Ranma 1/2 no es mío!
Capítulo tres
Las clases llegaron a su fin. Para el alivio de los estudiantes, era viernes.
Ranma y Akane estaban regresando a su casa, pero esta vez él iba caminando al lado de su prometida, gesto que ella recibió de muy buena gana.
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Ranma se encontraba practicando en el dojo su vigésimo kata, el más complejo, que consistía en muchos saltos, poses en una sola pierna y patadas continuas. Era uno de los que más esfuerzo físico le demandaba... aunque para él nunca requirió esfuerzo alguno.
Para cuando había finalizado, el muchacho se hayaba empapado en sudor (ya que se aproximaba el verano y las temperaturas comenzaban a elevarse), así que decidió ir a bañarse.
Cuando enfiló hacia el cuarto de baño, y pasó obligatoriamente por la sala de estar, vio que Akane estaba muy concentrada mirando una película de terror (de esas comunes, con asesinos enmascarados y mujeres que gritan) y la notó totalmente absorvida por la trama. Así que el chico de la trenza no tuvo mejor idea que aproximársele sigilosamente desde atrás, acercar su boca a la oreja de la chica... y gritar.
La menor de las Tendo dio un salto tan brusco, que con sus piernas derribó la pequeña mesa, que empujó el hermoso jarrón de hierro labrado que adornaba la esquina de la habitación y que se encontraba sosteniendo la parte baja de la larga cortina de denso terciopelo, que fue arrancada por el pesado adorno, trayendo consigo el parante, que descendió en unos segundos, golpeando la televisión, causando que ésta se cayera hacia adelante, arrancando del toma corriente el enchufe y casi causando un cortocircuito. Afortunadamente el aparato salió ileso... pero no Ranma...
La delicada mano izquierda de Akane se convirtió en un puño con la fuerza de diez pesas, que atravesó sin miramientos la cara del presente Saotome, arrojándolo directamente contra la pared... el impacto fue tan fuerte, que luego de golpear el muro rebotó de cara al piso, la trenza funcionando como una extensión de su cabeza, dramatizando y enfatizando más la violenta moción que había sufrido el artista marcial.
Éste se levantó dificultosamente con la mejilla completamente roja y algo hinchada. Akane se encontraba jadeando del susto, con su mano posada en el pecho, tratando de controlar su respiración.
"¡Ranma! ¿¡Pero qué hiciste? ¡Sabes bien cómo reacciono cuando me toman desprevenida! ¿Es que acaso estás loco?"
Él la miró burlón, acariciándose la mejilla para disminuir el dolor "Si sigues mirando tanta tele te vas a poner fofa"
La chica lo observó unos segundos y luego le dio la espalda "Hm!..." se alejó unos pasos del muchacho, ofendida "Perdón por no tener el físico tan excepcional de Shampoo o Ukyo"
Ranma bajó sus manos hasta sus caderas "¿Eh? ¿De qué estás hablando?"
Akane seguía de espaldas a él "Todos ustedes son artistas marciales con excelente estado físico y una técnica óptima. Al parecer no estoy a su altura... ¡Porque soy fofa! ¿No es cierto?"
Ranma estaba cada vez más perdido "Akane estás diciendo estupideces"
"No. Tú mismo lo dijiste."
"Vamos, Akane. Los dos sabemos lo fuerte que eres. Eres muy buena en todos los estilos de combate libre, y tienes... un... f-f-fisico-fisico perfecto" terminó la frase sonrojado.
Akane se volteó con los ojos brillantes "¿Lo dices en serio?"
"Ajá"
"Ay Ranma!" y se lanzó a abrazarlo "Muchas gracias" dijo con una tierna sonrisa, enterrando su cara en el pecho del joven.
"No hay de qué princesa"
En ese momento, al ver el destrozo en la sala de estar desde el jardín, Soun entró apresuradamente a inspeccionar... cuando sus ojos captaron el abrazo tan tierno que los adolescentes estaban propinándose mutuamente.
Con lágrimas cayéndole de los ojos a chorros, dijo en una voz tan alta que cualquier vecino juraría que estaba usando un megáfono "SAOTOME! OIGA SAOTOME! VENGA! VENGA ACÁ Y OBSERVE ESTO! OH! snif SOY TAN FELIZ!"
Entonces Genma entró corriendo al lugar, y no pudo luchar contra una enorme sonrisa y algunas lágrimas de felicidad "¡Muy bien hijo! ¡El futuro de la escuela está asegurado! ¡Eres muy viril, tal como tu padre!"
El codo de Ranma aterrizó con una gran potencia sobre su cabeza
"PODRIAS METERTE EN LO TUYO?"
"Oh, hijo!"
Cuando Genma hubo caído al suelo, Soun se acercó a su yerno, y posándole una mano en el hombro, comenzó a decirle
"Ranma, hijo, estoy muy contento con esto que finalmente está sucediendo. Quiero que sepas que estoy muy orgulloso y complacido, y que tienes mi bendición y mi permiso de pedir la mano de mi hija Akane. Espero que sigan juntos por mucho tiempo más. Y nuevamente te digo, tienes mi aprobación, hijo"
Ranma frunció el ceño y bajó la vista "Sigo sin estar de acuerdo con eso de que nos espíen"
En ese momento la cabeza de Nabiki se asomó por la puerta "¿Eh? ¿Dijeron espiar? ¿Quién? ¿Qué?"
Akane giró los ojos "Lo que nos faltaba..."
Entre la gran conmoción, nadie notó que Kasumi estaba hablando por teléfono sin prestar la menor atención a lo que acontecía.
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Akane estaba sentada en el ancho escalón de madera pulida que servía de ingreso a la sala de estar desde el jardín, observando el cielo nocturno, y alguna que otra estrella fugaz, disfrutando del sonido de los grillos y los árboles siendo mecidos por el viento. Afortunadamente había refrescado, y la temperatura había descendido unos cuantos grados.
Ranma se encontraba recostado sobre ella, utilizándola como una especie de respaldo. Su cabeza se apoyaba en el pecho de la joven, la espalda en las piernas y la cintura ya en el piso; las piernas flexionadas, y la mirada en el cielo.
La dulce voz de la muchacha acompañaba la tierna melodía que la naturaleza estaba ofreciendo en una encantadora demostración de harmonía. "¿Crees que algún día podremos vivir así?"
Ranma alzó la vista intentando ver la cara de Akane desde su perspectiva "¿Así cómo?"
"Así... tranquilos..."
"Quién dice..." él murmuró "Quizá..."
Desde adentro de la casa, la voz de Kasumi los hizo volver a la realidad. "¡Chicos! Akane, Ranma... Empaquen esta noche, mañana vamos a la playa" se la escuchaba muy contenta y animada.
Los dos adolescentes estaban deconcertados "¿A la playa?" preguntaron a la vez.
"Sí. Es una sorpresa que arreglé para todos por el fin de semana largo"
"Ahhh, es cierto que este Lunes es feriado nacional" recordó Akane.
"Huh?... ¿Por qué yo nunca sé esas cosas?" protestó Ranma.
Ella le acarició el cabello "Si no fueses tan ignorante no serías tan encantador"
"Oye!"... Ranma se quedó pensando "¿Eso fue un cumplido?"
Akane tan solo sonrió.
