Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece; me adjudico la trama de la historia.

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Sometimes

Vaya, desde aquel saludo, mi visión de tirar todo por la borda se esfumó por completo. Sólo quería que me saludara otra vez y que pudiéramos conversar en persona, tan solo deseaba verle otra vez. Aquel fin de semana se me hizo eterno y tan solo fueron dos días.

Aquel lunes estaba nerviosa, como si fuera la primera vez que veía a un niño. No podía aguantar más de la emoción, sentía que todo iba a mejorar de ahora en adelante; estaba totalmente equivocada.

Ese día lo saludé cuando iba subiendo en el último período de clases. Yo salía más tarde y él iba bajando para ir a su hogar Fue de esos saludos tímidos y llenos de remordimiento como si se estuviera haciendo algo malo. Iba acompañada de Hikari, que en ese tiempo había sido mi compañía y la persona que me hacia entrar a la realidad, él iba junto a uno de sus amigos.

Para evitar saltar de euforia ahí mismo, seguí subiendo acelerando un poco el paso pero mi amiga quedó atrás. Fue entonces cuando me llamó lo más fuerte que pudo y yo me detuve a escasos metros del aula. Aún resuena en mi cabeza lo que dijo ese día y a pesar de todo lo que ha ocurrido nunca lo olvidaré, puesto que nunca supe su significado. Ella me dijo – ¿Oíste lo que dijo el amigo de Yamato? – Yo negué con mi cabeza – Le preguntó a Matt ¿Es ella? y él se sonrojo y rió para luego bajar su vista y seguir bajando ¡Todo va bien! – Ese día no deje de sonreír como si no hubiera nada más que hacer, parecía niña con juguete nuevo.

Dos días después, me atreví a hablar con él en persona puesto que nuestras charlas eran sólo por Internet. Recuerdo claramente que acompañaba a una de mis amigas con nuestra profesora jefe a buscar unas listad para una actividad del salón cuando el estaba al final de la escalara que conduce el cuarto piso, donde está mi salón, y el tercero, donde se ubica el de él. Me quedé detrás de mi amiga puesto que iba en el medio y él estiró su brazo para coger el mío y saludarme. Fue un beso tierno y creo que si hubiera corrido la cabeza hacia un lado ese beso habría sido en los labios. Nos quedamos ahí hablando de cualquier cosa hasta que me llamaron del cuarto piso y comenzaron los fastidios. A mí los de mis compañeras y amigas y a él los de su salón. Tratamos de obviarlos pero no fue precisamente lo que esperamos que pasara luego hasta que ambos decidimos irnos de ahí. Él se fue porque quería repasar antes de su examen y yo subí hasta mi salón y un tono carmesí ocupó todo mi rostro mientras las preguntas eran cada vez más agobiantes.

Debo reconocer dos cosas sobre él: su voz no es del todo agraciada, es más, es horrible pero aun está en proceso de cambio de voz y otra cosa muy importante ¡es demasiado alto! ¡Me gana por un cabeza y media! Así que cuando hablé con él lo debía mirar hacia arriba y directo a los ojos cosas que me tenía muy nerviosa.

Desde aquel día no hablé más con el dentro del colegio ni en ninguna parte porque las burlas eran demasiado insistentes. Así los saludos y todo lo que tuvieras que hablar era entre clases, pedía permiso para ir a los baños y coincidía con él sin ponernos de acuerdo. A veces era sólo presentimientos o por la ventana miraba si había bajado, siempre fuimos tímidos en nuestros saludos. Yo no me atrevía a más, no me salía la voz y eso me complicaba mucho porque, aunque yo no lo sepa y solo intuya, él sabe que tengo un timbre de voz accesible además de que siempre leo en actos. Él sabe que soy de las que tiene que salir aunque no quiera.

Aún así, a pesar de saludarnos, no hablamos por otro medio. Ya no habían conversaciones virtuales ni nada, si llegaba a entrar yo, observaba su correo pero nunca llegó un saludo, nunca más.

Durante el último periodo de exámenes, antes de salir de vacaciones, mis resultados fueron bajando poco a poco hasta quedar casi reprobando inglés, matemática, química y que es peor, reprobar física. No había momento del día en que no me dieran ganas de ir corriendo a algún lugar del instituto y llorar con todas mis fuerzas, lo que nunca había tenido un comienzo si tenía un final. Estaba todo cayendo poco a poco; mucha gente sabía lo que había sucedido o quizá estaba sucediendo, nadie tenía claro que camino seguir.

Durante ese tiempo dejé de llevar mi dulce diario, ya no había que escribir. Comencé a escribirlo porque necesitaba guardar lo que una vez fueron sentimientos de regocijo y esperanza; ahora no podía escribir una y otra vez lo mismo, estaba dentro de un ciclo vicioso, lleno de monotonía. Me alejé de mis amigas, necesita espacio, salir de aquel lugar que me provocaba una enorme tristeza.

Empecé a pelearme con los profesores. Recuerdo que mi profesora de química me preguntó porque estaba tan desconcentrada y ya que no obtenía las mejores calificaciones. No supe que responder y me puse a llorar en frente de ella, salí corriendo a hasta donde más pude, Hikari me detuvo y me abrazó, no sé qué hubiese sido de mí sin ella a mi lado.

Sin embargo, el tiempo ha pasado desde aquellos momentos y todo ha ido en curvas; un rato está bien y otro siento que no me puedo levantar.

Ya no hablo con él y no sé como se encuentra. Lo último que supe fue que, en realidad, no supe nada más de él.

Sin embargo, existió una semana en que se me aparecía en todos lados y no sabía qué hacer. Luego, me llegó un regalito que no olvidaré nunca, aquella linda invitación que me entregó un fin de semana precioso, donde conocí distintas clases de emociones y aprendí a quererme a mi misma, pero algo mucho mayor: pude descubrir lo que siento por él.

Desde aquel día fui capaz de gritar al cielo que no fue un simple amor infantil sino que hubo algo más pero no llegó a enamoramiento, tal vez, siempre esté ahí.

Hoy, cuando veo las páginas de aquel libro que me acompañó durante estos meses, me puedo dar cuenta de que fue una linda aventura que no llegó a concretarse aunque me hubiese gustado mucho pero la dejó así, como algo que pudo y no fue, algo que me dio alegrías, me hizo olvidar los problemas y me ayudó a recuperar las ganas de amar.

Ahora, sé quienes son mis amigas. Con Hikari ya casi ni hablamos porque el destino lo quiso así pero me llevó en mi corazón los buenos y malos momentos que pasamos juntas como amigas y le agradezco todo lo que me ayudó. Mis amigas, hoy, son las que van a estar siempre y me ayudaron a despejar dudas, quizá no las nombré pero son ellas, las que siempre estuvieron ahí.

No puedo decir que no disfruté cada momento que hablé con él porque me mentiría, fue hermoso, una sensación que me invadió por completa y que ahora, con mirar el cielo, puedo decir que encontré la felicidad.

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FIN

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Autora:

Llegó a su fin el fanfic como yo llegué a mí con él. Hoy, soy capaz de decir su nombre con fluidez aunque me queda una sensación extraña que se pasa en segundos. Antes, no era capaz de nombrarlo y solo le tenía apodos, ahora, su nombre es Alan y se lo puedo decir a quien me lo pregunte.

No era capaz de terminar esta historia porque no sabía como, me dieron el consejo de inventar algo más como si hubiera pasado algo pero no sería real, no sería mi historia y tuve que esperar.

Así fue como hoy, último día de clases al leer la despedida de los alumnos egresados de mi colegio, me di cuenta de que ya todo había acabado y que un día como hoy, 28 de Noviembre lo conocí en el mes de Abril de este año.

Espero les guste como quedó el final, corto pero preciso con muchas de ganas de seguir y estar dispuesta a abrir mi corazón si llega el amor porque trae consigo la felicidad.

Hace tiempo dejé de llorar por su presencia y si lo hiciera hoy, me sorprendería porque no sabría la razón. Solo espero que encuentre la felicidad como yo la estoy descubriendo ahora, que abra su corazón y demuestre lo que siente.

Gracias por su apoyo en el fic, y espero hayan entendido el verdadero significado que tiene para mi porque no es solo uno más, sino el más ligado a mi vivencia personal y que más ayuda a saber lo que es un amor adolescente ¿no correspondido? Aún no lo sé.

Chikage-SP.