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Los mellizos
Parte 2
El cielo estaba nublado y oscuro, el clima era gélido. El viento soplaba con ira; en la sala de aquella casa se encontraban dos mujeres sentadas conversando mientras se acompañaban con una taza de café, detrás de ellas en la mesa habían dos jóvenes con pequeñas montañas de papel, la tranquilidad del momento se vio interrumpida cuando la chimenea se prendió y de sus llamas verdes surgieron dos tipos. Todo se detuvo y con gran lentitud las tazas de las mujeres cayeron y el viento se llevo las hojas y así como todo se volvió lento regreso a recorrer el tiempo con gran rapidez, todos salieron corriendo hacia la chimenea.
—¡¿Qué es esto?!—Grito una aterrada Joan —¡¿Quién fue?!— Las lágrimas salían de sus ojos sin tregua.
—Fue mi culpa, yo debía cuidar de su espalda… debía estar con él pero me pidió que fuera a socorrer a un niño— hablo un joven cuatro años mayor que Jack y Lysa, estaba histérico.
—¿Qué mierdas paso?— Pregunto una alterada Evadne
—llegamos al lugar donde se pidió la ayuda, solo nosotros dos pero… era una trampa… se volvió imposible escapar y debíamos pelear para salir … los disparos venían de todas partes, apenas podíamos abrir un camino… me pidió que entrara en el edifico buscando al niño, me negué pero era una orden…el cuidaba mi espalda… ¡nunca existió tal niño!… tratamos de salir… fue imposible escapar sin ninguna herida, trate de recibir todos los disparos… pero él los recibió por mí… fue mi culpa…— dijo alterado y su voz se perdía por momentos.
Ella no ponía atención a lo que decía el joven de su lado, ella solo veía a su abuelo acostado en el piso y su cabeza reposando en el regazo de su abuela —abuelito… hey abuelito, vamos despierta… ¿es broma?— Hablo Lysa con su vista nublada por las lágrimas, no le permitían ver, su rostro daba la más grande pena y lastima.
Una leve y cansada risa se escucho —está bien…— sus ojos de Adam se abrieron cansadamente —…no lloren, estoy bien— dijo con dificultad.
—Calla… no hables, Usare magia para curarte ¿vale?— Dijo Evadne, saco la varita de su bota.
—No—dijo Adam tomando la mano de Evadne evitando que usara la varita, desvió la mirada hacia el joven —tranquilo William, no es tu culpa… mi trabajo como jefe de la familia es protegerla… y tu eres de la familia, ¿cómo iba a dejar que te pasara algo?… eres joven y el próximo jefe necesitara de tu ayuda… deberás entrenarlo, ayudarlo y enseñarle todo lo que algún día te enseñe… ¿de acuerdo?— Hablo cansado tragando poco a poco saliva, sentía su boca seca.
—¿Cómo veré al próximo jefe a la cara?... se me enseño a protegerlo, debía ser yo el que esté en su lugar— dijo en lagrimas, apenas podía hablar.
—No, no fue tu culpa, ¿quién iba a saber lo que iba a pasar?— Pregunto Adam cansadamente —ya deja de lamentarte—volvió su cara a su nietos —Jack eres el nuevo líder—
El joven no se sorprendió ante lo dicho pero negó con su cabeza —No lo quiero— tomo la mano de su abuelo y le sonrió con suavidad —ya habíamos hablado de esto—
Adam sonrió y cerró los ojos —Tienes razón, los dos son capaces de llevar esta responsabilidad, son fuertes, valientes, leales y confiables pero tu hermana es más fría que tu hijo… siempre habrá ocasiones donde se pierda esa frialdad… así que debes estar ahí para ayudarla Jack— dijo Adam observándolo tranquilamente, Jack asistió.
—Me estoy perdiendo—menciono Lysa
Su abuelo la volteo a ver y con una gran sonrisa le hablo —serás la nueva líder—dejo de sonreír para hablar tranquilamente —te conozco bien para saber que eres demasiado buena, cálida y fuerte, en las misiones que realizas eres fría porque sabes controlar tus emociones y eso te ayuda afrontar cualquier problema pero habrá ocasiones que esa frialdad se irá a la misma mierda… y si pierdes el control de ellos… como líder veras muchas cosas que en su llegado tiempo te quitara el sueño pero debes mantenerte fuerte por y para la familia, se compresiva y humilde con tus decisiones… la familia la dejo a tu cuidado—termino lentamente, volteo a ver a su mujer, le sonrió hermosamente.
—Joan… mi linda Joan, tan hermosa… la dueña de este pobre corazón que lo único que ha hecho es amarte como un tonto loco que incluso en la muerte te seguirá amando, gracias por todo… por amarme, protegerme y cuidarme, por darme a una bella hija que se nos fue arrebatada pero al final la encontramos… no llores, mi rosa porque si existe algún indicio de vida al otro lado te estaré esperando como todas esas veces en el bosque… ¿te acuerdas?—Le acaricio su rostro.
—¿Cómo olvidar tan hermosos recuerdos? ¿Cómo olvidar todo lo que pasábamos juntos? Siempre los recordare… mi amado— Hablo con un nudo en la garganta, lo beso y al levantar la vista Adam tenía los ojos cerrados y mantenía su bella sonrisa. El silencio inundo la habitación.
—Antes de iniciar el cuarto año mi abuelo murió… estábamos a mitad de vacaciones… una misión salió mal…— hablo Jack con la vista hacia abajo, viendo sus puños.
—Y luego le siguió mi abuela— agrego Lysa acariciando el cabello de Luke.
—No habia pasado mucho de la muerte de mi padre— continuo Evadne menciono en lagrimas y viendo el suelo.
El silencio gobernaba en la sala y mientras esperaban que continuaran se veían a unos a otros. —Antes de morir nuestra abuela nos hizo prometer que protegeríamos a la comunidad mágica, ese fue nuestro cuarto— motivo dijo Jack
—¿Por qué?— Pregunto Ron
—mi madre era muggle y como todo muggle le fascinaba las historias de fantasía, la hacía feliz pensar que había algo fantástico y hermoso por ahí oculto, ¿imagínate lo que sintió cuando vio que el amor de su vida era mago?… ellos se conocieron por accidente, según me contó mi madre ella montaba bajo una lluvia torrencial para encontrar a una yegua que había escapado en medio del bosque y cuando la encontró, él paso volando con su escoba… en fin mi madre solo conoció el mundo mágico cuando los niños compraron sus cosas para ir a su primer año en Hogwarts, realmente le había gustado ese mundo, se reflejaba en su rostro y llego a comentar, que era como viajar en el tiempo— dijo Evadne sonriendo.
Iniciaba el cuarto año y el campeonato de quidditch se llevaría a cabo, todos estaban en la sala, esperando el momento de ir al lugar donde se llevaría tal evento, no está de más decir que todos estaban emocionados aunque no todos.
Derek vio su reloj. —Ya es hora de partir—se levanto sonriente, camino con su mujer hacia el translador que era una lámpara de buro muy vieja con mucho polvo y de color rosa.
—Te los encargo entonces Laurence y Derek— dijo Evadne
—No te preocupes nosotros nos haremos cargo— dijo Laurence, Derek sonrió.
—Eres una mujer de poca fe— dijo Derek sonriendo, Evadne negó sonriendo. —Tomen el traslador; nos vemos Evadne—se despidió Derek
Cuando llegaron caminaron por las tiendas que estaban en aquel terreno todas diferentes entre sí, entraron a la suya, Lysa se sentó en el sofá, estaba decaída, apenas había pasado lo de sus abuelos, ella no quería estar ahí pero ya había hecho una promesa y odiaba romper promesas.
—"debería estar entrenando"— pensaba distraídamente Lysa
—¡Mira quién está aquí!— Dijo entusiasmada Circe.
Lysa abrió los ojos y la vio, sonrió levemente, se levanto para abrazarla. —Layla, ¡qué hermosa!—La joven tenía el cabello largo y brillante, sus ojos tenían un peculiar brillo.
—Gracias, supe lo de tu familia, mis más sincero pésame—la abrazo fuerte.
—Gracias—
—Para distraernos de lo que había pasado, Derek y su familia nos invito a ir al mundial de Quidditch… realmente no quería ir pero al final fuimos— dijo Lysa.
La gente que se había reunido en el estadio veían con gran interés el partido, y ellos se estaban divirtiendo, todo en el era fabuloso, cuando termino regresaron a su tienda y mientras platicaban sobre el juego se empezó a oír demasiado ruido, salieron rápidamente de la tienda y observaron la situación que se llevaba a cabo.
—Derek—llamo Laurence espantada mientras se pegaba a su hija y sobrinos, Derek estaba al lado de Lysa y Jack
—Artemis, Jack ustedes cuiden de las chicas veremos qué podemos hacer— y ambos señores salieron corriendo.
—Vamos—hablaron tranquilamente, Circe y Dina la hermana menor de Artemis apretaron los puños pero iniciaron a caminar/correr, en cambio Lysa estaba sin moverse viendo como se acercaban aquellas personas con trajes negros y mascaras plateadas, mordió su labio fuertemente mientras bajaba su rostro pero se vio arrastra por Layla y Luke cuando aparecieron de la mano.
—¡No seas imbécil no te quedes ahí, corre!— Le había gritado Luke
Cuando el alboroto había pasado todos miraron la señal en el cielo, ella la contemplo con una mirada fría, pronto estaría en su brazo esa cosa y le dio asco de solo pensarlo, bajo la vista y vio a sus amigos, Layla estaba abrazada por Luke.
—Nuestro quinto motivo fue ver a los mortifagos en el mundial de quidditch… realmente lo odiamos…— menciono Lysa apretando su mano libre, pues la otra se posaba con suavidad en la cabeza de Luke.
Era de noche y se encontraba en la escuela, ella estaba en el despacho de Snape y se encontraba hincada sosteniendo su peso con una mano mientras la otra reposaba en su rodilla y agarraba su varita fuertemente, Snape la observaba desde su escritorio.
—Con la fuerza que tienes no vivirías ni 2 segundos como espía, ¡esfuérzate!—Le grito —avergüenzas la casa de Slytherin, se fuerte mocosa ¿crees qué el señor oscuro quiere a débiles en su bando?—Su cara estaba seria
—No volverá a pasar tío Snape— dijo ella y levanto la mirada, sonrió y al momento un ataque le llego, sintió dolor, punzadas como si dagas entraran y salieran de su cuerpo, como si ramas con espinas se enredaran por su cuerpo, estaban entrenando con la maldición Cruciatus.
—Eso espero mocosa, tienes la misma asquerosa sonrisa de tu desvergonzado padre— dijo él enojado.
Ella ya no respondió, el ataque que recibió le había dolido tanto como para hablar, volvió a recibir otro pero esta vez no cayó como las veces pasadas y el ataque se detuvo.
—No está mal pero debes seguir esforzándote— el bajo la varita, la observándola—¿por qué?— Pregunto
—Porque quiero ayudar, quiero protegerlo pero seamos sinceros, el no me aceptara por ser Slytherin, ¿Cómo confiaría en mi?— Hablo ella
—Puedes retirarte, mañana a la misma hora. Esta vez veremos el control de la maldición Imperius— le dio la espalda, ella tomo sus cosas y salió.
—Gracias tío Snape—sonrió y al momento de salir y de cerrar la puerta un jarrón se estrello.
—El entrenamiento con Snape fue lo mejor, mi segundo profesor favorito en defensa contra las artes oscuras después de tío Lupin— sonrió nostálgica —los entrenamientos fueron intensos, dolorosos y cansados—
Nadie hablo y nadie pregunto el porqué, se imaginaban como habían sido, después de todo Snape siempre les pareció una persona dura, ella alzo su vista y observo a cada uno de los invitados que estaban a lado de ella.
—El día que escogieron a Harry como el cuarto campeón del torneo de los tres magos no me sorprendió… no lo había soñado pero aun así no me sorprendió, tal vez sea porque el destino solo quería probar a Harry o tal vez quería que ganara la suficiente experiencia o tal vez no, la verdad es que no lo sé pero días después que se dio a conocer a los participantes por primera vez desperté llorando, era un sueño muy doloroso, no le entendí y jamás profundice en el, durante ese tiempo soñé con varias cosas que se relacionaban mas conmigo que contigo Harry— lo miro —un día antes que llegara la competencia final soñé de nuevo peligro, la misma sombra negra que ya había soñado anteriormente en el sueño donde te veía con fuego y en otra ocasión sola… que pensé que era un mortifago, se volvía a presentar…— observo sus manos —…tarde en comprender el sueño y cuando lo hice ya habían iniciado la última prueba… habían entrado los cuatro al laberinto—
La última competencia se llevaba a cabo, los ánimos en las tribunas eran estremecedores todos apoyaban a sus favoritos y así iniciaron la competencia, Harry entro después de Cedric. Durante el tiempo que estaban esperando todo era tranquilo algunos hablaban y otros comían, ella hablaba con el joven que había conocido en el baile a través de papelitos muy simples que habían hechizado pues él estaba con sus compañeros de Durmstrang y ella estaba con Circe; En medio de la plática que tenia con su nuevo amigo comprendió el primer sueño que había tenido, donde se había levantado llorando, alguien iba a morir y ella no lo podría evitar, durante los minutos restantes o horas que pasaron, ya no supo bien cuanto tiempo había pasado pero en todo ese momento se mantuvo intranquila en su lugar, mostrando serenidad a cualquiera que la volteara ver, se regañaba por ser tan idiota y no prestar atención.
Como un rayo que ha caído apareció Harry Potter encima de Cedric Diggory llorando, la gente empezó a aplaudir y el festejo así como inicio termino al darse cuenta después del grito de Fleur lo que sucedía.
—En ese momento comprendí mis lágrimas después de despertar aquella vez…— ella solo se cayó.
—¿Qué comprendiste?— Pregunto Hermione
—Alguien iba a morir—
El pasillo donde estaba la enfermería estaba completamente vacío a excepción de ella que esperaba recargada en la pared a un lado de la puerta, en su interior estaba Harry y los demás e incluso Snape, no escuchaba nada; esperaba con las manos metidas en sus pantalones y la mirada abajo a que saliera su mentor, por fin la puerta se abrió y él salió.
—¿Ya es hora?— Pregunto calmada
—Para mí ya, para ti todavía no— hablo mientras caminaba con ella detrás, ella lo veía con admiración.
—¿Seguro que estará bien?— Pregunto.
—No te preocupes por pequeñeces, dedícate a seguir entrenado tu mente— ordeno.
—De acuerdo… tenga cuidado— se despidió, al final solo pudo ver como se perdía por aquel pasillo y ella se quedo ahí observando por donde se había ido.
—Aquella noche que estaban todos en la enfermería yo esperaba afuera a Snape, sabía que el momento había llegado pero Snape me dejo claro que aun no era el mío… lo vi partir con decisión… con valor…— hablo con mucha nostalgia y con la voz cortada aguantando la ganas de derramar lagrimas
El patio de su hogar estaba lleno de aparatos de madera y costales llenos de arena, Lysa estaba acostada en el pasto respirando cansadamente a su lado estaba Circe y los demás, los entrenamientos físicos combinados con los mágicos empezaban hacerse difícil para Circe, Artemis y Dina pero para ella y su hermano era ya común pero eso no quitaba que eran cansados, su madre era quien daba el entrenamiento, era muy buena luchando tanto físicamente y en magia, demostrando que era una mujer agresiva y no toleraba errores.
Se levantaron y empezaron a correr hacia los objetivos, encontrar los objetos que se volverían suyos, esquivaban hechizos tras hechizos, peleando con algún individuo que aparecía de la nada, destruyendo sacos de arena o golpeándolos, cargando algún que otro saco, teniendo duelos entre ellos, etc.
—Aunque nuestro abuelo murió no dejamos de entrenar en ningún momento, siempre había alguien que dirigía los entrenamientos, Circe con sus primos decidieron también entrenar y formar parte de lo que hacíamos…— comento Jack
—William realmente era estricto cuando se lo proponía, me entro perfectamente para mi puesto aunque aún sigue enseñándome, uno nunca deja de aprender en este negocio, ah pero a la hora de los entrenamientos a quien realmente le debes de tener miedo es a mi madre… realmente es…— agrego Lysa negando con la cabeza acompañada de una sonrisa.
Estaban en un nuevo inicio de escuela y ambos hermanos estaban en la biblioteca era ya muy entrada la noche y ningún alumno se encontraba levantado, leían libros de estante a estante e incluso los de la sección prohibida, con sumo cuidado se movían por los estantes siendo iluminados por las lámparas de vela que llevaban con ellos.
—El castillo por la noche es increíble— Jack hablo sonriendo
Jack, Luke, Dina y Artemis estaban sentados detrás de varios chicos escuchando hablar a Hermione la cual sugería que Harry les enseñara a defenderse, les pareció una interesante idea y no dudaron en apuntarse, sería una buena oportunidad de estar más cerca del famoso trió dorado.
La noche había llegado y los hermanos Walker se encontraban afuera del castillo en algún lugar que solo ellos conocían y estaban seguros que nadie los vería, aunque si fuera el caso nadie podría notarlos por los hechizos que habían lazado.
—Así que "el ejercito de Dumbledore"— dijo Lysa sentada en el suelo con las piernas cruzadas en mariposa.
—Si, Harry les enseñara a defenderse— dijo Jack sentado al lado de ella.
—Me parece bien… ya es hora que se empiecen a preparar— dijo acostándose en el suelo y colocando su manos detrás de su cabeza y observo el cielo, su hermano la siguió.
—También pensamos eso— dijo el
—¿Se apuntaron?—Pregunto y desvió sus ojos a su hermano el cual asistió. —Perfecto, no dejen que sepan realmente quiénes son y mucho menos den a conocer su conocimiento, sean unos alumnos más… mantenme informada—dijo y solo se quedaron en el suelo observando las estrellas.
—Dina, Luke, Artemis y yo estuvimos en la reunión que llevaron a cabo en cabeza de puerco y en las clases que realizaron en la sala de los menesteres— Dijo Jack —debo reconocer que hicieron un gran trabajo enseñando a todos esos alumnos— agrego.
El trió dorado se sorprendió de lo cerca que siempre habían estado y ellos ignoraban, se llegaron a preguntar ¿Qué tan ciegos habían sido? ¿Quiénes realmente eran ellos? Y aunque tenían ya información para responder esos cuestionamientos aun sentían que no los conocían de todo.
Ambos hermanos corrían por uno de los pasadizos que estaban en el castillo y los llevaba a Hogsmeade y ya en el lugar ocultos de cualquier mirada indiscreta tomaron una envoltura de dulce macizo que los llevo a Londres y en él se dirigieron al ministerio de magia. Al llegar ocultos en una hechizo de invisibilidad observaron la lucha que se llevaba a cabo en la habitación del velo de la muerte, todo pasaba rápidamente, observaron a Sirius pelear contra Bellatrix y Lysa sintió que pronto se cumpliera un sueño mas pero actuó lo suficientemente rápido y evito el hechizo que le quitaría la vida a su padre.
—"arresto momentum"— pensó e inmediatamente salió volando rápidamente con su hermano para desviar solo unos pocos centímetros a Sirius tanto del hechizo y del caer en el interior del velo y luego volvieron a correr rápido a esconderse, todo bajo el hechizo de invisibilidad que tenían aun colocado.
Así que lo que todos vieron fue como si cayera realmente en el velo pero nadie se percato de la realidad tan solo Dumbledore, Harry salió corriendo detrás de Bellatrix quien cantaba que había matado a Sirius Black.
Ambos hermanos salieron detrás de Harry, vieron lo suficiente y salieron antes que alguien más los notara, al llegar al colegio fueron aquella parte del colegio donde siempre se reunían.
—Estuvo cerca—dijo Lysa con la cabeza baja y con los ojos cerrados, tratando de evitar que sus lagrimas siguieran saliendo.
—Pero actuaste rápido—dijo su hermano viendo el cielo, una de sus manos estaba en la cabeza de ella y estaba en las misma circunstancias que su hermana.
—Creo haber perdido 5 años de vida, me siento vieja y tengo 15— dijo ella tratando de bromear.
Jack se rio —no se nota…—callo —ya paso— agrego, bajo la vista y le alboroto el cabello.
—El día que los chicos fueron al ministerio de magia a salvar a Sirius nosotros al enterarnos no tardamos en seguirlos, le pedimos ayuda a tío Derek quien nos proporcionó un traslador ilegal— dijo Lysa sin verlos —evitamos una tragedia… y luego fuimos regañados por Dumbledore y luego conocimos a tío Lupin— agrego.
Estaban en el despacho de Dumbledore, quien estaba sentado detrás de su escritorio, los veía fijamente y ellos veían la misma nada.
—¿Saben realmente lo que hicieron?— Les pregunto en tono molesto.
—No podía dejarlo morir…— dijo ella, Jack estuvo de acuerdo con la respuesta de su hermana.
—El curso de la historia no debería ser esa, están alterando las cosas—dijo Dumbledore sin cambiar el tono de la voz
—Lo sé… pero desde que tuve el primer sueño me prometí que no permitiría que muriera gente inocente… si, si podía evitarlo, lo haría— esta vez lo veía y finalizo con voz firme.
—Estas siendo muy egoísta y engreída señorita Walker decidiendo quien vive y quien no, al final tus decisiones te pagaran caro— le dijo observándola con tristeza
—Tal vez si lo estoy siendo pero no me importa… posiblemente mis actos me paguen con mi propia vida o de otra forma, no lo sé pero si eh de pagar de esa forma por la vida de mi padre o de otra persona entonces que así sea… al final todos vamos a parar al mismo lugar— respondió Lysa
—Tu padre es una persona de espíritu libre… ¿realmente crees que lo estas ayudando?—Pregunto Dumbledore
—Oh y dejar que muera es ayudarlo…—respondió irónica —mire… es verdad que fui egoísta pero es mi padre… prefiero verlo con vida y que este con Harry y los demás, incluso puedo vivir sabiendo que sabe de mí y me odia por lo que voy hacer pero muerto eso si que no…saber que ya no está en este mundo… no lo soportaría…—sintió un gran nudo en su garganta pero continuo —se que mi padre es una persona de espíritu libre y lo que hice hará que la única libertad que tenia se esfume pero se lo juro encontrare las pruebas necesarias para que se demuestre su inocencia y pueda ser por fin el hombre libre que en un principio debió ser y que pueda caminar a cualquier lado con tranquilidad— agrego.
Dumbledore sonrió al ver el valor y amor que poseía para dejar ir y a la vez proteger lo que le importaba, estaba seguro que ella lograría tener las pruebas suficientes para que Sirius fuera libre, pero alguien o varias personas además de él necesitaban saber de ellos para poder asegurar que si Harry ganaba y ella no moría no fuera Azkaban y así poder darle la libertad a Sirius.
La puerta se abrió—¿solicito verme?—Pregunto Remus Lupin.
—Si, así es Remus, cierra la puerta y acércate—el susodicho siguió las indicaciones —ellos son Lysa y Jack Walker y forman parte de la orden del fénix, pero es de vital importancia que nadie sepa que están dentro y nadie debe saber de ellos por el momento— le comento.
—¿Por qué?— Pregunto Remus
—Lysa tiene la misión de ser una espía en el bando de los mortifagos—respondió
Era una noche oscura y Snape hablaba con Lysa ambos estaban en los límites del bosque que estaba detrás de la casa de los Walker.
—Mañana en la noche será la iniciación y necesito que estés preparada, que estés fuerte, no olvides que un error y todo termina— Asistió y lo observo con firmeza —Por ahora necesitas otro lugar donde llegar, aquí ya no podrás sería peligroso para tu familia— volvió asistir —bien mocosa prepárate y recuerda ellos no deben saber nada de esto— termino de hablar y camino hacia lo profundo del bosque oscuro y tenebroso, ella lo observo y sonrió, volteo y ambas figuras caminaron hacia diferente lados.
Pocas horas después, se encontraba en su cuarto elaborando su equipaje que se llevaría, aguardo ropa, dinero en una bolsa sin fondo.
—No creo que esto sea necesario—hablo su madre triste.
—Es para protegerlos— termino de hablar y se acerco a ella la tomo por las mejillas y le beso la frente —Jack cuídala—se abrazaron ambos hermanos.
—Una noche antes de que hiciera mi iniciación en el bando de Tom Riddle, Severus me pidió que me fuera de mi casa y buscara otro lugar donde llegar pues sería peligroso para mi familia, también me pidió que fuera fuerte y estuviera preparada, un error y todo terminaría— sonrió.
Ella estaba una vez más enfrente del señor tenebroso, la mayoría en esa sala le temían pues apenas podían observarlo y la única que era capaz de verlo con admiración o amor era Bellatrix , ella no temía y mucho menos lo admiraba así que lo observaba tranquilamente, su aspecto era horroroso y terrible pero no le daba ni una pizca de miedo, fue testigo de cómo eran marcados todos eso individuos que estaban en esa sala entre ellos Malfoy.
—Tu niña levanta el brazo—demando.
Ella lo levanto y la marca tenebrosa se poso en su brazo.
—Cuando estuve ahí pude ver como la mayoría le temían pero yo no, muchos fueron marcados y entre ellos— Malfoy…
Ella iba de misión en misión que le encargaba los mortifagos, destruyendo pueblos, negocios, hogares, fue testigo de infinidades de torturas a magos, brujas y muggles, pero también obtenía las suficientes pruebas sobre la inocencia de su padre pues en todas la reuniones que era llamada o donde todos los mortifagos se reunían se encontraba Peter Pettigrew, siempre realizando algo que a ella le favorecía.
Ya en las vacaciones, fue llamada para realizar una misión con otros mortifagos que hasta ese momento no había tenido el placer de conocer, ella volaba acompañada de aquellos mortifagos dejando en su recorrido humo negro.
Llegaron a un barrio muggle, ella se detuvo detrás de un tipo joven de cabello negro lacio, una señora del mismo tipo de cabello y ambos de piel muy pálida, otro señor gordo y sucio, el ultimo que ya viejo tenían una mirada enloquecida.
Se detuvieron en la acera de aquella casa y entraron derrumbando la puerta, dentro de la casa encontraron a una señora aguardando algunos libros, la apuntaron con la varita, solo fue cuestión de segundos donde la señora salió volando y de paso chocando con la pared, la volvieron a levantar y la ataron de su tobillo derecho con un lazo mágico color rojo; la aventaron a cada rincón de la habitación y luego hacia arriba al final la soltaron para dejarla caer y en el proceso se golpeo con el suelo, invocaron 3 cuerdas mas, la amarraron de sus muñecas y del tobillo faltante.
—Vamos nueva, haz los honores—dijo el gordo.
—Estaré gastando magia en gente sin importancia— respondió Lysa.
—¿Te estás negando a una orden de nuestro señor?—Dijo la mujer
—Jamás, haber deme espacio—hablo ella, camino hacia enfrente y al ver a la mujer supo que tenia la misma edad de su madre sin pronunciar solo moviendo los labios dijo 'perdón' —crucio—
La mujer se retorció de dolor. Cuando ella paro los demás también lazaron su cruciatus, aquella mujer murió ahí. Lysa levanto el rostro y vio a la niña, nadie quien la acompañaba la vio.
—Realice varias misiones con ellos todas de diferente forma y sabores, todas eran crueles y nunca me habían afectado hasta que se me enviaron aun barrio muggle con mortifagos que nunca había conocido hasta ese momento, en esa casa vivía una hija de muggle con su hija… la golpearon, tuve que usar un cruciatus con ella y ellos no tardaron en torturarla… al final— la mataron
Ella caminaba a la casa de su madre, entro por los ventanales corredizos que tenían la casa y fue directamente a su cuarto, entro en su baño y abrió la regadera entro en ella con toda ropa y empezó a gritar desgarrando su garganta en el proceso.
Afuera de la habitación estaba Evadne con Jack quienes veían la puerta con preocupación ya que no podía tirarla sin magia, el con una sola patada derribo la puerta, caminaron al baño y repitió el mismo procedimiento ya adentro vieron a Lysa dentro de la bañera con las manos en la cabeza viendo horrorizada a un punto en especifico, se balanceaba y lloraba pidiendo perdón a gritos impregnado bastante fuerza en sus manos que estaban en su cabeza parecía que estaba por arrancarse el cabello y el agua le caía sin descanso.
Jack vio como su madre sin pensarlo se metía en la bañera y la abrazaba retirándole las manos y apretándola a ella en su pecho, arrullándola como a un bebe. El cerró la llave de la regadera, entro y abrazo ambas mujeres.
—Su muerte me trastorno… tal vez porque fui la única que noto a la niña…su hija vio como moría su madre… al final me di cuenta que no estaba cumpliendo con una promesa— no levanto el rostro solo veía sus manos.
Se encontraba en la mansión Malfoy, ya estaba mejor pero su mirada ya era fría sin un solo rastro de emoción, caminaba por aquella gran mansión fue a dar al patio trasero y vio a Draco, se acerco a él quien estaba sentado en una piedra viendo la nada, no se veía bien.
—¿Como estas?—Pregunto en un saludo ella.
—Vete no me moleste—ni siquiera la volteo a ver.
Ella camino hacia el frente. —Sé cómo te sientes, estas desbastado por lo que pasa, no quieres que gane ningún bando pero si debe ganar uno prefieres el de Potter porque temes por ella, estas enamorado Draco y yo sé quien es ella—hablo Lysa, el se levanto molesto y la encaro.
—¿Quién eres tú para decir eso?, no sabes nada de mí y no tienes ningún derecho a meterte en mis asuntos mocosa, así que lárgate—la vio con gran indiferencia y su voz era gélida.
—tienes razón no sé nada de ti, primo pero te eh estado observando, sé que no eres malo Draco solo escogiste un camino equivocado ¿y quién no?, se que Dumbledore te ofreció ayuda y yo hago lo mismo, te ofrezco la oportunidad de darle una nueva y mejorada historia al apellido Malfoy, te ofrezco ser un Malfoy diferente a lo que espera el mundo, Draco tus padres esperan muchas cosas de ti, entre esas una historia para tu apellido yo te ofrezco la ayuda para lógrarlo, permíteme ayudarte—dijo ella viéndolo a los ojos, le estiro el brazo.
El se rio —esperas que te crea, ¿primos? Ja, debes ser amiga de Lunática Lovegood porque es la única razón para que digas estupideces— ella seguía con el brazo estirado —eres una espía, el señor oscuro sabrá de esto— él se volteo y camino.
—Draco—lo llamo bajando el brazo, él se detuvo —yo confió en ti y sé que harás lo correcto y para demostrarte mi confianza, soy hija de Sirius Black técnicamente tu prima, soy espía sí; quiero destruir la enferma mente del señor oscuro, sí, quiero que Harry gane como tú, si, y quiero proteger a mi familia y tu eres parte de ella, Draco ¿estás seguro de delatarme?— El no hablo y la observo.
—Piensa hay dos caminos el de él y este, el de Harry, si escoges el camino donde me delatas todo lo que amas se vendrá abajo, ella ya no viviría aunque tú la protejas y está el camino que te ofrezco donde lo que amas no se iría al carajo, ella sería feliz y te aseguro que tu puedes hacerla feliz; se sabio Draco y no te equivoques, piensa que si tu me delatas ella también cae, no la pierdas de esa manera—
—no seas lo que espera el mundo de un Malfoy, ni lo que ella espera de ti, todos esperan que seas un fiel seguidor del señor y tomes el lugar de tu padre…todos esperan lo peor de ti, ¿quieres complacerlos? Yo creo que no, yo creo que quieres ser solo tú y tienes el derecho a escoger tu futuro; nadie debe decidir por ti pero tu si, primo, yo se que eres fuerte y sé que le darás gloria a tu apellido si escoges lo correcto, créeme realmente tendrás gloria y en un futuro… reconocimiento pero sé que no quieres el reconocimiento del mundo tu quieres solo el de ella—se acerco a él —Te daré la oportunidad de pensarlo— ella camino para irse de ahí y el hablo.
—No sé cómo ser bueno—no la vio —tengo miedo, quiero hacer lo correcto, pero no puedo— camino hacia la piedra y volvió a tomar su posición en ella, dirigió su vista a la puesta de sol.
—Sí, si sabes, ¿y sabes cómo lo sé?—Camino hacia él y colocándose enfrente de él, se incoó, coloco ambas manos en las rodillas de Draco —porque está aquí— señalo con sus manos el corazón de él —tu mente te grita que me delates pero tu corazón sabe que el señor perderá y que todos los mortifagos irán a Azkaban incluso tu— Hablo con suma tranquilidad —tu corazón te dice que ella te odiara si caminas mas por el camino de él… escucha bien, todos tenemos un lado malo y uno bueno, yo soy un ejemplo… por proteger a mi familia decidí sacrificar mi estabilidad mental y ser la mala de la historia pero no significa que no tenga un corazón, tú tienes, yo tengo, todo el mundo tiene, no dejes que tu humanidad se pierda— agrego tomando sus manos.
—Si te ayudo ¿qué seguridad tengo de que no iré a Azkaban?—Pregunto —¿Cómo se que ella no me odia?—
—Bien lo segundo, soy mujer Draco y creo conocer el pensamiento de una y estoy segura que no te odia tanto, solo un poco pero sería lo típico ¿me entiendes?—el asistió —pero te aseguro que debes en cuando atormentas sus pensamientos y eso ya es un gran paso, lo primero mmm… la verdad no creo salir viva, pero créeme antes de irme dejare pruebas que ayudaste como un espía, tal vez pases 6 meses o menos o tal vez nada, es depende de que hagas… solo confía—ella desviado la vista, pensando y regreso a verlo.
El levanto el brazo con el puño cerrado y le dio un coscorrón a ella —mocosa, eso no ayuda mucho— coloco el codo en la rodilla y el puño fue soporte para su mentón, chasqueo la lengua.
—Auh—aulló, luego sonrió —tomo eso como un sí— le volvió a chasquear la lengua de fastidio —bien bueno debemos ir— su rostro se desvió a su brazo donde vio a la marca tenebrosa volverse muy negra, sabía que los llamaban
Ambos se levantaron —Draco… finge que nunca hemos hablado…—el asistió, estaba por irse —¡ah!— el volteo a verla, ella continuo hablando —ella aun está confundida, pero créeme que se dará cuenta de sus reales sentimientos— caminaron y se movieron en diferentes direcciones tal vez para despintar
—Días después me encontraba en la mansión Malfoy y mientras caminaba por el patio trasero vi a Draco y camine hacia él, le ofrecí ayuda y le conté todo…—
—¿Así nada mas le contaste todo?— Pregunto Hermione
Lysa asistió —Si, necesitaba que confiara en mi para que aceptara mi ayuda, es mi primo… como dijimos en un principio uno de nuestros motivo es proteger a nuestro seres queridos, a nuestra familia y sabia que Draco estaba sufriendo… no podía abandonarlo… en especial cuando él no quería formar parte de los mortifagos…— hablo observándola —él quería estar con ella, a su lado, en el lado de la luz, ella formaba parte o bueno forma parte de tu bando Harry— agrego
En algún lugar desolado y hermoso donde había demasiado color verde acompañado de mucha tranquilidad, dos personas observaban una ventana donde veían a una mujer de bellos cabellos negros que sostenía un libro era Layla meciéndose en la silla leyéndole a su pancita.
—Algo te preocupa, Luke—dijo Lysa desviando la vista hacia él.
—Así es… es la familia de Layla— ella asistió, el continuo —nunca estuvieron de acuerdo con nuestra relación, cuando ella decidió ser mi esposa la expulsaron de su familia pero ellos prometieron o mejor dicho juraron por ya sabes quien, por su vida, que un día dejaríamos de existir en el mundo y eso que ya sabían del bebé… se que vendrán por nosotros y necesito que me hagas un favor— dijo el aun viendo a su mujer.
—Lysa— lo veía fijamente —claro que si— respondió, el volteo a verla.
—No, no entiendes, necesito que me jures, ante las tumbas de tus abuelos, por tu vida, por la de quien sea… por el amor que me tienes, por ese amor prométeme que si nos pasa algo a Layla y a mí, amaras y cuidaras de nuestro bebe como si fuera tuyo, como si fuera nacido de ti—la vio atentamente tomándola por los hombros, ella lo vio sorprendida.
—Siempre lo supiste…— el asistió, ella suspiro y sonrió —no te preocupes, no dejare que les pase nada pero ten por seguro que amare a tu hijo… a su hijo—volteo a ver a Layla —lo amare como si fuera nacido de mi, el bebe nacerá con amor y vivirá rodeado de ello—volteo a verlo —juro por mi propia vida que lo amare y lo cuidare y velare por él—
Sonrió —Te lo agradezco— agrego.
—Bien, me debo ir— camino hacia el lado opuesto de la casa, paso a lado de Luke.
El volvió a hablar y ella se detuvo, volteo a verlo —perdóname, siempre lo supe y aun así…—
Ella lo interrumpió antes de que el terminara de hablar —no, fue mejor, desde el día que nos conocimos y vistes a Layla supe que no tenia oportunidad, me siento tranquila de que lo sabes pero espero que esto no dañe nuestra amistad— dijo ella
—Los padres de este pequeñín— señalo con la vista al niño que seguía increíblemente dormido —me pidieron ser su madrina… pero también me hicieron prometer que cuidaría de él como si fuera mi hijo…—
Luke corría por mantas y Layla estaba acostada respirando demasiado agitada y bañada en sudor, empezó a pujar, Lysa estaba en la parte donde salía el bebe dando órdenes.
—Vamos ya viene— grito
—Luke, idiota, ¡ven aquí!—Grito Layla pujando a la vez.
—Ok— dijo apresurado el pobre hombre.
Después de un largo tiempo, la habitación se lleno de llanto.
—Ya nació— dijo sonriendo Lysa.
—Pásamelo— pidió Layla.
Lysa lo limpio antes de entregarlo a su amiga.
—¡Se parece a ti, amor!— chillo de felicidad
—Hola pequeño—lo tomo cuando se lo pasó su mujer
Ambos padres jóvenes besaron a su hijo, Lysa sonrió
— ¿Cómo te sientes?— pregunto Luke.
—Me imagino que cuando te pidieron que juraras que cuidarías al pequeño— Harry señalo con la vista al niño —como tu hijo había sido ¿Por qué sabían que les pasaría algo?— Pregunto y los demás vieron al niño
Lysa asistió y Jack hablo —Layla era una sangre pura y Luke era un hijo de muggle, a simple vista eso no debería importar ¿no? Pero la familia de Layla era fiel a Tom Riddle y a ellos si les importaba y mucho, ambos sabían que su amor era prohibido pero aun así les valió madres y siguieron adelante con ello, habían iniciado a salir antes de iniciar el cuarto año o tal vez mucho antes, así que cuando tu— señalo a Harry —mencionaste que Voldemort había regresado te creyeron fervientemente y para mediados del quinto año se casaron, acompañados de sus amigos, se casaron de la forma mágica y muggle idea de ella— sonrió
—Y antes de que iniciáramos nuestro sexto año supimos que Layla estaba embarazada, no era la mejor época para traer hijos…y menos si eran tan jóvenes pero como dijo mi hermano a ellos les valía madres… feliz con la noticia siguieron en la escuela, nadie supo de ello por dos razones, uno su pancita— hablo con alegría —apenas era notable… aunque tal vez haya sido porque la doctora muggle a la que habían asistido le había dado una dieta saludable para ella y el bebe y dos por que usamos hechizos para ocultarlo, se dieron de baja justamente en las vacaciones de navidad… ella regreso a su casa pero solo había ido por unas cosas ya que se iría por fin con Luke y cuando él fue a recogerla… la familia los amenazo…— Lysa se cayó.
—Estoy agotada— dijo ella sonriendo.
—Listo, aquí está el pequeño campeón—dijo Lysa, ellos voltearon a verla pero en el rostro sonriente de Luke se transformo a una llena de preocupación y camino rápido a la puerta sujetando fuerte su varita, volteo a ver a su esposa y a su amiga.
—Toma al bebe y llévate a Layla contigo—dijo Luke.
Lysa entendió —toma, yo iré ayudarlo— le estaba paso al bebe cuando…
—No, iré yo, la última vez que viniste sabia de que hablaban y yo también te pido perdón pero en otras circunstancias fuera peleado por él, por favor cuida de mi bebe, vendremos enseguida—antes de que ella hiciera algo Layla ya había salido y había hechizado la habitación.
Mientras Lysa se recriminaba y el bebe empezaba a moverse en sus brazos, escucho pasos afuera de la habitación, ella camino hacia la puerta y se detuvo en ella, esta había quedado abierta y espero, cuando el dueño de los pasos se detuvo y vio el pasillo, ella supo que sus amigos habían muerto.
El bebe dejo de moverse como si supiera que significaba ese momento, quedo callado y tranquilo, el sujeto volteo a verla pero lo que él veía era un cuarto vació con una cama con sangre, botes y toallas, ella vio a un hombre alto de buen físico, de ojos de un color morado, una sonrisa de oreja a oreja y con aires fríos, la piel era pálida se notaba por los pedazos de aquella mascara sencilla y blanca; ambos sujetos se miraban a los ojos, ambos tenían un brillo, ella vio su ropa llena de sangre y sus manos con guantes, se mordió el labio quería llorar, el sonrió un poco más y se fue.
Tal vez espero mucho tiempo arriba antes de salir, después de ver que el hechizo de la habitación ya no se encontraba presente, bajo las escaleras y llego a la sala, siguiendo los pasos de sangre que el tipo había dejado con anterioridad; el bebe iba bien abrigado y dormido, se detuvo aun viendo el piso. Hechizo la manta del bebe y entro en el salón, vio un charco de sangre, levanto el rostro y vio dos cuerpos colgados como reses de una carnicería con cortes en todo el cuerpo, con las varitas rotas y toda la habitación llena de sangre, el rostro de ella estaba desfigurado, sus lágrimas salían, ella cayó al piso llorando y negando, grito con rabia, con dolor y al fondo de ambos cuerpos un mensaje había.
'mi pedido ya esta, mate a todos… a ti y al bebe los dejare por ahora, sé que vendrás por mí. Te esperare, no tardes hermosa.'
Ella se levanto con lagrimas y el bebe entre sus brazos, camino hacia el mensaje entre ambos cuerpos —mastates a las personas que quería y hare que te arrepientas de esto, cuando te encuentre sufrirás y rogaras que te mate, juro que te matare lentamente, te cazare maldito animal— hablo enojada y sus ojos se podían estar fríos pero en ese momento estaban más vivos que otras ocasiones, eran los de un monstruo deseoso de sangre.
—El día que nació el pequeño… Fue el último día de ellos… la familia de Layla habían cumplido su amenaza y no pude hacer nada… mientras yo estaba arriba con el bebe encerrada por Layla, ella hacia abajo con Luke peleando… pero al final… el los mato, sabía que estábamos ahí en esa habitación pero tal vez fue el hechizo de ella lo que no le permitió avanzar y se fue, cuando el hechizo a cabo, baje a la sala y los vi colgados como reses de una carnicería muggle… me había dejo un mensaje…— su voz se perdió, nadie quiso preguntar que decía el mensaje, al final ella se los diría cuando estuviera segura.
Se encontraba en el mismo lugar donde había hecho su promesa, el bebe estaba recostado en una cunita que ella había hecho y ella veía un punto exacto de la tierra, en su hombro cargaba una pala, camino hacia ese punto suspiro y dejo caer la pala entre la tierra dejando salir sus lagrimas, con la ayuda de ella saco la tierra, una y otra vez; siguió así por un buen rato y cuando ya estaba lo suficiente hondo, salió de ahí llena de tierra y sudor, camino a un árbol y con un hechizo lo transformo en un ataúd sencillo pero lindo, lo suficiente grande para poder meter dos cuerpos, cuando termino hizo aparecer los cuerpos de sus amigos, vestidos con la ropa que se casaron, observo a ambos cuerpos, les acarició las mejillas, los coloco al fin en la caja y esta fue a parar en el hueco, aguardo la varita y tomo la pala para empezar a dejar caer la tierra que ya había retirado con el fin de cubrir el ataúd.
El bebe lloro posiblemente porque tenía hambre o porque sabía que ya no vería a sus padres nunca más, ella también lo acompaño en el llanto, cuando termino con su trabajo se limpio con un simple hechizo y de ahí cargo al bebe quien ya había dejado de llorar después de haber tomado un pequeño biberón.
—Al final los enterré juntos soltó. Paso un mes y algunos días antes de que llegaran a la mansión Malfoy— agrego.
Caminaba hacia la entrada del Hall cuando escucho a Draco, al asomarse se dio cuenta de la situación, el trió de oro estaba ahí. Él no confirmaba que eran ellos y supo en ese momento que Draco demostraba estar de su lado. Se llevaban a Harry y Ron a los calabozos y observo la tortura a la que era sometida Hermione.
La tortura iba a continuar y desvió su rostro a Draco, su vista no duro mucho en él porque observo a los demás y decidió que era hora de acabar con su misión y darse a conocer, debía comprar el suficiente tiempo para que escaparan.
—Basta— hablo tranquilamente deteniendo la mano de Bellatrix, Hermione no se dio cuenta de esto.
—¿Quién eres tú para detenerme, estúpida?—Le gruño la mujer cerca de la cara, Lysa aun sostenía su mano
—Nadie que te importe— se acerco más y hablo cerca de la cara, su rostro mostraba coraje y apretaba fuerte su muñeca.
—¿Debo tomar esta acción como una rebelión a mi señor?—Siseo ella de vuelta
—Me vale madres como lo tomes— hablo de la misma manera Lysa
Se vio en vuelta en una lucha de miradas y mientras estaba concentrada en ganarle el duelo de miradas alguien la golpeo por detrás, lo cual la dejo fuera de combate y así siendo arrastrada a otras partes de la casa, escucho el alboroto y lo supo ellos estaban escapando. Luego vio negro.
Regreso su vista, fue consciente de su estado, estaba desnuda y atada. Estaba colgada con la piernas juntas en una altura considerable y encadenada con los brazos abiertos en T, no estaba sola en aquella habitación, cuando su vista paro en él, el golpe le llego fuerte y certero.
Ella apretó los dientes.
—Así que te vale tu señor—hablo aquel hombre gordo que había estado en aquella tortura de la pobre mujer muggle.
—Momento— hablo ella sonriendo —no es mi señor, yo no tengo dueño y que tú seas su mascota y te trate peor que a un perro es tu problema— sonrió mas, recibió otro golpe fuerte, mucho más que el anterior—y sí, me viene valiendo la estúpida y enferma mente de tu dueño— sonrió con sorna.
Llegaron golpes tras golpes, no se detenían y su labio ya sangraba por morderlo con fuerza para no gritar, en su cuerpo se vieron manchas rosas que pronto tomaron un color más oscuro, el tipo ya jadeaba de cansancio pero antes de retirarse dio el último golpe con demasiada fuerza que la hizo doblarse pero al estar encadenada no pudo completar su cometido, escupió sangre combinada con saliva en el paso.
Salió tomando agua, ingreso otro tipo.
—Vaya— rio el tipo, su apariencia era desagradable para la vista. —Bueno físicamente no estás nada mal, ¿sabes gritar? ¿Sabes moverte?— su vista se volvió morbosa.
Escupió para luego sonreír, sus dientes estaban teñidos de rojo —brincos dieras cabrón, para hacerme gritar te costara mucho y para hacerme mover como tú quieres necesitas matarme y ni con eso, no servirías como hombre— le respondió levantando la cabeza inclinándola a su izquierda y sonriendo con arrogancia.
—Ya veremos hermosa— respondió, levanto la varita —crucio— la maldición era demasiado fuerte, se notaba la rabia que llevaba, pues ella se doblaba de enfrente hacia atrás.
Cuando se detuvo —te ardió lo que te dije ¿verdad?— sonrió, el tipo apretó la mandíbula y le dejo caer tres crucios mas uno más fuerte que el otro y después realizo tres cortes profundos, la sangre empezó a brotar. Salió el tipo hecho una furia pero más tranquilo, ella rió, estaba cansada y estaba por desmayarse, vio negro.
Cuando abrió los ojos los sintió pesados y vio a Bellatrix.
Ella movía una daga de un lado a otro enfrente del rostro de Lysa —no estúpida, no te duermas, quiero jugar— dijo ladeando y apuntando con la daga acompañando con una sonrisa tenebrosa y la varita en una mano colocando la punta en su garganta.
—Ah llegado la perra entre perras—respondió sonriendo.
—No, no, no, no; eso no te va ayudar— negó y su voz se hizo aniñada
Tomo aire en sorpresa fingida —no me digas, estúpida— le respondió. Ambas se vieron a los ojos de nuevo.
Bellatrix levanto su varita y de ella un fuerte chorro de agua salió golpeando bruscamente a Lysa haciendo para atrás la parte del tronco de su cuerpo y lastimando sus brazos y piernas para cuando termino su cuerpo termino igual de colgada y empapada, el agua limpio la sangre y suciedad del cuerpo.
—No puedo trabajar contigo toda sucia— sonrió, volvió apuntarle y sin darle tiempo de respirar de casi morir ahogada una gran corriente eléctrica callo encima de ella.
Lysa se movió del dolor pero no gritaba, cuando paro, estaba segura que moriría.
— ¡oh!— Sonrió con suma ternura —tendré un buen juguete por un tiempo— agrego Bellatrix
Se acerco a ella y con su mano llena de mugre y con uñas largas y sucias las metió por la primera herida que tenía en el abdomen presionándolo y observo la cara de Lysa, moría de dolor y con la daga firmemente agarrada de su mano tomo el abdomen y empezó a escribir en el, estuvo un buen rato escribiendo y al fin Lysa grito, cuando termino una buena parte del cuerpo ya tenía escrito unas buenas cantidades de palabras.
El cuerpo termino colgado con la cabeza agachada y el pelo hacia enfrente, todo el abdomen y parte de los muslos estaban bañados en sangre y resaltando las palabras hechas en un tamaño grande y encimadas.
—bien mañana regreso a jugar contigo— sonrió y salió tarareando. La vio salir para luego desmayarse.
Dos días después la tortura se intensifico, golpes con látigos con y sin espinas, hombre tocando su cuerpo sin ningún pudor y los crucios en esos dos días vinieron de dos personas, soporto todo, y como cierre Bellatrix, lavándola, tocándola en las heridas para que siempre estuvieran frescas, escribiendo donde ya escribió y en otras partes para cuando se dio cuenta todo su cuerpo estaba lleno de todo tipo de palabras, y cuando se iba, ella terminaba llena de sangre en todo su cuerpo como si se fuera metido a una tina, sentía que pronto llegaría su tiempo.
Levanto el rostro y con sorpresa veía a Luke y Layla.
—No creo resistir— hablo ella, pálida, con los labios resecos y morados —creo que no podre cumplir con ninguna promesa, podrán perdonarme— hablo antes de desmayarse
Escucho que alguien hablaba —vamos despierta— sintió sus mejillas arder.
Cuando abrió los ojos, lo vio.
—Primo, ¿vienes a jugar?— bromeo y sonrió.
Fingió reír —ya quisieras que perdiera mi tiempo en ti— respondió.
— ¡Eso me duele!— bromeo ella.
—déjate de estupideces mocosa, te sacare de aquí, le pedí ayuda a Snape, lamentablemente no podrá ser hoy así que soporta otro día mas— dijo el viendo la puerta —empiezas a sufrir fiebre—.
— ¿así? ¿Y cómo no?, si la loca de tu tía, me baña con agua helada y me deja así de mojada en esta habitación fría— hablo —pero está bien soportare un día mas pero dame agua—
Él le dio agua y la vio —estas hecha un asco— salió.
—Gracias— sonrió.
—Cuando Draco no los delato supe que estaba de mi lado, aunque si soy sincera hacía rato que estaba de mi lado… al ver que te volverían a torturar— observo a Hermione —decide mandar mi misión a la mierda y bueno… fui torturada… los detalles no son necesarios… cuando sentí que moriría Draco llego a decirme que me sacaría de ahí pero tendría que aguantar un día más…—
Negro, se volvió a desmayar. Al otro día demasiado temprano, volvió a ser visitada por Draco.
—No deberías estar aquí— le hablo a Draco
—no debes decirme lo que ya se, en la noche te irás prepárate— salió
Mientras estaba ahí colgada vio sus ataduras, se dio cuenta que Draco había aflojado las ataduras de sus pies, sonrió por ello. Aquel día fue un día de desfile, muchos la manoseaban, otros la golpean, la usaban como saco de arena y otros solo se sentaban a verla.
—Cuando escape Draco me esperaba fuera de la casa… eh de reconocer que se arriesgo mucho para ayudarme, a los límites de la mansión Malfoy me esperaba mi hermano para sacarme de ahí, y fui a parar al Hogwarts no se cuanto tiempo estuve ahí pero cuando desperté ya estaba por iniciar la batalla final—
Vio a un hombre en capa y supo quien era— enserio tío S…— pero la cayo
—Vístete— le entrego un puñado de ropa, la soltó de la cadenas que aun estaban en su muñeca, y salió de ahí.
—Gracias— dijo en tono bajo y salió de ahí.
Cuando salió de la casa, camino con mucho cuidado y vio más adelante a otro encapuchado.
—Hola— saludo, se detuvo enfrente.
El la observo tenia mejillas rojas, sudaba y su temperatura corporal era demasiada alta —tienes calentura y debemos hacer algo con eso— señalo las heridas que se notaban —pero ahora debemos apresurarnos— la tomo como costal.
—No pensé que fueras fuerte primo— hablo con sorpresa.
—Solo cuando la situación lo amerita— respondió este corriendo.
—ah, bueno…— dijo ella, desmayándose en el proceso.
Al recobrar la conciencia solo vio que ya estaba en los brazos de su hermano.
—Jack, hermano, tengo frio— se desmayo.
—apresúrate, dale esto cerrara sus heridas incluso del cuello y que descanse para que se cierren, desgraciadamente debe esperar por lo menos una semana para que se cierren bien y no queden marcas— hablo rápido Draco.
Estaba en el despacho de Snape, ella veía borroso y temblaba, deliraba, sabía que su hermano estaba con ella, sintió que la tomaban de la mano, era su madre quien también le acariciaba el cabello, Circe estaba ahí ayudando a curar las heridas que tenia.
—Tu hija es realmente imprudente— dijo Snape quien hacia una poción.
— ¿a quién te recuerda? — le pregunto riendo.
—al desvergonzado y pulgoso de su padre— respondió revolviendo mas la poción.
—que linda manera de expresarte de él, pero si— respondió ella.
—tú y Lily no se que le vieron a eso cerdos— dijo Snape colocando un poco de la poción en un vaso —hará que baje un poco la fiebre… tiene demasiada, ella estará lista pronto dijo mientras que se acercaba al retrato de Dumbledore.
—Bueno algo deben de tener esos "cerdos"— dijo en voz baja, él la ignoro—y no son cerdos— dijo como niña regañada, volteo a ver a su hija —a ver cariño, toma por favor— su hermano levanto su cabeza y su madre le dio la poción.
—no se preocupe tanto, ella es fuerte— dijo Circe abrazándola.
—Lo sé— respondió triste.
—bueno, hagan paso limpiare su herida del cuello— camino hacia el lado derecho, empezó a limpiar. Para cuando termino la mayoría del cuerpo estaba vendado y con pocas machas de sangre.
La última batalla ya había dado inicio y en aquel cuarto solo se encontraba ella y su hermano, los demás estaban afuera posiblemente preparándose para luchar.
—Mamá está afuera con Circe y Artemis, hablando con el cuadro de Dumbledore— le informo —aun no estás bien— le dijo.
—No estoy al 100 pero un 50 si, vamos también nosotros pelearemos— dijo ella con su vista a bajo sentada con las piernas tocando el suelo y sus manos en las rodillas.
—Robert y Kito hicieron esto para nosotros— le entrego un paquete —nosotros ya lo tenemos puesto—.
—ya veo— vio a su hermano, llevaba un pantalón negro pegado y de buena tela, era muy buena para moverse con libertad no apretaba y se sentía demasiado suave, su camisa era negra igual de pegada y suave, tenía unas botas estilo militar, la ropa marcaba su cuerpo atlético pero no con grandes músculos, su cabello era suelto de un lado y era largo con un fleco que cubría muy poco su ojo, y la otra parte recogida en un moño o pinzas pero que hacia resaltar la coleta, las puntas eran de color verde, en sus orejas tenia perforaciones.
—bueno, no está mal, el material es bueno puedo moverme bien con esto dijo haciendo sentadillas.
—Me parece bien, ahora deja que me vista— se volteo y empezó a quitarse la camisa cuando la tiro quedo en un sostén deportivo, su hermano veía su espalda, noto la marca.
—esa marca… no es lo que estoy pensando, ¿verdad?—hablo serio.
—sí, sí lo es—respondió colocándose una blusa blanca de mangas de ¾, cuando se quito el pantalón se puso una falda larga negra hasta la rodilla, con una abertura en la pierna derecha y a la izquierda, ya puesta la falda se sentó de nuevo y en el brazo donde tenía la marca tenebrosa empezó a colocarse una venda con suma tranquilidad, cuando termino se coloco unas botas igual que su hermano solo que la suyas tenían un tacón no alto pero ni muy pequeño, coloco ambas manos en las rodillas, contemplo la pared que tenía enfrente y llevo su manos a su cabello, durante el quinto y sexto año y todo lo que fue ser espía su cabello lo traía en dos coletas, con dos tiras que caían enfrente de su rostro y un fleco sus puntas de su cabello eran blancas, se levanto y subió su pierna derecha a un mueble a su lado y se coloco una bolsa larga donde estaba su varita —estoy lista, vamos— su rostro era frio y molesto.
—¿Lucharon aquel día?— Pregunto Ron
Ella asistió —si, y mis amigos—
La profesora McGonagall estaba en frente del gran salón observando a todos los alumnos que estaban en las mesas, ellos estaban escondidos prestando atención a lo que sucedía, empezaron a salir alumnos del gran salón y otros se quedaban. Se presentaron diferentes peleas durante ese tiempo, Lysa golpeaba en la cara o abdomen para luego hechizar a su oponente, Jack hechizaba y luego golpeaba y se abrían camino, se movían con gran agilidad.
El grupo de amigos se reunió. —escuchen bien, Artemis y Circe irán a donde estén los Weasley, de preferencia donde este Fred, eviten una tragedia y si pueden dañar al enemigo háganlo—ambos asistieron —nosotros iremos a donde están Tonks y Lupin— hablo. Todos se miraron a los ojos y se dieron vuelta, siluetas corrían.
Llegaron a donde se encontraban peleando Lupin y Tonks, sabían lo que pasaría después de todo ella lo habia soñado era momento de evitar una tragedia. —"Aresto momentum"— ella salió corriendo con su hermano, acomodaron ambos cuerpos.
El hechizo se retiro y los hechizos pasaban casi rozando —"desmaius"— ambos cayeron como si fueran recibido el hechizo que los mataría.
Esperaron hasta que ambos enemigos salieran de ahí, todo se volvió rápido, ambos hermanos siguieron peleando, llego el momento de la retirada por una hora de los mortifagos. Todos escucharon el mensaje, luego todo se volvió tranquilo, ellos caminaban hacia donde estaban los cuerpos, recitaron el hechizo mentalmente.
—Circe con Artemis fueron hacia donde te encontrabas— se dirigió a Fred —y nosotros fuimos con tío Lupin y tía Tonks— los mencionados estaban extrañados y ellos lo supo —recuerden que tengo sueños sobre el futuro o un posible futuro…—
Voldermort llegaba con todos los mortifagos y Hagrid lleva con él a Harry en sus brazos, ella vio todo desde la parte alta del colegio, estaba en el techo se había quedado ahí después de tratar de relajarse durante ese tiempo que los mortifagos se habían retirado, estaba parada con la varita fuertemente agarrada, creyó en la muerte de Harry pero su atención fue hacia Neville quien hablo, regresando motivación que se estaba perdiendo; no pensó mas por que se sintió observada y ella también los observo, les sonrió arrogantemente y ellos también, cuando volvió a iniciar la batalla ella se retiro un poco hacia tras y vio como sus parientes la alcanzaban.
Peleo con ellos y cuanto mortifago se mostraba ante ella, con ninguno tuvo piedad y cuando se vio libre se adentro al castillo, sentada en el techo veía hacia bajo enfurecer a Voldemort al ver caer el cuerpo inerte de Bellatrix y luego todos se iban hasta la pared siendo tal vez empujados, su mano apretaba el costado de su abdomen empezaba a salir la sangre y se veía pálida, observo la pelea de Harry vs Voldemort y al final la muerte de este ultimo.
Todos estaban en silencio, Harry con compañía comprendieron que ellos ya habían terminado de contar su historia aunque sospechaba que había muchas cosas que estaba ocultado y no quiso presionar.
—ya es tarde es mejor que vayan a casa a descansar— hablo tranquilamente.
— ¡No puedo creer que dejaste que se uniera a los mortifagos!— le grito Sirius a Evadne
—Hey no, no me grites, ella había decidido— hablo tranquila la mujer.
—Era menor de edad— grito más
—fue mi decisión, yo sabía a lo que iba, en donde pisaba. Sabia mejor que nadie lo que hacía— hablo tranquilamente
—No era necesario que entraras al lado oscuro para ayudarnos— respondió enojado algo que muchos se sorprendieron, de su voz salían gruñidos como de perro.
—nunca me fuera creído… alguien ya le había dicho que todo mago oscuro habían salido de la casa de Slytherin, si me fuera presentado sospecharía que tenía otras intenciones, si me fuera unido a su bando aquella vez cuando se formo el ejercito de Dumbledore solo me fueran mirado mal y pensaría que quería información para dársela a los Mortifagos— respondió molesta
—Sirius—llamo Harry, no lo escucho.
—Si realmente fueras mi hija nunca te fueras ido a ese lado— aquello fue dicho con una gran amargura, un golpe bajo para Lysa.
—desgraciadamente llevo tus genes, pero no te preocupes… nunca ha existido un lazo entre nosotros por lo tanto no debe de importarte lo que haga o deje de hacer…— ella riendo amargamente —es por eso que nadie debía saber de nosotros— susurro, los demás la vieron alejarse con niño en brazos quien dormía tranquilamente —sabia que esto pasaría, solo perdí mi tiempo— agrego, subió las escaleras.
Todo estuvo en silencio mientras ella no estaba pero luego la vieron bajar —disculpen tenía que acostarlo,…sigo siendo la jefa de esta familia y debo despedirlos como se debe, que tengan buenas noches y gracias por su vista— Muchos asistieron —Por cierto el domingo siempre llevamos una reunión familiar donde todos nos relajamos de una semana cargada y si quieren a acompañarnos sería demasiado agradable, si quieren traer un platillo o bebidas o lo que sea, pueden traer y les aviso que Draco vendrá— ella hablo mientras se colocaba cerca de la chimenea.
— ¿Por qué nos invitas?— pregunto Molly.
—Porque sé que no podrán alejarse de nosotros y porque son parte de esta familia— hablo ella tomando las manos de Molly besándolas como si fuera un caballero.
—Cuenta con nosotros el domingo— hablo Tonks sonriendo y chocando con el buro que tenia la lámpara.
—Genial, no olvides traer a Teddy, así Luke tendrá con quien jugar— hablo ella.
— ¿Luke?— pregunto Hermione
—Ese nombre quería Layla, yo le agregue Alioth, como el hijo que perdió Eliot— hablo Lysa sonriendo.
—yo también vendré, ciertamente tengo mucha curiosidad de ustedes— hablo Harry, algo le decía que no podría alejarse de ellos y tal vez una nueva aventura vendría con muchas sorpresas.
—Esperamos satisfacer tus curiosidades— respondió con una bella y tranquila sonrisa.
