daría vergüenza que alguien me viera, cuando oí la puerta me detuve y me quede quietecita.
-Lucy ya están.-Gildartz entró y se quedo un momento en silencio, después empezó a reír-De nuevo has jugado con la silla no es así.-
-No, no soy una niña sabes.-conteste nerviosa.
-Así entonces porque no estás frente al escritorio.-
Tuche, mis mejillas ardieron, el río de nuevo y me dio vuelta, oí como su silla rechinaba y tosió un poco.
-AL parecer todo está bien, no tienes anemia lo que me preocupaba por lo demás, estas bien.-oí el sonido de los papeles y ahora venía lo que siempre era más importante, mis ojos.
-En la tomografía estas bien, no se ha hecho nada fuera de lo normal en la cabeza, aunque el golpee que recibiste fue fuerte….- se quedo un poco en silencio, pero después suspiro con cansancio-Como siempre tus ojos…-
-O no me digas, que puedo volver a ver pero eso sería imposible no es así.- dije con sarcasmo, el pego en la mesa lo cual hizo callarme.
-No te eh mentido, puedes volver a ver, y lo sabes pero tú caso, sigue siendo delicado, tus pupilas no se dilatan ni un poco, pero creo que con que con la operación tú vista regrese…-
-Siempre dices lo mismo.- respondí sonriendo tristemente, lleve mis manos a mis ojos- Jamás volveré a ver, jamás lo haré.-
-No digas eso Lucy, tú puedes volver a ver.-
-Gildartz, sabes perfectamente que eso no es cierto.-pose mi mirada en donde creí que estaba Gildartz-Ningún doctor quiere operarme, porque esto es delicado, ni siquiera cumplo los requisitos para la operación.-
-Lucy, sabes que eso no es cierto, encontraremos a alguien que te quiera operar, solo es tiempo.-
-Tiempo.- conteste riendo-Mira dejemos esto ya.- me levante de la silla-Iré a ver a mi niña, y olvidaré esta plática, nadie va querer operarme, nadie… y si así fuera no creo que mi padre quiera pagar para que la asesina de su esposa vuelva a ver.-
-Lucy.- grito Gildartz pero yo ya había salido y cerrado la puerta, suspire, ya lo sabía todo eso, pedí a una enfermera que me guiará al área de pediatría, hace unos dos años, Gildartz había encontrado que tenía la posibilidad de volver a ver, pero habían riesgos como siempre, ya que el golpee que me lleve en la cabeza había sido fuerte y por poco me hubiera matado, así que el operarme era un riesgo, por un momento me había sentido esperanzada, aunque fuera peligroso, pero así como la esperanza vino se fue, ya que los doctores que consultábamos para operarme siempre se negaron, no se expondrían a una operación tan delicada, ellos siempre decían eso, poco a poco perdí las esperanzas y solo acepte mi destino.
-Llegamos señorita.- me dijo la enfermera soltándome yo le agradecí y quede enfrente de la puerta, aleje los pensamientos de mi cabeza y sonreí, entre a la habitación.
-Hola, Sam ¿Cómo estás?-pregunte acercándome a la camilla, la pequeña tomó mi mano, un sobresalto en mi pecho me invadió, tristeza, trague tratando de que mi rostro no reflejará lo que sentía.
-Lucy, bien, y tú dime ¿Cómo has estado?- me devolvió la pregunta la pequeña, ella me abrazo y yo acaricie su cabecita pelona, su cuerpo como sus bracitos estaban más flancos que la última vez que los había tocado, ella estaba mal, lo sabía pero era triste aceptarlo.
-Excelente, sabes la otra vez estaba oyendo en el radio una transmisión del parque que han abierto, me gusto la idea de ir, y Lily al parecer también.-
-Ji, Lily es un buen perro, me alegro que una vez lo trajeras, aunque nos regañaran por eso… pero me divertí más cuando jugamos con en el en tú patio ¿Cuándo podré ir de nuevo a tú casa?-
-Yo no lo sé, quizás cuando tus defensas estén un poquito más fuertes, y te dejen salir de este hospital de nuevo.- Acaricie tiernamente su rostro, y sentí como su sonrisa se desvanecía-Eh, que paso con esa sonrisa.-
-Es que, una niña de la habitación 624 ella…-un silencio muy incomodo se hizo, que había pasado, Ángela apretó mi mano temblando-Murió hace unos días, las enfermeras dijeron que su tumor se había expandido y que ella…Lucy.-
-¿Qué pasa?-
-Yo voy a morir verdad.- su repentina pregunta hizo que mi corazón me doliera, yo negué con la cabeza.
-Eso no es cierto, Sam sabes que el tratamiento te hará bien… no digas eso tú…tú vivirás mucho, por eso…-
-Lucy.-su delicada mano viajo a mi mejilla limpiando las pequeñas y traicioneras lágrimas que recorrieron mi rostro-No llores, tú debería ser la que llora…sabes así no me ayudas, jiji.-
Yo sonreí y limpie mi rostro, abrace a la niña, Samantha Conbolt de 9 años, esta pequeña niña, tiene leucemia, cuando se la detectaron sus padres hicieron lo imposible por pagar el costoso tratamiento, su padre murió en un accidente mientras la madre, simplemente ella no pudo y un día no volvió, y ella y su hermano mayor se quedaron solos, su hermano se había salido de la escuela para pagar los gastos de su hermanita pero no podía y ya no sabía qué hacer, un día como cualquier otro la conocí cuando me perdí entre los pasillos del hospital, poco a poco nos hicimos amigas, ella era fuerte sabía pelear pero el abandono de su madre hizo que la enfermedad avanzará por la tristeza, así que simplemente decide pagarle el tratamiento con el poco dinero que mi madre me había dejado en una cuenta de ahorros e hice que Gildartz fuera su doctor personal, Gildartz también acepto ayudar a la pequeña, después una institución de niños con cáncer también nos apoyo en su caso, su hermano no dejaba de agradecerme por eso y el volvió aunque se negaba e ir a la escuela, casi siempre se la pasaba en el hospital y así Sam poco a poco su sonrisa volvió, sin embargo hace poco la enfermedad había aparecido de nuevo, una recaída, las dolorosas quimioterapias, y los vómitos a media noche…había veces en que pedía a Virgo que se quedará con ella, simplemente el sentirla más flaca me mataba de tristeza, pero ella tenía esperanza… más que las mías, lo único que debía tener era fe y valentía, y esa pequeña tenía todo lo que yo negaba sentir.
-Bien no lloraré, pero.- tome sus manos -Sam debes ser fuerte, cuando te den de alta iremos a donde quieras vale…-
-Bien, pero Lucy, tú debes prometerme que también lucharás y serás valiente.- me paso sus dedos por mi parpados tiernamente-Cuando recuperes la vista, podrás ver qué fuerte seré y lo valiente que fui y mi cabello crecerá mucho y podrás peinarme… y también usaré un vestido rosa, y estaremos juntas verdad.-
-Sí.-sonreí tiernamente mientras la abrazaba de nuevo-Juntas para siempre…-
.
.
Desperté ya era tarde, me levante perezosamente, vi mi celular llamadas perdidas y mensajes de Lissana, agradecí que ella no conociera la existencia de este departamento, los únicos que sabían eso eran tres personas, Gray, Gajeel y esa traviesa.
Fui a la cocina pero no había anda de comer, tome mis llaves y la cartera comería afuera, en eso una idea se me paso por la cabeza y baje al estacionamiento, esta vez comería acompañado por una linda señorita.
.
.
-Cuídala.-
-Lucy, la que me preocupa más eres tú sabes.- me respondió Gildartz suspiraba pesadamente yo sonreí-Siempre preocupándote por los demás.-
-Ella tiene una larga vida por delante, por eso quiero que la trates de salvar.-
-Y tú Lucy, ¿No quieres recuperar tú vida? ¿Tus ojos vuelvan a ver?-
-Gildartz.-
-Sam esta combatiendo al cáncer, lo está logrando, aunque las recaídas son lo peor de todo, ella está librando la batalla, pero… ¿Por qué tú no quieres enfrentar tú propia batalla?-
-Para que…- dije a la defensiva mordiendo mi labio-No tengo nada, mi padre me odia, Juvia se casará al igual que Loke… Sam quizás sea enviada a un orfanato si Romeo no conseguí un mejor no es mayor de edad y tú…te irás a los Ángeles a un nuevo trabajo.- negué con la cabeza-No quiero…ver como mis seres más amados se alejan de mí, no más, no quiero ver irse a nadie más, prefiero quedarme ciega para siempre.-
Gildartz acarició mi cabeza, talle mis ojos apartando las lágrimas, pero todo lo que dije era verdad, para que volver a ver, si lo que menos quería era ver a mis seres amados irse, como lo hizo mi mamá ese día por mi culpa, mi padre corriéndome de mi casa, Virgo quedándose a mi lado, años en la oscuridad, la oscuridad que yo misma acepte como castigo, pero Gildartz estaba empeñado en regresarme la vista, solo me daba esperanzas en vano, y lo eran, ningún doctor quería arriesgarse, la operación era muy delicada y era un 55% que quedará ciega de por vida o que muriera en la operación, así de grave era mi ceguera al igual que lo fue mi pecado.
-Si ese día yo no hubiera sido tan egoísta, si ese día hubiera aceptado quedarme en casa, mi madre estaría aquí conmigo…yo no sería una ciega, y no tendría el odio de mi padre.-
-Tú padre no te odia.-me susurro él, apreté mis dientes furiosa, ¿Por qué se seguían engallándome?
-Basta Gildartz.- grite quería sacar el dolor que se había acumulado por los años-Lo oí ¡Quién querría a una hija ciega que jamás podrá hacerse cargo de la familia! ¡Quién querría a una hija que mato a su propia madre!-
Las lágrimas resbalaron por mis mejillas, al recordar los gritos, la voz furiosa y avergonzada de mi padre.
-Quien querría…-me rendí, abrí mi bastón-Me voy, gracias por todo, nos vemos en una semana…-me despedí y camine a la entrada, en estos casos era mejor estar sola y Gildartz lo sabía de antemano, por ello mismo no me detuvo, me comprendía más de lo que hubiera imaginado, cerré la puerta y me derrumbe en esta, odiaba esta vida, odiaba mi vida, si no fuera por las personas que me apoyaban yo…hace mucho hubiera dado fin a mi vida, pero simplemente no lo hice, los sollozos se hicieron presente y me abrace como cuando de pequeña lo hacía cuando quería que los monstruos y las pesadillas se fueran, esta vez quería alejar a los monstruos de mi pasado, alejar el miedo, alejar la impotencia…alejar todo, estire mis piernas y alce la cabeza, cerré los ojos rendida, me ardían por llorar, y más por la medicina que me habían puesto.
Los sollozos y la melodía de los pájaros se hicieron presente, si tuviera alas podría escapar de esta vida, me inunde con los cantos de las aves y poco a poco me perdí en la oscuridad que me invadía y lo haría por siempre.
.
.
Llegue a la casa baje del auto, aunque esta estaba en oscuras, pronto oscurecería pero no sabía si era buena idea, un ligero temor me invadió al pensar en que me haría Juvia si se enteraba de esto, pero lo aleje, ella me dijo que podía volver cuando quisiera, así que camine a la entrada me detuve en la puerta y toque.
.
.
Llegue a la gran mansión, uh hace mucho que no la visitaba y eso me alegraba, seis años sin ver a mi adorado hermano, ¡oh! estaba emocionada, al bajar del carro las sirvientas me saludaron y toda la cosa, yo igual salude y entre a la casa emocionada, encontrándome con una mujer albina de ojos azules que se veía preocupada, yo me quede quieta al verla.
-¿Quién demonios eres tú?-pregunte extrañada ya que nunca la había visto, o a la mejor si pero lo había borrado de mi mente, la chica río, ok eso no era bueno.
-Soy Lissana, no te acuerdas de mi Wendy.- respondió con esa sonrisa que me estaba cayendo de la patada.
-Ah, eres la lagartona que andaba detrás de mi hermano eh…-conteste, ella se quedo muda, el estar con mi tía en Francia no había ayudado mucho, mi madre apareció y me abrazo efusivamente, me iba a matar al no poder respirar.
-Mamá no respiro…-
-Lo siento.- se disculpo y se aparto de mi, sonreí y vi a todos lados.
-¿Dónde está mi hermano? Quiero verlo.- dije sonriendo, bueno a lo único que volví fue por mi hermano del alma, ella se puso pálida y triste, esa tipa Lissana igual, mire a mi madre-¿Dónde está?-
-Wendy Natsu…él se fue de a casa.-respondió, deje caer mi bolsa, ¿¡Se había ido de la casa!?
-¿¡Que!?- grite sin poderlo creer.
.
.
La puerta sonó, me levante del piso me había quedado dormida, los ladridos de Lily hicieron despabilarme.
-¿Quién?-pregunte, la voz tardó en responder.
-Soy…Natsu Dragneel.-
Natsu, ¿Qué estaba haciendo ahí? Abrí la puerta, el olor de su colonia me golpeo, olía bien, mis mejillas ardieron un poco al pensar eso.
-Hola, ¿Qué pasa?-pregunte mirando al frente, el río un poco, su risa era tierna.
-Oh, pasaba por aquí y pensé visitar a mi nueva amiga.-
-Oh, es lindo detalle eso.- respondí con una sonrisa, a decir verdad me agrado que viniera a visitarme-Perdona que descortés pasa.-
-No, vine a verte y a ver si ¿Querías cenar conmigo?- me pregunto, yo me quede un momento en silencio, y los nervios se apoderaron de mi, era la primera vez que un chico me invitaba a salir, bueno que conocía apenas, agache la mirada, debería cambiarme ya que llevaba solo una jeans una blusa que Virgo había sacado, al notar mi indecisión Natsu tomo mis manos, de nuevo esa calidez me inundo.
-Di que si, vamos no muerdo.-
-Ja, bien vamos.- dije sonriendo, no sería malo conocerlo mejor, es decir que podría pasar al salir con este chico que era una nueva imagen misteriosa en mi vida.
OoO que les pareció, claro la que contará también la historia será Wendy que hará el papel de hermana celosa y protectora de Natsu, y que le ayudará en su vida amorosa si que ella será un torbellino en la vida de nuestros personajes, ¿Que porque decidí esto? bueno quería alguien que apoyará a Natsu más adelante y también la idea de Sam hermanita de Romeo con cáncer (esto se me ocurrió al ver una película sobre una niña que peleo ante esta enfermedad :'( se llama Camino si no la han visto se la recomiendo)
Bueno la idea de Sam quería una amiga para ella y quien mejor que Wendy, al principio pensé en Chelia pero decidí crear un personaje más mono (esto no significa que Chelia no es mona aclaro)...
Así que desde ahora Wendy sera una de las que narre la historia y apoye el Nalu wiiiiii, y quizás nazca por ahí un romance entre ella y Romeo ^^ , esto no quitará que pondré la boda de Gray y Juvia aclaro ya que ellos también son personajes importantes de la historia, pero como esto es Nalu me enfocaré más en este ^^
Y como siempre digo mina-san espero que el capítulo sea de su agrado y como siempre espero sus lindos y amados reviews y pues nos veremos en la próxima, pero Kaede ¿Cada cuando se actualizará este fic? buena pregunta a verdad estaba pensando que cada fin de mes (no me maten por favor xD ) si per quizás si tengo inspiración suba de dos así que recen porque tenga inspiración...
Mina-san sean felices coman frutas y verduras nos vemos en la proxima :D
